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miércoles, 13 de enero de 2021

DONATO GONZÁLEZ REJAS, PIONERO DEL SOCIALISMO TACNEÑO: UNIDAD LATINOAMERICANA Y EL PROBLEMA AGRARIO


Impecable estilo en la construcción del movimiento de masas desde una orientación socialista, difundiendo y plasmando ideas revolucionarias sin etiquetas. Hoy que conmemoramos su muerte física (13 de enero de 1959), nos llega el aroma imperecedero de las rosas rojas que nos legó.

 

 

Salud Compañeros de la América.

 

En los supremos instantes de júbilo y alegría que hemos convivido con los valientes muchachos que componen las tres delegaciones de Uruguay, Argentina y Brasil, nos ha asaltado el grato recuerdo de la noble juventud de la Escuela Superior de Comercio de esa culta ciudad, y es por eso que aprovechamos la benevolencia de nuestros compañeros Oscar Cosco Moltaldo y Alfredo Nebel Palomeque, que les hacemos portadores ante vosotros, de este pequeño pergamino que contiene la más grande admiración y afecto que los estudiantes de comercio de esta capital les tributamos, como prueba de acercamiento y hermandad, ellos también, sobra deciros que la muchachada del Instituto Nacional de Comercio, comprenden la voluntad sincera del noble pueblo de Rodó hacia el nuestro.

LAZOS COMUNES NOS UNEN: Por raza, por cultura, por ideal y por doctrina estamos unidos, y es posible que, comprendiéndonos, en todos nuestros actos marchemos juntos para conseguir el ideal grande y noble: el engrandecimiento y unión espiritual de los pueblos de Latino América; es posible que prosigamos en nuestro empeño de conseguir la fundación de la patria única a la que se cobijen todos nuestros pueblos, y para esto, anticipémonos procurando el comprendimiento entre ellos. Iniciemos, cuanto más antes, el intercambio universitario, el de comunicación, etc., para que todas las aspiraciones que mantiene la juventud de nuestro continente, se haga una realidad.

También nuestros vibran, los toques del clarín del noble pueblo de México, que cual Leonidas en la Termopilas, se yergue impávido desafiando y cerrando el paso al imperialismo yankee que avanza presuroso contra nuestra América.

LUCHEMOS JUNTOS: Son idénticos los problemas que nos toca resolver; son casi unas las tareas que tenemos en nuestra sociedad, en nuestras universidades y en nuestra economía; iniciemos, pues entonces la campaña contra los opresores del proletariado, sacándole a este de su miseria, fundándole escuelas para que se instruya; procuremos la reforma de nuestras casas de estudios; estudiemos la economía de nuestros países y comuniquémonos los secretos de salvación, nacionalizando las industrias y haciendo efectivo el intercambio libre del comercio.

DEFENDAMONOS: Trabajemos, porque sea una realidad la unión de los pueblos latinos de América, y pongamos fuerte vallas al avance del dólar que por intermedio de sus agentes del Wall Street nos amenaza. Procuremos que tome cuerpo el boicot al comercio e industrias yankees, declarando traidores a los gobiernos que no consientan en ello. Destruyamos la fórmula de la “Doctrina Monroe” que es el biombo tras el cual se oculta norte América para invadir pueblos, y pongamos en su lugar el lema: “Latino América, para los latinoamericanos.”

 

Camaradas, hasta muy pronto.

Viva la lucha Latino Americana

La Paz, a 27 de abril de 1927.

 

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González R., Donato, “Algo sobre el problema agrario del Perú”, Revista Claridad No. 285, Buenos Aires, enero 1935.

 

Algo sobre el Problema Agrario del Perú.

 

INDUDABLEMENTE la base más sólida para la vida económica de un pueblo es la agricultura. Pueblos han habido de gran auge económico y de adelantada prosperidad cultural, cuya economía se alimentaba en su comercio e industrias manufactureras o extractivas, pero que al devenir del tiempo han decaído, ya por la competencia o agotamiento de sus fuentes de riqueza, por ser éstas de carácter relativo. Mientras otros contemporáneos que dedicaron su actividad a la explotación de sus campos, si bien no alcanzaron el grado de rápido desarrollo de los primeros, subsisten y conservan casi intacta sino más aumentada su población y en el futuro les espera una suerte mejor.

Entre los pueblos por excelencia agrícolas están los de América, cuya base económica primitiva fue la agricultura, y que seguirá siendo si se le estimula y se le procura la atención necesaria, organizando su producción sobre principios colectivistas, científicamente adaptados a la característica del lugar como a su grado de desarrollo cultural y económico.

Al Perú, pueblo esencialmente agricultor, cuya tradición es admirada por el investigador economista o sociólogo, de economía semí-feudal y con una población laboriosa y sobria pero escasa comparativamente a su extensión territorial, también le está destinado un mejor porvenir.

La conquista española, lejos de fomentar el desarrollo de su agricultura trajo su decadencia con su procedimiento de excesivo tributarismo y el despojo de la tierra al nativo. Arrancó violentamente al indio de la faena agrícola para someterlo al trabajo de las minas en condición de esclavo, cuando no lo redujo al nivel de simple bestia en el desarrollo de sus feudos, disminuyendo por este tratamiento inhumano en un cincuenta por ciento hasta la Independencia.

La República tampoco trajo ningún adelanto para la agricultura. La tierra continuó como continúa en poder del usurpador. No se dictó ninguna medida para devolverla a su primitivo poseedor, por el contrario, hasta estos días se ha continuado despojándosele cuando no violentamente con artimañas que en el transcurso del tiempo han creado un "derecho", de acuerdo al régimen de propiedad privada actual. La población indígena tampoco ha aumentado, y sus medios de vida son tan miserables como hace un siglo. Esta situación seguirá de mal en peor, mientras la tierra permanezca en manos de quienes no la trabajan directamente.

La interpretación económica de la historia es demasiado elocuente y de una lógica irrebatible. Nos enseña que las fuentes de producción prosperan y son más útiles a la sociedad cuando están destinadas directamente a su beneficio. El acaparamiento por una de las partes resta el bienestar de la otra, mayormente si aquélla es numéricamente inferior que la segunda.

El trabajo del esclavo no tiene el rendimiento positivo socialmente considerado que el del hombre emancipado. De la misma manera, las fuentes de riqueza trabajadas por manos esclavas no dan el máximo rendimiento que de ellas se podría obtener si estuvieran en poder de quienes alimentan la perspectiva de sacar una mayor utilidad en su beneficio.

Estas consideraciones bien pueden servir de pauta para enfocar el problema agrario del Perú, y considerar la situación de su agricultura retrasada y víctima de la crisis actual. Los acaparadores de la tierra, o latifundistas peruanos (como los del resto de la América), viven satisfechos y cómodamente, en la capital o en las otras ciudades atenidos a la escasa renta que les producen "sus tierras" con el sudor de los colonos que trabajan de seis a seis del día a ración de hambre, sin otra esperanza que morir acosados por una epidemia o por el efecto del alcohol, dejando como única herencia a sus hijos el raquitismo o alguna deuda contraída y que deben pagarla a su señor.

Invariablemente el 1atifundista peruano es abogado o por lo menos tinterillo, médico, cura o general, que por regla sin excepción debe ocuparse en política. Este quinteto es el que por más de un siglo viene dirigiendo la política y la economía del Perú. Nada puede esperarse de ellos. Mucho menos puede alimentarse la esperanza de una reforma agraria y por ende de la prosperidad de la agricultura.

Toca, pues, luchar directamente por su adquisición a quien le corresponde la tierra, y solo así la agricultura podrá prosperar y constituirse en base sólida y positiva de la economía del Perú. Y no serán las promesas reformistas de tinte liberal las que mejoren la situación de crisis actual de 1a agricultura ni de ninguna otra fuente de producción. Tampoco serán los partidos reformistas de cuño pequeño-burgués que con su demagogia revolucionaria tratan de hacer creer a las masas obreras y campesinas que sólo ellos salvarán al Perú.

 

Donato González R. Tacna, diciembre de 1934.

 

Fuente: Del Archivo Familiar, proporcionado por Ondina González Bolaños


miércoles, 25 de noviembre de 2020

JUAN AGUILAR QUISPE

 

 

Un día en el que se apaga la luz de los fuera de serie. Juan Antonio Aguilar Quispe nace a la inmortalidad. 

Siempre vivirá en la memoria de quienes lo conocimos. Una mente superior nos ha abandonado. La rapidez mental para encontrar la salida táctica nos ha dejado. La agudeza para descubrir el entramado tras las apariencias se ha ido con él. Pero sus enseñanzas quedan en todos quienes lo conocimos.

Él no se extraviaba en la complejidad de los hechos sabía encontrar lo no evidente. En los callejones sin salida comenzaba por matar lo obvio, la apariencia, la “realidad” tal como se presenta ante los ojos del hombre común. Su mirada cinematográfica no se quedaba en la foto del momento, buscaba en el proceso y sus partes para encontrar la salida a cualquier impasse. 

El principio es la mitad del todo, decía él, recordando a uno de sus maestros. Y ese principio lo llevó a convicción de la inevitabilidad del socialismo.

 

Hasta siempre Amigo y camarada

 

Ada luz Picardo Cateriano

Derick Flores González

Enrique Vargas Giles

Jorge Salinas Cerreño

Edgar Bolaños Marín

 

 

martes, 17 de noviembre de 2020

DONATO GONZÁLEZ REJAS, PIONERO DEL SOCIALISMO TACNEÑO

 El primero de la derecha Donato González Rejas

 

La etapa correspondiente al oncenio leguiísta reviste alta importancia por la emergencia de dos fuerzas políticas (el Apra y el Partido Socialista Peruano) que conducirán las aspiraciones colectivas bajo banderas ideológicas de afinidad difusa al principio y abiertamente contrapuestas con el correr de los años, sobre todo tras la ruptura Haya / Mariátegui, ocurrida casi en paralelo con la caída de Leguía. La década del 20 fue un interesante laboratorio de efervescencia revolucionaria influida por la experiencia soviética, la crisis europea de post-guerra y la entronización del imperialismo estadounidense. El caso de José Carlos Mariátegui sintetiza de modo excepcional lo que fue la preocupación por insertar al Perú en la dinámica del movimiento social que sacudía al mundo en aquellos años. La conformación del Partido Socialista Peruano en octubre de 1928 responde a esa efervescencia. No es propósito nuestro repasar aspectos harto conocidos del proyecto socialista de Mariátegui, más bien se pretende dar cuenta de la influencia de ese proyecto en Tacna, una ciudad que padecía las postrimerías de la ocupación chilena, y dar a conocer la trayectoria política de Donato González Rejas, personaje ignorado por la historiografía local y nacional.

 

A fines del siglo XIX llegan al Perú ideas vagamente socialistas influidas por el llamado socialismo utópico o romántico, del mismo modo se organizan los primeros gremios y organizaciones obreras de carácter anarquista. Tacna, dada la circunstancia del cautiverio, tuvo restringido el influjo de estas ideas, siendo su preocupación máxima la resistencia patriótica animada por fuertes lazos de amor al terruño que, a diferencia de regiones como Puno o Cusco, no estaba en la órbita del gamonalismo. La sociedad tacneña se asentaba sobre una economía de pequeña propiedad agrícola y de comercio y artesanía también en pequeña escala. Las inquietudes socialistas debían necesariamente aflorar en el exilio, como fue el caso de Mario Centore (Tacna, 1875-1920), un hombre de avanzada que desde muy joven participó activamente en organizaciones obreras del norte de Chile, haciendo intensa labor de difusión a través de la prensa y vinculándose con la intelectualidad socialista de América.[1]

 

El caso de Donato González Rejas representa una segunda instancia en la edificación del socialismo tacneño. También fue un exiliado. Su labor está ligada al proyecto de José Carlos Mariátegui, siendo uno de sus más preclaros seguidores.

 

El Partido Socialista del Perú se funda el 7 de octubre de 1928 en la ciudad de Lima. A nivel internacional, y por intermedio de José Carlos Mariátegui, el Partido estableció “Células” que operaban en diversas ciudades donde hubiera peruanos exiliados, eran las más notables las de París, México, Buenos Aires y La Paz. En esta última actuaba como organizador y hombre de confianza, un escritor y periodista peruano de nombre Mario Nerval. Existe una circular informativa del 29 de diciembre de 1929 enviada de La Paz a Lima donde se menciona entre los miembros fundadores de la Célula, además de Nerval, a Jorge Estrella, Martha Perovskaya Nerval y Omar Estrella. En la misma circular aparecen como miembros afines los bolivianos J. Natusch Velasco, Ramón Katari, Federico Sal y Rosas, entre otros, y los tacneños Donato González Rejas y Andrés González Rejas.[2] Esta Célula inició sus actividades en el transcurso del año 1929.

 

Mario Nerval es una figura poco conocida. Fue uno de los muchos que marcharon al exilio o que fueron deportados por sus ideas políticas durante el gobierno de Augusto B. Leguía. Se estableció en la ciudad de Oruro donde fue dirigente del Centro Internacional Libertario [3] y realizó gran actividad sindical, siendo muy cercano a Tristán Marof, quien fundó en 1927 el Partido Socialista Máximo de Bolivia. Ese mismo año le escribe a José Carlos Mariátegui solicitando ejemplares de la revista Amauta para difundirla en Oruro, al cabo se convierte en agente autorizado y colaborador de dicha revista en la ciudad de La Paz, a donde pasó a radicarse, vinculándose además con otros exiliados peruanos de tendencia socialista. Mariátegui le encarga la organización del grupo de La Paz y la tarea de influir ideológicamente en los grupos afines al Apra: “Muy bien su trabajo en La Paz. El grupo de esa ciudad, se muestra excelentemente orientado y está destinado a ejercer un influjo importantísimo en todo su radio. Tomo nota, a este respecto, de sus indicaciones. Y les recomiendo mantenerse en relación con Seoane, Herrera o Merel, el que les escriba presentemente a nombre del grupo de Buenos Aires, al que hay que desengañar definitivamente respecto a la posibilidad de insistir en el Apra.” [4]

 

Es a través de Mario Nerval que Donato González Rejas y un primo suyo, Andrés González Rejas, se vinculan a José Carlos Mariátegui. Donato y Andrés eran entonces dos jóvenes tacneños cuya familia había sido víctima del atropello y del crimen de la soldadesca chilena. El suceso forma parte de los anales de la época más nefasta de la chilenización, la que corresponde a 1925/1926. [5] El ambiente político bajo el gobierno del presidente Hernando Siles era crítico, en 1927 estallan innumerables protestas en La Paz y rebeliones indígenas como la de Chayanta. El punto álgido ocurre entre mayo y julio, con el gobierno apelando al estado de sitio y a una sangrienta represión que acabó con muertos, heridos y la prisión de numerosos socialistas acusados de formar parte de un “complot comunista” encabezado por Tristán Marof, quien recusa dicho cargo en una carta escrita desde la prisión que será publicada en la revista Repertorio Americano de Costa Rica junto con un manifiesto donde menciona que en Bolivia “dirigentes intelectuales y líderes del obrerismo son reducidos a prisión, en forma atentatoria e inicua. Tristán Marof, Abraham Valdez, Oscar Cerruto, Luis F. Abaroa, Federico Ávila, José Natusch Velazco, Jorge Estrella, Donato González, Moisés Álvarez y Ezequiel Salvatierra han sufrido bárbaras vejaciones policiarias.”[6]

 

En el Archivo Mariátegui hay cartas que dan cuenta del estrecho lazo que conectaba a José Carlos Mariátegui con muchos de los involucrados en dicha refriega. En una de ellas le escribe a Mario Nerval: “Hágale llegar mis más afectuosos saludos a los compañeros González R., Cerruto, Valdez, Sánchez Málaga, etc.” [7]

 

A fines de 1928 Donato González empieza a colaborar en la revista socialista Claridad de Buenos Aires, su primer artículo es una acerba crítica al secretario de Estado Mr. Kellog y la política exterior del gobierno de los EE.UU. [8] y en el segundo interviene a favor del presidente de México, Plutarco Calles, que por esos días combatía la rebelión de los “cristeros” [9], esto a propósito de una polémica entre el arequipeño Miguel Ángel Urquieta y el tacneño Carlos Alberto González Marín [10], ambos desterrados en La Paz.

 

Ya en marcha la Célula de La Paz con la activa participación de sus miembros, se produce la reincorporación de Tacna al Perú, en agosto de 1929, por lo que Donato y Andrés González Rejas deciden volver recibiendo el encargo de conformar un grupo o “fraternal” en esta ciudad, labor que cumplen a cabalidad, la circular a la que hicimos alusión líneas arriba así lo explicita: “La fraternal organizada por la Célula, por intermedio de los cc. González en Tacna, ha comenzado sus labores de vulgarización ideológica con el crecido número de 25 iniciantes, llevando a la práctica un vasto programa de actividades, hermanando los ejercicios dialécticos de la cultura intelectual a la de los ejercicios físicos en general.” [11]

 

Es de suponer que tras la caída de Leguía y la muerte de José Carlos Mariátegui, el grupo de La Paz se disuelve. Mario Nerval retorna al Perú, por un comunicado aparecido en el diario La Nación de Tacna [12] se sabe que radicó un tiempo en esta ciudad en los días previos a las elecciones de 1931 en las que el Partido Socialista de Mariátegui, reconvertido en Partido Comunista del Perú y afiliado a la Internacional Comunista, estuvo proscrito. Acerca de la organización que lograron establecer los González Rejas en Tacna, no se sabe nada más, quizás siguió funcionando de manera clandestina apoyada por Mario Nerval y en conexión con grupos de Puno y Arequipa. La directiva emanada por el PCP era de “clase contra clase” y exigía a sus militantes batallar contra el Apra, al que acusaba de ser un partido de inspiración fascista. En Tacna, por lo demás, la organización aprista contaba con cuadros muy capacitados, con Ramiro Pérez Reinoso a la cabeza, como primer secretario departamental, seguido de Carlos Alberto González Marín, Guillermo Auza Arce, Fortunato Zora Carvajal, Luis Raúl Hernández, Manuel Chepote, entre otros, quienes lanzaron la candidatura de Juan Arce Arnao y Gustavo Neuhaus a la Asamblea Constituyente. La campaña electoral de 1931 fue encarnizada. Las dos fuerzas contendientes, La Unión Revolucionaria de Sánchez Cerro y el Apra de Haya de la Torre, no se dieron cuartel. El 18 de setiembre de 1931 Donato González publicó un artículo donde condena el fascismo de Mussolini y enfila contra el Apra:

 

“En Tacna, mayormente, donde no han existido organizaciones obreras, ni mucho menos sindicatos, el APRA trata de hacer de las suyas sorprendiendo la buena intención de los trabajadores. Cierto que a estos elementos no se les puede acusar de desleales con su clase, sino que debido a su inexperiencia se han dejado sugestionar por las frases bonitas y por los reclames rimbombantes, sin comprender que los sindicatos Apri fascistas son anti proletarios, y que se les quiere utilizar como muletas de un partido difuso y condenado a una pronta parálisis.

Deben comprender los trabajadores que si los elementos de las clases acomodadas quieren ingresar en las filas del proletariado deben venir hacia ellos y no querer arrastrar hacia sus organismos a la masa explotada con el fin de hacer de ella un fácil trampolín.

Los sindicatos apristas son egoístas y estrechos, no dejan margen a que el trabajador pueda ingresar con diferente o sin colorido político. Deben ser afiliados apristas o en su defecto afiliarse.

Los sindicatos apristas son organismos anti proletarios, defectuosos y sin una visión clara; no le indican su rol al trabajador, sólo  tratan de hacer de él un fácil instrumento de aspiraciones dudosas y ajenas a los intereses del proletariado.” [13]

 

Al día siguiente, el mismo diario publicó una airada respuesta del secretario del Fascio de Tacna, Máximo Castagnola:

 

“Los conceptos que este señor tiene formados del Fascismo son completamente falsos, pues ignora que este es el resultado de la evolución del pensamiento del pueblo italiano “perfeccionado” a través de una historia que puede asegurarse la más grande del mundo.

Debe saber el señor González, que Italia es hoy día una de las primeras potencias europeas, cuyo régimen y sistemas de corporaciones obreras han servido de base y ejemplo para otras naciones y su forma de gobierno ha sido y es motivo de envidia.

Como italiano que soy y afiliado al partido fascista, para satisfacción mía, de mis connacionales y de mi patria, no he podido dejar pasar por alto el discrepante artículo del señor González y me permito sugerirle que para sus próximos escritos use más tino y más prudencia.” [14]

                 

El incidente no quedó ahí, Donato González en carta pública acusó a un grupo de italianos de haberlo agredido por el susodicho artículo:

 

“Por intermedio de su diario quiero dejar sentada mi protesta condenatoria contra un grupo de individuos italianos, de filiación fascista, que anoche, en calle pública, me asaltaron pretendiendo que me retractara de mi ataque doctrinario al “Fascismo” y su creador Mussolini; profiriendo amenazas y frases groseras en contra del Perú.

La actitud matonesca de estos fanáticos fascistas es, sin duda, la esencia del principio que defienden; pero yo, que defiendo la libertad de pensamiento, como la defendió Mateotti, no puedo aceptar y denuncio, ante el pueblo de Tacna, del Perú entero, este ultraje de que he sido víctima.

Las ideas se combaten con ideas; la fuerza bruta es sólo propia de individuos carentes de ideas.

Atacando el fascismo creo defender a Italia.

El fascismo es sólo un sistema político que no merece Italia por ir en contra de su libertad.”[15]

 

Además de sus polémicas con el Apra y la colonia italiana, hallamos a Donato González involucrado en actividades gremiales y en la formación de sindicatos. Fue Secretario de Organización del Sindicato de Empleados de Comercio, Banca e Industria de Tacna fundado en agosto de 1931. En el diario La Nación del 17 de setiembre se publica esta nota: “El Sindicato de Empleados de Comercio (...) es una organización de clase que tiende a agrupar en su seno a todos los trabajadores de esta categoría, sin exclusivismos sociales, políticos y religiosos”. [16] También fue fundador y primer presidente del Sindicato de Regantes de la Comunidad del Río Caplina [17]. A fines de ese año se consolida en Tacna el triunfo del Apra, sus dos aspirantes a la Asamblea Constituyente resultan elegidos por abrumadora mayoría, a pesar de la impugnación que intentaron otros dos candidatos: el coronel José Urdanivia Ginés del partido sanchecerrista y Carlos Nalvarte Zeballos del partido constitucionalista. Entretanto, el PCP ingresa a una fase de desviación y sectarismo debido a la influencia de Eudocio Ravines. Luego sobrevino la gran represión de Sánchez Cerro contra apristas y comunistas, quienes acabaron fusilados, encarcelados o deportados; 1932 fue el año de la barbarie.

 

Hay otras dos colaboraciones suyas en la revista Claridad, una de julio de 1930 donde abraza la causa del indio: “Llegará el ‘Día del Indio’. Pero ese día no será un día de festín, sino un día de protesta, el día de su emancipación económica. Y, entonces, la cruz del cura Valverde y la espada de Pizarro, serán el mejor garrote y el mejor filo para cortar las cadenas que oprimen a la raza de Manco-Cápac. Sólo espera el caudillo. Ya aparecerá el Zapata peruano (el Inca)”.[18] Y la otra de enero de 1935 donde aborda con gran claridad el problema agrario del Perú. [19] Como se ve, Donato González estuvo muy activo en esos años de la infame Ley de Emergencia. No se sabe si fue militante del PCP, no existen documentos de su filiación ni es mencionado por quienes años más tarde fundan el PCP Tacna. Lo más probable es que haya seguido una línea política no partidaria, siendo una especie de marxista heterodoxo, fiel al legado de José Carlos Mariátegui, por eso su labor fue casi anónima, de bajo perfil, organizando a los trabajadores y dinamizando sindicatos, mención aparte merece su continua vinculación con los socialistas de Argentina y Bolivia. Existe una carta enviada por Tristán Marof desde Argentina en enero de 1935, en la que le dice: “Mi querido compañero.— En correo ordinario le envío un paquete con proclamas, rogándole me acuse recibo inmediatamente por avión. Si usted ingresa a La Paz, sírvase de todos los recursos para introducirlas. Confío en su perspicacia y en su audacia. Inútil hablar de su lealtad que ya le conozco. Pero lo importante es que circulen las proclamas en Bolivia, por todos los confines… Un fuerte abrazo querido Donato, y a la obra. Espero mucho de usted y de sus compañeros.” [20]

 

Otro dato relevante es su estrecho acercamiento con Puno. Por una carta que nos ha cedido Edgar Bolaños Marín [21] sabemos que formó parte del grupo de comerciantes puneños que en 1937 dieron vida a la Asociación de Comercio e Industrias de Puno. Y es en esa ciudad donde publicó un llamamiento al pueblo de Tacna con ocasión de las elecciones de 1945 donde el PCP integró el Frente Democrático Nacional. Este documento es notable, en él firma como agricultor, y en su parte medular expone: “Propugné y he procurado la unificación de los agricultores con fines económicos amplios y elevados, por constituir la clase progresista más numerosa. Hemos logrado unirnos y estamos en plena labor. Hoy es necesario también que todas las fuerzas vivas de la economía del campo y de la ciudad nos unamos haciendo eco al gran movimiento bienintencionado que se está gestando en Lima, Arequipa, Cusco, y en todo el Perú en torno al Frente de UNIFICACIÓN NACIONAL DE LAS FUERZAS DE LA PRODUCCIÓN Y EL TRABAJO. Este movimiento ante el cual Tacna no puede quedar al margen, significa la orientación de los hombres de trabajo por el camino ascendente de la nacionalidad, del progreso moral, cultural, y económico del Perú”. [22]

 

  Reunión de agricultores de Tacna (1950)

 

La apertura o primavera democrática tras el triunfo del FDN que llevó a Bustamante y Rivero al poder, dio lugar a la reconfiguración de las fuerzas del socialismo peruano con Jorge del Prado a la cabeza. En Tacna se funda el primer Comité Local del PCP donde destaca Carlos Nalvarte Zeballos. El PCP organiza el 7 de noviembre de 1945 un homenaje a la Unión Soviética junto a una organización llamada Bloque Antifascista. En Tacna, el comité local, presidido por Luis H. Franco, realiza la actividad en las instalaciones del Teatro Municipal con la participación de Donato González como delegado del Bloque Antifascista. [23]

 

Tras el golpe de Odría en 1948 es poco lo que se sabe de Donato González. Una de sus últimas apariciones públicas se dio a raíz del incendio del mercado La Recova ocurrido en 1954, él organizó un comité de defensa de los damnificados.[24] Falleció el año 1959 en su casa de la calle Arias Aragüez N° 696.

 

Wilmer Skepsis

 

NOTAS:

 

[1] Desde Valparaíso, ciudad en la que radicó largos años, Centore estuvo a la vanguardia del pensamiento socialista de su época, prueba de ello es la correspondencia que entabló con la revista La Montaña (1897), que dirigían José Ingenieros y Leopoldo Lugones. Una completa cronología de sus andanzas por Chile se puede visualizar en la web del CeDInCI.

 

[2] Carta de Jorge Estrella a José Carlos Mariátegui, 29/12/1929. En la web del Archivo Mariátegui.

 

[3] Dato extraído del ensayo de Ricardo Melgar Bao: “Señas, guiños y espejismos revolucionarios: México y Bolivia.” En Revista Pacarina del Sur, versión online.

 

[4] Carta de José Carlos Mariátegui a Mario Nerval, 18/09/1929. En la web del Archivo Mariátegui.

 

[5] La familia González Rejas era de las más distinguidas de Calana. Su origen se remonta a los días postreros de la guerra cuando el general boliviano Ramón González se une a una dama tacneña de apellido Palza. De esta unión (no matrimonial) nacen Ruperto y Avelino González Palza, quienes se casan con dos hermanas, Eloísa y Hermelinda Rejas. Donato fue uno de los hijos de Ruperto y Eloísa. Por su parte, Avelino y Hermelinda tuvieron nueve hijos, uno de los cuales fue Andrés González Rejas. En julio de 1925, dos hijos de Hermelinda Rejas (Juan y Aquilino González Rejas) fueron victimados por carabineros chilenos en la zona denominada Quebrada del Diablo debido a la negativa de éstos a chilenizarse. Y para borrar todo rastro, las autoridades chilenas obligaron a Hermelinda Rejas y sus hijos a abandonar Tacna. Hay varias versiones de este suceso trágico, las más conocidas son las de Fortunato Zora Carvajal y Guillermo Auza Arce, además del informe Pershing-Lassiter donde se recogen los reclamos de la población peruana. Los datos genealógicos de la familia González Rejas fueron proporcionados por el Dr. Andrés González Gómez, hijo de Andrés González Rejas.

 

[6] En Repertorio Americano. San José de Costa Rica, núm. 12, año 15, 24/09/1927.

 

[7] Carta de José Carlos Mariátegui a Mario Nerval. 28/06/1929. En la web del Archivo Mariátegui.

 

[8] Donato González Rejas, “La comedia antibélica”. En Claridad, núm. 168, octubre de 1928.

 

[9] Donato González Rejas, “México Revolucionario”. En Claridad, núm. 171, noviembre de 1928.

 

[10] La polémica fue agria y está registrada en las páginas de la revista Claridad. González Marín defendía la política de Calles y Urquieta la condenaba. Carlos Alberto González Marín es otro personaje clave. Poeta e historiador. Fue uno de los fundadores del aprismo en Tacna. Su participación en la contienda electoral de 1931 y las peripecias de su exilio en Chile han sido objeto de estudio en el folleto “Literatura y política. El caso de Carlos Alberto González Marín y la generación tacneña de los años 20” (Tacna, 2014).

 

[11] Carta de Jorge Estrella a José Carlos Mariátegui, 29/12/1929. En la web del Archivo Mariátegui.

 

[12] En el diario “La Nación”, Tacna, 29 de setiembre de 1931. También aparece un poema del socialista boliviano Ramón Katari, miembro de la Célula de La Paz, en la edición del 6 de diciembre de 1931.

 

[13] En el diario “La Nación”, Tacna, 18 de setiembre 1931.

 

[14] En el diario “La Nación”, Tacna, 19 de setiembre 1931.

 

[15] En el diario “La Nación”, Tacna, 20 de setiembre 1931.

 

[16] Oscar Panty Neyra, “Tacna en la coyuntura de 1929-1934”. En Revista La Vida & la Historia, Vol 5-7 Tacna, 2018.

 

[17] En el diario “La Verdad” de Tacna del 1 de mayo, 11 de mayo y 12 de junio de 1932 se hallan informes de sesiones de directorio de dicho Sindicato y avisos para una Asamblea General llevada a cabo ese mismo año.

 

[18] Donato González Rejas, “El día del Indio en el Perú”, en Claridad, núm. 210, julio de 1930.

 

[19] Donato González Rejas, “Algo sobre el problema agrario del Perú”, en Claridad, núm. 285, enero de 1930.

 

[20] Guillermo Mejillones Quispe, “El servicio de inteligencia entre 1927-1938: el espionaje, contraespionaje de Bolivia durante la Guerra del Chaco”. Tesis de grado para optar al título de Licenciatura en Historia. La Paz, marzo de 2017.

 

[21] La carta es del 1 de noviembre de 1957 y está dirigida a Enrique López Solar, presidente de la Asociación de Comercio e Industrias de Puno. En ella dice: “No sé por qué circunstancia recién ayer he encontrado en el correo el N° 1 de la revista-órgano de La Asociación de Comercio e Industrias de Puno correspondiente al mes de julio pasado. Puede imaginarse la grata impresión que me ha causado. Conocedor del campo donde actué, sé de los escollos que hayan tenido que vencer los que hoy dirigen la Asociación para dotarla de un vocero que en mi tiempo planeamos y que no fue posible realizar, y comprender lo difícil de esta empresa es que mi felicitación es más sincera e inspirada por el más cariñoso recuerdo y que a la vez fortalece mi optimismo para seguir haciendo obra constructiva y de unificación”.

 

[22] Donato González Rejas, “Al pueblo de Tacna. Agricultores, Comerciantes, Industriales, Trabajadores en general, Codepartamentanos y amigos: contribuyamos a fortalecer el gran movimiento Democrático Nacional”. Volante publicado en Puno, en abril de 1945. Documento cedido por Ondina González Bolaños, hija de Donato González Rejas.

 

[23] En dicha actividad disertó el tema: “El Pueblo Ruso y la Contienda Mundial N° 2”, según consta en el programa impreso. Documento cedido por Edgar Bolaños Marín.

 

[24] “Histórico Mercado Central cumple hoy 40 años de aniversario”, en el portal de Radio Uno, 15 de agosto del 2012.