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miércoles, 16 de septiembre de 2026

LA ECONOMÍA INMATERIAL Y LAS EMPRESAS-PAÍS UNA PROPUESTA CIVILIZATORIA

 


Dr. Hugo SALINAS

hugosalinasgonzalez@gmail.com


El análisis que vengo realizando, sobre la pobreza / riqueza, se apoya en la Teoría del Cambio, el que nos propone observar los fenómenos socio-económicos a través de sus dos elementos : por un lado se tiene al proceso de trabajo quien se encarga de cómo producir los bienes económicos y, por otro lado, se tiene a la decisión socio-económica, quien se encarga de definir el tipo de repartición de la totalidad de las riquezas creadas por toda la población.


Con ese marco teórico, cuando auscultamos nuestro futuro socio-económico es indiscutible señalar que el mejor proceso de trabajo que la Humanidad está creando es el Proceso de Trabajo de Concepción, generalmente conocido como la economía inmaterial. Y la mejor forma de repartición que la Humanidad ha practicado a lo largo de sus 315 mil años de existencia, es la Repartición más o menos igualitaria de la totalidad del resultado económico generado por toda la población.


Comenzaremos por observar a la economía inmaterial. Este proceso de trabajo tiene como elemento principal a los conocimientos del trabajador que se aplican sobre los conocimientos acumulados por la Humanidad para dar como resultado una creación, invención, descubrimiento o innovación. Es decir, debemos preparar a toda la población en esta nueva manera de trabajar si deseamos obtener el mayor valor agregado que permitirá a sus trabajadores los mejores niveles de salarios y a toda la población, el mejor de cuadro de vida. La « producción » ha sido superada por la « elaboración » de bienes económicos.


Pero, lo más importante a rescatar es que el elemento principal, los conocimientos, se encuentra al interior del cerebro del trabajador. Y con ello llegamos a una característica fundamental del Proceso de Trabajo de Concepción, aquella que impide toda relación de dominación. Para que el extorsionador pueda hacer uso de los conocimientos del trabajador tendrá que vigilar su proceso mental durante las 24 horas del día y los 365 días del año, lo cual se hace imposible. Es decir, el desarrollo de la economía inmaterial es el camino seguro a la liberación del asalariado.


Otra particularidad de este nuevo proceso de trabajo es que, por sus mismas características de « inmaterial » está obligado a convivir con el proceso de trabajo precedente, que es exclusivamente material, porque los bienes inmateriales elaborados requieren de una expresión material para poder identificarse ante los consumidores en el mercado de compra-venta.


De ahí que, hoy en día ya se conoce a las empresas generadoras de software y a las generadoras de hardware. Pero, y esto es importante remarcar, son las empresas de software las que determinan el qué elaborar y el qué producir. Es decir, el nuevo trabajador ya no es un campesino o un obrero ; el nuevo trabajador es un “conceptor”, con el más elevado nivel de conocimientos en su dominio.


Otra particularidad de este nuevo proceso de trabajo es que se desarrolla dentro de una economía de mercado habitada por millones de empresas. En consecuencia, la empresa es la unidad celular de la economía. Esta característica se viene visualizando desde el proceso de trabajo precedente, generalmente conocido como la industria, en un proceso de industrialización.


En suma, la empresa del mañana y, por qué no decirlo, la empresa del futuro inmediato, es la que se orientará a la economía inmaterial y contará en su seno con la Repartición Igualitaria de la totalidad del resultado neto (ganancias) de su actividad económica. Se trata  de la empresa-país que será propiedad de toda la población, única manera para que la totalidad del resultado neto se pueda repartir entre todos los miembros de la población, en partes estrictamente iguales.

 

La Repartición Igualitaria del total de las ganancias de todas las empresas-país conformará la Remuneración de Base Universal de todos los habitantes del país. Aquí la fórmula matemática:


(PBI2 – W2) / N = r


En donde, la Remuneración de Base Universal (r) es igual al Producto Bruto Interno generado por todas las empresas-país (PBI2), disminuido de la masa de salarios de los trabajadores del sector empresas-país (W2). Todo ello dividido entre el número total de habitantes del país (N).


Es decir, desde que nace una persona hasta el final de sus días tendrá una Remuneración de Base Universal, en forma automática, y no porque haya trabajado si no porque es miembro de una comunidad. Además, esta remuneración no obedece ni al color de la piel, ni de la religión practicada, ni del sexo de la persona. Es simplemente, porque se es miembro de una comunidad. Será uno de los elementos más importantes del Sumaq Kausay.


Así, los trabajadores en este nuevo modelo de vida tendrán dos fuentes de remuneración: una por la retribución de un esfuerzo realizado, su salario; y otra, por ser miembro de la comunidad, la Remuneración de Base Universal. Es la interacción entre las personas y sus instituciones que se encargará de eliminar las grandes disparidades en los salarios de trabajadores que van desde algunos dólares contra miles de millones dólares por jornada de trabajo, que abusivamente se han otorgado los que se benefician del modelo a Repartición Individualista.


Con ello, estamos sugiriendo que el modelo de aplicación para transformarla economía y la sociedad es una economía de mercado con dos sectores. El Sector 1 estará compuesto fundamentalmente de las micro-empresas con Repartición Individualista y el Sector 2 estará conformada únicamente por las empresas-país con Repartición Igualitaria. Y serán las empresas-país quienes se encargarán de desarrollar los sectores sensibles en relación con el bienestar general de la población y con la soberanía del país.


La fórmula matemática de la Repartición más o menos igualitaria, a nivel de país, es la siguiente:


PBI = G1 + W + rN


En donde el Producto Bruto Interno del país (PBI) será igual al total de ganancias de los micro-empresarios + la masa de salarios de todos los trabajadores del país (W) + el total de la Remuneración de Base Universal (r) que recibirá cada persona (N), desde que nace hasta el final de sus días, por el sólo argumento de pertenecer a la comunidad.


Aquí debemos resaltar dos temas de gran trascendencia. El primero, este modelo permitirá que la totalidad del Producto Bruto Interno del país se vierta, en partes más o menos iguales, entre todos los habitantes del país (al consumo), y que el Bien Común, que deberá rápidamente alcanzar un porcentaje significativo del total de bienes de capital del país, será de propiedad de la población y será ella misma quien la gestione. El segundo tema de trascendencia es que el modelo permitirá la plena expresión de la individualidad dentro de un mundo real de comunidad.


La pregunta es, ¿cómo instalar este nuevo modelo dentro de una economía que está dominada por la Repartición Individualista y que genera un comportamiento individualista, con una élite que posee el poder absoluto sobre el resultado de la actividad económica del país, que el empresariado “nacional” es todo menos nacional, que las instituciones de la Democracia Representativa son fieles a los poderes fácticos,  que la “soberanía” es una ilusión manejada por el imperio americano esencialmente y, apoyada por una fuerza armada y policial sanguinaria?


Saint-Nazaire, Francia, 27 de julio del 2026

LA CIVILIZACIÓN CARAL: EL BIEN COMÚN Y EL SUMAQ KAUSAY

 




Dr. Hugo SALINAS

hugosalinasgonzalez@gmail.com


En el análisis de la Civilización Caral hay tres fenómenos socio-económicos a poner en relieve.


El primero, es que a pesar de la práctica de la agricultura que nos debió conducir rápidamente a la Repartición Individualista, se continuó con la Repartición más o menos igualitaria de la totalidad del resultado de la actividad económica entre todos los miembros de la población. Un tipo de repartición que se practicó durante los primeros 300 mil años de existencia del Homo sapiens anteriores al inicio de la agricultura y que, en el caso de la Civilización Caral persistió durante 2 mil años a pesar de ya estar en ejercicio la agricultura.


El segundo fenómeno socio-económico a remarcar es la diversificación del Bien Común. Se continuó con el Bien Común en su forma “líquida”, compuesto de la canasta de alimentación del poblador. A ello se agregan luego las herramientas de trabajo. En la Civilización Caral se agrega al Bien Común, algo mucho más importante: la tierra cultivable, y que fue complementada con la ganadería y la pesca. Esto dio lugar a los grandes trabajos de irrigación y el inicio de las viviendas familiares, de los establecimientos públicos y templos de adoración. El capital fijo destacó nítidamente sobre el capital corriente y, la época de la producción dejó muy lejos a la recolección. Y es bueno precisar que el Bien Común, en sus dos formas de manifestación, pertenecieron integralmente a todos los habitantes de la comunidad y a ninguno en particular.


Hasta aquí podríamos decir que la Repartición más o menos Igualitaria de los bienes económicos generados por la comunidad no tiene nada de sorprendente.  Pero, el hecho es que, en la Civilización Caral persiste a pesar de ya estar practicando la agricultura, y cuyo elemento principal, la tierra cultivable, facilita la sustitución de la Repartición más o menos Igualitaria por la Repartición Individualista.


Es un fenómeno histórico no solamente insólito si no que merece nuestro análisis, porque, esta práctica y en estas condiciones, puede ser utilizado en los tiempos actuales para eliminar el fenómeno pobreza / riqueza. Es decir, a pesar de que la tierra cultivable, elemento esencial de esta nueva manera de trabajar facilita la aparición del esclavismo y feudalismo; en la Civilización Caral, y durante sus 2 mil años de práctica diaria de la agricultura, no apareció ni el esclavo ni el pongo o siervo.  ¿Cómo explicar este fenómeno histórico contradictorio con la dinámica de los fenómenos socio-económicos?


Comencemos por presentar el contexto de este hecho histórico. Es bueno saber que hace unos 10 mil años aproximadamente, luego de un cierto período de domesticación tanto de animales como de plantas, se impuso una nueva manera de trabajar mucho más eficiente que los dos procesos de trabajo precedentes. Se trata de Los Dos Procesos Naturales de Producción, asentado esencialmente en la agricultura y la ganadería.


Y ya lo precisamos líneas arriba, según la regla de la dinámica de los procesos de trabajo, la característica del elemento esencial de cada proceso de trabajo es quien determina el tipo de repartición de la totalidad del resultado de la actividad económica, generada por todo una población. Y en este caso, el de la agricultura, el elemento fundamental es la tierra cultivable. Es ella la que facilitará, por primera vez en la historia de la Humanidad, la instalación de la Repartición Individualista, mediante la cual, la totalidad del resultado de la actividad económica será apropiado, ya no por todos los miembros de la comunidad, si no por un número reducido de personas o familias. Y con ello se dará nacimiento al fenómeno socio-económico “pobreza / riqueza”.


La pregunta que surge es, ¿qué es lo que determinó que en la Civilización Caral y por un espacio de tiempo bastante considerable (2 mil años) no se haya impuesto la Repartición Individualista y, por ende, el trabajo servil y esclavo?


La explicación razonable es que el peso histórico de los 300 mil años de práctica en Repartición más o menos igualitaria de la totalidad del resultado de la actividad económica primó sobre la implantación de la Repartición Individualista, como un comportamiento generalizado de la población. Este es el tercer fenómeno socio-económico importante a remarcar, a ser consciente de su existencia y a tenerlo presente en nuestra lucha social diaria.


El Bien Común y el Sumaq Kausay se siguieron imponiendo por 2 mil años más en la Civilización Caral, a pesar de que en el nuevo proceso de trabajo basado en la agricultura, su elemento esencial, la tierra cultivable, tenía por característica principal el hecho de facilitar que cualquier persona podía apropiarse de la tierra cultivable creada por otra persona.


En la Civilización Caral primó el peso histórico de una práctica anciana de miles de años para que, a pesar de que el nuevo proceso de trabajo llevaba en su seno el aliciente de un cambio radical en la repartición de la totalidad del resultado económico generado por todo un pueblo, no se pusiera en práctica, y por miles de años. Y este fenómeno no es aislado ni único.


Según los descubrimientos arqueológicos y antropológicos recientes existen evidencias de la perduración de la Repartición más o menos igualitaria a pesar de estar practicando por miles de años la agricultura. Dentro de estos pueblos tenemos a Çantalhoyuk en las tierras de la actual Turquía, comunidad que existió más de 2 mil años antes de la Civilización Caral. Igualmente quedan idénticas evidencias en el Tell Abu Hureyra en las tierras de la actual Siria o  en el de Gobekli Tepe igualmente en Turquía. Todos ellos por la misma época. Un fenómeno no aislado ni único en el comportamiento del Homo sapiens.


Esta lección histórica, bien asimilada por los pueblos de ahora, permitirá construir comunidad practicando el Sumaq Kausay y generando el Bien Común como elementos centrales de la vida de una población, a pesar de que las condiciones materiales sean totalmente contrarias a este objetivo de construir una sociedad sana y equilibrada, sin pobreza, sin guerras, y sin el rechazo del otro.


Probado está, entonces, si la mayoría de la población así lo quiere, y lo impone en una Decisión de Sociedad, puede muy bien, aun cuando  esté en contradicción de la característica del elemento fundamental del proceso de trabajo en curso, instaurar la Repartición más o menos igualitaria de la totalidad del resultado económico entre todos los miembros de la población.


Pero hay algo más, y que será el sujeto de mi siguiente artículo. La Humanidad está desarrollando un nuevo proceso de trabajo que lleva inmerso en su elemento principal, la característica de facilitar la Repartición Igualitaria del resultado neto (las ganancias) de las empresas, entre todos los miembros de la población. 


Como lo veremos luego, este nuevo proceso de trabajo que ya se encuentra en curso de instalación permitirá la puesta en práctica, a nivel de sociedad, la Repartición más o menos Igualitaria, entre todos los miembros de la población, de la totalidad del resultado de la actividad económica. Con ello, el pueblo, en forma duradera, volverá a manejar directamente el Bien Común y a gozar del resultado de su trabajo en una condición de Sumaq Kausay o Vivir Bien.


Saint-Nazaire, Francia, 27 de julio del 2026

viernes, 11 de septiembre de 2026

LA ECONOMÍA COMUNITARIA ANCESTRAL, PARADIGMA DEL SUMAQ KAUSAY

 


Dr. Hugo SALINAS

hugosalinasgonzalez@gmail.com

Como introducción, y para que quede claro desde el principio, les diré que para esta historia que les voy a narrar en 3 capítulos, no se tiene en cuenta para nada si somos quechuas, aymaras, mochicas, awajun...; hombres, mujeres...; cobrizos, blancos, negros... Para nada, lo que nos interesa es que todos somos seres humanos y, como los especialistas no dicen, somos Homo sapiens.

En términos socio-económicos, el Sumaq Kausay o Vivir Bien, ¿qué es? Una pregunta que, hasta ahora, no se ha resuelto con claridad. Para intentar hacerlo iré a los orígenes de lo que somos, Homo sapiens. Es decir, me ubicaré en la Historia de la humanidad de hace 315 mil años y caminaré muy rápidamente hasta hace unos 10 mil años. Un período de análisis de aproximadamente 300 mil años.

Durante todo este intervalo de tiempo, nada corto por cierto, el Homo sapiens vivió en una economía de abundancia y en Sumaq Kausay. Es decir, en el contexto en el que vivieron, gozaron de abundantes fuentes de alimentación, de una Naturaleza a su entera disposición y de que, el resultado de su esfuerzo diario era compartido entre todos los miembros de la comunidad en igualdad de condiciones: Hombres y mujeres, niños y ancianos, personas sanas y con discapidad...; es decir, todos sin excepción, gozaban de la totalidad del resultado de su trabajo diario, sin limitaciones y en proporciones más o menos iguales.

Y para lograr este estilo de vida, según los especialistas, les bastaba trabajar alrededor de cuatro horas y media por día, además de que les permitía generar un excedente económico que supieron utilizarlo racionalmente, como lo veremos luego.

Esto es lo que conocemos como el Sumaq Kausay. Pero, ¿qué es lo que permitió que ese estado de igualdad haya sobrevivido por más de 300 mil años, sin que aparezcan los fenómenos actuales tan presentes, masivos y duraderos como la pobreza, el desempleo, la marginación...?

Mis trabajos de investigación me han conducido a constatar lo siguiente: de lo primero que el Homo sapiens tomó conciencia es el reconocimiento del recién nacido como parte esencial del Grupo Social. Una persona no podría llegar a vivir como anciano si no existe el relevo de los trabajadores. Con ello se da nacimiento a la comunidad.

No puede haber reproducción de la comunidad si no existe el relevo de los trabajadores directos en la recolección de la Canasta de Alimentación. Ellos, a través de una Decisión de Sociedad crearon concientemente lo que podríamos llamar el primer Pacto de Sociedad consistente en, primero, reconocer al recién nacido como parte vital del Grupo Social y, segundo, la Repartición de la totalidad de la canasta de alimentación en partes más o menos iguales entre todos los miembros de la comunidad. Crearon los lazos de comunidad sobre las bases materiales del Bien Común.

¿Qué es el Bien Común? En ese entonces el Bien Común está compuesto, primero, de todo lo que les ofrece la Naturaleza y, segundo, de la Canasta de Alimentación que, con su esfuerzo, los trabajadores ponen al servicio de la comunidad. Esa Canasta de Alimentación es lo que hoy llamamos “salario” y que ya no está al servicio de la comunidad si no solamente de los trabajadores y, para colmo, está al servicio de solamente los trabajadores ocupados. Los trabajadores no ocupados (desempleados) están excluidos de consumir una fracción de la Canasta de Alimentación.

Pero, ¿cómo es que, a pesar de los 300 mil años de vivir con excedentes económicos y del crecimiento del número de componentes del Grupo Social, en donde pasaron de algunas personas a centenas o miles de personas, no se concentró la totalidad del resultado de la actividad económica de toda una población en pocas manos o pocas familias, como sucede actualmente? ¿Qué es lo que esconde ese comportamiento «natural» del hombre «salvaje» y, sobre todo, en qué se funda y perdura esa Decisión de Sociedad?

Para responder a estas preguntas hay que ingresar a analizar los procesos de trabajo con los cuales pudieron constituir su Canasta de Alimentación y, sobre todo, analizar la característica del elemento fundamental de cada proceso de trabajo.

Durante esos primeros 300 mil años de existencia, los Homo sapiens, nosotros, nos servimos, primero, del Proceso de trabajo a mano desnuda y, luego, del Proceso de trabajo con herramientas, tales como el arco, la flecha, el mazo, la piedra, etc. Un proceso de trabajo es una manera de trabajar que la comunidad utiliza, en su interacción con la Naturaleza para recolectar, producir o crear los bienes económicos necesarios en la reproducción y engrandecimiento tanto de una persona como de todos los miembros de la comunidad.

Para hacer corto diré que, el elemento principal de cada uno de estos dos primeros procesos de trabajo que la Humanidad creó, tiene como característica esencial que impide la puesta en práctica de una relación de dominación entre un ser humano y otro ser humano. ¿Cómo es posible?

En el primer proceso de trabajo, la mano desnuda del trabajador es parte del trabajador mismo. Para extorsionarlo, es necesario vigilarlo durante las 24 horas del día y los 365 días del año, lo cual es materialmente imposible en ese contexto de situación, en donde la Naturaleza y los recursos alimenticios están al servicio de todos los animales vivientes, incluyendo al Homo sapiens.

En el segundo proceso de trabajo, la herramienta que utiliza un trabajador, tal como un mazo o una flecha, se convierte en la extensión del brazo del mismo trabajador. Es decir, estamos en la misma condición de una economía que se desarrolla con el Proceso de trabajo a mano desnuda, en donde es imposible establecer una relación de dominación permanente.

En los dos casos, la característica del elemento fundamental de cada uno de los dos primeros procesos de trabajo, impidió la explotación de una persona sobre otra. Una situación que duró alrededor de 300 mil años. Esto explica del por qué, durante los primeros 300 mil años de existencia del Homo sapiens, que somos nosotros, no conocimos ese perverso fenómeno socio-económico llamado “pobreza / riqueza”.

Fue necesario la aparición de un tercer proceso de trabajo para que se cree la condición que facilitó la aparición, por un lado, de la pobreza en la casi totalidad de la población y, por otro lado, la riqueza acumulada en una pequeñísima fracción de la sociedad. Este nuevo proceso de trabajo, que lo llamo los Dos procesos naturales de producción, se asienta fundamentalmente en la agricultura y la ganadería. Y el elemento principal de este proceso de trabajo es la tierra cultivable.

Sucede que, a diferencia de la mano desnuda y de las herramientas de trabajo, la tierra cultivable que es el producto de un esfuerzo humano y, por añadidura, el elemento fundamental para desarrollar la agricultura y la ganadería, se desprende del trabajador que lo crea. De esta forma, cualquier otra persona puede apropiársela utilizando sentimientos religiosos, conocimientos indispensables para el manejo de la actividad económica o, simplemente, utilizando la violencia y la fuerza.

No obstante, a pesar de la práctica cotidiana de la agricultura que, posteriormente, introdujo el esclavismo y el feudalismo, en sus primeros miles de años del cultivo de la tierra en forma sedentaria, subsistió la Repartición más o menos Igualitaria de la totalidad del resultado de la actividad económica del Grupo Social. Un ejemplo de ello lo tuvimos en Perú, en el caso de la Civilización Caral. ¿Cómo fue posible? Esto lo explico en el artículo siguiente.

Saint-Nazaire, Francia, 27 de julio del 2026

martes, 26 de marzo de 2024

ELECCIONES PRESIDENCIALES: SOÑAR NO CUESTA NADA

 


       Dr. Hugo Salinas

       hugosalinasgonzalez@gmail.com

La elección de Pedro Castillo Terrones, en tanto que Presidente de la República del Perú, nos invita a reflexionar sobre un tema de actualidad. ¿Cómo poner en práctica un modelo socio-económico que está diseñado para eliminar las inmensas desigualdades socio-económicas, comenzando por la eliminación del desempleo y la pobreza? ¿Será posible que la inmensa mayoría de la población pueda, una vez más, elegir a uno de los suyos para que inicie un proceso de Transformación socio-económica, política, cultural…?

Al parecer, es posible repetir el plato si tomamos seriamente en consideración la información estadística que nos proporciona la ONPE (Oficina Nacional de Procesos Electorales). Se trata de la información estadística concerniente al resultado de las elecciones generales del 2021, en donde precisamente fue elegido como Presidente de la República el profesor primario y rondero, Pedro Castillo Terrones.

En los rubros que nos concierne, la información estadística que nos proporciona la ONPE presenta la información siguiente:

 

ELECCIONES GENERALES 2021 – Presidente Pedro Castillo Terrones

 

Votos emitidos*        %     Descripción

    25 287 954        100,0 Electores hábiles

      2 190 059            8,7 Votos en blanco

      1 523 027            6,0 Votos nulos

      7 574 238           30,0 Ausentes

      2 724 752           10,8 Votos a favor de Pedro Castillo Terrones en primera vuelta

    14 012 076           55,5 Votos en blanco + nulos + ausentes + a favor de Pedro Castillo

     14 400 630          56,9 Total de votos válidos

(*) Fuente: Página web de la ONPE (Oficina Nacional de Procesos Electorales), Perú

 

Para el año 2021, la población total del Perú fue de 33.7 millones de personas, de las cuales 25.3 millones eran “electores hábiles”; personas habilitadas para exprimir su voto por el candidato presidencial de su preferencia. Es decir, según la ONPE, solamente el 75.1% del total de habitantes del país eran “electores hábiles”. Un cuarto de la población no tenía ningún derecho a participar en el proceso electoral. Un cuarto de la población no podía participar en una fiesta electoral de vital importancia para la salud de la Democracia.

Algo más, según los datos de la misma ONPE, y siempre para las elecciones 2021, solamente 14. 4 millones de votos (una persona, un voto) fueron considerados “votos válidos”. Es decir, el 57.3% del total de la población del Perú estaba fuera de la fiesta electoral. Vaya tamaño “margen” de juego en las manos de la ONPE y el JNE para declarar al ganador de la silla presidencial. Un “margen” nada despreciable para que se deslice todo tipo de corrupción, y a la cual están bien acostumbrados tanto la ONPE como el JNE.

Pero, supongamos que nuestros funcionarios tanto de la ONPE como del JNE juegan limpio y son honestos de principio a fin. Resulta que con la información estadística proporcionada por la ONPE, es posible repetir el plato; es decir, es posible que podamos nuevamente elegir a un hijo del pueblo como lo fue Pedro Castillo Terrones.

Pruebas al canto. Resulta que, si sumamos los votos en blanco, nulos, ausentes y, si a dicho resultado le agregamos la cantidad de votos que Pedro Castillo obtuvo en primera vuelta, podemos fácilmente alcanzar a 14.0 millones de votos. Es decir, todo aquel hijo del pueblo, y que tenga el respaldo del pueblo, puede fácilmente alcanzar el 56.9% del total de votos válidos, y ser ungido Presidente de la República en la primera vuelta de las elecciones generales. Muy interesante y tentador.

Y es bueno añadir que aquí no estamos considerando la “corrida” de votos que se produce en la segunda vuelta en donde, como la experiencia de Pedro Castillo lo ha demostrado, él pasa de un débil 19% a obtener una votación de más del 50% que le permitió ser elegido Presidente la República. Es decir, si se consigue que esa “corrida” de aproximadamente 30% de votos se dirija hacia el candidato hijo del pueblo, ello permitiría, en primera vuelta, alcanzar un nivel de votos superior al 70% del total de votos válidos. Una elección por abrumadora mayoría.

Como les decía, soñar no cuesta nada, pero ya Pedro Castillo así como Ollanta Humala realizaron la hazaña gracias al respaldo de la población. ¿Por qué no intentarlo de nuevo? Pero no se olviden, sin la defensa del voto hasta el último segundo del proceso electoral, la victoria no está garantizada, tal como lo demostraron Pedro Castillo y Ollanta Umala.

¿Existen otras alternativas para “conquistar” el sillón presidencial? Claro que sí, de las cuales hablaremos en otro momento. De igual modo, es necesario hacerse la pregunta, ¿y todo esto para qué? Indudablemente que llegar a ser Presidente de la República no es suficiente para Transformar el país, como lo ha demostrado Pedro Castillo Terrones y Ollanta Umala Tasso.

 Antes de iniciar la carrera en la conquista del sillón presidencial, es necesario contar con un Plan de Gobierno claramente definido de Transformación socio-económica del país, y con el personal suficiente en número y en calidad conceptual para ponerlo en práctica. Sobre este tema también hablaremos más adelante. Por lo tanto, deje de dormir, lo importante es soñar en el destino de nuestra sociedad y de nuestro país. Y como decía, soñar no cuesta nada.

Saint-Nazaire, Francia, 19 de febrero del 2024

miércoles, 31 de enero de 2024

LA GESTIÓN SOCIAL DEL BIEN COMÚN

 


Dr. Hugo SALINAS

hugosalinasgonzalez@gmail.com

Cada vez es más evidente que nos encontramos en una Crisis de Civilización. Este fenómeno económico, social, político, filosófico, religioso…, se presenta con mayor crudeza desde el siglo XVI, cuando la acumulación y centralización de riquezas, en muy poquísimas manos y en cantidades nunca antes imaginadas, se realiza a nivel local, nacional y mundial. Pero, en verdad, esta crisis de civilización tiene sus orígenes hace unos diez mil años, a partir del cual, todo el esfuerzo de un pueblo se concentra y se centraliza en muy poquísimas manos.

Nos encontramos ante un fenómeno de globalización que, por tanto, debería ser positivo para el desarrollo de todos los seres humanos y de su sociedad. Y, sin embargo, viene acentuando cada vez con mayor crudeza el desempleo y la pobreza en inmensas franjas de la sociedad a nivel mundial. Y a partir de ello se generaliza con intensidad inaudita enfermedades sociales como la corrupción, la criminalidad, el negocio ilícito, la drogadicción, el odio del otro…

Esta crisis de civilización, lo estamos viendo, tiene por origen a lo que hemos llamado la Repartición individualista de la totalidad de la riqueza generada por todo un pueblo. Y no hay otra salida que implementar, conscientemente, un nuevo tipo de repartición como el que la Humanidad ya ha practicado en sus orígenes. Y se trata de la Repartición más o menos igualitaria de la totalidad de la riqueza creada entre todos los habitantes del país. Es decir, lo que genera un pueblo vuelva hacia él, en partes más o menos iguales.

Cada uno de estos dos tipos de repartición genera sus propias instituciones para perdurar en el tiempo. En el caso de la Repartición Individualista, como lo estamos viviendo actualmente, y desde hace diez mil años, se tratan de la Democracia Censitaria en su modalidad de Democracia Representativa; de la propiedad privada y de la organización centralizada del Estado en sus diferentes niveles de gestión, así como de la violencia organizada institucionalmente y de sus medios de comunicación masivo, incluido un sistema de educación pública ad hoc al pensamiento de los poderes dominantes.

La nueva civilización, que inexorablemente se apoyará en la Repartición más o menos igualitaria de la totalidad de las riquezas creadas por el pueblo, está ya generando nuevas instituciones para su puesta en vigencia y su perduración en el tiempo, como la propiedad común o comunitaria, la organización del Estado en forma horizontal, las empresas-país para la gestión social del bien común, la emisión monetaria en su forma de financiamiento ilimitado para incentivar y apoyar el emprendimiento individual en plena armonía con su sociedad. De igual modo, este financiamiento ilimitado facilita la creación y desarrollo de las empresas-país destinadas a gestionar los rubros más importantes del país. Sin olvidar que se requerirá de una policía de proximidad.

El funcionamiento, eficiente y eficaz, de estas nuevas instituciones se realizará con una implicación directa, mental y material, de cada uno de los habitantes del país, puesto de lo que se trata es de realizar la mejor gestión de sus propios bienes económicos comunitarios en provecho tanto del individuo como de la sociedad. Este será la gran diferencia, en el manejo del bien común con el que actualmente se realiza.

Es decir, la gestión social del bien común será el gran sello de la nueva Civilización en curso de formación. Con ello habremos alcanzado el reencuentro entre el individuo y su sociedad; entre un resultado de la actividad socio-económica en provecho tanto del individuo como de su sociedad. En corto, estamos frente al nacimiento de una nueva Civilización que facilitará el florecimiento de la individualidad en una igualdad de oportunidades para todos y en plena armonía con los intereses de la sociedad.

Una vez más, la nueva Civilización en proceso de formación tendrá por sello, la gestión social del bien común, en total contradicción con la gestión individualista de los bienes de la sociedad, tal como se conduce actualmente. Y ello conlleva la tarea de cada uno de los miembros de la sociedad, en las décadas a venir, consistente en el aprendizaje de la gestión social del bien común.

Durante diez mil años los poderes fácticos y sus lacayos nos han apartado del manejo de nuestros bienes comunes y nos han puesto en un enfrentamiento permanente con nuestro medio ambiente. Es hora de volver a ser seres humanos a cuerpo entero, en plena armonía con la Naturaleza, y dejar de ser las bestias de carga de aquellos que, con nuestro esfuerzo se enriquecen y, además, nos someten manu militari.

Saint-Nazaire 29 de enero del 2024

 

viernes, 10 de noviembre de 2023

LA EDUCACIÓN EN LA ERA DE LOS CONOCIMIENTOS

 


Dr. SALINAS Hugo

hugosalinasgonzalez@gmail.com

Andrés Oppenheimer nos dice que el siglo XXI es el siglo de los conocimientos. Y lo precisa así: “A diferencia de lo que ocurría hace dos siglos, cuando las materias primas eran una fuente clave de riqueza, hoy día la riqueza de las naciones yace en la producción de ideas”[i]

En efecto, cuando revisamos la evolución de los procesos de trabajo (formas de trabajar) desde los orígenes de la Humanidad, resulta que estamos pasando de una producción hacia una elaboración de bienes económicos. Ya no se trata de “producir” sino más bien de “elaborar”[ii]. Y la diferencia es sustancial.

La evolución en el tiempo de las formas de trabajar

En los orígenes de la Humanidad el contacto de los seres humanos con la Naturaleza fue directo. Su forma de trabajar, con la que se reproducía él mismo y su grupo social, fue de recolección, caza y pesca de bienes alimenticios. Luego, como consecuencia de resolver sus limitaciones comienza a crear e innovar sus herramientas de trabajo como el mazo, la lanza, la flecha, el arco, el tallado de la piedra, etc.

Posteriormente, la exigencia de poder sumar y restar así como el de leer y escribir se hace evidente cuando, en sus formas de trabajar, el grupo social pasa de la recolección a la producción de bienes alimenticios. Deja el Centro de Alimentación, un espacio de la Natur4aleza, para crear y mantener la tierra cultivable que le permitirá reproducir todo, o casi todo, lo que la Naturaleza le proveía.

Pero luego, es la industria que se impone como una nueva y potente manera de trabajar. El obrero desplaza al campesino. Al mismo tiempo, la escritura y la lectura así como el sumar y restar se vuelven indispensables para realizar su trabajo cotidiano. Un trabajo mayormente repetitivo. Un trabajo en la fábrica y en su línea de producción, a lo largo de su vida profesional.

Otra forma de trabajar se está imponiendo de más en más. Ya no se trata de producir sino el de elaborar bienes económicos. El resultado de la actividad económica ya no son bienes materiales. Ellos son, por excelencia, bienes inmateriales. Y el trabajador ya no es un simple obrero que sabe leer, escribir, sumar y restar. El nuevo trabajador es un científico en su especialidad. Es un nuevo mundo en el que estamos ingresando a todo galope.

Es una manera de trabajar en donde su elemento fundamental son los conocimientos y competencias del trabajador, el cual se aplica sobre los conocimientos de la Humanidad para terminar elaborando ya sea una invención, innovación, creación o descubrimiento. Por consiguiente, cada uno de los bienes de esta nueva manera de trabajar es inmaterial. A lo sumo, estos bienes necesitan de una cobertura material para poder ser utilizados.

Y el nuevo trabajador está muy lejos, a kilómetros, de sus ancestros recolectores, campesinos y obreros. Ahora, él, es un científico. Su centro de trabajo escapa a las cuatro paredes de un obrero, para trabajar con sus colegas que se encuentran en diferentes partes del mundo. Y muchas veces, ni los conoce personalmente.

El trabajador-conceptor es parte de equipos de trabajo que se hacen y deshacen en función de sus creaciones, descubrimientos, innovaciones e invenciones. Y en el corazón de todo este nuevo sistema de trabajo están los conocimientos que no dejan de florecer y difundirse, en tiempo real, en todas partes del mundo.

El factor limitante del bienestar general y de una formación profesional excelente

Sin embargo, cabe hacerse esta pregunta. ¿El gran paso de la Humanidad, de estar no solamente resolviendo casi todos nuestros problemas de confort material para ingresar en la solución de nuestros problemas que no pueden ser resueltos por las máquinas, beneficia a todos los seres humanos que habitan este mundo real?

Y es ahí en donde encontramos una “falla” de la civilización occidental. Los resultados de esta grandiosa hazaña humana están solamente beneficiando a un reducido, muy reducido, número de personas, a nivel mundial. Oxfam International se ha encargado de precisarlo. “Ocho personas poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial”[iii]. ¡Ocho personas pesan económicamente tanto, o más, que 3.8 mil millones de personas!

Y esta abismal desigualdad socio-económica lo podemos observar, en términos prácticos, por ejemplo, en el rendimiento educativo de los estudiantes del Perú.

Los estudios realizados por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), con relación al rendimiento académico de colegios, entre estatales y privados, confirma el patrón elitista de la educación peruana. “La gran mayoría de colegios seleccionados [los mejores en rendimiento escolar] son privados, cerca de un 85%; el resto está dividido entre estatales, parroquiales, Fe y Alegría y de las Fuerzas Armadas.”[iv]

Una parte de la explicación lo tenemos en el costo por alumno en los colegios privados. Tomemos como ejemplo la información que nos proporciona Justo Zaragoza, director de la Guía de Colegios (2012) que edita el Grupo Educación al Futuro. El colegio privado Roosevelt, ubicado en La Molina, exige una mensualidad de mil 88 dólares y una cuota de ingreso de 8 mil 500 dólares. Otro ejemplo es el colegio privado Markham, con una mensualidad de 930 dólares y una cuota de ingreso de 9 mil dólares.[v]

La problemática de la educación pública en el Perú queda mejor descrita cuando sabemos que, según el INEI (Instituto Nacional de Estadística e Informática), el Perú gasta alrededor de 725 dólares por año y por alumno (2013)[vi]. Es decir, mientras que el Estado invierte en la formación de alumnos del sector público la suma de 60 dólares mensuales, el sector privado invierte en la formación de un alumno la suma promedio de mil dólares mensuales.

Y esto queda confirmado cuando observamos que, según el mismo estudio de la PUCP, el Colegio Mayor Secundario del Perú, institución pública, presenta un rendimiento escolar mejor que todos los colegios privados. Y esto, porque  cuenta con un “staff de profesores (30 contratados y 85 especialistas), la mayoría del ámbito privado y con un sueldo promedio de S/.5.000, que estuvo a cargo del aprendizaje-enseñanza de los alumnos.

Durante el año 2010, en cada uno de los alumnos del Colegio Mayor el Estado invirtió US$12.000, es decir S/.32.400. Una cantidad que supera enormemente los S/.1.862 que se invierten anualmente por cada alumno regular de la educación secundaria pública del país.”[vii]  En el Colegio Mayor Secundario del Perú se gastan US$6.000 para manutención y US$6.000 para la parte académica, para cada alumno y por año escolar. El presupuesto del colegio en el año 2010 fue de 38 millones de soles. A estas cifras es necesario agregar el gasto en capital por la infraestructura utilizada. Es gracias a este esfuerzo financiero y administrativo que el Colegio Mayor Secundario del Perú, encabeza la lista de colegios, tanto privados como públicos, en cuanto se refiere a rendimiento escolar.

¿Cómo resolver este mal que ya tiene siglos en la formación profesional peruana?

Las herramientas hasta ahora aplicadas para resolver este problema han sido por demás insuficientes. Y los logros del Colegio Mayor Secundario Presidente del Perú nos proporcionan una pista seria. Gran parte del problema se encuentra en las inmensas diferencias socio-económicas entre los alumnos de los colegios públicos y privados.

Esta situación lo confirma un informe de la Organización ´para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), en estos términos: “El Perú es uno de los países donde la situación socio-económica del alumno tiene más impacto en su rendimiento escolar. […] De acuerdo con el referido estudio, un escolar de 15 años con escasos recursos tiene siete veces más probabilidades de mostrar un bajo rendimiento escolar que el de sus compañeros en mejores circunstancias. Según el informe de la OCDE, los resultados educativos no solo están condicionados a la renta per cápita de un país. También pueden variar si el alumno solo tiene un progenitor o asiste a una escuela rural.”[viii]

Según la Teoría de los Procesos de Trabajo desarrollada en el libro “Teoría del Cambio. Otro mundo es posible”[ix], el origen de este mal se encuentra en el tipo de repartición de la riqueza creada entre todos los habitantes de un país.

Desde hace varios miles de años, a nivel de la Humanidad, se instala en la actividad socio-económica un tipo de repartición bien específico. Se trata de la Repartición Individualista del resultado de la actividad económica, mediante la cual, la totalidad de ese resultado es apropiado por quien maneja el acto económico.

En el caso de América del Sur, es un fenómeno que se produce luego de la invasión española de 1532. Los invasores se apropian la totalidad de las tierras cultivables, a la época, el elemento esencial de la actividad económica. Los invasores se apropian, además, de todos los recursos naturales e, incluso, se apropian la totalidad del resultado del trabajo gratuito de los sobrevivientes de la guerra.

Este tipo de repartición del resultado de la actividad económica se viene practicando hasta nuestros días; es decir, durante el Coloniaje y la República. La solución cae por su propio peso. Se trata de reinstalar la Repartición más o menos Igualitaria del resultado de la actividad económica que se practicaba entre los pueblos originarios del Tawantinsuyo.

En breve, de lo que se trata es de crear otro sector de la actividad económica, en una economía de mercado. Un sector en donde todas sus empresas se gestionarán sobre dos importantes mecanismos: la Repartición Igualitaria del resultado de sus empresas y la propiedad comunitaria de sus activos.

El mecanismo de la Repartición Igualitaria se puede entender como la repartición igualitaria de las ganancias de todas sus empresas, entre todos los habitantes del país. Esto se ´plasmará, en términos concretos en la Remuneración de Base de todos los habitantes del país, desde que nacen hasta el final de sus días. Este ingreso monetario no tiene ninguna relación con el trabajo. Y cada persona lo recibirá automáticamente porque es miembro de su sociedad.

Aquí la fórmula de la Repartición Igualitaria:

(PBI2-W2) / N = r

En donde PBI2 es el Producto Bruto Interno del sector 2 a crear desde cero, W2 es la masa de salarios de los trabajadores del sector 2, N es la totalidad de la población del país y, “r” es la Remuneración de Base que percibirá cada uno de los habitantes del país.

A nivel de sociedad, este tipo de repartición se convierte en una Repartición más o menos Igualitaria, en estos términos:

PBI = PBI1 + PBI2   (El PBI del país es igual al valor agregado por el sector 1 y el sector 2)

PBI1 = G1 + W1       (En donde G1 es la masa de ganancias de los empresarios del sector 1)

PBI2 = W2 + rN

Y, W1 + W2 = W     (La masa de salarios del sector 1 y del sector 2 forma la masa de salarios de todos los trabajadores del país)

Efectuando los remplazos correspondientes, se obtiene la estructura de la Repartición más o menos igualitaria del resultado de la actividad económica a nivel país:

PBI = G1 + W + rN

Por su parte, la propiedad comunitaria, o colectiva, significa que la totalidad de los activos pertenece a todos los habitantes del país y, a ninguno en particular. Esta noción de propiedad es la que practicaron igualmente los pueblos originarios del Tawantinsuyo.

Con la propiedad comunitaria se asegura, en el tiempo, una repartición más o menos igualitaria de la totalidad del Producto Bruto Interno del país entre todos los habitantes, así como el financiamiento ilimitado y gratuito para la creación y desarrollo de sus empresas. Estos dos elementos nos estarían garantizando, a su vez, una igualdad de oportunidades para todos los habitantes del país, desde su nacimiento hasta el final de sus días. En donde se encuentre la persona, sin importar la lengua o religión que practique, tendrá una igual oportunidad para desarrollar sus habilidades y competencias, que cualquier hijo de vecino.

Es este zócalo que garantizará una actividad económica con trabajadores-conceptores de alto nivel, así como de personas que disfruten, en igualdad de condiciones, los logros de la Humanidad en todos los aspectos de la vida.

Un sistema de formación profesional en la era de los conocimientos y de la igualdad de oportunidades

El nuevo sistema de formación profesional:

1.      Comienza bien antes del nacimiento de la persona, con una planificación familiar

2.     Entre los 0 y 6 años de edad, la familia, la sociedad y la escuela se encargarán de identificar la potencialidad del niño

3.     Entre los 7 y 12 años de edad afirmará sus habilidades y competencias

4.    Entre los 13 y 15 años de edad, el joven culminará su formación profesional con una creación, invención, innovación, descubrimiento, en el dominio de sus habilidades y competencias

De igual modo, las características esenciales del nuevo sistema de formación profesional  serán las siguientes:

1.      Plena autonomía del Centro de Formación Profesional, en términos de financiamiento y administración

2.     Educación  a la carta. Nunca más la educación en masa, repetitiva, centralista, sin motivación

3.     La posibilidad por parte de los alumnos de poder sufragar, ellos mismos, un buen nivel de formación profesional

4.    Un sistema de formación profesional abierto al mundo

Con ello, igualmente, dejaremos claramente establecida la diferencia entre educación y formación profesional. Mientras que la educación es un asunto de familia y de sociedad, la formación profesional está íntimamente ligada a la evolución de los procesos de trabajo; en corto, de la evolución de las formas de trabajar que la Humanidad desarrolla en su camino.

Y para terminar, recordaremos el pensamiento de Theodore Schultz, Premio Nobel de Economía 1979, quien subraya lo siguiente: “La llave de la productividad económica a venir y de la contribución al bienestar humano se encuentra tanto en las aptitudes adquiridas de la población del mundo entero como en el progreso de los conocimientos útiles. […] Son las inversiones en la calidad de la población y en los conocimientos, que determinarán, por una buena parte, las perspectivas futuras de la humanidad.”[x]

Saint-Nazaire, Francia, 26 de noviembre del 2020



[i] OPPENHEIMER Andrés, [2005] Cuentos Chinos. El engaño de Washington, la mentira populista y la esperanza de América Latina, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, p. 303

[ii] SALINAS Hugo [1993] Hacia dónde va la economía-mundo. Teoría sobre los procesos de trabajo, Universidad Nacional San Agustín, Arequipa, Tercera edición revisada, Perú, 2011, pp. 239-262

[x] SCHULTZ Theodore William, [1981] Il n'est de richesse que d'hommes: investissement humain et qualité de

la population, Bonnel Editions, 1983, p. 11