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lunes, 18 de noviembre de 2019

LA EXTORSIÓN COMO ARMA DE OCUPACIÓN YANQUI: EL CAS DE COREA DEL SUR




Publicado por Pablo Heraklio en 3:00
sábado, 16 de noviembre de 2019 

Breve noticia que muestra la constante descomposición del régimen norteamericano iniciada en 2016. Se acerca el desmantelamiento del obsoleto sistema de bases militares y seguramente el fin de la OTAN.

No creáis que la Ocupación americana sale gratis: La OTAN paga, las colonias pagan, el patio trasero paga, los africanos pagan, los asiáticos pagan y hasta Rusia pagó por la ayuda durante la 2ª GM del programa "Leash-and-Lead aid" hasta agosto de 2006.

Es curioso el capitalismo. USA le dice a Corea del Sur que le permite mantener el acceso a su mercado automovilístico, que es de lo que realmente están hablando, a cambio de que le de la parte proporcional de ganancias generadas, en concepto de "ocupación". Es decir, que Corea del Sur mantiene los puestos de trabajo mientras que USA se lleva el beneficio neto. Alguien puede pensar que esta es una vulgar extorsión. Y es cierto, es una vulgar extorsión, pero aún así sigue ganando Corea del Sur, porque mantener los salarios le permite mantener los estándares generales de vida, las industrias activas y evitar una crisis, mientras que el dinero que "recupere" la Administración Trump se invertirá íntegramente en armamento. De todos modos es cuestión de tiempo que el mercado automovilístico americano se resienta y Corea del Sur disminuya la venta de coches, entrando en crisis de todos modos. Trump está exprimiendo un limón ya sin jugo.


Salud! PHkl/tctca
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Corea del Sur históricamente ha pagado un porcentaje inusualmente alto por el costo de mantener a las fuerzas estadounidenses allí. Bajo la presión del presidente Trump, acordó a principios de este año un aumento sustancial del pago, que a Corea del Sur le cuesta actualmente $ 924 millones anuales.

Desde entonces, Trump ha sugerido varias veces que quería más, y que Corea del Sur podría permitírselo fácilmente. Sin embargo, su nueva demanda sorprendió a todos a ambos lados, ya que está exigiendo más de cinco veces lo que Corea del Sur está pagando ahora, 4.7 mil millones  $ anuales.

Esto está planteando muchas preguntas en Corea del Sur sobre la viabilidad de mantener a los EEUU, pero la tarea más importante es para los funcionarios estadounidenses, que están tratando de justificar de alguna manera un precio de 4.700 millones de dólares que aparentemente salió de la nada.

Corea del Sur, después de todo, ya estaba pagando gran parte del costo del emplazamiento de las fuerzas estadounidenses, y luego acordó pagar más. Se necesitará una gran cantidad de matemáticas creativas para incluso argumentar que la presencia de los Estados Unidos cuesta lo que ahora Trump  exige. Los primeros indicios muestran que los funcionarios intentarán argumentar que la relativa prosperidad económica de Corea del Sur se debe a la presencia de Estados Unidos y que Estados Unidos merece un trozo del pastel.

Pero algunos funcionarios también están preocupados por que esto no sea un asunto aislado, y que lo que Trump está haciendo en Corea del Sur podría ser un referente para las próximas demandas en Alemania y Japón, otras naciones por las que Trump siempre ha estado ansioso por sacar más dinero.

Aunque Trump parece creer que estas naciones no tienen más remedio que pagar, finalmente pueden decidir que la presencia de tropas estadounidenses simplemente no es asequible, y que otros acuerdos tienen más sentido.


jueves, 26 de noviembre de 2015

LA PRESENCIA "NATURAL" DE LAS FUERZAS ARMADAS ESTADOUNIDENSES EN AMÉRICA LATINA



Silvina M. Romano
ALAI AMLATINA, 25/11/2015.-  El discurso de libertad, democracia, acercamiento diplomático y relaciones amistosas con América Latina, tan característico de la administración Obama en su afán por reforzar el “poder blando” de su política exterior, encuentra sus límites reales en la necesidad de “orden” y “estabilidad” (consignas muy usuales durante la implementación de la Doctrina de Seguridad Nacional en América Latina).  En la actualidad, las FFAA estadounidenses en el Hemisferio están presentes no solo en las más de 70 bases militares, sino que se materializa en diversos acuerdos de seguridad multi y bi laterales: Plan Colombia, Iniciativa Regional Andina, Iniciativa Mérida, Iniciativa para la Seguridad Regional de Centroamérica, entre otros.  Estos pactos incluyen programas de entrenamiento, cursos de capacitación, venta de armas y equipos, involucrando desde las empresas proveedoras de estos materiales y las agencias de seguridad estadounidenses como la DEA y el FBI, hasta los gobiernos, empresas y policías de países latinoamericanos[1].

La razón de esta presencia es la “seguridad de Estados Unidos”, que implica por definición la seguridad y la “estabilidad” en territorios que podrían resultar en una amenaza para Estados Unidos.  En los manuales de entrenamiento de finales de los ‘60, se leía claramente el vínculo entre ambas: “La falta de estabilidad política y de orden socio-económico en un país latinoamericano pone en jaque la seguridad nacional norteamericana.  Por consiguiente, EEUU debe adoptar en materia de entrenamiento y programas de ayuda militar, tácticas destinadas a evitar los riesgos de tal inestabilidad, mediante el desarrollo económico y la imposición del orden”[2].

Es así que la búsqueda de la “estabilidad” es parte del discurso que viene penetrando fuertemente en la región desde inicios de la Guerra Fría y que opera como legitimador de las intervenciones por encima de la soberanía nacional de los Estados.  Actualmente, en la página web del Comando Sur, se puede leer que uno de los objetivos de las operaciones como UNITAS “Southern Seas 2015”, es “la continuación del compromiso con la región, orientado a estrechar el trabajo conjunto y promover la estabilidad hemisférica”.  Claro que este trabajo conjunto se realiza con países y gobiernos que se encuentran alineados a las pautas político-económicas y de seguridad que no alteran los preceptos de Washington, como Perú, Chile, Colombia y Panamá.  Los ejercicios de entrenamiento llegan hasta Brasil: UNITAS adiestra a las FFAA de ese país para combatir en el campo de la guerra electrónica, en materia de guerra aérea y submarina, en operaciones de interdicción, a la vez que llevan a cabo diversos ejercicios conjuntos[3].

En términos generales, el Comando Sur tiene por misión brindar a las naciones amigas cursos de entrenamiento, mecanismos para “compartir la información”, equipos y asistencia tecnológica, así como asistencia en infraestructura (nótese que esto reditúa especialmente a las empresas estadounidenses dedicadas al rubro de seguridad).  Además, asesora especialmente en cuestiones de inteligencia y en operativos para combatir el narcotráfico y el terrorismo, siempre “respetando los Derechos Humanos”[4].  Llama la atención lo poco que se ha difundido todo esto en la opinión pública; es como si esta presencia de unas FFAA cooptadas fuese un componente “natural” de la soberanía de los países de la región aún en un contexto de reconstrucción de la memoria con respecto a la contrainsurgencia, las desapariciones forzadas, los operativos paramilitares, etc., entre la década de 1950 y finales de 1980.  Precisamente, durante la Guerra Fría, se aseveraba en relación al entrenamiento de tropas latinoamericanas en academias estadounidenses, que se trataba de un entrenamiento técnico y para nada “político-ideológico”.  Esa afirmación fue desmentida con los acontecimientos de Chile y posteriormente de Argentina, donde las FFAA ocuparon la esfera política formal.

Hoy por hoy, alarma ver la siguiente noticia: “Suboficiales de Colombia reciben lecciones de liderazgo en Estados Unidos (…) recibirán instrucción en liderazgo compartido, resolución de conflictos, liderazgo y comportamiento organizacional y entrenamiento emocional durante diez días en las instalaciones del fuerte militar de Sam Houston en San Antonio Texas, por personal del Ejército Sur de EEUU”[5].

Algunas cifras que ilustran el grado de dependencia de las FFAA latinoamericanas.  La venta de armas estadounidenses a América Latina y el Caribe en el 2014 alcanzó 1,605,861,326 dólares y en el 2012 fue de 2,408,527,664 dólares.  Los militares latinoamericanos que recibieron entrenamiento en el 2013 fueron 12,157, mientras que en el 2014 fueron 14,600[6].

La “estandarización de las FFAA” según las necesidades de EEUU es una constante desde inicios de la Guerra Fría que prosigue en la actualidad.  El enemigo interno y externo a combatir va cambiando de nombre, pero siempre está ahí para justificar el impulso/imposición de una Seguridad Hemisférica que garantice una mínima estabilidad para los negocios (legales, ilegales, locales, transnacionales).  Por eso desde el imperio nunca escucharemos el concepto de “fin de ciclo” sino de “renovación de estrategias”.

Notas:

[1] Borón, A. (2012) América Latina en la geopolítica del imperialismo. Bs As: Luxemburg, pp. 161-188.
[2] Tapia Valdés, J. (1980) El terrorismo de Estado. La doctrina de la seguridad nacional en el Cono Sur. México: Nueva Imagen p. 58
[3] http://www.southcom.mil/newsroom/Pages/US-Marines-train-with-partner-nat...
[4] http://www.southcom.mil/ourmissions/Pages/Supporting-Our-Partners--Build...
[5] http://www.infodefensa.com/latam/2015/11/03/noticia-estados-unidos-capac...).
[6] http://www.securityassistance.org/latin-america-and-caribbean


- Silvina M. Romano es investigadora del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe, UBA, CONICET, Argentina.

URL de este artículo: http://www.alainet.org/es/articulo/173823

miércoles, 10 de junio de 2015

¿ADQUIRIERON LOS BUSH PARTE DEL ACUÍFERO GUARANÍ, EL MÁS GRANDE DEL MUNDO DE AGUA DULCE?




Alfredo Jalife-Rahme

El consultor Jo-Shing Yang, quien se ha consagrado a escudriñar a los megabancos de Wall Street que compran el agua global (http://goo.gl/eMCZ52), dedica una parte de su investigación a la presunta compra por el nepotismo dinástico de los Bush de 121 mil 407 hectáreas que, en forma coincidente, contienen parte del Acuífero Guaraní, considerado el mayor del planeta y que cubre un millón 200 mil kilómetros cuadrados, con un volumen de 40 mil kilómetros cúbicos de agua (https://goo.gl/EoXdCv).

Jo-Shing Yang comenta que tal extenso reservorio subterráneo puede abastecer de agua fresca potable al mundo por 200 años.

Se trata de cifras imponentes: el Acuífero Guaraní equivale a un poco más del territorio de Colombia. ¡Superuf!

Su ranking es controvertido ya que otras fuentes colocan antes al Sistema Acuífero de Piedra Arenisca de Nubia –que se extiende en 2 millones de kilómetros cuadrados con 150 mil kilómetros cúbicos de agua subterránea–, cuya principal parte la posee Libia, según Bloomberg: un enorme reservorio geológico transfronterizo de agua que comparte con Egipto, Chad, y Sudán (http://goo.gl/FehjaN), lo cual fue motivo, entre otras causales, de la invasión tripartita de Estados Unidos/GranBretaña/Francia (http://goo.gl/rOY9nl).

En 2005 y 2006, durante la presidencia dinástica de George W. Bush, la familia Bush –desde Daddy Bush (hoy de 90 años), quien compró 80 mil 937 hectáreas, hasta su nieta Jenna (hija de Baby Bush), quien compró casi 40 mil 470 hectáreas– adquirió un total de 121 mil 407 hectáreas en Chaco (Paraguay), cerca de la truculenta Triple Frontera (Brasil, Argentina y Paraguay), a 200 kilómetros de la frontera con Bolivia, pletórica en gas.

El término guaraní se refiere a un pueblo indígena sudamericano que habitó en un territorio que se extendía desde el Amazonas hasta el Río de la Plata, hoy reducido a grupos aislados en Paraguay y Brasil.

El consultor Jo-Shing Yang explica que las tierras compradas por la familia Bush se asientan en el mayor acuífero tanto de Sudamérica como del mundo, el Acuífero Guaraní, que es compartido por cuatro países: Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, que equivale a Texas y California juntos.

The Earth Institute, de la Universidad de Columbia, expone que el Acuífero Guaraní es un recurso de agua poco conocido en Sudamérica (http://goo.gl/TGvlUI).

Perturba la ingenuidad hidráulica de los cuatro países transfronterizos del Acuífero Guaraní, que son asesorados por el Banco Mundial, que justamente promueve su obscena privatización exógena.

El territorio transfronterizo del Acuífero Guaraní es compartido por Brasil, con 850 mil kilómetros cuadrados (el equivalente a toda Venezuela); Argentina, con 225 mil kilómetros cuadrados (el equivalente a Rumania); Paraguay, con 70 mil kilómetros cuadrados (equivalentes a Irlanda), y Uruguay, con 45 mil kilómetros cuadrados (equivalentes a Dinamarca).

Una de las características del Acuífero Guaraní es que su parte subterránea se encuentra en gran medida debajo de la cuenca fluvial del río de la Plata, el más ancho del mundo, con el que conforma un sistema de retroalimentación de agua dulce y donde desembocan los ríos Paraná y Uruguay.

La Cuenca de Plata tiene una superficie de 3.2 millones de kilómetros cuadrados y es catalogada como la segunda cuenca hidrográfica más grande del mundo.

Las adquisiciones inmobiliarias de Jenna Welch Bush Hager –gemela de Barbara Pierce Bush– fueron consolidadas durante su extraño viaje de 10 días a Paraguay –rodeada de 10 guardaespaldas estadunidenses–, quien viajó en forma oficial bajo los auspicios de Unicef para visitar proyectos sociales (sic).

Durante su estancia rocambolesca, Jenna se reunió con el entonces presidente de Paraguay, Nicanor Duarte, y el polémico embajador de Estados Unidos, James Cason, quienes, según los servicios de espionaje rusos, concluyeron la compra de terrenos en nombre de la familia Bush.

Como que el perfil de Jenna –autora, editora de la revista Southern Living y corresponsal de la cadena NBC News (propiedad de General Electric: uno de los pilares del complejo-militar industrial)– no coteja con sus actividades catastrales extracurriculares.

El grupo paraguayo de noticias Neike sugirió que la visita de Jenna tenía que ver con los terrenos adquiridos por su padre, próximos a las reservas de gas (¡supersic!) de Bolivia y a las zonas pantanosas de Brasil, al unísono de la presencia en Paraguay de 400 marines (http://goo.gl/0vJ8LI), quienes gozan de insólita inmunidad diplomática (http://goo.gl/lyM9ZV).

La mayor parte de la región de Chaco pertenece a empresas privadas y la adquisición de la familia Bush se encuentra a pocos kilómetros de la base militar estadunidense Mariscal Estigarribia (http://goo.gl/jXqnUm), cuya instalación aérea es más grande que el aeropuerto de Asunción (la capital).

¿Quién se puede interesar en la tierra semiárida de Chaco en el norte de Paraguay?

The Thinkering pregunta el interés de la familia Bush por Paraguay (http://goo.gl/FQCxkn) y sentencia en forma perentoria: quien controle el abasto mundial del agua, controla el mundo.

Aporta datos duros: “el agua representa 71 por ciento de la superficie terrestre (…) Solamente 2.5 por ciento del agua terrestre es fresca. Mil millones de personas carecen de acceso al agua fresca potable. En los países en vías de desarrollo la demanda de agua excede su abasto hasta en 50 por ciento”.

Una de las razones de la presencia de Estados Unidos en la base militar Mariscal Estigarribia, que tiene un aeropuerto internacional, yace en la importancia estratégica de su proximidad con la mítica Triple Frontera, además del Acuífero Guaraní, lo cual ha sido desmentido en forma solemne (http://goo.gl/t6lnMU) y sistemática por Estados Unidos (http://goo.gl/kjr66r).

En contraste, las filtraciones de Wikileaks exponen el poderoso interés de Estados Unidos en una extensa zona que abarca Paraguay, Bolivia y el norte de Argentina (http://goo.gl/aIw0tv).

Según Source Watch, la presencia militar secreta de Estados Unidos se debe a la vigilancia a “alrededor de 20 mil inmigrantes provenientes del Medio Oriente –mayormente de Líbano y Siria–, a los que la narrativa desinformativa de Estados Unidos atribuye las peores intenciones terroristas debido a su triple conectividad con Hezbolá, Hamas y Al Qaeda, donde se dedican a toda clase de tráficos: desde las armas pasando por las drogas hasta el lavado de dinero (http://goo.gl/crkY5g).

No importa que la guerrilla chiíta de Hezbolá y la guerrilla palestina sunita de Hamas sean enemigos acérrimos de los sunitas fundamentalistas de Al Qaeda. ¡La desinformación a lo que da!

Los mismos desinformadores ocultan la perturbadora relación de Prescott, el patriarca financiero de los Bush, y sus vínculos con Hitler (http://goo.gl/srQT3H), cuando existe amplia bibliografía que señala que Guaraní (Paraguay) fue una ruta de escape favorita para los criminales nazis de guerra.

Pareciera que Estados Unidos, desde Chaco, tenga en jaque simultáneo las pletóricas reservas de gas de Bolivia y al cuatripartita Acuífero Guaraní, sin contar la presencia catastral, con 400 mil hectáreas, del megaespeculador George Soros, presunto títere de los banqueros esclavistas Rothschild, en una de las mayores reservas agrícolas del planeta: la pampa argentina (http://goo.gl/UHeacq).

¡La macabra privatización financierista del planeta por los Bush y los Rothschild!

Twitter: @AlfredoJalife
Facebook: AlfredoJalife

lunes, 6 de abril de 2015

PERÚ: NAVE INSIGNIA DEL IMPERIO











06-04-2015

Pareciera que, en definitiva, el gobierno de los Estados Unidos se ha propuesto convertir al Perú en Nave Insignia de su estrategia continental de dominación, orientada a aplastar la lucha de los pueblos de América Latina.  

Siempre la administración yanqui tuvo esa obsesión. Pero antes, actores de otros países, con escenarios más claros y horizontes más despejados, jugaron ese rol; y el aporte peruano, no fue tan requerido. Ahora, la situación es otra. 

Por la costa atlántica los yanquis no tienen nada. Perdieron Venezuela. No cuentan con Brasil. Uruguay, está fuera de su influencia; y Argentina -aunque débil y precaria- tampoco se aviene a su política. 

En el área del Pacífico, la causa está perdida para su alfil más preciado: Alvaro Uribe. Afronta procesos judiciales por narcotráfico y delitos de lesa humanidad, que van desde el homicidio, hasta el uso de bandas paramilitares, pasando por la desaparición forzada de personas, el sicariato y la tortura institucionalizada. En ese marco, y en víspera de los acuerdos de paz, Colombia diseña su propio perfil, que tiene poco en común con los intereses de la Casa Blanca. 

Ecuador afirma su rumbo ciudadano bajo la diligente conducción de Rafael Correa. Y en Chile, tampoco les va mejor a los estrategas del Imperio. El descalabro de Piñera y los manejos turbios puestos en evidencia por los órganos de control del Estado Chileno y que involucran en deplorables desaguisados a los abanderados de los partidos derechistas, auguran malos tiempos para “los Momios”, como aún se les dice a a los representantes de la más alta burguesía mapochina. 

Los países considerados secularmente “mediterráneos”, como Bolivia y Paraguay se sienten lejos de Washington; y aunque los yanquis pudieron hacer lo suyo antes, contra el gobierno de Lugo en Asunción, no están en disposición de confiar solo en el pasado: necesitan una proyección que no les asoma como quisieran. Y Evo, pese a todo, brilla bien. 

En Centroamérica las cosas no les van mejor. Perdieron Nicaragua y El Salvador. Y pese a sus esfuerzos, no pudieron tampoco controlar efectivamente a Honduras, ni tener garantía de sujeción en Costa Rica. Méjico es otro cantar, pero sus relaciones con su vecino del Norte no son tan efusivas como antes. 

En suma, los estrategas yanquis saben que tienen ante si una región arisca, crecientemente hostil, que no secundará sus planes de guerra en el Medio Oriente, pero que aquí, tampoco cederá terreno. Para revertir la cosa, necesitan cambiar la correlación de fuerzas en el escenario continental. Y para ese efecto requieren de alguien que asuma un liderazgo más alto, y más seguro para sus intereses. 

En ese contexto, el Perú es clave por su ubicación geográfica, ingentes riquezas, y su penta frontera. Pero también por su bio-diversidad y hasta por su historia. Los 300 años de vida bajo el dominio hispánico se afirmaron en América a partir del virreinato del Perú; y Lima, fue la referencia más clara para la corona ibérica. 

Tener al Perú bajo sujeción absoluta no es solo un sueño de la Casa Blanca. Es una necesidad vital para el Imperio en las condiciones de hoy; y un desafío, en primer lugar, para los propios peruanos. 

En beneficio del Imperio, hay aquí una oligarquía envilecida, la más conservadora, mezquina, egoísta y reaccionaria de todo el continente. Y al lado de ella, una Mafia operadora con larga experiencia en el control del Estado. 

Al frente está un pueblo valiente y heroico, pero dividido, desorganizado, sin conciencia política y una débil capacidad de confrontación y de lucha. En buena medida escéptico, confundido, y neutralizado. 

Esto se acredita claramente con lo que ocurre hoy. La reciente crisis de Gabinete derivada de la censura al equipo liderado por Ana Jara constituye una radiografía completa de lo que sucede. 

La censura no se ha fundamentado en el rechazo a la represión policial contra las jornadas populares en Cajamarca, Cusco o Arequipa; ni en la entrega de los recursos naturales a los consorcios imperiales; ni a la presencia de tropas norteamericanas en nuestro suelo, hollando el territorio nacional y haciendo miasma y escarnio de nuestra Soberanía. Nada de eso. 

Se fundamentó en las investigaciones seguidas contra Keiko Fujimori y Alan García, y en “rechazo democrático” al supuesto “seguimiento” operado por los servicios de inteligencia, contra ellos y otros. 

Este “ejercicio” policiaco tiene en el Perú vieja data. En los últimos años fue practicado aviesamente por los gobiernos de Fujimori, Toledo y García. Y eso, todos lo admiten. Pero sus voceros -imbuidos por una desopilante dosis de cinismo- admiten que fue malo cuando ellos lo hicieron, y sigue siendo malo y censurable hoy. Y lo dicen, hoy. 

Quizá pensando en la posibilidad de “salvarse” de las banderillas mafiosas, Ana Jara recibió a las “viudas de la contra revolución venezolana”, invitadas por Vargas Llosa. Pero ni eso le sirvió. Hasta el “chavismo” adjudicado a Humala, fue usado para justificar la censura. 

Por eso Martha Chávez, en representación del fujimorismo, habla de “una decisión histórica” la del Parlamento Nacional. Y Mauricio Mulder, del APRA asegura que fue “una gran victoria democrática”; al tiempo que el PPC, sostiene que es “una advertencia” a Humala. Si no hace lo que ellos quieren, “vendrá la vacancia presidencial”. Y tienen los votos. 

La “Prensa Grande”, consciente que, como “práctica parlamentaria” no se usó en el Perú desde hace casi medio siglo, repite lo mismo en todas sus ediciones escritas, radiales y televisadas. Todos los locutores de los programas políticos y de los noticieros -virtualmente sin excepción- repiten como papagayos, lo mismo. 

Los pocos y precarios “medios” que no forman parte de ese coro, no se atreven a disentir. Y aportan su cuota, con fuego graneado contra Ollanta y/o Nadine. Y es que eso, “está de moda”.
 
¿Cómo se justifica en este cuadro real, el que los “congresistas de izquierda” o “progresistas” -salvo Sergio Tejada- hayan votado así por la censura? 

Un sólo congresista, de los 72 que votaron la censura -Manuel Dammert-- aseguró que lo hizo porque el gobierno no apoyaba a Petro Perú para la explotación del Petróleo. Pero nadie secundó este noble propósito. Ninguno de los otros 71 dijo algo siquiera parecido. 

Los “disidentes” del nacionalismo, que se fueron de allá en protesta porque el gobierno “se había derechizado”, se aglutinaron en la bancada “Democracia y Dignidad”. En la circunstancia, se sumaron todos a la censura. Y es que, quien los orienta -la congresista Esther Saavedra- pocos días antes había votado por “blindar” a Keiko, denegando la investigación a ella por prácticas mafiosas. Cómo dijera don Ramón Castilla: finalmente disparó el cañoncito. 

Bien se ha dicho que podrían estos congresistas, por lo menos, cambiar de nombre. De “Democracia” tiene muy poco: y de “Dignidad", ni una pizca. 

No se trata, por cierto, de “respaldar al gobierno”, como algunos dicen. Sólo de tener conciencia de lo que está en juego en el país. El Imperio puede “usar” a Humala para sus propósitos, pero Humala no le sirve como instrumento para su política continental. Para ella, García -o Keiko- serían mucho más útiles. Y eso, tanto el Imperio como la Mafia apro-fujimorista, lo saben perfectamente. 

Ollanta tiene ante si una grave responsabilidad. Aislado de la “clase política”, pudo anudar una sólida alianza con el pueblo. No tuvo el coraje de hacerlo. Si el Perú se convierte en el buque insignia del Imperio, él no logrará lavar su cuota de culpa. 

El nuevo Gabinete dará que hablar. Pedro Cateriano es garantía de lucha contra el APRA y el Fujimorismo, pero -quizá- viva más a la sombra de Vargas Llosa que de Humala. Lo veremos.

Gustavo Espinoza M. es miembro del Colectivo de Dirección de Nuestra Bandera. http://nuestrabandera.lamula.pe