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viernes, 15 de febrero de 2019

CARTA DE HO CHI MINH A LYNDON B. JOHNSON




A su excelencia Lyndon B. Johnson

Presidente de los Estados Unidos de América

Excelencia:

Recibí su mensaje el día 10 de febrero de 1967. Ésta es mi respuesta.

Vietnam se encuentra a miles de kilómetros de Estados Unidos. Los vietnamitas nunca han hecho ningún daño a EE.UU., pero EE.UU. ha intervenido de forma continuada en Vietnam, en abierta contradicción con las promesas realizadas por su representante en la Conferencia de Ginebra de 1954, y ha intensificado la agresión militar contra Vietnam del Norte para prolongar la división de nuestro país y convertir a Vietnam del Sur en una colonia y en una base militar. Desde hace dos años, el gobierno de Estados Unidos mantiene una guerra contra la República Democrática de Vietnam, un país independiente y soberano, con el apoyo de sus fuerzas aéreas y navales.

El ejército de Estados Unidos ha cometido crímenes de guerra, crímenes contra la paz y contra la humanidad. En Vietnam del Sur, medio millón de soldados de EE.UU. y de sus aliados utilizan el armamento más inhumano y las estrategias militares más bárbaras posibles. Usan napalm, armas químicas tóxicas y gas para masacrar a nuestros compatriotas, destruir las cosechas y arrasar pueblos enteros. Miles de aviones de EE.UU. han arrojado cientos de miles de toneladas de bombas sobre Vietnam del Norte, destruyendo ciudades, pueblos, industrias y colegios.

En su mensaje parece lamentar el sufrimiento y la destrucción que sufre Vietnam. Permítame entonces que le pregunte quién ha cometido esos monstruosos delitos. Ha sido Estados Unidos, y sus aliados. El gobierno de Estados Unidos es el único responsable de la gravísima situación que se vive en Vietnam.

La agresión militar de EE.UU. contra el pueblo de Vietnam constituye un desafío a todos los países, una amenaza para el movimiento de independencia nacional y un grave peligro para la paz en Asia y en el resto del mundo.

Los vietnamitas aman profundamente la independencia, la libertad y la paz. Pero se han levantado como un solo hombre ante la agresión de Estados Unidos, sin temor a los sacrificios ni a las penalidades. Están decididos a seguir resistiendo hasta conseguir la verdadera independencia, la libertad y la paz. Nuestra justa causa despierta el apoyo y un fuerte sentimiento de solidaridad entre los ciudadanos de todo el mundo, incluidos muchos sectores de la sociedad estadounidense.

El gobierno de Estados Unidos ha desatado una guerra contra Vietnam y la agresión debe cesar. Es la única forma de restaurar la paz. El gobierno de Estados Unidos debe detener sus bombardeos y todos los demás actos de guerra contra la República Democrática de Vietnam, definitiva e incondicionalmente. Debe retirar de Vietnam del Sur a todas sus tropas, propias y aliadas; reconocer al Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur, y permitir que sean los ciudadanos vietnamitas quienes solucionen sus propios asuntos.

Esta es la base de los cinco puntos que mantiene el gobierno de la República Democrática de Vietnam, y que incluyen los principios esenciales de los Acuerdos de Ginebra de 1954 sobre Vietnam. Es la base de una solución política adecuada al problema de Vietnam.

En su mensaje sugería el establecimiento de conversaciones directas entre la República Democrática de Vietnam y Estados Unidos. Si el gobierno de EE.UU. desea realmente dialogar, debe detener en primer lugar y de forma incondicional sus bombardeos y todos los demás actos de guerra contra la República Democrática de Vietnam. Sólo después de un cese incondicional de los bombardeos y de todos los demás actos de guerra contra la República Democrática de Vietnam, podrán los dos países iniciar conversaciones y dialogar sobre las cuestiones que nos afectan.

Los vietnamitas no se rendirán nunca ante la agresión, y no aceptarán conversaciones bajo la amenaza de las bombas.

Nuestra causa es absolutamente justa. Sólo cabe esperar que el gobierno de Estados Unidos actúe de forma racional.

Atentamente,

Ho Chi Minh


sábado, 2 de septiembre de 2017

DIGNIDAD MAGISTERIAL




“El maestro luchando, también está educando”

El movimiento magisterial en el Perú, tiene un devenir histórico de lucha que ha ido evolucionando de menos a más. En la década de 1920, surgieron núcleos de maestros en diversos lugares del Perú, expresando sus ideas en torno a la educación mediante volantes, boletines, periódicos y revistas. Así es como se anunciaba el despertar consiente del magisterio peruano.

El hilo conductor de la línea sindical clasista es asumido con la ITE-Sección peruana y proseguida con el Comité de Maestros Desocupados, Frente Clasista Magisterial  y por ahora el SUTEP. Son años de lucha perseverante donde se fueron armonizando las exigencias por una mejor calidad educativa para los hijos del pueblo y por ende, mejor remuneración para los maestros.  He ahí la actitud propositiva en educación, formulada por el cuerpo de maestros.  Pues al cuestionar el viejo sistema educativo enciclopedista, memorista y de espíritu colonial, luchaban por una Escuela Nueva, por una educación para la vida, sintetizada en La Escuela del Trabajo.

Las acciones de lucha de los maestros y la clase trabajadora en su conjunto, dieron motivo  suficiente para que los intelectuales e investigadores  con ideas renovadoras, centraran su atención en la sistematización de valiosas experiencias, teorizando la evolución del devenir histórico de la humanidad. En se sentido, se entiende mucho mejor el contenido y sentido de toda acción reivindicativa de la clase trabajadora y del magisterio en particular.  He aquí en síntesis el esquema:

1: SEGURIDAD VITAL
2: DIGNIDAD HUMANA
3:PROSPERIDAD DEL PUEBLO
Alimentación
Vivienda
Trabajo
Comunicación
Vestido
Educación
Descanso
Recreación
Salud

La Seguridad Vital (A-C-D) se da en todo ser viviente. En sus albores, el hombre  errante se alimentaba de lo que encontraba en el camino, se comunicaba a gritos o gestos y descansaba donde le daba la noche. Es lo que todo animal, del campo o de la ciudad,  lo realiza en el día a día. De allí que cuando vemos a muchos seres humanos, en grandes ciudades,  pernoctando en la calle o debajo del puente, alimentándose de mendrugos, se dice que ha llegado al estado de animalidad, permaneciendo en el estrecho marco de la Seguridad Vital Primitiva. Sin embargo, Debido al desarrollo social, el hombre debería gozar de alimentación adecuada (sana y nutriente), comunicación sostenida y transparente, y un descanso metódico que le permite elevarse cualitativamente en el curso de la vida, cosa que no sucede en pleno siglo XXI. Por consiguiente, el capitalismo ha dejado de coincidir con el progreso.

La Dignidad Humana (V-Vs-R) implica que el ser humano debe disfrutar de una vivienda adecuada, vestido decente y tiempo necesario para recrearse. He ahí el sustento de la lucha por los tres ochos: ocho horas de sueño, ocho horas de trabajo y ocho horas de recreación, conquistada por la clase trabajadora en heroicas jornadas de luchas y vidas sacrificadas. Se cumplen en nuestro tiempo?.  La respuesta es obvia.  Bien sabemos que debido a la política neoliberal, producto del capitalismo salvaje, el hombre del pueblo  vive en los cerros o villas miserias en habitaciones inadecuadas, con vestimentas para toda estación; y, sin recreación debido a que tienen que trabajar de sol a sol para sobrevivir. Esta es una vida digna?. Claro que no. Las grandes mayorías que representan a más del 90 % de la población, entre ellos los maestros, luchan por sus derechos elementales de un trabajo  digno y una vida digna.  El lenguaje de todos los gobiernos de turno y sus representantes siempre ha sido la represión, cada vez más brutal e inhumano. Sin embargo, debido a los avances científicos y tecnológicos, el hombre debería tener una vida digna, lo cual no sucede por la acumulación de la riqueza en pocas manos dirigida por la clase dominante. Por consiguiente, el capitalismo ha dejado de coincidir con el progreso. 

La Prosperidad del Pueblo (T-E-S) se sustenta en Trabajo garantizado para la población económicamente activa; una Educación de calidad que promueva generaciones de pensamiento y acción; y, Salud integral para que la población trabaje y estudie en muy buenas condiciones. He ahí la garantía para lograr el progreso y prosperidad del pueblo. En nuestra patria sucede todo lo contrario, a pesar de ser un país rico, muy rico, extremadamente rico, su población vive en pobreza y extrema pobreza.  Es decir, el Perú es un país rico pero empobrecido para el pueblo  debido a que la clase dominante, a través de sus gobiernos de turno, han impuesto la estrategia de desarrollo extractivista que consiste, según el ecólogo uruguayo Eduardo Gudynas, “en grandes volúmenes de recursos naturales destinados a la exportación a mercados globales”. Esta clase es la que se beneficia económicamente a costa  de la destrucción ecológica y contaminación ambiental. Y bien que ha sido denunciado por los maestros  al precisar que “hay oro, hay plata, hay cobre, pero el pueblo sigue pobre”. De allí que se ha acentuado en el país la desagrarización y la desindustrialización, que trae como consecuencia la desocupación de un gran porcentaje de la población y como secuela la informalidad generalizada y el incremento peligroso de la delincuencia  a nivel nacional.

Con la heroica huelga del magisterio nacional se ha evidenciado, una vez más,  el abandono en la que se encuentra la Educación en el Perú. A inicios del siglo anterior, el sistema educativo fue cuestionado  por José Antonio Encinas planteando como alternativa una Escuela Nueva, vale decir escuela para la vida. En esa línea, posteriormente José C. Mariátegui y German Caro Ríos, representando a sus respectivas generaciones, consideraron a La Escuela del Trabajo, como uno de los pilares fundamentales del Programa Prospectivo y por lo tanto una alternativa de solución al caótico problema de la educación peruana. Lamentablemente todos los gobiernos de turno, fieles a los intereses de la clase dominante (el poder detrás del trono),  han implementado una serie de reformas educativas inconsistentes que han terminado en el fracaso.  Sólo se han centrado en los efectos del problema más no en las causas reales que la originan porque indudablemente va en contra de sus intereses. A la clase dominante le conviene un pueblo ignorante para dominarlo ideológicamente, oprimirlo políticamente, explotarlo económicamente y reprimirlo socialmente cuando se pongan de pie en exigencia de sus derechos básicos.  De allí el bajo presupuesto en educación y que en este año representa el 3.8 % del PBI, estando por debajo y en la cola de los países de América del Sur. En estas condiciones,  la infraestructura de los colegios en el país, en gran parte, se presenta inadecuada para el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje, afectando seriamente la calidad educativa. A esto se suma la postergación económica de los maestros, valioso factor humano de la educación,  quienes para sobrevivir con su familia,  tienen que realizar trabajos complementarios generando desgaste físico e intelectual. Un maestro con sueldo irrisorio no está en capacidad de adquirir libros innovadores ni otras herramientas educativas para estimular la liberación de su potencial y mejorar cualitativamente su contribución al desarrollo de la educación en su localidad, región y país.

En la huelga magisterial, los representantes del gobierno, a través de la prensa mediática, han tratado de ridiculizar a los maestros en el sentido de que no quieren ser evaluados, tergiversándose groseramente sus planteamientos. Veamos qué hay detrás de esta maniobra.

La clase dominante, con la evaluación a los maestros mediante una rúbrica mal intencionado, tiene un objetivo definido: Despido masivo de maestros. En los hechos será un ensayo que luego se generalizará para toda clase trabajadora. De allí la necesidad de hacer un frente común en esta heroica lucha de los maestros. Lo que es más, estas actitudes del gobierno se proyectan a la privatización de la educación como lo han denunciado los maestros. De allí que no ceden en modificar la nefasta ley que atropella los derechos de los maestros y mellan su dignidad.

Todas estas acciones sincronizadas por el gobierno de turno,  obedecen a un plan globalizado del sistema capitalista que financia candidatos títeres, coludidos con la clase dominante de cada país, para ponerlos luego al servicio incondicional del neo liberalismo, arrasando con los derechos adquiridos por los trabajadores y el pueblo en su conjunto. 

Por su parte los maestros han argumentado reiteradamente que no están en contra de la evaluación. Por el contrario, como parte de su labor pedagógica siempre lo practican por ser necesario y estimulante para mejorar la calidad educativa. He ahí el objetivo muy distinto y distante del propósito de la clase dominante en el poder.  De allí el cuestionamiento a la rúbrica que no se ajusta a nuestra realidad. Más aún se dice que es calco y copia de un país extranjero. Al respecto, destacados pedagogos han opinado que es ridículo aplicar, en las diferentes regiones del país,  una rúbrica sin criterio pedagógico y conducente a desaprobar maestros, cuando de lo que se trata es aplicarla de acuerdo a la realidad de cada región y no como castigo sino como estímulo a potenciar el espíritu creativo del maestro para cumplir dignamente su rol preparando a las nuevas generaciones de pensamiento y acción, calificados para contribuir al progreso general de  la patria. También se tiene el testimonio del profesor Juan Castillo, finalista del Global Teacher Prize 2017 (entre los 50 mejores profesores del mundo) y ganador de las Palmas Magisteriales, quien está acatando la huelga magisterial y – a pesar de su calidad reconocida internacionalmente y sus condecoraciones –considera que por la “subjetividad” como está planteada  la prueba del MINEDU,  “jalaría  hasta a los mejores maestros reconocidos internacionalmente”. De manera similar,  los maestros de diversas regiones del país afirman que  se les toman como conejillos de indias experimentando con modelos de otras realidades porque las rubricas no se ajustan a la diversidad del país, donde los maestros tienen varios grados a su cargo, escuelas unitarias y de multigrado en condiciones paupérrimas. 

Por lo visto, los maestros no se oponen a ser evaluados. Exigen que no se aplique una rúbrica subjetiva que será utilizada como un arma de chantaje para despedir maestros. Por su parte, a la clase dominante en el poder, no le interesa en absoluto la renovación de la educación en el país porque va en contra de sus interese y privilegios de clase. Tampoco le interesa la promoción y dignificación de los maestros. De allí que utilizan todos los medios a su disposición para desprestigiarlo con  una serie de adjetivaciones inconsistentes y que en el proceso de lucha han sido tajantemente desenmascarados.

Lamentablemente en esta larga jornada de lucha, el magisterio peruano ha tenido una baja.  Después de una movilización por la dignificación del cuerpo de maestros, el 31 de agosto-17, el maestro ANGEL RETUERTO QUINTANILLA fue internado de emergencia y falleció en el hospital Rebagliati producto de un derrame cerebral.  Fue la impotencia ante una lucha desigual que aceleró su muerte. El maestro Ángel Retuerto,  un digno luchador por un Perú nuevo en el mundo nuevo, fue homenajeado en la casa del Maestro y despedido con una multitudinaria movilización del magisterio en huelga. Sus restos han sido trasladados a  Ancash, su tierra natal. ¡Hasta Siempre maestro Ángel Retuerto Quintanilla!

En Salud Integral como en Educación, pilares básicos que garantizan el desarrollo del país, hay una desatención por parte de los gobiernos de turno. En la última huelga nacional desarrollada por el cuerpo médico, se hicieron una serie de denuncias con respecto a la dramática realidad de la salud pública. Se presentaron los hospitales a nivel nacional en un estado prácticamente de abandono. Razón tienen los médicos cuando se interrogan, ¿cómo asumir una atención de calidad en el SIS, si hasta Junio del presente año ya se ha gastado el 80% del presupuesto?. ¿Cómo cumplir con la demanda de la población en los diferentes hospitales y centros de salud a nivel nacional, con instrumentales obsoletos?. Estas y muchas otras interrogantes, aún sin solución, indigna a los profesionales de la salud y al pueblo, quienes se sienten impotentes frente a un régimen de turno insensible con el dolor humano. Y que vívida resuena hoy el poema de nuestro cholo universal cuando nos recuerda:

"Jamás, hombres humanos,
hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera,
en el vaso, en la carnicería, en la aritmética!...
…
hay, hermanos, muchísimo que hacer..."

José Félix Damián
Lima-Perú, 01 Setiembre 2017

jueves, 25 de junio de 2015

Tía María: HUMALA ESTÁ CONVIRTIENDO UN DERECHO -LA PROTESTA COMO EXPRESIÓN DE LA DIGNIDAD- EN DELITO




25-06-2015

Uno de los principios de la república [1], quizá el que motivó todo el proceso de transformación social, política y de reconocimiento de derechos en el mundo hace más de dos siglos es la dignidad. Esta capacidad-derecho tiene como una de sus manifestaciones la protesta individual o colectiva que se activa al sentir amenazada su condición humana protegida por el Sistema Universal de Derechos Humanos y normas constitucionales donde los derechos fundamentales son la base de la institucionalidad democrática [2].

Suscribo la idea de que una de las razones para el alto nivel de conflictividad social en el país (Perú) es que el Estado de Derecho y el Sistema Económico caminan por cuerdas separadas. Mientras el Estado de Derecho reconoce valores como la democracia y los derechos fundamentales a la vida, la dignidad, la libre determinación y la protesta, el modelo primario exportador que caracteriza a nuestra economía, subordina los primeros a la lógica extractivista y confronta cualquier manifestación de institucionalidad.

Si se observa mejor, el conflicto social no es sino una respuesta para alcanzar ese reconocimiento de la institucionalidad, del Estado de Derecho y el cumplimiento de las normas. Es un medio para la concreción de derechos ante la falta de funcionamiento de los canales formales existentes, es decir, por debilidad o ausencia del Estado [3].

En el país, esta exigencia puede ir desde la defensa de espacios públicos hasta la defensa del medio ambiente [4] -como sucede en este momento en Arequipa y la oposición al proyecto Tía María- todos contenidos en la Constitución Política del Estado [5] y que no han logrado avances sustanciales para su realización plena en los últimos 25 años.

Si bien estos hechos, en algunos casos, derivan en actos violentos que atentan contra bienes jurídicos protegidos como la propiedad privada, la libertad de tránsito así como la integridad y seguridad de las personas (para ello existen normas que sancionan dichos actos y mecanismos que individualizan a los responsables) no puede ocurrir que el Estado espere a que el ejercicio legítimo del derecho a la protesta se traduzca en vandalismo para justificar la represión desmedida, en esa línea estrecha que divide el Derecho del Delito.

En el ejercicio abusivo del principio de autoridad los gobiernos de Fujimori, Toledo, García y Humala en lugar de atender temas de educación de calidad, salud, trabajo, cuidado del medio ambiente y, frente al desembalse de la indignación, recurrieron a la contención, la represión y la persecución, dotando de un marco normativo al uso de armas letales, para supuestamente “restaurar la paz y la tranquilidad” [6] la experiencia demuestra que ello solo exacerba los ánimos.

Somos testigos de excepción de un proceso de regresión de la naturaleza garantista de la norma, primero, porque estamos convirtiendo un derecho -la protesta como expresión de la dignidad- en delito y segundo, porque estamos dotando de legalidad a la ejecución extrajudicial de quien lo ejerce. Ello pone en riesgo el Estado de Derecho y resquebraja todo el cuerpo normativo que hace posible al Estado y sus instituciones.

Entonces, hay normas que no contribuyen a preservar la institucionalidad democrática, por lo tanto deben ser revisadas y concordadas con la realidad, sobre todo con el Sistema Universal de Derechos Humanos, debemos tener presente que éste es el resultado de dos guerras mundiales cuya barbarie conmovió al mundo al punto de establecer un marco jurídico internacional que protege al ser humano. De no hacerlo, estaremos ante el advenimiento de un Estado policiaco y autoritario.

Notas
[1] Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano aprobado el año 1789.
[2] La Constitución Política del Perú en sus artículos 1°, 2° establecen que la defensa la persona y su dignidad son el fin supremo del Estado y cuáles son los derechos fundamentales de la persona. Particular relevancia representa el artículo 3° que señala: “La enumeración de los derechos establecidos en este capítulo no excluye los demás que la Constitución garantiza, ni otros de naturaleza análoga o que se fundan en la dignidad del hombre, o en los principios de soberanía del pueblo, del Estado democrático de derecho y de la forma republicana de gobierno. 
[3] Caso Baltimore, donde Estado no garantiza derecho a la vida e integridad de afrodescendientes.
[4] Respecto a los proyectos Tía María-Arequipa, Conga-Cajamarca, Xtrata Tintaya-Espinar, entre otros.
[5] Artículos 2°, inciso 22 y 23°.
[6] Decretos Legislativos N° 961 Código de Justicia Militar, artículo 132° y N° 1095 que establece reglas de empleo y uso de la fuerza por parte de las fuerzas armadas en el territorio nacional, Ley N° 30151 que modifica el inciso 11 del artículo 20 el Código Penal, referido al uso de armas u otro medio de defensa por personal de las fuerza armadas y de la policía Nacional del Perú.

Ersa Gamarra Boluarte es Abogada con estudios de maestría en Derecho Constitucional.