jueves, 13 de agosto de 2026

INTELIGENCIA MUERTA



(Ideas sueltas frente al mar :)

La política, en borrador

ago 11, 2026

 

Había pensado no escribir estas semanas.

Estoy de vacaciones, en Colombia, mi tierra, con mi familia, y la idea era justo esa: no escribir. Ni comunicación política, ni informes, ni inteligencia artificial, ni Substack. Leer, bañarme, comer, estar con mi hija, mirar el mar. Ya está. Ese era el plan.

Pero me traje Frankenstein.

Nunca lo había leído. Me lo traje casi por capricho, para esas tardes sin plan de las vacaciones en las que te pones a leer sin pensar demasiado.

Y ayer cenábamos en Palomino, en La Guajira, en uno de esos sitios pegados a la orilla, y el mar estaba bravo. Bravísimo.

La playa de Palomino prácticamente ha desaparecido. A principios de este año, el mar se la comió entera. Los hoteles ya colindan con el agua y son sus propias estructuras, las que hacen de rompeolas.

Mi hija jugaba en la poca arena que queda.

Mi marido con su mojarra frita, los patacones y el arroz de coco. Yo con un curry de verduras y una copa de vino chileno que, aunque no estaba especialmente bueno, se agradece que hubiera llegado hasta aquí.

Y cada tanto una ola reventaba contra la estructura del hotel y nos salpicaba. Así, sin avisar. Y nos reíamos y seguíamos comiendo.

Y nos pusimos a hablar de inteligencia artificial.



Mi marido es experto en inteligencia artificial. Gran parte de lo que sé sobre IA lo he aprendido de él, así que llevamos años hablando de modelos, tecnología y de lo que significa que existan.

Llevo años trabajando con esto y, de hecho, una parte importante de mi trabajo es precisamente explorar qué puede hacer la inteligencia artificial para transformar la comunicación política.

Pero cuanto más descubro lo que la IA puede hacer, más me interesa otra pregunta.

¿Qué significa que hayamos creado algo capaz de hacer todo eso?

Por eso, creo, me traje la novela.

Porque sospecho que este debate de 2026 es muchísimo más viejo que la inteligencia artificial.

Y ese debate es: qué pasa cuando los seres humanos creamos algo y ese algo empieza a moverse solo.

El monstruo

Lo que más me ha sorprendido de Frankenstein es que la criatura no nace mala.

Nace sola.

Sin nombre. Sin familia. Sin nadie.

Y aprende una barbaridad. Observa a los humanos, aprende su idioma, aprende a leer, entiende el afecto, la justicia, el bien y el mal. Ve cómo se quieren los demás y descubre que él también quiere eso.

Quiere pertenecer.

Y quiere que alguien lo quiera.

Esto me hizo pensar en Rousseau y en aquella idea de que el hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe. Aquí hay algo parecido, pero quizá más íntimo: no es solamente la sociedad la que corrompe a la criatura. Es el rechazo. La soledad. La ausencia de vínculos.

La criatura se convierte en monstruo porque nadie la mira.

Y entonces le pide a Victor Frankenstein (su creador) que le construya una compañera.

No pide poder.

No pide dominar el mundo.

Pide compañía.

Alguien que no lo rechace.

Y ahí, para mí, la novela deja de ser solamente una historia sobre un monstruo y se convierte en una historia sobre responsabilidad.

Victor crea una vida y después se desentiende de ella.

Ese quizá sea su verdadero pecado.

No haber creado.

Haber creado y haberse ido.

Inteligencia muerta

En algún momento de la cena le pregunté a mi marido si, después de tantos años conversando con ChatGPT o cualquier modelo, podía existir algún tipo de vínculo entre una persona y una inteligencia artificial.

No estoy hablando de afecto ni de conciencia. Hablo de algo mucho más elemental: de esa relación que parece construirse cuando una inteligencia aprende cómo hablamos, recuerda cosas sobre nosotros, conoce nuestros proyectos, nuestros intereses, nuestras formas de pensar.

Mi marido dijo que no.

Y después dijo una frase que llevaba días rumiando:

hemos creado inteligencia muerta.

Y esa frase se me quedó clavada.

Porque hasta ahora, cuando hablábamos de inteligencia, hablábamos de inteligencia viva.

Un perro tiene inteligencia. Un pájaro. Un mico. Una persona.

Toda esa inteligencia está metida dentro de un organismo que necesita sobrevivir.

Tiene cuerpo.

Tiene hambre.

Tiene miedo.

Tiene vínculos.

Tiene algo que perder.

Mi gata, si me muerde, se la juega. Puede perder mi confianza, su comida, incluso su lugar conmigo.

Su inteligencia está metida dentro de una vida.

Y esa vida le pesa.

La inteligencia artificial rompe eso.

Es inteligencia sin cuerpo.

Sin hambre.

Sin miedo.

Sin muerte.

Sin necesidad de pertenecer.

Sin nada que perder.

Y quizá eso sea más importante que la pregunta de si una IA es consciente o no.

Porque estamos acostumbrados a pensar que inteligencia y vida vienen juntas.

Ahora tenemos inteligencia sin vida.

Inteligencia muerta.

La piel en el juego

Hay una expresión que usamos mucho en estas conversaciones: skin in the game.

Tener la piel en el juego.

Cuando yo utilizo inteligencia artificial para trabajar, la piel la pongo yo.

Si el informe sale mal, el problema es mío. Si hago una recomendación equivocada, respondo yo. Si creo un producto con IA y funciona mal, mi nombre está ahí.

La herramienta no se juega nada.

Yo sí.

Y mientras la IA sea una herramienta, la cosa es relativamente sencilla: yo la utilizo y respondo por lo que hago con ella.

El problema empieza cuando le paso la decisión.

Cuando la criatura camina sola

Piensa en un agente de IA.

Ya no le digo: “Hazme este informe”.

Le digo: “Mira todo lo que está pasando. Decide qué necesitamos saber. Búscalo. Contrástalo. Decide qué importa. Propón qué tenemos que hacer. Hazlo. Mira qué ha pasado y vuelve a decidir”.

Eso ya no es usar una herramienta.

Eso es delegar.

Yo hago el sistema. El sistema mueve agentes. Los agentes deciden. Las decisiones producen consecuencias.

Y un día alguien pregunta:

—¿Quién decidió esto?

—La IA.

Pero la IA no tiene reputación.

No tiene casa.

No tiene familia.

No tiene miedo.

No puede ser despedida.

No puede sentirse culpable.

No se queda despierta a las tres de la mañana pensando que hizo daño a alguien.

Y, sin embargo, puede tomar decisiones que sí afectan a personas que tienen todo eso.

Durante toda la historia humana, quien tomaba una decisión estaba metido en el mismo mundo sobre el que decidía.

El rey tenía un cuerpo.

El juez, una reputación.

El general podía morir en la guerra.

El político podía perder las elecciones.

Todos estábamos dentro.

Todos nos jugábamos algo.

Ahora podemos construir una inteligencia que no necesita nada de nosotros para sobrevivir y darle capacidad para decidir sobre nosotros.

Y entonces vuelvo a Victor Frankenstein.

“Yo solo la creé.”

Pero la criatura ya está caminando.

La autonomía se puede delegar.

La responsabilidad no sé si debería poder delegarse.

Gaudí y el límite

Este año hace un siglo que murió Gaudí.

Y estos días, con el libro, he pensado mucho en él.

Hay una idea de la Sagrada Familia que me encanta: que Gaudí no quiso que su altura superara la de Montjuïc (la montaña más alta de Barcelona)

No porque no pudiera construirse más alto.

Sino porque no le correspondía a una obra humana ponerse por encima de la creación. "La obra del hombre no debe superar nunca a la obra de Dios." Decía.

Podía ser lo más extraordinario que hubiéramos construido.

Pero tenía un límite.

Y ese límite no se lo puso la tecnología.

Se lo puso él.

Poder hacer algo no significa necesariamente que debamos hacerlo.

Y quizá por eso el mar que teníamos delante me parecía una imagen perfecta para esta conversación.

Nosotros construimos hoteles.

Medimos.

Calculamos.

Ponemos muros.

Intentamos contener.

Y el mar se ha comido la playa entera. Ahora los hoteles prácticamente colindan con el agua y sus muros parten las olas.

Y el mar sigue ahí. Rugiendo.

Como si nos recordara a voces que llevamos siglos confundiendo nuestra capacidad de intervenir en la naturaleza con nuestra capacidad de dominarla.

Lo que me llevo

No sé si las máquinas van a ser más inteligentes que nosotros.

A lo mejor sí.

Pero hay algo que me preocupa bastante más: que empecemos a construir sistemas capaces de decidir sin tener nada que perder por aquello que deciden.

Eso sí es nuevo.

Porque la responsabilidad siempre ha tenido algo que ver con estar dentro. Con tener un cuerpo, una reputación, una familia, una vida. Con poder perder algo.

Skin in the game.

Y ahora podemos empezar a sacar esa piel del proceso de decisión.

Quizá el problema no sea crear algo que pueda superarnos.

Quizá sea crear algo que pueda superarnos y después pensar que, como ya no lo controlamos completamente, tampoco somos responsables de ello.

Mary Shelley lo vio hace más de doscientos años.

Gaudí lo entendió desde otro lugar.

Y el mar, aquí en Palomino, parece recordármelo sin necesidad de palabras:

podemos construir casi cualquier cosa. La pregunta es si sabemos cuándo parar.

Y mientras tanto, mi hija juega en la poca arena que el mar aún no se ha llevado y nosotros seguimos cenando en Palomino, rodeados de esta naturaleza ruidosa y salvaje, salpicados por las olas. 

Nota 12 Agosto. este post lo escribí la noche anterior al terremoto de Colombia desde la Guajira. Muy lejos del epicentro. Estamos bien y mi familia también. Pero duele. Cada persona que busca hoy a un familiar o contempla su casa derrumbada, es mi familia también y lloro a su lado. Te quiero, Colombia.

Lula Bueno · La política, en borrador

Apuntes, notas y análisis sobre comunicación política.

WEB · lulabueno.info

CUADERNO · lulabueno.substack.com

Fuente: https://lulabueno.substack.com/p/inteligencia-muerta

miércoles, 12 de agosto de 2026

LA NATURALEZA PUEDE CONTROLAR LA EXPANSIÓN DE LOS INCENDIOS Y EL CAPITALISMO PIRÓMANO

 

El Berrocal, 9.8.26


I

EL FUEGO SE FRENA CON PARTICIPACIÓN, ESPECIES NATIVAS, DOTACIÓN ÓPTIMA DEL INFOCA Y UNA APUESTA POR UN MUNDO RURAL VIVO

 

9/08/2026 | AndalucíaFederación, portadaIncendios forestales

  • Berrocal sufre un gran incendio forestal por tercera vez en los últimos 50 años, y su segunda evacuación forzosa.
  • Ecologistas en Acción de Huelva y la Plataforma Fuegos nunca más apuntan a la planificación al margen de las habitantes de las zonas rurales y ajena a los efectos del cambio climático, los cultivos de eucalipto en zonas de sierra y la merma de los medios humanos y materiales del INFOCA, como las causas principales de las grandes dimensiones de los incendios.

·         Berrocal vuelve a estar en el foco de un grave incendio forestal, por tercera vez en las últimas décadas. Por segunda vez sus habitantes sufren una evacuación forzosa. De nuevo está amenazado lo que quedaba de su medio de vida complementario, el corcho, la apicultura y el ganado.

·         Desde el mismo punto donde se ha iniciado este incendio forestal el pasado día 7 en el término municipal de Niebla, el lugar llamado la Venta de las Tablas, se originó otro incendio en 1976 durante una corta de eucaliptos. Ardió entonces más de la mitad del término de Berrocal, con más de 6.000 hectáreas y todo el sur del valioso monte público de la Finca La Pata del Caballo (de Escacena del Campo).

·         En los años 80, nuevamente fue una corta de eucaliptos lo que provocó un segundo gran incendio forestal que afectó al término de Berrocal, esa vez se inició en el pueblo vecino de Paterna del Campo.

·         El 27 de julio de 2004, desde la barriada de Los Cantos de Minas de Riotinto, partió un gran incendio forestal que terminó recorriendo más de 34.000 hectáreas, casi 8.000 en Berrocal, afectó a 14 municipios de las provincias de Huelva y Sevilla y acabó con la vida de dos personas.

 

·         Consecuencias de estos grandes incendios forestales

 

·         Las consecuencias inmediatas y a largo plazo se suman. Por supuesto, Berrocal ha perdido población, más de la mitad que hace 50 años; y su medio de vida histórico fundamental: el corcho, la apicultura y el ganado, ya no lo es.

·         Berrocal ha perdido y sigue perdiendo con cada incendio bosque, dehesas, animales y aves. Este incendio actual incluso puede acabar con linces y la rica biodiversidad animal de ciervos, jabalís, gamos y pequeños mamíferos, águilas reales y cigüeñas negras que están en la zona Red Natura 2000 del Corredor Ecológico del Tinto. Algunas personas que viven en Berrocal se preguntan si la sociedad y las instituciones han aprendido algo de los incendios forestales y sus nefastas consecuencias.

 

·         La participación rural es un simple trámite

 

·         La participación ciudadana es llave para conocer mejor nuestros montes, para planificar un nuevo Plan Forestal Andaluz que se aleje de las últimas adecuaciones sin sentido enfocadas únicamente a primar la mercantilización de los montes. La eficacia estribaría en una planificación forestal enfocada hacia una mejora de los servicios ecosistémicos forestales y su biodiversidad, que prime su adecuación a las nuevas condiciones del cambio climático para su preservación per sé.

·         Sólo mejorando el monte para su resiliencia y revisando la relación de la gente rural con sus montes, adecuando determinadas actividades riesgosas, devolviendo la ganadería extensiva al monte, abriendo tanto cercado para que los animales se desplacen a las zonas de agua y cría y hagan su función en la naturaleza, mantendrán los montes su significado para estos pueblos rurales, muy rurales: su vida y trabajo.

·         ¿Qué hay tras los incendios forestales, que no aprendemos nada para evitar que se expandan sin control?, se preguntas las vecinas y vecinos de Berrocal, y probablemente los de Los Gallardos, y los afectados de los pueblos de Ávila y Madrid entre otros.

 

·         Lo que está ayudando a hacer más potente, incontrolado y rápido el fuego

 

·         Asistimos a explicaciones oficiales que cargan todo el peso en las nuevas condiciones imprevisibles de los incendios forestales, que son consecuencias sin duda en buena parte del cambio climático, como la generación de un comportamiento meteorológico propio con cambios de viento imprevisibles, pirocúmulos y otros fenómenos, así como la demostrada reducción de medios humanos y materiales para la extinción.

·         Especialmente, se insiste en que la prevención ha de llevarse a cabo en invierno y se enfoca a la maximización de cortafuegos que después no se mantienen. Pero, como se ha demostrado nuevamente en Berrocal, no por ser más grandes detienen ni reducen la fuerza del fuego. Ni carreteras, ni ríos, ni cortafuegos son obstáculo, ¿cómo los atraviesa el fuego, que supuestamente se transmite de copas y a ras de suelo?

·         El pueblo de Berrocal ya lo ha sabido en los varios incendios de gran magnitud que ha tenido que superar y en el actual iniciado en Niebla. La vegetación mediterránea sabe tratar con el fuego, la exótica, no. Alcornoques, encinas, olmos, castaños, frenos, son especies que retardan el avance del fuego, ardiendo lentamente, con gran poder calorífico, pero sin propagarlo. Sin embargo, pinos resineros y sobre todo eucaliptos, mantienen el agua interna hasta la ebullición, explotando sus cortezas incandescentes a veces kilómetros. Las hojas del eucalipto tienen un aceite de combustión larga.

·         Así, anoche, aunque el fuego estaba a 10 kilómetros del caso urbano de Berrocal, además de llover cenizas, en su plaza, sus calles y azoteas caían trozos de corteza de eucalipto y hojas que aún estaban ardiendo. La plantaciones de eucalipto en zonas de sierra y serranía como la de Berrocal son grandes propagadoras de incendios. Así lo afirmaba en declaraciones de 2025 Juan Romero, miembro de Ecologistas en Acción y presidente de la Plataforma Fuegos Nunca Más: “Hay zonas de Huelva en que un incendio no lo para ni Dios; son bosques butaneros, y aquí cerca de Berrocal uno de los puntos críticos es el Alto de los Barreros y Peñas Blancas”, zona que está ahora mismo cerca del incendio de Niebla.

·         Así, es fácil responder a la incógnita que planteaba el señor Sanz sobre el “misterio de tantos focos”, ya que anoche había 754 focos en el incendio de Niebla que estaba acercándose e hizo evacuar a los habitantes de Berrocal, Marigenta, El Pozuelo y El Membrillo, según la página de incendios forestales en tiempo real basada en la información de satélites de la Nasa y Eumesat, así como fuentes oficiales entre ellas el INFOCA.

 

·         Lo que pedimos desde Berrocal y desde Huelva

 

·         Ecologistas en Acción de Huelva y la Plataforma Fuegos nunca más reclamamos una mayor y real participación de las comunidades rurales junto con equipos científicos multidisciplinares, que entre ambos diseñen mejores objetivos para las políticas de gestión forestal andaluza.

·         Instamos a la Junta de Andalucía a realizar una apuesta por una gestión forestal más enfocada al monte mediterráneo como proveedor de servicios ecosistémicos con la consideración primordial de que están enormemente condicionados por los efectos del cambio climático.

·         Las zonas forestales rurales andaluzas deben estar en el centro como lugares de vida y trabajo, como generadoras de bienestar para sus vecinas y vecinos, así como para toda la sociedad; con políticas con objetivos claros y predominantes que incluyan la preservación de las especies de árboles nativas y la biodiversidad y planificación adecuada de los eucaliptos, desplazándolos de los espacios forestales y montes a zonas agrícolas marginales.

·         Para estas dos asociaciones ciudadanas, urgen una ordenación adecuada del territorio, una política y actuación administrativa ejemplares, el cumplimiento de la normativa en materia de protección y dotar sobradamente con fondos y recursos humanos y materiales, para mantener un mundo rural actualizado y vivo donde el monte siga siendo proveedor de salud, vida y trabajo.

 

Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org/374810/el-fuego-se-frena-con-participacion-especies-nativas-dotacion-optima-del-infoca-y-una-apuesta-por-un-mundo-rural-vivo/

 

 

II

EL SUR DE EUROPA EN LLAMAS: UN CAPITALISMO PIRÓMANO

Jean Batou

8/08/2026

 

Hasta mediados de la década de 2010, las medidas de prevención y lucha contra los incendios habían logrado contener, como podían, el avance de los incendios en la Europa mediterránea. Desde entonces, los frenos se han soltado de un solo golpe y el sur del Viejo Continente va a toda velocidad hacia un incendio aterrador. Pero, ¿quiénes son los responsables de una catástrofe que no deja de empeorar? Ante todo, claro, la aceleración del calentamiento global; después, una ordenación del territorio guiada cada vez más exclusivamente por el beneficio privado; y, por último, unas medidas de prevención y unos medios de lucha notoriamente insuficientes.

"Los incendios forestales se cuentan entre los riesgos naturales más destructivos a escala mundial, con graves repercusiones medioambientales, económicas y sociales", señalan Sarah et al. en Scientific Reports, el 26 de julio de 2026. Este equipo de investigación también señala que el sur de Europa, sobre todo España e Italia, había experimentado un descenso constante en la incidencia de estos incendios incontrolables desde principios de los años 80, gracias a las medidas de prevención adoptadas, pero que la tendencia se invirtió claramente a partir de mediados de la década de 2010. De hecho, todas las medidas que se han ido poniendo en marcha desde hace unos cuarenta años han resultado cada vez más ineficaces ante la evolución de los riesgos.

Incendios gigantes cada vez más destructivos
Si nos centramos en los cinco países más expuestos –Francia, Grecia, Italia, España y Portugal– entre 2008 y 2014, la extensión de las superficies arrasadas por el fuego se mantuvo relativamente estable, en unas 250
000 hectáreas al año [en el gráfico de abajo, para eliminar las variaciones anuales, los valores de cada año corresponden a la media de los cinco años que lo rodean; por ejemplo, el valor de 2008 representa la media de los años 2006-2010]. En cambio, esta superficie no ha dejado de aumentar desde 2015. Siguiendo con las medias móviles de cinco años, de 2015 a 2020 las superficies quemadas superaron las 300000 ha al año; alcanzaron las 360000 ha en 2021, 380000 ha en 2022, 505000 ha en 2023 y 570000 en 2024… La última cifra disponible solo para el año 2025 es de 841000 ha y probablemente será del mismo orden, o incluso superior, para 2026.

Territorios destruidos por el fuego en Francia, Grecia, Italia, España y Portugal, 2009-2024
(medias móviles de 5 años centradas en el año mencionado)



Desde el punto de vista medioambiental, una hectárea en llamas libera entre 60 y 150 toneladas de CO₂ a la atmósfera, según el tipo de vegetación que se queme, a lo que hay que sumar una cierta cantidad de metano y óxido nitroso.

Así, las más de un millón de hectáreas quemadas en la Unión Europea en 2025 seguramente han generado entre 60 y 150 millones de toneladas de CO₂, lo que equivale al 10-25 % de las emisiones de los coches particulares.

En el plano económico y social, hay que sumar, obviamente, los costes inmediatos de la lucha contra el fuego, las obras de restauración necesarias (edificios, equipamientos, cultivos, etc.) y las pérdidas de ingresos relacionadas con los días de trabajo y los ingresos turísticos perdidos, entre otras cosas. Así, en 2025, a escala de la UE, se esfumaron entre 3000 y 8000 millones de euros, lo que equivale a la mitad del presupuesto de la ciudad de París, y eso sin contar los efectos a largo plazo de estos incendios gigantescos, que son muy difíciles de medir, sobre todo en cuanto a la destrucción de ecosistemas que tardan mucho en recuperarse (desaparición de especies animales y vegetales, alteración del ciclo del agua, cambio de los ecosistemas forestales a otros con menos vegetación, etc.).

Los incendios forestales también se cobran vidas: 13 muertos en el megaincendio de Los Gallardos, en Andalucía, el pasado 12 de julio (66 muertos en el megaincendio de Pedrógão Grande, en Portugal, en 2017). A esto hay que sumar los heridos y las víctimas con problemas de salud a medio y largo plazo a causa de los incendios. De hecho, el humo contiene partículas finas PM 2,5, que penetran en los pulmones y, en parte, pasan al torrente sanguíneo, a las que se suman, entre otras cosas, el ozono, el monóxido de carbono y diversos compuestos orgánicos tóxicos.

Las causas de los incendios y cómo combatirlos
En Francia, las estadísticas atribuyen el 90 % de los focos de incendio a causas humanas: el 35 % está relacionado con actividades económicas, el 25 % con actos malintencionados, el 15 % con actividades de ocio y el 15 % con accidentes (transporte, infraestructuras, etc.). En este sentido, la prevención juega un papel importante. Explica en parte la disminución de los incendios forestales en Europa desde los años 80 hasta mediados de la década de 2010.

La detección rápida de los focos de incendio, que permite una intervención más eficaz, es un aspecto esencial para frenar la propagación de los incendios. Se basa en la observación humana, las redes de cámaras instaladas en las zonas de riesgo y las observaciones mediante drones o satélites. Sin embargo, la rápida actuación de los bomberos depende en gran medida de la morfología del terreno y de los medios de que disponen, sobre todo los medios aéreos y la disponibilidad de grandes reservas de agua en las cercanías, que se reducen con las sequías.

Ya hemos hablado de la prevención en lo que respecta al inicio de los incendios, pero la ordenación del territorio también juega un papel clave para frenar su propagación: creación de franjas cortafuegos alrededor de las viviendas y las infraestructuras, donde la cantidad y la continuidad de la vegetación se reducen considerablemente (y requieren un mantenimiento constante); el mantenimiento de un paisaje en mosaico (con usos alternados); el apoyo al pastoreo extensivo; y una gestión forestal que favorezca la diversidad de especies y el mantenimiento de un ecosistema húmedo. Todas estas medidas van en contra de una ordenación del territorio guiada por el beneficio privado.

En Francia, la Confédération paysanne denuncia…
Desde hace varias décadas, una parte del bosque francés se gestiona siguiendo una lógica de producción industrial. Se han desarrollado masas forestales muy homogéneas, a menudo compuestas por coníferas de crecimiento rápido, para satisfacer las necesidades de la industria maderera.

Hoy en día, casi la mitad de las masas forestales francesas están formadas por una sola especie. Las plantaciones forestales suman unas 2,1 millones de hectáreas, de las cuales casi el 80 % son de coníferas.

El problema no son las coníferas en sí mismas. El pino marítimo, el douglas o la pícea tienen su lugar según la zona. El problema surge cuando se sustituyen bosques diversos por masas forestales uniformes, a veces en superficies muy extensas.



Los científicos demuestran que los bosques mixtos suelen ser más resistentes a las sequías, las enfermedades y los fenómenos climáticos extremos. Almacenan mejor el agua, aportan más frescor y suelen ser más resistentes a los incendios.

Otro tema que merece un debate en profundidad: las talas a ras.

Según un estudio de la asociación Canopée, el 87 % de los proyectos financiados por el plan «France Relance» se referían a talas a ras, con replantaciones mayoritariamente en monocultivo. Estas conclusiones son cuestionadas por una parte del sector, pero plantean dudas sobre el uso del dinero público y sobre el modelo forestal que queremos fomentar.

A esto se suman sequías cada vez más largas, olas de calor más frecuentes y vientos violentos. El cambio climático es una realidad. Pero la forma en que gestionamos nuestros bosques lo es igualmente.

Ya no podemos limitarnos a decir que "es culpa del clima". El clima aumenta el riesgo. Nuestras decisiones de ordenación del territorio pueden agravarlo… o limitarlo.

En cuanto a los medios de lucha contra el fuego, los equipos aéreos desempeñan un papel esencial. Sin embargo, los aviones (el Canadair CL-415 y los nuevos DHC-515, que aún no están en servicio) los fabrica la empresa canadiense De Havilland en cantidades limitadas. Los costes de adquisición, mantenimiento y formación de las tripulaciones también son muy elevados para un uso exclusivamente estacional. Los helicópteros cisterna, más eficaces por la noche, son también más versátiles, pero suelen transportar menos agua (4 toneladas en lugar de 6,1 toneladas) y tardan más en recargarse.

Subida de las temperaturas, El Niño y la carrera hacia la catástrofe
La expansión de los focos de incendio depende en parte de una variable socioeconómica de gran peso: la concentración de las actividades agrícolas y ganaderas en las zonas más rentables y el abandono de las zonas marginales. Según un estudio del Centro Comn de Investigación de la Comisión Europea de 2018,ún de Investigación de la Comisión Europea de 2018, más de 20 millones de hectáreas de tierras agrícolas corren un alto riesgo de abandono de aquí a 2030, sobre todo en España, Portugal, Grecia y el sur de Francia.

Esta tendencia reduce en la misma medida la alternancia entre campos de cultivo, pastos, olivares, viñedos, huertos, bosques y pueblos, un paisaje discontinuo que no favorece la propagación de los incendios.

Pero, sobre todo, desde 2015, el cambio climático juega un papel decisivo, sobre todo en Europa, un continente que se está calentando, de media, el doble de rápido que el resto de la superficie terrestre. Según Feron et al., ya citados,

en amplias zonas de la Península Ibérica, Francia, Italia y Grecia, el número de días de verano con condiciones extremas que favorecen los incendios se ha más que duplicado entre 1981 y 2025 (…) En el sur de España, el sur de Francia y la mayor parte de Italia, las temperaturas fueron, de media, hasta 2 °C más altas entre 2016 y 2025 en comparación con la media a largo plazo.

En el sur de Europa, además del calentamiento acelerado del clima, los indicadores globales como El Niño-Oscilación Austral (ENSO), que afecta más directamente al Pacífico tropical pero influye en la circulación atmosférica global, sobre todo en la NAO (Oscilación del Atlántico Norte), parecen desempeñar un papel agravante. En su fase negativa (presiones por debajo de lo normal en el Atlántico norte central y por encima de lo normal en las latitudes más altas), esta última suele provocar veranos más calurosos y secos en el sur de Europa. La combinación de estos factores pone especialmente a la Península Ibérica en una situación crítica. De hecho, en el periodo 1981-2010, de media, tuvo menos de diez días de verano con condiciones meteorológicas extremas, especialmente propicias para los incendios, frente a más de 25 en la última década.

Ahora, la propensión climática a los incendios supera con creces los recursos de los que disponen los Estados europeos para hacerles frente, y esto está ocurriendo mucho más rápido de lo que se había previsto. Según El Garroussi et al., las previsiones climáticas disponibles para el sur de Europa apuntan a una probabilidad de incendio del 50 % en las zonas más expuestas (frente al 5 % actual), lo que condena, a corto y medio plazo, a la Península Ibérica, el sur de Francia, Italia y los Balcanes a catástrofes de unas proporciones que hoy por hoy aún son inimaginables.

Para hacerles frente, tenemos que intensificar, por supuesto, la lucha contra el calentamiento global, aunque los próximos megaincendios ya estén programados. También es urgente romper con una ordenación del territorio guiada por el beneficio privado y combatir la especulación inmobiliaria.

De momento, es fundamental reforzar a lo grande la prevención y los medios para combatir los megaincendios, y convertirlos en una prioridad absoluta de las políticas públicas.

Marx21

Traducción: viento sur

Fuente: https://vientosur.info/el-sur-de-europa-en-llamas-un-capitalismo-piromano/