Lima, 30 de julio de 1929.-
Querido compañero Arroyo Posadas.
Le debo una carta desde hace varias semanas, pero
el deseo de responderle ampliamente se ha complicado con mis ocupaciones
extraordinarias, para retardar la respuesta. Y es el caso que hoy mismo no
puedo dirigirle la extensa carta que quisiera escribirle porque mi trabajo
continúa siendo excesivo y no puedo consentirme sino unos minutos de paréntesis
en su prosecución. Estoy revisando y anotando los originales de los libros que
debo enviar a Buenos Aires para su impresión. Uno es como ya Ud. sabe la "Defensa
del Marxismo" y otro un volumen de ensayos estéticos: "El Alma
Matinal y otras estaciones del hombre de hoy". Trabajo también en el libro
que sobre ideología
y política nacionales publicaré en
las ediciones "Historia Nueva", de Madrid.
Este último libro, precisamente contendrá todo mi alegato doctrinal y
político. A él remito tanto a los que en "7 Ensayos"
pretenden buscar algo que no tenía por qué formular en ninguno de sus
capítulos: una teoría o un sistema políticos, como a los que, desde puntos de
vista hayistas, me reprochan excesivo europeísmo o insuficiente americanismo.
En el prólogo de "7 Ensayos" está declarado expresamente que daré
desarrollo y autonomía en un libro aparte a mis conclusiones ideológicas y
políticas. ¿Por qué, entonces, se quiere encontrar en sus capítulos un
pensamiento político perfectamente explicado? Sobre la fácil acusación de
teorizante y europeísta que puedan dirigirme quienes no han intentado
seriamente hasta hoy una interpretación sistemática de nuestra realidad, y se han
contentado al respecto con algunas generalizaciones de declamador y de
editorialista, me hará justicia, con cuanto tengo ya publicado, lo que muy
pronto, en el libro y en la revista, entregaré al público.
Como tengo plena confianza en su discreción, y no
dudo de que de una carta confidencial no hará Ud. uso público, le adjunto copia de una
carta que dirigí hace unos meses a nuestro compañero Ravines
respecto a mi divergencia con Haya. Esa carta expone, a grandes rasgos, el
verdadero carácter de esta divergencia. - Puede Ud. después de haberla leído,
hacerla conocer al compañero Espinoza.
Como por ese y otros papeles podrá Ud. comprobar yo
he agotado en el debate privado con Haya todos los medios de hacerlo aceptar
una disciplina
de grupo y de doctrina. Haya se ha obstinado en imponernos sin
condiciones su caudillaje. Y yo habría asumido una gravísima responsabilidad
si, constatada su resistencia absoluta a situarse en un terreno más serio y leal,
no hubiese tomado posición contra las desviaciones sucesivas a que el aprismo
nos iba conduciendo. Si de algo he pecado, ha sido de espíritu tolerante y
conciliador. Abrí a Haya, atenido a sus protestas revolucionarias marxistas,
-he averiguado después que en materia de marxismo no ha aprendido nada- un
crédito de confianza quizá excesivo.
No creo, por lo demás, que sea el caso de hablar de
una división. Todos los elementos responsables y autorizados de nuestra
tendencia ideológica están con nosotros, en el trabajo de dar vida a una agrupación definida, realista, de
masas. El grupo que preside Ravines en París ha disuelto la célula
del Apra; el de La Paz se ha pronunciado en el mismo sentido; el de Buenos
Aires nos ha hecho saber que seguirá disciplinadamente la línea que trace la
mayoría; el de México ha entrado en un camino de franca rectificación de sus
errores. Fuera de este movimiento, no quedan casi sino elementos sin adhesión
efectiva al socialismo, agitadores y guerrilleros dispersos de un nuevo caudillaje.
- Y esta actitud, este personalismo caudillista,
que apela desesperadamente a la pequeña burguesía, es lo que está más próximo
al leguiismo. En
apariencia es lo que más belicosamente lo ataca, solo porque siente que lo
suplanta. Es la rebelión del joven contra el patriarcado que dura
demasiado. Puro complejo de Edipo, dentro de un psicoanálisis o un freudismo político.
- El proceso leguiista es la expresión política de
nuestro proceso de crecimiento capitalista, y si algo se le opone
radicalmente, si algo es su antítesis y su negación, es justamente nuestro
socialismo, nuestro marxismo, que pugnan por afirmar una política basada en los intereses y
en los principios de las masas obreras y campesinas, del proletariado,
no de la inestable pequeña burguesía.
No deje de ponerse en comunicación con Ravines, que
ha dado vida en París a un centro de estudios marxistas. Su dirección es: León
Vernochet, 8 Avenue Mathurin Moreau 8. PARÍS (XIXe). Vernochet es el leader de
la asociación internacional de trabajadores de la enseñanza que publica
mensualmente en español una revista muy interesante para los maestros a que
sería utilísimo dar difusión en Jauja. – Escriba a Ravines sobre las
actividades obreras y campesinas de Jauja, del centro en general.
En el número próximo de “Amauta” aparecerá un esquema de tesis sobre el problema indígena, que es
indispensable sea discutida, estudiada y anotada por todos nuestros grupos. No
pretende ser una tesis definitiva; pero creo que está ahí, en líneas generales,
el planteamiento doctrinario de la cuestión y de las tareas que impone. –
Escríbame sobre esto.
Sobre la organización obrera y el estado actual de
nuestro proceso de definición ideológica, etc., he escrito a Espinoza. Converse
con él. Unifiquen y coordinen, en general, todos Uds., sus esfuerzos. Nada de
labor anárquica.
Salude a los amigos y camaradas y reciba el más
cordial saludo de su affmo. Compañero.
José Carlos Mariátegui.
P.D. – Escríbame, por intermedio de Nm, - Preparen
material para “Labor” que reanudará su publicación el 15 de agosto para
seguirse publicando regularmente todas las quincenas. Nos interesa sobremanera
su sección: El Ayllu.
Fuente: José Carlos Mariátegui, Correspondencia, Tomo II,
pág. 610 – 612, Biblioteca Amauta, Lima – Perú, Primera Edición 1984