(22 de junio de 2026)
Por Miguel Ángel Aragón
El 09 de diciembre de 2024, se
recordó el Bicentenario de la Batalla de Ayacucho.
Con ese motivo se sugirió
realizar algunas actividades recordatorias de alcance local (Huamanga),
nacional (Perú) y continental (América del Sur).
Lo mínimo que debimos haber
realizado, es conferencias, conversatorios, mesas redondas, encuentros alusivos
a la fecha:
de intelectuales,
de estudiantes,
de maestros,
de trabajadores,
de artistas,
de deportistas,
de todos los países bolivarianos,
con invitados de otros países de América
En su oportunidad se presentaron
algunas sugerencias aisladas, en especial en el foro virtual Bicentenario
(incluso el nombre era alusivo a la fecha), pero la respuesta fue la conocida y
vergonzosa conspiración del silencio, la corrosiva indiferencia.
Incluso la oportunidad era
propicia, para hacer los encuentros en Huamanga (capital de Ayacucho) porque la
presidenta interina Dina Boluarte no podía viajar a Ayacucho, por el repudio
popular que se había ganado. O sea, la plaza estaba libre, para hacer cualquier
actividad cultural, o política, públicamente.
Incluso se podía haber solicitado apoyo a los
gobiernos de Chile (Boric), Colombia (Petro) y Venezuela (Maduro).
Detrás de esa indiferencia
nuestra, estaba el nacionalismo solapado, la equivoca opinión que la guerra de
la independencia de 1824, había sido una falsa independencia, por lo cual no
merecía ser recordada.
Detrás de esa conclusión
equivoca, estaba la propuesta de luchar por la segunda independencia, vieja
tesis hayista criticada por Mariátegui en la Tesis Punto de Vista
Antimperialista (mayo de 1929).
Esa fue una gran oportunidad
perdida de tender puentes para unir a nuestros pueblos, y llegar preparados al
combativo presente año 2026.
En estas últimas semanas y meses,
hay grandes movimientos de masas en Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y
Venezuela, ya sea por lucha electoral en Perú y Colombia, o ya sea por
oposición radical al gobierno en Bolivia, Chile, Ecuador, o por la resistencia
a la agresión externa en Venezuela.
Cada cual está luchando por su
propia cuenta, sin solicitar ni ofrecer apoyo al pueblo vecino.
Mientras que los enemigos comunes,
la clase dominante de cada uno de nuestros países, se mantienen en coordinación
permanente y hasta han formado un escudo de América (o algo parecido), en la
cumbre de presidentes realizada en Miami, sin asistencia ni complicidad de
Lula, Petro ni Claudia.
Aunque nos sirve de experiencia,
lamentándose de oportunidades perdidas no ganamos nada
Entonces, algo más modesto
debemos proponernos para el 9 de diciembre de este año 2026 (batalla de Ayacucho), con coordinaciones
previas el 9 de setiembre, y el 9 de julio.
La pregunta que debemos hacernos
es ¿De qué manera YO puedo colaborar?
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