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miércoles, 20 de marzo de 2024

UNA APROXIMACIÓN A LA ARQUITECTURA DE UN NUEVO ORDEN: PERUANIZAR AL PERÚ, UN ENFOQUE TÁCTICO PARA LA UNIDAD

 


I

MIRANDO DESDE FUERA DE LA OLLA

En política tenemos que descartar lo que las clases dominantes nos pone, ante nuestros ojos y oídos, porque es lo que conviene a sus intereses de clase. Asimismo, tenemos que estar precavidos para no dejarnos llevar por nuestros buenos deseos. Para ello, necesariamente tenemos que partir de un análisis de las relaciones y conflictos de clase por lo menos en los últimos dos o tres años.

¿Qué es lo que quieren las elites? Impedir que el factor trabajo luche por sus objetivos estratégicos: el Poder. Para ello tienen que entretenernos con la ilusión de la excarcelación y restitución de Pedro Castillo, como si esto solucionara los problemas de los trabajadores. Y, mucho menos, pensar que las decisiones de un organismo extranjero de la burguesía internacional puedan favorecer a los intereses de los trabajadores[1].

Una rápida mirada a los acontecimientos desde diciembre 2022 al presente nos revela la profunda división del Perú. Nos revela que los problemas que Mariátegui enfrento en su tiempo siguen vivos, sin solución. El año pasado fuimos testigos del enfrentamiento entre el mundo provinciano y la Lima virreinal, entre el mundo andino y el mundo criollo. Esta realidad debería hacernos reflexionar.

Entonces, ¿cuál debe ser la principal tarea del presente? ¿Reposición de Castillo y encarcelamiento de Fujimori? ¿No será esa la agenda que los poderes dominantes nos quieren imponer? Es preciso, por eso, pensar fuera de la caja: desechar las ideas y agendas impuestas por el orden internacional y sus lacayos. El pesimismo de la realidad nos hace creer que nada es posible. Pero, el optimismo del ideal nos indica que todo es posible. Para que todo sea posible es preciso romper con normas y reglas establecidas por el poder dominante. Pensar fuera de la caja es condición o requisito indispensable para buscar una salida al pantano a que nos conduce el capitalismo y su democracia representativa. En otras palabras, es necesario echar por la borda las anteojeras impuestas por el sistema de dominación que obliga a pensar solo dentro de los parámetros de su “democracia”: elecciones - sufragio - congreso - gobiernos. Y para lograrlo es necesario realizar un análisis de la situación concreta. Análisis que nos conduce a preguntarnos: ¿Cómo unificar a nuestro pueblo, sobre que bases y cuál debe ser la consigna central para movilizarlo?

Sin dejar de tener presente la situación, características y tendencias del panorama mundial. Hoy, para enfrentar la ofensiva reaccionaria, tenemos que voltear la mirada a las recomendaciones y consignas de José Carlos Mariátegui. Han pasado más de 90 años de su desaparición física. Y en el Perú sobreviven las lacras del pasado: racismo, centralismo, podredumbre política, etc. Por eso, la pregunta desde la orilla de los intereses de la clase trabajadora debería ser ¿Qué hacer? Y esta interrogante nos conduce a otra pregunta: ¿Cómo unificar a los peruanos? 

El primer objetivo que Mariátegui se trazó fue peruanizar al Perú, que en buen romance significa unificar a los peruanos en el proyecto PERÚ. El sueño de un Perú integral que unifique las tres tradiciones históricas[2]. Es preciso señalar que sin unidad es imposible pensar en la segunda tarea que el Amauta se propusiera: la creación del socialismo peruano. Peruanizar al Perú es un enfoque táctico para desterrar o superar la división de los peruanos entre costeños, serranos y amazónicos, entre blancos e indios, entre cholos y criollos, etc. La creación heroica del socialismo peruano es el enfoque estratégico que sólo podrá hacerse realidad con la bandera de Peruanizar el Perú, que unifique a los peruanos y, por tanto, que el Perú deje de ser una mera posibilidad.

Tenemos que mirarnos hacia adentro, reconociendo nuestra multiculturalidad, viéndola como una oportunidad, como una ventaja competitiva frente al mundo. Los peruanos no nos sentimos dueños del Perú, tenemos que conquistar o reconquistar nuestro propio país. Todos los hombres y mujeres de este país multiétnico, en mayor o menor medida, percibimos que el sistema republicano ha devenido obsoleto, sin respuestas, para atender los verdaderos intereses de los marginados de siempre. Todos queremos un país autosuficiente, ya que esa es la principal expresión de soberanía nacional. Todos queremos un país viable pero basado en nuestra verdadera identidad, en nuestra cultura, no queremos ser como EEUU, como Europa como China, Japón o la India, queremos ser PERU, pero un Perú diferente ORGULLOSAMENTE PERUANO.

Los pueblos y naciones le plantan la cara al viejo colonialismo occidental, el continente africano es el centro de las disputas geopolíticas. La rebelión en la granja es signo característico de la tercera década del siglo XXI. Un despertar del mundo, estimulado por la insubordinación de Rusia a las reglas impuestas por occidente, nos muestra el camino. A los planes globalistas del capital financiero anglosajón, los pueblos lo enfrentan mirando hacia dentro de sus fronteras; al proyecto de un gobierno único del globalismo occidental le oponen la defensa de los Estados - Nación.

La potencia de una Nación reside en su población. Pero la doctrina de las elites europeo – norteamericana ubica a sus poblaciones como cosas desechables. La propaganda del globalismo anglo sajón declara la Nación como una idea superada por la realidad. Sin embargo, la Nación como fuerza unificadora, aún conserva vitalidad en el imaginario de los pueblos atrasados. Es precisamente en esa vitalidad donde reside la fuerza del pueblo ruso en la guerra contra la OTAN. Para los lideres de Bruselas y la OTAN, lo principal no es el pueblo y la Patria, sino su bienestar personal. El individualismo y el culto al consumo, fomentado por el capitalismo, han envenenado las mentes. Asimismo, el egoísmo competitivo ha cortado los lazos sociales de los ciudadanos del primer mundo que alguna vez estuvieron unidos. Sus angustias las resuelven pagando mercenarios que los defiendan y utilizando jóvenes como carne de cañón. Esa es la principal diferencia con rusos, bielorrusos, ucranianos y otros pueblos que alguna vez vivieron como parte de un país enorme. Para ellos, "La patria es tu madre, debes saber defenderla", dice un proverbio popular ruso.[3]

 

“Los hombres sienten en su corazón que forman un mismo pueblo cuando tienen una comunidad de ideas, de intereses, de afectos, de recuerdos y de esperanzas. Eso es lo que hace a la patria. Por eso los hombres quieren caminar juntos, trabajar juntos, combatir juntos, vivir y morir unos por otros. La patria, eso es lo que se ama.”[4]

 

Mientras en el occidente colectivo, el veneno individualista a corroído la solidaridad de los pueblos europeos, esa es su mayor debilidad y base de su derrota. En cambio, entre nuestros pueblos andinos la potencia de la idea nacional[5] y la solidaridad se mantiene intacta. Precisamente, en esa idea y la ayuda mutua es donde reside la principal ventaja para conquistar el cielo por asalto. El utilitarismo de la élite, y la desesperación por enriquecerse, les impide soñar y pensar en las necesidades de las mayorías nacionales. Nuestro pueblo, en cambio, que día a día trabaja para llevar el pan a sus hogares, sueña con un mundo mejor. Soñar es el primer paso, motor de las transformaciones sociales. Actuar es el segundo paso, en la realización de lo imaginado. Un Perú soberano, autosuficiente, democrático, libre de toda forma de colonialismo es el sueño común de las grandes mayorías.

Este nacionalismo defensivo - revolucionario de los pueblos que luchan contra el viejo orden neocolonial, es la respuesta al globalismo unipolar que conduce a la degradación de la esencia misma de la humanidad.

Entonces, ¿Qué queremos los hombres y mujeres del campo y la ciudad? Nuestra ambición inmediata es unificar ese Perú escindido, es la primera tarea que tenemos que emprender si aspiramos a un Perú nuevo dentro del mundo nuevo. Sin la realización de esa tarea primaria, pensar en socialismo es una mera fantasía, una utopía. Socialismo, donde la máxima expresión de la esencia humana se expresa en la realización del bien común, esto es, en la gestión del bien común. Peruanicemos al Perú es la bandera táctica para construir un gran frente de masas. La defensa de las soberanías nacionales es tendencia no solo en las neocolonias del sur global. Y el Perú no puede ser la excepción. Táctica válida para la lucha electoral que recoge el sentir o subjetividad de las mayorías nacionales.

Cuando decimos que el programa mínimo reivindicativo[6] no es suficiente para la unidad de los peruanos nos referimos a que esa plataforma trabajo – educación – salud carece del impulso vital de un sentimiento, del Principio Esperanza (Ernst Bloch), de la ilusión de un Perú de todos y para todos los peruanos.

La solidaridad es la fortaleza de los pueblos atrasados. El egoísmo es la debilidad del llamado primer mundo, base de su destrucción.

En fin, es propio de humanos buscar una salida al pantano fuera del menú de las clases dominantes. Saludos.

Tacna, 14 – 20 marzo 2024

EBM

II

LOS IDUS DE MARZO

Estamos en el primer trimestre del año 2024, y es bueno hacer un breve análisis de lo que acontece en el Perú y el mundo.

Es notoria la corriente reaccionaria que recorre el mundo; el capitalismo en su fase terminal es como una fiera herida que lucha con todo lo que tiene por mantener su existencia. Al punto de poner en riesgo el planeta y la humanidad.

El calentamiento global producto de la emisión de gases tipo invernadero prosigue su inexorable marcha. Con el lanzamiento de misiles en Gaza y Ucrania aumenta aún más la contaminación del medio ambiente.

El peligro de una guerra global nuclear está latente; lo cual equivaldría a un suicidio colectivo.

Esta corriente reaccionaria que recorre el mundo ha echado raíces en Latinoamérica, en especial en Argentina y en Perú. Argentina está pagando caro no haber realizado una revolución socialista verdadera que hubiera sido de gran ayuda para Cuba solitaria. Veremos si el fenómeno Milei sirve para reactivar al proletariado argentino.

El Perú es un caso especial. La dictadura de clase de la gran burguesía es la más precaria de Sudamérica, no sólo por su debilidad interna, sino también porque el proletariado peruano cuenta con la teoría socialista más avanzada fruto del esfuerzo del Amauta Mariátegui y su generación. Conjuntamente con la heroica lucha desplegada por el pueblo peruano en estos doscientos años de república burguesa.

Esto lo sabe o lo intuye la clase dominante peruana por lo que se vuelve más feroz e implacable a la hora de reprimir. Cincuenta muertos y mil heridos de bala recientemente lo atestiguan.

El gobierno que se estableció después del apresamiento y vacancia de Pedro Castillo, refleja las alianzas que la clase dominante está obligada a hacer para mantener su poder. Se han aliado con las mafias que destruyen la Amazonía a través de la minería, la tala, el narcotráfico, la prostitución, todas actividades ilegales, que ponen en serio peligro la vida de las comunidades.

Actualmente esta alianza reaccionaria y mafiosa está corriendo contra el tiempo. Tratando de copar todas las instituciones fundamentales del Estado para asegurarse que en las próximas elecciones del 2026 salgan elegidos sus candidatos.

La caída del premier cómplice de la presidenta le da un respiro a este gobierno que espera llegar al 2026 pero cuyo camino aún está largo por recorrer.

¿Qué espera el pueblo?

Una señal.

Ahora en marzo se está reuniendo la Corte Interamericana de Derechos Humanos y está programada una audiencia para ver el caso del indulto ilegítimo. También podría la Corte ver el caso de Pedro Castillo cuya demanda fue interpuesta por los dos excelentes abogados argentinos.

Si la Corte falla a favor de Pedro Castillo exigiendo su libertad y reposición, esa sería la señal que el pueblo peruano está esperando, el detonante de una nueva ola de movilizaciones que terminarían por tumbar este gobierno y obligar a la clase dominante peruana y sus esbirros a adelantar las elecciones como una maniobra de engaño y disuasión.

Los idus de marzo están en curso y ya se trajeron abajo la mitad del gobierno espurio, falta la otra mitad que por ahora respira aliviada.

Lima, 11 de marzo del 2024.

Manuel Velásquez Rangel.

 

III

HÉCTOR FÉLIX RESPONDE A MANUEL VELÁSQUEZ

 

¡Cuídate de los idus de marzo!  es una frase célebre para los que tienen la sartén por el mango. Las fricciones internas del partido y colaboradores de las clases dominantes sólo son de interés de ella. El pueblo, las masas trabajadoras, como puede apreciarse, solo participan como espectadores y como tales se les lleva a confiar en las mismas instituciones corroídas por la corrupción y disolución del sistema dominante cuyos partidos nacen y mueren como los hongos sencillamente porque jamás han concebido un PROGRAMA de desarrollo para el país durante estos 203 años de república liberal formal. Esa misma clase dominante parasitaria que se sintió rica y vivió en el derroche y despilfarro del erario público nacional cuando la explotación del guano y el salitre en el siglo pasado, riquezas naturales y mudables en manos del capital extranjero, hoy, sus continuadores reaccionarios toman la misma posta del derroche y despilfarro de la riqueza pública con su proclamación de "Perú, país minero" en manos de las transnacionales del capital extranjero. Tanto es la luz que enceguece y no deja ver la verdad concreta: La economía del Perú es una economía colonial. Abres al final de tu artículo ¿"Que espera el pueblo"? Te respondes como que la lucha actual es individual y no de clase. Por un lado, la suerte de Castillo y por el otro, la suerte del indultado Fujimori, reposando en ambos casos la confianza de lo que puede demandar la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, que siempre ha sido el tubo de escape del poder del Capital con respecto a sus dominios en sus colonias o países dependientes. Entonces, que espera el pueblo planteado la lucha en el terreno irreconciliable entre explotadores y explotados. Lo que espera es su ORGANIZACIÓN DE MASAS Y DE IDEAS. En este camino, y ya van a para dos décadas la propuesta de un Programa de Acción Común: TRABAJO-EDUCACIÓN-SALUD. Debes conocerlo. Confianza en el trabajo propio. Los trabajos del enemigo de clase solo son condicionantes que pueden frenar como aligerar el Cambio Social

 

 

IV

MANUEL VELÁSQUEZ

 

Gracias Héctor por tu comentario. Como decía el Amauta: el debate se abre para los que hablan no para los que callan. Y con tu valioso comentario rompes la conspiración del silencio que tanto daño hace. Tu crítica va a que yo considero la lucha individual y no de clase. Recuerda que la clase la conforman personas, individuos. Por eso Marx exclama: ¡Thiers ese enano espantoso!  en su La lucha de clases en Francia. Tanto la reacción como la revolución se encarnan en personas. Es más, es condición sine qua non que el verbo se haga carne. Saludos.

 

COLECTIVO PERÚ INTEGRAL

12 de marzo de 2024

 



[1] Escribe nuestro camarada Manuel Velásquez: “¿Qué espera el pueblo? / Una señal. / Ahora en marzo se está reuniendo la Corte Interamericana de Derechos Humanos y está programada una audiencia para ver el caso del indulto ilegítimo. También podría la Corte ver el caso de Pedro Castillo cuya demanda fue interpuesta por los dos excelentes abogados argentinos. / Si la Corte falla a favor de Pedro Castillo exigiendo su libertad y reposición, esa sería la señal que el pueblo peruano está esperando, el detonante de una nueva ola de movilizaciones que terminarían por tumbar este gobierno y obligar a la clase dominante peruana y sus esbirros a adelantar las elecciones como una maniobra de engaño y disuasión.” http://centenariodelsocialismoperuano.blogspot.com/2024/03/los-idus-de-marzo-por-manuel-velasquez.html

[2] Incaica, española y republicana

[3] La lucha por su propia existencia es la idea fuerza que ha unido al pueblo ruso. Los hijos de la nación son los portadores de la vitalidad del pueblo ruso que asume la guerra contra la OTAN como la lucha por su existencia como nación.

[4] Georges Weill, La Europa del siglo XIX y la idea de nacionalidad, México, UTEHA, 1961, p. 218.

[5] Recordamos la reacción del pueblo puneño ante la opinión de la elite limeña que Puno no es el Perú. Dina Boluarte declaró: “Tenemos que proteger la vida y tranquilidad de los 33 millones de peruanos. Puno no es el Perú. Los que están generando la violencia, creo que también la prensa internacional debería de comunicar que el gobierno no está generando la violencia, que el gobierno quiere la paz y tranquilidad”. Opinión nada nueva en el viejo conservadurismo. Alan García, algunos años atrás había calificado a los hermanos amazónicos no eran «ciudadanos de primera clase». La respuesta de Puno y el Perú profundo fue: “Puno sí es el Perú”, expresado en danzas, entrevistas y declaraciones.

 

 

[6] Héctor Félix responde a Manuel Velásquez Véase en la parte III

martes, 16 de junio de 2020

LUIS G. LUMBRERAS: “ESTA PANDEMIA ES UNA LECCIÓN IMPRESIONANTE DE HISTORIA Y DE LA MANERA CÓMO HEMOS CONSTRUIDO UN PAÍS”


PRECARIO. El historiador sostiene que la precariedad del Estado se expresa en su escasa capacidad de inversión en educación y salud. Foto: Jorge Cerdán.


Científico social de origen ayacuchano que desde diversas especialidades le dio un nuevo rumbo a la historia del Perú.

Redacción :
Roberto Ochoa
14 Jun 2020

Es arqueólogo, antropólogo, educador e historiador, pero pocos días antes de la cuarentena se graduó de oráculo al presagiar, en una entrevista publicada en La República, ese abismo que separa al Estado peruano de la realidad de nuestro país. Una brecha que se agigantó en estos días de confinamiento: “Estamos funcionando con un Estado que no tiene nada que ver con nosotros. Somos un país con regiones muy diferentes, tenemos un sistema de vida en donde ser arequipeño es distinto a ser huancaíno o piurano. Pero actuamos como si todos fuésemos exactamente iguales y gobernamos con ese error de creer que todos somos iguales. ¡Mentira! No es cierto”, fue lo que dijo. La mortandad registrada en Iquitos, Lima, Lambayeque o Piura, en comparación con las regiones del sur altoandino, le dio la razón. Así como la incapacidad estatal por solucionar o entender el éxodo de ciudadanos que pugnaban por retornar a su tierra.

Esta pandemia reveló que tenemos un Estado fallido que desconoce la realidad nacional. ¿Por qué no funciona el Estado?

El Estado peruano falló desde su nacimiento. No corresponde a las condiciones sociales sobre las cuales se ha implantado. Esto fue advertido por Monteagudo y por San Martín en su momento. Ellos consideraban que no estaban en condiciones de establecer un Estado con una representación válida de los diversos sectores sociales que había en el Perú. Y consideraban que lo deseable era algo así como una monarquía constitucional. A lo largo de la República nosotros hemos reproducido, en la práctica, ese esquema. El Congreso siempre ha tenido un actitud muy poco efectiva. Casi siempre hemos sido gobernados por el Ejecutivo. Incluso en los llamados “golpe de Estado”, estas llamadas “revoluciones” por militares que asumían el control político del Estado como una especie de monarca de carácter militar. El eje básico del mando reproducía el mando del Ejército. Eso daba la razón a los opositores al esquema bolivariano, que introdujo aquí el modelo parlamentario. El problema es que en el Congreso solo está representado una parte básica del Perú.


Los recientes fenómenos de El Niño y otros desastres indujeron a nuevas investigaciones para historiadores y arqueólogos. ¿Esta pandemia influirá en una revisión de nuestra historia?

Ya está influyendo. Un desastre y una crisis de este tipo influyen en la generación de una serie de mecanismos para salir de esta crisis y poder reconstruir lo que nosotros pensábamos que estaba bien. Esa reconstrucción pasa por el clímax que se produce durante la crisis y en consecuencia cambia: trata de amoldar las cosas a la crisis y trata de corregir todo lo que la crisis ha mostrado que está mal. Eso es lo que pasó, esto es lo que está pasando.

¿Qué hemos aprendido con esta pandemia y esta cuarentena?

Esta pandemia es una lección impresionante de historia, de sociología y de la manera cómo hemos construido un país que tiene muchísimas dificultades para caminar. Esta cuarentena la tomamos un poco a la broma, pero es muy seria. Vamos a tener que adaptar la economía a estas nuevas condiciones. Vamos a tener que adaptar los mecanismos de intercambio en los mercados. Vamos a tener que cambiar la forma que tenemos al acudir a los servicios públicos. En fin, vamos a tener que cambiar. Y obviamente ese tener que cambiar va a generar nuevas costumbres.

¿Existen precedentes?

En el siglo VI de nuestra era, aproximadamente, se produjo una crisis ambiental posiblemente muy similar a la actual crisis. Esta crisis, que debe haber tenido períodos de friaje muy duros, debe haber cambiado el régimen de lluvias, el régimen de temperaturas, etc. Es una crisis que cambió el Perú enteramente. No porque influye en las personas sino porque las personas tuvieron que capturar los datos de esa crisis para reconstruir su propia existencia. Eso es lo que ocurrió, eso es lo que creo va a ocurrir, eso es lo que está ocurriendo. Algo similar ocurrió hace mil años, hace dos mil años, hace diez mil años. Y tenemos pruebas arqueológicas de que este no es el primer ni el único desastre que hemos tenido que resolver.

Estas enormes diferencias provocadas por la pandemia en las regiones ¿son una prueba de que el Estado ignora nuestra variedad regional?

Hay varios factores. Uno, en lugares donde la pandemia ha sido más fuerte son aquellas regiones donde hay mayor concentración urbana. También está el factor altitud que puede haber contribuido a detener los contagios.

Al comienzo pronosticaron que Cusco sería uno de los epicentros de la pandemia por la presencia de miles de turistas, pero hoy vemos que la pandemia siempre estuvo controlada.

Sí, en Ecuador fue igual. Guayaquil concentró toda la pandemia. Una de las cosas que no estamos tomando en cuenta es que la regionalidad es un factor que debe estar presente en todo, en educación, en salud, en todos los campos. Hay diferencias estructurales en cada una de las regiones. Para mí no es casual que ahora se hable de nor-Perú y sur-Perú, un poco lo que ocurrió a comienzos de la República y en toda la historia peruana en general. De modo que hay que tener presente la regionalidad y sus diversas variantes internas.

La entrega de bonos reveló que el Estado no conoce dónde viven y cómo ubicar a los peruanos.

Eso es total. Es algo que se arrastra con el Estado mismo. Nosotros hemos crecido dentro de una versión colonial del Estado. Nosotros nos consideramos peruanos, pero a los “otros” no los consideramos como tal. Es un olvido que afecta a la población peruana llamada “informal”, a todos los que viven en la marginalidad, a todos los que migraron hacia las ciudades a partir de la década del 60 en adelante.

Igual sucedió con la “sorpresa” del Estado cuando aparecieron miles de ciudadanos pugnando por retornar a su tierra.

Esa es la misma gente, Roberto, que festeja en Lima casi todas las fechas de su calendario festivo. Son los que tienen sus clubes provinciales, son los que conservan su música, su poesía, su comida y la reproducen aquí lo mejor que pueden. Obviamente ellos retornan cuando pueden. “El provinciano” es una canción que reproduce eso y en cada región existe una canción que evoca el retorno. De modo que una reacción de ese tipo es mucho más restringida de lo que imaginamos. Si yo hubiera imaginado esta situación hubiera pensado en migraciones masivas mayores. Solo que ahora muchos dejaron por años sus propiedades, las vendieron, las regalaron. Ya no tienen a dónde volver. Incluso muchos ya no tienen ni siquiera familiares allá.


Pero siempre existió una movilización de gente que se va trasladando de las ciudades costeras a la sierra y, si la cosa no va bien, bajan a la selva o vuelven a la ciudad.

No tomamos conciencia. Tan es así que nuestras representaciones en el Congreso son espurias si no están asociadas directamente a su realidad concreta. Los sectores mayoritarios de nuestras provincias no tienen cómo venir y se quedan allá. Los que vienen forman estos grupos marginales que son los que ahora están reclamando la atención del Estado, un Estado que nunca los tomó en cuenta.

Esta pandemia también nos recordó que en la Historia del Perú existieron graves epidemias que cambiaron al país.¿Debemos reescribir la historia del Perú?

Yo creo que la historia del Perú se tendrá que reescribir con un fundamento local. Nuestras historia ha sido escrita en función de los que llegaron. Nuestra historia comienza con las guerras civiles entre españoles, los líos entre Almagro y Pizarro. Luego viene la historia de los virreyes, luego la independencia... Se olvidaron de todas las poblaciones étnicamente poderosas como las de Chimú, Chancay, Chincha, Ica, etc. Se olvidaron pero siguieron existiendo. Qué se yo. Los chancas, por ejemplo, hasta ahora siguen hablando quechua, cambiaron su organización, adaptaron sus costumbres a las necesidades del momento, pero siguieron existiendo. No han muerto pero fueron excluidos de la historia.

Fuera de la historia oficial.

Es que esa historia la hemos escritos “nosotros”: los peruanos que no reconocemos a los otros sino a “nosotros” mismos como peruanos. Los que escribimos la primera Constitución y expulsamos del país a los quechuahablantes y otras etnias que subsisten debajo del telón que nos hemos puesto para separarnos de ellos. “Ellos” son los distintos. Nosotros no nos consideramos indios. Nos da mucha vergüenza que nos identifiquen con ellos.

¿Esta pandemia demuestra que el Estado peruano necesita un Pachacuti?

O un Pachacuti o un Che Guevara: lo primero que transformaron en Cuba fue la salud y la educación y ahora se dan el lujo de “exportar” médicos. Nosotros hacemos exactamente lo contrario. Hemos dejado de lado tanto el espacio de cultura, salud y educación que son los espacios sociales y de servicios. Esta pandemia tiene la virtud de habernos desnudado como país, nos ha quitado la ropa que teníamos para escondernos y nos está mostrando las cosas tremendas que hay en nuestra realidad concreta.

No hay mucho que celebrar para el 2021 y el Bicentenario.

No, claro que no, y eso que estamos en una etapa históricamente sustantiva. Yo estoy asustado, Roberto, porque en estos finales de mi vida -ya estoy en 84 años he visto bastante a lo largo de mi vida acá y la verdad es que nunca he visto una crisis tan violenta como esta que estamos pasando. Y lo digo no solo como persona natural, sino también como historiador. Creo que he recorrido la historia del Perú, la conozco desde hace diez mil años y la verdad es que esta crisis solo me recuerda, en sus términos brutales, en sus formas, a lo que ocurrió en el tránsito de la Colonia a la República. O del Tawantinsuyo a la Colonia. Son crisis muy fuertes que no afectan solamente lo que la gente necesita en su momento, afectan hasta adentro, va más allá del estómago y eso es realmente terrible porque tienen que cambiar -y ya están cambiando- muchas cosas que pensábamos de nosotros mismos. Es obvio que no vamos a ser los mismos. De aquí a cien días vamos a ser diferentes, querámoslo o no. Pero que van a cambiar las cosas, van a cambiar, y ya está ocurriendo. Y lamentablemente el sector pudiente de este país no entiende dónde está viviendo y eso va a generar formas de conflicto a las que les tengo miedo



LA SITUACIÓN AGRARIA



Escribe: Milcíades Ruiz
La presente nota es una defensa de la mayoría social empobrecida, frente a la discriminación gubernamental en estos momentos de crisis, acompañada de pruebas estadísticas y sustentación del rol estratégico del conglomerado agrícola para la recuperación económica.

En junio se juntan varias conmemoraciones campesinas: El “Día del Indio” que estatuyó Leguía como efemérides escolar y nacional no laborable, fue ennoblecido por Velasco como “Día del Campesino” cada 24 de junio. Pero también este día se celebra en todo el país, el “Día de la Reforma Agraria” porque en la misma fecha se promulgó la ley que decretó la devolución de las tierras que los conquistadores españoles y terratenientes republicanos arrebataron a los oriundos.

Para contrarrestar esta celebración reivindicativa, que era motivo de rememoración política popular, la democracia representativa de los partidos políticos denominó a esa fecha como “Día de la Agricultura” y últimamente se estableció como el mes de la agricultura, pasando al olvido anteriores celebraciones. Menos mal que la vendetta política, no ha podido evitar la vigencia del Inti Raymi, como festividad de gratitud al padre sol.

Pero la finalidad de esta nota, es resaltar la grave situación de la agricultura nacional y el racismo del poder político que segrega a este sector, maltratándolo de la peor manera. Este gobierno ofreció un “agro próspero” en su campaña electoral, pero lo que tenemos es un agro mísero. El mes de la agricultura es ahora, el mes de la ruina campesina.

Este mes se acaban las cosechas de la campaña agrícola 2019/2020. No habrá más cosechas hasta el próximo año, salvo pequeños cultivos con agua de riego. También es la última saca del ganado lanar. En el mejor momento de las cosechas llegaron la pandemia y la cuarentena, que han destrozado el mercado de la economía rural, por confinamiento de acopiadores y consumidores, caída de la demanda por insolvencia, bloqueo de carreteras, etc. A partir de ahora, el PBI agrario se viene abajo, aunque Mandraque arregle la estadística.

La oficina de la Defensoría del Pueblo en Huancavelica informa que las personas más afectadas son los pastores de alpaca que viven en las zonas más alejadas, por encima de los 4000 msnm. Esta actividad es desarrollada principalmente por mujeres quienes se encargan de la crianza de los camélidos. ¿Nada para ellas?

A diferencia de los otros sectores, que al levantarse las restricciones podrán iniciar su recuperación, el agrario no lo puede hacer porque se rige por un calendario climático y la producción tiene un tiempo estacional inexorable. Las lluvias para la siguiente campaña agrícola recién llegarán después de primavera si el cambio climático lo permite. Este es el proceso productivo agrario que las autoridades no entienden porque no conocen la vida campesina.

Sin embargo, el INEI 2018, nos dice lo siguiente:


De los 17 millones de trabajadores que hay en el país, Trabajan en el agro (agricultura, ganadería, pesca, silvicultura) 4 millones 200 mil 24,7 %. Eso significa que uno de cada cuatro trabajadores peruanos trabaja en este sector, sin considerar los acopiadores, comerciantes, técnicos y profesionales agrarios, proveedores de insumos, agroindustriales, agro exportadores y mucha gente que vive del trabajo de los agricultores.

El agro no solamente es el sector laboral mayoritario y por consiguiente de mayor demanda potencial, sino también, de su recuperación y prosperidad, depende la de comerciantes, transportistas, industrias conexas, exportación, finanzas, etc. El mayor volumen de la masa laboral directa e indirecta lo convierte en factor clave para reactivar la demanda y el movimiento económico nacional. Solventar al agro para generar demanda significa apalancar a todo el abanico comercial e industrial de su entorno, dinamizado la recuperación ambicionada.

La agricultura peruana es esencialmente familiar en más del 99%. Las empresas agrícolas no llegan ni al 1%. Hombres y mujeres participan en las labores agrícolas y pastoreo, hijos jóvenes y abuelos de ambos sexos. Muchas madres con hijos a la espalda laboran en la chacra y el pastoreo. No hay ningún otro sector como el agro que da mayor ocupación a la mujer, aun cuando no tiene descanso por maternidad ni bonificaciones.

Mientras el subempleo afecta al 43,6% de la PEA nacional y en el área urbana al 35,4%, este problema en el área rural afecta al 72,9%, porque la pobreza no permite pagar peones permanentes. La vulnerabilidad por inestabilidad laboral en ingresos y derechos laborales es el 47,4% de la PEA ocupada en el país. Pero en el agro es de 73,8%. Es decir, 7 de cada 10 personas trabajan como independientes o hacen trabajo familiar sin remuneración alguna.

En el 2018, mientras en el área urbana el 11,6% de los trabajadores se encontraba en condición de pobreza, en el área rural era el 38,5%. Esto es: cuatro de cada diez trabajadores rurales ya eran pobres antes de la pandemia. Ahora este problema es mucho mayor por efecto de la crisis. Así que, vayan sacando la cuenta.

Bueno pues, si allí está el mayor número de trabajadores peruanos, los más pobres, los que no tienen canasta de socorro por pandemia, ni seguro social, ni jubilación, ni AFP, ni vacaciones, ni salarios por pandemia, ni reciben bonos extras como los que se hacen pasar por pobres. En su mayoría, ni siquiera pueden acceder a bonos rurales porque no cuentan con internet para registrase en la base de datos y muchos son analfabetos. Si ellos son los que alimentan a toda la sociedad: ¿Por qué se maltrata a este sector?

Si el sector agrario es el de mayor cobertura del empleo, ¿por qué no combatir el desempleo nacional estimulando la inversión agraria? Muchos migrantes podrían regresar a sus pueblos y trabajar en lo que ya conocen, si hubiese un programa estratégico de estímulo para impulsar la producción de alimentos. En otros tiempos, un solo cultivo, el de algodón, daba empleo a casi toda la costa peruana por la abundancia de mano de obra requerida para el recojo, desmote y procesamiento de la pepa, fibra, hilandería, tejidos, confecciones, etc.

En el segundo semestre habrá escasez de alimentos y subirán los precios, Si no hay prevención la pasaremos mal. Se pregona la necesidad de dar mucha atención al agro por seguridad alimentaria pensando en lo que se viene, pero esto es solo un canto a la bandera porque no hay ninguna disposición gubernamental en ese sentido. No hay nadie en el campo que ya esté trabajando en esto. El tiempo no espera, el clima tampoco. Los alimentos se están yendo a otros países que son más precavidos y cuando los necesitemos, no habrá para nosotros.

Sin embargo, el gobierno destina 60,000 millones de soles, para la reactivación de las empresas de sectores minoritarios (Reactiva Perú) y para los agricultores que son mayoría solo S/ 250 millones para créditos vía Agrobanco, lo que alcanza para 25.000 productores (hasta S/ 10.000 por c/u), pero si están asociadas y cumplen requisitos que no pueden acreditar pues Agrobanco es una empresa estatal de la banca comercial. ¿Y el resto de productores agrarios? ¿No lo merecen, aunque sean millones de inversionistas?

Lo triste es que los agricultores no tienen confianza en Agrobanco para el cual muchísimos no son sujetos de crédito por falta de títulos u otra garantía. Por eso prefieren el crédito de sus cooperativas, cajas municipales y cajas rurales, que no es tan engorroso. A diferencia del Banco Agrario que disolvió el neoliberalismo por ser de fomento y la prenda agrícola era la garantía, el Agrobanco ya ha rematado muchas propiedades por morosidad.

También el Ministerio de Agricultura y Riego (Minagri), aprobó un Programa de solo S/ 90 millones del Fondo AgroPerú para financiamiento de cadenas ganaderas con una tasa de interés anual de 3.5% que no es crédito subsidiado y solo cubrirá el hasta el 80% del costo de producción. Pero será también, a través de Agrobanco, “previa evaluación”. Las cadenas ganaderas no solo son de criadores pues incluyen a todos los agentes económicos de la cadena de la carne, leche, lana.

El financiamiento está dirigido solo a ganaderos institucionalizados, no a todos. Los que no son organizados y son mayoría quedan fuera. Se estima que con este crédito se podrá beneficiar inicialmente a más de 27 mil pequeños productores ganaderos. ¿Y el resto? Las unidades ganaderas son alrededor de 2 millones y medio. Aun así, la previa evaluación hará que muy pocos accedan a esta línea de crédito y eso parece ser la intención del gobierno. De allí, el poco monto asignado.

Pero el asunto es: Si la pandemia y cuarentena, han descapitalizado a los productores agrarios, si muchos están arruinados y endeudados por los precios bajos, ¿será posible que en esas condiciones pueda acceder a un crédito con riesgo de incumplimiento? ¿Cómo arriesgarse a contraer un crédito hipotecando la chacra si los precios no compensan los costos de producción? ¿Quién garantiza que la próxima campaña agrícola será rentable en una economía nacional devastada?

Pero lo más trágico es que se aplica el mismo criterio urbano de arreglar la crisis con financiamiento, como si el agro fuese igual que otros sectores que funcionan con esa palanca. ¿De qué, le sirve en estos momentos el financiamiento si no es tiempo de siembras ni de inversiones? La situación agraria no se resuelve mecánicamente con financiamiento y la estrategia es de otra índole. No se puede aplicar al agro, el mismo criterio neoliberal que se tiene para las empresas urbanas pues son realidades muy diferentes. Los campesinos ni siquiera pueden hacer venta ambulatoria.

Todo esto denota pues una “Apartheid” de la política gubernamental con respecto al agro, segregándolo, despreciándolo y separándolo de una privilegiada minoría empresarial blanca, discriminado a los inversionistas agrarios de tez cobriza. Aunque lo nieguen de boca para afuera, y me retruquen aludiendo un racismo a la inversa, esa es la realidad política. Esta segregación se arrastra desde la colonia en todas las instancias de gobierno.

Todos dicen que es momento de minimizar la desigualdad social en una nueva realidad post pandemia. Pero si esta desigualdad se fomenta desde el mismo gobierno discriminador, todo queda en simple demagogia. Cada vez que se quiere favorecer al pueblo, saltan todos los neoliberales a la vez para gritar, ¡Nooooo! ¡Eso es, populismo! ¿Qué pueden hacer los agricultores si se gobierna con una mentalidad retrógrada?

Si se les cierra el camino a los agricultores, se les condena a ser trabajadores informales, que invierten su propio dinero y solo usan su propia fuerza de trabajo familiar. Esta es la realidad de los inversionistas agrarios que nos proveen los alimentos: marginados y marginales. ¿hasta cuándo? Hasta que tomen consciencia de su potencialidad como fuerza social para hacer valer sus derechos teniendo representación mayoritaria en los órganos de gobierno.

Así como están las cosas, ¿Habrá para los inversionistas campesinos un cambio post pandemia? O seguirán en la misma o peor situación. Ustedes que dicen. Hagamos algo por cambiar esta realidad.

Junio, 2020