martes, 17 de octubre de 2017

UN NUEVO ORDEN EN CIERNES: MORAL DE PRODUCTORES





Moral de productores I

Antes, un pobre podía decir refiriéndose a su propio caso: “¡Arre, borrico, quien nació para pobre no ha ser rico!”  

Sin embargo, ahora de lo que se trata es de la bancarrota de todo un país. Y esto ya no es un problema personal; es un problema de dignidad cívica, de dignidad nacional, de dignidad humana. Ante la necesidad ineludible del cambio social, todo trabajador digno tiene un cuádruple deber: orientarse en la situación, partir de la realidad, promover la salida, fortalecer el contingente. Ya no se trata de un problema de interés personal, se trata de un problema de conciencia nacional.

INTERÉS Y CONCIENCIA

            Ante la crisis general y generalizada que azota el país, ¿se debe luchar por la defensa e incremento del salario?  Por supuesto que sí, pues ninguna conquista ha sido lograda sin lucha. Pero, en primer lugar, hay que aclarar de cuál salario se trata; y, en segundo lugar, ahora más que nunca es necesario elevar el interés de la lucha por la distribución de lo producido a la conciencia de la lucha por la dirección de la producción.

            Antes el obrero trabajaba 12 o más horas. Luchó por establecer “los tres ochos” y así logró la Jornada de 8 Horas (Ocho horas de trabajo, ocho horas de capacitación, ocho horas de descanso)  Sin embargo en esta jornada sigue entregando la plusvalía al propietario.

            Al luchar contra la carestía de la vida logró el establecimiento del salario mínimo. Pero, al igual que la determinación del precio de la mercancía en general por el coste de producción, este salario mínimo no rige para el individuo sino para la especie. Hay obreros, millones de obreros, que no ganan lo necesario para poder vivir y procrear; pero el salario de la clase obrera en conjunto se nivela, dentro de sus oscilaciones, sobre la base de este mínimo.

            Dentro del sistema actual es “justo” que el propietario de los medios de producción haga trabajar lo más que pueda al trabajador pues “para eso le pago”; y es “justo” que no pague más del salario mínimo pues “eso fue lo pactado en el acuerdo salarial”.  Por eso, desde el punto de vista del trabajador no puede hablarse de justicia en el horario de trabajo ni en el salario mínimo. Jornada justa, salario justo, ése es el lenguaje del propietario y sus voceros, no del trabajador y sus aspiraciones.

            No hay que olvidar que el salario mínimo encierra tres componentes, tres tipos de salario: salario nominal, salario real, salario relativo. Es necesario conocer estos salarios.

            Salario nominal es la expresión en dinero del precio de la fuerza de trabajo. Cuando la hiperinflación de varios dígitos el trabajador peruano requería una carretilla para cargar los millones de soles que recibía de salario. Eran tantos los millones que la nueva moneda, el Inti, rebajó en tres ceros la suma anterior; y, aun así, seguían siendo miles y miles los Intis, según se fijaba el salario mínimo en cada reajuste salarial. Pero la devaluación de la moneda expresa crudamente la devaluación del salario. La devaluación y el incremento de los precios de las otras mercancías anulan de inmediato cualquier reajuste salarial porque “los precios de las mercancías se regulan por su coste de producción”.  Así, la lucha por el incremento salarial en base a primas, bonificaciones, indexación, etc., fracasa en los hechos porque no toma en cuenta el salario real ni el salario relativo. Es una lucha de “oposición” en el marco del sistema vigente y sin señalar una perspectiva propia al trabajador.

            La lucha por el “salario justo” repite la canción infantil de los pollitos y la gallina. Los trabajadores quedan como “los pollitos dicen pío pío pío, cuando tienen hambre, cuando tienen frío” y el propietario queda como “la gallina busca el maíz y el trigo, y les da alimento y les da el abrigo”.  Es la mediocre lucha “contra los hambreadores del pueblo”.  Si la gallina consigue el alimento, es buena gallina; y si no lo consigue, es mala gallina. Pero la gallina sigue siendo gallina porque los pollitos siguen siendo pollitos. Es bueno recordar que “los grandes nos parecen grandes porque estamos de rodillas; pongámonos de pie”

            Salario real es el equivalente a la cantidad de mercancías que se puede comprar con el salario establecido. Al comienzo el salario real debía cubrir el coste de producción del obrero y su familia. Debía ser salario familiar (el trabajador, su cónyuge y sus hijos). Pero con el perfeccionamiento de la maquinaria se rebaja el tiempo de capacitación del obrero, y por eso el proceso industrial sustituye a obreros diestros por obreros inexpertos, a los varones por mujeres, a los adultos por jóvenes. Y así, en lugar del trabajador adulto la fábrica puede dar empleo a una mujer y tres jóvenes. ¿Y acaso el salario del trabajador no tenía que bastar para sostener al cónyuge y a los tres jóvenes?  ¿No tenía que bastar el salario mínimo para conservar y multiplicar el género humano? Es que ahora, para pagar el sustento de una familia trabajadora, la industria necesita consumir cuatro vidas obreras por una que consumía antes. El salario real ha devenido salario individual. Así, la crisis de la familia tradicional es pues una crisis económica, y sólo superficialmente es una crisis moral. La familia se desintegra no por el vicio y las malas costumbres sino por el sistema imperante. Y más aún, porque este sistema está en el Perú en crisis irreversible. El Perú no se proletariza, se pauperiza.

            Salario relativo es el valor de la fuerza de trabajo comparado con el plusvalor que produce, el salario del trabajador comparado con la ganancia del propietario. Tanto el salario como la ganancia son partes del producto del trabajador; pero el trabajador percibe el salario mientras que el propietario de apropia de la ganancia. Así, aunque sea el mismo o incluso aumente el salario real, cuanto más se incrementa la plusvalía más disminuye el salario relativo. Por tanto, si con el rápido incremento del capital aumentan los ingresos del obrero, al mismo tiempo se ahonda el abismo social que separa al obrero del capitalista y crece a la par el poder del capital sobre el trabajo, la dependencia del trabajo con respecto al capital. En Estados Unidos el obrero gana varias veces más que en el Perú, pero el capitalista gana muchas veces más que el capitalista peruano. En esa relación se nota también la diferencia entre capital transnacional y capital marginal.

            En los países desarrollados el salario real de los trabajadores es 30 o más veces superior al salario del trabajador peruano. Pero la plusvalía del propietario es también superior e incluso en mayor proporción. O sea que si crece el capital pueden aumentar también los salarios, pero aumentarán con rapidez inconmensurable las ganancias del capitalista. La situación material del trabajador habrá mejorado, pero a costa de su situación social. El abismo social que lo separa del capitalista se habrá ahondado.

            En el Perú, el abismo social que separa al trabajador del propietario se ha ahondado inconmensurablemente, pero no por el incremento del capital sino por la pauperización del país entero. Tanto el salario nominal como el salario real y el salario relativo caen inconteniblemente. Ya no se trata entonces de la lucha por el salario mínimo en el marco del sistema vigente, sino de la lucha por el salario digno en el marco de un nuevo sistema social. Este salario digno sólo se puede lograr liberando las fuerzas productivas del pueblo peruano. Ahora para el trabajador, dirigir la producción es la premisa para distribuir bien lo producido. Esto es trabajo emancipado. Éste es el contenido de la Moral de Productores. Y esta Moral de Productores no surge mecánicamente del interés económico; se forma en la lucha de clases, librada con ánimo heroico, con voluntad apasionada.

            Dirigir la producción significa hacer que el trabajo acumulado sirva al trabajo vivo. Se pone al derecho la relación y el Perú se pone de pie. Al trabajador le toca preocuparse de lo que ya ni se preocupa el propietario. Pero ¿cómo distribuir lo producido?  Deduciendo primero una parte para reponer los medios de producción consumidos, una parte suplementaria para ampliar la producción, una parte para el fondo de reserva o de seguro contra accidentes y calamidades naturales, una aparte para los gastos generales de administración no concernientes a la producción, una parte para satisfacer necesidades colectivas (educación, salud, etc.), una parte para el fondo de sostenimiento de las personas no capacitadas para el trabajo (jubilación, etc.)  Estas deducciones se expresan en impuestos específicos, fondos de bienestar, fondos de acumulación y dividendos necesarios.

            Sólo así se puede establecer seguidamente el salario digno y su incremento constante. Pero por inepta caduca y corrupta, en esto ni piensa la clase dominante. Esto lo tienen que pensar, proyectar y hacer realidad los Trabajadores con Moral de Productores, moral que distingue y relaciona el trabajo acumulado y el trabajo actual, la mercancía y la fuerza de trabajo, el salario y la ganancia, el interés y la conciencia.

            Moral de Productores, pues un proletariado sin más ideal que la reducción de las horas de trabajo y el aumento de los centavos de salario, no será nunca capaz de una gran empresa histórica. Y así como hay que elevarse sobre un positivismo ventral y grosero, hay que elevarse también por encima de sentimientos e intereses negativos, destructores, nihilistas. El espíritu revolucionario es espíritu constructivo. Y el proletariado, lo mismo que la burguesía, tiene sus elementos disolventes, corrosivos, que inconscientemente trabajan por la disolución de su propia clase, como lo señalara el Maestro del Proletariado Peruano, José Carlos Mariátegui, en enero de 1927 (T. 13-115)

            Moral de Productores, es lo que necesita el Perú en estos momentos de dura prueba. Ésta es la esencia de la reivindicación del Trabajo Emancipado.

            Pero aparte de esta Moral de Productores, propia del Socialismo Internacional y del Socialismo Peruano, hay otra moral que circula en la vida diaria como moneda corriente. Su género próximo es que ambas son Moral; su diferencia específica es que una es Moral de Productores, otra es Moral Sexual, moral de reproductores

            La Moral como práctica de la Ética y la Ética como teoría de la Moral, tienen su sello de clase. Sólo el marxismo trata de la Moral de Productores. Bien señala JCM que la función ética del socialismo “debe ser buscada, no en grandilocuentes decálogos, ni en especulaciones filosóficas, que en ningún modo constituían una necesidad de la teorización marxista, sino en la creación de una moral de productores por el propio proceso de la lucha anticapitalista” (16.11.28)

            De la Moral Sexual, “moral de reproductores”, con sus grandilocuentes decálogos es la religión la que trata de sacar provecho con su prédica moralista. Pero el materialismo histórico trata la relación varón-mujer partiendo de la realidad y la evolución de la especie humana. Obra cumbre es, precisamente, El Origen de la Familia,… (1884)  Señalando la posición moralista de un escritor, que declaraba pomposamente que “la promiscuidad supone la supresión de las inclinaciones individuales” de tal suerte que “su forma por excelencia es la prostitución”, Engels comentó tajantemente: “Paréceme, más bien que es imposible formarse la menor idea de las condiciones primitivas mientras se las mire por la ventana de un lupanar” (p.33). Es el error en que cae más de un moralista en uso, pretender juzgar gratuitamente la conducta ajena partiendo de su personal experiencia.

            Analizando la evolución de la especie humana, desde la promiscuidad sexual padres-hijos hasta la monogamia, (Adán, para reproducirse tuvo que procrear con sus hijas, y sus hijos entre hermanos, lo que pudorosamente ni se comenta), tras minucioso y pormenorizado análisis Engels comenta que cuando haya surgido una nueva generación de varones y una nueva generación de mujeres, estas generaciones “enviarán al cuerno todo lo que nosotros pensamos que deberían hacer. Se dictarán a sí mismas su propia conducta, y, en consonancia, crearán una opinión pública para juzgar la conducta de cada uno. ¡Y todo quedará hecho!” (p.82)  Hay, pues, diferencia radical entre estos dos tipo de Moral.

            Entonces, anteponer la Moral Sexual a la Moral de Productores deviene sofisma de distracción en la presente etapa de Preparación de la Organización.

                                                                                                            Ragarro
                                                                                                           03.06.10

jueves, 12 de octubre de 2017

¿ES INEVITABLE EL DECLIVE DE LA SOCIALDEMOCRACIA?





Investig’Action
12-10-2017
Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos


Las últimas elecciones alemanas confirman los síntomas manifiestamente incurables que minan a la socialdemocracia en toda Europa. Prácticamente en todos los países, sea cual sea su sistema electoral o su participación en el gobierno, los partidos socialdemocracia han perdido en estos últimos años a una parte importante de su electorado. Este retroceso viene de antiguo, pero se acentuó tras la crisis financiera de 2008. El declive es catastrófico en algunos países, como Francia, los Países Bajos y Grecia donde apenas han logrado que se les sume el 6 % del electorado. En Reino Unido el Partido Laborista es la excepción que confirma la regla, en correlación con su historia radical (volveremos sobre ello). 

El declive de la socialdemocracia corre parejo con el ascenso de los partidos antisistema, tanto radicales de izquierda como de derecha. Por lo tanto, es posible preguntarse por qué en el contexto actual de recesión económica y de política de austeridad brutal estos partidos obtienen tan buenos resultados y la socialdemocracia no. ¿Por qué sus mensajes ya no tienen éxito, por qué ya no logran seducir al electorado? Miremos atrás para responder a estas preguntas. 

La época dorada

La época dorada de la socialdemocracia se sitúa en el periodo que siguió a la Segunda Guerra Mundial. El fascismo estaba vencido, la (extrema)derecha muy desacreditada y el movimiento obrero más fuerte que nunca. Las élites estaban dispuestas a hacer muchas concesiones por miedo al comunismo. Según palabras de Philippe Mouraux, ministro de Estado y político del Partido Socialista (PS): “¿Por qué obtuvimos unos progresos sociales tan grandes en el periodo de postguerra? Porque los comunistas aterrorizaban a la burguesía” (1). Y se podían hacer muchas concesiones porque la económica mejoraba a toda velocidad.

En esas condiciones es en las que se elaboró el Estado de bienestar. En su condición de cogestores de este progreso social los socialdemócratas pudieron contar con la benevolencia de un amplio sector de la población . E término cogestor es adecuado porque los socialdemócratas no preconizaban modificaciones radicales del sistema capitalista, sino que se contentaban con redistribuir “el botín”.
Sin embargo, la redistribución social de la postguerra y la construcción del Estado de bienestar no eran del gusto de las élites, que veían como su parte de riqueza disminuía rápidamente, lo que estaba lejos de convenirles (véase gráfico más abajo) (2). La oligarquía hizo lo imposible para revertir la tendencia. Consagró decenas de millones de dólares a think tanks encargados de elaborar una ideología convincente como alternativa al Estado de bienestar.
 

Posteriormente esta ideología se denominará “neoliberalismo”. Se trataba de una política socioeconómica caracterizada por menos impuestos sobre el capital, restricciones de las prestaciones sociales, reducción del gasto público, privatización, desregulación y libre comercio. La condición de esta política neoliberal era neutralizar a los guardianes del Estado de bienestar: los sindicatos.
Era una ideología poderosa, pero en los años de postguerra las relaciones de fuerza no eran suficientemente favorables para que se pudiera implantar. La situación cambió con la grave crisis económica de 1973. El fuerte paro durante un largo periodo de tiempo provocó un debilitamiento de los sindicatos. Las idas neoliberales, marginales tras la Segunda Guerra Mundial, se propagaron con éxito. La caída del Muro de Berlín en 1989 impulsó la ofensiva ideológica. Poco a poco las ideas asociales del neoliberalismo ganaron ascendiente en la opinión pública. Simultáneamente el movimiento obrero se inclinó cada vez más a la defensiva.

La capitulación 

En vez de resistir y de recuperarse ideológicamente, la socialdemocracia capituló. Después de refunfuñar un poco al principio, acabó abrazando la doctrina TINA, [siglas en inglés de] “no hay alternativa al neoliberalismo”, lo que quería decir desregulación, liberalización financiera, privatización, impuestos reducidos sobre el capital, ataque al poder adquisitivo, deterioro de las condiciones laborales y recortes en seguridad social y sanidad. Blair se entusiasmó con la “tercera Vía”, Schröder optó resueltamente por un régimen salarial débil y en Escandinavia los socialdemócratas apostaron por la flexibilidad del empleo.

No ha habido resistencia frente a la ofensiva neoliberal sino una cogestión, una especie de neoliberalismo “light”. Los socialdemócratas no eligieron movilizar masivamente contra esta política asocial sino que quisieron tener la mayor cantidad de puestos posibles en los gobiernos. “En vez de desafiar al sistema se convirtieron en un elemento activo de él”, afirma Chantal Mouffe (3). Los principios y la lucha por los logros sociales tuvieron que recular para obtener algunas carteras ministeriales.

Los programas de los partidos apenas diferían ya de los de sus adversarios políticos. Ya no tenían ninguna sustancia original que aportar en el debate político. Paralelamente, los partidos consideraban que para ganar las elecciones tenían que tener como objetivo el centro y no la base tradicional o las capas populares desfavorecidas. Consideraban erróneamente que la base electoral tradicional ya no iría a ninguna parte. Sea como fuere, con la carrera por el centro el desarme ideológico fue completo. Margaret Thatcher consideraba que “su mayor obra” era la capitulación y el desarme ideológico de los socialdemócratas, encarnados en el “Nuevo Laborismo” de Tony Blair (4).

Y luego está también la Unión Europea. El continuo desmantelamiento del Estado de bienestar se afianza ahí en las instituciones gracias a las supuestas normas de convergencia, al Pacto de Estabilidad y Crecimiento, al Pacto Euro Plus, etc. En ella los Estados nacionales han perdido gran parte de su soberanía y han cedido una parte de su política socioeconómica a tecnócratas no electos. En cada ocasión los socialdemócratas, pero también los verdes, han consentido alegremente esta transferencia de poder y esta puesta bajo tutela neoliberal.

El precio que hay que pagar

La política neoliberal, ya sea en versión “light” o no, ha provocado un caos financiero y casi diez años de estancamiento en Europa. Hay que destacar que Portugal, que rompió con las recetas neoliberales, registra buenas cifras macroeconómicas (5).

En el plano económico el enfoque neoliberal ha desembocado en un campo de ruinas. Pero es sobre todo en el campo social donde las consecuencias han sido palpables. En estos diez últimos años dos terceras partes de la población de los países ricos han visto disminuir o estancarse sus salarios. En el peor de los casos esto podría reproducirse para tres cuartas partes de esta población (6). Los ingresos más débiles han sido los más duramente afectados (7). El abismo entre ricos y pobres ha aumentado enormemente. Actualmente casi una cuarta parte de la población europea corre el riesgo de vivir en la pobreza, mientras que un 1 % de los europeos más ricos posee una tercera parte de todas las riquezas (8).

La regresión social no se debe a una falta de medios o de riqueza, sino a una voluntad política. Cada vez más personas se dan cuenta de ello. Ya no se sienten representadas por los partidos políticos tradicionales y buscan alternativas. Por supuesto, este suele ser el caso de los partidarios de la socialdemocracia porque en ella es mayor la diferencia entre el programa de los partidos y la práctica. Cada vez se considera más a estos partidos parte del sistema que se considera responsable de su regresión social y, por consiguiente, están perdiendo la confianza. Así, por ejemplo, solo queda una tercera parte de alemanes que piense que el SPD busca la justicia social (9). No es sorprendente que acudan a otra parte.

La primera respuesta al debilitamiento del movimiento obrero y a la capitulación de la socialdemocracia vino en la década de 1980 con Margaret Thatcher. El sociólogo Stuart Hall calificó su política de “populismo autoritario” (10). Thatcher estaba muy adelantada a su tiempo. Ha sido necesario esperar a la crisis financiera para ver una verdadera avalancha de populismo autoritario en Europa con figuras como De Wever en Bélgica, Marine Le Pen en Francia, Geert Wildersen los Países Bajos, Beppe Grillo en Italia, Viktor Orban en Hungría, Jaroslaw Kaczynski en Polonia y actualmente también Alexander Gauland en Alemania.

Afortunadamente, también hay respuestas en el otro extremo del espectro político: Mélenchon en Francia, Corbyn en Gran Bretaña, Syriza en Grecia, Podemos en España, el PS en los Países Bajos, die Linke en Alemania, el PTB en nuestro país [Bélgica]. De un modo u otro logran mantener un flanco de izquierda.

¿Inevitable?

¿Es inevitable el declive de la socialdemocracia? Jeremy Corbyn en Gran Bretaña demuestra que no lo es en absoluto. Su mensaje es radical, rompe con la Tercera Vía y parte de los problemas reales de la gente. Su ejemplo demuestra que la mayoría de los partidos socialdemócratas carecen actualmente de herramientas para ofrecer una respuesta al electorado descontento. Evidentemente, cada partido debe decidir por sí mismo cómo afrontar los retos del momento. Basándonos en el diagnóstico anterior, vamos a esbozar algunos elementos posibles de respuesta.

1. Invertir en el futuro

Hay que acabar con la política de austeridad. Esto implica un programa de inversión a gran escala así como el aumento del poder adquisitivo. No tiene absolutamente nada de radical, sino que es una ruptura con casi cuarenta años de política neoliberal y diametralmente opuesta a la ortodoxia de la Unión Europea. Incluso un ministro tan azul como Reynders* aboga estos días por un plan de recuperación (11). No falta dinero para este plan. El año pasado no menos de 221.000 millones de “excedente de dinero” se transfirieron a Panamá, a las Islas Caimán, a Bermudas y otros lugares exóticos (12). Solo con una décima parte de esta cantidad se podrían hacer ya muchas cosas.

2. Un contraescenario positivo y ofensivo 

Un estudio reciente demuestra que la generación del milenio vuelve la espalda a la política porque los partidos políticos no ofrecen proyectos estimulantes que den esperanza y merezcan implicarse en ellos (13). Una postura defensiva no seduce; osar soñar o innovar, sí. No faltan ideas: semana laboral de 30 horas, gravar a los millonarios, atención sanitaria gratuita, aumentar por encima del umbral de pobreza todos los subsidios, ciudades que no afecten al clima, ensayos prácticos, nacionalización de sectores clave como la energía o la banca… (14).

3. Movilización y organización de la base

La historia nos enseña que los principales logros sociales (derecho al voto, supresión del trabajo infantil, jornada de ocho horas, pensiones pagadas …) se han conseguido gracias a la calle y a menudo en contra del propio parlamento. Hoy los partidos se han transformado demasiado en máquinas electorales que consideran a los ciudadanos electores pasivos a los que por encima de todo se intenta llegar a través de una enorme publicidad y de los medios de comunicación. La misión esencial de un partido que quiere llegar a una amplia base social no debe tener por objetivo los electores, sino la lucha social, sobre el terreno y en los barrios, y más precisamente ayudando a la gente a organizarse. Mélenchon, Corbyn y Sanders dan buen ejemplo en ello. Es, además, lo que les distingue de los populistas. El populismo consiste en movilizar o sensibilizar a la base sin organizarla ni formarla.

4. Antisistema

El pecado original de la socialdemocracia es establecer en su cúspide a una élite de políticos profesionales que adquiere privilegios y se integra en el sistema establecido. Es la mejor manera de dejar que los principios se disuelvan y de ganarse la enemistad de la base. Quien no vive como piensa no tardará en pensar como vive, es una regla de oro. La cultura del self-service que ha emergido en los últimos meses demuestra lo tenaz y fatal que es este defecto de construcción.

5. ¿Cogobernar o cambiar el sistema?

En sus inicios la socialdemocracia tenía por objetivo unas modificaciones fundamentales de la sociedad. Pero con bastante rapidez las socialdemocracias olvidaron esta ambición y se limitaron a codirigir el régimen social. Es lo que hicieron tanto durante la época keynesianna (décadas de 1950-1970) como después, durante el periodo liberal. Renunciaban así a su misión original y al hacerlo se volvieron casi superfluas. Hoy nos enfrentamos a unos retos gigantescos, como la mejora cualitativa del Estado de bienestar y la crisis climática. No va a ser suficiente hacer realpolitik. Es necesario un cambio de paradigma, que solo puede tener éxito modificando el sistema social, económico y político. El socialismo debe volver a la orden del día.

Bibliografía:
Jerez A. & Monedero J., ‘La crisis de la socialdemocracia’, http://eprints.ucm.es/40818/1/ariel%20jerez%20monedero%20la%20crisis.pdf Johnson A., ‘What’s Left?: Social Democrats in Disarray’, http://www.worldaffairsjournal.org/article/what%E2%80%99s-left-social-democrats-disarray
Lévesque B., ‘The crisis in European social democracy: a crisis like no other’, http://opendemocracy.net/beno-t-l-vesque/crisis-in-european-social-democracy-crisis-like-no-other
Münchau W., ‘How to quell the politics of insurrection’, Financial Times, 7 de noviembre de 2016, p. 11; http://www.ft.com/content/dba252f8-a29c-11e6-82c3-4351ce86813f
Münchau W., ‘The left in Europe needs to change political course’, Financial Times, 3 de octubre de 2016, http://www.ft.com/cms/s/0/069d4a38-8738-11e6-a75a-0c4dce033ade.html
Münchau W., ‘Perplexing failure of Europe’s centre-left’, Financial Times, 21 de septiembre de 2015, p. 11; http://www.ft.com/intl/cms/s/2/40c1903a-5dee-11e5-9846-de406ccb37f2.html
Navarro V., ‘Matteo Renzi: ¿la alternativa socialdemócrata en Europa?’, http://www.vnavarro.org/?p=11139
Navarro V., ‘Social Democracy’s Great Error: Similarities Between the Schröder and Zapatero Administrations’, http://mronline.org/2012/01/20/navarro200112-html/
Owen J., ‘No alternative to austerity? That lie has now been nailed’, http://www.theguardian.com/commentisfree/2017/aug/24/austerity-lie-deep-cuts-economy-portugal-socialist
Owen J., ‘Labour’s manifesto is a template for the struggling left worldwide’, http://www.theguardian.com/commentisfree/2017/may/16/labour-manifesto-left-election-social-democracy
Owen J., ‘A strategy for Jeremy Corbyn’s leadership to succeed’, http://medium.com/@OwenJones84/a-strategy-for-jeremy-corbyns-leadership-to-succeed-9ffe4c27149b
Schlamp H., ‘Faymann, Gabriel, Hollande – der Niedergang der Genossen’, http://www.spiegel.de/politik/ausland/sozialdemokraten-in-europa-niedergang-der-genossen-a-1091486.html
Urban M., "Crépuscule de 'l’extrême centre'", Le Monde Diplomatique, noviembre de 2016, p. 3; http://www.monde-diplomatique.fr/2016/11/URBAN/56787
Vittori D., ‘Is social democracy facing extinction in Europe?’, http://blogs.lse.ac.uk/europpblog/2017/07/10/is-social-democracy-facing-extinction-in-europe/
Notas:
(1) Knack, 17 de octubre de 2007, p. 48.
(2) Thomas Piketty: ‘Le Capital au XXIe siècle’, Seuil, 2013
(3) Citado en: Beschorner T., ‘Linke Heldengeschichte dringend gesucht’, http://www.spiegel.de/politik/deutschland/sozialdemokratie-in-der-krise-gastbeitrag-thomas-beschorner-a-1129338.html.
(4) McSmith A., Chu B., Garner R., ‘Margaret Thatcher’s legacy: Spilt milk, New Labour, and the Big Bang – she changed everything’, The Independent, 8 de abril de 2013, http://www.independent.co.uk/news/uk/politics/margaret-thatchers-legacy-spilt-milk-new-labour-and-the-big-bang-she-changed-everything-8564541.html.
(5) Dewitte D., ‘Portugal: einde van besparingspolitiek leidde tot economisch mirakel’, http://nl.express.live/2017/09/05/portugal-economie/.; Wise P., ‘Costa confounds critics as Portuguese economy holds course’, Financial Times, 3 de enero de 2017, p. 2; http://www.ft.com/content/25564e84-c775-11e6-9043-7e34c07b46ef; Owen J., ‘No alternative to austerity? That lie has now been nailed’, http://www.theguardian.com/commentisfree/2017/aug/24/austerity-lie-deep-cuts-economy-portugal-socialist.
(6) McKinsey Global Institute, ‘Poorer than their parents? Flat or falling incomes in Advanced economies’, julio de 2016, http://www.mckinsey.com/global-themes/employment-and-growth/poorer-than-their-parents-a-new-perspective-on-income-inequality, p. ix.
(7) Financial Times, Special Report, The World 2017, 17 de enero de 2017, p. 3; http://im.ft-static.com/content/images/233744ee-db90-11e6-86ac-f253db7791c6.pdf.
(9) Schlamp H., ‘Faymann, Gabriel, Hollande – der Niedergang der Genossen’, http://www.spiegel.de/politik/ausland/sozialdemokraten-in-europa-niedergang-der-genossen-a-1091486.html.
(10) Coatesy T., ‘Stuart Hall, Thatcherism and Marxism Today’, https://tendancecoatesy.wordpress.com/2013/06/21/stuart-hall-thatcherism-and-marxism-today/.
* Se refiere a Didier J.L. Reynders, un político belga perteneciente al Movimiento Reformador. Fue vice primer ministro y ministro de Finanzas y Reformas Institucionales en el gobierno de Van Rompuy, que asumió el cargo el 30 diciembre de 2008. (N. de la t.)
(11) En el Journal de Radio één afirmó que “se imponen unas reformas urgentes” debido a “la gran cantidad de pobres en Europa”. Según él, “se necesita una política de reactivación, así como más inversiones”, 25 de septiembre de 2017, 9h.
(12) De Standaard, 14 de julio de 2017.
(13) Vermeersch W., ‘Hoe kijken jongeren vandaag naar politiek?’, http://www.knack.be/nieuws/belgie/hoe-kijken-jongeren-vandaag-naar-politiek/article-opinion-755129.html.
(14) Véase por ejemplo: P. Mertens : “La taxe des millionnaires et sept autres idées brillantes pour changer la société” http://solidaire.org/articles/la-taxe-des-millionnaires-et-sept-autres-idees-brillantes-pour-changer-la-societe-la; Decreus T. et Callewaert C., ‘Dit is morgen’, Berchem, 2016.
Traducido del neerlandaés [al francés] por Anne de Meert para Investig’Action.