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miércoles, 25 de marzo de 2020

UNA OPORTUNIDAD EN ORO PARA EL PRESIDENTE MARTIN VIZCARRA






La crisis que ha generado el coronavirus ofrece una oportunidad en oro a Martín Vizcarra, Presidente de la República del Perú, Como reza el dicho: no hay mal que por bien no venga.

Este bicho maligno, el coronavirus, le ofrece en bandeja de oro la posibilidad de mejorar sustancialmente el área del sector salud en cuanto a su infraestructura física, cantidad de personal, presupuesto para gastos corrientes y de capital que permitan equiparlos adecuadamente.

Veamos los hechos en cifras. Mientras que en Austria existen 7.6 camas de hospitalización por mil habitantes, el Perú solo tiene 1.5 camas de hospitalización por cada mil habitantes. Es decir, para un buen servicio de salud, al Perú le faltan 189 mil camas de hospital. Si tomamos como unidad de medida al Hospital Rebagliati, al Perú le estarían faltando 118.2 hospitales del tamaño de Rebagliati para estar a la altura de Austria. Una tarea de construcción civil que, aparte de mejorar el sistema de salud, daría empleo a miles y miles de peruanos actualmente sin trabajo

Existe igualmente una deficiencia en médicos. Mónaco tiene 7.17 médicos por cada mil habitantes, mientras que el Perú tiene solamente 1.1 médicos por mil habitantes. Es decir, tenemos una carencia del orden de 188 mil médicos. Es indispensable refundar el sistema de formación médica.

En el caso del Perú, los que laboran para el Estado alcanzan solamente el 8% de la PEA ocupada (población económicamente activa ocupada), mientras que en Noruega alcanza el 29.3%. Es decir, tenemos más que triplicar el personal al servicio de la comunidad. Nos estarían faltando contratar 3.4 millones de nuevos servidores si queremos estar a la altura de Noruega en el servicio civil.

Según el Dr. Laurence Molinier, la relación de personal de servicio no medical por cada médico, en los establecimientos hospitalarios del Estado, es de 8.6. Es decir, si nos están faltando 188 mil médicos, nos estarían faltando alrededor de 1.6 millones de personas no medical. Esto, sin contar los 2 millones de personal auxiliar que faltan al servicio de los médicos en plaza.

Son tiempos de grandes retos. No son tiempos de ambigüedades ni de ir por las ramas, ni querer avanzar a paso lento. Este reto debemos aceptarlo así como nuestros antepasados supieron aceptar el reto de su tiempo, y realizaron maravillosas obras que sorprenden al mundo entero.

Pero, desgraciadamente, bien lo sabemos, Martín Vizcarra no está a la altura de ni siquiera de modernizar y hacer avanzar al país en términos del actual modelo socio-económico capitalista. Su gobierno prefiere atender el día a día, sin tomar medidas en profundidad y de largo alcance.

Pasado la pandemia del coronavirus, los que queden sobrevivientes, seguirán viviendo en un país del Tercer o Cuarto Mundo, sin contar con un servicio salud adecuado a los tiempos modernos. Y seguiremos haciendo colas desde el día anterior para sacar un ticket que nos permitirá ver a un médico después de dos o tres meses, en el mejor de los casos.

Lima, 24 de marzo del 2020

viernes, 30 de agosto de 2019

EN DEFENSA DE LA JUVENTUD PERUANA



Escribe: Milcíades Ruiz

En las sociedades de animales salvajes, la manada protege su descendencia que asegura el porvenir de la especie. En el salvajismo capitalista de sociedades como la nuestra, el peligro acecha en cada instante, pero las personas jóvenes no tienen la protección apropiada. El sistema en el que vivimos está concebido para que víctimas y victimarios convivan bajo la ley del más fuerte económicamente. Así, los depredadores hacen su cacería como si fuese un derecho natural. Pueden atacar a sus presas abiertamente y también de manera sofisticada.
 
Sabemos que el futuro de nuestra patria depende de la formación de las nuevas generaciones. Sin embargo, no tenemos una política de estado que garantice esta previsión estratégica en las condiciones apropiadas. La enseñanza en aulas es solo una condición, pero se precisan de otras condiciones sin las cuales el futuro de los jóvenes suele ser decepcionante. Ellos conducirán el país en los años venideros y si analizamos la calidad de la juventud peruana quizá no estén aptos para sumir este reto. 

En nosotros se refleja el momento histórico que vivimos y los valores que nos sirven de luz, alumbran nuestros sentimientos. A la juventud actual le ha tocado vivir en una época de auge tecnológico pero su escala de valores sociales está seriamente distorsionada por el sistema de dominación que le imprime vocaciones alienantes. En estas condiciones, los conceptos de patriotismo, solidaridad, igualdad, justicia social, democracia, etc., les suena extraños y no están en el primer plano su libreto de vida, no lo sienten, no los conmueve.

¿Qué podemos esperar de nuestros hijos si no les damos las condiciones apropiadas para que puedan defenderse exitosamente en un medio adverso de sobrevivencia capitalista? ¿Y qué podemos esperar de la juventud peruana si no le damos las condiciones apropiadas para su desarrollo generacional exitoso? La nave nacional es un desastre, impera el desorden. Nadie sabe a dónde vamos ni cuáles son los objetivos nacionales por los que debemos luchar. Entonces los jóvenes andan perdidos sin rumbo ideológico.

Las federaciones de estudiantes universitarios han perdido su capacidad política y combativa, Los partidos políticos ya no satisfacen las expectativas juveniles y ante la falta de liderazgo se opta por los colectivos, que resultan más funcionales en las movilizaciones populares. Estamos en la línea de lucha por nuestros recursos naturales, agua, riqueza minera, bosques, ecología, pero dejamos de lado lo más valioso que son nuestros recursos humanos. 

Las condiciones materiales determinan nuestra conducta social. Hay desaliento cuando no se cuenta con las condiciones que permitan nuestro desarrollo. Las estadísticas nos dicen que la tasa de desempleo juvenil es casi ya del 20%, situación que se agrava con la migración extranjera. Algunos millones de jóvenes recurren al comercio ambulatorio pero otros millones caen en la delincuencia y las cárceles están superpobladas de jóvenes. A nivel general, cada día hay menos empleo y más delincuencia.

Según el último informe del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) de la Cámara de Comercio de Lima, la población entre 15 y 29 años que ni estudia ni trabaja (nini) asciende al 18.9% (1 millón 365 mil jóvenes). El nivel de educación alcanzado por estos jóvenes, es en su mayoría secundaria (21.3%) y primaria (21.1%).

La región con mayor número de jóvenes que ni estudian ni trabajan es el Callao (25.1%) lo que se refleja en su nivel de delincuencia. Le siguen Lambayeque (23.1%), Tumbes (22,3%), Tacna (21,3%), Arequipa (21,1%) y Lima (20,8%). Estos indicativos nos hacen ver que hay un gran problema subterráneo al que no le prestamos atención. Solo vemos lo superficial. Vemos las consecuencias, pero no las causas.

Son millones de padres de familia que sufren porque sus hijos no tienen trabajo y no contribuyen con el sostenimiento del hogar. Pero también sufrimos los demás y también somos ninis. Ni podemos dormir tranquilos, ni estamos libres de ser asaltados. Sin embargo, ni desarrollamos una propuesta de solución ni asumimos una actitud política en defensa de la juventud peruana. 

Le derecha y sus lacayos nos repiten que la barita mágica es la inversión privada. Pero no se están refiriendo a la inversión privada de los pequeños negocios rurales y urbanos, sino a la que realizan las transnacionales depredando nuestros recursos naturales. Es que sus empresas parasitan la inversión extranjera mediante subcontratos. La verdad es que la gran minería ni genera empleo masivo, ni genera desarrollo local. Toda la riqueza se va al extranjero para no volver.

Pero el asunto es crear empleo en la cantidad que se necesita y en los lugares requeridos. ¿Puede la minería cubrir la demanda de empleo en el Callao y otras regiones de mayor desocupación? La respuesta es obvia. Los estudios señalan que el sector agropecuario es de lejos, el que absorbe mayor empleo porque es intensivo en mano de obra. Pero veamos solo un aspecto común agro/minería que es el de exportación, para ver el efecto multiplicador en el empleo.

En la Tabla 2 elaborada por Jorge Baca Campodónico- Economista Principal de MAXIMIXE, se presenta el impacto multiplicador de las exportaciones en el PBI total y en el empleo. La minería genera más PBI, pero ese incremento no es nuestro sino de las transnacionales. Pero en cuanto a empleo, la situación es diferente.


Es más, en la cadena de producción agraria primaria, agroindustria y pre exportación, la diferencia en generación de empleo es mucho más inmensa en comparación con la minería. Entonces dentro de una estrategia de desarrollo nacional con pleno empleo tenemos que considerar esta realidad y si en las actuales condiciones es urgente resolver el problema del empleo localizado, lo lógico sería apoyar las inversiones agrarias ambientalmente limpias y de circuito económico endógeno para potenciar los capitales nacionales que se quedan en el país.

Este sería un giro estratégico deseable, pero a los gobernantes eso no les importa y aunque la juventud está en estado de emergencia, ellos están más preocupados en el protagonismo de la farándula política. Pero no esperemos que el gobierno se acuerde de la juventud y por nuestra parte deberíamos tomar iniciativas para dar a los jóvenes mayor protagonismo nacional, para que expresen sus intereses y gesten su propio desarrollo. 

En nuestra historia hubo momentos de auge juvenil y hasta la iglesia impulsaba el trabajo social con los jóvenes. Los veíamos en las zonas campesinas organizando los sindicatos del Movimiento Sindical Cristiano (MOSIC) compitiendo con estudiantes de otras vertientes políticas. Los jóvenes de la década de 1960 respondieron al reto del momento histórico asumiendo su rol con dignidad y heroísmo.

Por eso creo que es importante tomar iniciativas para generar oportunidades. Encuentros de la juventud revolucionaria a nivel provincial, regional y nacional, relanzamiento de las federaciones universitarias y otras actividades formativas, etc. En este sentido, el colectivo Revolución 3 de octubre ha puesto en marcha su Catedra Política del Pueblo, y también está invitando al FESTIVAL HIP HOP DE LA JUVENTUD PERUANA – TÚPAC AMARU http://revolucion3octubre.com/festival-tupac-amaru-encuentro-para-volver-a-ser/

Así mismo, les comunico que el jueves 19 de setiembre de 2019, a las 7:00 p.m., en la Sala de Exposición 2 de la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Áncash 207, Centro Histórico de Lima), se inaugurará la exposición histórica Heraud. Dimensiones de un viaje, en la que podrán apreciar detalles muy interesantes sobre la vida de este insigne joven poeta y guerrillero. Documentos inéditos, poemarios, sus rastros biográficos y su gesta heroica. El ingreso es libre.

Todos pasamos por la etapa de la juventud en nuestro ciclo de vida. Razonando con la dialéctica nos daremos cuenta de es clave para el rendimiento posterior. En esta etapa se toman las decisiones más importantes para nuestras vidas. Si no le sacamos provecho a esta etapa, el futuro será deficiente. Las lamentaciones no harán retroceder el tiempo.

Agosto, 2019
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jueves, 29 de marzo de 2018

LA GRAN OPORTUNIDAD



Nota Bene 

Experientia docet: perder de vista la lucha de clases evidencia la más burda incomprensión del marxismo. Lo que es peor: taparse los ojos ante la cruda realidad de la democracia representativa, antifaz de la infame dictadura burguesa.




Dr. Hugo SALINAS

En estos momentos (2017-2018), en el Perú estamos viviendo una crisis generalizada de nuestras instituciones; pero, al mismo tiempo, es un gran momento para recuperar la claridad en nuestras ideas y el renacer de un nuevo comportamiento social, económico,  político y jurídico.

El enfrentamiento por el poder entre los hermanos Fujimori, la vacancia de PPK, y el indulto del asesino y corrupto Fujimori-padre ha abierto todas las compuertas de la inmunda Democracia Representativa, que nos sirve como marco institucional desde la ruptura con la “madre-patria” España. Y en este contexto se ve nuevamente aparecer los que dicen “¡Fuera todo el mundo!” para, en río revuelto, sacar el máximo provecho utilizando las mismas armas de los defenestrados. ¿Cómo salir de esta inmundicia?

Lo primero que debemos comprender es, ¿cómo hemos llegado a esta triste situación? En el Perú, la Democracia Representativa nos ha metido en una camisa-fuerza en donde todos estamos obligados a votar por los candidatos políticos en competición. Y los argumentos son imparables: en Democracia, un ciudadano, un voto. Y todo aquel que quiera ser candidato, lo puede ser; la Constitución lo ampara.

Lo que no se dice, pero que todo el mundo lo sabe, es que para portarse candidato es necesario contar con una muy buena cantidad de dinero. Por ejemplo, Nadine Heredia nos decía que para hacer campaña política a la presidencia de la República se requiere algo así como unos diez millones de soles. No obstante, el monto es superior si tomamos en consideración que solamente Odebrecht, y en una sola entrega, le facilitó 3 millones de dólares.

A este tipo de democracia, en el origen, se le llamó Democracia Censitaria, en donde solamente los que contaban con grandes cantidades de dinero podían pretender a cargos políticos de alto rango. Ese fue el caso en la antigua Grecia o en la elección de los cónsules a inicios de la época romana, en donde sólo un 10 o 15% de la población participaba en el juego electoral. Y quienes tenían mayor probabilidad de ganar eran precisamente los que tenían mayores riquezas. 

Cuando las polis se convierten en grandes ciudades; cuando por conquistas, el espacio territorial abarca inmensas superficies, en donde las vías de comunicación son rudimentarias; y cuando el centro del Imperio, en donde se toman las decisiones económicas, políticas y judiciales más importantes, se encuentra bien alejado de la mayoría de comarcas y súbditos, se impone la necesidad de elegir “representantes”. Es el inicio de la Democracia Representativa.

Pero ahora, con todos los adelantos de la información numérica, digital, que se transmite en tiempo real, ¿tiene sentido seguir eligiendo “representantes”? Más aun sabiendo que la mayoría de ellos son analfabetos, corruptos, asesinos; y que en su casi totalidad son simplemente representantes de quienes financiaron su campaña electoral, o de quienes recibirán prebendas por gestionar leyes con nombre propio, acuerdos comerciales, etc.

Pero eso no es todo. En Democracia Representativa, a nuestros representantes, que no son “nuestros”, le hemos delegado partes importantes de nuestra vida personal y la casi totalidad de nuestro ser social. Ellos manejan, a través del Ejecutivo, Legislativo, Poder Judicial y otras instituciones ad hoc como la Contraloría General de la República, los Defensores del Pueblo, la Sunat, etc., la casi totalidad de nuestra vida económica, social, política, etc. 

Es decir, eligiendo a nuestros Representantes, dentro de una Democracia Representativa, nos hemos convertido, por la decisión de nosotros mismos, en menos que nada. A lo sumo, y con las limitaciones del caso, solamente manejamos en forma directa, y según nuestro albedrío, nuestros ingresos salariales que, como lo sabemos, sirven y alcanzan únicamente para, en términos casi literales, no morirnos de hambre. ¿Cómo salir del atolladero en donde nos hemos metido?

La solución existe, y ya ha sido practicada durante miles de años por la Humanidad y, en nuestro caso de América Latina, por los pueblos originarios del Tawantinsuyo, es que la totalidad de las riquezas creadas vuelva sobre todos las personas, sin distinción de raza, religión, o lengua, en partes más o menos iguales. Y la fórmula de ejecución, en tiempos modernos, es bastante simple: 

(PBI2 – W2) / N = r

En donde PBI2 representa la totalidad de las riquezas creadas por las empresas-país a partir de cero, W2 es la masa de salarios que percibirán todas las personas que trabajen en las empresas-país, N es la totalidad de la población del país y, r, es la Remuneración de Base que recibirá cada persona desde que nazca hasta que muera. El tejido social se habrá recreado, y el ser humano, en plena armonía con la Naturaleza, volverá a ser el objetivo supremo de la actividad económica.

Las empresas-país se convertirán en la columna vertebral de la nueva economía y sociedad, puesto están destinadas a crear y desarrollar los rubros los más importantes de la actividad económica del país, en términos de propiedad colectiva o comunitaria. Por su parte, las micro y pequeñas empresas seguirán funcionando con su mismo tipo de repartición y de propiedad.
Este es el fundamento, sólido como una roca, y totalmente independiente de la decisión de los políticos, lo que permitirá a cada persona ejercer todo su poder económico, social, y político, sobre una parte alícuota de la totalidad de la riqueza que él, sus coterráneos, y las poblaciones pasadas, han contribuido a generar. Un poder económico, social y político repartido entre todos los habitantes del país, en partes más o menos iguales. A ello se debe agregar que las empresas-país contarán con un financiamiento ilimitado por emisión monetaria.
De esta forma dejaremos de tener organizaciones verticales, centralistas; para dar paso a organizaciones horizontales y a un solo nivel de decisión. Decisión que provendrá en un 100% de cada persona, tanto para comprar como para vender, tanto para realizar obras como para pagar los servicios y bienes que se consuman. De esta forma, igualmente, la sociedad estará compuesta de millones de organizaciones simples. Cada una se creará alrededor de un problema concreto, y existirán el tiempo que demore resolver dicho problema. 
Una sociedad, una economía y una actividad política, manejada directamente por todas y cada una de las personas que constituyen la sociedad. Así, nuestro futuro lo construiremos nosotros mismos, a condición que despertemos de cinco siglos de sumisión y autoflagelamiento.
Lima, sjl, 29 de marzo del 2018