domingo, 7 de junio de 2026

LA LEY DEL SOPLONAJE – RECETA DE LA DICTADURA DE PINOCHET

 


Nota Breve:

La solidaridad comunitaria cuadra por cuadra, barrio por barrio, distrito por distrito deberá confiar en sí misma. La seguridad sólo será seguridad si las familias se organizan registrando a cada vecino, sus profesiones u oficios. No se puede confiar en los aparatos de seguridad del Estado porque estos son controlados por las minorías plutocráticas. Identificando posibles focos de peligro y aquéllos traidores pagados (soplones) a la vida comunitaria.

La receta Pinochetista puede ser utilizada a la inversa para fortalecer la seguridad ciudadana.

Tacna, 07/006/2026

EBM

La ley del soplonaje – Receta de la dictadura de Pinochet

Por  werken rojo

 

 29 mayo, 2026

por Franco Machiavelo

 

Hay una vieja fórmula que nunca se escribe en los manuales oficiales del poder, pero se practica con una constancia casi quirúrgica: dividir, vigilar y hacer que el vecino observe al vecino como si la vida en común fuera un tribunal permanente. No es un accidente histórico, es una tecnología política que reaparece cada vez que ciertos sectores sueñan con una sociedad ordenada no por justicia, sino por obediencia.


La lógica es simple y, precisamente por eso, peligrosa: convertir la desconfianza en norma social. Donde antes había comunidad, se instala sospecha. Donde había solidaridad, se instala cálculo. Y donde había organización popular, se instala el miedo a hablar.


En ese modelo, el “soplón” no es una figura marginal, sino una pieza central. Se premia la delación como virtud cívica, como si informar sobre el otro fuera un acto de patriotismo y no una erosión profunda del tejido social. Se normaliza la idea de que trabajadores vigilen trabajadores, estudiantes vigilen estudiantes, vecinos vigilen vecinos. Incluso se intenta que los niños crezcan entendiendo que la lealtad no es hacia la comunidad, sino hacia quien castiga más rápido.


Cuando una sociedad comienza a ser empujada hacia ese punto —cuando se vuelve deseable que todos vigilen a todos— no estamos frente a una simple política de seguridad ni a un exceso administrativo. Es una advertencia histórica brutal: es el síntoma clásico de un desplazamiento acelerado hacia formas de fascismo social, donde el control ya no se ejerce solo desde arriba, sino que se delega horizontalmente para contaminar cada relación humana.
El resultado es una sociedad fragmentada, donde la política deja de ser un espacio de disputa de ideas y se transforma en una administración del silencio. El miedo reemplaza al debate. La autocensura reemplaza a la organización. Y la obediencia reemplaza a la conciencia crítica.


Este tipo de arquitectura social no es nueva. Ha sido probada en distintos momentos históricos bajo distintas banderas, siempre con el mismo objetivo: neutralizar cualquier forma de disenso antes de que se convierta en fuerza colectiva. No importa el nombre que se le dé; el mecanismo es reconocible: vigilancia extendida, sospecha permanente y castigo ejemplar.


En ese clima, los primeros en ser señalados no son los extremos violentos que el discurso oficial dice temer, sino los que cuestionan, los que organizan, los que no se adaptan. Primero vienen los incómodos, luego los críticos, después los que no se arrodillan. La frontera entre “seguridad” y persecución se vuelve cada vez más borrosa, hasta desaparecer.


Y lo más inquietante es que este tipo de racionalidad no necesita masas fanatizadas: le basta con individuos aislados que crean que informar sobre el otro es un acto de orden. Es una política que no solo gobierna cuerpos, sino que intenta reconfigurar la conciencia misma, enseñando que la desconfianza es prudencia y que el silencio es supervivencia.


La historia ya ha mostrado a dónde conduce ese camino: sociedades donde el miedo se vuelve estructura, y donde la vigilancia deja de ser una excepción para transformarse en cultura. Allí, la libertad no se prohíbe de inmediato; primero se vuelve sospechosa. 

 

Fuente: https://werkenrojo.cl/la-ley-del-soplonaje-receta-de-la-dictadura-de-pinochet/

 

SIN LOS COMPORTAMIENTOS COLECTIVOS INEVITABLES DE LAS CÉLULAS NO EXISTIRÍA LA COMPLEJIDAD DE LA VIDA.

 


La vida compleja no surgió solo por la genética: la física también habría sido clave

Un nuevo marco científico sostiene que la multicelularidad pudo emerger por restricciones físicas, además de por cambios en el ADN

Pablo Javier Piacente / T21

03 JUN 2026 19:45

Actualizada 05 JUN 2026 13:16

 

La transición hacia formas de vida complejas podría no depender únicamente de los genes. Un estudio reciente propone que la física, presente desde la presión mecánica hasta en el transporte de nutrientes, habría desempeñado un papel decisivo en el origen de los organismos multicelulares.

¿Cómo evolucionaron en la Tierra primitiva los primeros organismos unicelulares hasta desarrollar formas de vida compleja, con innumerables células, tejidos y órganos? Un nuevo estudio publicado en la revista Nature Biotechnology sugiere que no se trató solamente de una misteriosa evolución genética, sino además de movimientos físicos imposibles de evitar.

Una vez que las células crecen y no tienen espacio, deben reagruparse por ahuecamiento, plegado o ramificación. Según una nota de prensa, estas estrategias simples, repetidas y estratificadas a lo largo del tiempo pueden dar lugar a estructuras elaboradas de embriones, órganos y tejidos vivos.

Restricciones físicas y cambios genéticos actuando en conjunto

De esta manera, los científicos del Instituto Tecnológico de California (Caltech), en Estados Unidos, sostienen que las restricciones del transporte de oxígeno y nutrientes o los comportamientos colectivos inevitables de las células habrían colaborado con los cambios genéticos, para propiciar la creciente complejidad de la vida.

El trabajo sugiere que la autoorganización celular refleja un salto evolutivo en el que la coordinación entre células dejó de ser una rareza y pasó a ser una necesidad. En ese marco, fuerzas físicas como el hacinamiento celular, la difusión limitada de nutrientes y la presión mecánica empujaron a los tejidos hacia soluciones recurrentes: cavitación o ahuecamiento, plegamiento y ramificación. Esas formas no serían accidentes de la biología, sino respuestas casi inevitables a problemas de escala.

En consecuencia, la vida compleja no habría nacido únicamente de instrucciones genéticas más sofisticadas, sino también de restricciones materiales que obligaron a las células a organizarse. Esto supone una interacción estrecha entre mecánica, señalización y regulación génica, una combinación que permite construir tejidos y órganos cada vez más complejos, con precisión en el espacio y el tiempo.

Una primera distribución desigual

En ese sentido, los autores plantean que, antes de la existencia de grupos celulares estables, pudo haber ocurrido una asimetría interna dentro de una sola célula: una distribución desigual de moléculas, orgánulos o tensiones mecánicas que generó una primera polaridad funcional. Esa diferencia inicial, desencadenada por el entorno o por la compresión, habría abierto el camino a la adhesión, la división del trabajo y, finalmente, a la multicelularidad.

Referencia

Decoding the origins of cellular self-organization for engineered biology. Qi Chen and Magdalena Zernicka-Goetz. Nature Biotechnology (2026). DOI:https://doi.org/10.1038/s41587-026-03161-w

Vale destacar que otros estudios recientes en arqueas muestran estructuras similares a tejidos cuando se las somete a compresión mecánica, un hallazgo que refuerza la idea en torno a que las fuerzas físicas pudieron ser decisivas en la evolución temprana de la vida multicelular.

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Por otro lado, si la autoorganización obedece a principios físicos relativamente universales, comprenderlos podría ayudar a diseñar tejidos en laboratorio, mejorar modelos embrionarios y avanzar en medicina regenerativa y biología sintética, entre otras importantes aplicaciones.

Fuente: https://www.levante-emv.com/tendencias21/2026/06/03/vida-compleja-surgio-genetica-fisica-130988810.html

 

 

LO MÁS PELIGROSO DE LA IA NO ES LA TECNOLOGÍA, SINO LAS PERSONAS A CARGO DE ELLA

 


El experto en IA Mo Gawdat regresa a The Diary Of A CEO para revelar por qué la AGI ya ha llegado, por qué el 30% de los empleos desaparecerán para 2027 y por qué lo más peligroso de la IA no es la tecnología, sino las personas a cargo de ella.

Mo Gawdat es el ex Director de Negocios de Google X, fundador de One Billion Happy y cofundador de Emma.Love. Es autor de 4 bestsellers internacionales y su próximo libro, ""Alive: A Human's Guide to Living in the World of AI"", se publicará en octubre de 2026.

Él explica:

Cómo la IA puede darte un aumento de 400 puntos en tu coeficiente intelectual y por qué la mayoría de la gente lo está desperdiciando

Por qué Mo realmente quiere que una máquina más inteligente que toda la humanidad tome el control

Por qué Sam Altman dijo que la IA ""probablemente acabará con la humanidad"" y qué decidió hacer después

Por qué el capitalismo se rompe cuando la IA reemplaza a los trabajadores que compran las cosas que fabricamos

Por qué el desempleo causado por la IA podría desencadenar disturbios civiles antes de que los gobiernos estén preparados

Vea la entrevista en el enlace de abajo:

https://youtu.be/RwlgFC6S-OE?si=eLwqhGWQh6wRRUtM