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lunes, 12 de noviembre de 2018

LAS ADMINISTRADORAS DE FONDOS DE PENSIONES (AFP): UNA GRAN ESTAFA LEGAL






12-11-2018


El Presidente Sebastián Piñera acaba de presentar un proyecto de reforma previsional (mensaje 171-366), que como todas las reformas que se han hecho desde el restablecimiento de la democracia en 1990, no hace sino legitimar el robo, la estafa implícita en la ley que creó las AFP [1] en 1980.

Las AFP son empresas privadas, a las cuales el DL 3.500 de 1980, les entregó un mercado cautivo, al obligar (artículo 2) a todo nuevo trabajador a cotizar exclusivamente en una AFP, sin posibilidad de cotizar en alguna de las Cajas de Previsión existentes hasta esa época. La eliminación de la libertad de escoger el sistema de previsión fue el principal motivo por el que este importante decreto ley[2] fue promulgado cuatro meses antes que entrara en vigencia la Constitución de 1980.

El acápite N°16 del artículo 19, dispone: "Ninguna ley o disposición de autoridad pública podrá exigir la afiliación a organización o entidad alguna como requisito para desarrollar una determinada actividad o trabajo, ni la desafiliación para mantenerse en estos".

En virtud de este precepto de la Constitución de 1980, ninguna ley podría obligar a un trabajador a afiliarse exclusivamente a una AFP como sistema previsional. Por esa razón, el DL 3.500 se dictó antes que entrara en vigencia la nueva Constitución: aunque el Tribunal Constitucional había sido designado por la dictadura se corría el riesgo de que la obligación de afiliarse solo a una AFP fuera declarada inconstitucional.

Explicado esto, paso a explicar porqué las AFP son una estafa contenida en el DL 3.500 que las creó. Las cotizaciones que se deben pagar a las AFP son de dos tipos: 10% que va al Fondo de Pensiones de cada trabajador, y la Cotización Adicional que históricamente, –de 1981 a 2009–, fue en promedio un 3%, monto que va directamente a las AFP para que administren el Fondo de 10%. Cualquier lector avezado se da cuenta que es inconcebible que se pague una comisión de 3 pesos, dólares, o euros por administrar un Fondo o depósito de 10 pesos, dólares o euros. ¡Un 30%! Es un verdadero robo, pero es un robo legal, autorizado por el DL 3.500, y los trabajadores no tenían la posibilidad de escoger otro sistema. Este no es ni el primer ni el último robo legal practicado en dictadura [3](mantenido y consolidado por los gobiernos “democráticos”).

Las AFP son empresas privadas pero sus ganancias no dependen del mercado, ni de una buena o mala gestión: tienen una remuneración, o sea una ganancia, asignada por ley, gracias a la astucia de dividir la cotización en dos partes, una destinada al Fondo de Pensiones y otra que es ganancia para las AFP.

Por cada $100 de salario, te descuentan $13, de los cuales solo $10 van a tu Fondo de Pensión. Los otros $3 van directamente a las faltriqueras de las AFP. De este monto un tercio cubre los gastos de administración del sistema y el seguro de invalidez y sobrevivencia. El resto es ganancia neta para las AFP, es decir $2, equivalentes al 20% del Fondo. Así ocurre todos los meses y todos los años, desde 1981 a la fecha. Es la más colosal estafa contra los trabajadores que conoce la historia de Chile. Se dice que los que crearon este sistema eran muy inteligentes, pero Al Capone también lo era.

Este extraordinario lucro de 20% de las AFP, con relación al Fondo que administran, es un robo: la Caja de Empleados Particulares (EMPART) creada en 1952 por la Ley 10.475, destinaba solo un 3,5% del Fondo para la administración del sistema, a pesar de que, además de los fondos previsionales individuales administraba también Fondos de Cesantía, préstamos a los afiliados, asignaciones por fallecimiento, etc.

Las AFP no se ocupan de todo eso. Además, EMPART hacía la gestión y los cálculos de reajustes e intereses, por cada afiliado, en cartolas manuales porque no había mecanización ni existía la computación. A pesar de ello EMPART era infinitamente más eficaz que las AFP.

Nunca en la historia chilena y quizás mundial, se ha visto un negocio más extraordinariamente seguro para una empresa privada que las AFP. Cuentan con un mercado cautivo, sin riesgo de pérdida para la empresa por su mala gestión. Ni en las peores crisis financieras mundiales –crisis asiática, Torres Gemelas, dot.com, subprime–, las AFP han visto disminuir sus utilidades, a pesar que la rentabilidad de los Fondos de Pensiones que administran ha disminuido de un promedio de 12% en los años ochenta, a 10% en los noventa, a 8% desde el año 2000, y solamente a 4% desde el año 2010.

El resultado para los trabajadores es lamentable, porque el sistema entrega pensiones miserables. Según las propias AFP, las mezquinas pensiones que ofrece este sistema tienen su origen en las crisis financieras internacionales que afectan el valor de los activos en que se invierten los fondos. Según este razonamiento, las exiguas pensiones no son de la responsabilidad de las AFP, sino del sistema financiero internacional. Razonamiento falso, si se tiene en cuenta que quienes se ocultan tras los mercados financieros no cesan de concentrar la riqueza producida en el mundo: el año pasado, 2017, los milmillonarios vieron aumentar sus ingresos en un… 20%. Ellos controlan las Bolsas planetarias, el valor de los activos y, –hay que decirlo–, el destino de los Fondos de Pensiones que tratan como objeto de saqueo y pillaje.

Otro argumento de las AFP y sus defensores, para explicar las bajas pensiones, tiene que ver con los bajos salarios y las “lagunas” laborales y previsionales. Siempre según las AFP la responsabilidad de las pensiones miserables recae en un modelo económico que no es capaz de generar empleos estables y bien remunerados.

Si bien es cierto que la precariedad en el empleo y los bajos salarios son una realidad en Chile, ello no explica que asalariados que conocieron estabilidad laboral y buenos salarios obtengan a su vez pensiones miserables con relación al salario que percibían antes de jubilarse.

Decenas de miles de profesionales que gozaron de estabilidad en el empleo, que cotizaron 40 años y más, sin “lagunas” previsionales, perciben pensiones que equivalen a un 30% del salario que recibían antes de jubilar. Muchos profesores perciben pensiones que no sobrepasan los 200 mil pesos (menos de 300 dólares).

Dizque para mejorar la rentabilidad, y paliar los riesgos del mercado –un verdadero casino– en que se invierten el dinero acumulado, las AFP crearon, en el año 2002, diversos tipos de fondos. Unos de mayor riesgo, pero que podrían generar una rentabilidad mayor. Otros fondos de menor riesgo, generarían una baja rentabilidad. Cada cual debe decidir si se juega todo a la ruleta de una vez, o si prefiere perder plata gradualmente. En lenguaje de especulador, debes decidir si prefieres los hedge funds o las obligaciones.

Estas medidas no han logrado aumentar la rentabilidad de los fondos y por ende las pensiones. La creación de diversos tipos de fondos no ha sido más que un volador de luces para acallar las críticas al sistema, y no enfrentar la causa real de las bajas pensiones que otorga el sistema.

Cuando se creó el sistema, en 1980, surgieron numerosas AFP, en su gran mayoría creadas por empresarios chilenos. En la actualidad solo quedan seis AFP, y solo una está controlada por capitales chilenos. Las otras cinco pertenecen a grandes compañías internacionales de seguros.

Por esta razón, como una manera de disfrazar el robo que significa la cotización adicional, el año 2009 esta cotización fue dividida en dos partes: una llamada Cotización Adicional propiamente tal o Comisión de administración, y otra llamada Seguro de Invalidez y Sobrevivencia (SYS), con la salvedad que este último ya no lo paga el trabajador sino el empleador.

El SYS se licita (forma elegante de adjudicar un nego$io) y todas las AFP se lo deben pagar a una sola compañía de seguros: la que ganó la licitación anual. Originalmente el SYS era de un 1,41% del salario, pero el año 2017 ese porcentaje fue elevado a 1,53%. Este seguro, a pesar de su elevada tasa, –15,3% del fondo–, no cubre lo que en general cubre este tipo de seguros en Europa, como el no pago de las cotizaciones por el empleador en caso de quiebra y otras contingencias.

En la cotización adicional, que va directamente a las AFP, también hay cambios. Los trabajadores pueden afiliarse a la AFP que deseen, pero todos los nuevos cotizantes que por primera vez ingresan al mercado laboral solo pueden afiliarse a una AFP: la que ganó la licitación con la propuesta de la más baja cotización adicional o comisión de administración.

Las dos últimas licitaciones fueron adjudicadas a la AFP Planvital, que propuso una comisión de 0,47% el año 2015, y de solo 0,41% el año 2016. Para ofrecer una comparación, la AFP Provida cobra un 1,54%, o sea un 375% más caro. El año 2017 la licitación fue declarada desierta y los trabajadores se pueden afiliar a la AFP que deseen.

La cotización adicional de 0,47% y luego de 0,41% de la AFP Planvital, pone en evidencia que la cotización adicional exigida tradicionalmente por las AFP desde 1981, y que en la actualidad se sitúa alrededor de un 1,5%, es un robo. El ejemplo de la AFP Planvital demuestra que una comisión del 0,5%, es más que suficiente para administrar el sistema y tener ganancias.

Al día de hoy, decenas de miles de trabajadores se han jubilado en el sistema de AFP, y obtienen pensiones de miseria a pesar de no tener “lagunas” laborales y haber gozado de remuneraciones relativamente decentes. Por eso nació y creció un poderoso movimiento NO+AFP, que ha encabezado manifestaciones de cientos de miles de personas a través de todo el país, obligando a los políticos y al gobierno a reaccionar proponiendo nuevas modificaciones al sistema.
Piñera presentó un proyecto de reforma, cuyo elemento central es un aumento de un 4% de la cotización que va al Fondo de Pensiones, con cargo a los empleadores, pero que nuevamente serán las AFP u otras instituciones privadas, que se crearán expresamente con este fin. Sin embargo, si el proyecto no permite que los trabajadores puedan escoger al IPS o la Caja EMPART para captar ese 4%, es la oportunidad para que los parlamentarios de la oposición, o por lo menos del Frente Amplio, puedan requerir al Tribunal Constitucional, y declare la inconstitucionalidad de este proyecto, en razón que si no permite a los trabajadores la libre elección de nuevos fondos previsionales puedan ir al IPS o EMPART, se infringe el N° 16 del Artículo 19 de la Constitución, descrito más arriba.

El otro elemento a destacar, es que este proyecto no toca para nada la cotización adicional ni el SYS. En otras palabras, se mantienen incólumes los pilares del sistema de estafa legal y ganancia asegurada para las AFP y las compañías de seguro de las que dependen las AFP.

Para aumentar marginalmente las actuales pensiones, el proyecto contempla un financiamiento fiscal de 3.500 millones de dólares. Para no tocar las exageradas ganancias de las AFP y de las compañías de seguro, todos los chilenos tendremos que pagar con nuestros impuestos, esencialmente el IVA, el fracaso rotundo del sistema de AFP.

El gobierno de Piñera no tiene mayoría parlamentaria. Si la oposición fuese oposición, debiese rechazar esta reforma inicua. Pero la ex Nueva mayoría nunca hizo nada sino consolidar las AFP.


[1] Administradoras de Fondos de pensiones (AFP) creadas por el DL 3.500, el 13.11.1980, dos meses después que la actual Constitución había sido aprobada por un “plebiscito” el 11.09.1980, y 4 meses antes de su entrada en vigencia.
[2] Decretos leyes son las leyes que dictan los gobiernos de facto, al margen de la Constitución y sin la aprobación de un Poder Legislativo.
[3] El DL 701, con el pretexto de fomentar la forestación, entregó un subsidio del Estado de 75 % a enormes empresas forestales, por plantar bosques artificiales de pinos y eucaliptos. Este DL es también un robo legal a todo el pueblo chileno.


viernes, 20 de octubre de 2017

"LA GRAN ESTAFA CHILENA. PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE LAS AFP"





Foto: CELAG


20/10/2017
Opinión


Recientemente, Chile celebró un plebiscito inédito en la historia del país. La convocatoria, impulsada por la Coordinadora de Trabajadores y Trabajadoras NO+AFP, fue de carácter no vinculante, pero estuvo movida por una poderosa herramienta: la voz ciudadana de cientos de chilenos y chilenas.

La consulta popular se llevó a cabo durante tres días y contó con más de 2 mil lugares de votación físicos en todo el país, así como un espacio en internet para votar en línea. ¿El resultado? claro y alto. Los chilenos exigen un verdadero sistema de seguridad social, justo y sostenible en el tiempo y no el actual sistema de pensiones de capitalización individual por el cual, desde hace más de tres décadas, están obligados a depositar sus ahorros de jubilación en cuentas manejadas por empresas privadas del sector financiero, llamadas Administradoras de Fondos de Pensiones y mejor conocidas como AFP.

Privatización del sistema de seguridad social: ¿quién, cómo, cuándo?

Fue creado en 1980 por José Piñera, quien para ese entonces era ministro del trabajo del régimen dictatorial del exmilitar Augusto Pinochet. Se impuso sin consulta popular y de forma obligatoria para todos, salvo los militares. Fue asesorado por los Chicago Boys.

¿Cómo funciona el modelo de pensiones chileno?

A lo largo de su vida activa laboral, los chilenos depositan el 10% de su sueldo en forma de ahorros de jubilación a cuentas, que bajo una lógica de capitalización individual, son gestionadas por entidades privadas del sector financiero, agrupadas en las AFP.

¿Por qué los chilenos dicen que es injusto e insostenible?

1. Por su dinámica lucrativa:

– Los fondos no pueden ser retirados por los trabajadores sino hasta el día de su jubilación.

– El empresariado, sin embargo, sí puede utilizar a conveniencia los recursos provenientes del ahorro forzoso de años de trabajo como capital a favor de otras empresas sin que ello genere algún tipo de beneficio a modo de interés al pensionado.

2. No ofrece garantías para una vejez digna:

– El monto de la pensión de cada beneficiario es indefinido. Es decir, la valoración dependerá de los años cotizados y de la rentabilidad de los fondos y no de una cuota fija.

¿Cuánto gana un pensionado chileno?

Monto promedio: 215.000 pesos mensuales.

Si se suma el aporte previsional del Estado, el valor podría alcanzar los 230.000 pesos/mes.

Según datos de la Superintendencia de Pensiones, la mitad de las personas jubiladas en julio que cotizaron entre 30 y 35 años, están obteniendo una pensión menor a 250.000 pesos/mes.

Es decir, cada pensionado chileno gana menos del salario mínimo legal ubicado en 270.000 pesos desde el 01 de julio de 2017.

¿Cuáles son las proyecciones para los próximos años?

Según el Informe de la Comisión Asesora Presidencial:

  • El 99% de las pensiones serán inferiores al sueldo mínimo legal.

  • No menos del 50% de los jubilados que hayan cotizado más de 30 años obtendrán una tasa de reemplazo inferior al 39%.

¿Cuán rentables ha sido para los trabajadores el sistema de ahorro forzoso con las AFP?

Rentabilidad promedio anual:

’80: 12,36%

’90: 10,36%,

2000: 6,25%

Entre 2010-2016: 3,96%

¿A quién beneficia el negocio de las AFP?

El capital conjunto de las empresas agrupadas en las AFP supera los USD 200.000 millones, cifra equivalente al 75% del PIB chileno.

Grupo Luksic: las AFP invierten más de USD 8.400 millones en siete empresas de esta transnacional chilena que controla un gran número de industrias, desde la minería hasta las telecomunicaciones.

Grupo Matte: según la revista Forbes 2014, es el tercer holding más grande de Chile. También es el mismo del escándalo sobre la colusión del papel higiénico. Recibe más de USD 5.600 millones a través de sus nueve empresas.

Grupo Enel: recibe más de USD 4.000 millones.

Al menos USD 1.500 millones termina en manos de Cencosud de Paulmann, y de las filiales del Grupo Angelini.

Y por si fuera poco, los 10 bancos más importantes que operan en Chile, se reparten otros USD 40.000 millones que reciben por parte de las AFP.

¿Cuáles son las propuestas?

En 2016 las marchas en rechazo a las AFP marcaron un hito de participación, sólo comparado con las movilizaciones estudiantiles de 2011. De ahí que el debate haya logrado pasar de la calle a las instituciones, aunque aún sin mayores soluciones.

Opción 1: gobierno de Michelle Bachelet

  • Subir hasta un 5% la tasa de cotización, lo que cada chileno destina a las AFP.

El aumento se realizaría de forma gradual y mediante un impuesto al mercado de trabajo el cual sería consignado a un fondo solidario de pensiones.

2% del alza se destinará a “solidaridad intergeneracional”, otro 2% a “solidaridad intrageneracional” y un aporte para las mujeres.

  • Mantener y fortalecer el Pilar Solidario de invalidez y vejez que se encuentra vigente.

  • Mejorar la regulación en el mercado de la AFP.

Pros:

Permitiría mejorar las actuales pensiones en un 20% para quienes no reciben aportes previsionales solidarios y en un porcentaje menor para quienes tienen una pensión mayor a 600.000 pesos mensuales o reciben aporte solidario.

Contras:

87% de la cotización de los trabajadores seguirá en cuentas individuales manejadas por las AFP. Solo un 13% irá a reparto solidario.

Teniendo en cuenta que actualmente hay pensiones por debajo de los 150.000 pesos/mes, ese potencial aumento de 20% sólo podría llevarla hasta 180.000 pesos/mes.

Aumento en la tasa de cotización no alcanzará para compensar la caída en la tasa de rentabilidad en tanto, según cálculos oficiales, cada punto menos de rentabilidad puede significar un 25% menos de pensión.

A menos que los trabajadores laboren 75 años y/o se mejoren los salarios, las probabilidades apuntan a que los pensionados del futuro coticen 5% más, percibirán pensiones similares o incluso menores a los pensionados del presente.

Opción 2: organizaciones sociales

Desde la Coordinadora NO+AFP se defiende un sistema de reparto solidario y estatal que garantiza:

  • El pago de pensiones de acuerdo a los años cotizados.

  • Una pensión mínima contributiva que fluctúa entre 100% y 145% del Salario Mínimo, valores que actualmente equivalen a 278.000 y 390.500 pesos/mes.

  • Un Plan de Reservas Técnicas que fungirá como una “hucha” o alcancía para evitar gastar todos los ingresos en el pago de pensiones, y al mismo tiempo hacer frente a la transición demográfica sin necesidad de afectar las condiciones de futuros cotizantes.

Conclusiones:

La situación actual de los pensionados vislumbra el abandono del Estado sobre quienes han trabajado durante toda su vida, pero deberán seguir haciéndolo para poder sobrevivir.

El sistema de seguridad social de Chile fracasó, pues no cumple con el objetivo esencial que cualquier sistema de jubilaciones en el mundo: proteger el esfuerzo de toda una vida de trabajo y garantizar el pago de una pensión justa que permita vivir una vejez digna.

Las AFP han consolidado la matriz productiva chilena, caracterizada por ser monoexportadora, rentista y con altos niveles de concentración en manos de élites que, gracias a su poder económico, han conquistado espacios políticos para bloquear cambios en el sistema.

El plebiscito NO+AFP abrió un nuevo espacio democrático en los esfuerzos por reconfigurar una política pública que carece de legitimidad ciudadana.

Queda pendiente un debate sobre el trabajo y la precarización del mundo laboral chileno expresado en el deterioro de los salarios y las condiciones de trabajo formal que, pese al auge de la economía chilena en la última década, mantienen dilatada la brecha de desigualdad entre sus ciudadanos.

@clujan0




martes, 4 de abril de 2017

AFP: LA PREVISIÓN SOLIDARIA




04/04/2017

Cuando se trata de defender el negociado de las AFP, los “expertos” se extralimitan: manipulan, inventan, deforman, en una palabra, mienten. Por ahí escuché a un “decano” de una universidad champignon cacareando en un canal de TV que “los sistemas por repartición ya no existen en el mundo porque son inviables” (sic).

Servidor, jubilado precisamente en un sistema por repartición (Francia), ya no se sobresalta: los “expertos” vienen a la prensa y a la TV a mentir cada día de dios. Los periodistas obedientes, convenientemente ‘pauteados’, ni siquiera se molestan en verificar que lo que les dicen es verdad. Muchas veces ni siquiera conocen el tema sobre el cual interrogan a los “expertos”.

El tema de la previsión se ha transformado en la herida por la que respiran todas las numerosas reivindicaciones sociales, y con razón: después de una vida entera de labor, cuando toca abordar los años crepusculares de cada cual, los chilenos se ven condenados a la miseria. Tanto más dolorosa cuanto que los dinerillos que han acumulado penosamente durante décadas han hecho la fortuna de otros.

La lógica del sistema de AFP impuesto en dictadura es infernal. Cada cual debe “capitalizar”, es decir acumular un monto significativo, que terceros sin control ni supervisión –el fideicomiso ciego del pobre– se encargan de hacer fructificar para supuestamente pagar la pensión al cabo de muchos años.

Ahora bien, para que ese “capitalito” fructifique, admitiendo que la AFP no se lo robe como suele ser el caso, es necesario obtener altas rentabilidades de los activos en que fue invertido. Para que dichos activos generen una alta rentabilidad (los inversionistas institucionales hablan de un 15% anual) es necesario ordeñar las empresas día y noche, exigirles lo que no pueden dar.

Cuando la rentabilidad no sube a los niveles exigidos la solución es sencilla: reducir la masa salarial, ergo despedir trabajadores, gracias a lo cual es el desempleo el que –transitoriamente– logra la rentabilidad requerida. En otras palabras, para que tu “capitalito” rinda, tienes que aceptar un alto nivel de desempleo. Y, eventualmente, tu propio desempleo. No te quejes: es por tu bien. Si no encuentras trabajo se debe a que intentan hacer de modo que los activos comprados con el dinero que juntas penosamente rinda más.

Otro elemento que contribuye a aumentar la rentabilidad de tu “capitalito” son los bajos salarios. Desde los albores del capitalismo se supo que salarios y rentabilidad del capital son los dos extremos de un sistema de vasos comunicantes. En las clases de Física de mi Liceo de San Fernando me enseñaban que –en vasos comunicantes– si haces bajar el nivel de un lado, sube del otro. Mecánica de fluidos, sencilla como una de tus manos.

De ahí que David Ricardo, uno de los primeros teóricos de la economía capitalista, escribiese en el año 1817 lo que sigue: “No puede haber un aumento del valor del trabajo sin una caída del lucro.”

O lo que es lo mismo, no puede haber un aumento del lucro sin una caída de los salarios.

Si quieres que tu “capitalito”, ese que juntas para tu pensión, rente más… tienes que aceptar que los salarios sean bajos, incluyendo el tuyo. Ya... pero si el salario es bajo… ¡no hay modo de hacer que la pensión sea alta! Eso se lo vas a contar a José Piñera, que servidor, en este entierro, no lleva velas.

Para dejarte clara la película me hago un deber en citar una vez más a David Ricardo:

“La proporción que puede ser pagada como salario es muy importante para la cuestión del lucro; porque debe notarse que los beneficios serán altos o bajos en exacta proporción a que los salarios sean bajos o altos” (David Ricardo. “The Principles of Political Economy and Taxation” - 1817).

Así las cosas, para tener una buena rentabilidad debes aceptar dos sacrificios menores: tener un salario de mierda y, eventualmente, estar en el paro. ¿Te queda claro? Nunca olvides que la pensión no es sino un salario pagado con retraso, con años de retraso. Mientras las AFP, los bancos y las grandes empresas trabajan con ese salario ‘atrasado’ y se hacen ricos con él, tú esperas pacientemente durante toda tu vida para llegar a ser pobre.

La previsión por repartición tiene una lógica muy diferente, y eso es lo que no le gusta a los grandes empresarios, ni a sus secuaces del gobierno, ni a los “expertos” a la orden.

En un sistema solidario por repartición, son quienes trabajan los que pagan las pensiones de los jubilados. ¿Con qué? Con las cotizaciones salariales y patronales que hay que pagarle mensualmente al sistema de previsión. Dije bien cotizaciones salariales y patronales, porque cotiza no sólo el asalariado, sino también la empresa (si a los grandes empresarios les gustan los “cuenta-propia” es porque así se ahorran el aporte patronal, y te dejan solo frente al drama de tu propia previsión).

En un sistema solidario por repartición, mientras más trabajadores tengan empleo, y mientras más altos sean sus salarios… más plata hay para pagar las pensiones. Esa es la lógica. Simple cálculo aritmético. Un sistema solidario por repartición aconseja buscar siempre el pleno empleo y mejores salarios, exactamente lo contrario de lo que ocurre en un sistema por capitalización.

Los “expertos” no lo saben. En fin, hacen como si no lo supieran, y mienten. Los pusilánimes del gobierno lo mismo. Los grandes empresarios ni qué decir.

Ya ves como el razonamiento es sencillo. Los millones de asalariados que salieron a manifestar en las calles para ponerle fin a la estafa de las AFP, ese robo legal caracterizado, lo intuyen, lo saben, lo advierten. Y tienen razón.

Lo colectivo es mejor que lo individual. Siempre. Por esa razón los asalariados comenzaron a crear Mutuales, Sindicatos y otras organizaciones solidarias allá por la Edad Media. Único modo de hacer valer sus derechos ante el poder brutal y violento del gran capital. ‘Cada uno para su santo’ es el mejor modo de que te coman los lobos.

Si no crees en la fuerza de lo comunitario… pos eso: que te den morcilla.

http://www.alainet.org/es/articulo/184573