Mostrando entradas con la etiqueta Iñaki URDANIBIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Iñaki URDANIBIA. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de febrero de 2025

LA RISA, ARMA DE COMBATE

 

Publicado el 7 de febrero de 2025 / Por Iñaki Urdanibia

 

«Nada hay más ajeno al humor que el dogmatismo y el sectarismo. De ahí que el humor resulte revolucionario»

                                                           Sergio Vilar

«…La Risa debería ser un instrumento de combate y como elemento de Resistencia (primero) y como eje de cohesión (después)[…] Olvidémonos, pues de todo valle de lágrimas (o mejor dicho, riámonos de él) y construyamos un paisaje de alegres risas»

Muchas veces se ha afirmado que al poder no le gusta el humor, la risa; y la práctica lo ha confirmado, y de manera más notable en los regímenes autoritarios, y es que el poder para ellos es una cosa muy seria y con respecto a él no caben frivolidades, ni risas que de hecho resultan críticas; esto no deja de ser cierto que el poder, los poderes, se ríe de nosotros, los ciudadanos, a carcajadas, aunque estas se vistan de lindas promesas y fórmulas bonitas. Al poder no le gusta la risa, con esta frase de Dario Fo se titula la Introducción del libro de Roberto Peña León (Madrid, 1968): «La risa y la filosofía», publicado por Dado Ediciones. Asociar la risa con la filosofía no parece que sea cosa de risa, sino que supone introducir esa reacción humana en el terreno de la seriedad del saber y la reflexión, si bien algunos sesudos filósofos han considerado una pérdida de tiempo y una falta de seriedad dedicar alguna línea a una frivolidad. Dicho esto, sí que hay algunos pensadores de primera línea que han analizado esta característica que se ha señalado como signo distintivo de los seres humanos, como los únicos animales que se ríen. Sea como sea, la risa es cosa muy seria y hay risas que son claras posturas resistentes al poder como aquellas vertidas, por ejemplo, en El buen soldado Svejk del checo Jaroslav Hasek, modelo continuado a su modo por el inolvidable Gila, o las entregas de Ilf y Petrov, o Mijail Bulgakov en la URSS, no teniéndolo fácil el último de los nombrados con el jefe del Kremlin…más cerca, no lo tenían tampoco fácil las revistas de humor en los tiempos de Frasco Que diga, Franco), como el paradigmático caso de La Codorniz, y aún en estos tiempos recientes polvareda y otras cosas han levantado algunas revistas satíricas que no se privaban de dirigir su humor a la religión (¡blasfemia!) a la monarquía y a otros poderes…censura, pues, y los límites de la risa y la crítica impuestos, denunciados de manera realmente certera por el situacionista Raoul Vaneigem que defendía que todo se puede decir, que nada es sagrado; precisamente el secuestro de El Jueves…al final. Mas no me olvido, que me voy, del libro que provoca este comentario. A ello voy.

Roberto Peña aclara su acercamiento a la risa, que al principio consideraba como una afilada arma frente al poder, viendo también que la risa no le gustaba tampoco a la filosofía, trayendo a colación algunas descalificaciones y prohibiciones de reírse por parte de doctos doctores de la Iglesia, con ella se topa una y otra vez en este mundo de dios, y de algún estadista de tiempos posteriores; vamos que al poder no le gusta la risa, y a la filosofía tampoco. Solamente más tarde, en los tiempos renacentistas, se abrió la puerta a lo que en la Antigüedad y la Edad Media estaba desterrado, y como pionero el Elogio de la locura de Erasmo de Rotterdam, al que siguieron algunos otros, y ya en el siglo XIX y el XX es cuando se comienza a investigar acerca de la risa, más por las lindes de la psicología y la sociología, que las del serio campo de la filosofía, en especial académica. Hay una curiosa cita de Simon Critchely que utiliza Peña León, en la que se compara al filósofo con el cómico, en el sentido de que el primero invita a una mirada de las cosas y los hechos desde un lugar que no es el habitual, como una mirada marciana, que me trae al recuerdo por asociación aquello que dijese Gilles Deleuze de que «hacer el idiota siempre ha sido una función de la filosofía». A partir de estas líneas de presentación, el autor marca el camino que va a seguir: dilucidar qué es la risa, para posteriormente ver su relación con la filosofía y con el poder.

Roberto Peña León se entrega a la tarea hurgando en los pagos de la etología y en el evolucionismo darwiniano, señalando algunos rasgos comunes entre los humanos y otros animales, incidiendo en el establecimiento de una genealogía, estudiando el origen filogenético de la risa y se detiene en algunos estudios sonográficos realizados por algunos investigadores grabando a diferentes animales…al tiempo rechaza la risa como propiedad exclusiva de los humanos, sacando a relucir varios casos de ratas (su reacción ante las cosquillas), perros y más adelante de los grandes simios, sacando a relucir las variaciones evolutivas, y subrayando las coincidencias entre de la risa y el lenguaje…curioso resulta la presentación de algún caso de un ser que vivió en estado casi natural con lobos y otros animales…y sus descripciones acerca de la risa de éstos. Entran en juego la biología y la anatomía, y son expuestos los mecanismos y coordinación musculares faciales a la hora de reírse. Son distinguidas la risa infantil o natural y la adulta o cultural, sin obviar la sonrisa genuina, mereciendo especial atención Duchenne, quien colaboró con Darwin en el terreno de los sentimientos humanos. Se presentan diferentes estudios acerca de los diferentes tipos de risa, diferenciándola de la sonrisa.

Tras las amplias lecciones de risología, el autor pasa al terreno de la psicología, cuyo principal foco de interés se convirtió en la fisiología, y posteriormente se entra en la historia de la filosofía, ateniéndose a la clasificación de Antigüedad en donde expone las ideas de Platón y Aristóteles, siendo ambos con ciertas diferencias, crítico con la risa, y considerándola solamente como burla y superficialidad. Rastrea en los estoicos y los cínicos, viéndose que estos últimos si practicaban la risa, y nombra a Lucrecio, y la Luciano de Samosata que escribió un trabajo francamente pleno de risa y humor. Como para tomar impulso -teniendo en cuenta el carácter teocéntrico de la Edad Media- recurre a los orígenes del judaísmo y al ejemplo de Abraham e Isaac, dejando ver que Yavé, muestra su carácter burlón que queda plasmado hasta en el propio nombre del hijo de Sara y Abraham: Ríase Dios o Dios ríe. El Yavé bíblico es un ser terrorífico que odia y se burla de la inferioridad de las criaturas…estas afirmaciones son confirmadas con algunas citas de los Salmos, los Proverbios, etc. y viéndose que tampoco en el Nuevo Testamento tuviera cabida la risa. Queda claro que Tomás de Aquino denostaba la risa por el camino ya consagrado. Lo dicho no debe llevar a pensar que el medievo fue triste ya que hubo herejes y la risa popular florecía por doquier.

Pasa después el autor a la Edad Moderna, y destaca que fue en el Renacimiento, Erasmo de Rotterdam dio la señal de salida, con su Elogio de la locura, desprendiendo al autor de las posturas que le han asociado a diferentes credos religiosos; destaca igualmente el papel que en estos tiempos jugaron los escritos de Joubert. A Descartes no le gustaba la risa, que desde luego no pertenecía a la esfera de la res cogitans, del mismo modo que Hobbes también la despreciaba. Spinoza fue en este orden de cosas un soplo de aire fresco al valorar la risa como una de las formas de expresión de la alegría, amén de la expansión del alma. En lo que hace a la Ilustración, toma como ejemplos a Voltaire y a Kant; el primero dedicó una entrada a la risa en su Diccionario filosófico, valorándola como expresión de alegría frente a la visión predominante hasta entonces que era de fijarse única y exclusivamente en el tono burlón; Kant la encuadraba dentro de la estética en su Crítica del juicio, considerando que no era intelectual sino corporal. En lo que hace a la Edad Contemporánea, se ve cómo Hegel distinguía entre la risa del populacho y la intelectual, valorando obviamente la segunda. El que sí que dedicó reflexiones a la risa, fue Schopenhauer en El mundo como voluntad y representación, daba razón de la risa, repitiendo ciertas ideas del nombrado Joubert, como respuesta a la incongruencia que se da entre la intuición y el concepto. Finaliza la travesía con Nietzsche, quien a pesar de no dedicar atención específica a la risa, sí que la valoró. No me extenderé, que bastante lo estoy haciendo ya, en las valoraciones y explicaciones que expone el autor con respecto a Freud, Spencer o Bergson a quien considera, con justicia, un certero analista de la risa y sus diferentes funciones sociales de denuncia o bien de gozo…otros también son llamados a capítulo: Spencer, Plesnner o Peter Berger…Es de destacar que las pinceladas que traza Roberto Peña León, abarcan más allá de la risa, algunos se los aspectos esenciales de la filosofía de los autores a los que presenta, encuadrando la risa en la obra general de éstos.

En la tercera parte entramos en la risa ante el poder, la Risa de resistencia, o risa constituyente frente a risa constituida. Es de destacar los lazos que establece el autor en este apartado con posturas expuestas con anterioridad, lo que hace que se de una exposición en red, a la vez que ubica algunas ideas de los autores tratados en relación al tema que le ocupa en este espacio; añadiré que esta retoma o recuerdo sirve en gran medida a modo de resumen y aclaración de las ideas expuestas, buscando apoyo en algunas de ellas para aclarar su posición. Reivindicación especial merece Spinoza retomado por Damasio. Papel especial es reservado a los análisis de Bajtin y su estudio sobre Rabelais…con guiño especial, acerca de las explosiones festivas, a los sanfermines de Pamplona… y una cerrada reivindicación de la risa de resistencia y una invitación a reírse, con apoyo en las siempre ocurrentes anécdotas de Slavoj Zizek y otros sobre lo crudo que era el uso de la risa y del humor en los países del este europeo….

Dos anexos, además de una selecta bibliografía, cierra el recorrido: uno, dedicado a Dario Fo, resistencia hecha carne, y dos: El Jueves, resistencia hecha papel.

Concluiré diciendo que, como no podía ser de otro modo en alguien que reivindica la risa, el humor y algunas gracias atinadas salpican la docta exposición, y es que la risa es algo muy serio…y Roberto Peña León ha realizado el trabajo -según confiesa- «con la mayor alegría (y entre risas, claro)».

Banda sonora: si a algún lector le cuesta reírse, puede ver, y oír, en YouTube: Henri Salvador «Fugue en aire»…quizá se le contagie.

Por Iñaki Urdanibia para Kaosenlared

Fuente: https://kaosenlared.net/la-risa-arma-de-combate/

 

martes, 19 de noviembre de 2024

LAS MUJERES SOSTIENEN LA MITAD DEL CIELO (I)


Publicado el 18 de noviembre de 2024 / Por Iñaki Urdanibia

 

Mao Ze Dong empleó la expresión de que las mujeres sostienen la mitad del cielo, si bien algunas fuentes la consideran como un dicho tradicional chino. Sea quien sea quien acuñó la expresión, sí que es cierto que señala un hecho que en la práctica, a lo largo de la historia, ha sido ignorado, ya que las mujeres han sido ignoradas, marginadas, ninguneadas, al ser consideradas inferiores, abierta o solapadamente, atribuyéndoseles algunos rasgos poco amables comparados con los que se atribuyen a los hombres, masculinos…Ya desde los textos considerados sagrados se ha unido a la mujer con el pecado, con la superficialidad, etc.

Esto queda confirmado en la historia en general y en las historias particulares de diferentes saberes o disciplinas, en las que no aparecen mujeres a no ser de manera circunstancial, o como compañeras, musas o alumnas de grandes, o no tan grandes, hombres.

Traigo a este artículo tres libros que, abarcando esferas bien diferentes, inciden en otorgar a las féminas el lugar que les corresponde en la Filosofía y en el mundo antiguo, y vamos por partes. Al segundo asunto, teniendo en cuenta la amplitud que ha cobrado éste, le dedicaré el siguiente artículo.

——————————————————————————————————-

«No es que no hayan existido mujeres que filosofaran. Es que los filósofos han preferido olvidarlas, tal vez después de haberse apropiado de esas ideas»

                                          Umberto Eco

«Es una mujer quien habla»

                                           Marie de Gournay

Cualquier que se haya acercado al estudio de la filosofía, por obligación o por devoción, o por ambas a la vez, habrá echado en falta la presencia de mujeres en las historias, manuales, diccionarios o ensayos sobre tal disciplina…hasta el punto de que se puede sacar la impresión que la filosofía, como el soberano, es cosa de hombres*.

Recientemente se ha vuelto a publicar, editada por Herder, una obra pionera que llevaba tiempo agotada: «Historia de las mujeres filósofas» de Gilles Ménage. La fecha de publicación original de la obra, en latín, es 1690, y en ella el destacado latinista y preceptor de Madame de Sévigne y Madame de La Fayette, presentaba a diferentes mujeres de la antigüedad, y algunas de épocas posteriores como Santa Catalina, Anna Comenna, Eudocia…) que, de uno u otro, modo incluía en el conjunto de filósofas. Las mujeres a las que otorga el debido protagonismo, son algo más de setenta y quedan clasificadas en diferentes escuelas: de Escuela incierta, Platónicas, Académicas, Dialécticas, Cirenaicas, Megáricas, Cínicas, Peripatéticas, Epicúreas, Estoicas, y Pitagóricas. El libro va acompañado de un conjunto de notas que ocupan una veintena de páginas, que sirven bien para ubicar a las filósofas, y para aclarar algunos aspectos relacionados con el vocabulario, y otras cuestiones históricas, además de por una Introducción , Las filósofas de Gilles Ménage, de Rosa Rius Gatell, autora igualmente de las notas, en donde destaca la labor del escritor francés, la encuadra dentro de la historia cultural hexagonal, sin obviar el criterio un tanto amplio a la hora de incluir bajo el título de filósofas a algunas de las retratadas, recalcando en la intención del autor, y el propósito de a qué publico deseaba llegar; si digo retratadas exagero un poco, ya que de ellas más que nada se ofrecen algunas anécdotas y opiniones que acerca de ellas se vertieron en su tiempo. Las ideas filosóficas quedan fuera del foco, como era el caso de la canónica Vida de los filósofos ilustres de Diógenes Laercio (siglo III de la Era Común), dejándose llevar el francés por algunas opiniones por los estereotipos propios acerca de las mujeres: charlatanas, etc.

La otra obra que presento es realmente potente, y diré sin ambages, necesaria, y lo afirmo ya que es una presentación detallada y amplia a lo largo de la historia de cantidad de mujeres que moviéndose dentro de los límites del filosofar, han sido ignoradas a lo largo de la historia. No me resisto a mencionar una obra publicada en Cátedra hace años, en 1994, Las filósofas, de Giulio de Martino y Marina Bruzzese; igualmente centradas en el tema pueden verse con provecho. Mujeres en la historia del pensamiento, de varias autoras bajo la batuta de Rosa Mª Rodríguez Magda, Anthropos, 1997; en otro terreno recomendable el libro de Nuria Solsona i Pairó: Mujeres científicas de todos los tiempos, Talasa, 1997. Y ya en el campo de la enseñanza: La filosofía contemporánea desde una perspectiva no androcéntrica, publicado por la Secretaría de Estado de Educación, en 1993.

La ahora publicada por las Éditions Robert Laffont, bajo la dirección de Laurence Devillairs y Laurence Hansen Love: «Ce que la philosophie doit aux femmes. L´histoire oubliée de la pensée, des origines à nos jours». Once especialistas (Sandrine Alexandre, Annabelle Bonnet, Marie Chartron, Estelle Ferrasese, Geneviève Fraisse, Marie Garrau, Isabelle Koch, Catherine Larrère, Catherine Malabou, Maud M´Bondjo y Camille Villeneuve) dedican sus ensayos a diferentes filósofas y a diferentes épocas y latitudes; y si señalo esto último es debido a que frente a la visión de que la filosofía es una actividad exclusiva de Occidente, en la obra hay un par de capítulos dedicados a la India y a China; apareciendo posteriormente tales lares en otras entradas .

La entrada de algunas mujeres en el programa del bachillerato francés (Hannah Arendt en 2003 y en 2009: Simone de Beauvoir, Simone Weil y Jeanne Hersch, y 12 años más tarde: Elisabeth Ascombe e Iris Murdoch), sirvió de impulso para la elaboración de esta obra que ahora se publica. En la Introducción general se desvelan los criterios que se van a seguir en los ensayos que componen el volumen: por una parte, reunir a aquellas mujeres que de uno u otro modo han aportado algo al pensamiento filosófico, por otra, sacar a las mujeres del reducto a que a menudo se las somete como autoras de obras relacionadas con cuestiones de índole femenino, o si se quiere feminista, sin mayor relevancia en lo que hace al pensamiento en general (el mismo ejemplo de Simone de Beauvoir es flagrante cuando de ella solamente se habla del Segundo sexo o de su labor narrativa, dejando de lado otras obras de claro calado filosófico; dicha tendencia queda plasmada, por ejemplo, en un antología presentada por Nicole Pellegrin: Écrits féministes de Christine de Pizan à Simone de Beauvoir, Champs, 2010). Otro de los aspectos destacados es el carácter emancipador de las presentadas de siglos pasados, y ello en la medida en que su propia dedicación a tareas que en principio les estaban vetadas, suponía ya un acto de desobediencia, de rebeldía…salir del ámbito doméstico y del cuidado del hogar, de los hijos y del marido, oikos, para intervenir en la polis o en la dedicación pública de las escuelas filosóficas; subrayan igualmente que se huye en sus trabajos de cualquier forma de esencialismo, incluyendo a las mujeres en el camino de la emancipación universal. A lo largo de las páginas se van dejando aclaradas algunas cuestiones que han provocado la marginación o el ninguneo de las mujeres, entre ellas las propias opiniones de algunos filósofos que afeaban que las mujeres se metiesen a dónde no se les llamaba…osadía que suponía insultos, desprecio y otras medidas como desnudarlas con el fin de quitarles la vestimenta propia de los filósofos (el manto y el bastón) como en el caso de Hiparquia [no me resisto a traer a colación algunas obras significativas en este orden de cosas: Cabellos largos e ideas cortas. Lo que han dicho algunos filósofos sobre las mujeres, obra de varias autoras, y autores, editado por Akal, en 1993. Y una obra magna , en todos los sentidos ya que tiene más de 800 páginas: Les femmes de Platon à Derrida. Anthologie critique, de Françoise Collin, Evelyne Pisier y Eleni Varikas, Plon, 2000, obra que ofrece, cincuenta y nueve textos amplios de pensadores y unas cuantas pensadoras a lo largo de la historia, dándose valoraciones positivas y también negativas acerca de las féminas. La óptica adoptada por la obra, que comento, es la de subrayar las aportaciones que las mujeres han realizado en el campo de la filosofía. Lo que para algunos, como el crítico oficial de Le Monde, es un fracaso debido a su toma de partido, para servidor, al contrario, es una de las mayores virtudes de los trabajos presentados: precisamente encuadrar la práctica filosófica en el camino de la emancipación de los humanos es una visión realmente acertada. Es lo de siempre, la lecturas depende de las lentes ideológicas con que uno se acerca a los libros que lee.

El libro se divide en ocho partes, que como se puede ver con sólo nombrarlas, indica la amplitud de las miradas (y lo escribo en castellano): Las pioneras, La Ciudad de las damas, La razón no tiene sexo, Lo que hacen las mujeres en el pensamiento, Este es mi cuerpo, Habitar el mundo sin dominarlo, Mujeres, vida, libertad. Repensar la ética y la política a partir del “primer cuidado”, y Pensar el mundo después del #Metoo, con un Posfacio en el que se da un intercambio entre una carta de una mujer iraní, luchadora contra la lapidación, con la respuesta de Geneviève Fraisse).

En la primera parte somos llevados a Grecia, antes de la Era Común y después, a la India y a China, para ya en la segunda ser trasladados a la Edad Media y a tiempos posteriores, viendo desfilar, en el XVII; a Marie de Gournay, siguiendo a Montaigne, Gabrielle Souchon, Élisabeth de Bohème. En la tercera, seguimos a Mary Wolllstonecraft y Olympe de Gouges, Germaine de Staël, Harriet Taylor, Flora Tristán, Louise Michel, Rosa Luxemburgo y Alexandra Kollontai, en la cuarta les toca el turno a Hannah Arendt, Simone de Beauvoir, Simone Weil y Jeanne Hersch. En la quinta, se presenta a las fenomenólogas feministas (Iris Marion Young, Sara Ahmed, Camille Froidevaux-Metterie), y también a Judith Butler, y a algunas representantes de las éticas del care (Nel Noddings, Joan Tronto, Sandra Laugier) cerrando esta parte un ensayo sobre la libertaria Catherine Malabou. , autora de alguno de los ensayos presentados. Evitaré seguir enumerando las partes y las mujeres presentadas…conformándome en nombrar algunas de las más célebres: Rachel Carson, Vanda Shiva, Elisabeth de Fontenay y Corine Pelluchon-en el terreno del animalismo-, Isabelle Stengers, Nancy Fraser, Marta Nussbaum… Evito así, caer en un listín al modo de las páginas amarillas, hoy en desuso.

Como se puede imaginar, para cualquiera que haya llegado hasta aquí, no es posible detenerse en la cantidad de pensadoras presentadas y en sus aportaciones en diferentes vertientes del pensamiento filosófico; no obstante, sí que me atrevo a afirmar que las presentaciones ofrecidas, en lo que controlo, que algo sí, son atinadas para dar una imagen cabal de la variedad de pensamientos expuestos. Verdaderas lecciones de historia de la filosofía, femenina y universal, que se van desgranando con unas introducciones a cada uno de los apartados, contextualizando a las autoras y a sus ideas.

————————————————————————————————————————

( * ) Aun a riesgo de abusar, más, me permito nombrar algunas de las obras dedicadas al acercamiento o a la presentación de la filosofía a la que aludía; conste que a pesar de la amplia lista, es seguro que me quedo corto a la hora de dar cuenta de la magnitud de la tragedia: las primeras dan cuenta de historias, diccionarios o manuales

Bréhier, Severino, Abbagnano, Hirschberger, Ferrater Mora, Copleston, la historia de La Pléyade dirigida por Yvan Delaval, Hottois, Cooper, Huissman, la historia de la Encyclopaedia Universalis, Bermudo, Delacampagne, Besnier, Christian Descamps, Descombes, la dirigida por François Châtelet, Störig, la de Miguel Ángel Quintanilla, Ferrater Mora, Jacobo Muñoz, , Jesús Mosterín, Gustavo Bueno, D.J.O´Connor, Giovanni Reale y Darío Antiseri, … la Enciclopedia de filosofía- Oxford, le Vocabulaire de Barbara Cassin, Jacqueline Russ, Lalande, Michel Onfray, …

Libros titulados Qué es la filosofía o similares

Albert Jacquard, Víctor Gómez Pin, Xavier Rubert de Ventós, Carlos Thiebaut, Javier Sádaba, Kambouchner, Jean-Pierre Faye, Jenny Teichman y Catherine C. Evans, Roger Pol-Droit, Comte-Sponville, Bertrand Russell, Michel Gourinat, Ortega y Gasset, Martin Heidegger, Maurice Merleau-Ponty, Jean-François Lyotard, Gilles Deleuze et Félix Guattari, Jean-Luc Nancy, Pierre Hadot, Stephan Körner, François Dagognet, Juan Pedro García del Campo y Manuel Montalbán García, Emilio Lledó, Christian Delacampagne y Robert Maggiori, Karl Jaspers, Miguel Ángel Quintanilla, Jeanne Hersch, Martin Hollis, Michel Onfray, Dominique Janicaud, Kasimires Ajdukiwicz, José Echeverría, Felipe Martínez Marzoa, Dave Robinson y Judy Groves, Alain, Manuel Güell y Joseph Muñoz, Julián Marías, Antonio Millán Puelles, Neil Turnbull, Ricardo Yepes Stork, Danto, Thomas Ángel, Denis Huissman, Nigel Warburton, Jacques Schlanger, Anzenbacher, Alain Renaut, Darío Sztanjnszrajber, J.M.Bochénski, etc., etc., etc..

[No me tomo el trabajo de ponerlos en orden alfabético, ya que así casa mejor con el desorden proverbial de mi selva de libros].

Diré más, tengo a mano el necesario Vocabulaire européen des philosophies (dirigido por Barbara Cassin, mujer nada sospechosa de machismo sea dicho al pasar) que entre los casi setecientos autores -citados / consultados- que aparecen en el índice, basta con los dedos de una mano para contabilizar las mujeres que se citan; conste que no es el caso del número de coautoras de la monumental obra que son numerosas; evitando ahondar en el tema de la ausencia absoluta de mujeres en la historia de la filosofía la mayoría de las que son nombradas, lo son asociándolas a algún hombre, como discípula de, alumna de o amiga o compañera de ); aún más, y más sangrante: en una Historia de la ética, en tres tomos, dirigida por Victoria Camps, la encargada de exponer las posturas de Jean-Paul Sartre, es una feminista de pro, Celia Amorós, que no dedica ni ripio, nada digamos de capítulo aparte, a la autora de Por una moral de la ambigüedad , Simone de Beauvoir. En fin, la mitad del cielo que les corresponde es pura filfa en este, como en otros tantos terrenos.

El recurso continuo a la arroba para incluir femenino y masculino puede resultar cansino, nada digamos del insufrible -as/-os …Hace tiempo que Jesús Mosterín empleó y propuso el englobador término humanes para tratar de paliar estos crujidos, que en la inocencia del lenguaje no hacen sino ocultar rastros de sexismo acumulado, y hasta propuso el mentado término para su aceptación a la RAE…y los doctos académicos, prefirieron que tampoco.

Por Iñaki Urdanibia para Kaosenlared

Fuente: https://kaosenlared.net/la-mitad-del-cielo-i/


jueves, 25 de agosto de 2022

EL TECNOCAPITALISMO Y LA TECNOCRACIA YA ESTÁN AQUÍ

 


Publicado el 24 de agosto de 2022 /

Por Iñaki Urdanibia

 

Hay libros que destacan por la claridad expositiva, lo que hace que la lectura y la comprensión resulte fácil; es el caso del libro de Jordi Pigem (Barcelona, 1964): «Pandemia y posverdad. La vida, la conciencia y la Cuarta Revolución Industrial», editado por Fragmenta. Entiéndase, no me importa repetirme, que no me refiero única y exclusivamente a meros aspectos formales, que también, sino igualmente a los contenidos desgranados que son verdades como puños.

Catorce pildorazos son encadenados a lo largo de las páginas, conduciéndonos de la denuncia de la robotización creciente de las personas que va a la par de la personalización de los robots, hasta una reivindicación de la vida vivida, auténtica y no la virtual ofrecida por las pantallas u otros sucedáneos, al tiempo que subrayando el papel que se ha de otorgar a la conciencia.

Dos autores y sus textos distópicos sirven de compañía al filósofo y hasta podría decirse de modelo comparativo en lo que hace al presente y la pertinencia que sus visiones del futuro muestran de acertado en nuestro hoy; se trata de Aldous Huxley y su Un mundo feliz (sin obviar su Nueva visita a un mundo feliz o su utopia, La isla), y 1984 de Georges Orwell. Si el primero ponía el acento en el entretenimiento que tuviese ocupados a los ciudadanos, despistándoles de los verdaderos problemas, el segundo dirigía su mirada a una sociedad en la que dominarían la vigilancia y el castigo. A lo largo del recorrido se van viendo la pertinencia de cara a las sociedades actuales de las profecías de cada uno de ellos, si bien se puede concluir que en la actualidad se da una síntesis de ambas, que es la que funciona en nuestro hoy: cámaras de vigilancia por todas las esquinas, hasta en el propio bolsillo en forma de teléfono portátil, pantallas que transmiten la verdad/mentira en la neolengua instalada por los respectivos ministerios de la verdad, que privilegian la versión oficial y silencian las voces discrepantes, que pueden incluirse en el haber de Orwell, y sistemas de entretenimiento que seducen a los ciudadanos por medio de pantallas que difunden la supuesta realidad, que de hecho no corresponde con la realidad pura y dura, y que sirven de adormidera con sus efectos despistantes, a colocar en el haber del segundo. En principio, todo hace pensar que el modelo orwelliano casa mejor con los denominados sistemas totalitarios, mientras que el huxleyano parece acoplarse como un guante a las denominadas sociedades democráticas, más seductoras y sibilinas ellas, haciendo que la cueva platónica no parezca una cueva y los prisioneros no se sientan como tal sino como los seres más libres y felices del mundo.

Es obvio que los efectos de las tecnologías al uso, además de sus descarados efectos de control, conllevan sobradas dosis de alienación -fenómeno analizado hace años ya, por Erich Fromm como se señala en el libro- que conducen a un extrañamiento de los yoes, en beneficio de las voces dominantes, que en cuanto se rasca un poco y a pesar de la pretendida y cacareada pluralidad, de hecho están dominadas por los mismos sujetos y sus respectivas empresas(Appel, Google, Facebook, Amazon, Microsoft,…) …ahí están los Gates, los Soros, los Bezos, la Fundación Rockefeller, y sus voceiros que bajo diferentes máscaras no hacen sino proponer y predecir lo que se ha de hacer y el futuro que se ha de forjar. Control, manipulación, alienación, funcionamiento cibernético, y… en eso llegó el Covid, que si bien no fue inventado ni provocado, a no ser por el Antropoceno, sí que vino como dios a quienes dominan el cotarro, ya que la aplicación de medidas que en otros tiempos hubieran parecido inadmisibles, fueron puestas en marcha en su rígida aplicación, con una perspectiva de que algunas de las medidas han venido para quedarse ya que según los expertos del Foro Económico Mundial (no enumeraré quienes patrocinan tal engendro, el autor lo hace con precisa precisión) se ha de marcar un antes y un después de la pandemia, suponiendo tal temporalización una necesidad de Reajuste (The Great Reset), que traiga consigo un cambio en los modos de vida, y revisión en los temas de privacidad, etc., todo ello sin contar con los ciudadanos sino respondiendo a los intereses de las grandes corporaciones públicas y privadas; las palabras del fundador del mentado Foro, Klaus Schwab, que son citadas in extenso en las páginas del libro, son meridianamente claras en su descaro. En manos del complejo tecno-financiero está el presente y el futuro, y ellos son quienes señalan hacia dónde debe avanzar el mundo…hacia esa Cuarta Revolución Industrial que supone el dominio de lo digital y lo robótico, que marcan el necesario e inflexible algoritmo, extraído por otra parte de los datos hurtados a los usuarios, rastreando sus huellas, de las redes sociales, en un mercadeo tramposo y por lo mismo deshonesto. No hubiese estado de más en lo que hace a la oportunidad de la pandemia para poner en marcha la aplicación de medidas de excepción (Giorgio Agamben lo señala y Pigem le cita, al igual que cita a Naomi Klein, Susan George o a Shoshana Zuboff, y a muchos más) como los pasaportes covid u otras medidas de estricto control, la referencia a la peste como nuevo modelo de control político que Michel Foucault señalase en su curso en el Collège de France, 1974-1975, Les Anormaux.

Bajo la palabra sagrada de la sagrada ciencia, las farmacéuticas marcan la ley, y la OMS y hasta la RAE se adecuan a lo prescrito, cambiando el lenguaje si es preciso en lo referente a las vacunas y sus efectos, en un bricolaje semántico que hubiese satisfecho al insatisfecho Orwell. Lo que en cierto momento era la panacea total, pasa a ser algo menos, y las palabras sí importan, no siendo inocentes sino que cubren las espaldas de las grandes corporaciones que no se preocupan de la salud de los ciudadanos sino de sus beneficios; el ejemplo de la gripe A y la desorbitada compra de vacunas para combatirla, por parte de los gobiernos, es el paradigma del dispendio, y, en cierta medida, un ensayo general de lo que se puede hacer y hasta dónde se puede llegar en el engaño y las falacias apocalípticas. Mas no pasa nada ya que el funcionamiento de la voz única es a que se oye y la que se deja oír frente a las voces discrepantes que son silenciadas o tratadas con absoluta deshonestidad, y como ejemplo, el de algunos científicos que frente a los planes que se iban imponiendo a la sociedad con ocasión del Covid, esgrimieron argumentos, o trataron de hacerlo, a los que no se prestó altavoz sino que se les incluyó en el conjunto de los negacionistas sin más. Y algunos males como los relacionados con el acento que se ha de poner en terreno inmunológico ha sido minimizado o desatendido al igual que algunos daños colaterales como los relacionados con el aislamiento, y los costes en el campo de la salud si en cuenta se tiene que los humanos son seres sociales, y…que la soledad también mata; las cifras cantan, y el autor las canta, del aumento de depresiones diagnosticadas, de suicidios, etc. Destacable, en su claridad y distinción, resulta igualmente el hilo conductor que partiendo de Descartes ha marcado la modernidad en lo referente a la primacía otorgada a lo maquínico, lo cuantitativo, etc. Ese espíritu cuantitativista se mostró hasta en la manera de ofrecer los datos de la covid, número de contagios, de muertos (muchos de ellos sin contrastar las verdaderas causas de los fallecimientos, y sin ponerlos en relación con las muertes habituales en el estado español), sin ningún contraste, ni espacio para voces discrepantes…el pensamiento único, el oficial, como oro de ley, como texto sagrado y manera de tapar la boca, frente a cualquier argumento opuesto, por muy argumentado que este pudiera ser… y el miedo como guía para forzar la obediencia, y la extensión de los guardianes de las normas, con ciudadanos convertidos en policías de las costumbres, dándose frente a las teorías de la conspiración unos medios del mismo género: atemorizar, confundir, simplificar en una pandemia convertida en pandemonio.

Y como digo, Jordi Pigem encadena los argumentos con sobrados y sólidos ejemplos, y argumentos, para dejar a la vista las cadenas que nos atan y que muchas veces parecen floridas cintas de variados colores, no faltando, sino al contrario, los nombres propios de instituciones, agencias de prensa (Reuters y su concepto de la pluralidad resulta ejemplar en su escore total), y quienes señalan las líneas que se han de seguir a la hora de enseñar y ocultar, y Jordi Pigem rasca y muestra al rey desnudo, o vestido con las mejores galas del dinero y el poder.

Por Iñaki Urdanibia para Kaosenlared

Fuente: https://kaosenlared.net/el-tecnocapitalismo-y-la-tecnocracia-ya-estan-aqui/

 

sábado, 21 de septiembre de 2013

IÑAKI URDANIBIA: RAMILLETE DE VOCES


Iñaki URDANIBIA

Voces que no son coplas al statu quo, sino que, invitadas por Amador Fernández-Savater, cantan a los dioses de la revuelta, de la indignación, de la insumisión ante un orden injusto. La pléyade de los interrogados es amplia y escogida entre gentes que pintan algo, mucho, en los terrenos por los que caminan, ya sea en el terreno académico como en el de las movilizaciones, o en ambos a la vez. Las entrevistas no se presentan adosadas sin más, sino que unas sirven de caja de resonancia a las otras, de manera que entran por así decirlo en diálogo y/o en debate. Nadie ha de esperar hallar una voz cantante que marque el tono o un predicador que domestique la pluralidad de las intervenciones expuestas por treinta participantes en esta asamblea rebelde y libertaria.

Con lo dicho ya y con mirar los nombres que ilustran la propia portada del libro, es fácil darse cuenta de que no vamos a escuchar una apacible música celestial, sino algunos sones terrenales, bien terrenales y humanos, demasiado humanos en estos tiempos de crisis, en los que la coyuntura puede ser propicia para ensayar nuevas vías para salir del atolladero al que algunos expertos (¿en ruinas ajenas?) nos han llevado.

Obviamente, el libro no propone un recetario, con sus soluciones, sino que transita por diferentes sendas según la especialidad o dedicación de cada cual: filósofos, cineastas, activistas, artistas, sociólogos, periodistas, escritores, etc. Despide así el libro un rumor más cercano al bricolaje que a la armoniosa arquitectura. Son caminos que se abren a la reflexión, a la rumia, a la discusión y a pensar ajenos al karaoke dominante. Evitaré pasar lista aunque si me aventuro a nombrar a algunos de los entrevistados, no por establecer un hit-parade sino por la cercanía, y cierta sintonía, con sus obras; así oímos a Etienne Balibar, Jacques Rancière, Frederic Neyrat, Georges Didi-Huberman, Santiago López-Petit, Concha Fernández Martorell, Ramón Fernández Durán, y... no sigo. Se despliega así un amplio abanico de temas relacionados con las distintas esferas de la actividad humana: desde la ecología a la economía, pasando por las invitaciones a la resistencia y a la auto-organización, la filosofía, la iconología y otras yerbas que parecen seguir, en las más de las ocasiones, aquella invitación foucaultiana de penser autrement, completada por el consejo deleuziano de: mientras huye coge un arma. En el libro, desde luego, tenemos un muestrario de ideas, cual si de una caja de herramientas se tratase, que puede servir para pensar la lucha y sus diferentes formas en el sentido de trabajar en la creación de situaciones en vez de soportarlas, evitando caer en las redes de la «servidumbre voluntaria» de la que hablase Etienne de la Boétie...

Estamos ante una cartografía de la actualidad organizada en cinco bloques que no están separados por compartimentos estancos sino que se interrelacionan. Las «catástrofes» que nos sitúan ante la ambigüedad de la crisis que descoloca e impulsa a buscar nuevos caminos, lenguajes, etc.; los «hechizos» que muestran los mecanismos del poder que se nos impone supuestamente en nuestro nombre; los «desbordes» que dibujan diversas experiencias participativas; las «ficciones» que se detienen en discursos e imágenes que nos prestan nuevos modos de mirar, y los «enganches» que nos acercan a ciertas situaciones dolorosas que en vez de frenar la actividad vienen a suponer una invitación a combatir la sumisión y la obediencia.

Ensayos que provocan un pensamiento en común de lo común, partiendo de la pluralidad de discursos y propuestas que incitan a la amistad en la lucha, en estos tiempos de crisis y transformación... dando por bueno lo dicho por Deleuze: «creer en el mundo es lo que más nos hace falta. Creer en el mundo significa sobre todo suscitar acontecimientos, aunque sean pequeños, que escapen al control, o hacer nacer nuevos espacios-tiempos, incluso de superficie y volumen reducidos».