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miércoles, 3 de agosto de 2022

NUEVO ORDEN: MATRIZ COMUNITARIA (1)

 LA COMUNA, PIEDRA ANGULAR DE UN NUEVO ORDEN


 

 MÉSZÁROS Y CHÁVEZ: EL FILÓSOFO Y EL LLANERO

Chris Gilbert

La relación entre Hugo Chávez e István Mészáros, factor clave para entender la decisión de apostar a la comuna para la construcción socialista en Venezuela

La historia de cómo llegó a fraguarse la larga y, a fin de cuentas, recíproca relación entre el político revolucionario venezolano Hugo Chávez y el intelectual húngaro István Mészáros es una de afinidades electivas, a la vez extraña e interesante. Por un lado, tenemos a un niño que creció en los llanos venezolanos en un hogar demasiado pobre para comprar vajilla. El pequeño Hugo, quien vivía entonces con su abuela, vendía caramelos en las calles pero soñaba con jugar al béisbol, inspirado por un lanzador del equipo Magallanes que llevaba el mismo apellido (el Látigo Chávez). Chávez ingresó en las fuerzas armadas con la esperanza de convertirse en pelotero, pero pronto descubrió que el ejército le ofrecía una escuela para estudiar política e historia, además de una perspectiva privilegiada desde la que observar las injusticias y contradicciones de la sociedad venezolana. En el otro extremo de la historia, tenemos a Mészáros, una generación mayor que el ex Presidente de Venezuela. Mészáros creció en la pobreza en Budapest, trabajó con Georg Lukács, emigró a Italia tras el levantamiento de 1956 y posteriormente se trasladó a Inglaterra, donde pasó la mayor parte del resto de su vida.

Lo que hizo que la vida de Mészáros fuera tan fascinante y adquiriera la importancia que tiene para las cuestiones de la construcción socialista fue el hecho de que, habiendo visto ambos lados de la Guerra Fría, llegó a percatarse de que tanto el «socialismo real» como el capitalismo del siglo XX eran dos variantes del mismo sistema, al que dio el nombre de sistema del capital. En ese siglo, el rasgo común básico entre la mayoría de los países tanto del Este como de Occidente consistía en la extracción de trabajo excedente de una masa de trabajadores que no controlaban sus propios procesos de trabajo. Ya en Inglaterra, a finales de los 60 y principios de los 70, Mészáros fue testigo de cómo el sistema del capital común a esos países había entrado en una profunda crisis1.

Por un lado, los países de Occidente aplicaban reformas neoliberales inspiradas en las teorías de Frances Hayek y Milton Friedman. Esas políticas neoliberales, entonces de reciente cuño, permitieron a Occidente comprar tiempo y sortear una crisis que no podía resolver de manera definitiva. Por el otro, en los países del Bloque del Este, la misma crisis estructural sería el preámbulo de la implosión de sistemas posrevolucionarios que, por su naturaleza híbrida (seguían extrayendo de los trabajadores su trabajo excedente, pero no podían aplicar las mismas presiones económicas que el sistema capitalista propiamente dicho), fueron incapaces de sortear la crisis ni siquiera con el limitado éxito con que llegaron a hacerlo los gobiernos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher.

Aquella era todavía la época de los «tres mundos» y, desde la posición privilegiada que le confería el hecho de haber vivido y trabajado en dos de ellos, Mészáros elaboró sus ideas claves. Según la más importante de ellas, el capital era esencialmente un sistema metabólico, dependiente de una división vertical del trabajo que estaba bajo su control. El sistema metabólico del capital podía manifestarse como capitalismo propiamente dicho, tal como ocurría en los países de Occidente, pero también podía adoptar formas derivadas en las sociedades posrevolucionarias. Para referirse a estas últimas, Mészáros utilizaba términos como sistema del capital soviético, sistema del capital posrevolucionario y, en ocasiones, sistema del capital poscapitalista. Mészáros sostenía que el metabolismo jerárquico y antidemocrático del sistema del capital y su extracción de trabajo excedente —todo ello en un contexto social en que las cosas dominan a las personas— seguía existiendo en lo que erróneamente se conocía como socialismo «real» o «realmente existente».

Como corolario de esa tesis, la única manera de superar todo el sistema del capital, no sólo la forma capitalista pura y dura del sistema del capital, era a través de una radical reorganización de la sociedad en la que los propios trabajadores controlaran conscientemente la producción de una manera profundamente democrática. Ante la crisis del sistema, lo que se necesitaba no era menos socialismo sino más. La producción autogestionada y la existencia de una democracia sustantiva en todos los niveles de esa sociedad alternativa eran las características claves de lo que Mészáros denominaba sistema comunal y que para él era la única alternativa viable y sostenible al sistema del capital.

Esta breve introducción bastaría para que queden suficientemente claras las afinidades entre las ideas de Mészáros y las ideas y políticas de Chávez. Como es bien sabido, Chávez creía firmemente en la democracia sustantiva como eje y motor del socialismo; apostó por los consejos comunales y otras formas de autoorganización para emancipar al pueblo venezolano («Sólo el pueblo liberará al pueblo»—dijo Chávez en numerosas ocasiones); y al final optó por un sistema comunal para construir el socialismo (haciéndose eco de la afirmación de Mészáros de que en el siglo XXI no era necesario un socialismo «menos socialista» sino «más socialista»). Todas esas características hacen que exista un sorprendente isomorfismo entre las dos figuras, a pesar de las amplias diferencias que se pueden observar en sus orígenes y su formación. Como a fin de cuentas sucedió, Chávez movilizaría a sus seguidores y considerables recursos partiendo de una hipótesis que se basaba en gran medida en el enfoque del filósofo húngaro sobre la transición socialista.

Cómo llegó Chávez a la Comuna

Para comprender cómo Chávez pudo abrirse tanto a la influencia de Mészáros, al punto de haber recurrido a la comuna como principal elemento estratégico en la construcción socialista, es útil observar la anterior trayectoria de la experimentación durante el Proceso Bolivariano en la esfera de la producción (sin obviar las vicisitudes de esos experimentos como consecuencia de sus desiguales resultados). Uno de los primeros intentos de transformar la naturaleza general de la economía venezolana después de la revolución fue el impulso que a nivel nacional se imprimió a la creación de cooperativas. Esa iniciativa, que comenzó alrededor de 2003, supuso un marco jurídico especial y una enorme movilización de recursos, en su mayoría extraídos de las ganancias obtenidas del petróleo durante esa década de bonanza. Con una entusiasta participación de masas, típica del proceso bolivariano en su momento de mayor apogeo, comenzaron a surgir cooperativas por toda Venezuela, que mostraban con orgullo un logotipo consistente en dos pinos colocados uno al lado del otro dentro de un círculo amarillo. Hubo una serie de proyectos de cooperativas de servicios, entre ellas cooperativas de taxis, de perros calientes y de barbería y peluquería, así como cooperativas productivas, como las dedicadas a la agricultura y a diferentes formas de producción manufacturera y ramas de la industria ligera.

La gama de cooperativas que llegaron a existir en Venezuela en esos años exhibió variados niveles de concreción. Los seres humanos se deben a sus contextos y, habida cuenta de la desesperada situación de exclusión en que la mayoría de los venezolanos había vivido durante tanto tiempo, no es de extrañar que muchos formaran cooperativas que existían sólo sobre el papel, ya que mediante la inscripción de una cooperativa se podía acceder a contratos y subvenciones del Estado. Pero también había cooperativas inscritas que tenían una existencia real, operadas por trabajadores de carne y hueso con medios de producción tangibles, que aun así no llegaban a ser verdaderas cooperativas. A todos los efectos, muchas de las cooperativas no eran más que empresas capitalistas ordinarias, con toda una estructura de jefes y jerarquías que se ocultaba detrás del marco jurídico correspondiente. Muy pronto —seguramente apoyándose en asesores y en sus lecturas— Chávez llegó a comprender que las cooperativas podían ser problemáticas; que, a pesar de la propiedad colectiva, seguían siendo propiedad privada. Las cooperativas son esencialmente una especie de propiedad privada colectiva, con sus propias relaciones de confrontación con otras empresas, incluidas otras cooperativas, con las cuales compiten, y con la sociedad en general.

Alrededor de 2006, en los mismos años en que proponía que el país se planteara como meta el socialismo, Chávez comenzó a experimentar con diversas formas de propiedad estatal, generalmente en formato mixto. Era la época en que la cogestión y las llamadas empresas de producción social se habían convertido en consignas de la hora. Quienes se han formado en el marxismo observarán que el concepto de empresa de producción social es un concepto inadecuado, por cuanto todas las empresas capitalistas se basan en la producción social. En el capitalismo existe una contradicción fundamental en virtud de la cual la producción capitalista es altamente social —lo que significa que una empresa capitalista emplea a múltiples personas y puede tener una red de proveedores que se extienda por todo el mundo— y, no obstante, la propiedad capitalista es privada y «antisocial» (tiende a concentrarse cada vez más en menos manos). Tras darse cuenta de lo problemático de esa nomenclatura, Chávez modificó su discurso y comenzó a referirse a las empresas de propiedad social (EPS).

Aquel período tuvo sus momentos fascinantes, pero también resultó bastante accidentado. En él se obtuvieron notables éxitos. Durante unos años, la empresa de aceite de cocina Industrias Diana fue una empresa insignia de propiedad estatal que funcionaba según la modalidad de «cogestión». Alcanzó su momento de gloria cuando los propios trabajadores llegaron a dirigir la empresa, pero más tarde se trajo a algunos oficiales del ejército para que dirigieran la producción y las cosas empeoraron. La fábrica de aluminio de la región venezolana de Guyana, Alcasa, dirigida por el desaparecido Carlos Lanz, fue otro experimento fascinante. La película 5 Factories, realizada por Oliver Ressler y Dario Azzellini en 2006, nos permite asomarnos a algunos de esos experimentos, centrándose exclusivamente en las experiencias exitosas2. No obstante, si se arroja una mirada de conjunto a ese período, también son evidentes los fracasos y las deficiencias de las empresas estatales venezolanas (a menudo por causa de impedimentos burocráticos, como en el caso de la fábrica de petróleo Diana).

Tras esa trayectoria de experimentos económicos —que en cierto modo representa una repetición acelerada de la experimentación socialista en microeconomía durante el siglo XX—, Chávez se interesó por un modelo alternativo de producción socialista. En sólo cinco años, el proceso bolivariano había ensayado, primero, con las cooperativas y más tarde con la propiedad estatal, percatándose así de las limitaciones de ambos formatos. Ahora el proceso intentaba avanzar con un nuevo modelo, algo que trascendiera esas limitaciones: la comuna. Cuando, finalmente, entre 2009 y 2010 Chávez se decidió por la comuna, se inspiraba en parte en las comunas chinas —y así lo dijo, mientras blandía un pequeño libro sobre la comuna de Chiliying. Sin embargo, Chávez había tomado la idea del filósofo Mészáros. De hecho, Chávez se inspiró tanto en Mészáros que convirtió su sistema comunal en el centro de los esfuerzos de Venezuela en la construcción socialista y movilizó enormes recursos para un proyecto profundamente influido por las ideas del pensador húngaro.

El eslabón perdido

Hemos mencionado ya las principales afinidades entre el pensamiento de Chávez y el de Mészáros y hemos señalado algunas de las razones de su sincronía intelectual. Pero ¿cómo se produjo la conexión real y concreta entre dos personas de formaciones tan dispares? Ese eslabón tenía un nombre: Jorge Giordani, profesor universitario venezolano y amigo tanto de Chávez como de Mészáros. Como suele ocurrir con las amistades históricamente importantes, Giordani llegó a conocer primero a Mészáros y después a Chávez por una serie de accidentes fortuitos. Giordani, hombre de izquierda de larga data, comenzó su carrera universitaria estudiando ingeniería y planificación en Caracas, para después continuar su formación en Italia e Inglaterra, donde conoció a Mészáros y a su familia cuando estos vivían en un apartamento que daba a las pistas de tenis de Wimbledon3 .

A su regreso a Venezuela, Giordani prosiguió su labor académica en el Centro de Estudios del Desarrollo, donde formó un equipo informal que se dio a sí mismo el nombre de Sociedad de los Planificadores Muertos, inspirado en la película de Robin Williams. Ese grupo de izquierda se ocupaba de temas relacionados con la planificación y el desarrollo. Giordani había vuelto a un país en efervescencia. La masacre del Caracazo en 1989 y los ajustes neoliberales que la habían provocado dieron lugar a una crisis cuyas ondas llegaron hasta las torres de marfil, despertando las simpatías de los académicos progresistas del país. El 26 de marzo de 1993, los profesores Francisco Mieres y Adina Bastidas, que formaban parte del grupo de los Planificadores Muertos, decidieron visitar a Chávez en Yare, donde había sido encarcelado tras la fallida insurrección de 1992. No había espacio sino para unos pocos visitantes y la primera oportunidad de acompañar a la pareja se la ofrecieron a Héctor Navarro, quien puso reparos, mientras decía en broma que no le gustaba ir a la cárcel «ni de visita». Con lo cual se le presentó a Giordani la oportunidad de hacerlo, aunque en un primer momento los guardias le denegaron la entrada. Finalmente, las autoridades penitenciarias lo dejaron pasar, sólo para verse de pronto en medio de una reunión tan concurrida y ruidosa que parecía más una fiesta caótica que una celda.

Cuando llegó la hora de marcharse, a eso de las 5 de la tarde, unos minutos antes del cierre, Giordani se levantó para irse. Fue en ese momento que escuchó a Chávez gritar «¡Profesor!». Pensó que Chávez estaba llamando a Mieres, pero el soldado preso fue claro: «No, es con usted». Entonces Chávez le dijo a Giordani que quería que fuera su director de tesis para una licenciatura en ciencias políticas que estaba cursando en prisión. Cuando Chávez le contó que antes del levantamiento militar de 1992 había intentado ponerse en contacto con el especialista en planificación económica, la primera reacción de Giordani fue de alivio: «Gracias a Dios que no te pusiste en contacto conmigo antes o estaría yo aquí en la cárcel junto contigo». Sin embargo, aceptó ser el tutor de la tesis de Chávez. Fue ese el comienzo de esa importante amistad, en la que Giordani visitaba una vez por semana a Chávez en la cárcel (hasta que las autoridades se lo impidieron), donde hablaban de Antonio Gramsci, Karl Marx y, por supuesto, Mészáros.

Giordani se había interesado por las ideas de Mészáros desde que lo conoció en Inglaterra. Ahora, de vuelta en Venezuela, se había convertido, según sus propias palabras, en una especie de «cinta transportadora», transmitiendo al filósofo húngaro información sobre lo que ocurría en Venezuela y, en general, sirviendo de enlace entre Mészáros y Chávez durante la década de 1990. Una tarea importante de la que se encargó Giordani fue la de conseguir que se tradujera al español la enorme obra de Mészáros Beyond Capital (1995). Al principio, la Sociedad de los Planificadores Muertos intentó hacer una traducción colectiva, en la que cada miembro se encargara de una sección específica del volumen de mil páginas. No les fue bien. Sin embargo, tras un encuentro fortuito de Giordani con Eduardo Gasca, amigo de la secundaria, este aceptó traducir todo el texto. Fue así como Venezuela llegó a disponer de la primera traducción al español de esa gran obra, publicada por la Editorial Vadell. (Como se vio después, Mészáros había quedado muy satisfecho con la traducción, pues consideraba que la versión de Gasca de los poemas de Attila József era mejor que las traducciones existentes que se habían hecho unos años antes, ¡directamente del húngaro!)

Mészáros y el sistema comunal

Amenudo, en reuniones oficiales y comparecencias televisivas, mientras blandía el voluminoso tomo de Más allá del capital, Chávez les decía a sus ministros que lo leyeran y estudiaran. A veces, también regalaba ejemplares a dignatarios extranjeros (entre otros, a Mahmud Ahmadineyad, quien se mostró claramente desconcertado al recibir un ejemplar traducido por comunistas iraníes). En la página web Todo Chávez, que recoge todos sus discursos, es posible rastrear que en 2003 comienzan a aparecer en las reflexiones de Chávez referencias a Mészáros, que a partir de entonces se hacen más y más frecuentes, hasta la prematura muerte del Presidente diez años después4.

Chávez solía mencionar títulos de obras y expresiones acuñadas, como metabolismo social, los retos de nuestro tiempo, irreversibilidad, transición humanamente gratificante, y alentaba constantemente a estudiar la obra de Mészáros. Aun así, las referencias Mészáros son, en realidad, escasas. Dicho esto, ¿cuáles eran exactamente las ideas claves de Mészáros y qué influencia ejercieron en Chávez?

El principal descubrimiento de Mészáros había consistido en que «sistema del capital» y capitalismo no eran términos equivalentes. El filósofo podía justificar su énfasis en el capital como la más determinante de las categorías marxistas, en lugar del capitalismo, apuntando al propio título de la más importante de las obras de Marx (la cual, después de todo, se titula El capital, no El capitalismo) y al subtítulo del primer volumen, a menudo mal traducido (El proceso de producción del capital, y no, como Friedrich Engels lo tradujo, Un análisis crítico de la producción capitalista). Lo que sostenía Mészáros era que el principal objeto de estudio de Marx, el capital, encarnaba un metabolismo difuso y omnipresente. Éste no puede reducirse a un escenario en que capitalistas avariciosos explotan a los trabajadores mediante la extracción de plusvalía, sino que consiste en toda una serie de mediaciones más fundamentales («de segundo orden») que la lógica del capital impone a las relaciones que mantienen los seres humanos («de primer orden») con la naturaleza y con otros seres humanos.

A través de esas mediaciones, el capital genera y reproduce constantemente un sistema integral que supone, por un lado, medios de producción alienados, productores divorciados del control sobre el proceso de producción y una estructura de mando del trabajo que funciona a través de objetivos de producción impuestos desde el exterior; por otro lado, el sistema del capital también da forma a las relaciones familiares, impone el dinero y sus formas mistificadoras en una gama cada vez mayor de interacciones sociales y genera formas estatales alienadas de administración y control5.

El descubrimiento de Mészáros sobre el sistema orgánico y omnipresente del capital no era puramente teórico. De hecho, su tesis tuvo consecuencias prácticas que son observables en la historia, a saber, que se puede superar el sistema capitalista y seguir reproduciendo lo que llamó la «lógica» o el «metabolismo» del capital. Mészáros lo dejó claro cuando escribió que «sin el capital, el capitalista no es nada, [pero esa misma] relación, obviamente, no se da a la inversa»6.

Exactamente como ocurrió en la Unión Soviética y en otros países del Bloque del Este. Eran, en efecto, sociedades poscapitalistas —no «sociedades capitalistas de Estado», como han sostenido algunos críticos—, pero seguían reproduciendo los elementos claves del sistema del capital, incluidos unos trabajadores que no ejercían control alguno sobre el proceso de producción (una estructura jerárquica de mando sobre el trabajo), unos objetivos de producción antidemocráticamente impuestos desde arriba, unos medios de producción alienados, una extracción de trabajo excedente y unas formas de Estado que correspondían a la objetivación alienada del trabajo7.

El sistema soviético era un sistema del capital, aunque no fuera capitalista, por cuanto reunía esas características esenciales. Los rasgos capitalistas en sentido estrecho de los que carecía, especialmente la presión económica que el capitalismo ejerce sobre los trabajadores (que deben trabajar o morir de hambre), terminarían por erigirse en un obstáculo que menoscabaría su capacidad para competir con la productividad de Occidente. Así, luego de haber mantenido un control vertical sobre las empresas, los dirigentes soviéticos pronto quisieron tener «hermanos gemelos» en forma de mercados libres y de una restauración capitalista plena.

Sin embargo, Mészáros no aprovechó su descubrimiento sólo para hacer la crítica del socialismo realmente existente del Bloque del Este, en el que había vivido. También lo empleó como base de una propuesta estratégica alternativa. Frente a los intentos fallidos de superar el capital que habían representado, por un lado, el socialismo real y, por el otro, la socialdemocracia evolucionista —que, según creía Mészáros, tenían mucho en común—, el filósofo húngaro se dio a la tarea de escribir sobre la transición a lo que podría representar una alternativa verdadera y socialista a todo el sistema del capital. Construir esa alternativa viable constituiría un colosal desafío y Mészáros nunca encubrió sus dificultades. (Era más difícil que ir a Marte —dijo Chávez—, resumiendo la tesis de Mészáros8.)

Semejante tarea requeriría generar un sistema integral y orgánico que, al igual que el sistema del capital, fuera capaz de reproducirse y cuyos diferentes elementos se apoyaran unos a otros. No tenía sentido superar sólo una parte del sistema del capital —por ejemplo, los medios de producción alienados— sin apuntar al conjunto, pues los diversos componentes del sistema del capital se permeaban unos a otros y podían resistir con éxito cualquier intento parcial de superarlos. Lo que se necesitaba era una estrategia holística y global, dirigida a implantar un nuevo sistema orgánico, cuyos componentes se reforzaran mutuamente.

¡Comuna o nada!

Mészáros consideraba que ese sistema alternativo —el auténtico sistema socialista— era esencialmente comunal. Lo llamó sistema comunal que se autoconstituye. El filósofo húngaro rastreó los archivos tanto de la obra publicada de Marx como de sus manuscritos para mostrar que la producción comunal había sido lo que Marx concibiera, de manera más o menos sistemática, como la alternativa al sistema del capital y a su producción social post-festum (hecho que fue ocultado por la habitual lectura estatista de Marx, pero que resulta obvio para cualquier lector atento)9.

Ello equivalía a una reivindicación interpretativa, textual. Más allá de ese registro hermenéutico, Mészáros se esforzó por hacer ver que la única forma de devolver el control de la producción a los productores directos, de superar el mercado, de dejar de lado las formas fetichistas de las mercancías y el dinero y de propiciar un crecimiento sostenible con objetivos racionalmente establecidos, de una manera que fuera orgánica en el sentido de que cada parte reforzara al resto, era a través de un sistema comunal. La conclusión obvia era que la comuna constituía la única alternativa histórica viable al sistema orgánico cada vez más destructivo del capital. Sólo el sistema comunal ofrece «un marco de intercambio metabólico social… utilizable por los individuos para asegurarse de sus propios fines»10.

Mészáros reiteró esa afirmación en varias ocasiones. Por ejemplo, en un ensayo publicado en 2008 en Monthly Review, en el que profundizaba en algunos temas claves de Más allá del capital, lo vemos afirmar que la alternativa necesaria al «sistema ubicuamente destructivo» del capital era el modo comunal de reproducción de la sociedad, ya que «sólo el sistema organizado en comunas es capaz de proporcionar el marco general para el desarrollo continuo de las partes constitutivas multifacéticas y sustantivamente equitativas del modo socialista de integración de todas las fuerzas creativas individuales y colectivas en un todo coherente como sistema orgánico históricamente viable de reproducción metabólica»11.

Ese pasaje es ciertamente laberíntico, lo que, desafortunadamente, es típico de la exposición teórica de Mészáros. Sin embargo, su idea básica es que, si el objetivo es desarrollar «individuos socialmente ricos», ese tipo de autorrealización podría obtenerse sólo a través de los productores «libremente asociados» de que hablara Marx en El capital, los cuales determinarían conscientemente la naturaleza, los objetivos y los métodos de su propio trabajo.

Las comunas ofrecen una alternativa sostenible precisamente porque se basan en la cooperación. A fin de explicar el papel de la cooperación en el fomento de la sostenibilidad podemos examinar el escenario opuesto. El sistema del capital lleva incorporado el conflicto, no sólo el antagonismo entre los diferentes capitales que compiten entre sí, sino también el conflicto estructural entre el capital y el trabajo. En el sistema socialista alternativo, los productores directos se encargarían, ellos mismos, de adoptar las decisiones, asumiendo la responsabilidad de sus objetivos libremente determinados. Pero no pueden hacerlo si en todo momento se encuentran con otros actores sociales que constantemente tiran en dirección contraria, con objetivos opuestos. Por tanto, la alternativa socialista requiere una conciencia social cabalmente cohesiva que se preste a la participación personal de los trabajadores en el proceso de control y en la adopción de decisiones sobre los objetivos12.

De lo contrario, las relaciones contenciosas y el conflicto entre los individuos y el colectivo generarán fuerzas centrífugas incontrolables que causarán estragos en la cohesión social. Es sobre esa base que Mészáros afirma que las relaciones contenciosas— que la lógica del sistema del capital (antagonismo tanto entre los capitales como entre el capital y el trabajo) lleva incorporadas—pueden superarse sólo mediante un sistema comunal, basado en la cooperación.

La esencia de ese nuevo tipo de sociedad, en palabras de Ricardo Antunes, estriba en que «sus funciones vitales —las que controlan su sistema de metabolismo social— son efectivamente ejercidas de forma autónoma por los productores libremente asociados y no por un organismo externo y ajeno al control de esas funciones»13.

¿Qué otra cosa sino una comuna, órgano a la vez de producción y de democracia interna, puede ejercer ese control autónomo de la producción? De hecho, las ideas de Mészáros, cuyo punto de partida es un profundo dominio tanto del marxismo como de la filosofía y cuya presentación es a menudo bastante compleja, por no decir que enrevesada, podrían resumirse en el lema de Chávez: ¡Comuna o nada! La principal afirmación del enorme códice de mil páginas de Mészáros es que sólo un sistema comunal puede sustituir al destructivo, alienante y peligroso sistema del capital. En Más allá del capital, esa afirmación impregna toda la obra, pero se expone de manera particularmente explícita en el capítulo 19, «El sistema comunal y la ley del valor».

También tendrá que irse el Estado

En la reciente película de Marvel Comics Viuda negra (2021), aparece la curiosa figura del Guardián Rojo, «supersoldado» soviético convertido en paria y que lleva por nombre Alexey Shostakov. Curiosamente, representa a una especie de disidente soviético que a su vez no es ni un desertor anticomunista ni un disidente de derechas. El pecado del Guardián Rojo, según su propia admisión, es que todavía cree en la «extinción del Estado». Dejando a un lado la extraña política de pos-Guerra Fría que nos presenta Marvel (al parecer tan incapaz de dejar atrás la Guerra Fría como de revivirla), no deja de resultar curiosa la presencia de un disidente soviético de izquierda en una película comercial. ¿Cómo debemos interpretarla? Según una de las posibles lecturas, hoy en día el comunismo es tan débil que cualquier referencia a él se nos antoja como simplemente pintoresca o nostálgica, ¡puro entretenimiento! Sin embargo, desde un punto de vista más optimista, el espacio concedido en la gran pantalla al «ultraizquierdismo» de los Guardianes Rojos podría interpretarse como síntoma de la conciencia cada vez mayor entre los guionistas y el público de que se necesita alguna alternativa tanto al sistema capitalista como al fracasado sistema soviético.

En un mundo en que tanto los socialdemócratas como los viejos estalinistas se aferran a la forma Estado, Mészáros podría considerarse el alma gemela de los Guardianes Rojos, alguien muy interesado en el problema del Estado y que postula su superación como núcleo innegociable de la teoría política marxista. Aunque se oponía al Estado y estaba comprometido con su abolición definitiva, Mészáros siempre tuvo cuidado de evitar a ese respecto cualquier voluntarismo. El Estado no podía abolirse por decreto, sino que podía trascenderse sólo mediante la actividad a largo plazo del proletariado en una revolución social «permanente». Para ello —escribió—, era necesaria la «participación activa del proletariado en el propio proceso revolucionario en una escala temporal dolorosamente larga»14. Sólo la actividad del proletariado en la generación de un nuevo metabolismo y la normalización de «la acción espontánea de las leyes de la economía social (Socialista)» podría conducir a la definitiva extinción del Estado.

Si bien la toma del poder del Estado es un paso importante en cualquier revolución, especialmente en sus comienzos, queda la tarea de reestructurar el metabolismo social: la totalidad de la práctica social. En el esfuerzo por generar ese nuevo metabolismo social, podría existir alguna ayuda en forma de garantías por parte de una nueva forma política (un Estado obrero o un gobierno popular) que proporcione un marco que promueva nuevos modos de control que no sean contenciosos. No obstante, las prioridades reales del trabajo transformador deben orientarse hacia el nivel de base y llevarse a vías de hecho mediante el propio trabajo, en un terreno material que es harto diferente de la política habitual, todo ello con el objetivo de convertir el nuevo modo de actividad del trabajo en una especie de espontánea «segunda naturaleza». Es ahí que hace acto de aparición la comuna. Como el dominio del capital es esencialmente «de carácter económico y no político», «no se puede romper en el plano político»15.

Tras el primer paso que consiste en intervenir o derrocar la formación estatal real e inmediata, se encuentra el proyecto estratégico de suprimir el dominio del propio capital y, finalmente, todas las formas estatales posibles16. Sólo la aplicación de esa nueva lógica a nivel de base —en las comunas y otros espacios autónomos— de una manera que se extienda a toda la sociedad podría, a su vez, hacer innecesarias todas las formas de Estado.

Todo el proceso es extremadamente complejo. De ahí que Mészáros compare la transición al socialismo con un complicado proyecto de remodelación de una casa. Mészáros nos cuenta la historia de cómo el padre de Johann Wolfgang von Goethe reconstruyó la casa familiar desde su interior, ya que las normas de construcción del Frankfurt del siglo XVIII impedían que las nuevas casas sobresalieran por encima de la calle. A fin de preservar la amplitud de los espacios en que había residido su familia, el padre de Goethe llevó a cabo las obras piso por piso, «reconstruyendo en su totalidad el edificio heredado»17.

Para Mészáros, ese complicado proceso sirve, de algún modo, de modelo para la transición socialista. Muchos marxistas han caído en la trampa de presentar la transición como un proceso breve y relativamente sencillo, consistente en echar a los capitalistas y destruir «su» Estado. Habiendo sido testigo de los dilemas y los desafíos de varios proyectos posrevolucionarios, Mészáros consideraba que hasta el propio Marx, atrapado en la polémica con sus contemporáneos y centrado en las líneas generales del proyecto socialista, no había podido abordar la complejidad de la transición18.

En realidad, el capital, el trabajo y el Estado eran partes integrales del complejo sistema del capital, que tendría que ser desmantelado desde dentro, sin que ningún elemento pudiera desaparecer por completo mediante decisiones adoptadas por decreto, por muy bien intencionadas que fueran.

V. I. Lenin, conocido por haber afirmado que en cualquier revolución la cuestión clave era la del poder del Estado, de hecho estaba en lo cierto cuando señaló la centralidad del Estado en el mantenimiento del sistema orgánico del capital en el que trabajo y capital eran los otros pilares principales19. Mészáros dio expresión a esa idea cuando dijo que el Estado era la «mediación por excelencia [del sistema]… al combinar alrededor de un centro político la totalidad de las relaciones internas»20.

Sin embargo, dado que los tres componentes (Estado, trabajo asalariado y capital) están profundamente entrelazados, no se puede simplemente «demoler el Estado burgués» si en lo esencial se deja intacta la dependencia del trabajo respecto del capital. La dependencia del trabajo respecto del capital es la base material del Estado y es, en su sentido más profundo, lo que le da vida. Esa dependencia puede modificarse sólo mediante una «radical reestructuración de la totalidad de los procesos de reproducción social», como la reconstrucción progresiva desde su interior de una casa heredada21.

Habida cuenta de esa interdependencia, la extinción del Estado tras la toma del poder depende del arduo y prolongado proceso mediante el cual hacer que se extingan tanto el capital como el trabajo dependiente: «El círculo vicioso del trabajo encerrado dentro de su dependencia estructural [del] capital, por una parte, y, por la otra, dentro de una posición subordinada a nivel de adopción de decisiones políticas por un poder estatal ajeno, puede romperse sólo si los productores dejan progresivamente de reproducir la supremacía material del capital. Ello podrá lograrse sólo desafiando radicalmente la división estructural jerárquica del trabajo»22

En ese proyecto de reestructuración, Mészáros imaginó un proceso social a largo plazo en que le correspondería al trabajo desempeñar el papel protagónico. La división impuesta del trabajo se sustituiría por una organización del trabajo consciente y libremente determinada por los propios trabajadores23.
El proceso requerido era «posible sólo si los productores asociados se apropian gradualmente de todas las funciones de control del metabolismo socia y pasan a ejercerlas de manera efectiva»24.

Consideremos ahora esas características: la apropiación de la producción por parte de los trabajadores, todas las funciones de control ejercidas por los productores asociados y la reintegración de las funciones administrativas en la comunidad. ¿Cuál es la forma social básica que se señala en ese caso? Esos rasgos apuntan a una forma social particular: la comuna, o al menos así lo entendía Chávez, a quien le gustaba la descripción que hacía Mészáros de la casa de la familia Goethe y la mencionaba en sus programas de Aló Presidente. De manera admirable, Mészáros había trazado el camino de la construcción socialista, sin haber nunca negado su complejidad. No es de extrañar, entonces, que Chávez elogiara a Mészáros como el «Pionero del Socialismo» y destacara su labor en la elaboración de una teoría de la transición socialista, ¡para la que Marx no había dejado una explicación teórica detallada!

Las comunas venezolanas como células de un nuevo sistema socialista

Las comunas venezolanas encarnan un nuevo metabolismo social de un tipo cualitativamente diferente, con su control libremente determinado de la producción, logrado a través de asambleas y otras formas organizativas de base. Al mismo tiempo, esas comunas prefiguran de forma concreta los procesos democráticos de adopción de decisiones que pueden sustituir al Estado, aboliendo en última instancia su estructura jurídica y administrativa aparte.

Algunas de las características del sistema social emergente pueden observarse —junto con sus diferentes grados de expresión en las comunas repartidas por el extenso territorio venezolano— simplemente poniendo un signo de negación delante de lo que Mészáros definió como características claves del sistema del capital. Si el sistema del capital aliena de los medios de producción a los trabajadores, la comuna hace que esos medios pertenezcan a la comunidad. Si la división jerárquica del trabajo propia del capital requiere que los trabajadores sean controlados por estructuras verticales de mando, la comuna hace que todos los métodos de producción y sus objetivos sean resultado de una adopción democrática de decisiones, en virtud de la cual los objetivos de la producción impuestos desde fuera por el capital son reemplazados por objetivos interna y libremente determinados. (En lo que esencialmente se convirtió en su testamento, el famoso discurso «Golpe de timón» https://lahaine.org/fJ2m,, Chávez citó a Mészáros cuando este dijo que la medida del progreso socialista era la existencia de una democracia sustantiva en todos los niveles de la sociedad25.) Por último, si en las formaciones estatales de todos los sistemas del capital existe una estructura jurídica y administrativa aparte, la comuna integra en sí misma esas estructuras y prácticas administrativas, restituyendo así el poder de decisión al cuerpo social.

En general, en Mészáros y en Chávez se percibe un alejamiento radical de la mayoría de las prescripciones socialistas, tanto de las antaño como de muchas que siguen en juego hoy. En otras épocas, en general los socialistas subestimaron la complejidad de la transición y no se percataron de la importancia central que tenía crear un nuevo metabolismo social de base. El resultado fue la persistencia del sistema del capital en una modalidad híbrida, en la que el Estado y sus funcionarios sustituyeron a los capitalistas en la función de extraer de los trabajadores el trabajo excedente.

Hoy en día, muchos proyectos socialistas siguen operando bajo el supuesto de que pueden proceder simplemente haciéndose del poder político y ofreciendo un «mejor paquete» a los trabajadores y a otros sectores de la sociedad, sin centrarse demasiado en la actividad autónoma de los trabajadores para reconfigurar la estructura de la sociedad y, de paso, reconfigurarse a sí mismos. En el mejor de los casos, la actividad autónoma y la autorrealización de los trabajadores se consideran accesorias al proceso revolucionario o se supone que son pertinentes sólo en una fase posterior.

Sin embargo, esas son ideas peligrosas. Si un partido socialista toma el poder, ¿dónde están los nuevos seres humanos con conciencia socialista que lo defenderán a la hora de la verdad frente a los intereses capitalistas consolidados, como sucedió con Syriza en Grecia? ¿Qué fuerza puede hacer que el poder del Estado bajo el nuevo régimen comience a desaparecer gradualmente, en lugar de consolidarse como un poder retrógrado que finalmente conduce a la restauración capitalista? Si la actividad libremente determinada del trabajo, materializada en algún tipo de institución de base comunitaria como la comuna, no está presente desde el principio del proceso de transformación, entonces esas preguntas básicamente se quedan sin responder.

Como hemos tratado de mostrar hasta aquí, la hipótesis que persiguió Chávez, bajo la influencia, por un lado, de la experiencia revolucionaria vivida en Venezuela y, por otro, del pensamiento innovador de Mészáros, difería de manera radical de la mayoría de lo que se ha intentado en los manuales socialistas. Esa hipótesis sostiene que la actividad autónoma de los trabajadores y el trabajo libremente determinado deben ocupar un lugar central y expresarse desde el principio del proceso revolucionario, al tiempo que ofrece una institución política y económica novedosa para que esa actividad tenga lugar: la comuna. A diferencia de la mayoría de los otros marcos de construcción socialista, éste no ha sido derrotado, aunque también es cierto que apenas ha comenzado a ponerse a prueba. Las diversas comunas que existen dispersas por toda Venezuela, en situaciones muy conflictivas, son audaces puestos de avanzada de ese proyecto, firmemente basadas en una crítica inquebrantable de anteriores fracasos, sin dejar de dirigir la mirada hacia la creación de un futuro mejor, humanamente satisfactorio y sostenible.

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Traducido del original en inglés «Mészáros and Chávez: The Philosopher and the Llanero» (Monthly Review, vol. 74, núm. 2, junio de 2022, pp. 13-25). Las notas y las referencias bibliográficas son las del original. Todas las citas textuales de obras de István Mészároz y otros autores se han traducido del original en inglés y se han cotejado con traducciones disponibles en español, en particular con Más allá del capital. Hacia una teoría de la transición (Caracas, Editorial Vadell, 2001).

Notas

1. István Mészáros, Beyond Capital: Toward a Theory of Transition (Nueva York, Monthly Review, 2000), pp. 680-82.

2. Oliver Ressler y Dario Azzellini, 5 Factories: Worker Control in Venezuela (2006).

3. Jorge Giordani, conversación con el autor, Caracas, Venezuela, 11 de febrero de 2022. Todas las referencias posteriores a la vida de Giordani y a su relación con Chávez se derivan de esa entrevista.

4. Todo Chávez, consultado el 10 de marzo de 2022, todochavez.gob.ve.

5. Mészáros, Beyond Capital, pp. 108-9.

6. Mészáros, Beyond Capital, p. 615.

7. Mészáros, Beyond Capital, pp. 108-9.

8. Hugo Chávez, Aló Presidente Teórico 1, Todo Chávez, 6 de junio de 2009.

9. Un punto culminante es el manuscrito de Marx de 1857 de los Grundrisse (Elementos fundamentales para la crítica de la economía política), que contiene amplias reflexiones sobre la producción, el consumo y la propiedad comunales.

10. Mészáros, Beyond Capital, p. 131.

11. István Mészáros, «The Communal System and the Principle of Self-Critique», Monthly Review, vol. 59, núm. 10 (marzo de 2008), pp. 33-56.

12. István Mészáros, «The Communal System and the Principle of Self-Critique», El propio Marx escribe sobre la «masa comunista».

13. Ricardo Antunes, introducción a István Mészáros, The Structural Crisis of Capital (Nueva York, Monthly Review, 2010), p. 21.

14. Mészáros, Beyond Capital, p. 470.

15. Mészáros, Beyond Capital, p. 472.

16. Mészáros, Beyond Capital, p. 495.

17. Mészáros, Beyond Capital, p. 493.

18. Mészáros, Beyond Capital, p. 676-77.

19. V. I. Lenin, «One of the Fundamental Questions of the Revolution», en V. I. Lenin, Collected Works, vol. 25 (Moscú, Editorial Progreso, 1977), pp. 370-77.

20. Mészáros, Beyond Capital, p. 491.

21. Mészáros, Beyond Capital, p. 494.

22. Mészáros, Beyond Capital, p. 495.

23. Mészáros contrasta la «división del trabajo» impuesta con la «organización del trabajo» conscientemente planificada. En esta última, los propios trabajadores asignan el tiempo a diferentes tareas productivas según criterios libremente determinados.
Mészáros, Beyond Capital, p. 757.

24. Mészáros, Beyond Capital, p. 495.

25. Hugo Chávez, «Strike at the Helm», MR Online, 1 de abril de 2015.

La Haine

Fuente: https://www.lahaine.org/mundo.php/meszaros-y-chavez-el-filosofo

 

martes, 17 de noviembre de 2020

CONJUNCIÓN ENTRE TIEMPOS: MÉSZÁROS/CHÁVEZ

István Mészaros y Hugo Chávez, entrega del Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2008

Foto: Prensa Miraflores

 

17/11/2020

A Reinaldo centinela…

 

Todo orden de ideas responde a la intención de quien las enlaza.

Mészáros en 1983, fecha del bicentenario de Bolívar, en el centenario de la muerte de Marx reflexiona sobre la política radical (1). Titula las palabras, en ocasión del “Premio Libertador al Pensamiento Crítico/2008”. Bolívar y Chávez: el espíritu de una determinación radical (2). La curiosidad de un húngaro por Bolívar completa la magia que lo junta a Chávez.

Mészáros pensaba sintiendo la multitud. Con la experiencia del siglo XX comienza el XXI y le viene siguiendo la pista a Chávez desde 1993 (3). En la introducción a la edición latinoamericana de “Más allá del Capital” (4), “destacaba… que el fermento social e intelectual en Latinoamérica promete para el futuro más de lo que por los momentos podemos hallar en los países capitalistas avanzados… Cuba, Brasil, la abrumadora victoria electoral del presidente Chávez en Venezuela, y por el éxito más abrumador aún del Referéndum Constitucional… difícil tarea de unificar la esfera reproductiva material y la esfera política… utilizando la palanca política de la Presidencia y la Asamblea Constituyente”. Promesa para el futuro, cuando comenta (5) “La presente crisis del marxismo se debe en gran medida al hecho de que mucho de sus representantes continúan adoptando una postura defensiva en una época en que históricamente hemos doblado una esquina crucial (y deberíamos emprender una ofensiva socialista)… los últimos veinticinco años, que han venido haciendo cada vez más manifiesta la crisis estructural del capital… también han sido testigo de una voluntad mayor que nunca de muchos marxistas de verse envueltos en toda clase de revisiones y compromisos totales, en busca de nuevas alianzas defensivas”.

Chávez hablando comenta ideas de Mészáros para sustentar la ruta práctica de una mayoría autorizada por el proceso constituyente bolivariano a protagonizar la felicidad como elaboración cultural. Con Mészáros trasciende el debate político del carácter de la Revolución Social Latinoamericana.

Mészáros le venía siguiendo la pista a Chávez, líder de un movimiento radical en Venezuela/1993. Chávez lee a Mészáros en la traducción de 2001, “Más allá del Capital”. Se da un primer encuentro, Mészáros comenta que Chávez (6) “Contrapone al sistema de representación parlamentaria existente la idea de que ´El pueblo soberano debe convertirse en el objeto y sujeto del poder. Hemos llegado a una línea de no retorno y no nos está permitido retroceder´… En cuanto al marco institucional reseña ´El poder electoral se extenderá por todo el sistema sociopolítico de la nación, estableciendo los cause para una verdadera distribución policéntrica del poder… incrementado la capacidad de decisión y la autonomía en las comunidades y los municipios… Así el concepto democracia deja de ser participativa para constituirse en protagónica… estaremos allí, muy cerca del territorio de la utopía´ presagia desde un comienzo la perspectiva de un ´debilitamiento gradual del Estado´”.

Chávez se deja tentar por los anzuelos, asuntos que están en él, que tiende el espíritu de Mészáros (7).

- “Cómo superar el sistema del metabolismo social del capital”.

- “ Crear un modo de protección y de vida… es … un desafío vital… un modo de vida dotado de sentido replantea, en este inicio de siglo XXI, la imperiosa necesidad de construcción de un nuevo sistema de metabolismo social, de un nuevo modo de producción basado en la actividad auto determinada, en la acción de los individuos libremente asociados y en valores más allá del capital… para producir valores de uso socialmente útiles y necesarios… una nueva forma de sociedad solamente será dotada de sentido y efectivamente emancipada cuando sus funciones vitales, controladoras de su sistema de metabolismo social sea efectivamente ejercida de manera autónoma por los productores libremente asociados”.

- “…El asunto no es si producimos o no bajo algún control, sino bajo qué tipo de control… Decir que la ciencia y la tecnología a la larga puede resolver nuestros problemas es mucho peor que creer en brujería; porque se ignora tendenciosamente la devastadora inserción social de la ciencia y la tecnología”.

- “El obrero consumidor… Ha sido excluido del control sobre la producción y la distribución… en el transcurso del desarrollo humano, la función del control social ha sido enajenada del cuerpo social y transferida al capital… si los criterios de la producción del capital constituye la base neutral de toda evolución… ¿Cómo concebir que los hombres puedan cambiar de arriba abajo las condiciones de su existencia si la premisa necesaria para todo cambio admisible sigue siendo la conformidad con las condiciones del capital?”

- “Por eso el camino hacia el establecimiento de las nuevas instituciones del control social debe conducir hacia una radical emancipación de la política del poder del capital”.

Con “Más allá del Capital”/2001 y los textos incluidos y publicados de distribución gratuita en “La crisis estructural del Capital”/2009 Chávez, no deja pasar ocasión de comunicación con la mayoría del pueblo, sin hacer mención anecdótica de los postulados brindados por Itsván Mészáros. La magia personal de Chávez, convierte en sencillos, planteamientos profundo. Planteamientos que lo acompañan en su reflexión.

Mészáros tiene espacio en la Constitución Bolivariana (8).

En diciembre de 2010, entran en vigencia un compendio de leyes orgánicas: de contraloría social, del poder popular, de planificación pública y popular, de las comunas y del sistema económico comunal (9).

Los planteamientos profundos de “Mas allá del Capital”/capítulo diecinueve, el reconocimiento a los 'Grundrisse' y “El desafío y la carga del tiempo histórico. El Socialismo en el siglo XXI” (10); acompañaron las reflexiones de Chávez en un sin número de ocasiones (11). El nombre de Mészáros retumba.

¿Cómo abrir el debate del socialismo del siglo XXI y/o el Socialismo Bolivariano del siglo XXI? ¿Cómo librarse del dogma unidimensional de la Revolución/ del Socialismo en el siglo XXI?

Mészáros con aguda investigación inteligente, militante, nos permite atrevernos a interrumpir el carácter acumulativo de la filosofía del conocimiento; dando motivo para acompañar a Chávez en el debate práctico del 'Socialismo del siglo XXI'.

Tomemos nota, sin mencionar a los pensadores del deslinde temático, de la ruptura que nos brinda Mészáros (12).

- "La insuperable oposición entre la ´esfera política´ y la ´estrictamente económica´ exonera a esta última de la posibilidad de un examen público con la excusa de que pertenece al dominio del razonamiento técnico, al que sólo le interesa la relación entre medios y fines" (13).

- "...Esperanza de una solución para el problema de la pobreza a través de medios técnicos la tecnología podía ser políticamente neutral" (14).

- "Imaginar que una sociedad socialista futura podría ser llevada adelante sobre la base del mecanismo autorregulador de la eficiencia racional como tal solo equivale a la reformulación y perpetuación del mito capitalista de la eficiencia" (15).

- "Así la última cosa que podemos decir a favor de la adopción del punto de vista del individuo social marxiano es que las soluciones articuladas dentro de marcos categoriales individualistas no pueden evitar ser abstractas / imperativas incluso cuando se les explica en una forma descriptiva" (16).

La ruptura la acompaña de un desafío político.

- “Es imposible pensar en resolverlos en forma teórica simplemente mediante la adopción de un marco categorial nuevo, sin concebir al mismo tiempo un orden social alternativo a partir del cual se pueda eliminar las antinomias prácticas del sistema históricamente específicos del capital... por supuesto, hacerlo implica romper con el punto de vista de la economía política del capital y la individualidad aislada" (17).

- "Sin una revisión radical de las premisas prácticas del orden social del capital no es factible ninguna alternativa...hegemónica al orden dominante...Esa forma...solo puede ser orientada por los intercambios productivos y distributivos, organizados comunalmente, de los individuos sociales entre ellos mismos...un modo de reproducción societal 'directamente social'...en el cual en vez de un modo de división social jerárquica del trabajo...prevalezcan la organización y la coordinación racional de las actividades productivas, administradas a conciencia por los productores libremente asociados sobre la base de su igualdad sustantiva" (18).

- "El cambio cualitativo previsto por Marx...fue sintetizado por él como la necesaria instauración del sistema comunal de producción y distribución (...) la actividad de vida auto controlada a conciencia de los individuos sociales podría ser integrada en una totalidad productivamente viable y humanamente satisfactoria" (19).

- "La necesaria alternativa hegemónica del trabajo implica un viraje radical de la división del trabajo social/jerárquica (...) una apropiada combinación y organización del trabajo, que se logrará dentro del marco de un sistema orgánico comunal cualitativamente diferente" (20).

- "Nos ocupan...las determinaciones prácticas vitales, aunque estas estén transfiguradas de una complicada forma especulativa en algunas síntesis filosóficas concebidas desde el punto de vista del capital" (21).

- "...las referencias a la 'libertad' y la 'democracia' son utilizadas hoy día cínicamente al servicio de los propósitos estatales y genocidas militares (...) todos los valores propugnados, y no solo la igualdad tienen que surgir del desenvolvimiento real de la practica social..." (22).

Precisemos trazos de Mészáros en el hacer diario de Chávez.

Chávez hace suyo "El desafío y la carga del tiempo histórico" se empecina como pueblo a empujar la historia hacia el horizonte: El Socialismo del siglo XXI.

Dos momentos estelares, del estar reciente, de Chávez entre nosotros.

Tiempos de Campo de Batalla. Contrarrevolución y contraataque.

UNO. Ante la victoria electoral bolivariana del 7 de octubre de 2012 Chávez convoca el Consejo de Ministros del nuevo ciclo. Reunión que quedó marcada como 'Golpe de Timón'/20 de octubre de 2012 (23). "Aquí tengo a Itsván Mészáros, el capítulo diecinueve que titula 'El sistema comunal y la ley del valor'(24). Hay una frase que hace tiempo subrayé, la voy a leer, señores ministros, ministras, vicepresidente, hablando de la economía, del desarrollo económico, hablando del impulso social de la revolución. ['El patrón de medición -dice Mészáros -de los logros socialistas es: hasta qué grado las medidas y políticas adoptadas contribuyen activamente a la constitución y consolidación bien arraigada de un modo sustancialmente democrático, de control social y autogestión general']...venimos con el tema de la democracia (...) el socialismo libera; el socialismo es democracia y la democracia es socialismo en lo político, en lo social, en lo económico "(...)"Se trata de los pasos que hemos venido dando, por eso hablamos de tránsito, transición, etapa (...) la revolución política es previa a la económica (...) primero revolución política, liberación política y luego viene la revolución económica. Hay que mantener la liberación política, y de allí la batalla política que es permanente, la batalla cultural, la batalla social (...)

"Estamos tocando puntos claves de este proyecto, la democracia socialista del siglo XXI, que si no lo entendemos bien y lo asumimos bien, podríamos estar haciendo cosas buenas, pero no exactamente lo necesario para ir dejando atrás de manera progresiva y firme el modelo de explotación capitalista y creando un nuevo modelo: el socialismo venezolano, bolivariano, del siglo XXI (...)

"Nosotros debemos territorializar los modelos (...) como un injerto (...) de creación de lo nuevo, como una red (...) que vaya como una gigantesca telaraña cubriendo el territorio de lo nuevo, sino fuera así esto estaría condenado al fracaso; esto sería absorbido por el sistema viejo, se lo traga, es una gigante ameba, es un monstruo el capitalismo (...)

"...El socialismo del siglo XXI que aquí resurgió como de entre los muertos es algo novedoso; tiene que ser verdaderamente nuevo, y una de las cosas esencialmente nuevas...es su carácter democrático, una nueva hegemonía democrática (...) como lograrlo, como hacerlo. El cambio cultural...(…)

"Ahora la autocrítica... esto está bien bonito... pero dónde está la comuna (...) Nicolás (25), te encomiendo esto como te encomendaría mi vida: las comunas, el estado social de derecho y de justicia (...) el espíritu de la comuna, que es mucho más importante en este momento que la misma comuna: la cultura comunal. ¿Me explico? ¿Será que yo seguiré clamando en el desierto por cosas como estas? (...)

"La autocrítica, independencia o nada, comuna o nada, ¿o qué es lo que hacemos aquí? (...)

"Cuidado, si no nos damos cuenta de esto, estamos liquidados...seríamos nosotros los liquidadores de este proyecto (...)

"El socialismo no se decreta (...) Las fábricas construidas con fines capitalistas llevan la marca indeleble de su 'sistema operativo', la división social jerárquica del trabajo (...) Un sistema productivo que quiere activar la participación plena de los productores asociados, los trabajadores, requiere de una multiplicidad de procesadores 'paralelos', coordinados de la manera adecuada (...) como un sistema operativo radicalmente diferente (...)

"¿Cuántas horas le dedicamos al estudio nosotros cada día, a la lectura, a la reflexión? (...) estamos hablando de los elementos vitales de este proyecto (...)

"Se trata de crear, como dice Mészáros, un conjunto de sistemas paralelos coordinados y de ahí la regionalización, los distintos motores (...)

"Tenemos que asociarnos con el pequeño productor, pero tenemos que injertar la propiedad social, el espíritu socialista, a lo largo de toda la cadena, desde el trabajo de la tierra (...) hasta el sistema de distribución y consumo (...)

"¿Será la carretera el objetivo? O cambiar toda la relación geográfica-humano socioterritorial y cultural de sus inmediaciones a lo largo de un eje?(...) casi nunca lo entendemos (...)

"Lo que estoy dando es una orden con las reflexiones, para que ustedes ajusten las cosas (...) en estos años hemos acumulado experiencias, hemos creado entes que no existían (...) recursos (...) una nueva arquitectura legal, jurídica, empezando por la Constitución; tenemos leyes de consejos comunales, leyes de comunas, de economía comunal (...) pero no le hacemos caso a ninguna de esas leyes; nosotros que somos los primeros responsables de su cumplimiento (...)

"Mayor eficiencia para mejores resultados...Y usted... que no quiera, que le guste trabajar solo o sola (...) ustedes están obligados a informármelo (...) les mando un misil...Triste es que nos quedemos callados (...) un equipo que no se comunique (..) Necesitamos un nivel de interacción (...) Es como una Guerra (...) les pido un esfuerzo más grandecito, un poquito más grande, en este sentido".

Así habló ese día hace ocho años. Chávez asume a Marx desde Mészáros.

DOS. “¿Cómo están ustedes muchachos? ¿Qué tal? Estaba saliendo de Cuba a buena hora y Fidel me agarró en el lobby, ahí nos sentamos un rato”... (26). Entonces dice que le preguntó a Fidel: “Fidel ¿desde cuándo tú ardes?...Ardo...Y nunca se apaga Chávez, ni que uno quiera se apaga... hay otra cosa del ardimiento ese del que tú hablas: se regó por América Latina... no hay agua en todo el universo para apagar el ardimiento ese... !NO! ¡Nadie lo va a apagar! (27).

"Veinte años atrás [1992-2012] apenas, no había Patria; aquí no había pueblo (...) para que exista un pueblo tiene que haber una multitud o un conjunto de seres humanos que beban de la misma fuente histórica con conciencia y, además que tengan un proyecto común (...) eso no es un pueblo sino un reguero 'e gente (28) (...) Cuántas cosas han pasado en 20 años, no es poca cosa lo que hemos logrado pero lo que tenemos que hacer es mucho más grande aún (...)”.

"Hoy, por fin, después de tanta lucha tenemos Patria a la cual seguir haciendo el sacrificio".

Chávez convirtió toda idea propia y ajena en acontecimiento. Dejo fluir una cascada de acontecimientos radicales /de raíz. Del cada día, pero sin pausa, va entendiendo como transferirle 'Poder al Pueblo'. Al ritmo de contraataque permitió que ese " reguero 'e gente" se convirtiera en pueblo protagónico.

Chávez difunde la carga histórica bolivariana (29) y a la misma vez acepta el desafío de los tiempos de la humanidad del nuevo milenio. (30) Gobernó para quienes resistían promulgando políticas de 'protección al pueblo' y, como cómplice de un compromiso 'conspiraba en revolución', impulso condiciones para potenciar lo inédito-por-crear. Esa marea humana sin oficios ni condiciones para hacer ni ser se convirtió en fuerza productiva colectiva que debió/debe crecer desde dentro para producir y reproducir su propia liberación. Podemos decir que la política de Misiones (31) cambiaron a los pobladores de estas tierras; pobladores protagónicos transformaron la correlación de fuerzas en la sociedad.

Una vez que el "reguero 'e gente" va saliendo del horno de las Misiones como pueblo, población trabajadora y revolucionaria, camina lista para protagonizar "Asociaciones de Productores Socialistas" culturalmente laborando la felicidad con voluntad amorosa de vivir libre por siempre.

Así, !Comuna o Nada! se convierte en potencia cultural, novedoso tejido productivo que produce para su uso, pero sobre todo produce y reproduce la vida en libertad colectiva.(32)

Con "El desafío y la carga del tiempo histórico" al hombro, la Venezuela bolivariana rinde 'memoria a Mészáros ' (33) quien percibe en 2001 que "los movimientos sociales radicales -querían-sacudirse...de la izquierda histórica a fin de articular en la acción no solo la necesaria negación del orden existente sino también la dimensión positiva de una alternativa hegemónica (...) El pueblo involucrado... trata de emprender la inmensamente difícil tarea de unificar la esfera reproductiva material y la esfera política (...) en Venezuela (...) utilizando la palanca política de la Presidencia y la Asamblea Constituyente, trata de introducir cambios muy necesitados en el terreno de la reproducción material, como parte necesaria de la alternativa concebida".

Difícil tarea. La Guerra entre Fuerzas / campo de batalla en Venezuela 2013/2020 es constancia del alerta temprana de Itsván Mészáros.

Mészáros pisa tierra con Chávez. Está siendo posible lo imposible. La conjunción entre tiempos: Mészáros/Chávez viene laborando una lección práctica al asumir el tránsito, por otra manera de vivir, con voluntad radical. Protagonista de un Proceso Constituyente, la mayoría del pueblo, camina interrumpiendo el misterio colectivo de ser libre.

 

Caracas, Noviembre 2020.

 

- Judith Valencia. Caracas, 1937. Profesora Titular Universidad Central de Venezuela. Adscrita al Departamento de Economía Teórica. FACES/UCV. Maestra Escuela Robinsoniana/FFM.

 

¡¡¡Unidad Lucha Batalla Victoria/Venceremos!!!

 

NOTAS:

 

(1) Itsván Mészáros. "La Crisis estructural del Capital". Agosto, 2009. MINCI. 'Política radical y transición al Socialismo: Reflexiones en el centenario de Marx'. p 119/145.

(2) Itsván Mészáros, ob. cit./2009. 'Bolívar y Chávez: el espíritu de una determinación radical.' Caracas, 14-9-2009. p 149/160. Nota 79/p160. Las páginas reimpresas aquí constituyen la Sección 18.4.3 de “Más allá del Capital”. La sección 18.4 del capítulo 18 se titula 'La necesidad de contrarrestar la fuerza extra-parlamentaria del capital'. p. 709/712 de la edición en ingles; p. 815/819 de la edición en español.

(3) Itsván Mészáros. "Más allá del Capital". 1a publicación en inglés 1995. The Merlin Press. 1a edición en español julio 2001/ reimpresión septiembre 2006. Vadell Hermanos Editores C.A./Venezuela. p. 817.

(4) ob.cit. p XXVIII /Introducción, edición en español.

(5) ob.cit. p 775/capítulo 18.

(6) ob.cit. Capítulo 18. Nota 278. Mészáros refiere 'Pueblo. Sufragio y Democracia'. Hugo Chávez /Ediciones MBR 200 Yare 1993.

(7) Itsván Mészáros. "La Crisis estructural del Capital". Materiales contenidos en la 1a traducción al español /2009. “La Crisis actual”/1987. 'La necesidad del control social '/1971. 'Política radical y transición al socialismo: Reflexión en el centenario de Marx '/1983. 'Bolívar y Chávez: el espíritu de una determinación radical'/2008. 'Una crisis estructural del sistema '/2009. Para la difusión del pensamiento y la articulación de la práctica la importancia de la traducción. Honor a Eduardo Gasca /traductor.

(8) Constitución de la República Bolivariana de Venezuela/1999. Preámbulo y Artículo 308.

(9) Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela. No 6.009 Extraordinaria 17 de diciembre 2010. No 6.011 Extraordinaria 21 de diciembre 2010.

(10) Itsván Mészáros. "El desafío y la carga del tiempo histórico. El Socialismo en el Siglo XXI". Vadell Hermanos Editores. CLACSO. Venezuela /2008. (Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2008/14 de septiembre de 2009.Caracas.) El reconocimiento a los “Fundamentos de la crítica de la economía política”/Grundrisse. Capítulo 19 de “Más allá del Capital'. Desarrollo de la conciencia y de las individualidades humanas /Despliegue de la personalidad/Plena realización de la espiritualidad humana.

(11) Referencias de instituciones venezolanas de Programas de Aló Presidente tratando temas sobre Itsván Mészáros: Aló Presidente Teórico N° 1. Junio 9 2009. www.marxists.org. Aló Presidente Teórico N° 1. Junio 10 2009. www.todochavez.gob.ve. Aló Presidente Teórico N° 3. Junio 25 2009. www.todochavez.gob.ve. La Formación Socialista y el PSUV. Agosto 6 2009. www.minci.gob.ve.

(12) Itsván Mészáros. "Estructura social y formas de conciencia." Volumen I. 'La determinación social del método'./ 1a edición en español Monte Ávila Editores 2011. Título original: The Social Determination of Method /Montly Review Books, New York 2003.

(13) ob.cit. Capítulo 5 p/115.

(14) ob.cit. p/115. Nota 43. p/139.

(15) ob.cit. p/124.

(16) ob.cit. Capítulo 6 p/185.

(17) ob.cit. p/186-187.

(18) ob.cit. Capítulo 7. p/269-270.

(19) ob.cit. Capítulo 8. p/286-287. Nota 18.

(20) ob.cit. p/355.

(21) ob.cit. p/379.

(22) ob.cit. p/400-401.

(23) Hugo Chávez. "Golpe de Timón". Colección Claves. Correo del Orinoco. www.minci.gob.ve. Caracas, 20 de octubre 2012.

(24) Itsván Mészáros. "Más allá del Capital ". Capitulo 19. p/851 - 885.

(25) Nicolás Maduro. Vicepresidente 2012. Presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela. Abril 2013-2018. Mayo 2019-2025.

(26) Chávez no perdía ocasión para nombrar a Fidel. Dos gigantes juntos en tiempo real.

(27) Introducción “Más allá del Capital” edición en español p/XXVIII

(28) Fidel comenta relato 'El capitán sin nombre'/Luis Alberto Crespo. 2012....."que ahí había de todo: borrachos, indios, contrabandistas, amansadores de potros, coleadores, pero todos se paraban ahí en la Plaza Bolívar. (realismo mágico=un reguero’ e gente)

(29)Itsván Mészáros. "Bolívar y Chávez: el espíritu de una determinación radical". Discurso recepción Premio Libertador al Pensamiento Crítico / Caracas, 14 de septiembre 2009.

(30) Itsván Mészáros."El desafío y la carga del tiempo histórico"/Premio Libertador 2008.

(31) Misiones / saber, salud, trabajo, morada /dándole nombre Chávez mueve la memoria -heroísmo, dignidad, nostalgia -: Robinson, Ribas, Sucre, Vuelvan Caras, Negro Primero, Zamora, José Gregorio Hernández, Barrio Adentro, Madres del Barrio, Cocineras de la Patria, En Amor Mayor, Saber y Trabajo/ etc.

(32) El Proceso Constituyente forjador de un pueblo protagónico convierte en "Amenaza Inusual y Extraordinaria " el desafío al tiempo histórico emprendido desde 1999 en Venezuela. Acta Ejecutiva de Barack Obama / 9 de marzo de 2015.

(33) Itsván Mészáros. Introducción edición latinoamericana “Más allá del Capital'/2001. p/XXIX - XXX.

  

https://www.alainet.org/es/articulo/209801