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lunes, 15 de agosto de 2022

NUEVO ORDEN: MATRIZ COMUNITARIA 4: LA MATRIZ CAPITALISTA

 

LA MATRIZ COMUNITARIA

EL PARTO SANGRIENTO DEL SIGLO XXI

 

 

MATRIZ CAPITALISTA, Marcelo Colussi

 

Pero si efectivamente está en la esencia humana la "dialéctica del amo y del esclavo", si eso es parte definitoria de nuestra condición, ¿para qué seguir luchando por un mundo de mayor equidad? El estudio de la historia o de cualquier interrelación nos confronta con que la lucha en torno al poder cuando se encuentran dos personas, o dos colectivos, surge con pasmosa facilidad. ¿Autoriza ello a ver en esa repetición una matriz de origen biológico? / Nuestra matriz, hoy día, es forzosamente esa visión de jerarquías, patriarcal, vertical. De ahí que nos suene extraño aún –y por tanto cueste tanto– establecer relaciones de total horizontalidad, de absoluta paridad."

 

https://tacnacomunitaria.blogspot.com/2013/03/un-nuevo-orden-esta-gestandose-2-la.html

 


sábado, 26 de diciembre de 2020

LA INDUSTRIA 4.0 Y ESCLAVO MODERNO

 


Enviado por Gavroche en Mié, 23/12/2020 - 13:58

 

CNT Santander

Este lunes 14 de diciembre Pascual anunciaba un ERE que afectará a 200 trabajadores, el 10% de su plantilla. Arguye las siguientes razones: «La rápida evolución del mercado y su inminente transformación, acelerada en los últimos tiempos, han puesto de relieve aspectos tales como la omnicanalidad, la transformación digital, la industria 4.0, la automatización de los procesos o los nuevos modelos relacionales con clientes y consumidores. Todas estas tendencias son ya una realidad en Pascual, inmersa de lleno en proyectos para afrontar el nuevo mercado y escenario digital»

Sí, Calidad Pascual lleva unos años en la línea de la industria 4.0. De hecho fue financiada por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad para desarrollar OPTILÁCTEO, una herramienta para monitorizar las granjas proveedoras. Irónicamente, cuando se acerca a los objetivos de la «industria del futuro» genera 200 parados más.

Para CNT este tipo de argumentos son una excusa que enmascara la búsqueda de despidos baratos en una coyuntura de crisis. Aun así, hemos querido interesarnos en eso de la industria 4.0 y la omnicanalidad, ya que por desgracia, son términos con los que vamos a convivir y de los que tendremos que defendernos.

La omnicanalidad no significa estar presente en todos los canales de relación con el cliente (teléfono, mail, redes sociales, etc), significa que la relación con el cliente esté actualizada sin importar el canal usado. Es decir, yo encargo un paquete de x online, y se pone al corriente al resto de canales de esa compra por si quisiera utilizarlos. Se busca que la relación con el cliente sea duradera, y toda la información es recolectada y cruzada para conocer el comportamiento de compra de los clientes.

La industria 4.0 es algo más complejo. Plantea el uso de «big data» para coordinar la información de las empresas a través del cruce de datos y los algoritmos para interpretarlos. Poder tomar decisiones en función de múltiples variables «en tiempo real» que permiten al cliente personalizar su consumo con ayuda de las nuevas tecnologías. En suma, aplicar las últimas tecnologías para evitar costes y generar «fabricas inteligentes».

 El concepto en sí no es algo distópico, que todo el esfuerzo implicado solo sirva al beneficio económico, sí. Está enmarcado en la idea de capitalismo verde, y de hecho, nuestros amigos de Pascual se llevaron un premio «Lean & Green» por su flota de camiones híbridos y eléctricos. Por supuesto toda esta tecnología viene de materiales finitos y el uso masivo de la misma también produce emisiones.

En el plano laboral este tipo de empresas no augura cambios a mejor:

Sin formación adicional: Pascual no ha optado por la conversión de su plantilla para incluirla en el mundo 4.0.

Mayor distancia: La monitorización de los procesos, la producción, etc. supondrá una barrera más entre empleador y plantilla, empresa y proveedores, etc. Una relación más fría donde pueden proliferar aún más las decisiones negativas, como un despido, en base a resultados del algoritmo.

Trabajos más estresantes: La carga mental que plantea la respuesta inmediata y la implantación de la omnicanalidad es un factor estresor muy preocupante. Además, esto moldeará un cliente aún más inmaduro, clasista y dependiente.

Una diferencia de poder aún más profunda: mientras el empresario maneja más y más información, los empleados seguimos sin poder acceder a los balances de cuentas de la empresa. Es decir, el jefe puede hacer uso de datos cruzados para decir que no eres productivo para la empresa, pero tú no puedes hacer lo mismo. ¿Por qué no podemos saber las cuentas de la empresa? ¿Será porque la ineficacia no está en nosotras y nosotros?

Existen trabajos que están inmersos de lleno en esta manera de funcionar y son una metáfora en sí mismos de las aspiraciones de la industria 4.0. Uno de ellos es los «revenue managers». Esta figura se encarga de actualizar los precios de las reservas de hotel u otros servicios turísticos en función de variables en tiempo real. Por ejemplo, si se va a celebrar un partido importante en la ciudad, hace buen tiempo o no, se cancelan trenes o vuelos de gran afluencia, cambios de los precios u ocupación de la competencia etc. Con este dato que se actualizan hora a hora, y a veces minuto a minuto, los revenue manager suben o bajan los precios, generalmente varias veces al día.

Podéis imaginar que este trabajo es estresante, demandante y respeta poco los horarios. Es el trabajo perfecto para el esclavo moderno: perfil especializado, tecnológico y sobre todo la narrativa autocomplaciente del policía de película al que levantan a las tres de la mañana y no puede negarse a acudir porque «le llaman del trabajo». Sin organización, asumir esa moral de esclavo es una de las pocas opciones frente a la ansiedad 4.0.

Mientras tanto, la personalización del consumo está viva en las complicadas conversaciones de nuestras madres y abuelas con el carnicero o el frutero, donde se suceden cortes, laminados, empaquetados, y materiales a gusto del cliente. La relación duradera existe sin la mediación de algoritmos, si no a través de la propia relación. La fidelización y la aproximación de perfil se da a través de las mismas variables.

El consumo local es una alternativa que responde a necesidades más profundas que la economía o la ecología a lo grande. Contribuye a la lucha contra la soledad y a generación de lazos y empatía que no puede ofrecer la tecnología actual. Contribuye a que la riqueza se fije en el territorio. Contribuye a la identidad en los modos de consumo y a trabajos de calidad. Por supuesto, esto no es la panacea, hay mucho que hacer para renovar estas empresas, en un sentido de consumo responsable: evitar el plástico, el bumping o el trabajo esclavo de terceros. Un cambio difícil sin la relación personal.

Es una lástima que podamos coordinar, traducir y digerir esta cantidad de datos y los usemos exclusivamente para vender. Podremos preveer, monitorizar y personalizar si nuestra leche ha salido de una vaca con o sin manchas marrones. Mientras, que llueva en Cantabria se traduce en inundaciones, y las catástrofes de hace veinte años siguen siendo las mismas.

El potencial de la tecnología es innegable sobre todo si está bien dirigida. Hace miles de años el objetivo era cortar y en un proceso larguísimo se consiguió diseñar e implementar las tijeras y los cuchillos. Gasto energético nulo, sin prácticamente mantenimiento, intuitivas, con una huella ecológica mínima y prácticamente inmejorables para su función, más que a través de la adaptación de tamaños y filos. Si la necesidad de cortar se hubiese dado hace dos siglos, hoy en día quizás manejaramos tijeras eléctricas o a gasolina sin posibilidad de una versión infantil. Con este ejemplo quiero ilustrar la industria 4.0 como otro exabrupto de la mirada únicamente económica. La solución a esto es una pregunta clara:

¿Y si ponemos la tecnología al servicio de las personas de una vez por todas?

Enlaces relacionados / Fuente: 

https://cantabria.cnt.es/la-industria-4-0/

 

Fuente: https://www.alasbarricadas.org/noticias/node/45181

 

sábado, 8 de febrero de 2020

LA DISCIPLINA QUE MÁS NECESITA EL SER HUMANO



sábado, 8 de febrero de 2020


En el poema de Robert Frost titulado Una mascarada de la razón, Dios le dice a Job: “…la disciplina que más necesita el hombre es aprender a asumir su sometimiento a la sinrazón”. Dios añade que esto debe hacerlo tanto por el propio bien del ser humano como por el suyo propio, para que así no le resulte difícil aceptar órdenes de sus inferiores en inteligencia. Esto sucede en  muchos planos de la vida, en el mundo de la empresa, de la familia y del Estado: sucede a menudo que las personas con menos inteligencia dan órdenes a las personas más inteligentes.


Pero yo ampliaré este concepto y afirmo que en muchas ocasiones la sinrazón manda sobre la razón, lo superficial sobre lo profundo, lo ocasional sobre lo regular, lo accidental sobre los sustancial, la alienación sobre el control de las relaciones sociales, la imagen sobre la realidad, la maldad sobre la virtud, el mezquino interés individual sobre el loable interés social, la ostentación sobre la humildad, el caótico liberalismo sobre la regulación del mercado, la destrucción de puestos de trabajo y de capital sobre su conservación, el derroche sobre el ahorro, el infame interés capitalista sobre el interés de la economía estatal, la desproporcionada riqueza sobre la inhumana pobreza, los precios de monopolio sobre los precios regulados por la ley del valor, la desigualdad sobre la igualdad, los intereses de las grandes corporaciones sobre los intereses de las pequeñas empresas,  el poder de compra de las grandes empresas comerciales sobre los intereses industriales y agrícolas de las pequeñas empresas, el interés nacionalista sobre los intereses de clase,  y la barbarie sobre la cultura.

Este Dios que habla a Job no es revolucionario. Considera que al ser humano le es consustancial el mal y la sinrazón, y que estos son el lado dominante en el desarrollo de la vida como fuerza ineluctable. Y lo plasma así para que las personas acepten el mundo tal cual es y no quieran revolucionarlo; para que así en vez de buscar en el mundo de la tierra la liberación de todas sus ataduras de clase y de su múltiples alienaciones, que se limiten a suspirar como criaturas agobiadas e impotentes, de tal modo que solo les quede como salida  anhelar la felicidad del más allá basada en la quietud, en el ser que se refleja en el ser, en el ser que es igual a sí mismo en todos los tiempos, manteniéndose en reposo sobre el principio de la identidad abstracta; negando así el cambio, el movimiento, la contradicción, cuando según  Hegel en su Ciencia de la Lógica “la contradicción debe ser considerada como lo más profundo y esencial de todas las cosas, ya que, frente a ella, la identidad es solo la determinación de lo simple inmediato, del ser muerto; en cambio, la contradicción es la raíz de todo movimiento y vitalidad; pues solo al contener una contradicción en sí, una cosa se mueve, tiene impulso y actividad”. Así que no le hagamos caso al Dios de Frost que le habla a Job aconsejándole que se someta a la sinrazón del menos inteligente, sino a Hegel y a su propuesta de la centralidad de la contradicción en el desarrollo de la vida, como el único modo de hacer un mundo más humano, aquí en la dulce, azulada y pletórica Tierra.