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sábado, 22 de septiembre de 2018

SOCIALISMO NORTEAMERICANO Y LA REINVENCIÓN DE LA ESCLAVITUD


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jueves, 15 de febrero de 2018

RECONOCERNOS COMO AFRODESCENDIENTES IMPLICA RECONOCER QUE LA RAZA BLANCA CAUCÁSICA ES SUPERIOR




Por: Antonio José Guevara y Brunilde I. Palacios |


No hemos comprendido todavía la importancia, relevancia y trascendencia que tiene habernos librado de las culturas africana y de los imperios europeos, que se cobijan hoy en día en la Unión Europea, Unión Africana y la liga Árabe, lo cual, es tan, pero tan importante, que tal diferencia conllevó a que se creara una cultura nueva (la cultura negra) y que los negros se convirtieran en sujetos creadores de cultura. 

 Por ello consideramos que en Venezuela, no nos podemos quedar en ese tipo de discurso, en el que siempre nos hemos visto sumergidos, que los europeos siempre han estado en las destrucciones contra los demás países, en el que se puede notar que siempre han impuesto su actitud discriminadora y guerrerista, puesto que los únicos que han tenido el cache de lanzar dos bombas atómicas en contra de la humanidad y acabar con las culturas más viejas del mundo (Irak, Libia, Palestina, siria, Afganistán  y otras) fueron los blancos norteamericanos y europeos caucásicos y después se dieron el lujo de traernos su miseria a través de las diferentes emigraciones que vinieron al país para hacernos sentir que seguimos siendo una provincia de ellos, en el que estaba internalizado controlar nuestras economías a través de la imposición de su cultura, la cual se ha venido haciendo efectiva a través de sus descendientes (Véase como nos han colonizado imponiéndonos su hábitos alimenticios, por ejemplo, todos los derivados que se producen a partir del trigo, concretamente el pan), porque esas emigraciones no vinieron a ayudarnos a salir de nuestra pobreza, sino más bien a profundizarla…, lo que quiere decir que tal término (el blanco caucásico), representa todo acto que legitima lo malo, lo impío, lo oscuro,  lo deshumanizado, la destrucción, el robo del patrimonio material, magnicidio, la negrofobia, el colorismo, etc., y para ello han utilizado  como un mecanismo de dominación…, las formas elementales de la vida religiosa y las categorías, en el que se hace predominante la imposición del bien a través del color blanco y el mal encarnado por el diablo, a través del color negro…, como se nos enseña en nuestro textos, que es la transparencia, lo bueno, lo claro, etc. (los cuales siempre están preñados de esta carga ideológica), muy diferente al término negro, y para ello han jugado de manera muy sublime con la imagen de los iconos cristianos, después de que ellos mismo lo crucificaron y ahora no lo vende para tratar de domesticarnos, porque la intención es controlar a partir de lo sublime del ser humano, puesto que los europeos siempre estuvieron claros de este mecanismo de domesticación, para seguir tratándonos como esclavos y ellos seguir vendiendo la imagen que son una cultura superior y vinieron al mundo a civilizarnos. 

Por otro lado, para tratar de controlar ese lobo o loba salvajes que todos poseemos y llevamos por dentro, cuando se presentan situaciones inhumanas…, principalmente en los niños y niñas cuando están en su proceso de modelación o de adquirir personalidad. En un primer momento, nos hicieron ver que lo negro era lo oscuro, lo malo y para ello tomaron como fuente los contenidos que se encuentran escritos en la Biblia, con el propósito de créanos vergüenza étnica por el color de la piel, lo cual nos creó…, una especie de complejo que nos llevara a la auto negación, para que creyéramos que la raza blanca caucásica era superior y por otro lado, hacernos creer que la misión del negro en el mundo, era la de servirle al blanco y estar por debajo de él, como que si fuéramos su propiedad. Esta misma connotación, la podemos encontrar con el caso de lo africano, a los cuales nos les importó cazar, depositar y vender a su propia gente a los barcos negreros europeos, los cuales siguen adorando a las culturas que vinieron a someterlos y empobrecerlos y echaron a un lado, lo que representó África para el mundo; porque siempre se desconoció su  historia y se intentó fraccionarla, para que no se hiciera visible la de los grandes faraones y su aporte a nivel de la ciencia al mundo, porque si esta historia hubiese sido conocida por las culturas del norte, jamás los europeos hubiera puesto pies en tierra africanas y por ello, no les importó que fueran colonizados por culturas diferentes que impusieron sus diferentes modos de vivir, sus diferentes idiomas, como formas de controlar e imputar las relaciones entre los que transgredieran sus formas de conductas y sus religiones ( porque vieron la de los africanos como formas elementales de la vida religiosas que no tenían ningún tipo de importancia).



 RUTA DE ESCLAVOS Siglo XV y XVI y asientos donde esta se desarrolló en África y América

Porque los europeos aprendieron a manipular el verbo, y lo convirtieron en un mecanismo para la Guerra y entendieron que a través de él se puede manipular la conducta humana, puesto que como instrumento es más eficaz que utilizar la fuerza bélica, pero se olvidaron que los términos por ser humanos, en estos tiempos, son acompañados por una carga histórica que siempre se hace presente, que hacen ver lo que verdaderamente son y no, como nos lo han enseñado etimológicamente, porque fueron los europeos los que nos impusieron tales conceptos, olvidándose de lo que verdaderamente han representado a partir de que va pasando el tiempo y se van haciendo transparentes y visibles.

Por ello, a través que ha pasado el tiempo y el término negro ha asumido su carga histórica, podemos notar que se te ha convertido en un icono y en ejemplo para la humanidad, puesto que se caracteriza porque se ha convertido en una cultura diferente, proactiva, humanizada, milenaria, ancestral que nunca ha mantenido en zozobra a los pueblos del mundo, por el contrario, le ha hecho un aporte importante a la humanidad. Puesto que es una expresión humana que se ha convertido en una cultura de símbolos que le ha hecho un aporte muy importante a la humanidad. Por ello, nunca quisieron a nuestra herencia negra porque era una cultura diferente a la caucásica y africana, porque ella representa otra cosa, y por ello los estereotiparon como negros para diferenciarlos de los africanos y así poder tener un argumento, para poder cazarlos, depositarlos y venderlos a los barcos negreros europeos. Por ello, creemos que es necesario elevar el estima de nuestras poblaciones negras y para ello, no seguir avergonzándolos y haciéndoles creer, que somos descendientes de africanos, porque el reconocernos como afro descendientes, implica que somos propiedad de un blanco europeo caucásico o de un blanco criollo, que nos puede reclamar como su propiedad y por otro lado, soportar la carga etno-céntrica histórica sobre nuestras espaldas…, más cuando no les importó lo que sufrió el vientre de la mujer negra, el cual convirtieron en un medio de producción, donde el producto era separado de su madre y después vendido o intercambiado a otro dueño de hacienda, porque se lo convertían inmediatamente en una propiedad a ser usufructuada tanto por el dueño de la hacienda, como por los reyezuelos africanos ( Acordémonos de lo representó el harén africano, en donde un reyezuelo se daba el lujo de tener aproximadamente más de cien mujeres viviendo y conviviendo en el mismo sitio).

Hemos estado leyendo diferentes escritos que nos mandan y nos quedamos asombrados y anonadados por la inconciencia histórica que reflejan en sus diferentes contenidos, lo cual ha creado una madeja que no les ha permitido revisar bien, como fue ese proceso de desarraigo que se dio en África y lo más triste, es como se busca disfrazar sus diferentes dinámicas o segmentos históricos que dio después la creación de la esclavitud en los países reconocidos por Europa como su periferia o Capitanía General, como que si no le importara que a partir del proceso etnocéntrico y afro europeo que se instauró a través del Sistema de la Trata Negrera, se fortaleció el tránsito hacia el capitalismo liberal, donde no tiene explicación ninguna que autores como Marx, quien vivió su origen y su inicio, se haya olvidado que con sangre negra (no africana) se originó tal sistema económico que después representó la encarnación del azufre para la humanidad (por tales motivos, no se puede tapar con un dedo nuestra la realidad, para no reconocer que sin la participación de los africanos en el negocio negrero no se fuera dado tal sistema impío). Por ello..., de África salieron negros, no africanos, porque estos se quedaron en África usufructuando lo obtenido de la venta de sus propias hermanas, mujeres, hijos, etc., a los barcos negreros europeos de donde se dice que salieron aproximadamente más de 120 millones de seres humanos de su suelo natural, en calidad de desarraigados y en el que tenemos que comprender que los países europeos que se dieron en esa aventura (Holanda, Francia, Inglaterra, Portugal, España y otros) se caracterizaban por poseer el estima blanco, los cuales, no contaba con una tecnología marítima apropiada para esos menesteres, en vista que era muy híbrida muy incipiente y ellos podía darse el lujo de arriesgar a su tripulación o a perder a un hombre a que se contagiara por cualquiera enfermedad tropical; ya que estaba juego su credibilidad, ante los imperios de la época y en eso fueron muy cuidadosos los que llevaban adelante tales expediciones, lo que quiere decir que el negocio de la caza y venta de su propia gente estaba generalizado, siendo común entre sus diferentes culturas, antes que llegaran los árabes y lo internacionalizan…, pero por otro lado, no se quiere reconocer que esos seres inteligentes cazados y vendidos por los propios africanos y comprados por los barcos negreros europeos, fueron abandonados en tierras desconocidas y tuvieron la suficientes capacidad, para soportar una crueldad tan impía que en la historia de la humanidad nadie la había sufrido de la manera como la sufrieron esos seres humanos catalogados como negros, lo cual demuestra que eran muy inteligentes, puesto que tuvieron la suficiente capacidad para sobreponerse y soportar tales actos de crueldad, lo cual los llevó a convertirse en sujeto creadores de cultura. Por ello creemos, que hay que resaltar tal coraje, porque en el mundo no se había dado la representación de tal gesto que encarnó la importancia que tienen preservar la vida, lo cual tenemos que defender, estimular y exaltar, porque los estereotipados como negros le dieron un gran ejemplo al mundo y por ello, no tiene sentido, reconocernos como afro descendientes, porque no somos africanos y la herencia que nos dejaron es muy fea, porque este término .., no nos reivindica, más bien acrecienta nuestra vergüenza étnica, porque no le podemos dar un premio a quienes nunca les importó la vida de su propia gente, en el que no podemos olvidar que África se olvidó de nuestra herencia histórica y que con su actitud ayudaron a fortalecer el Capitalismo Liberal en el mundo y por ello invisibilizaron en la historia del mundo tal realidad y principalmente la de nuestros epónimos negros para nunca darle la relevancia y la importancia que tenían.

martes, 1 de marzo de 2016

LA HISTORIA SECRETA DEL ASESOR DE JULIO GUZMÁN: DIME CON QUIÉN ANDAS Y TE DIRÉ…




‘Jon’ Reynaga asesoró a genocida africano que causó la muerte de 3 millones de personas.

El candidato presidencial de Todos por el Perú (TPP), Julio Guzmán tiene como jefe de campaña y brazo derecho a Jonathan Reynaga, más conocido como “Jon Reynaga”, un peruano sin ningún perfil en el Perú, por haber pasado la mayor parte de su vida en EE.UU y África, principalmente en este continente, donde según abundante información del diario inglés “The Telegraph”, entre otras fuentes, operó nada menos que como asesor del dictador de Ruanda, Paul Kagame, enjuiciado en España y Francia y denunciado en las NNUU por el genocidio de más de 3 millones de africanos ruandeses y congoleses.

Los que han tenido oportunidad de tratar de cerca a Reynaga han testimoniado que es la eminencia gris de muchas ideas incorporadas al plan de gobierno de Guzmán, en particular la de instituir la unión civil o matrimonio igualitario entre personas del mismo sexo, ideas que por lo demás no se atrevió, ni siquiera a sugerírselo a su antiguo asesorado, el ruandés Paul Kagame, en razón de la conducta homofóbica que caracteriza a los dictadores africanos.

Reynaga apareció en Ruanda luego de un breve periplo que se inició en la U. de Cambridge (1998-2001) y Yale University (201-2012), donde cursos estudios de ciencias políticas y tempranamente se vinculó a la inteligencia progresista (léase socialistoide) inglesa, que lo instaló en las NNUU como consultor en política latinoamericana (2002), donde estuvo menos de un año, y fue reclutada nada menos que por el buró político del ex primer ministro británico Tony Blair (1997-2007).

Quién es Kagame

Blair descolló inicialmente en la década del 80 como brillante parlamentario del partido laborista y desde el año 1997 fue elegido primer ministro británico, convirtiéndose en el 2002 en el “padrino” de Reynaga, bajo cuya tutela se desempeñó entre mayo del 2003 y agosto 2004 en consultor en investigaciones y comunicaciones y asesor principal de políticas (senior policy advisor). En esta larga antesala fue preparado para la responsabilidad que ejercería después en Ruanda.

En el 2007, Blair termina su perfomance de 10 años de primer ministro y de inmediato se aboca a edificar su gigantesca ONG Iniciativa de Gobierno Africano (AGI), con la misión de asesorar a los gobiernos africanos a modernizar sus estructuras sociales, políticas y económicas, desarrollarse e incorporarse plenamente en la civilización occidental y pronto consigue contratos millonarios para realizar asesorías a los gobiernos de Ruanda, Sierra Leona y Liberia.

En este proyecto, el ex primer ministro Tony Blair era la “reina” del conglomerado, mientras que en cada una de las plazas habría un “governer” o “asesor” ejecutivo adscrito al presidente del país respectivo, correspondiéndole a Reynaga actuar en Kigali (capital de Ruanda), a partir de enero del 2008 como adjunto al presidente de Ruanda, Paul Kagama, quién 4 años antes, en julio de 2004, había derrocado al gobierno provisional de Ruanda, al costo de eliminar a 20,000 africanos de la etnia “hutu” y tenía por lo tanto, las manos manchadas de sangre.

Genocida

Antes del derrocamiento del gobierno provisional de Ruanda, Kagame hizo volar un avión en el que viajaba el presidente de Ruanda, Juvenal Habyarimana, acompañado del presidente de Burundí, Cyprien Ntaryamira, cometiendo un doble magnicidio. Al conocerse la autoría de Kagame, los sucesores de Habyarimana practicaron un genocidio contra un millón de ruandeses “tutsi”, a la que pertenecía Kagame. Luego del golpe de estado, Kagame hizo elecciones amañadas y se hizo elegir presidente hasta el 2034 (sic).

Más adelante, Kagame persiguió y bombardeo a los “hutu” que huyeron de Ruanda y refugiaron en la vecina República Democrática del Congo, estimándose que desde 1998, en que intervino en el Congo, hasta el 2002, en que la NNUU puso fin al conflicto, habría eliminado a 2 millones de “hutus”, a los que se suma el millón de sus hermanos “Tutsi” que fueron asesinados por los “hutu” por su culpa en Ruanda.

Testigo

Reynaga, entre el 2008 y agosto del 2011, se desempeñó adjunto al presidente Kagame y fue testigo y consultor –este era formalmente su cargo- de los actos del gobernante. Por lo tanto conoció la política sistemática de violaciones de derechos humanos, principalmente desaparición y ejecución de opositores políticos, entre ellos André Kagwa Rwisereka y del periodista Jean Leonard Rugambage, por investigar el asesinato de un general ruandés en Sudáfrica, entre otros.

Todo indica que Reynaga hizo de la vista gorda y los convalidó

Por estos crímenes, Kagame tiene juicios abiertos en Francia, España y Bélgica, y denuncias en las NN.UU, donde está acusado de la muerte de por lo menos 3.5 millones de ruandeses y congoleses. En agosto del 2011, Reynaga dijo adiós a Ruanda y a Blair, y emigró a Los Angeles (EE.UU) para reeditar el famoso reality británico Th X Factor, desempeñándose como escritor de guiones hasta el 2012, y luego hasta el 2015 se dedicó a la hípica, como “partner” del caballo “Tiny”, en que fue convencido por Guzmán para trabajar como su jefe de campaña.

 https://puntodevistaypropuesta.wordpress.com/2016/02/29/peru-elecciones-2016-la-historia-secreta-del-asesor-de-julio-guzman/

miércoles, 8 de enero de 2014

¿POR QUÉ OCULTAR LA VERDAD SOBRE EL APARTHEID?


Mandela ha muerto


20-12-2013

Quizás el imperio creyó que nuestro pueblo no haría honor a su palabra cuando, en días inciertos del pasado siglo, afirmamos que si incluso la URSS desaparecía Cuba seguiría luchando.

La Segunda Guerra Mundial estalló cuando, el 1ro. de septiembre de 1939, el nazi-fascismo invadió Polonia y cayó como un rayo sobre el pueblo heroico de la URSS, que aportó 27 millones de vidas para preservar a la humanidad de aquella brutal matanza que puso fin a la vida de más de 50 millones de personas.

La guerra es, por otro lado, la única actividad a lo largo de la historia que el género humano nunca ha sido capaz de evitar; lo que llevó a Einstein a responder que no sabía cómo sería la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta sería con palos y piedras.

Sumados los medios disponibles por las dos más poderosas potencias, Estados Unidos y Rusia, disponen de más de 20 000 —veinte mil— ojivas nucleares. La humanidad debiera conocer bien que, tres días después de la asunción de John F. Kennedy a la presidencia de su país, el 20 de enero de 1961, un bombardero B-52 de Estados Unidos, en vuelo de rutina, que transportaba dos bombas atómicas con una capacidad destructiva 260 veces superior a la utilizada en Hiroshima, sufrió un accidente que precipitó el aparato hacia tierra. En tales casos, equipos automáticos sofisticados aplican medidas que impiden el estallido de las bombas. La primera cayó a tierra sin riesgo alguno; la segunda, de los 4 mecanismos, tres fallaron, y el cuarto, en estado crítico, apenas funcionó; la bomba por puro azar no estalló.

Ningún acontecimiento presente o pasado que yo recuerde o haya oído mencionar, como la muerte de Mandela, impactó tanto a la opinión pública mundial; y no por sus riquezas, sino por la calidad humana y la nobleza de sus sentimientos e ideas.

A lo largo de la historia, hasta hace apenas un siglo y medio y antes de que las máquinas y robots, a un costo mínimo de energías, se ocuparan de nuestras modestas tareas, no existían ninguno de los fenómenos que hoy conmueven a la humanidad y rigen inexorablemente a cada una de las personas: hombres o mujeres, niños y ancianos, jóvenes y adultos, agricultores y obreros fabriles, manuales o intelectuales. La tendencia dominante es la de instalarse en las ciudades, donde la creación de empleos, transporte y condiciones elementales de vida, demandan enormes inversiones en detrimento de la producción alimentaria y otras formas de vida más razonables.

Tres potencias han hecho descender artefactos en la Luna de nuestro planeta. El mismo día en que Nelson Mandela, envuelto en la bandera de su patria, fue inhumado en el patio de la humilde casa donde nació hace 95 años, un módulo sofisticado de la República Popular China descendía en un espacio iluminado de nuestra Luna. La coincidencia de ambos hechos fue absolutamente casual.

Millones de científicos investigan materias y radiaciones en la Tierra y el espacio; por ellos se conoce que Titán, una de las lunas de Saturno, acumuló 40 —cuarenta— veces más petróleo que el existente en nuestro planeta cuando comenzó la explotación de este hace apenas 125 años, y al ritmo actual de consumo durará apenas un siglo más.

Los fraternales sentimientos de hermandad profunda entre el pueblo cubano y la patria de Nelson Mandela nacieron de un hecho que ni siquiera ha sido mencionado, y de lo cual no habíamos dicho una palabra a lo largo de muchos años; Mandela, porque era un apóstol de la paz y no deseaba lastimar a nadie. Cuba, porque jamás realizó acción alguna en busca de gloria o prestigio.

Cuando la Revolución triunfó en Cuba fuimos solidarios con las colonias portuguesas en África, desde los primeros años; los Movimientos de Liberación en ese continente ponían en jaque al colonialismo y el imperialismo, luego de la Segunda Guerra Mundial y la liberación de la República Popular China —el país más poblado del mundo—, tras el triunfo glorioso de la Revolución Socialista Rusa.

Las revoluciones sociales conmovían los cimientos del viejo orden. Los pobladores del planeta, en 1960, alcanzaban ya los 3 mil millones de habitantes. Parejamente creció el poder de las grandes empresas transnacionales, casi todas en manos de Estados Unidos, cuya moneda, apoyada en el monopolio del oro y la industria intacta por la lejanía de los frentes de batalla, se hizo dueña de la economía mundial. Richard Nixon derogó unilateralmente el respaldo de su moneda en oro, y las empresas de su país se apoderaron de los principales recursos y materias primas del planeta, que adquirieron con papeles.

Hasta aquí no hay nada que no se conozca.

Pero, ¿por qué se pretende ocultar que el régimen del Apartheid, que tanto hizo sufrir al África e indignó a la inmensa mayoría de las naciones del mundo, era fruto de la Europa colonial y fue convertido en potencia nuclear por Estados Unidos e Israel, lo cual Cuba, un país que apoyaba las colonias portuguesas en África que luchaban por su independencia, condenó abiertamente?

Nuestro pueblo, que había sido cedido por España a Estados Unidos tras la heroica lucha durante más de 30 años, nunca se resignó al régimen esclavista que le impusieron durante casi 500 años.

De Namibia, ocupada por Sudáfrica, partieron en 1975 las tropas racistas apoyadas por tanques ligeros con cañones de 90 milímetros que penetraron más de mil kilómetros hasta las proximidades de Luanda, donde un Batallón de Tropas Especiales cubanas —enviadas por aire— y varias tripulaciones también cubanas de tanques soviéticos que estaban allí sin personal, las pudo contener. Eso ocurrió en noviembre de 1975, 13 años antes de la Batalla de Cuito Cuanavale.

Ya dije que nada hacíamos en busca de prestigio o beneficio alguno. Pero constituye un hecho muy real que Mandela fue un hombre íntegro, revolucionario profundo y radicalmente socialista, que con gran estoicismo soportó 27 años de encarcelamiento solitario. Yo no dejaba de admirar su honradez, su modestia y su enorme mérito.

Cuba cumplía sus deberes internacionalistas rigurosamente. Defendía puntos claves y entrenaba cada año a miles de combatientes angolanos en el manejo de las armas. La URSS suministraba el armamento. Sin embargo, en aquella época la idea del asesor principal por parte de los suministradores del equipo militar no la compartíamos. Miles de angolanos jóvenes y saludables ingresaban constantemente en las unidades de su incipiente ejército. El asesor principal no era, sin embargo, un Zhúkov, Rokossovski, Malinovsky u otros muchos que llenaron de gloria la estrategia militar soviética. Su idea obsesiva era enviar brigadas angolanas con las mejores armas al territorio donde supuestamente residía el gobierno tribal de Savimbi, un mercenario al servicio de Estados Unidos y Sudáfrica, que era como enviar las fuerzas que combatían en Stalingrado a la frontera de la España falangista que había enviado más de cien mil soldados a luchar contra la URSS. Ese año se estaba produciendo una operación de ese tipo.

El enemigo avanzaba tras las fuerzas de varias brigadas angolanas, golpeadas en las proximidades del objetivo adonde eran enviadas, a 1 500 kilómetros aproximadamente de Luanda. De allí venían perseguidas por las fuerzas sudafricanas en dirección a Cuito Cuanavale, antigua base militar de la OTAN, a unos 100 kilómetros de la primera Brigada de Tanques cubana.

En ese instante crítico el Presidente de Angola solicitó el apoyo de las tropas cubanas. El Jefe de nuestras fuerzas en el Sur, General Leopoldo Cintra Frías, nos comunicó la solicitud, algo que solía ser habitual. Nuestra respuesta firme fue que prestaríamos ese apoyo si todas las fuerzas y equipos angolanos de ese frente se subordinaban al mando cubano en el Sur de Angola. Todo el mundo comprendía que nuestra solicitud era un requisito para convertir la antigua base en el campo ideal para golpear a las fuerzas racistas de Sudáfrica.

En menos de 24 horas llegó de Angola la respuesta positiva.

Se decidió el envío inmediato de una Brigada de Tanques cubana hacia ese punto. Varias más estaban en la misma línea hacia el Oeste. El obstáculo principal era el fango y la humedad de la tierra en época de lluvia, que había que revisar metro a metro contra minas antipersonales. A Cuito, fue enviado igualmente el personal para operar los tanques sin tripulación y los cañones que carecían de ellas.

La base estaba separada del territorio que se ubica al Este por el caudaloso y rápido río Cuito, sobre el que se sostenía un sólido puente. El ejército racista lo atacaba desesperadamente; un avión teleguiado repleto de explosivos lograron impactarlo sobre el puente e inutilizarlo. A los tanques angolanos en retirada que podían moverse se les cruzó por un punto más al Norte. Los que no estaban en condiciones adecuadas fueron enterrados, con sus armas apuntando hacia el Este; una densa faja de minas antipersonales y antitanques convirtieron la línea en una mortal trampa al otro lado del río. Cuando las fuerzas racistas reiniciaron el avance y chocaron contra aquella muralla, todas las piezas de artillería y los tanques de las brigadas revolucionarias disparaban desde sus puntos de ubicación en la zona de Cuito.

Un papel especial se reservó para los cazas Mig-23 que, a velocidad cercana a mil kilómetros por hora y a 100 —cien— metros de altura, eran capaces de distinguir si el personal artillero era negro o blanco, y disparaban incesantemente contra ellos.

Cuando el enemigo desgastado e inmovilizado inició la retirada, las fuerzas revolucionarias se prepararon para los combates finales.

Numerosas brigadas angolanas y cubanas se movieron a ritmo rápido y a distancia adecuada hacia el Oeste, donde estaban las únicas vías amplias por donde siempre los sudafricanos iniciaban sus acciones contra Angola. El aeropuerto sin embargo estaba aproximadamente a 300 —trescientos— kilómetros de la frontera con Namibia, ocupada totalmente por el ejército del Apartheid.

Mientras las tropas se reorganizaban y reequipaban se decidió con toda urgencia construir una pista de aterrizaje para los Mig-23. Nuestros pilotos estaban utilizando los equipos aéreos entregados por la URSS a Angola, cuyos pilotos no habían dispuesto del tiempo necesario para su adecuada instrucción. Varios equipos aéreos estaban descontados por bajas que a veces eran ocasionadas por nuestros propios artilleros u operadores de medios antiaéreos. Los sudafricanos ocupaban todavía una parte de la carretera principal que conduce desde el borde de la meseta angolana a Namibia. En los puentes sobre el caudaloso río Cunene, entre el Sur de Angola y el Norte de Namibia, comenzaron en ese lapso con el jueguito de sus disparos con cañones de 140 milímetros que le daba a sus proyectiles un alcance cercano a los 40 kilómetros. El problema principal radicaba en el hecho de que los racistas sudafricanos poseían, según nuestros cálculos, entre 10 y 12 armas nucleares. Habían realizado pruebas incluso en los mares o en las áreas congeladas del Sur. El presidente Ronald Reagan lo había autorizado, y entre los equipos entregados por Israel estaba el dispositivo necesario para hacer estallar la carga nuclear. Nuestra respuesta fue organizar el personal en grupos de combate de no más de 1 000 —mil— hombres, que debían marchar de noche en una amplia extensión de terreno y dotados de carros de combate antiaéreos.

Las armas nucleares de Sudáfrica, según informes fidedignos, no podían ser cargadas por aviones Mirage, necesitaban bombarderos pesados tipo Canberra. Pero en cualquier caso la defensa antiaérea de nuestras fuerzas disponía de numerosos tipos de cohetes que podían golpear y destruir objetivos aéreos hasta decenas de kilómetros de nuestras tropas. Adicionalmente, una presa de 80 millones de metros cúbicos de agua situada en territorio angolano había sido ocupada y minada por combatientes cubanos y angolanos. El estallido de aquella presa hubiese sido equivalente a varias armas nucleares.

No obstante, una hidroeléctrica que usaba las fuertes corrientes del río Cunene, antes de llegar a la frontera con Namibia, estaba siendo utilizada por un destacamento del ejército sudafricano.

Cuando en el nuevo teatro de operaciones los racistas comenzaron a disparar los cañones de 140 milímetros, los Mig-23 golpearon fuertemente aquel destacamento de soldados blancos, y los sobrevivientes abandonaron el lugar dejando incluso algunos carteles críticos contra su propio mando. Tal era la situación cuando las fuerzas cubanas y angolanas avanzaban hacia las líneas enemigas.

Supe que Katiuska Blanco, autora de varios relatos históricos, junto a otros periodistas y reporteros gráficos, estaban allí. La situación era tensa pero nadie perdió la calma.

Fue entonces que llegaron noticias de que el enemigo estaba dispuesto a negociar. Se había logrado poner fin a la aventura imperialista y racista; en un continente que en 30 años tendrá una población superior a la de China e India juntas.

El papel de la delegación de Cuba, con motivo del fallecimiento de nuestro hermano y amigo Nelson Mandela, será inolvidable.

Felicito al compañero Raúl por su brillante desempeño y, en especial, por la firmeza y dignidad cuando con gesto amable pero firme saludó al jefe del gobierno de Estados Unidos y le dijo en inglés: “Señor presidente, yo soy Castro”.

Cuando mi propia salud puso límite a mi capacidad física, no vacilé un minuto en expresar mi criterio sobre quien a mi juicio podía asumir la responsabilidad. Una vida es un minuto en la historia de los pueblos, y pienso que quien asuma hoy tal responsabilidad requiere la experiencia y autoridad necesaria para optar ante un número creciente, casi infinito, de variantes.

El imperialismo siempre reservará varias cartas para doblegar a nuestra isla aunque tenga que despoblarla, privándola de hombres y mujeres jóvenes, ofreciéndole migajas de los bienes y recursos naturales que saquea al mundo.

Que hablen ahora los voceros del imperio sobre cómo y por qué surgió el Apartheid.


jueves, 21 de febrero de 2013

POLÉMICA PALINGENÉSICA: SAMIR AMIN Y PAUL MARTIAL EN CAPITALISMOS E IMPERIALISMOS "BUENOS"



Nota Breve

El 15 de febrero de este año, difundimos un artículo de Guillermo Almeyra que criticaba la tesis de un imperialismo “bueno” en Samir Amin. Vea usted, amigo lector, fragmentos de la exposición de Almeyra:

“Francia es imperialista, sin duda, pero que en Malí cumpliría un papel progresista que hay que apoyar porque combate el islamismo extremista que Qatar financia (…) Quienes creen que hay que apoyar a los capitalistas buenos supuestamente antiyanquis y a los imperialismos buenos que se oponen a Washington para oprimir ellos a los africanos, ven sólo los estados, no las clases o sectores sociales que podrían unirse contra todo el colonialismo y excluyen el internacionalismo –la oposición de los trabajadores franceses al imperialismo francés, por ejemplo–, que fue la gran fuerza que permitió la independencia argelina y la victoria vietnamita. Es lamentable que gente que por decenios atacó al capitalismo y al imperialismo caiga hoy a este nivel de realpolitik y piense que lo importante es la fuerza relativa que pueda tener el enemigo de su enemigo (capitalistas progresistas o imperialismo bueno) y no cómo los oprimidos pueden adquirir fuerzas contra todos sus enemigos y adversarios. (…) Por supuesto, hay que combatir los planes de Estados Unidos para toda África, pero eso no significa que haya que alinearse con los competidores de Washington, que son, sin embargo, sus socios en la guerra en Siria y en el apoyo a Israel.”

A continuación difundiremos, gracias a la colaboración de Eduardo Vargas, el texto de Samir Amin y la crítica de Paul Martial al para nada original planteamiento de Amir.

Tacna, 21 febrero 2013
Edgar Bolaños Marín

I

SAMIR AMIN: POR QUÉ APOYAR LA INTERVENCIÓN FRANCESA


Sábado 2 de febrero de 2013

Con el fin conservar la brevedad y centralidad de este artículo sobre situación en Malí he descartado extenderme sobre otros temas importantes adyacentes, reduciéndolas a notas a pie de página, para evitar de ese modo grandes digresiones.

Este artículo no hace mención a la toma de rehenes en In Amenas. Los argelinos saben que si ellos ganaron la guerra contra el proyecto de Estado islamista del FIS (en su época, apoyado por las potencias occidentales en nombre de la ¡"democracia"!), la lucha contra la hydra sigue ahí y hay que llevarla a cabo en todos los terrenos: la seguridad y la búsqueda del progreso social como única forma de secar el terreno al reclutamiento de los denominados movimientos islamistas. Sin duda, el asesinato de rehenes americanos y británicos obliga a Washington y Londres a comprender mejor que Argelia hizo lo que debía: ninguna negociación con los asesinos. Desgraciadamente, no creo que a largo plazo este error de los terroristas suponga un punto de inflexión en el apoyo de los Estados Unidos y de Gran Bretaña a lo que ellos continúan denominando islam político "moderado"

Soy de los que, por principio, condenan cualquier intervención militar de las potencias occidentales en el Sur, porque su objetivo es establecer el control del planeta al servicio de los dominantes monopolios capitalista.

¿Constituye la intervención francesa en Malí la excepción de la regla? Sí y no. Es por eso que llamo a apoyarla, pero sin pensar lo más mínimo que dará la respuesta que hace falta a la continua degradación de las condiciones políticas, sociales y económicas, no solamente en Malí, sino en el conjunto de países de la región, fruto de las políticas de expansión capitalista impulsadas por la triada imperialista (Estados Unidos, Europa y Japón). Políticas que siguen vigentes y que han abonado el terreno para la implantación del Islam político en la región.

I. Islam político reaccionario: enemigo de los pueblos y aliado principal de las estrategias de la triada imperialista /1.

Mas allá de las distintas variantes en las que se expresa, nos guste o no, el Islam político no es un "movimiento para el renacimiento de la fe religiosa" sino una fuerza política archireaccionaria que condena a los pueblos, que eventualmente se ven sometidos a su dominación, a una regresión en todos los ámbitos, impidiéndoles responder positivamente a los retos a los que están confrontados. Su ejercicio del poder no constituye ningún freno a los procesos de degradación y pauperización que se vienen dando sin interrupción desde hace tres décadas. Al contrario, los profundiza y se alimenta de ellos.

Esta es la razón fundamental por la que -en función de lo que representa y cómo actúa- las fuerzas de la triada ven al islamismo político como un aliado estratégico. El apoyo sistemático otorgado por estas potencias al islam político reaccionario ha sido, y continúa siendo, una de las principales razones de sus éxitos: los talibanes en Afganistán, el FIS en Argelia, los Islamistas en Somalia y Sudan, Turquía, Egipto y Túnez u otros países en los que se han beneficiado de este apoyo para alcanzar el poder local en momentos decisivo. Ninguna de los componentes moderados de islam político se ha desmarcado de una forma clara de los autores de actos terroristas, de sus componentes llamadas "salafistas". Cuando hizo falta, todos se beneficiaron, y aún continúan haciéndolo, del "exilio" en los países del Golfo. Ayer en Libia, hoy en Siria…, siguen estando apoyados por las potencias de la triada. Los crímenes y las exacciones que cometen se integran perfectamente en el discurso que acompaña a esta estrategia de apoyo: dan credibilidad a la tesis de la "guerra de civilizaciones", facilitan el alineamiento "consensuado" de los pueblos de la triada al proyecto global del capital monopolista. Los dos discursos: la democracia y la guerra al terrorismo, se complementan mutuamente en esta estrategia.

Es preciso una buena dosis de ingenuidad para creer que el islam político de los calificados de "moderados" sería soluble en la democracia. No es que, como se dice con falsa ingenuidad, los sectores moderados se vean desbordados por los excesos fanáticos, criminales e incluso terroristas de los salafistas; lo que existe es una división de trabajo entre ellos. Pero su proyecto es común: una teocracia, arcaica por definición, que se encuentra en las antípodas incluso de la más mínima democracia.

II . El Sahel, ¿un proyecto al servicio de qué intereses?

De Gaulle acarició la idea de un "Gran Sahara francés", pero la tenacidad del Frente de Liberación Nacional (FLN) argelino y la radicalización de la Unión Sudanesa de Modibo Keita en Malí hizo que el proyecto fracasara definitivamente en 1962-1963. Si bien puede que haya algunos nostálgicos del proyecto en París, no creo que sean capaces de convencer a políticos dotados de una inteligencia normal de la posibilidad de resucitarlo.

De hecho, aunque hasta Sarkozy se declarara partidario del mismo, el proyecto de El Sahel no es francés. Es el de una nebulosa constituida por el islam político en cuestión y se beneficia del eventual beneplácito de EE UU y, en su estela, de sus lugartenientes en la (inexistente) Unión Europea, Gran Bretaña y Alemania.

El Sahel "islámico" permitiría la creación de un gran Estado abarcando gran parte del Sahara de Malí, Mauritania, Níger y Argelia, que contiene importantes recursos minerales: uranio, petróleo y gas. Recursos que no estarían prioritariamente a disposición de Francia sino, sobre todo, de los poderes dominantes de la Tríada. Un "Reino" que, como ocurre en Arabia Saudí y en los emiratos del Golfo, podría "comprar" fácilmente el apoyo de población (escasa) al tiempo que los emires acaparan fabulosas riquezas para beneficio personal. Para las potencias de la Triada, el Golfo sigue siendo el mejor amigo/siervo útil, a pesar del carácter atrozmente arcaico y esclavista de su gestión social. Aunque yo diría que es justamente gracias a él. Los poderes que se instalarían en el Sahel se abstendrían de realizar acciones terroristas en su territorio sin que ello implique que no las apoyarían en otros países.

Francia, que había logrado salvar de su proyecto "Gran Sahara" el control de Níger y su uranio, quedaría relegada a un papel secundario en el Sahel /2.

Le ha correspondido a F. Hollande -y ése es su mérito - haber comprendido esto y oponerse a ello. No debería sorprendernos el ver que la intervención decidida por él fue apoyada de inmediato por Argelia y otros países que para Paris no figuran entre sus "amigos". El gobierno argelino ha demostrado una lucidez total: es consciente de que el proyecto del Sahel no sólo afecta al norte de Malí sino también al sur de Argelia /3. Tampoco hay que sorprenderse de que "los aliados de Francia" - Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, por no hablar de Arabia Saudita y Catar- son, en realidad, hostiles a la intervención que la han tenido que aceptar a regañadientes porque se han encontrado ante un hecho consumado. Ahora bien, estos países no se entristecerían si la operación se estanca y fracasa, porque eso reforzaría el proyecto del Sahel.

III . Ganar la guerra del Sahara

Soy de los que esperan y desean que se gane la guerra del Sahara y los islamistas sean erradicadas en la región (particularmente de Malí y Argelia) y que Malí se reconstruye en el marco de sus fronteras. La victoria es la condición necesaria para la posterior reconstrucción del Estado y de la sociedad maliense.

Esta guerra será larga, costosa y dolorosa, y su resultado es incierto. La victoria requiere que se cumplan determinadas condiciones. De hecho, no se trata sólo de que las fuerzas armadas francesas no abandonen el territorio antes de la victoria total, sino que será preciso poner en pie un ejército maliense digno de ese nombre. Hay que ser conscientes de que la intervención militar de otros países africanos no constituye un factor decisivo para la victoria.

Es factible la reconstrucción del ejército maliense. El Malí de Modibo fue capaz de construir una fuerza armada competente al servicio de la nación y capaz de disuadir a fuerzas agresoras parecidas a los actuales islamistas de AQMI. Esta fuerza fue destruida de forma sistemática por la dictadura de Moussa Traoré y no ha sido reconstruida por sus sucesores. Ahora bien, el hecho de que el pueblo de Malí sea plenamente consciente de que su país tiene la obligación de estar armado, hace que la reconstrucción de su ejército pueda beneficiarse de una situación favorable. El obstáculo es financiero: reclutar a miles de soldados y equiparlos no está al alcance de los recursos actuales del país. Y ni los Estados africanos, ni la ONU ayudarán a paliar este déficit. Francia debe entender que la reconstrucción de ese ejército es la única forma de lograr la victoria y que tiene que aportar esta ayuda. El estancamiento y la derrota no sólo sería un desastre para los pueblos africanos, también lo seria para Francia. La victoria permitiría a Francia recuperar el lugar que le corresponde en el concierto de las naciones, más allá incluso de Europa.

No se puede esperar muchos de los países de la CEDEAO. Las guardias pretorianas de la mayoría de estos países no tienen de ejército mas que el nombre. Es cierto que Nigeria dispone de una de las tropas más numerosas y mejor equipadas pero, por desgracia y por decirlo suavemente, están mal disciplinadas: muchos de sus altos mandos no persiguen otro objetivo que el saqueo de las regiones en las que intervienen. Senegal también dispone de una fuerza militar competente y, además, disciplinada pero es pequeña para su país. Geográficamente más alejados, Angola y Sudáfrica podría proporcionar un apoyo eficaz, pero su lejanía, y quizás otras consideraciones, puede hacer que no le vean interés a involucrarse.

Un compromiso firme, con determinación, y por el tiempo que haga falta por parte de Francia implica que la diplomacia de París tome distancias en relación a sus compañeros de la OTAN y de Europa. Aún no ha terminado la partida y por el momento nada indica que el gobierno de F. Hollande sea capaz de atreverse a dar ese paso.

IV . Ganar la batalla diplomática

El evidente conflicto entre los objetivos de la honorable intervención francés en Malí y la continuidad de la línea diplomática actual de Paris se convertirá pronto en algo insoportable. ¡Francia no puede luchar contra los "islamistas" en Tombuctú y apoyarlos en el Alepo!

La diplomacia francesa, adscrita a la OTAN y a la Unión Europea, comparte la responsabilidad de sus aliados en el éxito del islam político reaccionario. Una prueba clara de ello la tenemos en la aventura en Libia, cuyo único resultado (lo que ciertamente era previsible y deseable, al menos para Washington) no fue liberar al pueblo libio de Gadafi (un payaso más que un dictador) sino destruir Libia: país que se ha convertido en un territorio controlado por los señores de la guerra y que se encuentra en el origen del reforzamiento de AQMI en Malí.

La hidra del islam político reaccionario recluta tanto en círculos de la delincuencia organizada como entre fanáticos religiosos. Más allá de la "yihad", sus emires -que se hacen llamar los defensores intransigentes de la fe- se enriquecen con el tráfico de drogas (los talibanes, AQMI), de armas (señores de la guerra de Libia) y de la prostitución (kosovares).

El problema es que hasta el presente la diplomacia francesa también los apoya, como en Siria. Los media franceses dan crédito a los comunicados del pretendido Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, que es conocido por estar controlado por la Hermandad Musulmana y haber sido fundado por Ryad El Maleh con el apoyo de la CIA y la inteligencia británica. ¡Cuánto credibilidad se otorga a las noticias Ansar Eddine en Francia! Francia tolera que las llamadas "Fuerzas de la Coalición Nacional de la Oposición y la Revolución" esté presidida por el jeque Ahmad El Khatib (Hermano Musulman y autor del incendio del barrio de Duma en Damasco), elegido por Washington.

Me sorprendería (pero sería una sorpresa agradable) que F. Hollande se atreviera a revertir esta situación como lo hizo De Gaulle, saliendo de la OTAN y dejando vacante su puesto en la Unión Europea. Pero no vamos a pedirle tanto. Simplemente, vamos a pedirle que influya en las relaciones diplomáticas en el sentido que requiere la acción emprendida en Malí. De ese modo, comprobará que Francia ¡tiene más adversarios en el campo de sus "aliados "que en el de sus "enemigos"! No sería la primera vez que ocurre esto cuando ambos bandos se enfrentan en el campo diplomático.

V. Reconstruir Malí

La reconstrucción de Malí no puede ser obra sino de los malienses. Sin embargo, sería deseable que se les ayude en lugar de ponerles obstáculos que hagan imposible la reconstrucción.

Puede que las ambiciones “coloniales” francesas –convertir a Malí en un Estado clientelar, a imagen y semejanza de algunos otros países de la región– no sean ajenas a ciertos responsables de la política maliense de París. La Franciáfrica tiene siempre sus portavoces, pero no representa un peligro real, ni mucho menos importante. Un Malí reconstruido será capaz de afirmar, o reafirmar, rápidamente su independencia. Por el contrario, un Malí saqueado por el islam político reaccionario no sería capaz de conquistar en poco tiempo un lugar honorable en el tablero regional y global. Al igual que Somalia, correría el riesgo de ser eliminado de la lista de estados soberanos dignos de ese nombre.

En la época de Modibo, Malí realizó progresos tanto en el orden económico y social como en la afirmación de su independencia y en la unidad de sus componentes étnicos.

La Unión Sudanesa logró unir en una misma nación a los Bambara del Sur, a los pescadores Bozo, los agricultores Songhai y los Bella (tuareg negros) del valle del Níger, desde Mopti a Ansongo (nos olvidamos de que hoy en día en el norte de Malí la mayoría de la población no es tuareg), e incluso hizo aceptar a los tuaregs la liberación de sus siervos Bella. El problema fue que la falta de recursos -y, tras la caída de Modibo, la falta de voluntad política- de los gobiernos de Bamako sacrificaron los proyectos de desarrollo para el Norte. Algunas reivindicaciones de los tuareg son perfectamente legítimas. La posición de Argelia, que aboga por diferenciar la rebelión tuareg, ahora marginada y con la que hay que discutir, de los yihadistas llegados de otros países y a menudo muy racistas con los "negros", resulta muy pertinente.

Los límites de los logros de Malí de Modibo y, también, la hostilidad de las potencias occidentales (en particular, Francia), están en el origen del fracaso del proyecto y, finalmente, del éxito del odioso golpe de Estado de Moussa Traoré (apoyado hasta el final por París), cuya dictadura es la responsable de la descomposición de la sociedad maliense, de su pobreza y de su impotencia. La poderosa revuelta del pueblo maliense que logró derrocar a la dictadura a costa de decenas de miles de víctimas, generó grandes esperanzas en el renacimiento del país; esperanzas que se vieron frustradas, ¿por qué?

Desde la caída de Moussa Traoré el pueblo de Malí conoció libertades democráticas sin precedentes. Sin embargo, no parece que sirvieran para mucho: cientos de partidos fantasmas sin programa, parlamentarios electos impotentes y una corrupción generalizada. Algunos analistas, cuya mente aún no está libre de la fiebre racista, se aprestan a concluir que este pueblo (como los pueblos africanos en general) ¡no está preparado para la democracia! Fingen ignorar que la victoria de las luchas del pueblo maliense coincidió con la ofensiva "neoliberal" que impuso a este país, debilitado al límite, el modelo de lumpen-desarrollo preconizado por el Banco Mundial con el apoyo de Francia y Europa. Un modelo que condujo a una regresión social y económica y un empobrecimiento sin limites.

Estas políticas son las responsables mayores del fracaso de la desacreditada democracia. Esta involución creo, tanto aquí como en otros países, las condiciones favorables para al ascenso de la influencia del islam político reaccionario (financiado por el Golfo) no sólo en el Norte, monopolizado por AQMI, sino también en Bamako.

La decadencia del Estado maliense que trajo consigo constituyó el origen de la crisis que concluyó con la destitución del presidente Amani Toumani Touré (refugiado desde entonces en Senegal), al irreflexivo golpe de Estado de Sanagho y a la puesta baja tutela del Mali a través del "nobramiento" de un presidente provisional -llamado de transición- por la CEDEAO. Organismo presidido por el presidente de Costa de Mafil, A. Ouatatara, que siempre ha actuado como funcionario del FMI y del Ministerio de Cooperación francés. Es este presidente, cuya legitimidad a los ojos de las y los malienses es igual a cero, quien solicitó la intervención francesa. Este hecho debilita considerablemente los argumentos de Paris a pesar de que desde el punto de vista diplomático resulten impecables: Paris intervino tras haber sido solicitada su intervención por un Jefe de Estado "legitimo" de un país amigo. Pero, si es así, ¿por qué el llamamiento del Jefe de Estado Sirio -incontestablemente no menos legítimo- al apoyo de Irán y Rusia es "inaceptable"? Francia tiene que corregir el tiro y revisar su lenguaje.

En cualquier caso, la reconstrucción de Malí pasa ahora por el rechazo rotundo de las "soluciones" liberales que están en el origen de todos estos problemas. Ahora bien, en torno a esta cuestión fundamental, los conceptos fundamentales que maneja París siguen la corriente de los de Washington, Londres y Berlín. El concepto de "ayuda al desarrollo" de París no se diferencian un milímetro de las letanías liberales dominante/4. Ni más ni menos. Incluso si Francia gana la batalla del Sahara -que es lo que yo deseo- no está bien situada para contribuir a la reconstrucción de Mali. Ahora bien, el fracaso de la misma permitiría a los falsos amigos de Francia tomar su revancha.

23/01/2013

Notas
1/ Antes que nada, se impone un breve desarrollo de lo que supone el islam político reaccionario, porque el uso estratégico de estos movimientos por las fuerzas del capitalismo/imperialismo dominante no excluye errores. La movilización de aventureros "yihadistas" ("terroristas") es el medio indispensable por el cual el Islam político reaccionario puede imponer su poder. Evidentemente, estos aventureros son propensos a la delincuencia (saqueos, toma de rehenes, etc.). Además, los "fanáticos" que reclutan sus "ejércitos" son siempre, por naturaleza, capaces de iniciativas impredecibles. La dirección del movimiento (el wahabí del Golfo) y el establishment de los Estados Unidos (y, por extensión, de los subalternos aliados gobiernos europeos) son conscientes de los límites de su capacidad para "controlar" los medios para la puesta en pie de su proyecto común, pero aceptan el caos.

Existen numerosos análisis serios sobre el islam político reaccionario (entre otros, ver Samir Amin Le monde arabe dans la longue durée, 2010).

Cuestión tangencial, pero importante: el islam político reaccionario garantiza que los países que caigan bajo su dominio no lleguen a formar parte de los países emergentes. Ver al respecto el capítulo dedicado a esta cuestión en Samir Amin, L’implosion du capitaliste libéral, 2012)

2/ Francia mantuvo su control sobre Níger y su uranio a través de una política de "ayuda" barata, que mantuvo al país en la pobreza y la impotencia. Ver nota (4). El proyecto del Sahel barria las posibilidades francesas para preservar el control sobre el Níger y el uranio.

3/ En contraste con la lucidez de Argelia, es palpable el silencio de Marruecos, cuya monarquía expresó de forma reiterada y a través de discursos incendiarios sus pretensiones sobre Tombuctú y Gao (ciudades ¡"marroquíes"!). Aún no se conoce una explicación cabal de las razones de este repliegue de Rabat.

4/ Yash Tandon (En la dependencia de la ayuda final, CETIM, 2009) ha demostrado que la "ayuda" condicionada a la implantación de la globalización neoliberal no era un "remedio" sino un veneno. Yo mismo, en la introducción de este libro ofrezco un ejemplo, el de Níger.

Traducción: VIENTO SUR     1/2013      http://www.forumdesalternatives.org...
[Respuesta de Paul Martial en http://vientosur.info/spip/spip.php?article7641]

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II

SOBRE EL APOYO DE SAMIR AMIN A LA INTERVENCIÓN FRANCESA

Paul Martial
Sábado 2 de febrero de 2013

El artículo de Samir Amin* es en primer lugar contradictorio, pues a la cuestión de si la intervención francesa obedece a la regla de la voluntad de dominación colonial, responde al principio que… sí y no, pero el texto no es más que un alegato que trata de explicar que la guerra de Francia no responde en absoluto a esta voluntad: “Llamo a apoyarla, pero sin pensar lo más mínimo que dará la respuesta que hace falta a la continua degradación de las condiciones políticas, sociales y económicas, no solamente en Malí, sino en el conjunto de países de la región.” Extraño argumento: Samir es consciente de que la guerra que mantiene Francia en Malí, y que él llama a apoyar, ¡no resolverá nada!

El papel del islamismo

Más que un análisis, Samir hace una constatación del papel que desempeña el islamismo político considerado como una fuerza política reaccionaria. Comprender el islamismo implica comprender en primer lugar su auge, evidentemente asociado a la miseria ignominiosa en que el capitalismo hunde a las poblaciones, pero también a la falta de credibilidad de una alternativa política a escala internacional. Está claro que no es por casualidad que el ascenso del islamismo venga de la mano de la pérdida de influencia del socialismo en todas sus variantes. El altermundialismo pudo servir de balón de oxígeno frente a la ofensiva del pensamiento único liberal, pero jamás tuvo la capacidad de movilización y de organización que pudieron tener las organizaciones que se reclamaban del socialismo. Este aspecto nos parece importante porque el islamismo aparece actualmente, en algunos casos –y de forma equivocada, en esto coincidimos–, como un movimiento de contestación de un orden mundial injusto y constituye un polo de atracción.

Dicho esto, los distintos grupos yihadistas que cometen sus desmanes en Malí son perfectos reaccionarios y mafiosos que controlan tráficos que en parte son simplemente odiosos, pues se trata del establecimiento de vías que recorren los africanos para tratar de llegar a Europa.

De la OCRS al Sahelistán

Samir recuerda la creación de la Organización Común de las Regiones Saharianas (OCRS), fundada en 1957 y disuelta seis años después. Señala que por parte de Francia no hay ningún peligro de que se reavive este proyecto: “ Si bien puede que haya algunos nostálgicos del proyecto en París, no creo que sean capaces de convencer a políticos dotados de una inteligencia normal de la posibilidad de resucitarlo… ”. Para añadir de inmediato que la creación de una entidad política del Sahel es un proyecto que sí existe: “Es el de la nebulosa constituida por el islam político en cuestión y se beneficia del eventual beneplácito de EE UU y en su estela de sus lugartenientes en la (inexistente) Unión Europea, Gran Bretaña y Alemania”. Por tanto, ningún peligro por parte de Francia de que se resucite una entidad política del Sahel, pero en cuanto a EE UU, Gran Bretaña y Alemania (y a Sarkozy, citado expresamente), no hay nada seguro.

Todo esto es falso si nos atenemos a los hechos. En efecto, la política exterior de Sarkozy consistió en favorecer al Movimiento Nacional de Liberación de Azawad (MNLA), grupo nacionalista no islamista que debía desempeñar funciones de milicia de seguridad frente a Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) en beneficio del imperialismo francés. Sin embargo, el objetivo declarado del MNLA, la independencia de Azawad, y por tanto la compartimentación de una parte del Sahel, no molestó excesivamente a la diplomacia francesa, que propugnaba una negociación al respecto. Una compartimentación que por tanto es contraria a la gran entidad política del Sahel que se atribuye a la voluntad de Sarkozy. Pero, sobre todo, el imperialismo, sea francés o anglosajón, no tiene ninguna necesidad de una nueva compartimentación del Sahel para asegurarse el abastecimiento –o más exactamente, el saqueo– de los recursos energéticos de la región. Lo que desean los países ricos, ante todo, es una estabilización que permita a las diversas multinacionales explotar los recursos con calma.

Explicar, como hace Samir, que Francia se ha opuesto, junto con Argelia, al proyecto de EE UU, Gran Bretaña y Alemania de construir un Sahelistán con la complicidad de los islamistas también es una falsedad. En efecto, antes de la intervención francesa se plantearon dos vías contrapuestas. Por un lado, la de Francia y de su club de fans que es la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), que preconizaban una intervención militar directa y rápida; así, París impulsó una verdadera ofensiva diplomática para obtener el apoyo de la “comunidad internacional” a sus planes. La otra vía, la de Argelia, consistía en desarrollar una actividad diplomática independiente de negociaciones con el MNLA, y también con el grupo islamista Ansar Dine, a fin de hallar una solución política y evitar de este modo una intervención militar que inevitablemente tendría que estar encabezada, directamente o no, por Francia. Esta estrategia contaba con el apoyo de EE UU, que en el Consejo de Seguridad de la ONU se batió por que las resoluciones incorporaran y priorizaran la negociación política. Dicho sea de paso, EE UU mantiene importantes relaciones militares con el ejército argelino.

La subestimación del imperialismo francés en África

El error de análisis de la cuestión del Sahara viene acompañado de otro, que en cierto modo es todavía más desastroso: la absoluta subestimación del peligro que supone la política de Francia en África. En efecto, Samir afirma que “la victoria constituiría un medio importante de recuperación del lugar de Francia en el concierto de las naciones, más allá incluso de Europa”, para explicar acto seguido que “puede que las ambiciones “coloniales” francesas –convertir a Malí en un Estado cliente, a imagen y semejanza de algunos otros países de la región– no sean ajenas a ciertos responsables de la política maliense de París. La Franciáfrica tiene siempre sus portavoces, pero no representa un peligro real, ni mucho menos importante”.

Según esto, Francia ya no representa un peligro para África y las ambiciones imperialistas francesas no son más que marginales. ¿Se circunscribe esta ausencia de peligro exclusivamente a Malí y, en este caso, por qué es este país el único que está a salvo de ese peligro? De lo contrario, sería interesante saber en qué momento sitúa Samir este cambio fundamental de la política francesa, que por cierto ha pasado inadvertido para muchos militantes antiimperialistas, tanto en Francia como en África. ¿Cuáles son los factores que indican que tales ambiciones han dejado de ser un peligro real? Sin embargo, si contemplamos la historia reciente de Francia y sus intervenciones militares –en febrero de 2008 para salvar la dictadura de Deby (aunque tal vez en aquella ocasión también habría que haber defendido la operación militar, pues los rebeldes contaban con el apoyo del régimen islamista sudanés) o la operación de apoyo a las Fuerzas Nuevas en Costa de Marfil para instalar a Ouattara en el poder, por no hablar de Libia…–, los hechos no corroboran precisamente un debilitamiento de la acción imperialista francesa, sino todo lo contrario, ilustran perfectamente el papel que desempeña este país, que no ha cambiado desde hace lustros. Y si Samir piensa que la acción imperialista ha dejado de existir simplemente porque el presidente Hollande la dio por finiquitada en su discurso ante la Asamblea Nacional en Dakar, el reciente envío de comandos especiales del ejército francés a Níger para proteger las minas de la multinacional francesa AREVA debería bastar para convencerle de lo contrario.

Cuando Samir analiza la situación de Malí y en particular señala que el presidente maliense carece prácticamente de toda legitimidad porque ha sido instalado en el poder por la CEDEAO, no va hasta el fondo y, por consiguiente, no destaca la responsabilidad de la política exterior francesa. En efecto, fue Francia quien colocó en el poder al presidente maliense a fin de evitar la desestabilización política de Malí cuando, al mismo tiempo, gran parte de la población y de las organizaciones militantes de la sociedad civil luchan por la convocatoria de una conferencia nacional que permitiera la regeneración política rompiendo con esa casta dirigente corrupta y tal vez incluso con el FMI y el Banco Mundial. El golpe de Estado del capitán Sanogo no era un golpe de Estado preparado, sino un motín que provocó la caída de Amadou Toumani Touré, lo que dice mucho del grado de decrepitud del régimen, con la consecuencia inmediata de dejar vacante el poder. Era precisamente ese vacío de poder el que resultaba peligroso para Francia y la CEDEAO.

Por otro lado, las organizaciones de la izquierda radical trataron de aprovechar la brecha –aunque su línea política pudiera ser discutible, pero ese es otro debate– para tratar de construir un Malí distinto. Francia y la CEDEAO tenían desde el principio dos objetivos precisos: restablecer el antiguo orden en el sur, especialmente en la capital Bamako, y asegurar el norte. No hay más remedio que constatar que estos dos objetivos están a punto de alcanzarse. Se ha decretado el estado de excepción en todo Malí, las organizaciones progresistas están marginadas y amordazadas, el ejército francés ocupa el norte del país. Creer que Malí pueda reconstruirse en estas condiciones es pura ilusión.

Antes de hablar de solución militar, de saber quién debe intervenir, es preciso basar la intervención en un proyecto político que goce de verdadera legitimidad entre la población, que permita al Estado maliense influir y dirigir esta intervención y no de sufrirla. Unificar a las poblaciones en torno a proyectos sociales y económicos, particularmente en el norte del país, es una necesidad imperiosa. A falta de soluciones políticas elaboradas por las poblaciones malienses y sus organizaciones, es Francia quien orientará la construcción del nuevo Malí, lo que implica el riesgo de que este último se parezca como dos gotas de agua al antiguo Malí, con los mismos dirigentes políticos corruptos, la misma sumisión a la política liberal, la misma miseria para las poblaciones y los mismos riesgos de estallidos bélicos y de fundamentalismo islámico.

La cuestión tuareg

También es falso decir que Modibo Keita, el padre de la independencia maliense, gestionó positivamente la cuestión tuareg, como pretende Samir. Las respuestas dadas fueron burocráticas, brutales y centralizadoras, ignorando deliberadamente los modos de vida de esas poblaciones. En la época de Keita, el norte de Malí estuvo bajo ocupación militar, con su cortejo de opresión y humillación. Esta política llevó a unir a gran parte de los tuaregs contra Bamako, cuando en el momento de la independencia una parte de las poblaciones tuaregs se habían opuesto al proyecto imperialista de De Gaulle en torno a la creación de la OCRS. Es cierto que era absolutamente necesario erradicar prácticas de esclavismo y opresión que perduraban entre ciertos sectores tuaregs con respecto a otras comunidades, en particular los bellan, pero esta lucha indispensable no podía justificar la subyugación de esta población.

El error principal de esta postura es que trata de encontrar soluciones en el marco sobrevenido y mezquino de una lucha entre los intereses neocoloniales de Francia y la opresión cruel y medieval de los islamistas. Fundamentalismo islámico o capitalismo, ¿es esa la disyuntiva? La política de Francia es asidua a estas bellas intervenciones humanitarias. Todos recordamos las imágenes espantosas de niños hambrientos en Biafra, pero ¿quién recuerda la política francesa de alimentar con armas y dinero aquel conflicto secesionista con ánimo de debilitar a Nigeria, país islámico, que adquiría demasiada importancia a los ojos de París? Podríamos hablar también de aquella campaña que invitaba a cada escolar francés a donar un paquete de arroz a los somalíes, y quién no vio a Kouchner, ministro de Francia, descargando sacos de arroz, pero ¿se recuerda todavía que unas cuantas semanas después fueron vehículos blindados occidentales los que tumbaron el régimen de los tribunales islámicos para salvar a las poblaciones, con el resultado de que después se instalaron en el poder otros todavía más extremistas, todavía más crueles: los shebab. Cuando aparecen a la luz nuevas revelaciones sobre la implicación de Francia en el genocidio ruandés, recordemos que la operación “Turquesa” se presentó asimismo como una intervención humanitaria cuya finalidad declarada era evitar nuevas masacres. En realidad estuvo destinada a sacar a los genocidas hutus a Zaire, hoy República Democrática de Congo, provocando una guerra que continúa desde hace 20 años en el este de Congo, con su cortejo de masacres, violaciones y saqueos.

Decididamente no: tanto en Malí como en toda África, Francia no forma parte de la solución, simplemente porque desde hace mucho tiempo forma parte del problema.

*El artículo al que hace referencia es http://vientosur.info/spip/spip.php?article7640
Traducción: VIENTO SUR       30/01/2013     http://www.europe-solidaire.org/spi...