lunes, 12 de noviembre de 2018

LA ARROGANTE SUPERFICIALIDAD




domingo, 11 de noviembre de 2018


Pensemos que el mundo de hoy es notablemente complejo. La complejidad hace alusión a una totalidad compuesta de muchas partes e interrelaciones en continuo cambio y movimiento. Nada permanece quieto y nada permanece igual. Y cada parte e interrelación tienen distintos aspectos y distintos momentos. Captar la  unidad y conservar la unidad en el análisis de lo complejo se torna muy difícil. Las fuerzas productivas no cesan de desarrollarse, la ciencia no para en su desarrollo y su aplicación tecnológica da la impresión de no tener fin. Y ello lleva aparejado cambios continuos en las relaciones de producción. Hacen mal los marxistas cuando quedan atados en su descripción del mundo a los conceptos esenciales y no prestan atención a su rica y variada manifestación aparente.


Hegel y Marx deben considerarse los pensadores más complejos de todos los tiempos. La riqueza categorial de sus teorizaciones es inmensa y los matices, transiciones y flujo continuo de los conceptos dominan su forma de pensar. Pensamiento complejo no significa pensamiento oscuro y enrevesado. Lo que sucede es que muchos economistas marxistas, educados en la economía convencional, creen que todo se puede reducir a fórmulas sencillas que lo abarcan todo y captan la esencia de todo. Y aquella oscuridad que atribuyen al pensamiento de Hegel y Marx no es más que la suya propia. Los filósofos empiristas y neopositivistas, que es la forma de pensamiento filosófico predominante, reduciendo la certeza del conocimiento a las percepciones e incapaces de comprender la enorme riqueza del mundo esencial y su compleja conexión con el mundo aparente, hacen gala de un pensamiento superficial y simple. Pretenden verlo todo bajo el paradigma de dos de las ciencias naturales más abstractas: la lógica matemática y la física. De ahí que tengan una concepción de la subjetividad y del mundo exterior extremadamente pobres.

El pensador arrogante, bajo el influjo de la filosofía empirista dominante, cree que la razón por excelencia, la razón con mayúscula, solo se da en el campo de las ciencias naturales, en especial en la lógica matemática y en la física. Considera que fuera de ese campo no existe verdadera razón ni verdadera lógica. Ignora en su arrogancia que la razón se da en todas las formas de la práctica social y existe como potencia y fuerza en todas las personas. De ahí que se crea superior a los demás y piense que la representación del mundo puede reducirse a cuatro juicios rígidos y con validez eterna, como sucede en las matemáticas, y despacha los asuntos de la vida y del pensamiento como los burócratas despachan la aplicación de las leyes. El pensador arrogante está presente en las filas de la izquierda y de la derecha, en las de los liberales y de los marxistas, en las de los creyentes y de los ateos. El pensador arrogante habla con una suficiencia y altivez que no se corresponde con la complejidad del mundo moderno. Recientemente uno de estos pensadores arrogantes, que se autoproclama ateo y materialista, afirmaba que del mismo modo que la teología ha pasado al basurero de la historia igualmente debería hacerlo el concepto de belleza.

La religión no es solo teología y no solo ni fundamentalmente el problema de la existencia de Dios. Las religiones son instituciones, son hermosas catedrales, son prodigioso arte y son comunidades compuestas por millones de personas. Las religiones son además sociología, psicología, economía, política y ética. Las personas religiosas no pueden ser catalogadas de forma general, como hace el pensador arrogante, como irracionales y como víctimas del opio religioso. Esas personas deben ser respetadas, y no solo por sus creencias sino por todo su saber y todo su hacer. El hecho de que una persona sea religiosa no puede implicar que esa persona sea reducida solo a su ser religioso. Toda persona, y más con la complejidad del mundo moderno y por efecto de la globalización, tiene múltiples modos del ser. Esa forma de concebir el mundo, propia del pensador arrogante, que reduce al otro a una sola modalidad del ser y lo examina de forma abstracta y superficial, debe ser rechazada por perniciosa y falsa. Hay más de 6.000 millones de personas religiosas en el mundo y entre ellas hay grandes individualidades. Que el pensador arrogante, el ateo alimentado en cuatro formulas, catalogue a esas 6.000 millones de personas como pura masa irracional y a sus dirigentes y grandes individuales como personas narcotizadas por la religión, solo pone de manifiesto hasta qué grado extremo llega su superficialidad y engreimiento.

La religión es una de las formas de enajenación del ser humano, pero no la única ni la más importante. La peor y más graves de las enajenaciones es la económica. Esta enajenación se manifiesta en el mercado global, en la vida corriente –recientemente una articulista decía que era una locura que dedicara más tiempo a su perro que a sus propias hijas–, en las redes sociales, en el ocio y en el entretenimiento. Y la enajenación no es un producto de la subjetividad sino de la objetividad, del tipo de relaciones sociales que los seres humanos construyen y que escapan a su control consciente. Pero el pensador arrogante cree que está fuera del mundo y que está libre de todo pecado. Y por esa razón mira a los demás, a los que no comparten su concepción, desde una falsa atalaya de la razón abstracta, como seres racionales inferiores. Ignora que un misionero que trabaja en las zonas pobres del mundo tiene más razón en su vida y su pensamiento que él en su diminuto y estrecho cerebro. Ignora que hay personas religiosas que hacen más por la racionalización del mundo que la que él despliega entre las cuatro paredes de su cuarto de estudio. Tiene una estatura mental pequeña, pero en su engreimiento ciego cree que está por encima del mundo.

Así que Dios nos libre de la arrogante superficialidad y de sus estúpidos representantes.



LAS ADMINISTRADORAS DE FONDOS DE PENSIONES (AFP): UNA GRAN ESTAFA LEGAL






12-11-2018


El Presidente Sebastián Piñera acaba de presentar un proyecto de reforma previsional (mensaje 171-366), que como todas las reformas que se han hecho desde el restablecimiento de la democracia en 1990, no hace sino legitimar el robo, la estafa implícita en la ley que creó las AFP [1] en 1980.

Las AFP son empresas privadas, a las cuales el DL 3.500 de 1980, les entregó un mercado cautivo, al obligar (artículo 2) a todo nuevo trabajador a cotizar exclusivamente en una AFP, sin posibilidad de cotizar en alguna de las Cajas de Previsión existentes hasta esa época. La eliminación de la libertad de escoger el sistema de previsión fue el principal motivo por el que este importante decreto ley[2] fue promulgado cuatro meses antes que entrara en vigencia la Constitución de 1980.

El acápite N°16 del artículo 19, dispone: "Ninguna ley o disposición de autoridad pública podrá exigir la afiliación a organización o entidad alguna como requisito para desarrollar una determinada actividad o trabajo, ni la desafiliación para mantenerse en estos".

En virtud de este precepto de la Constitución de 1980, ninguna ley podría obligar a un trabajador a afiliarse exclusivamente a una AFP como sistema previsional. Por esa razón, el DL 3.500 se dictó antes que entrara en vigencia la nueva Constitución: aunque el Tribunal Constitucional había sido designado por la dictadura se corría el riesgo de que la obligación de afiliarse solo a una AFP fuera declarada inconstitucional.

Explicado esto, paso a explicar porqué las AFP son una estafa contenida en el DL 3.500 que las creó. Las cotizaciones que se deben pagar a las AFP son de dos tipos: 10% que va al Fondo de Pensiones de cada trabajador, y la Cotización Adicional que históricamente, –de 1981 a 2009–, fue en promedio un 3%, monto que va directamente a las AFP para que administren el Fondo de 10%. Cualquier lector avezado se da cuenta que es inconcebible que se pague una comisión de 3 pesos, dólares, o euros por administrar un Fondo o depósito de 10 pesos, dólares o euros. ¡Un 30%! Es un verdadero robo, pero es un robo legal, autorizado por el DL 3.500, y los trabajadores no tenían la posibilidad de escoger otro sistema. Este no es ni el primer ni el último robo legal practicado en dictadura [3](mantenido y consolidado por los gobiernos “democráticos”).

Las AFP son empresas privadas pero sus ganancias no dependen del mercado, ni de una buena o mala gestión: tienen una remuneración, o sea una ganancia, asignada por ley, gracias a la astucia de dividir la cotización en dos partes, una destinada al Fondo de Pensiones y otra que es ganancia para las AFP.

Por cada $100 de salario, te descuentan $13, de los cuales solo $10 van a tu Fondo de Pensión. Los otros $3 van directamente a las faltriqueras de las AFP. De este monto un tercio cubre los gastos de administración del sistema y el seguro de invalidez y sobrevivencia. El resto es ganancia neta para las AFP, es decir $2, equivalentes al 20% del Fondo. Así ocurre todos los meses y todos los años, desde 1981 a la fecha. Es la más colosal estafa contra los trabajadores que conoce la historia de Chile. Se dice que los que crearon este sistema eran muy inteligentes, pero Al Capone también lo era.

Este extraordinario lucro de 20% de las AFP, con relación al Fondo que administran, es un robo: la Caja de Empleados Particulares (EMPART) creada en 1952 por la Ley 10.475, destinaba solo un 3,5% del Fondo para la administración del sistema, a pesar de que, además de los fondos previsionales individuales administraba también Fondos de Cesantía, préstamos a los afiliados, asignaciones por fallecimiento, etc.

Las AFP no se ocupan de todo eso. Además, EMPART hacía la gestión y los cálculos de reajustes e intereses, por cada afiliado, en cartolas manuales porque no había mecanización ni existía la computación. A pesar de ello EMPART era infinitamente más eficaz que las AFP.

Nunca en la historia chilena y quizás mundial, se ha visto un negocio más extraordinariamente seguro para una empresa privada que las AFP. Cuentan con un mercado cautivo, sin riesgo de pérdida para la empresa por su mala gestión. Ni en las peores crisis financieras mundiales –crisis asiática, Torres Gemelas, dot.com, subprime–, las AFP han visto disminuir sus utilidades, a pesar que la rentabilidad de los Fondos de Pensiones que administran ha disminuido de un promedio de 12% en los años ochenta, a 10% en los noventa, a 8% desde el año 2000, y solamente a 4% desde el año 2010.

El resultado para los trabajadores es lamentable, porque el sistema entrega pensiones miserables. Según las propias AFP, las mezquinas pensiones que ofrece este sistema tienen su origen en las crisis financieras internacionales que afectan el valor de los activos en que se invierten los fondos. Según este razonamiento, las exiguas pensiones no son de la responsabilidad de las AFP, sino del sistema financiero internacional. Razonamiento falso, si se tiene en cuenta que quienes se ocultan tras los mercados financieros no cesan de concentrar la riqueza producida en el mundo: el año pasado, 2017, los milmillonarios vieron aumentar sus ingresos en un… 20%. Ellos controlan las Bolsas planetarias, el valor de los activos y, –hay que decirlo–, el destino de los Fondos de Pensiones que tratan como objeto de saqueo y pillaje.

Otro argumento de las AFP y sus defensores, para explicar las bajas pensiones, tiene que ver con los bajos salarios y las “lagunas” laborales y previsionales. Siempre según las AFP la responsabilidad de las pensiones miserables recae en un modelo económico que no es capaz de generar empleos estables y bien remunerados.

Si bien es cierto que la precariedad en el empleo y los bajos salarios son una realidad en Chile, ello no explica que asalariados que conocieron estabilidad laboral y buenos salarios obtengan a su vez pensiones miserables con relación al salario que percibían antes de jubilarse.

Decenas de miles de profesionales que gozaron de estabilidad en el empleo, que cotizaron 40 años y más, sin “lagunas” previsionales, perciben pensiones que equivalen a un 30% del salario que recibían antes de jubilar. Muchos profesores perciben pensiones que no sobrepasan los 200 mil pesos (menos de 300 dólares).

Dizque para mejorar la rentabilidad, y paliar los riesgos del mercado –un verdadero casino– en que se invierten el dinero acumulado, las AFP crearon, en el año 2002, diversos tipos de fondos. Unos de mayor riesgo, pero que podrían generar una rentabilidad mayor. Otros fondos de menor riesgo, generarían una baja rentabilidad. Cada cual debe decidir si se juega todo a la ruleta de una vez, o si prefiere perder plata gradualmente. En lenguaje de especulador, debes decidir si prefieres los hedge funds o las obligaciones.

Estas medidas no han logrado aumentar la rentabilidad de los fondos y por ende las pensiones. La creación de diversos tipos de fondos no ha sido más que un volador de luces para acallar las críticas al sistema, y no enfrentar la causa real de las bajas pensiones que otorga el sistema.

Cuando se creó el sistema, en 1980, surgieron numerosas AFP, en su gran mayoría creadas por empresarios chilenos. En la actualidad solo quedan seis AFP, y solo una está controlada por capitales chilenos. Las otras cinco pertenecen a grandes compañías internacionales de seguros.

Por esta razón, como una manera de disfrazar el robo que significa la cotización adicional, el año 2009 esta cotización fue dividida en dos partes: una llamada Cotización Adicional propiamente tal o Comisión de administración, y otra llamada Seguro de Invalidez y Sobrevivencia (SYS), con la salvedad que este último ya no lo paga el trabajador sino el empleador.

El SYS se licita (forma elegante de adjudicar un nego$io) y todas las AFP se lo deben pagar a una sola compañía de seguros: la que ganó la licitación anual. Originalmente el SYS era de un 1,41% del salario, pero el año 2017 ese porcentaje fue elevado a 1,53%. Este seguro, a pesar de su elevada tasa, –15,3% del fondo–, no cubre lo que en general cubre este tipo de seguros en Europa, como el no pago de las cotizaciones por el empleador en caso de quiebra y otras contingencias.

En la cotización adicional, que va directamente a las AFP, también hay cambios. Los trabajadores pueden afiliarse a la AFP que deseen, pero todos los nuevos cotizantes que por primera vez ingresan al mercado laboral solo pueden afiliarse a una AFP: la que ganó la licitación con la propuesta de la más baja cotización adicional o comisión de administración.

Las dos últimas licitaciones fueron adjudicadas a la AFP Planvital, que propuso una comisión de 0,47% el año 2015, y de solo 0,41% el año 2016. Para ofrecer una comparación, la AFP Provida cobra un 1,54%, o sea un 375% más caro. El año 2017 la licitación fue declarada desierta y los trabajadores se pueden afiliar a la AFP que deseen.

La cotización adicional de 0,47% y luego de 0,41% de la AFP Planvital, pone en evidencia que la cotización adicional exigida tradicionalmente por las AFP desde 1981, y que en la actualidad se sitúa alrededor de un 1,5%, es un robo. El ejemplo de la AFP Planvital demuestra que una comisión del 0,5%, es más que suficiente para administrar el sistema y tener ganancias.

Al día de hoy, decenas de miles de trabajadores se han jubilado en el sistema de AFP, y obtienen pensiones de miseria a pesar de no tener “lagunas” laborales y haber gozado de remuneraciones relativamente decentes. Por eso nació y creció un poderoso movimiento NO+AFP, que ha encabezado manifestaciones de cientos de miles de personas a través de todo el país, obligando a los políticos y al gobierno a reaccionar proponiendo nuevas modificaciones al sistema.
Piñera presentó un proyecto de reforma, cuyo elemento central es un aumento de un 4% de la cotización que va al Fondo de Pensiones, con cargo a los empleadores, pero que nuevamente serán las AFP u otras instituciones privadas, que se crearán expresamente con este fin. Sin embargo, si el proyecto no permite que los trabajadores puedan escoger al IPS o la Caja EMPART para captar ese 4%, es la oportunidad para que los parlamentarios de la oposición, o por lo menos del Frente Amplio, puedan requerir al Tribunal Constitucional, y declare la inconstitucionalidad de este proyecto, en razón que si no permite a los trabajadores la libre elección de nuevos fondos previsionales puedan ir al IPS o EMPART, se infringe el N° 16 del Artículo 19 de la Constitución, descrito más arriba.

El otro elemento a destacar, es que este proyecto no toca para nada la cotización adicional ni el SYS. En otras palabras, se mantienen incólumes los pilares del sistema de estafa legal y ganancia asegurada para las AFP y las compañías de seguro de las que dependen las AFP.

Para aumentar marginalmente las actuales pensiones, el proyecto contempla un financiamiento fiscal de 3.500 millones de dólares. Para no tocar las exageradas ganancias de las AFP y de las compañías de seguro, todos los chilenos tendremos que pagar con nuestros impuestos, esencialmente el IVA, el fracaso rotundo del sistema de AFP.

El gobierno de Piñera no tiene mayoría parlamentaria. Si la oposición fuese oposición, debiese rechazar esta reforma inicua. Pero la ex Nueva mayoría nunca hizo nada sino consolidar las AFP.


[1] Administradoras de Fondos de pensiones (AFP) creadas por el DL 3.500, el 13.11.1980, dos meses después que la actual Constitución había sido aprobada por un “plebiscito” el 11.09.1980, y 4 meses antes de su entrada en vigencia.
[2] Decretos leyes son las leyes que dictan los gobiernos de facto, al margen de la Constitución y sin la aprobación de un Poder Legislativo.
[3] El DL 701, con el pretexto de fomentar la forestación, entregó un subsidio del Estado de 75 % a enormes empresas forestales, por plantar bosques artificiales de pinos y eucaliptos. Este DL es también un robo legal a todo el pueblo chileno.


EL SOCIALISMO Y LA CASA BLANCA



EconomíaMundo 8 noviembre, 2018 Michael Roberts

El equipo de investigación de Trump en la Casa Blanca ha publicado un informe muy extraño. Se llama “Los costes de oportunidad del socialismo”. Pretende demostrar que el ‘socialismo’ y las políticas ‘socialistas’ serían perjudicial para los estadounidenses, porque los ‘costes de oportunidad’ del socialismo en comparación con el capitalismo son mucho más altos.

Lo que es extraño y bastante divertido es que los asesores de la Casa Blanca de Trump consideren necesario explicar a los estadounidenses los fracasos del ‘socialismo’ en 2018. Pero cuando se ahonda en el informe, se hace evidente que lo que preocupa a los Trumpistas no es ” socialismo’, sino las políticas del demócrata de izquierdas Bernie Sanders de mayores impuestos a los ricos del 1% y el aumento de la popularidad de un ”servicio nacional de salud” de pago único para todos. La popularidad de estas políticas amenaza a la mayoría republicana en el Congreso y también a los beneficios de las grandes empresas farmacéuticas y a los seguidores multimillonarios de Trump.

Lo que la Casa Blanca entiende por socialismo es aparentemente una economía nacional dominada y controlada por el Estado y no por el mercado. “Si un país o industria es socialista es una cuestión del grado en el que (a) los medios de producción, distribución e intercambio son propiedad o están regulados por el estado; y (b) como el estado usa su control para distribuir la producción económica sin tener en cuenta la disposición de los consumidores finales a pagar o intercambiar (es decir, distribuyendo los recursos ‘gratis’) “.

Así que el informe tiene una definición amplia y genérica de ‘socialismo’ que incluye a la China maoísta (pero no a la China moderna, al parecer), la Unión Soviética, Cuba y Venezuela y los estados ”sociales demócratas” nórdicos. Todos en el mismo paquete porque Sanders elogia a los últimos y no al resto. Naturalmente, esto plantea la cuestión de todos estos países pueden llamarse ‘socialistas’. Es decir, si Unión Soviética predominantemente campesina de 1920 o la China de 1950; o las economías dominadas por corporaciones de propiedad familiar de Suecia, Dinamarca y Noruega.

La definición de la Casa Blanca no es el socialismo o el comunismo, proclamado por Marx y Engels en el Manifiesto Comunista. Para ellos, el comunismo es una sociedad súper abundante, sin ningún papel del estado, sino la libre asociación de individuos en la acción común y la propiedad de los productos del trabajo. Por supuesto, este sistema mundo no existe y por lo tanto no puede ser comparado con el capitalismo. En su lugar, lo que la Casa Blanca trata en realidad de comparar es una economía nacional planificada con una economía nacional de mercado dominada por el capitalismo. Pero no hay que ser demasiado duro con los investigadores de la Casa Blanca: no tienen cómo saber lo que es el socialismo; y su definición (la que consiguieron del diccionario, al parecer) es probablemente la opinión de la mayoría de la gente.

Dejando esto de lado, ¿qué funciona mal en todos estos estados ‘socialistas’? Bueno, “que proporcionan pocos incentivos materiales para la producción y la innovación y, al distribuir bienes y servicios de forma gratuita, impiden que los precios revelen información de importancia económica sobre los costes y las necesidades y los deseos del consumidor”.   En la China de Mao y la Rusia estalinista “sus gobiernos no democráticos tomaron el control de la agricultura, con la promesa de hacer la comida más abundante. El resultado fue sustancialmente una menor producción de alimentos y decenas de millones de muertes por hambre”.  Por lo tanto el socialismo fue un desastre.

A partir de su definición, el informe de la Casa Blanca llega a la conclusión: “La evidencia histórica sugiere que un programa socialista aplicado a los EE.UU. provocaría la escasez, o de otro modo degradaría la calidad, de cualquier producto o servicio sometido a un monopolio público. El ritmo de innovación sería lento, y el nivel de vida, en general, sería menor. Estos son los costes de oportunidad del socialismo desde una perspectiva moderna estadounidense”.

El informe de la Casa Blanca también afirma que “la sustitución de las políticas de Estados Unidos con políticas altamente socialistas, como las de Venezuela, reducirían el PIB real al menos un 40 por ciento a largo plazo, o alrededor de 24.000 dólares anuales per capita”. Y sustituir el actual régimen fiscal de EE.UU. por el de los países nórdicos aumentaría la carga fiscal de los estadounidenses de $ 2.000 a $ 5.000 más por año en transferencias netas. “Estimamos que si Estados Unidos adoptase estas políticas, su PIB real se reduciría al menos un 19 por ciento a largo plazo, o alrededor de $ 11.000 anuales per capita”.

El primer argumento del informe de la Casa Blanca es que los niveles de vida son más altos en los EE.UU. que en los países nórdicos ‘socialistas’. Esta afirmación increíble se basa en un estudio comparativo hilarante: el coste de la compra de una camioneta pick-up en Texas en comparación con su coste en Escandinavia.


Es verdad que una camioneta pick-up puede ser mucho más útil en Texas que en Estocolmo y, dado que los impuestos sobre los vehículos son más bajos en los EE.UU. y los impuestos de combustible son sustancialmente más bajos, el argumento de que una camioneta cuesta mucho menos que en los países nórdicos países ¡es irrefutable! Pero ¿demuestra el mayor precio de una camioneta en Noruega en comparación con Texas que existe un ‘coste de oportunidad’ más alto en la Noruega ‘socialista’? ¿Qué pasa con el transporte público, los servicios públicos, la salud y la educación, el las prestaciones sociales y de desempleo- cosas que la parte más rica de cualquier país capitalista no necesita o usa como un ‘salario social’? El informe de la Casa Blanca no compara esas cosas.

El informe señala que el PIB real per capita es mayor en los EE.UU. que en las economías escandinavas y en el sector no petrolero de Noruega. Los datos muestran que esto es cierto. Pero todo esto muestra es que el norte de Europa comenzó en un nivel inferior cuando Marx escribió el Manifiesto Comunista. En realidad, si nos fijamos en el crecimiento real del PIB per capita desde 1960 (cuando a los estadounidenses se les dice que viven en el mejor lugar del mundo), el crecimiento de Estados Unidos ha caído por detrás de las economías nórdicas y, para el caso, de la mayoría de las economías europeas. De hecho, desde principios de 1990, el crecimiento del PIB real per capita ha sido más rápido en Suecia que en los EE.UU..


Y en cuanto a China, la tasa de crecimiento ha superado a la de los EE.UU. muchas veces desde la década de 1990, sacando a 800m de personas de lo que el Banco Mundial define como pobreza. Sin duda, los investigadores de la Casa Blanca podrían argumentar (aunque no lo hacen) que China se volvió ‘capitalista’ en la década de 1980 y por eso la economía se ha disparado. Pero no sería coherente con su opinión de que un estado ‘socialista’ es aquel en el que el Estado domina y controla la economía de libre mercado. Porque China debe ser la mayor y mas importante economía dirigida por el Estado del mundo, mucho más que las llamadas economías mixtas de los países nórdicos.


El ingreso total es una cosa, pero la distribución de ese ingreso es otra. Aquí la Casa Blanca tiene que admitir que “a pesar de que las economías nórdicas presentan una menor producción y consumo per capita, también exhiben menores niveles relativos de desigualdad de ingresos según los índices convencionales”. Lo interesante es que si bien los EE.UU. tienen una mucha mayor desigualdad de riqueza e ingreso, la desigualdad nórdica también ha aumentado mucho en los últimos 30 años en la medida en  que los gobiernos han adoptado políticas favorables a las empresas, con reducción de los impuestos de sociedades y personales (es decir, políticas pro-mercado).

De hecho, como el informe de la Casa Blanca dice, en algunos casos, el sistema fiscal nórdica es más complaciente con el 10% superior que el sistema estadounidense – al menos en los impuestos personales: “La baja progresividad del IRPF en los países nórdicos, en combinación con una menor imposición sobre el capital y tasas de impuestos sobre la renta personal sólo modestamente mayores marginalmente de media en el extremo superior de la distribución de ingresos, implica que una característica central del modelo fiscal nórdico son cargas fiscales medias más altas y cerca de la media sobre los ingresos dxi los trabajadores y sus familias. Es decir, al contrario de las percepciones erróneas de los defensores estadounidenses del socialismo democrático a la nórdica, el modelo fiscal nórdico depende en gran medida no en la imposición de tipo fiscales punitivos a los hogares de altos ingresos, sino más bien a los hogares situados en la media de la distribución del ingreso”.

Esto puede ser un ataque a los elogios de Sanders de las economías nórdicas, pero me parece que demuestra lo lejos que están los países nórdicos actualmente de la ‘social democracia’, por no hablar del ‘socialismo’. Por un lado, el informe de la Casa Blanca afirma que los estados ‘socialistas’ quieren imponer una mayor carga fiscal a los ricos (como Sanders), pero en realidad esa carga fiscal es menor que ¡en los EE.UU.!

Por supuesto, todo esto es pura charlatanería. Todos los datos sobre la desigualdad de la riqueza y los ingresos en las principales economías avanzadas muestran que los EE.UU. es la economía más desigual, tanto antes como después de impuestos; y que los ingresos reales disponibles para la familia estadounidense media apenas han aumentado en 30 años, mientras que el 1% superior ha tenido aumentos sustanciales.


La parte de la riqueza en poder del 1% superior de los perceptores de ingresos en los EE.UU. se duplicó del 10% al 20% entre 1980 y 2016, mientras que la del 50% inferior se redujo del 20% al 13% en el mismo período.


Pero la parte principal del informe de la Casa Blanca esta dedicada a argumentar que la educación y la atención sanitaria privadas son más rentables que las escuelas estatales financiados con fondos públicos o un servicio nacional de salud. El informe sostiene que pagar por una educación universitaria de Estados Unidos produce un rendimiento mucho mayor de ingresos futuros que en Noruega, donde la universidad es gratuita. Lo que esto implica, sin embargo, es que en EE.UU. las personas sin títulos de educación superior no tienen ninguna oportunidad de ganar unos ingresos dignos, mientras que aquellos sin títulos en Noruega no ganan mucho menos que los que los tienen. Así que, en realidad, el coste de oportunidad de no tener una educación universitaria en Noruega es mucho menor.

Luego está la sanidad. Según la Casa Blanca, los sistemas sanitarios de un ‘solo pagador’, tal como existe en casi todas las economías avanzadas, no son tan eficientes y beneficiosos para la salud como los planes de las compañías de seguros del mercado libre de los Estados Unidos, sobre todo si se excluye el programa Obamacare. ¿La prueba? Las personas mayores en los EE.UU. tienen que esperar menos tiempo para ser atendidas por un especialista que en los sistemas de un solo pagador, según el informe.


En realidad, “los mayores estadounidenses en su mayoría están protegidos por Medicare, por lo que están en un sistema de pagador único cuando llegan a ver a un especialista.

Todos los sistemas sanitarios están bajo presión en la medida que las personas viven más tiempo y desarrollan más enfermedades en la edad adulta. Y esa presión es debida a que la asistencia sanitaria no está suficientemente financiada en comparación con la defensa, las ayudas a las empresas y los recortes de impuestos. Lo mismo ocurre en Estados Unidos.

Y si hacemos una comparación general de la eficacia de los sistemas de salud, las puntuaciones de los Estados Unidos son malas. El sistema de salud de Estados Unidos es uno de los menos eficientes del mundo. EE.UU. estaba en el  puesto 34 de 50 países en el año 2017, de acuerdo con un índice de Bloomberg que evalúa la esperanza de vida, el gasto sanitario per capita y el gasto relativo como proporción del producto interno bruto. La Suecia “socialista” esta en octava posición y la “socialista” Noruega en la 11ª.

La esperanza de vida es una forma de medir, en general, el funcionamiento del sistema médico de un país, por lo que se utiliza como índice. En los EE.UU., el gasto sanitario promedio es de $ 9,403 per capita, o sea la friolera del 17,1% del PIB y, sin embargo la esperanza de vida es solamente de 78.9 años. Cuba y la República Checa – con una esperanza media de vida cercana a los EE.UU. con 79,4 y 78,3 años respectivamente- gastan mucho menos en sanidad: $ 817 y $ 1.379 per capita. Suiza y Noruega, los únicos países con mayor gasto per capita que los EE.UU. – $ 9.674 y $ 9,522 – tienen una esperanza de vida mayor, con una media de 82,3 años. ¿Por qué? Pues bien, el sistema de Estados Unidos “tiende a ser más fragmentado, menos organizado y coordinado, y es probable que ello implique ineficiencia”, según Paul Ginsburg, profesor de la Universidad del Sur de California y director del Centro de Políticas de Salud de la Brookings Institution en Washington.

Así que los costes de oportunidad para el estadounidense medio parecen ser más alto, al menos, para los servicios públicos básicos como la salud y la educación que para el promedio de los países nórdicos ‘socialistas’.


Publicado originalmente en el blog de Michael Roberts. Traducción de G. Buster en Sin Permiso.