Fernando
Anibal Arce Meza
6 Mayo 2019
Se ha puesto de manifiesto que el Perú solamente crece económicamente
cuando los precios de sus productos en el mercado internacional se elevan,
caso de los minerales, en que sólo se espera las mejoras de precios del
exterior; son las materias primas de exportación, el único patrón del
crecimiento, y mientras esto ocurra, paradójicamente el país sigue siendo un
país débil y vulnerable.
Lo que conduce a reflexionar que necesitamos de nuevas políticas que
deben estar vinculados a una estrategia que haga viable el funcionamiento de
la variable del desarrollo, ello representa una versión diferente a la
economía de exportación de recursos naturales no renovables que, por décadas
se ha mantenido; la nueva política tiene que buscar acelerar el crecimiento
económico. Esto no significa que lo económico es primero, hay que estar
convencidos que lo político, lo cultural y lo social forman niveles
compartidos con el factor económico, para denotar la visión del desarrollo.
Hasta ahora sólo resalta el crecimiento económico por encima de los
aspectos políticos tanto en lo cultural, como sociales; es decir, al
prevalecer el crecimiento por una sola vía, no se moviliza otros recursos en
especial humanos con formación tecnológica y en favor de la diversificación
productiva.
Más bien en estas últimas décadas en el Perú se asimiló el
neoliberalismo, el mismo que ponía al mercado como el impulsor del
crecimiento, reduciendo en grado mayor la presencia del Estado y sus
instituciones, lo que finalmente representaba tener un Estado mínimo,
bastante alejado de cualquier intento de promoción y menos de intervención en
el proceso económico.
Esta decisión neo liberalista se adecuaba perfectamente a lo que hemos
llamando la república incompleta, porque desde los primeros
momentos de su vida independiente vivió a espaldas en especial a la población
indio/andina la que representaba las cuatro quintas partes de la población
total del país, se entendía que la faja costeña habría de ser la prioritaria
y pasando el tiempo se perfiló el asfixiante centralismo limeño, ello
representa en la vida republicana una suma de exclusiones:
territoriales/políticas, étnico/culturales y económicas, que explican la
perversa situación de desigualdad de oportunidades que tiene la ciudadana,
dando lugar al accionar preferente de los grupos de poder.
Este trato desigual afectó a la región de la sierra del país. La que
aún siendo originaria, aparece excluida, convirtiéndose en una especie de
“territorio reserva”, y que se desenvolvería teniendo como eje el sistema de
hacienda, donde la tierra se explotaba en latifundios que tenían sus
propietarios no sólo como dueños de las tierras; sino actuaron como dueños de
su población, de mayoría indígena y mestiza bajo la forma de servidumbre (sin
salarios).
Este régimen de explotación era la forma de vivir en la sierra, el
mismo que perduró hasta la década del 60 del siglo XX, en que se realizó la
reforma agraria, lo que hizo posible acabar con la situación de sometimiento
y secuestro en que se encontraba la población de agricultores; sin embargo,
acabar con el latifundismo y la explotación no significó terminar con la
desigualdad entre la costa y la sierra, si no más bien esta situación
se acentuó.
La sierra, en especial sus zonas rurales siguió abandonada, en pobreza
y sufriendo la no presencia de los servicios estatales, esta falta de
atención se vincula a considerar que estas poblaciones son como ciudadanos de
segunda clase y que además una buena parte de ellos tenían la condición de
analfabetos, y que comparativamente con los alfabetizados, no tenían el
derecho al voto -en las pocas veces que hubo elecciones libres- y a ser
elegidos, recién la Constitución Política de 1979 dictó el derecho universal
al voto y a la elección de los analfabetos en el marco de la ciudadanía
plena.
Asimismo, la problemática de las comunicaciones –barco, tren y
carretera- tenían una concepción longitudinal, y poca sería la
transversabilidad al interior del país (excepto el tren central y del sur)
que ante la existencia de minas y de lana de los auquénidos en la sierra se
dio su explotación respectiva. Este estilo comunicacional tuvo el carácter de
enclave -mina/puerto- la que todavía se mantiene bajo otra versión como es
Asia/Pacífico, el caso de hoy, la mina en las Bambas de Apurimac necesitan
conexión con un puerto de la costa sur.
A pesar del tiempo el país no se encamina al progreso, porque
tiene un Estado inoperante como para permitir el desarrollo en los diversos
campos a que da lugar la vida ciudadana, aspecto importante que al no
conseguirlo, confirma la condición de seguir siendo una república incompleta;
ello obliga a una reflexión, la que se refuerza, porque hace pocos días una
publicación en “El Comercio” de parte del profesor universitario y economista
Juan José Marthans en su artículo: “La Economía Inconclusa”, libera de
mayores elementos, para analizar la situación a que ha llegado el país.
El economista Marthans dice que el Perú todavía está en el siglo XIX
-fecha que es implícita de cuando se origina y surge la república
incompleta-, lo que se consigna como una economía inconclusa, bajo un rosario
de variables incumplidas para hacer desarrollo.
Juan José Marthans sostiene que los problemas y las soluciones no
pueden improvisarse, requiriendo de “una visión de mediano y largo
plazo”, y los planes que impulsen en el caso de la productividad,
antes hay que realizar “una reingeniería del Estado”, la que se
debe entender como la reforma de la estructura de la organización estatal; es
decir, ello conduce “a crear una sólida base institucional”, en
consecuencia hay que consensuar las políticas de Estado que
lleven acabo dichas reformas estructurales para “garantizar la
consecución de nuevos pilares ligados a la innovación, salud, educación,
medio ambiente, infraestructura, comercio exterior, financiamiento,
ambiente de negocio y mercado laboral”.
El profesor Juan José Marthans, pone como ejemplo el caso del Plan
Nacional de Competitividad y Productividad (PNCP) de llevarse acabo “requeriría
fortalecer una reingeniería integral del Estado”, al colocar nuevos
esquemas a las variables ya mencionadas, y concluye su artículo de que sin
ellas “seamos honestos, lo que tendremos es casi una economía
inconclusa”.
Las expresiones: incompleta e inconclusa son sinónimos que llevan al
Perú al significativo recambio en su economía y la reforma organizacional del
Estado; una reingeniería como bien dice el economista Juan José Marthans.
Es decir, la república peruana para ser tal, tendrá que marchar junta
–paralela y simultánea- a fin de que los cambios: tanto en las
estructuras que consoliden la institucionalidad estatal en su gestión
administrativa, incluidos la meritocracia y cuadros (equipos de gobierno);
como de una economía dispuesta a la diversidad productiva que en su manejo
del recambio, estén respaldadas con políticas de energía propias (gas,
hidrocarburos y electricidad), esto significa promover y asegurar el
desarrollo, asunto que en la actualidad no ocurre donde no se han respetado
los derechos del país, y a la vez, con el recambio económico ya no se
dependerá únicamente de las exportaciones tradicionales.
En conclusión, la república no solo debe crecer en el marco de una
economía social de mercado; sino en pro del desarrollo sustentable, donde las
políticas de Estado estén promoviendo los temas de política ciudadana y
Estado de derecho, en la movilización social bajo la igualdad de
oportunidades, y sin discriminaciones de todo tipo, y que, hasta ahora limita
la participación ciudadana en todo el territorio, hecho que niega el
régimen de la democracia y su participación, la vigencia de esto último será
el preámbulo de que nuestra pluralidad cultural con las reformas vaya
construyendo la nacionalidad peruana.
Fernando Arce
Meza
Surco, 6 de Mayo del 2019
La del Estribo: leer el artículo “La economía inconclusa”, de
Juan José Marthans publicado en el diario “El Comercio” el 23 de abril del
2019.
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SIGLO XXI - QUINTO LUSTRO - "Un nuevo orden emerge de la desintegración del capitalismo que irá reemplazando la célula económica (familia) por una nueva matriz reproductiva (comunas) que cumplirá funciones defensivas, judiciales, productivas y administrativas."
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