Entrevista
a Marcelo Freixo (PSOL)
04/12/2016
| Francisco Louça
Marcelo Freixo, fue el candidato del PSOL a la
alcaldía en las recientes elecciones municipales de Rio de Janeiro
¿Qué balance haces de la campaña de las elecciones
municipales en Rio?
Fue un campaña muy buena, muy potente, nosotros
decimos que fue una flor en el asfalto porque vivimos una crisis muy grande de
la izquierda brasileña. Es el fin de un ciclo de la era del PT, que es muy
fuerte, que no se origina solo con el golpe sino también por los errores
cometidos por el PT durante su gobierno. Esta crisis alcanza a la izquierda
como a un todo, no solo a quien forma parte del gobierno. Vivimos en un proceso
de crisis de todo lo que identifica o se aproxima a cualquier imagen de
izquierda.
La izquierda ha pagado un precio muy alto en esta
elección municipal. Las elecciones municipales son muy importantes en Brasil,
tenemos más de 5 000 municipios en Brasil y en una vida cada vez más urbana, el
contexto de las elecciones en las ciudades tiene una relevancia muy grande para
la política nacional. En Rio de Janeiro hicimos una alianza con el PCB (Partido
Comunista Brasileño) y con los movimientos sociales: el Movimiento sin Techo,
Movimiento sin Tierra, Levante (movimiento de jóvenes por sus derechos. ndt)
...
Aunque esto sea así, Rio de Janeiro tiene una
característica muy especial: fue la única gran ciudad donde la izquierda
disputó la segunda vuelta.
Exactamente.
Tiene que haber alguna diferencia, la izquierda
aquí consiguió aparecer como una alternativa, no sucedió lo mismo en otras
alcaldías...
Hubo buenas campañas en otras ciudades pero no
consiguieron llegar a la segunda vuelta. Me parece que lo que diferenció la
izquierda de Rio de Janeiro de la de otras grandes ciudades fue que aquí
hicimos un trabajo de base muy grande, hubo una alianza de la izquierda. No fue
una alianza de partidos políticos para aumentar el tiempo de televisión sino
una alianza de izquierda hecha con los movimientos sociales a partir de un
programa.
Aquí en Río, hicimos lo contrario: hicimos un
trabajo de base que nos dio posibilidad, incluso con poco tiempo de televisión
(en la primer vuelta, solo teníamos 11 segundos), de derrotar al PMDB;
obtuvimos 18 % de los votos y pasamos a la segunda vuelta con una fuerza
militante muy grande. En la segunda vuelta, duplicamos los resultados y conseguimos
llegar al 40 % pero no fue suficiente para derrotar a Crivella que era la
otra opción. Pasamos un año y medio debatiendo “si la ciudad fuera nuestra”, el
nombre que dimos a nuestro programa de gobierno. Más de 5 000 personas
participaron con sus opiniones sobre la ciudad. El programa se debatió en todas
las favelas, en todos los barrios, en todas los sectores, fue un programa
ampliamente debatido y democrático. Se hizo un trabajo de base muy potente que
la izquierda brasileña está perdiendo de alguna forma. La etapa de gobierno
petista (PT) dificultó mucho ese trabajo de base. Se pensaba mucho más en
estrategias electorales con grandes partidos con acuerdos de las cúpulas que en
el trabajo de base.
En realidad, en el segundo turno, tú te enfrentaste
al sector de gobierno, porque Crivella había sido ministro del gobierno del PT
y obispo de la iglesia Universal del Reino de Dios y representante de una
derecha..., ¿cómo le caracterizarías?, ¿cómo le describes?
Es difícil, Crivella
es uno de los dueños de la Red Globo. Es uno de los principales líderes de la
Iglesia Universal con Edir Macedo de quien es sobrino. Es senador, había sido
ministro con Dilma Roussef y en la segunda vuelta consiguió el apoyo del PSDB,
es decir, el apoyo de los tucanos, tiene el apoyo del PSD y de todo el abanico
de la derecha; incluso el apoyo del propio PMDB, de Anthony Garotinho (ex
gobernador de Rio de Janeiro). Cuenta con el apoyo de todas las fuerzas
conservadoras.
Y la Iglesia Universal hace un trabajo de base muy
fuerte. Nosotros tuvimos un gran apoyo de las religiones de origen africano, un
apoyo grande los católicos (varios sacerdotes católicos hicieron campaña a
favor nuestro rompiendo las directrices del arzobispo), pero más del 85 %
de los evangélicos votaron a Crivella. Ese es un desafío que le queda a la
izquierda, debatir con el campo evangélico, cómo realizar ese trabajo de base,
principalmente, en los sectores más pobres de la ciudad.
La Iglesia Universal trabaja con la utopía, con
otra utopía que no es la nuestra, pero trabaja también con la utopía y creo que
le debemos prestar más atención. Hicimos una campaña muy buena, una campaña que
ha organizado a diferentes sectores, mucha gente joven, de barrios diferentes,
la zona donde más hemos crecido es la zona norte o la zona oeste, las más
pobres de Rio de Janeiro. Hemos crecido en voto popular y esto me parece
importante.
¿Qué hace falta para ganar cuando tienes a un líder
populista, carismático, religioso que tiene un discurso que no se organiza en
el campo político a primera vista porque apela a la religión? ¿Cómo se puede
vencer al fundamentalismo religioso?
Tuvimos un crecimiento grande. En la primera semana
de campaña, perdimos... en la práctica, no sabíamos que íbamos a pasar a la
segunda vuelta. Percibimos que pasábamos a la segunda vuelta en la víspera de
las elecciones. No nos preparamos para la segunda vuelta con antelación y, de
repente, teníamos 10 minutos en la televisión, necesitábamos conseguir más
dinero..., entonces perdimos una semana de campaña preparándonos para esta
segunda vuelta y fue una semana en la que fuimos atacados por las redes
sociales ligadas a Crivella. Atacados con bajezas, con mentiras, en las redes o
en el whatsapp, en redes de telefonía, fue una campaña muy sucia, hecha por los
aliados de Crivella.
También fue una campaña a la que tardamos en
responder, eran ataques que no sabíamos cómo responder, ataques bárbaros
diciendo que teníamos relación con el tráfico de drogas... Tuvimos que
denunciarlo en los tribunales, pero con todo eso perdimos una semana de campaña
que me parece decisiva, creo que con una semana más de campaña habríamos
conseguido llegar mucho más cerca de él.
De todas formas, han quedado algunas lecciones de
este trabajo de base, de la discusión con el sector evangélico, de una
estructura de campaña que hay que mejorar. Tuvimos muchas dificultades con al
estructura de campaña porque es muy desigual. Crivella gastó diez millones en
su campaña, tuvo muchos recursos, muchos aliados. Nosotros no tuvimos eso y no
lo tendremos pero necesitamos estructurarnos mejor.
Acertamos mucho más que nos equivocamos y llegamos
al 40 %, 1 200 000 votos. Alimentamos la idea de que la izquierda no ha
muerto, de que existe otra izquierda, de que existe otra forma de hacer en la
izquierda. Por ejemplo, la financiación colectiva de la campaña. Tuvimos 14 000
donantes a la campaña de todo Brasil, hicios una financiación colectiva, un
programa colectivo. Es otra manera de hacer política en un momento de crisis de
la izquierda.
La izquierda brasileña vive una situación de crisis
después de un golpe palaciego, de la derrota de Dilma, y el gobierno de Temer,
que empezó pronto a ser muy agresivo desde el punto de vista económico y
social, que tiene una base mayoritaria en el Congreso, prácticamente puede
aprobar todo lo que quiera. ¿Cómo ves los dos próximos años y la importancia de
esta campaña de Rio de Janeiro para la formación de un nuevo polo político en
la izquierda, en la transformación de la izquierda?
Este ciclo de la derecha en Brasil era más o menos
inevitable, vamos a ver una ascenso de la derecha que ya se estaba produciendo,
fue un golpe muy duro, muy violento a la democracia brasileña y un golpe que
intenta estabilizarse por lo menos a medio plazo. En estos momentos están
intentando aprobar una PEC (Reforma constitucional) que congela todas las
inversiones, especialmente en salud y educación para los próximos veinte años
(en estos momentos ya está aprobada. Ndt). Es un golpe muy duro.
Es una forma de hacer frente a una crisis de
ingresos, pero ellos lo hacen cortando gastos que afectan a los sectores más
necesitados y eso, de alguna forma, también ha llevado a la izquierda a la
calle, a organizarse en las plazas públicas, lo que creo que es bueno, pero
muestra la línea del gobierno federal en los próximos años será la de la
recesión, de una gran pérdida de derechos de la clase trabajadora. No tengo la
menor duda de que ese ciclo de los derechos llegará en breve, ese ajuste va a llegar.
Hoy existe un desgaste de la izquierda, un desgaste
del PT muy grande, porque todos los indicadores de la crisis se atribuyen a la
gestión del PT. Esto lo han hecho los medios de comunicación, el propio PMDB
pero con el tiempo no se va a sustentar. Dentro de poco le va a tocar al PMDB,
al gobierno de Temer. La gran pregunta que surge es: ¿qué va a hacer la
izquierda hasta entonces?, ¿cómo se recupera?, ¿cómo se reorganiza? Porque si
dentro de dos años la izquierda se vuelve a presentar de la misma manera, con
los mismos errores que ahora, no va a servir de mucho.
El trabajo de base, el trabajo en relación con esos
sectores más pobres es fundamental. Insisto, hemos hecho esto en Rio de
Janeiro, aproximar el debate de la izquierda a un debate sobre los derechos
humanos (que es diferente de Europa), el debate sobre los derechos humanos aquí
es un debate sobre las entrañas internas de la ciudad. Las ciudades crecen
creando muros para protegerse de lo que venía de fuera, ese es el origen de las
ciudades, inclusive en Europa. Hoy, las ciudades brasileñas crean muros para
protegerse de quien está dentro. Es una contradicción con el modelo de ciudad.
Hoy, las ciudades se protegen de la pobreza que ellas mismas crean.
La izquierda brasileña tiene que tener en cuenta
este recado: que muchas veces la contradicción entre el gran capital y el
trabajo ya no está en las puertas de la fábrica sino en las puertas de la
favela, está en la precarización del trabajo, está en la juventud negra y pobre
en riesgo de morir, hay un genocidio en curso en Brasil. Hay una prioridad que
la izquierda tiene que entender, que tiene que ser suya, para la lucha de
clases que es necesario re-existir. Lo digo muchas veces: más que resistir, la
izquierda necesita re-existir. La izquierda precisa reorganizar su programa,
escuchando más que hablando, siendo más democrática internamente. Creo que en
Rio hemos demostrado que eso es posible y que está cerca de que ocurra.
Para terminar, ¿ves alguna comparación entre la
victoria de Trump y la aparición de fundamentalismo, ideas religiosas,
fanatismo político, conservadurismo de derechas, liberalismo agresivo?
Es imposible no hacer esta comparación. En Rio
aparecieron varias caricaturas del Cristo Redentor abrazando la Estatua de la
Libertad y diciendo “te comprendo”, hubo muchas bromas en un escenario que no
está para bromas, que es muy triste. No creo que Trump haya sido elegido solo
por las barbaridades que decía, creo que eso es una reflexión importante.
Aquello que era un chiste, era motivo de risa, se ha convertido en realidad.
Rio de Janeiro nunca ha tratado a Crivella como
motivo de chiste o como se ha tratado a Trump, pero es algo amenazador o tan
amenazador como él. Es muy difícil prever cómo será el gobierno de Trump, como
es muy difícil prever cómo será el gobierno de Crivella, cuál será la relación
de la Iglesia Universal con el ejercicio de un gobierno, con el ejercicio de
gobierno de una ciudad como Rio de Janeiro, por ahora, no es muy alentador. La
izquierda tiene que reorganizarse y re-existir en sus prácticas para que pronto
pueda ser más fuerte.
27/11/2016
Traducción: VIENTO SUR
- See
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