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viernes, 12 de noviembre de 2021

CRISIS TERMINAL DEL CAPITALISMO: ¿CAMBIO CLIMÁTICO O CAMBIO DE SISTEMA?


Publicado 11 noviembre 2021

 

Por: Carlos Prigollini

 

El neoliberalismo depredador y causante de los saqueos de los países de Nuestra América no se detiene solo en el aspecto económico y social, sino que va más allá todavía. 

"¿Y si los representantes del orden capitalista global existente de alguna manera se están dando cuenta de lo que los analistas marxistas críticos llevan señalando desde hace muchos años: que el sistema tal como lo conocemos, se halla sumido en una profunda crisis, ¿que ya no puede continuar en su forma liberal permisiva existente? ¿Y si esos representantes están explotando de manera despiadada la epidemia a fin de imponer una nueva forma de gobernanza?"

Slovan Zizek. (Pandemia. La covid-19 estremece al mundo. Cuadernos Anagrama).

Es cierto que las grandes mayorías han perdido poder adquisitivo con la reciente pandemia. Muchos debieron cerrar o perder sus negocios, más de 375 millones de habitantes quedaron desocupados en los últimos dos años, y los pobres se empobrecieron más.

La mayoría de los Estados fusionaron a sus Gobiernos con los grandes corporativos financieros, tecnológicos y sobre todo con la industria farmacéutica, por lo tanto, la última crisis sanitaria resultó más ser una crisis política en dirección al fascismo.

Se suprimieron en nombre de la pandemia los derechos civiles, humanos y ambulatorios, bajo advertencia en algunos casos de represión o encarcelamiento directo. 

Sin duda que la dictadura globalizada nos llevó a una guerra sin cuartel contra los seres humanos que habitan el planeta Tierra. 

Sin embargo, no todos perdieron, ya que las mencionadas megacorporaciones agrandaron considerablemente sus fortunas al igual que los grandes jerarcas tecnológicos (Facebook, Twitter, Google) y por ende la industria farmacéutica, más preocupada por sus enormes utilidades que por la salud de los ciudadanos.

Para pruebas de lo mencionado, solo Pfizer espera ganar 29 mil millones de dólares en 2022, gracias a su vacuna anti Covid-19.

Es decir que los poderosos y multimillonarios acrecentaron considerablemente sus fortunas, mientras que los pobres, marginales y una gran composición de clasemedieros aspiracionales vieron reducirse sus esperanzas de sobrevivir en un mundo cada vez más totalitario, llegando a inocular el miedo que producen los temores clásicos de la vida cotidiana.

Tal vez no sea casualidad que en estos dos años las expresiones neo fascistas hayan cobrado singular importancia tanto en Europa como en Latinoamérica.

Consecuencia de la restricción de libertades, el miedo prefabricado y las amenazas proferidas por grupos extremistas de derecha como los casos de Vox en España, Salvini en Italia, Si por México en este país, el represor Duque en Colombia, el neo fascista depredador de Bolsonaro en Brasil, o la reacción pinochetista del presidente Piñera en Chile, son las expresiones más acabadas de la conformación de una creencia en las que aquellos que no piensen igual no son consideradas personas y por lo tanto deban ser sancionados o castigados severamente, tal como lo expresa la carta en señal de advertencia del empresario Claudio X González a los simpatizantes y adherentes del presidente Andrés Manuel López Obrador.

El neoliberalismo depredador y causante de los saqueos de los países de Nuestra América no se detiene solo en el aspecto económico y social, sino que va más allá todavía. 

Sabemos desde hace décadas que la contaminación ambiental y la imparable deforestación practicada por los países imperialistas, llamados desarrollados, constituye la principal causa del lamentable calentamiento global.

Hoy se encuentran reunidos en Glasgow, Escocia, en la COP 26 (Cumbre del Cambio Climático) las principales potencias que lejos de resolver el problema de fondo, persisten en acuerdos de cúpulas que muy lejos están de resolver el problema de los principales afectados como los pueblos originarios, y los desplazados por las minerías y otras actividades extractivas.

Tal como lo denunciara la indígena mixteca Ita Mendoza "esta COP es un gran negocio, es la continuación del colonialismo donde la gente no nos escucha, salvo para hacer negocios con nuestras tierras y nuestros recursos naturales". 

Un mensaje similar al que diera el presidente de Bolivia, Luis Arce, cuando alertó de que "la comunidad internacional busca imponer el colonialismo del carbono".

Mientras los países imperiales buscan alianzas y gestionan el asedio a través de sus grandes corporaciones, el principal líder mundial, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se queda dormido en las conferencias, demostrando el desdén de su país a las medidas tomadas.

El mismo desdén que se mostró años pasados por la promesa de reducción de contaminantes en los protocolos de Kioto y posteriormente en los Acuerdos de París, sin que ninguna de las metas de reducción haya sido cumplida. Agreguemos a todo ello la salida intempestiva del inefable expresidente Donald Trump en una de las últimas cumbres realizadas.

De manera hipócrita y vil, los reunidos en Glasgow intentan a través de una máscara verde tapar las grandes ofensivas mega mineras impuestas en América Latina, sobre todo, causando serios males respiratorios a sus habitantes por el uso del cianuro, así como también un derrame de agua que hace peligrar en el futuro la capacidad hídrica de sus regiones.

Por lo tanto, no somos "todos responsables" como suele decirse entre bambalinas cuándo pretenden omitir el nombre de los principales causantes de estos efectos catastróficos. 

Debemos ante tantos estados de emergencia gestar la unidad de los países de Nuestra América para combatir los ceses intempestivos del planeta, como vimos gran beneficiario de los multimillonarios y empobrecedor de nuestros pueblos. Simultáneamente, desafiar estas cumbres preconcebidas por los poderes reales para seguir colonizando nuestros pueblos.

Nada de estos cambios será factible mientras no seamos los propios ciudadanos, de abajo hacia arriba, con debates abiertos, en busca de la nacionalización de la industria energética y que la ecología de nuestros países - bosques, mares, ríos, fauna y flora -sean controladas por los mismos Gobiernos, exigiendo a nuestros representantes que tantas veces no nos representan en absoluto, la inmediata exclusión de empresas extranjeras o extractivistas que se llevan las ganancias a sus países de origen, dejando tierras abandonadas en nuestras regiones.

Solo con información adecuada, coraje civil, autodeterminación y soberanía, somos nosotros mismos los encargados de marcar el rumbo a futuro.

Las palabras que años antes fueran expresadas por Fidel Castro y Hugo Chávez en diversos foros internacionales como antesala de lo ocurrido, hoy suenan más que nunca. "Debemos cambiar el sistema para poder concretar el cambio climático"

Fuente: https://www.telesurtv.net/opinion/Cambio-climatico-o-cambio-de-sistema-20211111-0030.html?utm_source=planisys&utm_medium=NewsletterEspa%C3%B1ol&utm_campaign=NewsletterEspa%C3%83%C2%B1ol&utm_content=39

 

miércoles, 31 de agosto de 2016

ARGENTINA: ENTRE EL PERIODISMO DE GUERRA Y LA CACERÍA JUDICIAL




Por: Carlos Prigollini

Publicado 27 agosto 2016
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El programa político neoliberal, se basa en frenar y contrarrestar el colectivismo...

El neoliberalismo regresó a Nuestra América a través de golpes parlamentarios (Honduras, Brasil por ejemplo) o con la ayuda desproporcionada de los medios hegemónicos y la complicidad de un sector judicial, tal es el caso de Argentina. 

El programa político neoliberal, se basa en frenar y contrarrestar el colectivismo, y confiarse en todo tipo de terreno, incluyendo la salud o la educación a la sabiduría superior del mercado, y que la oferta y la demanda se encuentren.

Por lo tanto el ciudadano común lejos de ser un sujeto de derecho, pasa a ser un consumidor, y eso es lo único que importa.

Consecuencia de ello y las leyes precarias para los trabajadores, deviene la liberalización de los mercados y la desocupación de millones de trabajadores, que al igual que el Estado y la inversión pública son un estorbo para los mercados.

El presidente electo de Argentina, por una mínima diferencia de dos puntos, Mauricio Macri, se empeña en ser uno de los mejores alumnos de este programa, y de esta manera no sólo desmantela las conquistas sociales obtenidas en doce años de administración pasada sino que empeora la situación económica y social llegando al extremo de aumentar considerablemente en sólo ocho meses de gobierno la pobreza extrema, el desempleo, la indigencia, a costa de despedir más de 500.000 empleados y abatir el mercado interno de producción con el cierre de más del 60% de las pymes (pequeñas y medianas empresas). Durante este corto lapso, según estadísticas de la UCA (Universidad Católica Argentina) se incrementa considerablemente la deuda externa nacional por medio del oneroso pago a los fondos buitres y la salida del país de más de 40.000 millones de dólares. A ello le sumamos los 600 millones de dólares que estos "paladines de la libertad" y el libre mercado hacen perder al mercado interno, con importaciones que se pueden producir en el mismo país, como alimentos, frutas, hortalizas,textiles, yerba mate, etc. Tengamos en cuenta que Argentina es el tercer país del mundo en evasión fiscal, considerando que 420.000 millones de dólares han emigrado hacia el exterior, entre ellos incluye las empresas off-shore del presidente Macri, tal como lo comprobaran los abogados de diferentes países que dieron a conocer el reciente escándalo de Panamá Papers.

La alianza Cambiemos llego al gobierno anunciando pobreza cero, mayor seguridad y la unión de los argentinos. 

En poco tiempo la población entendió que no sólo había sido engañada sino que como nunca en los últimos 40 años el país vive los márgenes de pobreza y desnutrición que afectan a más de dos millones de niños, una inseguridad que jamás se ha visto en las principales ciudades del país y una grieta producida de manera vil, cínica y estigmatizante por los medios hegemónicos. Hablando del mayor oligopolio de medios, su propio editor, el señor Julio Blanck reconocería ante un semanario de izquierda que   "nosotros nos hemos dedicado a realizar periodismo de guerra, mucha guerra y poco periodismo". 

Unidos al partido político más antiguo de Argentina, la UCR (Unión Cívica Radical), cuyos principales dirigentes traicionaron el histórico mandato de sus grandes líderes como Hipólito Yrigoyen, Leandro N. Alemán y el ex presidente Raúl Alfonsín, los nuevos gobernantes autodenominados republicanos, conformados por Ceos de empresas e hijos de ricos, basan en las mentiras y las difamaciones su manera de ¿hacer política? 

Su herramienta fundamental es el periodismo que apoyó a través de los principales diarios, radios y canales de TV más sus 270 repetidoras en el interior del país, la elección de Macri, el mismo periodismo que actualmente omite todas sus torpezas y los varios actos de represión como el que sufrieran los jubilados la semana pasada en el puente Pueyrredón, o el arbitrario encarcelamiento de la dirigente social Milagro Sala.

Los mismos periodistas que a toda hora, todos los días de la semana mienten descaradamente con acusaciones falsas, manifestando una artillería de insultos y exabruptos para todos aquellos que disienten de su manera de pensar, dónde instalan la sospecha y distraen la atención pública a través de sucesos banales o la enajenación típica de sus mentideros oficiales. Son estos los que se llevan las palmas de sus patrones reiterando consignas al mejor estilo "Goebbeliano", e intoxicando los cerebros de sus oyentes. Papagayos mediáticos que incurren constantemente en falsas acusaciones,  con la complicidad de un poder judicial que hace la vista gorda ante las denuncias de ciudadanos comunes u organismos de derechos humanos, y en cambio a través de un grupo de fiscales inescrupulosos estigmatizan a los ex funcionarios del pasado gobierno, y desatan una feroz e incontrolable cacería judicial sobre la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Los mismos que pasan imágenes hasta el hartazgo de corruptos funcionarios del gobierno pasado, pero que omiten con singular hipocresía las millonarias evasiones del actual gabinete al exterior, las incoherentes respuestas de la vicepresidenta de la Nación ante una importante cantidad de dinero sustraído que no fuera declarado, o los contratos de obras públicas a favor de los amigos del presidente.

Ante el desborde generalizado de la población, y la pronta reacción de esta ante tarifazos impagables, cierres de negocios  e industrias y la geométrica producción de miseria y desocupación, las grandes movilizaciones se hicieron presentes en las grandes ciudades, más allá de la represión brutal en algunos casos y el aislamiento mediático del sujeto disfuncional, que en este caso es el kirchnerismo, acusado por los   medios  oficiales (el conservador periódico La Prensa )con términos de "subversión" o "agitadores sociales".  Rara paradoja, los mismos que decían que los K habían sido reducidos a una secta, hoy los acusan de generar y movilizar a cientos de miles de personas por todo el país.

Pero la historia es otra, el gobierno sabe que sus propias torpezas y contradicciones lo encerraron en un callejón sin salida y más allá de regodearse con insignificancias foráneas como  las importaciones de puerta a puerta, la vuelta de Argentina al mundo y otras bajezas, sabe que las grandes mayorías no soportan el ajuste, el tarifazo, la pérdida del empleo y la paulatina extinción de sus derechos, razón por la cual acude a la violencia regresiva, único caldo de sustentación de esta administración junto al silencio de los mentirosos medios y la complicidad de un sector del partido judicial. Así las cosas, es cierto que a la mayoría de los argentinos les cuesta entender estas resultantes no porque no pueden entenderlas, sino porque los medios que deberían ser un derecho humano, contrariamente están en manos de mercenarios a sueldos que tergiversan y deforman la realidad en beneficio de intereses espureos.

Para concluir: Argentina es mucho más que un grupo de mercaderes miopes que solo apuestan al negocio, o al reduccionismo verbal e inescrupuloso que nos dan los medios hegemónicos. Prueba de ello es además de las grandes movilizaciones populares que interpelan al poder.

El reciente fallo judicial de TOF (Tribunal Oral Federal) número 1 de Córdoba que determina la cadena perpetua a los genocidas y represores del campo de concentración de La Perla ratificando que la Patria de San Martín, Belgrano, Mariano Moreno y una gran mayoría de anónimos luchadores, sigue siendo ejemplo mundial en materia de Derechos Humanos, a pesar de todos aquellos que ningunean  tan importante cuestión como los miembros del actual gabinete, incluido el propio presidente  Macri que dijera a una periodista mexicana que no tiene idea del tema de los desaparecidos.

Tal como dijera en su pasado editorial el periodista argentino Eduardo Aliverti: "las bestias no tendrán paz, porque los imprescindibles no descansan".