viernes, 21 de agosto de 2026

ALVARO GARCÍA LINERA: "NO SE HA ENTENDIDO EN MÁS DE CIEN AÑOS LO QUE QUERÍA DECIR MARX CUANDO HABLABA DEL ESTADO"



Álvaro García Linera 

Jaume Montés 

Gerard Serralabós 

02/08/2026

Álvaro García Linera es uno de los principales intelectuales de izquierdas de nuestra época. Marxista, leninista, estudió matemáticas en la Universidad Nacional Autónoma de México y, poco después de regresar a Bolivia, fundó el Ejército Guerrillero Túpac Katari, una organización política, cultural y armada desde la que pretendía promover un levantamiento indígena. Por su militancia guerrillera, pasó cinco años en prisión preventiva, donde aprovechó para escribir el libro Forma valor y forma comunidad, una de las mayores contribuciones teóricas al marxismo latinoamericano. Entre 2006 y 2019, fue vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, hasta que un golpe de Estado le obligó, así como al presidente Evo Morales y a sus respectivas familias, a emprender el exilio, primero, a México y, luego, a Argentina. En este segundo país, impartió clases en la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de San Martín. García Linera ha dedicado toda su vida a reflexionar sobre cuestiones fundamentales para las izquierdas, como la evolución del capitalismo contemporáneo, las condiciones y los límites de las revoluciones o la historia del socialismo. Entre sus últimos libros, destacan El concepto de Estado en Marx (Akal, 2025) y Cuidar el alma popular (Bellaterra, 2025).

Jaume Montés y Gerard Serralabós, en nombre de las revistas Debats pel Demà y Sin Permiso, han aprovechado la visita de García Linera a la Universidad de Barcelona, con motivo de la celebración de la Fira Literal, para entrevistarlo. Disfruten la lectura.

Empecemos por su penúltimo libro publicado aquí en España, El concepto de Estado en Marx. En él, aparte de realizar una crítica a la mayoría de las actuales teorías sobre el Estado, usted propone una interpretación significativamente novedosa: a su modo de ver, el núcleo de la teoría marxiana sobre el Estado y el poder se encuentra en la teoría de las formas del valor tratada en el capítulo primero de El capital. Era algo que ya había anunciado en un texto en conmemoración del centenario de la Revolución rusa que luego se publicó en un libro colectivo. ¿Podría explicar qué quiere decir con ello?

En el esfuerzo que hace Marx por entender el núcleo subyacente de la formación del capitalismo hay elementos muy fuertes del concepto de Estado. Pero no en el sentido de los derivacionistas alemanes, que lo que hacen es decir que, en El capital y en la teoría del valor, está la teoría del Estado como una derivación, es decir, como un corolario. Yo digo que no es así. Ellos tuvieron la intuición de saber que ahí, en la teoría del valor, había elementos de la teoría del Estado, pero confundieron la lógica explicativa con las causas. Ellos vieron la teoría del valor como causa de la teoría del Estado, y no es eso. En el libro, yo propongo que Marx, primero, hace la crítica a las teorías del Estado, —ahí afina sus herramientas, ahí introduce y formula el concepto de “abstracción objetiva”— y luego, años después, la usa para desarrollar su teoría del valor. Entonces resulta que las dos abstracciones objetivas de la modernidad son el Estado y el valor, pero no es que una se desprenda de la otra, sino que son dos abstracciones objetivas diferenciadas; con procesos de formación distintos, aunque concurrentes, y lo que observo es que esto que está en Marx no se ha entendido durante cien años.

En este sentido, el libro es un poco atrevido. La afirmación es que no se entendió en más de cien años lo que quería decir Marx cuando hablaba del Estado, desde nuestro querido Lenin hasta acabar en Jessop, Bourdieu o los autores que usemos ahora, porque no entendieron esta parte de la abstracción objetiva, es decir, cómo se construyen los universales en la modernidad. El valor es un tipo de universal social, una abstracción que, sin embargo, universaliza la actividad de las personas, a quienes homogeniza e integra. El Estado es también una forma de universalizar e integrar a las personas. El valor opera bajo una forma enajenada; el Estado, bajo una forma ilusoria, pervertida, degenerada —dice Marx en La ideología alemana—, pero también bajo la forma de un monopolio, de unificación de la sociedad como un proceso de monopolización. Y uno puede fácilmente preguntarse si eso es contradictorio. ¿Cómo va a ser el Estado universal y, a la vez, monopolio? Parecen contrapuestos: si monopoliza, ya no puede ser común y, si es común, ya no puede ser monopolio, porque el monopolio supone la centralización en unos pocos. Pues ahí está la fuerza irradiadora del Estado, su fuerza de atracción, su irresistibilidad. Este texto es un esfuerzo por reconstruir esta lógica explicativa del Estado y compararla con la lógica explicativa que luego usó Marx para entender la forma valor: ambos son comunes universales, deformados y centralizados, uno en la economía —en la integración de actividad económica— y el otro en la organización política de una sociedad.

En el libro también plantea que una de las principales consecuencias de la pandemia de 2020 fue el retorno del Estado como espacio político privilegiado. No es que este hubiese estado desaparecido durante las décadas precedentes, pero su centralidad a la hora de solucionar la crisis sanitaria desmontó los relatos que, a izquierda y derecha, lo habían subsumido en una incontestada globalización política y económica. Sin embargo, ello tampoco quita que la economía siga estando mundializada o que los procesos políticos tengan efectos globales. La extrema derecha, pese a mantener un discurso fuertemente nacionalista, no ha dudado en organizarse internacionalmente. ¿Cómo pueden las fuerzas progresistas solucionar la tensión entre actuar políticamente en sus países y, a la vez, establecer alianzas internacionales más amplias?

Yo creo que el mismo Marx es muy elocuente en esa preocupación, que ya vio hace más de ciento cincuenta años, cuando dijo que, por su contenido, la lucha del proletariado es de carácter universal, pero por su forma es nacional, y expresamente pidió que el proletariado tenía que convertirse en clase nacional y utilizar el poder del Estado, el poder organizado de la sociedad. Lo que pasa es que, frente al utopismo liberal y parte de cierto marxismo cosmopolita, los mercados no han logrado crear otros mecanismos de unificación social. Y los Estados siguen siendo, hoy por hoy, los mecanismos más eficientes de unificación política de las sociedades. Durante un buen tiempo, la izquierda creyó que el neoliberalismo, con todos sus males de precarización y pérdida de derechos, arrastraba un bien, que era la posible disolución del Estado. Y no ha sido así. Nos tuvimos que dar cuenta recién, en la pandemia, cuando ante el peligro de muerte —una pandemia es un peligro de muerte— todos corrimos a cobijarnos bajo el Estado, a reclamar al Estado certidumbre y protección. Cuando él tomó malas o buenas medidas ante el riesgo de muerte, todos acatamos. 

Aún no se ha estudiado el significado de esa huelga general, la huelga general más grande de la historia de la humanidad: tres mil millones de personas sin trabajar, quedándose en sus casas por instrucción del Estado. Ahí mostró su poderío. Y también al día siguiente, cuando, de la noche a la mañana, en Europa se fabricó el 14 o 15 % de su Producto Interno Bruto. Se imprimió —se inventó— dinero que dar a la gente para que no se muriera de hambre, que dar a los empresarios para que no cayeran las bolsas de valores. La inflación que vino después tiene que ver con esa emisión inorgánica de dinero, la cual solo puede hacer el Estado, no un mercado o bolsa de valores. ¿Quién podía levantar una sociedad que literalmente implosionó productivamente? En muchos lugares, no se pudo trabajar durante tres o cuatro meses. En los Estados Unidos, aun con la enorme cantidad de muertes que hubo y la actitud negacionista de Trump, fue todo un mes y medio. En otros países, ocho o diez meses. La caída de la actividad productiva llevó a que tuviéramos una pérdida del Producto Interno Bruto mundial de entre el 6 y el 15 %. En Bolivia, se llegó a una caída del 10 % en seis meses. Nunca, ni siquiera en la crisis de los treinta, hubo tal derrumbe. ¿Por qué no condujo a la destrucción del capitalismo? Porque estaba el Estado. Los Estados salieron a proteger a la sociedad, a proteger a los inversores y a proteger el capital, eso sí, bajo la legitimación de proteger y cuidar a la sociedad. Yo creo que esa fue la muestra más fuerte y más lapidaria que derrumbó todas las utopías libertarias e izquierdistas sobre la extinción del Estado. No hay otro organismo de cohesión social tan eficiente como el Estado, con sus limitaciones, sus debilidades y su cualidad de dominación. 

Después de ello —y debido a ello—, hemos visto cada vez mayores intervenciones del Estado, ahora de manera abierta y estratégica: levantando aranceles, invadiendo países, chantajeando a las empresas y a los países para reconcentrar las cadenas de valor en territorios específicos, facilitando subvenciones, etc. Por ejemplo, en Europa, se ha subvencionado durante tanto tiempo la energía —los alemanes, ustedes españoles— para que la subida del precio —especialmente tras la invasión rusa de Ucrania, el cierre del gasoducto alemán y la necesidad de comprar gas a los estadounidenses— no tuviese un efecto tan devastador. En fin, ha comenzado un despliegue cada vez más sistemático, planificado y diverso de acciones intervencionistas del Estado para sacar adelante la acumulación, para intentar reencauzar, reorganizar y refundar la acumulación. Yo creo que eso va a seguir. 

Así pues, el libro trata también un poco sobre eso, ya que no podemos comprender lo que está pasando con las herramientas que hemos heredado y, con la forma en la que hemos heredado el marxismo, todavía menos. De hecho, todas nuestras teorías del Estado, tanto sociológicas como radicales y de izquierdas, son teorías de la regularidad. La hipótesis que manejo es que la teoría de Marx es una teoría de la excepcionalidad y, por lo tanto, a pesar de haber sido escrita hace más de ciento cincuenta años, es más potente que las teorías que hoy se nos enseñan o aprendemos sobre cómo estudiar el Estado. El texto que escribo es un esfuerzo no solamente de hacer una relectura del pensamiento sobre el Estado en el seno del marxismo, sino también de brindar herramientas útiles para entender el presente, para entender la presencia del Estado en estos momentos de excepcionalidad, de transición. Por eso les digo permanentemente que, si quieren saber lo que es el Estado en su verdadera dimensión, no solo se fijen en los cuarteles y en las cárceles —que también son el Estado—; fíjense en qué porcentaje del Producto Interno Bruto administra el Estado. Y siempre les muestro la gráfica del Our World in Data del gasto público respecto al PIB, desde 1800 hasta hoy. En tiempos de Marx, la cifra se movía entre el 5 y el 10 %; en cambio, desde el 1900 hasta hoy, neoliberalismo incluido, se ha disparado hasta el 35 %. Lo que gasta el Estado respecto del total de las riquezas de un país es el 35 % en Europa, en los Estados Unidos, en Francia, Argentina, Chile, Japón, Israel, etc. Eso es el Estado, esa materia, esos recursos, cómo se gestionan esos recursos, que son comunes, y cómo se da la disputa en torno a ellos. El Estado es, fundamentalmente, un ente económico. Luego también es un ente coercitivo, ideológico y organizativo, pero ante todo es económico. Y eso es básicamente lo que decía Marx. Dice que es una máquina de opresión, sí, pero también todo lo anterior, porque era muy lúcido. De hecho, eso se ve cuando uno lee el capítulo de El capital dedicado a la acumulación originaria o el capítulo de los Grundrisse posterior al de las formación económicas precapitalistas, cuando estudia los sistemas de transporte y de carreteras y explica cómo las condiciones generales de la vida asociada están en manos del Estado. Es fascinante cuando muestra cómo las sociedades, en el momento de unificarse, requieren un conjunto de infraestructuras monopolizadas por el Estado que, al mismo tiempo, lo trasciendan. En torno a ellas, el Estado se define como ente económico y como ente unificador.

En definitiva, la conclusión que tuvimos que constatar mediante una pandemia es que no hay, hoy por hoy, ningún sustituto a la unificación de la sociedad que no opere bajo la forma estatal. Los marxistas nos planteamos la superación del Estado como una posibilidad real, pero, para hacerlo, es imprescindible que entendamos el Estado como el gran unificador, como el gran monopolizador de lo común que tiene una sociedad, y así busquemos la influencia en el Estado de una manera distinta a cómo lo hemos venido haciendo en las últimas décadas.

Vayamos a América Latina. En los últimos seis o siete años, observamos una suerte de paradoja en el continente: en varios países —ahora en Colombia, Brasil y México, hasta hace poco en Chile, Argentina y Bolivia—, han llegado al poder nuevos gobiernos progresistas. Sin embargo, su capacidad de transformación ha sido considerablemente menor que la de la llamada “década ganada” de principios de siglo. ¿Estamos ante un “segundo tiempo” del progresismo latinoamericano o ante un escenario completamente distinto que exige nuevas herramientas políticas, económicas y culturales? ¿Qué peso tiene en ello que las fuerzas derechistas del continente se hayan construido en contra de todo lo ganado en esa “primera vuelta” y que, para ello, no tengan inconveniente en apelar a la violencia discursiva e incluso física?

Yo creo que el continente latinoamericano ha tenido siempre “oleadas” de progresismo y de acción colectiva. La primera oleada (2000-2015, más o menos) fue más profunda, más radical, no solo en las características del progresismo y las izquierdas de gobiernos, sino ante todo en la acción colectiva. Fueron las acciones colectivas las que radicalizaron a los progresismos. Fue una oleada con mucha participación activa y, por tanto, gobiernos de izquierdas más envalentonados y radicalizados. Luego hubo un momento de declive —un microinterregno, en el que se produjo el regreso de gobiernos de las derechas por ciertos límites de ese progresismo inicial— y, de nuevo, una segunda oleada, que se ha concretado en la recuperación de los gobiernos de izquierdas o una incorporación tardía —no como falla, sino como hecho temporal— de otros países, como México, Colombia y Honduras. En cualquier caso, la segunda oleada no es una repetición de la primera. La segunda oleada trae otras características: gobiernos más moderados —por ahora— en cuanto a transformaciones sociales y una menor acción colectiva. La acción colectiva no solamente es gente en las calles; la acción colectiva son formas de democratización y de quiebres cognitivos que se producen en la sociedad. La acción colectiva abre horizontes, mueve la línea de lo decible y lo posible, y de lo esperable.

Otra de las características de esta segunda oleada es que se incorporan elementos que, en la primera, no se vieron. En el caso de Colombia, el tema medioambiental, que se aborda de una manera más práctica: no se pueden explorar nuevos campos petroleros. Es una forma todavía pequeña, pero muy reveladora, de una nueva agenda que se va formando en el progresismo. En la primera ola, el tema medioambiental no fue un tema relevante, por mucho que haya habido, en el caso del Ecuador y de Bolivia, una fuerte presencia indígena, ya que esta no estaba enfocada en cuestiones medioambientales. Aunque uno puede decir que el movimiento indigena siempre encierra una reivindicación medioambiental, en realidad, los temas que unificaron y que politizaron al movimiento indígena inicialmente allí y acá tenían que ver con temas de derechos, de recursos económicos, de ciudadanía, de poder político. La cuestión medioambiental estaba latente, pero no apareció como un elemento central. Ahora, en la segunda ola, en algún caso como la experiencia colombiana, aparece. 

Por último, la segunda ola también ha emergido sobre una derecha más envalentonada. La primera oleada venía de una derrota política y moral de las derechas. Esta ya no, sino que surge, por el contrario, de un envalentonamiento de las derechas. Han agarrado algo de experiencia y ya no se encuentran en el desbande con el que se encontraron en los años de la primera oleada. También pueden echarle en cara a las izquierdas los límites y debilidades de sus reformas. Y han aprendido a ocupar las calles. De hecho, incluso con mayor efervescencia que algunas izquierdas. Es una derecha que también ha aprendido de sus errores, que se ha vuelto más audaz, más agresiva y violenta, pero a la vez más expansiva: enfocada, como lo hicimos nosotros, en la lucha por el sentido común y por la ocupación territorial. Han aprendido de Gramsci también, las derechas. Y estamos ahí.

Yo diría que esta nueva fase va a caracterizarse por una sobreposición —ya no podemos decir una tercera ola, sino una sobreposición— muy caótica de oleadas y contraoleadas, una coetaneidad de victorias de izquierda y de victorias de derecha, de derrotas de izquierdas y de derrotas de derechas, casi en simultáneo, sin que ninguna de estas propuestas todavía logre consolidarse. La hipótesis que tengo es que ya no depende tanto de América Latina cuál de las fuerzas va a consolidarse, o que al menos no es suficiente lo que vaya a hacerse en América Latina. Para que se consoliden una u otra —una lógica más conservadora, reaccionaria, autoritaria o una lógica más progresista, de izquierdas— ya no es suficiente la propia fuerza interna de cada país, sino que va a depender de la corriente que vaya a predominar a escala global. Y mientras eso no se dirima, vamos a seguir asistiendo a esta montaña rusa de victorias y derrotas. Gana la derecha en Argentina, parece que se consolida, pero le va mal a los dos o tres años y vuelve a caer. Puede ser que surja una izquierda si se sale del faccionalismo, y que esa izquierda llegue al gobierno, pero, de nuevo, vuelva a tener problemas en el siguiente ciclo.

Entonces, primera oleada, de 2000 a 2014 o 2015; gobiernos de derechas; segunda oleada, de 2018 a 2024 o 2025, y, hoy, una sobreposición de oleadas, de izquierdas y de derechas, simultáneamente, sin que ninguna de ellas logre estabilizarse, predominar o irradiarse de manera definitiva. Así vería lo que está sucediendo en América Latina.

Uno de los grandes aspectos que definió los gobiernos de los que usted formó parte —y de otros gobiernos progresistas de la región durante la “década ganada”— fue el hecho de sostenerse en una mayoría social amplia que integraba a trabajadores formales y ciertas capas de las clases medias (universitarios, intelectuales, determinados profesionales, etc.), pero fundamentalmente a una coalición de campesinos, indígenas y trabajadores de la economía informal. ¿Cuáles fueron las razones que explican la ruptura de este bloque popular? ¿Cómo pueden las fuerzas de izquierdas, ya no solo latinoamericanas sino también europeas, apelar a sectores sociales generalmente excluidos de la vida política oficial?

Casi por definición, las clases subalternas son clases fragmentadas: la fragmentación es una condición de la subalternidad. Los procesos de unificación son los extraordinarios, los más difíciles, y no hay unificaciones duraderas, sino que siempre son contingentes y requieren el trabajo de la acción política para mantenerlas, porque todo conspira para fragmentar nuestra propia vida cotidiana. Lo interesante es otra cosa. ¿Cuáles fueron las condiciones que permitieron estas unificaciones extraordinarias? ¿Era un malestar, un descontento, un eclipse del neoliberalismo como horizonte unificador, como horizonte predictivo, como economía, como bienestar esperado lo que permitió al movimiento social, a la sociedad, reactivarse y, con el tiempo, articularse con proyectos y horizontes de sociedad más sistemáticos, fundirse en ellos y retroalimentarse? En cualquier caso, en todo momento, las fuerzas centrífugas actúan para desorganizar los procesos de unificación. La misma vida cotidiana conspira contra ello: nuestra forma de trabajar en pequeñas actividades, nuestra forma de abordar los problemas básicos, como el cuidado de un hijo, la salud, la educación, etc. Todo tiende a fragmentarnos. 

Los gobiernos progresistas pueden introducir un conjunto de reformas que, a la vez, fomenten los procesos de agregación. Pero los procesos de agregación social en torno a horizontes progresistas se vuelven más difíciles si, además, el gobierno progresista no logra resolver los problemas económicos más acuciantes que emergen. Llegan al gobierno por problemas económicos que saben recepcionar y articular, que proponen solucionar y frente a los que crean una narrativa de esperanza. Pero, una vez logran el gobierno, de no tener una gestión estable y previsible de largo plazo, se volverán a generar problemas económicos. Y si la izquierda entonces no logra tomar iniciativa para buscar otras soluciones, es muy seguro que el sentimiento de malestar, la caída de la percepción de bienestar de la  sociedad, volverá a fragmentar los bloques populares. Y a esta tendencia natural a la desagregación se sumará el problema de si dentro de la izquierda gubernamental y no gubernamental hay miradas también fragmentadas de la sociedad. 

Pongo un ejemplo: el caso argentino. Hay una mirada unificada de la sociedad cuando el gobierno progresista plantea un conjunto de beneficios y de derechos a los sectores populares en temas básicos, como nosotros también hicimos: acceso a servicios básicos, acceso a protección social, reconocimiento de derechos de ciudadanía y del movimiento indígena, etc. La aplicación de todo eso crea un soporte material a la unificación, algo que ya se había ido logrando en la lucha previa, con las elecciones como momento visible, y que luego tiene una validación en mecanismos redistributivos. Ello genera, inicialmente, un efecto de adhesión, de popularidad y de estabilidad del gobierno. Pero, después de un tiempo, esos mismos sectores que han logrado una base mínima de derechos pasan a tener distintas expectativas. 

Los trabajadores formales, por ejemplo, obtuvieron con los primeros gobiernos progresistas el acceso a salud, el reconocimiento de los sindicato y mejoras salariales. En cambio, los trabajadores informales tienen otra idea de lo implica mejorar su bienestar: están de acuerdo con tener agua potable, transporte público, educación gratuita, atención de salud, pero, después de eso, su mirada sobre el bienestar económico es distinta de la del obrero asalariado. Pueden no preocuparles tener sindicatos, porque tienen tres o cuatro personas trabajando, y eso no da lugar a un sindicato. Son trabajadores, pero a la vez son pequeños propietarios y poseen, por ello, otro tipo de expectativas. Quieren tener su pequeña empresita, pero no pueden acceder al crédito. Al obrero no le interesa tener un microcrédito para hacer una pequeña empresita, pero al informal sí, en la cual él va a seguir siendo trabajador, pero también va a contratar a otros cuatro operarios, incluido a su hijo. Este mundo híbrido de la informalidad, que mezcla economía doméstica urbana con actividad mercantil, es un mundo muy grande. 

Los progresismos, cuando ven eso dicen que no es un gran problema, porque los informales se van a volver asalariados, en una lógica muy típica de los años cincuenta, según la cual la informalidad es un paso temporal hacia la formalidad, el campesino es un paso temporal hacia el proletario o la microempresa es un paso temporal hacia la mediana empresa. Sin embargo, los trabajadores informales van a seguir siéndolo durante los siguientes cien años. El campesino, el informal, el pequeño artesano no están en tránsito, sino que están ahí para quedarse. Y los progresismos no tienen políticas para esta realidad. Cuando llevaron a cabo la universalización y homogeneización de derechos básicos en torno a servicios básicos, les funcionó la unificación social, pues había una validación material de la unificación. Pero cuando eso ya está asumido como un derecho y la gente ve otras cosas, entonces los sectores populares vuelven a diferenciarse. En este contexto, a las izquierdas les cuesta mucho entender cuál puede ser la nueva manera de unificar. Y, en el peor de los casos, tienen una mala comprensión de la realidad, esperando simplemente que los sectores informales transiten y vuelvan a estar en su marco de referencias, de la formalidad, del trabajo regular.

Fíjense en el mundo entero. En los países de ingresos medios —ya no digo ingresos bajos—, la informalidad se mueve entre el 65 y el 85 % de la población. En los países de ingresos altos, la informalidad se mueve entre el 20 y el 30 %; en los países de ingresos medios, entre el 50 y el 70 %; en países de ingresos muy bajos, llega al 80 u 85 %. Lo que llamamos informalidad es una manera de existencia de lo popular y del trabajo. Y, frente a eso, la izquierda no ha logrado crear un proyecto que no sea decir: “te formalizo, te sindicalizo”. Eso no va a poder ser. Esa idea de ciudadanía sindicalizada de los años cuarenta y cincuenta ya no funciona. Y si la izquierda no tiene una respuesta para ellos, para ese sector informal, que es más de la mitad de la población, este empieza a buscar otras opciones. 

Aquí tienes una fragmentación, que ya no es solamente la que produce la vida cotidiana. Tienes una fragmentación por la insuficiencia de respuesta a estas nuevas problemáticas. Y, así como la izquierda en la primera ola logró unificar a la sociedad en torno a un piso mínimo de derechos, lo que se requiere ahora es cómo unificar a la sociedad en torno a un segundo piso de derechos. Un segundo piso de derechos que ya no sean solamente luz, agua potable, educación y salud. ¿Cómo unificar? Es lo que también va a enfrentar Europa en torno a, por ejemplo, la vivienda, la inflación y la migración. Son problemas propios de los europeos. ¿Cómo se unifica una sociedad resolviendo democráticamente estos temas que agobian a la gente en su vida cotidiana o que se les presentan como agobio? “Oye, pero ya hemos resuelto más o menos el tema de la educación, de transporte y la seguridad social”. Sí, pero ahora hay otros problemas que agobian a las personas.

Así como hay esfuerzos por unificar la sociedad, hay contraesfuerzos por volver a fragmentarla, frente a los cuales la izquierda tiene que remontar con nuevas estrategias de unificación viables. Porque una cosa es decir que aquí está la salida, pero otra es que eso encarne, que capte lo que la gente considera potencialmente realizable. Uno puede decir: “oye, todo se soluciona acabando con el capitalismo”, ¿pero qué significa eso? Eso no dice nada. Decir “que se acabe el capitalismo” no me dice nada. No voto para alguien que me diga “voy a acabar con el capitalismo”. Porque acabar con el capitalismo es una abstracción. Claro que hay que acabar con el capitalismo. ¿Pero cómo conviertes esta abstracción en una consigna concreta, cercana, palpable para la gente? Con acabar con el capitalismo puedes convencer a tu alumno de ciencia política del doctorado, pero no le dice nada a la que está vendiendo carne en el mercado. ¿Cómo lo traduces? Ahí hay un límite, un límite de las izquierdas para entender, para traducir, para comprender la realidad y para proponer cosas a la sociedad que sean viables, creíbles y factibles desde su punto de vista y desde su experiencia.

Uno puede decir, visto con distancia, que tuvimos la capacidad para crear mecanismos de unificación y de articulación de la sociedad por un momento, pero que estas se agotaron, como siempre. Y hoy no estamos teniendo la suficiente capacidad para volver a crear nuevas narrativas y propuestas cercanas a la gente que permitan volver a articular o a integrar. La política es eso justamente. Es la capacidad de plantear un conjunto de propuestas prácticas viables para la gente que permitan volver a encontrarse y a unificarse. Pero, vuelvo a decir, en mi lectura no existe ninguna vacuna. De hecho, la izquierda, está para eso: ¿cómo replantear continua e ininterrumpidamente, hasta el infinito, procesos de unificación contra procesos de desunificación que te están asediando, que te van a seguir asediando y que nunca van a acabar de asediarte, hasta que se extinga la humanidad? Siempre va a haber esta tendencia a la desunificación. Y, frente a ella, una tendencia a la unificación.

Es como los que estudian la termodinámica. La segunda ley de la termodinámica afirma que todo tiende a la desorganización. En algunos momentos específicos dentro del mar de desorganización, llamados puntos de bifurcación, se produce la unificación. Del caos nace el orden. La izquierda es un poco eso. Sobre una tendencia permanente de lo social a fragmentarse, la izquierda debe saber encontrar el punto de bifurcación que permita articular. Sabiendo que eso es contingente, que se hace durante un tiempo, que no durará mucho y que luego tendrás que volver a releer la sociedad, a hacer tu análisis de las circunstancias para, así, volver a encontrar el quiebre por donde puede volverse a unificar la sociedad. Hay como una especie de segunda ley de la termodinámica en lo social también, que permanentemente conspira contra las formas de unificación social. Y creo que eso es algo que nunca va a desaparecer.

En un momento de transición energética global y disputa internacional por minerales estratégicos como el litio, el cobre o las tierras raras, ¿cree que el continente latinoamericano está en condiciones de evitar una nueva forma de extractivismo dependiente o existe el riesgo de repetir viejos patrones de subordinación económica? Si atendemos a la tensión entre la necesidad de industrializar y redistribuir riqueza y, al mismo tiempo, las críticas al modelo extractivo desde sectores ambientalistas e indígenas, ¿cómo puede hoy un proyecto progresista resolver esa contradicción sin caer ni en un desarrollismo clásico ni en una transición ecológica que termine bloqueando las posibilidades de soberanía?

Por la experiencia histórica, por lo avanzado hasta aquí y por las propias fuerzas motoras con las que se construyen los proyectos de izquierdas y progresistas, está claro que el tema antiextractivista forma parte de la agenda de un proyecto de izquierda. Sin embargo, creo que este está y debe estar articulado y subordinado a temas de bienestar social y soberanía, porque vas a tener que convivir durante un tiempo con procesos extractivistas y con procesos no extractivistas. Porque, en el caso de América Latina y seguramente África y también Asia, hay un recorrido de procesos de industrialización que otros países ya han superado y han permitido crear una base de bienestar económico mínimo —digámoslo así— que nuestros países de experiencia colonizada no han logrado. 

No se puede venir a Bolivia o Perú, por ejemplo, con la misma actitud antiextractivista de Alemania. Porque detrás de las medidas medioambientales y antiextractivistas de Alemania de hoy, existe un periodo de tres cientos años previos de industrialización. No es que hayas de atravesar lo mismo, pero esto te ha permitido crear una sociedad con capacidades productivas, técnicas y cognitivas, sobre las cuales ahora pueden estar pensando en proyectos no extractivistas, cosa que nosotros no. “Ah, pero está la experiencia del indígena”, se dice. Sí, por supuesto, eso va a ser un elemento que va a ayudar en esta lógica de la Madre Tierra y de una relación más dialógica con la naturaleza. Pero hay otros elementos de las estructuras técnicas y organizativas y cognitivas que no pueden emerger únicamente de esto, a no ser que en los países latinoamericanos se pretenda construir un tipo de progresismo testimonial y de postal para turistas. 

Cuando se imagina al indígena con su llamita y su poncho en el altiplano, se imagina un indígena de postal en condiciones de mediados del siglo XVI. Y ningún indígena se ve así ni se desea así. El indígena desea comerciar con China o Düsseldorf, vestido con su poncho, hablando en aimara y recordando la Pachamama, sí, pero también integrado en procesos industrializados del mundo entero. Y si uno compara nuestra huella ecológica con la de países que han logrado estar en condiciones de poder plantearse economías no extractivistas, está claro que no es la misma. No hay que repetir la misma huella ecológica, pero algo de huella ecológica habrá que atravesar temporal y provisionalmente para lograr un sustento mínimo, una satisfacción mínima de condiciones de vida material que luego nos permitan explorar tanto nuestra experiencia interna indígena y popular como otras contemporáneas en torno a medidas antiextractivistas. 

Yo, para América Latina, siento que por un tiempo van a tener que convivir ambas experiencias, es decir, se va a tener que priorizar las lógicas que tienen que ver con la soberanía y con el desarrollo tecnológico, a las cuales deberán subordinarse las que tienen que ver con el cuidado del medioambiente. De hecho, el mundo está comenzando a actuar así. Uno se pone a ver, por ejemplo, a Alemania, donde reivindican el medioambiente y el hecho de “ser verdes”, pero con la energía nuclear como estrategia de seguridad nacional. O a Francia, que dicen ser “muy ambientalistas”, pero que no venden los autos chinos eléctricos “por seguridad nacional”. China les ha ganado en paneles solares, en autos eléctricos, en baterías eléctricas, y les ponen barreras y aranceles. ¿Por qué? ¿Son muy ambientalistas? No. Los países europeos han priorizado temas de seguridad nacional y de seguridad industrial local. Miren, pues, como los que eran baluartes de un desarrollo verde han tenido que rendirse ante la fuerza de los hechos: priorizar temas de seguridad nacional, de desarrollo industrial local y mantener el tema medioambiental, pero subordinado. ¿Por qué no podemos hacer nosotros lo mismo?

 

Álvaro García Linera 

 

marxista, leninista, fue vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia y es uno de los intelectuales de izquierdas más respetados de América Latina.

Jaume Montés 

 

es miembro de Debats pel Demà y Sin Permiso y doctorando en Sociología por la Universidad de Barcelona. Su tesis doctoral indaga en una historia de los conceptos del federalismo español del siglo XIX, prestando especial atención a la figura de Francisco Pi y Margall.

Gerard Serralabós 

 

investigador predoctoral en el Departamento de Sociología de la Universidad de Barcelona y miembro de Debats pel Demà. Su tesis investiga los fundamentos normativos de la nacionalización del cobre como parte del proceso de socialización de la propiedad llevado a cabo por el gobierno de la Unidad Popular de Chile.

Fuente:

www.sinpermiso.info, 2 de agosto de 2026

https://www.sinpermiso.info/textos/alvaro-garcia-linera-no-se-ha-entendido-en-mas-de-cien-anos-lo-que-queria-decir-marx-cuando-hablaba

EMPRESAS DE IA TRITURAN MILLONES DE LIBROS RAROS PARA ENTRENAMIENTO; ALARMA POR EL PATRIMONIO CULTURAL HUMANO

 


Willow Tohi

 

"Carrera por la destrucción de libros"
"Cuando una empresa de IA adquiere el último ejemplar físico conocido de un libro raro, lo digitaliza y destruye el original, ese volumen deja de existir en el mundo físico. Se convierte en datos almacenados en servidores corporativos, inaccesibles para futuros investigadores, coleccionistas o el público en general."
"Se convierten en datos almacenados en servidores corporativos, inaccesibles para futuros investigadores, coleccionistas o el público en general."
"La cuestión de quién controla el patrimonio textual de la humanidad ya no puede posponerse"

Por ahora se ha identificado a Anthropic, Meta y Amazon como empresas predadoras y destructoras de libros.

___________

Traducción no IA tarcoteca - AI Firms Destroying Millions of Rare Books for Training Data, Raising Alarms Over Cultural Heritage - Global Research 14.8.2026 por Willow Tohi

La sentencia que lo cambia todo

El 21 de julio de 2026, el juez de distrito estadounidense William Alsup emitió un fallo histórico en el caso Anthropic contra Authors Guild que ha alterado fundamentalmente la relación entre las empresas de inteligencia artificial y el patrimonio impreso de la humanidad. El juez declaró que la práctica de Anthropic de comprar libros físicos, cortar sus lomos para escanearlos industrialmente y destruir los originales constituye un "uso legítimo" según la Sección 107 de la Ley de Derechos de Autor. 

Esta sentencia, la primera de su tipo en aplicar la ley de derechos de autor a conjuntos de datos de entrenamiento de IA, ha desatado una carrera sin precedentes entre las empresas tecnológicas para adquirir y destruir libros a escala industrial, amenazando volúmenes raros y borrando copias físicas del conocimiento humano que quizás nunca se reemplacen.

Por qué los libros anteriores a 2022 se convirtieron en oro: Colapso del Modelo

La fuerza impulsora detrás de esta destrucción es lo que los investigadores denominan "colapso del modelo" ["Bazofia de la IA" en castellano]. Cuando los sistemas de IA se entrenan con texto generado por otros sistemas de IA, la calidad se degrada con cada generación, produciendo resultados cada vez más incoherentes. Internet se ha saturado tanto de contenido sintético que las empresas ahora buscan activamente libros impresos anteriores a 2022 como el último reservorio incontaminado de conocimiento escrito por humanos.

ISBNdb, una empresa que obtiene libros impresos para datos de entrenamiento de IA [una de las bases de datos de libros más grande del mundo dedicada a la digitalización masiva], anuncia en su sitio web que "los mejores datos de entrenamiento de IA del mundo están en la estantería". La empresa describe los libros impresos como "conocimiento humano especializado, revisado por pares y estructurado de una manera que ningún rastreador web puede replicar". Las publicaciones anteriores a 2022 están "estructuralmente garantizadas para estar libres de esta contaminación", afirma la empresa, haciendo referencia tanto al texto generado por IA como a la 
creciente práctica de los autores de "envenenar" el contenido web para sabotear los sistemas de extracción de datos.

El proceso industrial de destrucción

La mecánica de esta operación es precisa y compleja [aquí vídeo eng]:

-Los palés estándar de libros contienen entre 800 y 1.200 volúmenes. Los compradores comienzan con pedidos piloto y llegan a adquirir lotes de 10.000 libros o más. 

-Los "Escáneres destructivos" [Serial Sectioning Tomography, conocida como Digitalización Destructiva] procesan entre 80 y 120 páginas por minuto [Escaneado y Procesamiento de Texto (OCR)] 

-después de que las guillotinas hidráulicas de corte retiren los lomos de los libros. 

-Los libros originales se trituran y reciclan.

Según documentos judiciales del caso Anthropic, el “Proyecto Panamá” de la compañía invirtió decenas de millones de dólares en este mismo sistema, contratando a Datamation para servicios de escaneo. 

Los libreros [y bibliotecas] han identificado a estos compradores mayoristas mediante señales reveladoras: un volumen inusual, pedidos de cualquier temática que abarcan simultáneamente historia, botánica, derecho regional y economía alemana, y una total indiferencia hacia el precio. Como comentó un librero a 404 Media: “No se trata solo de la cantidad, sino de lo extraño de los pedidos”.

Tom Harvey, de Anthropic, quien anteriormente ayudó a crear Google Books, supervisó la operación.

Un librero [anónimozado] que vendió cientos de libros a presuntos compradores de IA expresó sentimientos encontrados: «Me beneficia económicamente… pero por el otro lado, no me gusta el uso final, y no me gusta que libros raros acaben hechos pulpa».

El patrimonio que desaparece

El aspecto más preocupante de esta práctica radica en sus consecuencias para los libros raros y descatalogados. Los volúmenes en lenguas extranjeras, las obras académicas de escasa circulación y los textos antiguos con pocos ejemplares supervivientes se enfrentan a una posible extinción. Cuando una empresa de IA adquiere el último ejemplar físico conocido de un libro raro, lo digitaliza y destruye el original, ese volumen deja de existir en el mundo físico. Se convierte en datos almacenados en servidores corporativos, inaccesibles para futuros investigadores, coleccionistas o el público en general.

ISBNdb reconoce el problema "de óptica" en su sitio web, señalando que “Una empresa de IA que destruye 2 millones de libros no es un titular que genere simpatías». 

Secretismo

La empresa promete estrictas clausulas de confidencialidad en cada compraventa, afirmando que «su identidad, estrategia y objetivos de adquisición nunca se divulgarán». Este secretismo implica que los libreros solo pueden especular sobre quién compra su inventario y con qué propósito.

Libreros de libros raros en los Países Bajos han reportado compras masivas sospechosas similares. Un vendedor, en los foros de Alibris, se preguntaba en febrero de 2026: "¿Una IA va a leer todos y cada uno de los libros? ¿Algún atisbo cómo se hacen las selecciones?".

Un marco legal que fomenta la destrucción

El fallo del juez William Alsup validó explícitamente el proceso de compra-escaneo-destrucción, afirmando que: «cada ejemplar impreso adquirido se copiaba para ahorrar espacio de almacenamiento y permitir la búsqueda como copia digital. El original impreso se destruía. Uno sustituía al otro». Dado que la copia digital nunca se mostraba, compartía, ni vendía fuera de la empresa, el juez consideró que se trataba de una acción «claramente transformadora» y, por lo tanto, protegida por el uso legítimo.

Este razonamiento crea, de hecho, un incentivo legal para la destrucción. Si una empresa conserva el libro físico, debe almacenarlo. Al destruir el original, la empresa puede argumentar que «reemplazó» la copia física por una digital. El fallo proporcionó a toda la industria de la IA un modelo a seguir, y ahora las empresas lo citan explícitamente.

La Universidad de Harvard, en colaboración con Google Microsoft, demostraron que existe una alternativa [realmente hay varias, pe. ScanRobot 2 0 MDS], pero no consiguen la misma eficiencia]. Esta colaboración publicó casi 1 millón de libros digitalizados de dominio público en 254 idiomas, sin necesidad de destruirlos. 

Burton Davis, de Microsoft, calificó de "prudente" comenzar con datos de dominio público, señalando que las bibliotecas poseen "cantidades significativas de datos culturales, históricos y lingüísticos interesantes". La alternativa deja claro que las corporaciones tienen opciones menos cruentas; simplemente optan por no utilizarlas.

 

¿Quién controla el patrimonio textual de la humanidad?

La cuestión de quién controla el patrimonio textual de la humanidad ya no puede posponerse. 

Cada volumen descatalogado que desaparece en un escáner-trituradora industrial puede representar la última copia accesible a alguien fuera de los servidores de una corporación de IA. 

Libros raros, textos en lenguas extranjeras y obras académicas poco conocidas —muchas de ellas nunca digitalizadas en ningún otro lugar— se desvanecen de la existencia física tras un solo escaneo. 

El razonamiento del tribunal, de que la destrucción es "transformadora", ha desatado un borrado sistemático de archivos físicos, no para su preservación, sino para el beneficio empresarial. 

A medida que las empresas de IA aceleran su adquisición de conocimientos impresos, la sociedad debe plantearse si la conveniencia de los datos de entrenamiento justifica la pérdida permanente de libros irremplazables.

______________________

Para Saber más

Video: "La verdad detrás de la destrucción de miles de libros", DW, 8.10.2026, visto 18.8.2026, https://www.youtube.com/watch?v=Fi1-km1ypyU 

Fuente: https://tarcoteca.blogspot.com/2026/08/empresas-de-ia-trituran-millones-de.html


LA IA PUEDE CAMBIAR LA EVOLUCIÓN CULTURAL HUMANA: UN EXPERIMENTO LO DEMUESTRA

 


Un experimento muestra que los descubrimientos de una inteligencia artificial pueden entrar en la cadena de transmisión cultural humana. / Crédito: MPI for Human Development.

Un estudio revela que los descubrimientos de la inteligencia artificial pueden transmitirse entre personas y mantenerse a lo largo de generaciones

Pablo Javier Piacente / T21

20 AGO 2026 15:46

Actualizada 20 AGO 2026 15:57

 

La inteligencia artificial no solo puede aprender de la cultura humana: también puede descubrir estrategias que las personas difícilmente encontrarían por su cuenta y lograr que esas innovaciones se incorporen a la cultura. Un experimento con más de mil participantes demuestra cómo una solución descubierta por una IA puede transmitirse de una persona a otra y sobrevivir a través de sucesivas generaciones.

Un equipo de investigadores liderado por el Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano, en Alemania, ha demostrado que bajo ciertas condiciones los seres humanos no solo pueden adoptar estrategias descubiertas por las máquinas y la IA, sino que también transmitirlas y preservarlas a lo largo de múltiples generaciones. Esto abre una gran incógnita sobre la profundidad del cambio cultural que puede generar la IA hacia el futuro.

Es que la inteligencia artificial podría estar dejando de ser únicamente una herramienta creada para ayudar a las personas, evolucionando hasta convertirse en una fuente de innovación cultural capaz de moldear a las sociedades humanas del presente y del futuro, con una profundidad que recién podemos vislumbrar en sus primeros detalles.

Innovaciones artificiales que se incorporan a la cultura humana


El estudio, publicado en la revista Nature Communications, aborda una cuestión hasta ahora difícil de comprobar experimentalmente: ¿qué ocurre cuando una máquina descubre una forma de resolver un problema que resulta poco intuitiva para los seres humanos, pero que podríamos aprender y transmitir?

La respuesta, según los autores, es que bajo determinadas condiciones esa innovación artificial puede integrarse en la cultura humana y mantenerse incluso después de su descubrimiento inicial.

Para poner a prueba esta hipótesis, los investigadores reunieron a 1.155 participantes en un experimento de transmisión cultural. Los voluntarios tenían que resolver una serie de redes de recompensas tomando diez decisiones, con el objetivo de maximizar los puntos obtenidos.

Otra forma de pensar

El diseño del problema introducía una dificultad muy humana: la estrategia óptima exigía aceptar varias pérdidas pequeñas al principio, para conseguir ganancias mucho mayores después. La tendencia a evitar esas pérdidas inmediatas llevaba con frecuencia a los participantes hacia soluciones aparentemente satisfactorias, pero que no eran las mejores.

La inteligencia artificial, en cambio, disponía de una capacidad de exploración muy superior. El sistema de aprendizaje por refuerzo analizó miles de situaciones y acabó encontrando la estrategia óptima. En términos del experimento, esa solución permitía llegar a una puntuación máxima de 2.650 puntos, frente a los 2.000 que podía proporcionar la estrategia basada en obtener pequeñas recompensas inmediatas.

Lo importante no era solo que la máquina obtuviera una respuesta mejor, sino que hubiese descubierto algo que para las personas resultaba muy difícil encontrar de manera independiente.

Evolución cultural e IA

El siguiente paso fue observar si ese conocimiento podía convertirse en cultura. Los participantes se organizaron en cadenas de aprendizaje social a lo largo de varias generaciones. En los grupos en los que no intervenía la IA, descubrir de manera independiente la estrategia óptima resultó extraordinariamente infrecuente: solo uno de los 600 participantes de esos grupos encontró por sí mismo la mejor solución.

En cambio, cuando las máquinas estaban presentes al comienzo de la cadena, la estrategia que habían descubierto se propagó con mucha mayor facilidad. En nueve de los quince grupos humano-máquina analizados, la solución óptima se mantuvo durante todo el experimento, según se explica en una nota de prensa.

El mecanismo era relativamente sencillo. Los participantes tendían a elegir como modelos a quienes obtenían mejores resultados y después imitaban sus decisiones. De esta forma, una solución originada en una máquina podía ser aprendida por una persona, transmitida a otra y conservada a través de sucesivas generaciones de participantes. El resultado reproduce, a pequeña escala y en el laboratorio, un mecanismo central de la evolución cultural: variación, transmisión y selección de comportamientos.

Sin embargo, el estudio también establece límites importantes. Una innovación de la IA no se convierte automáticamente en parte de la cultura humana. Los investigadores identifican tres condiciones fundamentales: la estrategia debe ser difícil de descubrir para las personas, suficientemente fácil de aprender una vez observada y presentar una ventaja clara que permita reconocer su utilidad. Cuando alguna de estas condiciones desaparece, las simulaciones muestran que la influencia de las máquinas se reduce o puede desaparecer.

Un nuevo paradigma

La conclusión apunta a un cambio de paradigma: hasta ahora, gran parte de la relación entre IA y cultura se ha desarrollado como un proceso en una sola dirección, en el cual las máquinas aprenden de enormes cantidades de conocimiento generado por humanos.

El experimento plantea que también puede producirse el fenómeno inverso: los sistemas artificiales pueden explorar espacios de soluciones que permanecen parcialmente fuera de los patrones habituales del pensamiento humano y, cuando sus hallazgos son comprensibles, nosotros podemos incorporarlos a nuestro repertorio y transmitirlos.

De esta manera, una máquina puede actuar no solo como herramienta para ejecutar conocimientos humanos, sino como un agente capaz de introducir soluciones nuevas en el circuito cultural mediante el cual las personas aprenden, seleccionan y conservan conocimientos.

Noticias relacionadas y más

Agentes de IA crean por su cuenta un foro interno para eludir controles y compartir fallos

Un modelo de IA inspirado en el cerebro planifica y resuelve problemas con bajo consumo de energía

Descubren una nueva estructura inmunológica en el cráneo que ayuda a defender el cerebro

Si durante milenios la cultura humana se ha construido acumulando descubrimientos producidos por otras personas, la aparición de sistemas capaces de generar estrategias nuevas abre la posibilidad de una evolución cultural híbrida, en la que humanos y máquinas contribuyan conjuntamente a ampliar el abanico de soluciones disponible para las generaciones futuras.

Fuente: https://www.levante-emv.com/tendencias21/2026/08/20/ia-cambiar-evolucion-cultural-humana-133518432.html?idC=9693&pnespid=V7Zz.UVW5iwBjQSO4J7aBFlF_UMhx_hmshsQTPMOLczK.NHkYfU4cL0FyZNzzYea7OieKO0Y

¿POR QUÉ DIEZ ENSAYOS?

 


DOS TEXTOS RECOMENDADOS

 

(13 de agosto de 2026)

Por Miguel Aragón

 

Desde un inicio hemos señalado que el objetivo principal (pero no único) de este foro virtual 10 Ensayos HOY es estudiar, comentar, debatir y continuar desarrollando los temas sustanciales propuestos por José Carlos Mariátegui en sus 10 Ensayos de interpretación de la realidad peruana.

El día miércoles 12 de agosto ha sido un día excepcional en el intercambio de ideas en este foro. Ocho de los miembros, han escrito breves comentarios polémicos sobre uno de los 10 ensayos, precisamente sobre el décimo ensayo. A las 0:48 hs comenzó Manuel, a continuación, sobre el mismo tema intervinieron Alonso, Vicente, Luis, Luis Felipe, Jimmy, Hugo, Jorge, hasta las 2:05 hs del día jueves 13. Posiblemente hubo otros miembros del foro que también teníamos algo más que decir sobre el mismo tema de interés común.

Este es el lado positivo de este improvisado “amago” de debate de ideas; el otro aspecto del debate, es que la mayoría de los comentarios fueron muy breves y algo superficiales, tal vez por el apuro e improvisación con que fueron escritos. Por encima de estas limitaciones, lo que hay que destacar es el interés y la voluntad de desarrollar este tema de manera conjunta. 

Por ahora, solamente se ha avanzado en el planteamiento del problema. Para llegar a algunas conclusiones, tenemos que ampliar y profundizar el estudio y el debate, y en lo que sea necesario, rectificar nuestras primeras opiniones.

Para un mejor ordenamiento y ampliación de nuestros argumentos, reitero una recomendación que vengo sugiriendo desde hace varios meses. Por lo menos, tenemos que estudiar dos textos, breves, sencillos y sobre todo sustanciales, dos textos que nos sirvan de guías para comprender el proceso de formación del movimiento socialista peruano.

 

FEDERICO ENGELS: PREFACIO A LA EDICIÓN ALEMANA DE 1890 DEL MANIFIESTO COMUNISTA.

 

Desde sus inicios, el movimiento socialista mundial tiene el carácter de ser un movimiento internacionalista. Recordemos las palabras finales del Manifiesto de 1848: ¡Proletarios de todos los países, Uníos!

En el Prefacio de 1890, Engels escribió una síntesis genial de los inicios del movimiento socialista mundial. A partir del párrafo que comienza “El Manifiesto tiene su historia propia…” hasta el final, en escasamente algo más de tres páginas, están expuestas las primeras etapas del movimiento proletario en las cuales Marx y Engels participaron directamente.

Tomando como guía ese breve texto, podemos complementarlo con el estudio de otros textos más amplios, para tener una comprensión panorámica del desarrollo inicial del movimiento socialista. Todos los otros movimientos desarrollados posteriormente y en otros países (incluido el Perú), son continuación de esa fase inicial. El movimiento socialista peruano desde sus inicios ha tenido el carácter de ser parte de ese movimiento internacionalista.

 

JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI: ANTECEDENTES Y DESARROLLO DE LA ACCION CLASISTA

 

Esta Tesis, escrita por José Carlos Mariátegui en mayo de 1929, es la primera historia breve del movimiento socialista peruano, en la cual están expuestos de manera breve sus antecedentes y desarrollo hasta comienzos del año 1929.

La lectura y el comentario de este breve texto debe ser complementado con otras lecturas más amplias. A cien años de los sucesos ocurridos principalmente en el transcurso de la década de 1920, el material histórico ya rescatado es muy rico y abundante. Lo que está faltando es ordenarlo, e interpretarlo para que nos sirva de lección para el presente. Este trabajo de interpretación no es un tópico superado como pueden suponer algunas personas algo apresuradas.

En los próximos días me sumaré a los comentarios ya iniciados este día  12, esperando que otros compañeros continúen desarrollando sus propuestas, y otros más, también se integren al debate.

 

¿POR QUÉ DIEZ ENSAYOS? (Segunda y Tercera Parte)

 

(19 de agosto de 2026)

Por Miguel Aragón

 

A propósito de mi artículo Dos textos recomendados, difundido el día 13 de agosto en varios foros virtuales, en el cual hice alusión a los temas sustanciales propuestos por José Carlos Mariátegui en sus 10 Ensayos de interpretación de la realidad peruana, varios amigos me han consultado “¿Por qué 10 Ensayos?”, si la mayoría de los trabajadores peruanos solo conocemos el libro 7 Ensayos.

En estos momentos estoy participando en varios estudios y en varios debates simultáneamente. Ese es el motivo de mi demora en responder. En este momento, intentaré hacerlo brevemente y por partes, con cargo a más adelante, ampliar y fundamentar mi respuesta.

 

SEGUNDA PARTE: INTERPRETACIÓN DE LA REALIDAD MUNDIAL

 

1.Cómo es ampliamente conocido, José Carlos Mariátegui regresó al país el 17 de marzo de 1923, con objetivos bien definidos. Textualmente, sus palabras fueron: “Mariátegui regresa en este tiempo de Europa con el propósito de trabajar por la organización de un partido de clase” (Ideología y Política, pp.100)

2.Tres meses después de su retorno, a partir del viernes 15 de junio de 1923, Mariátegui inició la exposición de un amplio ciclo de conferencias en la Universidad Popular Gonzáles Prada. Ese primer día, expuso una conferencia de presentación (tema que no estaba incluido en su programa de conferencias). Después de más de 10 meses, explicando principalmente la situación europea, el 1° de mayo de 1924 se clausuró el ciclo de conferencias. Ese día, Mariátegui no pudo asistir personalmente, estaba internado en la clínica, pero si alcanzó a enviar por escrito el tema a exponer, titulado El 1° de mayo y el frente único.

Los textos de la mayor parte de las conferencias, posteriormente han sido agrupados, y publicados el año 1959 por la familia Mariátegui Chiappe, en el libro Historia de la Crisis Mundial (Tomo 08 de la COC-JCM). Después de esa noble y muy abnegada labor de la Empresa Editora Amauta, a otras generaciones de investigadores nos corresponde publicar una edición más completa de ese valioso libro.

3.Paralelamente, a partir del 08 de setiembre de 1923, Mariátegui comenzó a escribir y publicar artículos semanales sobre Figuras y Aspectos de la Vida Mundial en la revista Variedades. Dos años después, una parte de esos artículos   serían agrupados por el autor en siete capítulos formando el libro La Escena Contemporánea (libro publicado el 25 de noviembre de 1925), otra parte de esos artículos sobre la realidad mundial, Mariátegui los agruparía para formar el libro El Alma Matinal y otras estaciones del hombre de hoy.

En ambos libros, así como en otros libros escritos posteriormente, el contenido fundamental fue interpretar la realidad mundial. Para Mariátegui, el movimiento socialista fundamentalmente era un movimiento internacionalista.

4.Como es conocido, entre fines de abril   y comienzos de setiembre de 1924, Mariátegui enfermó gravemente, temporalmente fue internado en una clínica amputándole una pierna, al regresar a su vivienda   se mantuvo en reposo obligado hasta la tercera semana de setiembre de 1924. Fueron cinco meses de larga y profunda meditación y planificación de la continuación y ampliación de su trabajo, como él dijo su vida era como una flecha, que debía llegar a su destino (Testimonio de Armando Bazán).

El viernes 20 de setiembre de 1924 reanudo sus colaboraciones semanales con Variedades, continuando con su serie de artículos sobre Figuras y Aspectos de la Vida Mundial, a la semana siguiente, el día jueves 26 de setiembre, comenzó un nuevo trabajo, escribir artículos semanales para la revista Mundial. El tema principal de sus colaboraciones, en esta segunda revista, fue sobre la realidad peruana, entendida como una parte de la realidad mundial.

A partir de aquí, de las meditaciones en su lecho de convaleciente,  hay que comenzar a buscar el rastro dejado por Mariátegui, sobre sus Diez Ensayos. Para esta búsqueda, nuestro principal material de trabajo será el libro Correspondencia de Mariátegui, libro publicado por la Empresa Editora Amauta en diciembre de 1984 (Si anteriormente a esa fecha, numerosos y destacados estudiosos de la vida y obra de Mariátegui, no hicieron mención a los diez ensayos, fue simplemente por desconocimiento de su voluminosa correspondencia). 

 

TERCERA PARTE: INTERPRETACIÓN DE LA REALIDAD PERUANA

 

5.Ya repuesto de su mal de salud, el 18 de noviembre de 1924, en carta a su amigo Ricardo Vegas García, Mariátegui le informó “Pienso escribir un libro de crítica social y política sobre el Perú. Necesito, con este motivo, apertrecharme con material histórico (…) Le agradeceré cualquier libro que a su juicio pueda serme útil¨ (ver Correspondencia tomo I, pp.63)

6.Pocos meses después, en respuesta al reportaje concedido a Ricardo Vegas García, que fue publicado en Variedades el día 06 de junio de 1925, Mariátegui respondiendo a la pregunta “¿Qué prepara usted?”, informó sobre los planes que tenía en mente y que ya había comenzado a desarrollar, incluyendo lo siguiente “reviso y perfecciono el plan de un libro sobre el Perú que me propongo escribir muy pronto”.

7.Para el desarrollo de ese libro sobre el Perú, Mariátegui, desde un comienzo, personalmente solicitó la colaboración de otros trabajadores intelectuales, y públicamente, hizo dos llamados a la colaboración.  El 10 de julio de 1925 publicó en Mundial el artículo Hacia el Estudio de los problemas peruanos, a la semana siguiente, el 17 de julio Nacionalismo realista: Un programa de estudios sociales y económicos (en Peruanicemos el Perú, pp. 50 y pp.54).  Acatando esos llamados, el conocido rincón rojo de la Casa de Mariátegui, se convirtió en una colmena donde acudían decenas de trabajadores a contribuir con sus aportes intelectuales al libro colectivo que Mariátegui estaba produciendo. Mariátegui escuchó y acogió todas las colaboraciones, expresadas en informes verbales o escritos.  Él escuchaba a todos, y les hacía más y más preguntas (“les tiraba la lengua”) como le recordó su gran amiga, Blanca Luz Brum, en carta a Mariátegui del 1° de febrero de 1928. En tono muy amical y festivo, le escribió “Me gusta chismearle un poco para entretenerlo como en las lindas tardes que caía por su casa y usted muy pícaro y muy astuto me tiraba la lengua” (Correspondencia, Tomo II, pp.347)  

Todavía, hay críticos individualistas, que muy arrogantes repiten “Mariátegui no conoció el Perú”, con la intención de sembrar dudas sobre la validez de las conclusiones teóricas del libro. Es muy cierto, Mariátegui no recorrió ni conoció “con sus propios ojos” todo el inmenso territorio peruano, pero si lo conoció con los ojos y los oídos de decenas de colaboradores que acudían diariamente al rincón rojo, aparte claro está, del estudio de los libros de otros autores. 

8.Secuencia de la producción de los primeros ensayos sobre el Perú. En Mundial,    el 8 de octubre de 1925,  comenzó a publicarse los primeros artículos del ensayo Regionalismo y Centralismo; el 15 de enero de 1926, el primer artículo de Esquema de la Evolución Económica; el 12 de marzo de 1926 el primer artículo del  Proceso de la Literatura (el más extenso de los 7 ensayos) ; el 10 de setiembre de 1926,  el primer artículo de  El Proceso de la Instrucción Pública; el 18 de marzo de 1927 el primer artículo de El Problema de la Tierra; el 09 de diciembre de 1927 , el primer artículo de El Factor Religioso.

9.Paralelamente a esa doble producción teórica, en Variedades y en Mundial, Mariátegui inició otro frente de lucha. A fines de setiembre de 1926, se publicó el primer número de la revista Amauta. Varios de los amigos que visitaban a Mariátegui, o que desde otras ciudades de Perú y del extranjero, mantenían correspondencia con él, pasaron a ser colaboradores de la revista mensual, contribuyeron con artículos de crítica económica, social, política, cultural, con cuentos, poemas, dibujos y pinturas. Tanto el libro en preparación, así como la revista, fueron resultado de la “acción conjunta”, de la colaboración amplia. No fueron trabajo individual, y menos individualista. 

El 27 de noviembre de 1926 el intelectual puneño Gamaliel Churata le escribió a Mariátegui “No tiene usted que agradecerme por la colaboración que presto a “Amauta” y “Minerva”. Cuando los hombres se reúnen con fines humanos, la colaboración es obligatoria y entonces el agradecimiento sobra”. (Correspondencia, Tomo I, pp.193)

El 14 de enero de 1927, Mariátegui le escribió a Mario Nerval (residente en Oruro) “le ruego perdonarme el retardo con que le escribo. Mi excesivo trabajo, agravado por una salud inestable, me impide casi completamente atender a mi correspondencia que, con motivo de la aparición de “Amauta”, se ha hecho excepcional (…) Sus cartas completan nuestro conocimiento. Espero y reclamo ahora su colaboración en las páginas de “Amauta”. Nuestra revista debe representar el pensamiento de todos los intelectuales que asumen análogo actitud renovadora” (Correspondencia, Tomo I, pp.221).

10.El 07 de junio de 1927, el gobierno autoritario de Augusto Leguía, denunció un supuesto complot comunista, desató una cacería contra varias decenas de trabajadores manuales y trabajadores intelectuales, incluido Mariátegui, quien fue recluido en prisión, y se impuso el cierre de la revista Amauta. No obstante, la descomunal represión, Mariátegui continuó escribiendo sus artículos semanales en las otras revistas en las cuales colaboraba, Variedades y Mundial.  El plan de producción de artículos para el libro de ensayos sobre el Perú también continúo indetenible. Antes de la represión de junio, Mariátegui aprovechando oportunistamente los resquicios de la libertad burguesa, ya había culminado la redacción y publicación de cinco ensayos, que eran el 50% de su ambicioso plan de ensayos sobre el Perú. 

11.Con Amauta cerrada por imposición gubernamental, Mariátegui continúo utilizando la tribuna de las dos revistas feudal burguesas que acogían sus colaboraciones semanales. El 15 de octubre de 1927, en carta a Enrique Bustamante y Ballivián, quien temporalmente se encontraba en Montevideo, Mariátegui le escribió “Mi salud ha mejorado bastante y espero que la buena estación me permita una actividad apreciable. Publicaré dos libros: Diez Ensayos de interpretación de la realidad peruana y Polémica Revolucionaria* (Correspondencia, Tomo I, pp. 308). 

Los estudiosos de Mariátegui, recién conocimos esta declaración de Mariátegui, a partir de diciembre de 1984, fecha en que  se publicó el monumental libro Correspondencia de Mariátegui. Esta es la primera, y a la vez, la única referencia escrita dejada por Mariátegui, de su ambicioso plan, de escribir Diez Ensayos de interpretación de la realidad peruana.

Desde octubre de 1925, fecha en que publicó parte de los materiales de un primer ensayo, hasta diciembre de 1927 en que comienza a publicar un sexto ensayo, habían transcurrido más de dos años de tenaz trabajo de producción disciplinada según plan en la revista Mundial. En ese mismo lapso, paralelamente en la revista Variedades, había continuado escribiendo su extenso libro El Alma Matinal (el libro más extenso de sus siete libros), y ya había comenzado a escribir la primera parte del libro Polémica Revolucionaria. También, se había dado tiempo, para dirigir y publicar los diez primeros números de la revista Amauta, había soportado estoicamente la represión gubernamental, colaborado directamente en la reorientación del movimiento obrero tratando de superar la herencia de su larga tradición libertaria, y avanzado en el proceso de deslinde con la tendencia nacionalista dentro del frente unido en desarrollo.

12.Tal como hemos anotado en el punto 08 de esta breve y apretada secuencia, el día 09 de diciembre de 1927, Mariátegui publicó el primer artículo de El Factor Religioso, con lo cual ya sumaban seis los ensayos producidos y publicados por partes en Mundial. Hasta fines de diciembre de 1927, solo le faltaba publicar el breve ensayo El Problema del Indio, el cual ya lo tenía escrito. En el cuarto trimestre del año 1927, Mariátegui recibió la comunicación gubernamental que levantaba la ilegal censura de la revista Amauta. En diciembre de 1927 se publicó el número 10. El trabajo de reorganización de la revista ya estaba en marcha, comenzaba la segunda de cuatro etapas.

Iniciando el siguiente año, el día 10 de enero de 1928, Mariátegui le escribió a Samuel Glusberg (residente en Argentina) informándole: “Le remito con “Amauta”, dos ejemplares de “Tempestad en los Andes”, último libro de Minerva y primero de la Biblioteca “Amauta”, en la cual publicare en seguida una selección de la obra completa de nuestro gran poeta José M.  Eguren y un libro mío 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana. 

Podemos concluir, que entre fines de diciembre de 1927 y comienzos de 1928, Mariátegui evaluó la situación del país, la situación del movimiento clasista en Perú, y sus propias posibilidades de continuar escribiendo el libro sobre el Perú. Después de esa necesaria evaluación, decidió desdoblar su plan origina de 10 ensayos, en dos libros. Primero el mundialmente conocido 7 ensayos, y segundo, el hasta ahora poco conocido, 3 ensayos.

En esa misma carta, Mariátegui informó “publicaré en seguida el libro de Eguren y el mío”. Lo cual nos hace pensar que para enero de 1928, el libro 7 ensayos ya estaba terminado de escribir, (y parcialmente publicado por partes en más de un 90% en Mundial). Además, deducimos que la Advertencia, o presentación de los 7 ensayos, la escribió entre diciembre de 1927 y enero de 1928, La Advertencia está fechada brevemente Lima, 1928, sin indicar mes ni día, así ingresó a la imprenta en enero de 1928. La Advertencia recién se publicó en Mundial, el 26 de octubre de 1928, cuando el libro se estaba terminado de encuadernar (Guillermo Rouillon, Biobibliografía de Mariátegui, pp. 151). Lo ocurrido entre enero y el 6 de noviembre de 1928, fecha en que se publicó el libro 7 ensayos, fue otra tenaz odisea, la cual la comenté en un ensayo escrito hace más de veinte años.     

En esa Advertencia, Mariátegui informó: “Pensé incluir en este volumen un ensayo sobre la evolución política e ideológica del Perú. Más a medida que avanzo en él, siento la necesidad de darle desarrollo y autonomía en un libro aparte”. Posteriormente en otras cartas y artículos, Mariátegui nos dejó algunas otras referencias sobre ese libro “desaparecido”. 

 

*******

Habiendo adelantado hasta aquí, creo haber absuelto parcialmente, la inquietante pregunta de varios amigos, ¿Por qué Diez Ensayos? 

 

Como cuarta parte, escribiré lo poco que ya tengo avanzado sobre los otros tres ensayos. Esta breve respuesta ya ha resultado muy extensa.   Al comenzar estos apurados (pero no improvisados) apuntes, yo tenía esbozada una breve introducción sobre la ubicación y antecedentes del trabajo teórico y político de Mariátegui. La revisión de esta primera parte me demandará más tiempo, lo dejaré para más adelante. Solo adelantaré, que sin ubicar históricamente la producción de Mariátegui, no se entiende el conjunto de su heroica  producción, y el objetivo central de cada uno de sus siete libros.