jueves, 19 de abril de 2018

CRISIS TERMINAL DEL CAPITALISMO: ¿CUÁN LEJOS EL FIN DEL CAPITALISMO?




19-04-2018

El hecho de que algún que otro defensor a ultranza del statu quo nos tilde de izquierdistas trasnochados no es óbice para que insistamos en una aseveración a nuestro parecer revestida de la fuerza de un axioma: a la postre, “el capitalismo habría muerto de puro éxito”, tal estima entre otros Juan Jiménez Herrera, en la digital Rebelión. 

“¡Cómo es eso posible!”, nos interrogaría negando implícitamente alguien que rinde culto a la lógica formal en detrimento de la dialéctica. Y entonces apelaríamos a una cita de Rosa Luxemburgo traída a colación por el articulista mencionado: 

“[…] el capital va preparando su bancarrota por dos caminos. De una parte porque al expandirse a costa de todas las formas no capitalistas de producción camina hacia el momento en que toda la humanidad se compondrá exclusivamente de capitalistas y proletarios asalariados, haciéndose imposible, por tanto, toda nueva expansión y como consecuencia de ello toda acumulación. De otra parte, en la medida en que esta tendencia se impone, el capitalismo va agudizando los antagonismos de clase y la anarquía política y económica internacional en tales términos que, mucho antes de que se llegue a las últimas consecuencias del desarrollo económico, es decir, mucho antes de que se imponga en el mundo el régimen absoluto y uniforme de la producción capitalista, sobrevendrá la rebelión del proletariado internacional, que acabará necesariamente con el régimen capitalista”. 

A fuerza de sinceros, no estamos muy seguros de que al menos en el corto plazo se cumpla la segunda previsión de la revolucionaria polaca; nos parece más cercano en el tiempo –solo que todavía no se vislumbra el instante- el primero de los pronósticos, porque, en criterio de Marx y Engels, la formación de marras ha constituido, constituye, la de mayor impulso a las fuerzas productivas de la historia, a cualquier precio. 

No en vano Jiménez apunta que, desde sus orígenes, en vencedora oposición a los modos de producción o a los restos de ellos con que coexiste, “el capitalismo trasciende las fronteras nacionales, en busca del contacto con otras sociedades atrasadas, cuando, o bien ha realizado una expansión más o menos homogénea en todo el territorio nacional, o cuando, no culminada ésta, encuentra en aquellas sociedades un ventaja relativa, es decir, una posibilidad de extracción de plusvalía suplementaria”. 

De manera que los líderes por antonomasia (Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra, Japón), concluida en lo esencial la tarea de formación del régimen, confluyen a finales del siglo XIX y principios del XX en el imperialismo; o sea, espoleados por la necesidad de encontrar el mercado precapitalista complementario para poder reproducirse, “incorporan a su sistema económico al resto del mundo, pero a condición de, en un proceso contradictorio, mantener a este en el status del subdesarrollo”.
 
Y he aquí, según nuestro analista, que un escenario de perfecta y absoluta extensión mundial de las relaciones de producción y propiedad capitalistas, aparte de resultar fatal para el propio sistema, “es sólo una posibilidad teórica, pues antes, en el penúltimo estadio, habría entrado en un callejón sin salida, en la imposibilidad fáctica de reproducirse ampliadamente y sucumbido, por tanto, al estancamiento”. Sí, “quizá sea este el momento histórico en el que el capitalismo fenezca de verdad y deje paso a otro sistema social, es decir, sólo cuando haya desplegado, en las coordenadas de espacio y tiempo, todas o el grueso de sus potencialidades”. 

Pero no cantemos victoria por anticipado. Preguntémonos con nuestra fuente si la globalización de la economía ha borrado sustancialmente los restos de modos de producción precapitalistas, con lo cual el capitalismo habría eliminado la posibilidad real de realizar la totalidad de su producción social, entrando en una fase de paralización y decadencia generalizadas, de la que la presente crisis de sobreacumulación y depresión no constituiría sino su primera etapa. 

Creemos que no. Pues, empíricamente observado, ha mantenido un escenario de desigual desarrollo planetario de las relaciones de producción inherentes, “y con ello una suplementaria posibilidad histórica de reproducción ampliada y, por tanto, una salida a la actual crisis, en cuyo caso, lógicamente, aún estaríamos lejos de aquel penúltimo estadio, umbral de la verdadera globalización (y principio del fin del capitalismo)”. 

¿Conveniente, la desigualdad? 

Ahora bien, ¿hasta cuándo ese desigual desarrollo le convendría, si tan nerviosos están los pudientes que el mismísimo Fondo Monetario Internacional ha considerado la diferencia en los ingresos y la consiguiente riqueza de unos pocos el mayor riesgo de levantamientos populares que enfrenta el orbe? Cada vez más –y estamos en la cuerda de la agencia IPS- “una pequeña élite absorbe los principales beneficios del crecimiento económico. A pesar del estancamiento económico que sufrió el planeta durante casi una década, el número de milmillonarios aumentó a 2.199, algo sin precedentes. El uno por ciento más rico de la población mundial posee ahora tanta riqueza como el resto de los habitantes. Las ocho personas más ricas del mundo tienen tanta riqueza como la mitad más pobre”. 

Comoquiera, sea la desigualdad garante de que se continúe extrayendo plusvalía en una porción del globo o represente el incentivo para el final de las mentadas relaciones socioeconómicas, conforme a Jiménez “una y otra alternativa estarían preñadas de peligros para la humanidad, pues se contextualizarían en períodos históricos en los que se estrechan significativamente los límites de las zonas NO capitalistas susceptibles de anexión o integración, recrudeciéndose las rivalidades interimperialistas y aumentando, en consecuencia, las posibilidades de catástrofes políticas y humanas de alcance colosal…”.
Una duda que se plantea el observador, y que retomamos como nuestra, es si están preparados los más entre los trabajadores del siglo XXI para ahorrar a la especie estos cataclismos. “¿Y su vanguardia? Los precedentes históricos no son nada prometedores. La clase obrera del siglo XX y sus capas dirigentes fueron incapaces de paralizar la guerra. Las socialdemocracias de la II Internacional ampararon a sus respectivas burguesías en la primera contienda; los errores de la III Internacional y la posición decididamente contrarrevolucionaria de la socialdemocracia abonaron el triunfo del fascismo y con ello el estallido de la Segunda Guerra Mundial”. 

Empero, como considera el comentador de Rebelión, la vitanda conflagración sólo es factible en un marco de debilidad extrema de las capas populares. Las privaciones y los horrores que supone únicamente pueden imponerse a una sociedad previamente derrotada. 

“El actual estado del bienestar imperante en las sociedades capitalistas desarrolladas, aunque lleva consigo la integración de la clase obrera en el sistema capitalista, está lejos de aquella situación de extrema debilidad y derrota de las capas populares; sobre este estado de cosas es imposible que los gobiernos burgueses de turno encuentren en la aventura militar un discurso político realista. El desmantelamiento progresivo del Estado del Bienestar, empresa a la que, en cuerpo y alma, se dedica la derecha y en la que, ¿inconscientemente?, colabora la socialdemocracia en su deserción total hacía el liberalismo, y que tan sólo es posible con la paralela derrota del movimiento obrero, se erige, pues, en la premisa material para que, llegado el momento, las distintas facciones del capital internacional decidan, sin peligro de estallido social interno, poner en marcha su solución final a la crisis: un nuevo equilibrio interimperialista a través de la guerra y la destrucción”. 

Es por eso esencial, acota el entendido, que seamos del todo punto intransigentes en lo tocante a las conquistas sociales; que jamás, bajo el pretexto de aunar fuerzas para salir de la crisis, se colabore con políticas que permitan la pauperización de las capas populares (tras esto no se esconde el socialismo, sino el fascismo). 

“[…] en este contexto es preciso (y factible), arrancar al liberalismo partes sustanciales, cuantitativa y cualitativamente, de la socialdemocracia (los ejemplos de Oskar Lafontaine en Alemania y Jean-Luc Mélenchon en Francia son paradigmáticos). Aunque resulte paradójico y parezca una variante más del gradualismo reformista, el socialismo se esconde tras el Estado del Bienestar. El mantenimiento de éste a toda costa, privará al capitalismo de su extrema solución y preservará a la humanidad de la barbarie de la guerra. Esta es la razón que explica la profunda aversión del núcleo duro del capitalismo (el neoconservadurismo político) hacia el Estado benefactor; ven en él, con pavor, el espectro del socialismo”. 

Lo cual, por supuesto, encarna si acaso uno de los puntos de vista de la izquierda. Esa brega propuesta podría concretarse, verbigracia, en la lucha por la democracia, fenómeno desgastado por el rampante neoliberalismo, como denuncia Emir Sader, en Alainet y Rebelión. “El desprestigio de la política es la consecuencia inmediata del Estado mínimo y de la centralidad del mercado”. 

Se trataría, entonces, de “construir formas alternativas de Estado, de sistemas políticos y de representación política de todas las fuerzas sociales”. Paulatinamente, apostillamos, teniendo en cuenta que las batallas diarias, constantes, devienen tan importantes, o más, que el magnífico ejercicio intelectual y progresista de preguntarse cuán lejos está el fin del capitalismo. 

Algo que seguiremos intentando, aunque la contestación se nos muestre esquiva y más de uno nos tache de izquierdistas trasnochados. 


ATENCIÓN TACNA: MUSGO CAPAZ DE RETIRAR ARSÉNICO DEL AGUA PARA HACERLA POTABLE


Este es el musgo acuático en el invernadero de la Universidad de Estocolmo. (Foto: Arifin Sandhi. CC BY-NC-ND 4.0)

Se ha descubierto un musgo que es capaz de eliminar arsénico en agua contaminada con este. Y ello sucede rápidamente: en apenas una hora, el nivel de arsénico pasa a ser tan bajo que el agua deja de resultar peligrosa para su consumo por el ser humano.

El hallazgo es obra del equipo de Maria Greger, de la Universidad de Estocolmo en Suecia. Este musgo, el Warnstorfia fluitans, es de tipo acuático y crece en el norte de Suecia.

La capacidad que posee el Warnstorfia fluitans para absorber rápidamente arsénico del agua da pie a desarrollar a partir de este organismo una técnica que, de manera respetuosa con el medio ambiente, purifique el agua que ha sido contaminada con arsénico. Un posible escenario es cultivar el musgo en arroyos y otros cursos de agua con altos niveles de arsénico.

Hay zonas, en torno a ciertas explotaciones mineras, en las cuales el agua está a menudo contaminada por este elemento químico. Greger y sus colegas esperan que su sistema de humedales dotados con musgo purificador resuelva el problema del arsénico en esas áreas mineras.

Como consecuencia de ciertas actividades mineras, el arsénico puede llegar hasta agua que de otro modo sería potable. Ello sucede porque el suelo y el lecho rocoso en ciertos lugares, como por ejemplo en algunas zonas de Suecia, contienen de forma natural arsénico. Remover la tierra al crear una mina y trabajar en ella aumenta las probabilidades de que el arsénico alcance depósitos naturales de agua. Como resultado de ello, si no se toman las medidas de protección adecuadas, el agua potable y aquella usada para regar cultivos también pueden contener niveles elevados de arsénico. Las plantas lo absorben del suelo, y a través de ellas y/o de los animales que se nutren de ellas, este tiene muchas probabilidades de acabar en alimentos de consumo humano.

La meta que el equipo de Greger persigue con el nuevo sistema basado en el musgo es poder filtrar de manera sencilla y eficaz el arsénico antes de que el agua se destine a regadío y al consumo humano. De esta forma, se garantiza mucho mejor que el arsénico no acabe en nuestra comida.


miércoles, 18 de abril de 2018

PRESENTARON LIBRO: LA COMUNIDAD INDÍGENA INSURGENTE DE FABIOLA ESCÁRZAGA


Estuvieron en la Mesa Rodrigo Montoya, el Embajador de Bolivia, Gustavo Rodriguez y Ramón Pajuelo del IEP. TRas la propia valoracion del libro saltaron a la escena el viejo y largo debate sobre el caracter capitalista o feudal de la sociedad peruana, del que formo parte el propio Rodrigo Montoya, el desconocimiento de la sociedad peruana real de quienes se alzaron en armas, y por debajo de todo el herético debate sobre el real sujeto revolucionario ; proletariado o comunero, con el perdón de Marx y de Lenin.


 


UN AMAUTA REVOLUCIONARIO



Tengo tendencia al método, decía José Carlos, al responder una pregunta acerca de cómo escribe Usted? Y así, acorde con esta declaración, con esta premisa, el 1ero de Enero de 1927, el Amauta entregaba, disciplinadamente, dos escritos para las revistas limeñas Mundial y Variedades.

Levante, de Blanca Luz Brum, y, Política uruguaya. A la siguiente semana daría a luz dos más. El Cuzco y el indio, Mundial, 7 de enero, y, El Movimiento socialista en el Japón, en Variedades, 8 de enero. Y así, sucesivamente. Conservando siempre la costumbre heredada del diarismo de escribir a última hora sus cuartillas que, una incansable Anita Chiappe se encargaba de llevar a las redacciones limeñas. Ella también se encargaba de cobrar los 35 soles que le daban por ambas contribuciones. Cada sol de aquella época valía su peso en oro, pero igual no alcanzaba, así que se ayudaba con lo que más sabía: la casa de pensión.

Precisamente, el año anterior se había mudado de Miraflores, a esa amplia casa en la periferia de Lima ( el Paseo Colón y el Parque de la Exposición eran los límites urbanos de una ciudad que , en ese entonces, no pasaba de las 150 mil almas. 

Ya en febrero apareció el Boletín de Libros y Revistas, en el cual anunciaba la pronta aparición de la revista Amauta. Hecho que motivó comentarios y sorpresa, por cuanto que Mariátegui, venía anunciando el proyecto editorial de Vanguardia. Amauta era colaboración genial de José Sabogal, gran pintor peruano indigenista que mantenía estrecho contacto con José Carlos.

Gran importancia tuvieron las reuniones vespertinas diarias que mantenía Mariátegui con toda la élite cultural, artística, científica, literaria y sindical, que se daban cita en la casa del Amauta a partir de las 5 p.m. Y que eran animadas por José Carlos en persona.
Coincidentemente, en febrero se inicia la polémica con Luis alberto Sánchez. En la cual le dice, entre otras cosas, que "no me llame...nacionalista, ni indigenista, , ni seudo-indigenista, ...llámeme, simplemente, socialista. 

Y en junio se da la famosa redada contra el "complot comunista" en la cual cerca de cincuenta luchadores sociales son detenidos en sus casas y llevados al frontón, al sepa, etc., y José Carlos al viejo Hospital militar San Bartolomé. Que da pie para la famosa carta de José Carlos al director del Comercio, en la que señala , entre otras cosas que: yo, marxista convicto y confeso -y como tal lejano de utopismos en la teoría y en la práctica- ...La palabra revolución tiene otra acepción y otro sentido.

Esta redada tuvo como efecto la revisión de métodos. Entre otras cosas porque el enemigo estaba dentro. No es casualidad que, a la hora en que iban a intervenir los policías, una llamada alertó al gerente general Martínez de la Torre, y desapareció de escena, hizo mutis. Posteriormente ocultaría uno de los libros fundamentales del Amauta, con lo cual hacía imposible la revolución, porque sin forma nacional, no es posible revolucionar la sociedad. Me refiero a Ideología y Política.

Y así llegamos a octubre de ese convulsionado año. Y José carlos escribe, conscientemente el primer artículo de un largo ensayo titulado Teoría y Práctica de la Reacción. Este artículo titulado Los ideólogos de la Reacción obedece a la idea de que es el hecho reaccionario lo primero y la especulación intelectual lo segundo, a continuación. El segundo artículo: Anti reforma y Fascismo ( aparte de coincidir cronológicamente 12.11.27 ) corresponde a la mención que se hace de Paul Morand, un novelista sin excesivo bagaje filosófico pero que, sin embargo, es capaz de discernir mejor que muchos metafóricos de la reacción, Massis por ejemplo.

El tercer artículo Contradicciones de la reacción, continúa el orden cronológico, 19.11.27 y también el temático, pues se inicia con una mención a Henri Massis. De allí pasa Mariátegui a uno de los temas centrales de su ensayo polémico, el tema del conflicto Oriente vs Occidente. 26.11.27.

En el cual señala que el Occidente es sobre todo, acción, voluntad, energía.Y que el título moral de occidente, para extender por el mundo, junto con su civilización, su autoridad, procede del Evangelio de Jesús, mas que de las tradiciones greco-romanas. Y que la Revolución Rusa no es un fenómeno Oriental, sino, por el contrario, Occidental, y que "su doctrina es el marxismo, que como teoría y como práctica, no habría sido posible sin el capitalismo, esto es, sin una experiencia específicamente occidental.". Y así sucesivamente. 

Esto pues lleva a Mariátegui a afirmar el 10 de enero de 1928, en carta dirigida a Samuel Glusberg que: Tengo otro libro de tema internacional, como la Escena Contemporánea, al cual titulo "Polémica Revolucionaria". O sea, ya lo tiene casi listo. Por eso dice más adelante: No he publicado más libros que el que usted conoce ( la Escena Contemporánea ) Tengo listos dos ( 7 Ensayos y Alma Matinal ) y en proyectos otros ( Polémica Revolucionaria, Ideología y Política, Invitación a la vida heroica, etc.,
En julio de 1928 se vuelve a referir a su libro y dice: " a causa de mi enfermedad, no he podido revisar ni ordenar los ejemplares del libro ofrecido a Babel. Acepto titularlo de otro modo, conservando como subtítulo "Polémica Revolucionaria".

Finalmente, el 10 de marzo de 1929 se vuelve a referir a su libro, y dice: Consta de dos ensayos: Defensa del Marxismo y Teoría y Práctica de la Reacción. Los he escrito con atención y me parecen que pueden despertar interés. Por lo menos, no son un intento vulgar. Tan luego como usted me los reclame le enviaré los originales. No me falta sino revisarlos".

Y así, se llegaba al fatal día de 16 de abril, cerca de las once de la mañana expiraba, como Bolívar, un cuerpo exangue, castigado, un espíritu inmortal, invencible, eterno. Con sus últimas palabras: La Revolución se hace a base de grandes principios. Y finalmente, el nombre de la amada: Adiós, Anita!

No me quiero ir!.

En verdad, tenía mucho qué hacer, pero hizo lo fundamental: dio vida al Socialismo Peruano, sin calco ni copia, sino como creación heroíca. Millones de continuadores, de seguidores, culminaran su obra, la obra multitudinaria de dar vida al socialismo peruano, como un sistema superior al capitalismo peruano ( superior, que supera, que desecha lo negativo pero acoge lo positivo, dialécticamente).

Lima, 16 de abril del 2018
Año del Bicentenario de Karl Marx ( Tréveris- Alemania, 1818 )
Manuel Velásquez Rangel.