I
EL FUEGO SE FRENA CON PARTICIPACIÓN,
ESPECIES NATIVAS, DOTACIÓN ÓPTIMA DEL INFOCA Y UNA APUESTA POR UN MUNDO RURAL
VIVO
9/08/2026 | Andalucía, Federación, portada, Incendios forestales
- Berrocal sufre un gran incendio forestal por tercera vez en
los últimos 50 años, y su segunda evacuación forzosa.
- Ecologistas en Acción de Huelva y la Plataforma Fuegos nunca
más apuntan a la planificación al margen de las habitantes de las zonas
rurales y ajena a los efectos del cambio climático, los cultivos de
eucalipto en zonas de sierra y la merma de los medios humanos y materiales
del INFOCA, como las causas principales de las grandes dimensiones de los
incendios.
·
Berrocal vuelve a estar en el foco de
un grave incendio forestal, por tercera vez en las últimas décadas. Por segunda
vez sus habitantes sufren una evacuación forzosa. De nuevo está amenazado lo
que quedaba de su medio de vida complementario, el corcho, la apicultura y el
ganado.
·
Desde el mismo punto donde se ha
iniciado este incendio forestal el pasado día 7 en el término municipal de
Niebla, el lugar llamado la Venta de las Tablas, se originó otro incendio en
1976 durante una corta de eucaliptos. Ardió entonces más de la mitad del
término de Berrocal, con más de 6.000 hectáreas y todo el sur del valioso monte
público de la Finca La Pata del Caballo (de Escacena del Campo).
·
En los años 80, nuevamente fue una
corta de eucaliptos lo que provocó un segundo gran incendio forestal que afectó
al término de Berrocal, esa vez se inició en el pueblo vecino de Paterna del
Campo.
·
El 27 de julio de 2004, desde la
barriada de Los Cantos de Minas de Riotinto, partió un gran incendio forestal
que terminó recorriendo más de 34.000 hectáreas, casi 8.000 en Berrocal, afectó
a 14 municipios de las provincias de Huelva y Sevilla y acabó con la vida de
dos personas.
·
Consecuencias de
estos grandes incendios forestales
·
Las consecuencias inmediatas y a
largo plazo se suman. Por supuesto, Berrocal ha perdido población, más de la
mitad que hace 50 años; y su medio de vida histórico fundamental: el corcho, la
apicultura y el ganado, ya no lo es.
·
Berrocal ha perdido y sigue perdiendo
con cada incendio bosque, dehesas, animales y aves. Este incendio actual
incluso puede acabar con linces y la rica biodiversidad animal de ciervos,
jabalís, gamos y pequeños mamíferos, águilas reales y cigüeñas negras que están
en la zona Red Natura 2000 del Corredor Ecológico del Tinto. Algunas personas
que viven en Berrocal se preguntan si la sociedad y las instituciones han
aprendido algo de los incendios forestales y sus nefastas consecuencias.
·
La participación
rural es un simple trámite
·
La participación ciudadana es llave para
conocer mejor nuestros montes, para planificar un nuevo Plan Forestal Andaluz
que se aleje de las últimas adecuaciones sin sentido enfocadas únicamente a
primar la mercantilización de los montes. La eficacia estribaría en una
planificación forestal enfocada hacia una mejora de los servicios ecosistémicos
forestales y su biodiversidad, que prime su adecuación a las nuevas condiciones
del cambio climático para su preservación per sé.
·
Sólo mejorando el monte para su
resiliencia y revisando la relación de la gente rural con sus montes, adecuando
determinadas actividades riesgosas, devolviendo la ganadería extensiva al
monte, abriendo tanto cercado para que los animales se desplacen a las zonas de
agua y cría y hagan su función en la naturaleza, mantendrán los montes su
significado para estos pueblos rurales, muy rurales: su vida y trabajo.
·
¿Qué hay tras los incendios
forestales, que no aprendemos nada para evitar que se expandan sin control?, se
preguntas las vecinas y vecinos de Berrocal, y probablemente los de Los
Gallardos, y los afectados de los pueblos de Ávila y Madrid entre otros.
· Lo que está ayudando a hacer más potente, incontrolado y rápido el fuego
·
Asistimos a explicaciones oficiales
que cargan todo el peso en las nuevas condiciones imprevisibles de los
incendios forestales, que son consecuencias sin duda en buena parte del cambio
climático, como la generación de un comportamiento meteorológico propio con
cambios de viento imprevisibles, pirocúmulos y otros fenómenos, así como la
demostrada reducción de medios humanos y materiales para la extinción.
·
Especialmente, se insiste en que la
prevención ha de llevarse a cabo en invierno y se enfoca a la maximización de
cortafuegos que después no se mantienen. Pero, como se ha demostrado nuevamente
en Berrocal, no por ser más grandes detienen ni reducen la fuerza del fuego. Ni
carreteras, ni ríos, ni cortafuegos son obstáculo, ¿cómo los atraviesa el
fuego, que supuestamente se transmite de copas y a ras de suelo?
·
El pueblo de Berrocal ya lo ha sabido
en los varios incendios de gran magnitud que ha tenido que superar y en el
actual iniciado en Niebla. La vegetación mediterránea sabe tratar con el fuego,
la exótica, no. Alcornoques, encinas, olmos, castaños, frenos, son especies que
retardan el avance del fuego, ardiendo lentamente, con gran poder calorífico,
pero sin propagarlo. Sin embargo, pinos resineros y sobre todo eucaliptos,
mantienen el agua interna hasta la ebullición, explotando sus cortezas
incandescentes a veces kilómetros. Las hojas del eucalipto tienen un aceite de
combustión larga.
·
Así, anoche, aunque el fuego estaba a
10 kilómetros del caso urbano de Berrocal, además de llover cenizas, en su
plaza, sus calles y azoteas caían trozos de corteza de eucalipto y hojas que
aún estaban ardiendo. La plantaciones de eucalipto en zonas de sierra y
serranía como la de Berrocal son grandes propagadoras de incendios. Así lo
afirmaba en declaraciones de 2025 Juan Romero, miembro de Ecologistas en Acción
y presidente de la Plataforma Fuegos Nunca Más: “Hay zonas de Huelva en que un
incendio no lo para ni Dios; son bosques butaneros, y aquí cerca de Berrocal
uno de los puntos críticos es el Alto de los Barreros y Peñas Blancas”, zona
que está ahora mismo cerca del incendio de Niebla.
·
Así, es fácil responder a la incógnita
que planteaba el señor Sanz sobre el “misterio de tantos focos”, ya que anoche
había 754 focos en el incendio de Niebla que estaba acercándose e hizo evacuar
a los habitantes de Berrocal, Marigenta, El Pozuelo y El Membrillo, según la
página de incendios forestales en tiempo real basada en la información de
satélites de la Nasa y Eumesat, así como fuentes oficiales entre ellas el
INFOCA.
·
Lo que pedimos
desde Berrocal y desde Huelva
·
Ecologistas en Acción de Huelva y la
Plataforma Fuegos nunca más reclamamos una mayor y real participación de las
comunidades rurales junto con equipos científicos multidisciplinares, que entre
ambos diseñen mejores objetivos para las políticas de gestión forestal
andaluza.
·
Instamos a la Junta de Andalucía a
realizar una apuesta por una gestión forestal más enfocada al monte
mediterráneo como proveedor de servicios ecosistémicos con la consideración
primordial de que están enormemente condicionados por los efectos del cambio
climático.
·
Las zonas forestales rurales
andaluzas deben estar en el centro como lugares de vida y trabajo, como
generadoras de bienestar para sus vecinas y vecinos, así como para toda la
sociedad; con políticas con objetivos claros y predominantes que incluyan la
preservación de las especies de árboles nativas y la biodiversidad y
planificación adecuada de los eucaliptos, desplazándolos de los espacios
forestales y montes a zonas agrícolas marginales.
·
Para estas dos asociaciones
ciudadanas, urgen una ordenación adecuada del territorio, una política y actuación
administrativa ejemplares, el cumplimiento de la normativa en materia de
protección y dotar sobradamente con fondos y recursos humanos y materiales,
para mantener un mundo rural actualizado y vivo donde el monte siga siendo
proveedor de salud, vida y trabajo.
II
EL SUR DE
EUROPA EN LLAMAS: UN CAPITALISMO PIRÓMANO
8/08/2026
Hasta mediados de la década de
2010, las medidas de prevención y lucha contra los incendios habían logrado
contener, como podían, el avance de los incendios en la Europa
mediterránea. Desde entonces, los frenos se han soltado de un solo golpe y
el sur del Viejo Continente va a toda velocidad hacia un incendio aterrador.
Pero, ¿quiénes son los responsables de una catástrofe que no deja de empeorar?
Ante todo, claro, la aceleración del calentamiento global; después, una
ordenación del territorio guiada cada vez más exclusivamente por el beneficio
privado; y, por último, unas medidas de prevención y unos medios de lucha
notoriamente insuficientes.
"Los incendios forestales se
cuentan entre los riesgos naturales más destructivos a escala mundial, con
graves repercusiones medioambientales, económicas y sociales", señalan
Sarah et al. en Scientific
Reports, el 26 de julio de 2026. Este equipo de investigación también
señala que el sur de Europa, sobre todo España e Italia, había experimentado un
descenso constante en la incidencia de estos incendios incontrolables desde
principios de los años 80, gracias a las medidas de prevención adoptadas, pero
que la tendencia se invirtió claramente a partir de mediados de la década de
2010. De hecho, todas las medidas que se han ido poniendo en marcha desde hace
unos cuarenta años han resultado cada vez más ineficaces ante la evolución de
los riesgos.
Incendios gigantes cada vez más destructivos
Si nos centramos en los cinco países más expuestos –Francia, Grecia, Italia,
España y Portugal– entre 2008 y 2014, la extensión de las superficies arrasadas
por el fuego se mantuvo relativamente estable, en unas 250 000 hectáreas al año [en el
gráfico de abajo, para eliminar las variaciones
anuales, los valores de cada año
corresponden a la media de los cinco años que lo
rodean; por ejemplo, el valor de 2008 representa la media de los años 2006-2010]. En cambio, esta superficie no
ha dejado de aumentar desde 2015. Siguiendo con las medias móviles de cinco
años, de 2015 a 2020 las superficies quemadas superaron las 300 000 ha al
año; alcanzaron las 360 000 ha en 2021, 380 000 ha en
2022, 505 000 ha en 2023 y 570 000 en
2024… La última cifra disponible solo para el año 2025 es de 841 000 ha y
probablemente será del mismo orden, o incluso superior, para 2026.
Desde el punto de vista
medioambiental, una hectárea en llamas libera entre 60 y 150 toneladas de CO₂ a
la atmósfera, según el tipo de vegetación que se queme, a lo que hay que sumar
una cierta cantidad de metano y óxido nitroso.
Así, las más de un millón de
hectáreas quemadas en la Unión Europea en 2025 seguramente han generado entre
60 y 150 millones de toneladas de CO₂, lo que equivale al 10-25 % de las
emisiones de los coches particulares.
En el plano económico y social,
hay que sumar, obviamente, los costes inmediatos de la lucha contra el fuego,
las obras de restauración necesarias (edificios, equipamientos, cultivos, etc.)
y las pérdidas de ingresos relacionadas con los días de trabajo y los ingresos
turísticos perdidos, entre otras cosas. Así, en 2025, a escala de la UE, se
esfumaron entre 3000 y 8000 millones de euros, lo que equivale a la mitad del
presupuesto de la ciudad de París, y eso sin contar los efectos a largo plazo
de estos incendios gigantescos, que son muy difíciles de medir, sobre todo en
cuanto a la destrucción de ecosistemas que tardan mucho en recuperarse (desaparición
de especies animales y vegetales, alteración del ciclo del agua, cambio de los
ecosistemas forestales a otros con menos vegetación, etc.).
Los incendios forestales también
se cobran vidas: 13 muertos en el megaincendio de Los Gallardos, en Andalucía,
el pasado 12 de julio (66 muertos en el megaincendio de Pedrógão Grande, en
Portugal, en 2017). A esto hay que sumar los heridos y las víctimas con problemas de salud a medio y largo plazo a causa
de los incendios. De hecho, el humo contiene partículas finas PM 2,5, que
penetran en los pulmones y, en parte, pasan al torrente sanguíneo, a las que se
suman, entre otras cosas, el ozono, el monóxido de carbono y diversos
compuestos orgánicos tóxicos.
Las causas de los incendios y
cómo combatirlos
En Francia, las estadísticas atribuyen el 90 % de los focos de incendio a
causas humanas: el 35 % está relacionado con actividades económicas, el 25 %
con actos malintencionados, el 15 % con actividades de ocio y el 15 % con accidentes
(transporte, infraestructuras, etc.). En este sentido, la prevención juega un
papel importante. Explica en parte la disminución de los incendios forestales
en Europa desde los años 80 hasta mediados de la década de 2010.
La detección rápida de los focos
de incendio, que permite una intervención más eficaz, es un aspecto esencial
para frenar la propagación de los incendios. Se basa en la observación humana,
las redes de cámaras instaladas en las zonas de riesgo y las observaciones
mediante drones o satélites. Sin embargo, la rápida actuación de los bomberos
depende en gran medida de la morfología del terreno y de los medios de que
disponen, sobre todo los medios aéreos y la disponibilidad de grandes reservas
de agua en las cercanías, que se reducen con las sequías.
Ya hemos hablado de la prevención
en lo que respecta al inicio de los incendios, pero la ordenación del
territorio también juega un papel clave para frenar su propagación: creación de
franjas cortafuegos alrededor de las viviendas y las infraestructuras, donde la
cantidad y la continuidad de la vegetación se reducen considerablemente (y
requieren un mantenimiento constante); el mantenimiento de un paisaje en
mosaico (con usos alternados); el apoyo al pastoreo extensivo; y una gestión forestal
que favorezca la diversidad de especies y el mantenimiento de un ecosistema
húmedo. Todas estas medidas van en contra de una ordenación del territorio
guiada por el beneficio privado.
En Francia, la Confédération
paysanne denuncia…
Desde hace varias décadas, una parte del bosque francés se gestiona siguiendo
una lógica de producción industrial. Se han desarrollado masas forestales muy
homogéneas, a menudo compuestas por coníferas de crecimiento rápido, para
satisfacer las necesidades de la industria maderera.
Hoy en día, casi la mitad de las
masas forestales francesas están formadas por una sola especie. Las
plantaciones forestales suman unas 2,1 millones de hectáreas, de las cuales
casi el 80 % son de coníferas.
El problema no son las coníferas
en sí mismas. El pino marítimo, el douglas o la pícea tienen su lugar según la
zona. El problema surge cuando se sustituyen bosques diversos por masas
forestales uniformes, a veces en superficies muy extensas.
Los científicos demuestran que
los bosques mixtos suelen ser más resistentes a las sequías, las enfermedades y
los fenómenos climáticos extremos. Almacenan mejor el agua, aportan más frescor
y suelen ser más resistentes a los incendios.
Otro tema que merece un debate en
profundidad: las talas a ras.
Según un estudio de la asociación
Canopée, el 87 % de los proyectos financiados por el plan «France Relance» se
referían a talas a ras, con replantaciones mayoritariamente en monocultivo.
Estas conclusiones son cuestionadas por una parte del sector, pero plantean
dudas sobre el uso del dinero público y sobre el modelo forestal que queremos
fomentar.
A esto se suman sequías cada vez
más largas, olas de calor más frecuentes y vientos violentos. El cambio
climático es una realidad. Pero la forma en que gestionamos nuestros bosques lo
es igualmente.
Ya no podemos limitarnos a decir
que "es culpa del clima". El clima aumenta el riesgo. Nuestras decisiones
de ordenación del territorio pueden agravarlo… o limitarlo.
En cuanto a los medios de lucha
contra el fuego, los equipos aéreos desempeñan un papel esencial. Sin embargo,
los aviones (el Canadair CL-415 y los nuevos DHC-515, que aún no están en servicio)
los fabrica la empresa canadiense De Havilland en cantidades limitadas. Los
costes de adquisición, mantenimiento y formación de las tripulaciones también
son muy elevados para un uso exclusivamente estacional. Los helicópteros
cisterna, más eficaces por la noche, son también más versátiles, pero suelen
transportar menos agua (4 toneladas en lugar de 6,1 toneladas) y tardan más en
recargarse.
Subida de las temperaturas, El
Niño y la carrera hacia la catástrofe
La expansión de los focos de incendio depende en parte de una variable
socioeconómica de gran peso: la concentración de las actividades agrícolas y
ganaderas en las zonas más rentables y el abandono de las zonas marginales.
Según un estudio del Centro Comn de Investigación de la Comisión Europea de 2018,ún de Investigación de la Comisión Europea de 2018, más de
20 millones de hectáreas de tierras agrícolas corren un alto riesgo de abandono
de aquí a 2030, sobre todo en España, Portugal, Grecia y el sur de Francia.
Esta tendencia reduce en la misma
medida la alternancia entre campos de cultivo, pastos, olivares, viñedos,
huertos, bosques y pueblos, un paisaje discontinuo que no favorece la propagación
de los incendios.
Pero, sobre todo, desde 2015, el
cambio climático juega un papel decisivo, sobre todo en Europa, un continente
que se está calentando, de media, el doble de rápido que el resto
de la superficie terrestre. Según Feron et al., ya citados,
en amplias zonas de la Península
Ibérica, Francia, Italia y Grecia, el número de días de verano con condiciones
extremas que favorecen los incendios se ha más que duplicado entre 1981 y 2025
(…) En el sur de España, el sur de Francia y la mayor parte de Italia, las
temperaturas fueron, de media, hasta 2 °C más altas entre 2016 y 2025 en
comparación con la media a largo plazo.
En el sur de Europa, además del
calentamiento acelerado del clima, los indicadores globales como El Niño-Oscilación
Austral (ENSO), que afecta más directamente al Pacífico tropical pero influye
en la circulación atmosférica global, sobre todo en la NAO (Oscilación del
Atlántico Norte), parecen desempeñar un papel agravante. En su fase negativa
(presiones por debajo de lo normal en el Atlántico norte central y por encima
de lo normal en las latitudes más altas), esta última suele provocar veranos
más calurosos y secos en el sur de Europa. La combinación de estos factores
pone especialmente a la Península Ibérica en una situación crítica. De hecho,
en el periodo 1981-2010, de media, tuvo menos de diez días de verano con
condiciones meteorológicas extremas, especialmente propicias para los
incendios, frente a más de 25 en la última década.
Ahora, la propensión climática a
los incendios supera con creces los recursos de los que disponen los Estados
europeos para hacerles frente, y esto está ocurriendo mucho más rápido de lo
que se había previsto. Según El
Garroussi et al., las previsiones climáticas disponibles para el
sur de Europa apuntan a una probabilidad de incendio del 50 % en las zonas más
expuestas (frente al 5 % actual), lo que condena, a corto y medio plazo, a la
Península Ibérica, el sur de Francia, Italia y los Balcanes a catástrofes de
unas proporciones que hoy por hoy aún son inimaginables.
Para hacerles frente, tenemos que
intensificar, por supuesto, la lucha contra el calentamiento global, aunque los
próximos megaincendios ya estén programados. También es urgente romper con una
ordenación del territorio guiada por el beneficio privado y combatir la
especulación inmobiliaria.
De momento, es fundamental
reforzar a lo grande la prevención y los medios para combatir los
megaincendios, y convertirlos en una prioridad absoluta de las políticas
públicas.
Traducción: viento sur
Fuente: https://vientosur.info/el-sur-de-europa-en-llamas-un-capitalismo-piromano/