viernes, 11 de septiembre de 2026

LA ECONOMÍA COMUNITARIA ANCESTRAL, PARADIGMA DEL SUMAQ KAUSAY

 


Dr. Hugo SALINAS

hugosalinasgonzalez@gmail.com

Como introducción, y para que quede claro desde el principio, les diré que para esta historia que les voy a narrar en 3 capítulos, no se tiene en cuenta para nada si somos quechuas, aymaras, mochicas, awajun...; hombres, mujeres...; cobrizos, blancos, negros... Para nada, lo que nos interesa es que todos somos seres humanos y, como los especialistas no dicen, somos Homo sapiens.

En términos socio-económicos, el Sumaq Kausay o Vivir Bien, ¿qué es? Una pregunta que, hasta ahora, no se ha resuelto con claridad. Para intentar hacerlo iré a los orígenes de lo que somos, Homo sapiens. Es decir, me ubicaré en la Historia de la humanidad de hace 315 mil años y caminaré muy rápidamente hasta hace unos 10 mil años. Un período de análisis de aproximadamente 300 mil años.

Durante todo este intervalo de tiempo, nada corto por cierto, el Homo sapiens vivió en una economía de abundancia y en Sumaq Kausay. Es decir, en el contexto en el que vivieron, gozaron de abundantes fuentes de alimentación, de una Naturaleza a su entera disposición y de que, el resultado de su esfuerzo diario era compartido entre todos los miembros de la comunidad en igualdad de condiciones: Hombres y mujeres, niños y ancianos, personas sanas y con discapidad...; es decir, todos sin excepción, gozaban de la totalidad del resultado de su trabajo diario, sin limitaciones y en proporciones más o menos iguales.

Y para lograr este estilo de vida, según los especialistas, les bastaba trabajar alrededor de cuatro horas y media por día, además de que les permitía generar un excedente económico que supieron utilizarlo racionalmente, como lo veremos luego.

Esto es lo que conocemos como el Sumaq Kausay. Pero, ¿qué es lo que permitió que ese estado de igualdad haya sobrevivido por más de 300 mil años, sin que aparezcan los fenómenos actuales tan presentes, masivos y duraderos como la pobreza, el desempleo, la marginación...?

Mis trabajos de investigación me han conducido a constatar lo siguiente: de lo primero que el Homo sapiens tomó conciencia es el reconocimiento del recién nacido como parte esencial del Grupo Social. Una persona no podría llegar a vivir como anciano si no existe el relevo de los trabajadores. Con ello se da nacimiento a la comunidad.

No puede haber reproducción de la comunidad si no existe el relevo de los trabajadores directos en la recolección de la Canasta de Alimentación. Ellos, a través de una Decisión de Sociedad crearon concientemente lo que podríamos llamar el primer Pacto de Sociedad consistente en, primero, reconocer al recién nacido como parte vital del Grupo Social y, segundo, la Repartición de la totalidad de la canasta de alimentación en partes más o menos iguales entre todos los miembros de la comunidad. Crearon los lazos de comunidad sobre las bases materiales del Bien Común.

¿Qué es el Bien Común? En ese entonces el Bien Común está compuesto, primero, de todo lo que les ofrece la Naturaleza y, segundo, de la Canasta de Alimentación que, con su esfuerzo, los trabajadores ponen al servicio de la comunidad. Esa Canasta de Alimentación es lo que hoy llamamos “salario” y que ya no está al servicio de la comunidad si no solamente de los trabajadores y, para colmo, está al servicio de solamente los trabajadores ocupados. Los trabajadores no ocupados (desempleados) están excluidos de consumir una fracción de la Canasta de Alimentación.

Pero, ¿cómo es que, a pesar de los 300 mil años de vivir con excedentes económicos y del crecimiento del número de componentes del Grupo Social, en donde pasaron de algunas personas a centenas o miles de personas, no se concentró la totalidad del resultado de la actividad económica de toda una población en pocas manos o pocas familias, como sucede actualmente? ¿Qué es lo que esconde ese comportamiento «natural» del hombre «salvaje» y, sobre todo, en qué se funda y perdura esa Decisión de Sociedad?

Para responder a estas preguntas hay que ingresar a analizar los procesos de trabajo con los cuales pudieron constituir su Canasta de Alimentación y, sobre todo, analizar la característica del elemento fundamental de cada proceso de trabajo.

Durante esos primeros 300 mil años de existencia, los Homo sapiens, nosotros, nos servimos, primero, del Proceso de trabajo a mano desnuda y, luego, del Proceso de trabajo con herramientas, tales como el arco, la flecha, el mazo, la piedra, etc. Un proceso de trabajo es una manera de trabajar que la comunidad utiliza, en su interacción con la Naturaleza para recolectar, producir o crear los bienes económicos necesarios en la reproducción y engrandecimiento tanto de una persona como de todos los miembros de la comunidad.

Para hacer corto diré que, el elemento principal de cada uno de estos dos primeros procesos de trabajo que la Humanidad creó, tiene como característica esencial que impide la puesta en práctica de una relación de dominación entre un ser humano y otro ser humano. ¿Cómo es posible?

En el primer proceso de trabajo, la mano desnuda del trabajador es parte del trabajador mismo. Para extorsionarlo, es necesario vigilarlo durante las 24 horas del día y los 365 días del año, lo cual es materialmente imposible en ese contexto de situación, en donde la Naturaleza y los recursos alimenticios están al servicio de todos los animales vivientes, incluyendo al Homo sapiens.

En el segundo proceso de trabajo, la herramienta que utiliza un trabajador, tal como un mazo o una flecha, se convierte en la extensión del brazo del mismo trabajador. Es decir, estamos en la misma condición de una economía que se desarrolla con el Proceso de trabajo a mano desnuda, en donde es imposible establecer una relación de dominación permanente.

En los dos casos, la característica del elemento fundamental de cada uno de los dos primeros procesos de trabajo, impidió la explotación de una persona sobre otra. Una situación que duró alrededor de 300 mil años. Esto explica del por qué, durante los primeros 300 mil años de existencia del Homo sapiens, que somos nosotros, no conocimos ese perverso fenómeno socio-económico llamado “pobreza / riqueza”.

Fue necesario la aparición de un tercer proceso de trabajo para que se cree la condición que facilitó la aparición, por un lado, de la pobreza en la casi totalidad de la población y, por otro lado, la riqueza acumulada en una pequeñísima fracción de la sociedad. Este nuevo proceso de trabajo, que lo llamo los Dos procesos naturales de producción, se asienta fundamentalmente en la agricultura y la ganadería. Y el elemento principal de este proceso de trabajo es la tierra cultivable.

Sucede que, a diferencia de la mano desnuda y de las herramientas de trabajo, la tierra cultivable que es el producto de un esfuerzo humano y, por añadidura, el elemento fundamental para desarrollar la agricultura y la ganadería, se desprende del trabajador que lo crea. De esta forma, cualquier otra persona puede apropiársela utilizando sentimientos religiosos, conocimientos indispensables para el manejo de la actividad económica o, simplemente, utilizando la violencia y la fuerza.

No obstante, a pesar de la práctica cotidiana de la agricultura que, posteriormente, introdujo el esclavismo y el feudalismo, en sus primeros miles de años del cultivo de la tierra en forma sedentaria, subsistió la Repartición más o menos Igualitaria de la totalidad del resultado de la actividad económica del Grupo Social. Un ejemplo de ello lo tuvimos en Perú, en el caso de la Civilización Caral. ¿Cómo fue posible? Esto lo explico en el artículo siguiente.

Saint-Nazaire, Francia, 27 de julio del 2026

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