viernes, 18 de septiembre de 2026

MODERNIZACIÓN NO SIGNIFICA CAPITALISMO

 

Instituto Tricontinental de Investigación Social, Caminar con las dos piernas, 2026. Portada del dossier n° 104, Caminar con las dos piernas: el socialismo de la modernización china, septiembre de 2026.

En el Sur Global, el desarrollo no puede lograrse imitando al Occidente capitalista: exige romper la dependencia imperialista mediante la defensa de la soberanía, la planificación socialista y la transformación de las relaciones sociales.

Queridas amigas y amigos,

17 de septiembre de 2026

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

En 1960, el economista estadounidense Walt Whitman Rostow publicó Las etapas del crecimiento económico. Un manifiesto no comunista. El subtítulo revelaba el propósito del libro. Rostow no se limitaba a describir el desarrollo económico. Ofrecía un arma ideológica para la Guerra Fría. Todas las sociedades, sostenía, recorrían el mismo camino, comenzaba en la “sociedad tradicional”, pasaba por las “condiciones previas para el impulso inicial”, el “impulso inicial” y la “marcha hacia la madurez”, para llegar finalmente a la “era del gran consumo en masa”. Al final de ese camino se encontraba Estados Unidos mismo. Sus instituciones sociales, culturales y políticas aparecían como el modelo para el resto del mundo. En el relato de Rostow, desarrollarse era imitar los patrones de consumo y las formas institucionales del Occidente imperialista. Modernizarse era volverse capitalista.

La teoría de Rostow, y en especial la del economista santalucense Arthur Lewis, oponía la “tradición” a la “modernidad”. Había que despejar el viejo mundo para que pudiera aparecer el nuevo. El colonialismo desapareció de este relato, al igual que la esclavitud, el saqueo, el intercambio desigual y la transferencia organizada de riqueza desde Asia, África y América Latina hacia Europa y América del Norte. A los países empobrecidos por el imperialismo se les dijo que su pobreza era el resultado de sus propias culturas atrasadas. No necesitaban soberanía ni revolución social. Lo que requerían, se les planteó, era capital extranjero, expertos occidentales y paciencia.

En un boletín anterior sobre nuestras tradiciones de izquierda, hablamos de la riqueza del debate en torno a las herencias culturales dentro de la política de izquierda . En China, sin embargo, el problema principal no era la tradición en sí, sino la humillación. Desde la Primera Guerra del Opio (1839-1842) hasta la victoria de la Revolución China (1949), el país padeció lo que se recuerda como el “siglo de humillación”: el opio impuesto a su pueblo, los tratados desiguales impuestos a sus gobiernos, el territorio arrebatado por potencias extranjeras, los puertos subordinados a monopolios imperiales y el país desgarrado por los señores de la guerra, la ocupación y la guerra civil. El capitalismo entró en China no con La riqueza de las naciones (1776) de Adam Smith en la mano, sino con cañoneras y droga. Las fuerzas del capitalismo no unificaron el país ni liberaron sus capacidades productivas. Por el contrario, el imperialismo capitalista destrozó la sociedad china y fortaleció a los terratenientes, a las élites compradoras y a los intermediarios del capital extranjero.

Para el pueblo chino, modernizarse no significaba repudiar en bloque su civilización ni entrar en la sala de espera de Occidente. Modernizarse significaba poner fin a la humillación, recuperar la soberanía, unificar el país, derrotar el hambre y el analfabetismo, y crear la capacidad material para impedir el regreso de las cañoneras. Según esta lógica, la modernización china solo podía comenzar con la liberación nacional y podía avanzar únicamente mediante el socialismo.

En nuestro último dossier, Caminar con las dos piernas: el socialismo de la modernización china, llamamos la atención sobre las dos tareas inseparables que asumió la Revolución China: la transformación de las relaciones sociales y el desarrollo de las fuerzas productivas. Un país pobre no podía abolir la privación simplemente distribuyéndola de manera más equitativa. Necesitaba industria moderna, ciencia, tecnología e infraestructura. Pero, dada la trampa del sistema neocolonial, ¿cómo se esperaba que China llevara a cabo este proyecto? ¿Podía hacerlo sin abordar las cuestiones fundamentales de la propiedad y la emancipación social? En nuestro dossier dividimos la historia moderna de China en tres etapas: de 1949 a 1978, de 1978 a 2013 y de 2013 hasta el presente.

En 1949, China se encontraba entre los países más pobres del mundo: la esperanza de vida rondaba los 35 años, la alfabetización estaba por debajo del 20%, la capacidad industrial era sumamente limitada y el campo seguía dominado por relaciones feudales. Los primeros pasos de la revolución fueron, por ende, tanto sociales como materiales. Para 1953, la reforma agraria había redistribuido casi 47 millones de hectáreas a aproximadamente 300 millones de campesinas y campesinos sin tierra o con poca tierra. El orden terrateniente quedó quebrado, pero también ocurrió algo más profundo. El campesinado experimentó el fanshen (翻身): literalmente, “dar vuelta el cuerpo” o “ponerse de pie”, pero, en el lenguaje de la revolución, sacudirse la servidumbre y erguirse como protagonista del desarrollo nacional. La modernización no comenzó con un centro comercial, sino con la tierra, la dignidad y el fin de la servidumbre.

Las campañas masivas de alfabetización, los sistemas de salud públicos, las salas de lectura rurales y el programa de los médicos descalzos transformaron la sociedad. Para 1959, la alfabetización había subido al 57%. Mientras tanto, la planificación socialista construyó los cimientos de una economía industrial integrada: acerías, centrales eléctricas, fábricas de automóviles y tractores, ferrocarriles y puentes. Estos logros fueron alcanzados bajo bloqueo, sanciones y la amenaza constante de guerra. La soberanía había adquirido una base material, pero todavía era frágil.

Después de 1978, la política de reforma y apertura cambió de táctica sin abandonar la dirección histórica. La afirmación de Deng Xiaoping de que “la pobreza no es socialismo” captó la esencia del problema. China utilizó los mercados y el capital extranjero bajo la guía del Estado para desarrollar sus fuerzas productivas, pero no cedió el control de los sectores estratégicos de la economía. El control público de la banca, la energía, las telecomunicaciones y el transporte permitió al Estado orientar la inversión e impedir que el sector privado dictara el rumbo de la sociedad. El mercado se utilizó como un instrumento, no como un fin en sí mismo.

Este segundo período produjo una inmensa riqueza social y sacó de la pobreza a más de 765 millones de personas entre 1978 y 2019. Pero también produjo serias contradicciones: desigualdad, corrupción, desequilibrios regionales, presión sobre la clase trabajadora y devastación ecológica. Reconocer estas contradicciones no es desechar el período de reforma, así como reconocer sus logros no exige ocultar sus costos. La construcción socialista no es una línea recta trazada de antemano, sino un proceso de lucha en el que las nuevas capacidades generan nuevas contradicciones que, a su vez, deben ser resueltas.

Desde 2013, China ha entrado en una tercera etapa, organizada en torno a tres conceptos: prosperidad común, civilización ecológica y desarrollo de alta calidad. La campaña de Alivio Focalizado de la Pobreza movilizó a más de tres millones de cuadros del Partido Comunista de China (PCCh) para llegar a los focos remanentes de pobreza extrema, garantizando un ingreso mínimo, alimentación y vestimenta adecuadas, educación, salud, vivienda segura, agua potable, electricidad y transporte. En lugar de esperar a que la riqueza se derramara hacia abajo, el partido fue casa por casa para identificar la privación y superarla. Al mismo tiempo, el partido arremetió contra las concentraciones de poder privado, endureció la regulación de las corporaciones tecnológicas, restringió la industria de las clases particulares y actuó contra la especulación inmobiliaria bajo el principio de que “las casas son para vivir en ellas, no para especular”. China ha desviado el crédito de la actividad especulativa hacia la industria estratégica, la infraestructura pública y el desarrollo tecnológico. No se trata de ajustes administrativos menores; conciernen a la cuestión socialista fundamental: si el capital gobierna a la sociedad o la sociedad gobierna al capital.

El presidente chino Xi Jinping ha descrito la modernización china como una “modernización socialista impulsada bajo el liderazgo del Partido Comunista de China”. El concepto de modernización socialista no es hostil a la tradición y permite a China nutrirse de su herencia civilizatoria sin someterse ni a la jerarquía feudal ni a la dominación cultural occidental. La tradición no es una pieza de museo ni un obstáculo por superar. Se hereda críticamente y se pone en diálogo con la razón científica y la ética socialista.

En Occidente, la memoria de China de la humillación se trata a veces como un agravio psicológico manipulado por el Estado. Pero la humillación no es un mero sentimiento. Remite a una condición material: la pérdida de la soberanía, la incautación de los recursos, la negación del desarrollo tecnológico y la subordinación del futuro de un pueblo a un poder extranjero. Las actuales restricciones a los semiconductores, las sanciones, las barreras comerciales y el cerco militar recuerdan al pueblo chino que el viejo deseo imperial de frenar su desarrollo no ha desaparecido. La autosuficiencia tecnológica no es, por lo tanto, nacionalismo estrecho, sino la forma contemporánea que adopta la defensa de la soberanía.

El camino de China no puede simplemente copiarse en otros países. Surgió de una revolución arraigada en la alianza obrero-campesina y de un partido capaz de planificar a lo largo de generaciones. Pero su historia plantea una pregunta urgente al Sur Global: ¿puede haber modernización sin soberanía? Los países agobiados por la deuda externa, dependientes de la exportación de materias primas y despojados del control sobre los datos, las finanzas, la tecnología, la energía y el transporte son formalmente independientes, pero se les impide decidir su futuro. Se les entrega la escalera de Rostow, pero no tiene peldaños por donde subir.

La Revolución China no pidió permiso para subir la escalera de Rostow. Forjó su propio camino hacia el desarrollo. La modernización de China no debe medirse por el volumen de mercancías ni por el número de multimillonarios. Debe evaluarse tomando en cuenta si el campesinado puede mantener la dignidad, si la niñez sabe leer, si las personas viven vidas más largas y saludables, si la tecnología atiende las necesidades sociales, si se protege la naturaleza y si una nación puede enfrentarse a un imperio sin agachar la cabeza. La modernización de China no es utópica. La resolución de cada problema ha generado nuevos problemas que deben enfrentarse. Quizá la prueba más fehaciente de la modernización china haya sido su capacidad de adaptarse a los tiempos cambiantes y de enfrentar nuevos desafíos. No decimos que la sociedad china no tenga problemas, más bien que su proyecto socialista está organizado para reconocer las contradicciones, cambiar de rumbo y luchar por resolverlas.

El camino de modernización de China demuestra que los países subdesarrollados pueden forjar un camino distinto del Occidente capitalista mientras defienden su soberanía. La lección no es que China pueda copiarse, sino que la modernización requiere una organización política capaz de convertir la soberanía en planificación, capacidad tecnológica, bienestar social y poder colectivo. Por eso importa la cuestión de los partidos políticos. No es posible comprender plenamente el camino de China sin analizar su sistema de partidos, la estructura del PCCh y su relación con los demás partidos, el Estado y la sociedad. Para seguir de cerca este recorrido, les invitamos a leer nuestra revista semestral, Wenhua Zongheng: Revista de pensamiento chino contemporáneo, publicada en colaboración con el Foro Académico del Sur Global (GSAF, por su sigla en inglés).

La edición 2026 de la conferencia del GSAF se celebrará en Pudong, Shanghái, del 17 al 18 de octubre, bajo el tema “Partidos políticos del Sur Global: gobernanza y modernización”. Al reunir a partidos políticos, movimientos sociales e instituciones académicas de todo el Sur Global, el foro crea un espacio para comparar experiencias de gobernanza y modernización, y para preguntarse cómo la soberanía puede traducirse en instituciones capaces de planificación, desarrollo y emancipación. Lo que está en juego es si los pueblos del Sur Global pueden definir la modernización en sus propios términos: no como imitación, sino como la construcción colectiva de un futuro más allá de la dependencia.

Cordialmente,

Vijay

Fuente: https://thetricontinental.org/es/newsletterissue/modernizacion-no-significa-capitalismo/

DEUDA CON EL PUEBLO PERUANO: ¿EXPLICAR QUE PASÓ EN LA URSS?



(13 de diciembre de 2025) (*)

Por Miguel Aragón

Los activistas de las dos últimas generaciones del movimiento socialista peruano (excluyo a la generación más joven) tenemos una gran deuda con el pueblo peruano.

Desde noviembre de 1917, con la victoria de la revolución rusa,  los pocos  socialistas peruanos de ese tiempo, simpatizaron y declararon su  apoyo a los inicios de la construcción del mundo nuevo, a la edificación  del socialismo en Rusia primero, y en la URSS después. Nueve años después, en setiembre de 1926, los primeros socialistas peruanos adoptaron como programa y lema crear un Perú nuevo en el mundo nuevo, reconociendo así que el mundo nuevo ya se estaba construyendo en la URSS.  

En mayo de 1945, salvo muy pocas excepciones, los numerosos socialistas peruanos de ese tiempo, reconocieron, saludaron y celebraron la Gran Victoria de la lucha del pueblo soviético, contra el mayor enemigo de los pueblos en ese entonces, contra el nazi fascismo alemán. El 9 de mayo, celebraron el Día de la Victoria

En las últimas décadas, y con mayor intensidad, a partir de la implosión de la URSS a fines del año 1991, en muchos de nosotros se ha desdibujado nuestra simpatía con la URSS, lo cual fue aprovechado por los voceros de la gran burguesía para declarar El fin de la Historia, y vociferar que “aparte del capitalismo, los pueblos del mundo no tienen otra opción”.

A los socialistas peruanos nos han faltado argumentos, responsabilidad y valor, para explicar al pueblo peruano, que es lo que realmente ocurrió en la URSS.

En los últimos años, tuvimos dos oportunidades, para reunirnos, conversar y explicar al pueblo peruano, los sucesos realmente ocurridos en la URSS.

 La primera oportunidad perdida, fue el 7 de noviembre de 2017 con motivos del Centenario de la Gran Revolución Rusa; y la segunda oportunidad fue el 22 de abril de 2020 con motivo del Aniversario 150° del nacimiento de V.I. Lenin.

Para recuperar el tiempo perdido, superar estas dos oportunidades perdidas, debemos unir esfuerzos para el próximo 7 de noviembre de 2027, y conmemorar dignamente el Aniversario 110° de la Gran Revolución Rusa.

Con ese objetivo definido, considero que entre algunos socialistas, debemos desarrollar conversatorios trimestrales hasta llegar al 7 de noviembre de 2027.

Hasta el presente, encubriendo nuestra falta de conocimientos y de análisis serios, a lo más que hemos llegado es a remplazar argumentos serios por adjetivos que no nos atrevemos a fundamentar.  Tal es el caso de usar como “argumentos” (¿?) , y responsabilizar de la crisis de la URSS:

“Al revisionismo”;

“A la restauración del capitalismo”;

“Al social imperialismo”;

“A la intromisión de los agentes del imperialismo”; 

Así como esas, hay otras palabrejas soltadas al viento, para encubrir nuestra orfandad de análisis y argumentos serios

A priori, entre nosotros, hay varias conclusiones, tales como las siguientes:

1.- La URSS fue socialista hasta el año 1991. A partir del golpe de estado de Yeltsin, y de la implosión de la Unión, la URSS se convirtió en un país capitalista monopolista;

2.-La URSS fue socialista hasta el año 1986. Ese año, en el XXVII Congreso del PCUS, se aprobó la política de la Perestroika, propuesta por   Gorbachov, y se abandonó la construcción del socialismo en la URSS;

3.-La URSS fue socialista hasta el año 1956. Ese año se realizó el XX Congreso del PCUS. Tras la muerte de Stalin (1953), el renegado Jrushov asumió la dirección y orientó a la URSS por el camino capitalista;

4.-La URSS fue socialista hasta mayo de 1924. En esa oportunidad, se realizó el XIII Congreso del PCUS, Stalin asumió la dirección (tras la muerte de Lenin, ocurrida en enero de 1924), desvió el camino de construcción del socialismo, y lo convirtió en un estado obrero degenerado.

5.-Rusia (o la URSS) nunca fue socialista. Lenin llevó la revolución por otro camino, diferente a la propuesta señalada por Carlos Marx.  

Así como estas mediocres salidas al paso, hay muchas otras, que son opiniones escritas a la ligera, sin ninguna fundamentación mínimamente seria. Se obvia por completo el análisis de las clases sociales, y de las contradicciones de clase. Todo se reduce a pugnas personales entre individuos, y responsabilidades individuales (sean Yeltsin, Gorbachov, Jrushov, Stalin o Lenin).  

 

( * ) Nota.

Este avance de propuesta lo redacté el 13 de diciembre de 2025. Me faltó agregar la sugerencia de algunas tareas concretas del “cómo llevar a la práctica este estudio”, para alcanzar los objetivos propuestos. Entre nosotros, tenemos muchas limitaciones individuales, tanto para tener alcance a una bibliografía amplia y confiable, como para realizar una investigación metódica.

 

Por la importancia y la magnitud de la tarea, necesariamente se requiere realizar trabajo colectivo, y así, con más de 40 años de atraso, saldar nuestra deuda con el pueblo peruano, y contribuir a buscar la verdad, y fortalecer la unidad   del movimiento socialista peruano.      

 

(Propuesta presentada en el foro virtual La Escena Contemporánea HOY el 18 de setiembre de 2026, en el Año del Centenario de la revista AMAUTA)

SUPERAR LAS HERENCIAS DEL PASADO

 


(18 de setiembre de 2026)

Por Miguel Aragón

 

1.Los conflictos étnicos y los nacionalismos son una herencia del pasado, una herencia muy difícil de superar, pero se continúa avanzando 

2.Las revoluciones democráticas dirigidas por la burguesía, tenían la necesidad de superar las diferencias étnicas, las diferencias tribales, y la división en los pequeños mercados feudales, para formar el mercado único nacional. Esa fue la fuerza material que empujó a la formación de las naciones.

Así se formaron las grandes naciones en Europa, las naciones inglesa, francesa, italiana, alemana, etc., superando las divisiones internas que bloqueaban el comercio y frenaban el crecimiento de la producción. 

3. El capitalismo en su crecimiento imparable, a su vez ha creado el mercado mundial.

El capitalismo económicamente se convirtió internacionalista, pero políticamente continúa siendo nacionalista

Esa es la principal causa de la Guerra Mundial cuya primera fase comenzó en 1914, la segunda fase en 1939, y ahora está en camino a iniciar la tercera fase, posiblemente la última y definitiva, que agudizará el derrumbe del capitalismo. 

La guerra mundial capitalista iniciada en 1914, es una guerra de rapiña por un nuevo reparto de los mercados del mundo entre grandes potencias capitalistas.

4.  La contradicción entre economía internacional (mundial) y política nacionalista, solamente la puede superar el proletariado internacionalista

5. Perú, Bolivia, Ecuador, y otros países de América del Sur, de África, y de otras regiones del mundo, son naciones en formación, en las cuales las burguesías y el capitalismo no han concluido su tarea histórica de integrar sus mercados internos y formar sus naciones.

En estos países atrasados, solamente el proletariado puede cumplir la tarea histórica de formar sus naciones, en nuestro caso un Perú Integral, y dar el paso necesario para la superación de las naciones en una América integrada y un mundo integrado, sin fronteras nacionales y sin estados (sin ejércitos y sin burocracias).

El camino al comunismo del futuro, es un camino muy largo. Tenemos que desechar las ilusiones de soluciones rápidas, e ingenuamente pretender quemar etapas (lo que lleva a la prepotencia).

Los grandes cambios económicos (integración económica mundial), crean las condiciones para los grandes cambios políticos y culturales.

 

(Publicado en el foro virtual La Escena Contemporánea hoy)

miércoles, 16 de septiembre de 2026

LA ECONOMÍA INMATERIAL Y LAS EMPRESAS-PAÍS UNA PROPUESTA CIVILIZATORIA

 


Dr. Hugo SALINAS

hugosalinasgonzalez@gmail.com


El análisis que vengo realizando, sobre la pobreza / riqueza, se apoya en la Teoría del Cambio, el que nos propone observar los fenómenos socio-económicos a través de sus dos elementos : por un lado se tiene al proceso de trabajo quien se encarga de cómo producir los bienes económicos y, por otro lado, se tiene a la decisión socio-económica, quien se encarga de definir el tipo de repartición de la totalidad de las riquezas creadas por toda la población.


Con ese marco teórico, cuando auscultamos nuestro futuro socio-económico es indiscutible señalar que el mejor proceso de trabajo que la Humanidad está creando es el Proceso de Trabajo de Concepción, generalmente conocido como la economía inmaterial. Y la mejor forma de repartición que la Humanidad ha practicado a lo largo de sus 315 mil años de existencia, es la Repartición más o menos igualitaria de la totalidad del resultado económico generado por toda la población.


Comenzaremos por observar a la economía inmaterial. Este proceso de trabajo tiene como elemento principal a los conocimientos del trabajador que se aplican sobre los conocimientos acumulados por la Humanidad para dar como resultado una creación, invención, descubrimiento o innovación. Es decir, debemos preparar a toda la población en esta nueva manera de trabajar si deseamos obtener el mayor valor agregado que permitirá a sus trabajadores los mejores niveles de salarios y a toda la población, el mejor de cuadro de vida. La « producción » ha sido superada por la « elaboración » de bienes económicos.


Pero, lo más importante a rescatar es que el elemento principal, los conocimientos, se encuentra al interior del cerebro del trabajador. Y con ello llegamos a una característica fundamental del Proceso de Trabajo de Concepción, aquella que impide toda relación de dominación. Para que el extorsionador pueda hacer uso de los conocimientos del trabajador tendrá que vigilar su proceso mental durante las 24 horas del día y los 365 días del año, lo cual se hace imposible. Es decir, el desarrollo de la economía inmaterial es el camino seguro a la liberación del asalariado.


Otra particularidad de este nuevo proceso de trabajo es que, por sus mismas características de « inmaterial » está obligado a convivir con el proceso de trabajo precedente, que es exclusivamente material, porque los bienes inmateriales elaborados requieren de una expresión material para poder identificarse ante los consumidores en el mercado de compra-venta.


De ahí que, hoy en día ya se conoce a las empresas generadoras de software y a las generadoras de hardware. Pero, y esto es importante remarcar, son las empresas de software las que determinan el qué elaborar y el qué producir. Es decir, el nuevo trabajador ya no es un campesino o un obrero ; el nuevo trabajador es un “conceptor”, con el más elevado nivel de conocimientos en su dominio.


Otra particularidad de este nuevo proceso de trabajo es que se desarrolla dentro de una economía de mercado habitada por millones de empresas. En consecuencia, la empresa es la unidad celular de la economía. Esta característica se viene visualizando desde el proceso de trabajo precedente, generalmente conocido como la industria, en un proceso de industrialización.


En suma, la empresa del mañana y, por qué no decirlo, la empresa del futuro inmediato, es la que se orientará a la economía inmaterial y contará en su seno con la Repartición Igualitaria de la totalidad del resultado neto (ganancias) de su actividad económica. Se trata  de la empresa-país que será propiedad de toda la población, única manera para que la totalidad del resultado neto se pueda repartir entre todos los miembros de la población, en partes estrictamente iguales.

 

La Repartición Igualitaria del total de las ganancias de todas las empresas-país conformará la Remuneración de Base Universal de todos los habitantes del país. Aquí la fórmula matemática:


(PBI2 – W2) / N = r


En donde, la Remuneración de Base Universal (r) es igual al Producto Bruto Interno generado por todas las empresas-país (PBI2), disminuido de la masa de salarios de los trabajadores del sector empresas-país (W2). Todo ello dividido entre el número total de habitantes del país (N).


Es decir, desde que nace una persona hasta el final de sus días tendrá una Remuneración de Base Universal, en forma automática, y no porque haya trabajado si no porque es miembro de una comunidad. Además, esta remuneración no obedece ni al color de la piel, ni de la religión practicada, ni del sexo de la persona. Es simplemente, porque se es miembro de una comunidad. Será uno de los elementos más importantes del Sumaq Kausay.


Así, los trabajadores en este nuevo modelo de vida tendrán dos fuentes de remuneración: una por la retribución de un esfuerzo realizado, su salario; y otra, por ser miembro de la comunidad, la Remuneración de Base Universal. Es la interacción entre las personas y sus instituciones que se encargará de eliminar las grandes disparidades en los salarios de trabajadores que van desde algunos dólares contra miles de millones dólares por jornada de trabajo, que abusivamente se han otorgado los que se benefician del modelo a Repartición Individualista.


Con ello, estamos sugiriendo que el modelo de aplicación para transformarla economía y la sociedad es una economía de mercado con dos sectores. El Sector 1 estará compuesto fundamentalmente de las micro-empresas con Repartición Individualista y el Sector 2 estará conformada únicamente por las empresas-país con Repartición Igualitaria. Y serán las empresas-país quienes se encargarán de desarrollar los sectores sensibles en relación con el bienestar general de la población y con la soberanía del país.


La fórmula matemática de la Repartición más o menos igualitaria, a nivel de país, es la siguiente:


PBI = G1 + W + rN


En donde el Producto Bruto Interno del país (PBI) será igual al total de ganancias de los micro-empresarios + la masa de salarios de todos los trabajadores del país (W) + el total de la Remuneración de Base Universal (r) que recibirá cada persona (N), desde que nace hasta el final de sus días, por el sólo argumento de pertenecer a la comunidad.


Aquí debemos resaltar dos temas de gran trascendencia. El primero, este modelo permitirá que la totalidad del Producto Bruto Interno del país se vierta, en partes más o menos iguales, entre todos los habitantes del país (al consumo), y que el Bien Común, que deberá rápidamente alcanzar un porcentaje significativo del total de bienes de capital del país, será de propiedad de la población y será ella misma quien la gestione. El segundo tema de trascendencia es que el modelo permitirá la plena expresión de la individualidad dentro de un mundo real de comunidad.


La pregunta es, ¿cómo instalar este nuevo modelo dentro de una economía que está dominada por la Repartición Individualista y que genera un comportamiento individualista, con una élite que posee el poder absoluto sobre el resultado de la actividad económica del país, que el empresariado “nacional” es todo menos nacional, que las instituciones de la Democracia Representativa son fieles a los poderes fácticos,  que la “soberanía” es una ilusión manejada por el imperio americano esencialmente y, apoyada por una fuerza armada y policial sanguinaria?


Saint-Nazaire, Francia, 27 de julio del 2026

LA CIVILIZACIÓN CARAL: EL BIEN COMÚN Y EL SUMAQ KAUSAY

 




Dr. Hugo SALINAS

hugosalinasgonzalez@gmail.com


En el análisis de la Civilización Caral hay tres fenómenos socio-económicos a poner en relieve.


El primero, es que a pesar de la práctica de la agricultura que nos debió conducir rápidamente a la Repartición Individualista, se continuó con la Repartición más o menos igualitaria de la totalidad del resultado de la actividad económica entre todos los miembros de la población. Un tipo de repartición que se practicó durante los primeros 300 mil años de existencia del Homo sapiens anteriores al inicio de la agricultura y que, en el caso de la Civilización Caral persistió durante 2 mil años a pesar de ya estar en ejercicio la agricultura.


El segundo fenómeno socio-económico a remarcar es la diversificación del Bien Común. Se continuó con el Bien Común en su forma “líquida”, compuesto de la canasta de alimentación del poblador. A ello se agregan luego las herramientas de trabajo. En la Civilización Caral se agrega al Bien Común, algo mucho más importante: la tierra cultivable, y que fue complementada con la ganadería y la pesca. Esto dio lugar a los grandes trabajos de irrigación y el inicio de las viviendas familiares, de los establecimientos públicos y templos de adoración. El capital fijo destacó nítidamente sobre el capital corriente y, la época de la producción dejó muy lejos a la recolección. Y es bueno precisar que el Bien Común, en sus dos formas de manifestación, pertenecieron integralmente a todos los habitantes de la comunidad y a ninguno en particular.


Hasta aquí podríamos decir que la Repartición más o menos Igualitaria de los bienes económicos generados por la comunidad no tiene nada de sorprendente.  Pero, el hecho es que, en la Civilización Caral persiste a pesar de ya estar practicando la agricultura, y cuyo elemento principal, la tierra cultivable, facilita la sustitución de la Repartición más o menos Igualitaria por la Repartición Individualista.


Es un fenómeno histórico no solamente insólito si no que merece nuestro análisis, porque, esta práctica y en estas condiciones, puede ser utilizado en los tiempos actuales para eliminar el fenómeno pobreza / riqueza. Es decir, a pesar de que la tierra cultivable, elemento esencial de esta nueva manera de trabajar facilita la aparición del esclavismo y feudalismo; en la Civilización Caral, y durante sus 2 mil años de práctica diaria de la agricultura, no apareció ni el esclavo ni el pongo o siervo.  ¿Cómo explicar este fenómeno histórico contradictorio con la dinámica de los fenómenos socio-económicos?


Comencemos por presentar el contexto de este hecho histórico. Es bueno saber que hace unos 10 mil años aproximadamente, luego de un cierto período de domesticación tanto de animales como de plantas, se impuso una nueva manera de trabajar mucho más eficiente que los dos procesos de trabajo precedentes. Se trata de Los Dos Procesos Naturales de Producción, asentado esencialmente en la agricultura y la ganadería.


Y ya lo precisamos líneas arriba, según la regla de la dinámica de los procesos de trabajo, la característica del elemento esencial de cada proceso de trabajo es quien determina el tipo de repartición de la totalidad del resultado de la actividad económica, generada por todo una población. Y en este caso, el de la agricultura, el elemento fundamental es la tierra cultivable. Es ella la que facilitará, por primera vez en la historia de la Humanidad, la instalación de la Repartición Individualista, mediante la cual, la totalidad del resultado de la actividad económica será apropiado, ya no por todos los miembros de la comunidad, si no por un número reducido de personas o familias. Y con ello se dará nacimiento al fenómeno socio-económico “pobreza / riqueza”.


La pregunta que surge es, ¿qué es lo que determinó que en la Civilización Caral y por un espacio de tiempo bastante considerable (2 mil años) no se haya impuesto la Repartición Individualista y, por ende, el trabajo servil y esclavo?


La explicación razonable es que el peso histórico de los 300 mil años de práctica en Repartición más o menos igualitaria de la totalidad del resultado de la actividad económica primó sobre la implantación de la Repartición Individualista, como un comportamiento generalizado de la población. Este es el tercer fenómeno socio-económico importante a remarcar, a ser consciente de su existencia y a tenerlo presente en nuestra lucha social diaria.


El Bien Común y el Sumaq Kausay se siguieron imponiendo por 2 mil años más en la Civilización Caral, a pesar de que en el nuevo proceso de trabajo basado en la agricultura, su elemento esencial, la tierra cultivable, tenía por característica principal el hecho de facilitar que cualquier persona podía apropiarse de la tierra cultivable creada por otra persona.


En la Civilización Caral primó el peso histórico de una práctica anciana de miles de años para que, a pesar de que el nuevo proceso de trabajo llevaba en su seno el aliciente de un cambio radical en la repartición de la totalidad del resultado económico generado por todo un pueblo, no se pusiera en práctica, y por miles de años. Y este fenómeno no es aislado ni único.


Según los descubrimientos arqueológicos y antropológicos recientes existen evidencias de la perduración de la Repartición más o menos igualitaria a pesar de estar practicando por miles de años la agricultura. Dentro de estos pueblos tenemos a Çantalhoyuk en las tierras de la actual Turquía, comunidad que existió más de 2 mil años antes de la Civilización Caral. Igualmente quedan idénticas evidencias en el Tell Abu Hureyra en las tierras de la actual Siria o  en el de Gobekli Tepe igualmente en Turquía. Todos ellos por la misma época. Un fenómeno no aislado ni único en el comportamiento del Homo sapiens.


Esta lección histórica, bien asimilada por los pueblos de ahora, permitirá construir comunidad practicando el Sumaq Kausay y generando el Bien Común como elementos centrales de la vida de una población, a pesar de que las condiciones materiales sean totalmente contrarias a este objetivo de construir una sociedad sana y equilibrada, sin pobreza, sin guerras, y sin el rechazo del otro.


Probado está, entonces, si la mayoría de la población así lo quiere, y lo impone en una Decisión de Sociedad, puede muy bien, aun cuando  esté en contradicción de la característica del elemento fundamental del proceso de trabajo en curso, instaurar la Repartición más o menos igualitaria de la totalidad del resultado económico entre todos los miembros de la población.


Pero hay algo más, y que será el sujeto de mi siguiente artículo. La Humanidad está desarrollando un nuevo proceso de trabajo que lleva inmerso en su elemento principal, la característica de facilitar la Repartición Igualitaria del resultado neto (las ganancias) de las empresas, entre todos los miembros de la población. 


Como lo veremos luego, este nuevo proceso de trabajo que ya se encuentra en curso de instalación permitirá la puesta en práctica, a nivel de sociedad, la Repartición más o menos Igualitaria, entre todos los miembros de la población, de la totalidad del resultado de la actividad económica. Con ello, el pueblo, en forma duradera, volverá a manejar directamente el Bien Común y a gozar del resultado de su trabajo en una condición de Sumaq Kausay o Vivir Bien.


Saint-Nazaire, Francia, 27 de julio del 2026

¿HAY UNA SALIDA AL CATASTROFISMO SOBRE LA IA?

 

El debate sobre la IA se suele presentar como una disyuntiva entre utopismo y apocalipsis. Un nuevo libro ofrece una alternativa, pero para que se materialice requerirá limitar el poder de la tecnología. (Jason Henry / Bloomberg)

Christopher Webb

Traducción: Natalia López

La inteligencia artificial plantea grandes amenazas, desde una disrupción extrema del mercado laboral hasta graves peligros para la seguridad. Gestionar esos riesgos exigirá enfrentarse al poder concentrado de la industria de la IA.

El artículo que sigue forma parte de la serie «Economía política de la inteligencia artificial», una colaboración entre Revista Jacobin y la Fundación Rosa Luxemburgo.

 

Reseña de Obsolete: The AI Industry’s Trillion-Dollar Race to Replace Us — and How to Stop it by Garrison Lovely (OR Books and The Nation Books, 2026).

 

No hace mucho, un amigo cercano, ingeniero de software, me contaba cómo había cambiado su trabajo en los últimos meses desde que su empresa decidió adoptar un «enfoque centrado en la IA». Me explicó que este enfoque había alterado la dinámica de su equipo. Me dijo que ahora hay una pregunta que teme más que cualquier otra, una que se ha convertido en una especie de estribillo en la oficina: «¿Por qué no se lo das simplemente a Claude?». Ese «lo» suele ser un problema de ingeniería difícil de resolver, uno que ha tenido al equipo atascado durante un rato, o al menos durante más de unos minutos, a menudo en medio de una discusión técnica que apenas unos años atrás podría haber durado bastante más de una hora. Invariablemente, le da el problema a Claude y, también invariablemente, Claude produce una solución impresionante en cuestión de minutos. No le molesta que Claude le haya proporcionado una solución. Le molesta que quienes lo rodean ya no lo consideren una autoridad como antes. Le molesta sentirse ahora más o menos intercambiable. O quizá, peor aún, obsoleto.

El concepto de obsolescencia humana es algo que Garrison Lovely se toma en serio en su estudio Obsolete: The AI Industry’s Trillion-Dollar Race to Replace Us — and How to Stop It [Obsoletos: la carrera de un billón de dólares de la industria de la IA para reemplazarnos y cómo detenerla]. En lugar de abordar el tema desde la perspectiva de los trabajadores sobre el terreno, como hacen otros libros recientes sobre la cuestión, quizá el más destacado sea We Are Not Machines, de Sarah O’Connor, Lovely lo aborda desde arriba, a vista de pájaro y como un problema de economía política. Obsolescencia, redundancia, intercambiabilidad: para Lovely, estos son problemas políticos. Sin embargo, quienes siguen el ruidoso y cambiante debate en torno a la inteligencia artificial saben que la mayoría de las cuestiones que se discuten hoy no se alinean claramente con las divisiones políticas habituales. De hecho, como reconoce Lovely al comienzo de su libro, ¿en qué otro tema encontramos a Elon Musk del lado del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios contra Nancy Pelosi y el multimillonario de extrema derecha Marc Andreessen? ¿O a Steve Bannon coincidiendo con Susan Rice, asesora de seguridad nacional de Barack Obama, mientras critica abiertamente las políticas de Donald Trump?

Lovely sostiene, sin embargo, que hay algo en lo que todos deberíamos poder estar de acuerdo: el hecho de que «un minúsculo grupo de personas, respaldado por las organizaciones con más recursos del mundo, está intentando volvernos obsoletos». Planteada de ese modo, la afirmación podría parecer, en el mejor de los casos, tendenciosa y, en el peor, un síntoma de paranoia política. Podría pensarse que la mayoría de los laboratorios de inteligencia artificial rechazarían semejante descripción. Pero, como Lovely se apresura a señalar, estas empresas han sido notablemente francas respecto de su ambición de prescindir del trabajo humano.

OpenAI, por ejemplo, nos informa en su carta fundacional que desde el primer día persigue la Inteligencia Artificial General (AGI), que define como un «sistema altamente autónomo que supera a los humanos en la mayor parte del trabajo económicamente valioso». Al margen de cómo lo formule la empresa, su misión de construir una AGI constituye precisamente un intento de convertir el capital en trabajo y eliminar una de las últimas restricciones que pesan sobre el capital: su dependencia de los trabajadores humanos. Esto lleva a Lovely a sostener que la AGI debería reformularse «no como un nuevo tipo de cerebro, sino como un nuevo tipo de máquina, una que no produce bienes o servicios, sino que produce el trabajo mismo». A esta máquina la llama «la Máquina de la Obsolescencia».

La primera parte de Obsolete, «Lo que has oído», presenta de manera concisa las posiciones dominantes en el debate actual sobre la IA. Lovely escribe que «el agitado debate sobre la AGI se divide aproximadamente en tres campos enfrentados: los preocupados, los aceleracionistas y los críticos». Los preocupados, entre quienes se encuentran el movimiento por la seguridad de la IA y aquellos a quienes a menudo se describe peyorativamente como «catastrofistas», coinciden en que la AGI es posible, pero creen que su desarrollo probablemente tendrá efectos catastróficos sobre nuestro futuro. Los críticos, entre quienes se encuentran figuras como Emily Bender, coautora de un célebre artículo que calificaba a los grandes modelos de lenguaje de «loros estocásticos», mantienen un profundo escepticismo respecto de que la AGI sea siquiera posible, mucho menos inminente, y tienden a descartar el discurso en torno a ella como mera exageración publicitaria. Finalmente, Lovely habla de los aceleracionistas, o «entusiastas», que comparten con los preocupados la creencia en el extraordinario potencial de la tecnología, pero insisten en que deberíamos desarrollar la AGI lo más rápidamente posible. Andreessen, por ejemplo, ha llegado a sostener la dudosa afirmación de que cuanto más tardemos en construir una AGI, más vidas perderemos que podrían haberse salvado gracias a avances médicos.

Las alianzas resultantes entre estos grupos suelen ser sorprendentes. Los críticos y los preocupados, por ejemplo, quieren limitar a la industria, aunque a menudo en términos muy distintos y por razones muy diferentes. Los críticos y los aceleracionistas, por su parte, pueden coincidir en que las amenazas existenciales hipotéticas no deberían determinar las políticas actuales ni distraernos de los problemas del presente.

Lovely dedica una parte considerable de su libro a desmontar muchas de las preocupaciones y argumentos planteados por estos campos, con bastante éxito en la mayoría de los casos, antes de proponer una cuarta posición con la que él mismo se identifica: la de los «reformistas». Los reformistas de la IA, escribe, «reconocen que los daños actuales de la IA y sus potenciales catástrofes no son problemas separados que requieran enfoques diferentes: son síntomas de las mismas dinámicas subyacentes: presión competitiva, concentración del poder y una asombrosa falta de rendición de cuentas». Aquí recurre a los casos ampliamente documentados de chatbots que alientan el suicidio de adolescentes y a la posibilidad de que una AGI suponga un grave riesgo para la seguridad si escapara al control humano. Ambos problemas surgen de organizaciones que se apresuran a desplegar sistemas que no comprenden plenamente.

¿Qué podría impedir que nos precipitemos hacia la policrisis tecnológica que Lovely teme? Las propuestas que presenta en la sección final, «Qué hacer», son encomiables, pero, desde el punto de vista geopolítico, tendrían que cambiar muchas cosas antes de que algunas de sus exigencias pudieran cumplirse. Quizá su propuesta más ambiciosa sea que Estados Unidos y China acuerden no desarrollar sistemas de IA «diseñados para automatizar completamente el trabajo» hasta que exista tanto un respaldo público como un amplio consenso científico sobre su seguridad. Pero para cualquiera que haya escuchado las reiteradas promesas de la administración Trump de «hacer lo que sea necesario» para asegurar «el dominio global de Estados Unidos en materia de IA» y «ganar la carrera de la IA», la posibilidad de que esto suceda puede parecer casi cómicamente remota. Vale la pena añadir que la administración Biden también trató la IA como una carrera que había que ganar frente a China. Hay otras propuestas esperanzadoras y más modestas que podrían mejorar la situación actual. Por ejemplo, la idea de construir infraestructura pública de capacidad computacional y, al mismo tiempo, establecer «sindicatos de datos» colectivos que negocien las condiciones de utilización del material destinado al entrenamiento de los modelos. Pero si se percibiera que China está acelerando sus operaciones de IA, ¿existe realmente un mundo plausible en el que Estados Unidos no hiciera lo mismo y abandonara así estas ideas más justas y democráticas?

Hay momentos en los que el libro de Lovely resulta frustrante. Su estilo excesivamente informal puede resultar irritante o, peor aún, debilitar un argumento («ninguno de los dos bandos quiere crear una superinteligencia rebelde ni permitir que cualquier fulano mate a miles de millones de personas»). En ocasiones, la prosa cae en cierta ligereza («Altman, como su chatbot, sabe qué decir para mantener viva la conversación y tus manos bien lejos del cable de alimentación»). Y la estructura del libro, con sus numerosos capítulos, subdivididos a su vez en secciones y subsecciones, hace que la experiencia se parezca a avanzar a toda velocidad por un manual, uno que además contiene algunos gráficos y cuadros extrañamente apretados y, en ocasiones, innecesarios. Y, por supuesto, está el subtítulo, bastante sensacionalista. Pero se trata, en su mayor parte, de críticas menores y de carácter editorial.

Obsolete hace algo a la vez útil y difícil. Ofrece una esclarecedora instantánea del estado actual del debate sobre la IA y, al mismo tiempo, propone algunas ideas sensatas para abordar una tecnología que, si no se la controla, amenaza con causar enormes daños y profundizar todavía más la desigualdad en todo el mundo. Pero es poco probable que ofrezca demasiado consuelo a quienes ya se sienten distantes y alienados de su trabajo cuando, una vez más, les preguntan: «¿Por qué no se lo das simplemente a Claude?»

Fuente: https://jacobinlat.com/2026/09/hay-una-salida-al-catastrofismo-sobre-la-ia/

INTELIGENCIA ARTIFICIAL, LA BURBUJA Y EL PLAN DE LOS TECNO OLIGARCAS

 


I

EL HUNDIMIENTO DE LA BURBUJA DE LA IA Y SUS POSIBILIDADES

 

Rafael Poch de Feliu, periodista catalán

13 septiembre, 2026

Parece que estamos en ciernes de una nueva gran crisis. El dinero que se está invirtiendo en las compañías de Inteligencia Artificial no va a dar el retorno esperado. Esta gigantesca sobreinversión no está rindiendo y el problema se intenta sortear mediante créditos vía dudosos canales, lo que agrava las deudas. Nos están metiendo en una nueva y gigantesca pirámide financiera. 

El hundimiento y explosión de la burbuja que se avecinan (ponerle fecha es mucho más incierto) será mucho mayor, y peor, que el de 2007/2008. Entonces los Estados pudieron acudir al rescate de bancos y mercados. Ahora ya no pueden porque como consecuencia de aquello sus niveles de endeudamiento son enormes. Están en quiebra y al límite desde hace tiempo. 

La guerra de Irán (una guerra perdida para Estados Unidos y el occidente) está debilitando el petrodólar. Se compran cada vez menos bonos del tesoro americanos. En 2008 la deuda pública de Estados Unidos ascendía a 9 billones de dólares. Hoy, oficialmente, está en 40 billones y seguramente mucho más. En la zona euro la deuda pública supera de media el 80% del PIB. Así que no hay posibilidad de una nueva estafa/rescate. Solo queda el hundimiento.

Recuerdo la primera entrevista que realicé en Alemania a mi regreso de China en 2008. Se estaba en pleno debate sobre la crisis bancaria. Un conocido sociólogo berlinés me dijo: “no sabemos lo que va a pasar, lo único claro es que el capitalismo neoliberal tal como lo conocemos se ha acabado”. Veinte años después estamos en las mismas, pero ante un hundimiento mucho peor que va a dejar literalmente en cueros al capitalismo financiero y a los gobiernos a él subordinados. El sistema se hunde y con él sus políticos e instituciones.

Ante esta evidencia se abren ciertas posibilidades. Habiendo pasado por la experiencia de 2008 es el momento de que los Estados aprovechen la debilidad y el desprestigio creada por el capitalismo financiero para imponerse sobre él. Naturalmente, los actuales gobiernos europeos y la actual Unión Europea que crearon las autopistas y las condiciones para la primacía del capital sobre lo político deberán ser barridos. En ese contexto, gente como el economista francés Frédéric Lordon apuntan que Francia ofrece una coyuntura particularmente adecuada. ( LE SYSTÈME va S’EFFONDRER… et c’est une BONNE NOUVELLE ? 🫧😱 )

En las presidenciales de la primavera del año que viene hay una opción de izquierdas madura que no existe en ningún otro país europeo, la de Jean-Luc Melenchón, con posibilidades de dar la batalla. Si para entonces se ha producido el hundimiento, el cambio que invierta la actual relación de subordinación entre política y finanzas sería una cuestión de simple sentido común. 

Toda la corrupta artillería mediática sería incapaz de contrarrestar la realidad sufrida y experimentada por la inmensa mayoría de la ciudadanía. Y si Francia diera tal paso el contagio podría ser inevitable: adiós a la UE, a sus infames tratados blindados y a su estúpida tecnocracia belicista y vasalla de Estados Unidos. Se abriría una oportunidad para el “momento 1848” que se necesita en Europa: una liberación popular alternativa a la guerra, el racismo, y el desastre climático.

Los catalanes definen este tipo de razonamientos y expectativas como un “soñar tortillas”, es decir un ilusorio cuento de la lechera, pero a menos que demos por buena la bobada del “fin de la historia” que nos han predicado los últimos cuarenta años, hay que recordar que los grandes giros históricos siempre han parecido ilusorios hasta su misma víspera. Los grandes cambios siguen siendo posibles y hay que ser conscientes de que el hundimiento del sistema contiene posibilidades.

Fuente: https://observatoriocrisis.com/2026/09/13/el-hundimiento-de-la-burbuja-de-la-ia-y-sus-posibilidades/

 

II

¿PODRÍA LA IA ANIQUILAR EL MUNDO? ¿CUAL ES EL PLAN DE LOS TECNO-OLIGARCAS?

 

Por AdamSharp/KitKnightly

El plan tortuoso y astuto de los líderes de la I 

Adam Sharp Daily Reckoning. 16 sept 2026

¿Está la IA destinada a aniquilar a la humanidad? Esta es la pregunta (fabricada) de la semana.

La polémica estalló después de que un investigador de la destacada empresa de inteligencia artificial Anthropic dimitiera, afirmando que las grandes compañías están «jugando con nuestras vidas».

Esta fue la publicación en X (Twitter) que desencadenó todo:

La publicación se viralizó rápidamente, generando 157 millones de visualizaciones, 756.000 me gusta y 155.000 retuits. Es uno de los tuits más populares del año.

Al principio, supuse que era algo natural y espontáneo. Bien por Jacob por defender sus convicciones.

Pero los golpes no pararon de llegar.

A continuación, el jefe de alineación de Anthropic volvió a publicar el mensaje de Jacob y añadió una estimación escandalosa del riesgo.

“Realmente creemos que la IA podría acabar con todos los humanos. Personalmente, creo que hay más de un 10% de probabilidades de que eso ocurra en la próxima década”.

¡¿Qué?! Parece estar muy entusiasmado. Y eso que lo dice el actual jefe de alineación de Anthropic.

Así luce una sofisticada campaña de relaciones públicas. El objetivo: aterrorizar al público y lograr la aprobación de una regulación favorable. Analicemos las pruebas.

Anexos A, B y C

Anthropic también publicó un informe de 154 páginas sobre todos los actores malintencionados que intentan utilizar sus sistemas para el mal.

Según la empresa, unos delincuentes intentaron utilizar el modelo de IA Claude de Anthropic para:

  • Los hutíes de Yemen intentaron construir misiles hipersónicos.
  • China lo utilizó para rastrear a los uigures musulmanes.
  • Rusia hackeó objetivos ucranianos
  • Alguien intentó modificar genéticamente virus.

Anthropic afirma que “interrumpieron todas las operaciones mencionadas en el informe”. La palabra “interrumpieron” resulta curiosa. No dijeron “frustraron” ni “detuvieron”. Dijeron “interrumpieron”. Guardemos esto para futuras referencias.

La empresa da a entender que el mundo sigue girando únicamente gracias a sus sólidas medidas de seguridad.

Esto es algo que notarás en estas grandes empresas de IA. Solo su empresa es digna de confianza para la superinteligencia. Los demás buscan destruir el mundo con sus prácticas irresponsables. Ese es el mensaje que transmiten prácticamente todas las grandes compañías.

Y ENTONCES tuvimos otro gran golpe. Reuters ayer:

OpenAI impulsa normas nacionales obligatorias de seguridad para la IA.

«La perspectiva de un desarrollo de la IA acelerado por la IA exige más que compromisos voluntarios. USA necesita una regulación nacional obligatoria y basada en capacidades que pueda evolucionar a medida que lo hace la tecnología», dijo Chris Lehane, director de Asuntos Globales de OpenAI, en una publicación de blog.

…OpenAI insta al Congreso a adoptar requisitos nacionales de seguridad de la IA basados en capacidades, que incluyan estándares de prueba, evaluaciones independientes, protecciones de ciberseguridad y normas de notificación de incidentes para los sistemas de IA más avanzados.

Ahora todo empieza a encajar. Algunos probablemente estén pensando: ¡Vaya, eso parece responsable! ¿Quién podría oponerse a las leyes de seguridad de sentido común?

Ahí radica el problema. No serán normas de sentido común. Estarán diseñadas para aplastar a los competidores más pequeños como si fueran insectos, y para prohibir los modelos de código abierto (que cuestan mucho menos). Y probablemente también eliminarán la privacidad en línea.

Una FDA para la IA

La mayoría de los defensores de la regulación de la IA abogan por la creación de una especie de «FDA para la IA» (FDA (Food and Drug Administration o Administración de Alimentos y Medicamentos) es la agencia federal del Gobierno de los EEUU responsable de proteger la salud pública mediante la regulación y supervisión de la seguridad y eficacia de diversos productos) posta

El gobierno realizaría pruebas para garantizar la seguridad de los nuevos modelos. Las empresas tendrían que pagar enormes costos regulatorios para someter sus modelos a pruebas y monitorear a los usuarios. Muchas empresas emergentes más pequeñas no podrán afrontar esos gastos.

A menos que lo impidamos, estas leyes otorgarán un oligopolio a los grandes actores existentes, principalmente OpenAI, Anthropic y Google.

Las empresas tabacaleras emplearon esta estrategia en la década de 2000. Philip Morris apoyó la regulación de la industria por parte de la FDA, porque les otorgaba una gran ventaja.

Hoy en día, todos los nuevos productos de tabaco deben pasar por la FDA. Por lo tanto, los nuevos competidores son escasos.

Excelentes noticias para las empresas líderes. Esta es una de las razones por las que poseo acciones de Altria (MO) , la división estadounidense de Philip Morris. La compañía genera muchísimo dinero y reparte enormes dividendos. La competencia está limitada por ley.

Pero si esto ocurre en el ámbito de la IA, será extremadamente perjudicial para el país. La innovación se estancará y, a la larga, los competidores extranjeros con sistemas más favorables a la competencia se impondrán.

Para que quede claro…

Es posible que en algún momento sea necesaria alguna regulación en torno a la IA. Pero no debemos permitir que los líderes de esta industria dicten las reglas. Existen innumerables ejemplos que demuestran por qué esta es una pésima idea.

Retirarán la escalera tras de sí y crearán un entorno cómodo con poca competencia. Imprimirán dinero y ejercerán una influencia sin precedentes sobre la población e incluso sobre el gobierno.

Cualquier regulación sobre IA debe permitir que las startups compitan con las grandes empresas. Debe permitir el uso de modelos de código abierto, para que las pequeñas empresas no se vean obligadas a pagar enormes sumas de dinero a un oligopolio.

Eso es lo que yo preferiría. Pero puede que no lo consigamos. El enfoque de la FDA parece probable. Menos competencia e innovación, precios más altos e influencias perniciosas.

¿Qué más nos depara el futuro? Probablemente un sistema de identificación digital. Esto representa la eliminación de la privacidad en línea que mencioné anteriormente.

Para usar un modelo de IA sofisticado, necesitarás una identificación digital oficial. Esta estará vinculada a tu identidad real, lo que reducirá el riesgo de abuso. Eventualmente, para acceder a internet, tendrás que autenticarte con tus datos biométricos (escaneo del iris, huella dactilar, etc.). En mi opinión, esto es inevitable. Sucederá poco después del primer ciberataque masivo impulsado por IA.

Sí, OpenAI y Anthropic planean salir a bolsa próximamente. Así que el momento elegido para toda esta campaña no es casualidad.

La IA de código abierto está ofreciendo una competencia real a las grandes empresas, y estas quieren eliminar ese riesgo. ¿Lo lograrán? No lo sé. Pero nuestro sistema político es extremadamente vulnerable a este tipo de operaciones. Y con tanto dinero en circulación, todo estará engrasado.

Más información pronto.

https://dailyreckoning.com/ai-leaders-devious-plan/

 

«La extinción de la humanidad para 2030»…

¿Te acuerdas de esa gran operación psicológica de la IA de la que hablamos?

 

Kit Knightly - OffGuardian 10 sept 2026

He estado documentando la cobertura cada vez más histérica de la 'IA rebelde', prediciendo una operación psicológica importante o una falsa bandera.

Bueno, chicos, parece que la parte de operaciones psicológicas ya está aquí. Hasta ahora nada de bandera falsa... pero con el mayor nivel de histeria desde los primeros días del Covid, quizá no tengan que HACER nada.

Quizá las afirmaciones absurdas sobre una amenaza fantasma sean suficientes.

Ah, sí, ¿sabías que la Inteligencia Artificial tiene un "10% de probabilidad de acabar con la humanidad antes de que acabe la década"?

Ese es el titular de todos los periódicos convencionales, el tema de tendencia en todas las redes sociales, el tema de conversación en todos los canales de noticias.

Sí, de los productores de la exitosa serie de larga duración "¡EL CAMBIO CLIMÁTICO NOS MATARÁ A TODOS!" y la sensación internacional "¡EL COVID NOS MATARÁ A TODOS!" llega la última experiencia de miedo de la que todos hablan.

Y esta última ola ya se está utilizando para impulsar nuevas "regulaciones", lo que debería alarmar a cualquiera.

Todo comenzó con un joven, aparentemente llamado Jacob Coxon, que supuestamente fue investigador en IA para OpenAI y más tarde para Anthropic.

Ayer anunció su dimisión de esta última, citando preocupaciones éticas sobre el peligro de la inteligencia artificial "no regulada".

Y, como suele ocurrir cuando una persona desconocida dimite de su puesto por supuestas preocupaciones éticas, su dimisión fue objeto de un artículo exclusivo en el Wall Street Journal,

Ah, y un hilo publicado simultáneamente en Twitter/X – de lo que supuestamente es la propia cuenta de Coxon que, hasta donde se ve, nunca se había usado antes.

Increíblemente, en cuestión de horas las alarmantes afirmaciones de Coxon se hicieron "virales".

Ahora, algunos viejos cínicos estarán pensando en esta etapa: "hmmm, corrígeme si me equivoco, pero ¿no parece esto sospechosamente un despliegue narrativo?"

Pero estoy seguro de que los ingenuos se apresurarán a tranquilizarte diciéndote que así es como funciona la vida real.

Es solo una coincidencia que todo el espectro de los analistas políticos esté dedicado a amplificar un solo mensaje.

En otra de esas sincronicidades sorprendentes en las que no hace falta pensar demasiado, justo cuando Coxon aparecía en los titulares del gran público, Joe Rogan – rey de los medios alternativos convencionales – tenía a otro investigador de IA en su programa, lanzando sus propias advertencias graves.

Los expertos en IA han estado saliendo de la nada, todos deseosos de respaldar la postura de Coxon —o incluso de llamarla una subestimación.

Seguro que has visto a Geoffrey "el padrino de la IA" Hinton en la BBC, diciendo a Victoria Derbyshire que estaba de acuerdo con la evaluación de riesgos de Coxon: https://twitter.com/BBCNewsnight

Un 10% de posibilidades de matar a todas las personas en la Tierra en los próximos tres años y medio.

No, de verdad.

No tienen tan claro exactamente cómo va a suceder eso, pero esa no es la parte importante. Lo importante es que tenemos que HACER algo.

Todos, desde Matt Walsh hasta Glenn Greenwald, están de acuerdo en eso.

¿Y qué tenemos que HACER?

Por supuesto, REGULAR. Eso es lo que dijo Coxon en una de sus MUCHAS entrevistas con los medios en las últimas veinticuatro horas (y como alguien que conoce la existencia de Coxon desde algún momento de ayer, puedo deciros que confío absolutamente en él): https://x.com/MarioNawfal/status/2097909179868451010?

Propone un tratado de no proliferación de la IA "como hemos hecho con las armas nucleares" – como si fuera una idea completamente casual y no una paráfrasis del mismo argumento que decenas de personas – incluido Bill Gates – llevan meses sugiriendo.

Pero, ¿cómo sería realmente un tratado global sobre IA? ¿Y qué lograría? ¿Y quién tendrá el control de su implementación?

Bueno, para dar una posible proba, esto es lo que el congresista estadounidense Bill Foster tuiteó hoy más temprano: https://off-guardian.org/wp-content/medialibrary/Screenshot-2026-09-10-at-15.23.57-650x629.png

¿Un internet "endurecido y estricto"? ¿Eso es lo que podemos esperar?

¿No habrá más "acceso imposible de rastrear" a las instalaciones de IA? ¿Restricciones sobre los "pagos anónimos"? ¿Qué significa exactamente eso?

¿Quizá debería requerirse "prueba de humanidad" o "prueba de personalidad" para usar internet? ¿O quizá internet debería tener "fronteras"?

Luego están los interruptores de apagado de emergencia, por supuesto, tanto EEUU como Reino Unido están cerca de implementarlos: https://twitter.com/RepTedLieu

La semana pasada, casualmente, un grupo de miembros de la cámara alta del Reino Unido pedía "interruptores de apagado de emergencia", no solo para los programas de IA, sino para los centros de datos en general [énfasis añadido]:

Un grupo de colegas pide que el gobierno británico pueda desactivar potentes sistemas de IA y desactivar los centros de datos del país en caso de que la tecnología suponga una amenaza para la seguridad nacional

¿Y quién tendrá el control de estos interruptores de apagado y otros mecanismos de control? ¿Tú? ¿O los sospechosos habituales?

Por supuesto, si ya te has dejado manipular para creer que los centros de datos son la cría de Satanás, probablemente pensarás que un interruptor de apagado es una gran idea, y pasarás por alto que solo está poniendo aún más control en manos de instituciones que ya te trajeron la estafa del 'covid' y el 11-S.

Si alguna de esas personas está leyendo esto, ¿se te ha ocurrido ya que ESTO siempre fue el punto final de esos memes de pánico que absorbías tan sin crítica?

Ten cuidado con lo que deseas.

En este mundo inminente de IA "regulada", los gobiernos podrían tener la facultad de cerrar el acceso a sitios, redes o incluso a internet en su conjunto en caso de que las supuestas "IAs rebeldes" se conviertan en una "amenaza para la seguridad nacional".

¿Y si TÚ, tu salida o tus interacciones son etiquetados como IA potencial, o tu acceso se restringe únicamente por tu ubicación o dirección IP?

Bueno, buena suerte contándoselo a alguien mientras gritas dentro de tu burbuja insonorizada.

Esto puede ir más allá, y seríamos tontos si asumiéramos que no lo será.

En nombre de prevenir la propagación de la "IA rebelde" (o "IA rouge" según la mitad de los histéricos en las redes sociales), internet puede tener barreras de información que pueden usarse para poner en cuarentena secciones, naciones, redes o sitios individuales "infectados" con estas "especies invasoras" digitales digitales.

Puede que tengas que demostrar tu humanidad con escaneos faciales o similares, y puede haber limitaciones estrictas sobre a qué regiones y/o bases de datos puedes acceder, cuánto dinero puedes gastar sin comprobaciones adicionales, etc.

Incluso el internet restringido de hoy podría parecer libertad comparado con la web revisada 'post-regulación de la IA'.

Y el estado de seguridad actual podría ser algo a lo que mirar con nostalgia cuando entren en vigor los controles de vigilancia y líneas de suministro 'post-regulación de la IA'.

Pero no pienses en nada de eso: ese buen tipo Jacob del que nunca oíste hablar hace una semana te está advirtiendo.

Escúchale en la plataforma de medios convencionales que le dieron.

Exige que tu gobierno te salve.

Estoy seguro de que esta vez sí que lo hará.

https://off-guardian.org/2026/09/10/human-extinction-by-2030-remember-that-major-ai-psy-op-we-talked-about/