lunes, 13 de abril de 2015

LOS CONCEPTOS Y LA INQUIETUD DEL PENSAMIENTO








 
Lunes, 13 de abril de 2015


Los conceptos son un invento maravilloso. Nos dan orden mental y nos permiten reunir bajo unas pocas categorías multitud de experiencias, percepciones y representaciones. No todos los pensadores se expresan del mismo modo en el orden conceptual. Hay pensadores como Hegel, Marx o Vygotsky donde casi todo lo que dicen está dentro de los cajones conceptuales, mientras que hay otros, por ejemplo Jerome Bruner, donde hay muchas determinaciones que quedan fuera de los cajones conceptuales. No obstante, esto no supone que el discurso de Bruner no sea conceptual, lo que sucede es que en este pensador los conceptos funcionan como nódulos, mecanismos mediante los cuales enlazamos y agrupamos una serie de juicios. Bajo este método de exposición se produce cierta diseminación de los contenidos conceptuales.

La noción de concepto no acaba en la noción de cajón conceptual y en la de nódulo. Decisivo es que los conceptos formen parte de un teorema o de varios. Los diccionarios nos presentan los conceptos como definiciones aisladas y con contenidos mínimos. Las teorías científicas presentan los conceptos formando parte de un sistema teórico y con contenidos suficientes. Entre más contenidos tenga un concepto, más rico es y más provecho puede extraérsele. Puesto que un concepto elaborado siempre puede ser usado como materia prima para elaborar otros conceptos.  Un concepto es un cajón y es un nódulo, pero también es algo vivo, interconectado con otros conceptos y en desarrollo. El concepto de valor de uso elaborado por Marx en El Capital es un buen ejemplo de lo que hablamos. Casi al inicio de esa obra teórica, en la sección La mercancía, adquiere su primer grado de elaboración y esta se produce de forma aislada, aunque en su contenido se expresa ya su relación con las necesidades del hombre. Después, en la sección titulada El carácter doble del trabajo representado en la mercancía, adquiere otro desarrollo; y por último, en la sección El proceso de trabajo, adquiere un nuevo desarrollo. Pero la cosa no queda ahí, no solo se trata del desarrollo del concepto de valor de uso, sino que este concepto también mantiene relaciones con otros conceptos, como el de valor o el de capital fijo, entre muchos otros, y experimenta modificaciones. Preciso más la noción de esta interacción: en el análisis de las formas del valor Marx presenta el valor de uso como forma fenoménica del valor. Aquí es como si un concepto fuera por medio de otro.

Seguimos estudiando en el Cekam la percepción según Hegel. Es un texto muy complejo que necesita de un estudio muy detallado. Aconsejé a los miembros del Cekam que se hicieran con el libro de Jerome Bruner titulado Realidad mental y mundos posibles. Están al llegar. Quería que conocieran de primera mano la forma en que Bruner elabora sus teorías. Pero siempre me pasa lo mismo. Cambio muy rápido de tercio. Como el estudio de la percepción en Hegel estaba resultando muy complejo, pensé en aliviar el trabajo a mis colaboradores. Recurrí a La Sagrada Familia de Marx Y Engels y me he puesto a estudiar La dialéctica y la filosofía hegeliana. No intercalaré este texto en las tareas de trabajo del Cekam, pero lo veremos después de acabar el texto de Hegel sobre la percepción. Cuando lees este texto, te tropiezas con Feuerbach; del que  tengo los libros referidos por Marx. Me lleno de inquietud. He puesto a la vista Principios de la Filosofía del futuro de Ludwig Feuerbach. Así que se me ha ido quedando atrás el libro de Bruner.  Sucedió además que en El País leí que una mujer se quejaba del empobrecimiento de las palabras por culpa de la actividad lingüística de los políticos. Volví a pensar en Podemos. Está haciendo lo que hacen los demás partidos: cultivar el mundo de la crítica superficial. Si en el ámbito de la política  a algunos les parece un partido radical, en el ámbito de la ideología puedo afirmar con rotundidad que no. Así que me fui a La Ideología alemana de Marx y Engels, una obra que a mí me encanta, su profundidad es admirable. Leí con detenimiento la sección titulada La relación entre el Estado y el derecho y la propiedad. Presté atención a varias ideas, pero sobre una de ellas debo en el futuro inmediato hacer alguna reflexión ideológica: “Como el Estado es la forma bajo la que los individuos de una clase dominante hacen valer sus intereses comunes y en la que se condensa toda la sociedad civil de una época, se sigue de aquí que todas las instituciones comunes tienen como mediador al Estado y adquieren a través de él una forma política”. No solo el PP y el PSOE, también Podemos incurre en el error de poner en dos planos distintos la sociedad civil y el Estado, cuando según Marx en el Estado se condensa la sociedad civil de una época. Aunque la inquietud del pensamiento te hacer saltar de un tema a otro, la ventaja de que los lugares a los que saltas sean textos de Marx, te asegura un orden conceptual de alto nivel. Otra cosa será los rendimientos teóricos que yo pueda extraerle.


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