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viernes, 4 de noviembre de 2022

Comentario al Mensaje del Comité Central de “Patria Roja” con ocasión del 94 aniversario de la fundación del Partido: “POR LA UNIDAD DE LOS COMUNISTAS PERUANOS”

 


“POR LA UNIDAD DE LOS COMUNISTAS PERUANOS”

 

Pusilánimes = temerosos, dubitativos y faltos de coraje. 

 

Interesante disertación. Vamos primero con lo menos importante:

 

(1) El objetivo de la cita utilizada.  Me gustaría saber Quien o quienes representan a Grouchy y a Napoleon y cuál es el momento efímero y crucial. 

 

(2) La aparición de Eudocio Ravines fue realmente "sorpresiva”? Si mal no recuerdo, leí que el tránsfuga del Apra fue nombrado secretario general del Partido socialista con el consentimiento del Amauta. Más adelante, al fallecer Mariátegui, Ravines le cambia de nombre al partido y lo coloca bajo la tutela del aparato político soviético, como Partido comunista del Perú.

 (3)  Lo cual me hace recordar que hay mucha confusión en la utilización de los términos Socialismo y Comunismo, sugiero los definan. 

 

(4) Interesante la descripción de lo que es un VERDADERO partido político de Izquierda. Y así llegamos a la parte más importante de la disertación.

 

(5) Como hacer para reunir en un solo partido a las izquierdas que existen en el Perú? 

 

(6) Se podría decir que el PC y PR se compraron un pleito que no les pertenecía y en eso no fueron NADA Mariateguistas?  

 

(7) Qué tanto tienen que perdonarse el PC y el PR que hace tan difícil el reencuentro?

 

(8)  Si ambos partidos son y cito:  "partidos desfasados del tiempo, sin ideas, organización, líderes, vínculos con el movimiento popular, derrotados y marginados al extremo que hoy son dos fuerzas en proceso de extinción que han perdido credibilidad y no tienen la menor posibilidad de convertirse en esa “vanguardia” que hablaba el Amauta"... Pues pienso que ya no estamos hablando de partidos, sino de dos grupúsculos, algo que fue y cito una vez más: "no aprendieron nada de sus derrotas, siguen dominados por una visión sectaria, sobreviven aislados del movimiento popular 

 

(9) Y vuelvo a citar con referencia a lo que se debería hacer:  "refundación del comunismo peruano en base al:

(a) debate (...) de ideas, (b) la definición de propuestas y alternativas de esa nueva sociedad (...) (c) identificación con los intereses de las masas populares (d) una praxis coherente que con el ejemplo y la lucha diaria que nos permita ser (...) vanguardia, (e) un partido para la revolución, intransigente con los principios y que tenga una táctica asumida (...) por todos los militantes. Realmente todo, no solamente necesario, sino indispensable. 

 

(9) Y llego casi al final, aunque hay mucho más por decir. Fallece el Amauta y cito:  "ese vacío nunca pudo ser cubierto".  No hay partido sin, esto es elemental, un verdadero líder admirado y respetado. Creo que el frente amplio no hubiera ganado SIN Lula.

 

(10) Mi número mágico. Si me atengo a los comentarios sobre lo que son actualmente el PC y PR ... debo concluir que cenizas quedaron pero que desgraciadamente ya les cayó la lluvis del tiempo. No nos quedaría si no dos posibilidades:

(a) la FUNDACION de un Nuevo Partido no sin antes responder a las siguientes preguntas: ¿POR QUE lo necesitamos? Eso ya lo sabemos: neoliberalismo, subdesarrollo, capitalismo desenfrenado, corrupción, ya mencionado en la disertación. ¿COMO vamos a proceder? Me imagino que en lo que creemos SI estamos de acuerdo.

(b) UNIRNOS a otro partido que tenga iguales o parecidas convicciones... {acabado de agregar, lo había olvidado-02/10}

 

Cristina Sanguinetti

 

Comentarios:

Gracias Cristina por tu opinión muy interesante y que obliga a una reflexión profunda. Creo que en el tema de la unidad de los comunistas peruanos hay muchas cosas por decir, descubrir, imaginar y, por qué no, inventar.

Cristina Sanguinetti

Fredy León Me hubiese gustado que respondas a los diferentes putos, los he numerado. Cierto que hay mucho por decir pero con referencia a lo poco que he escrito, me encantaría recibir tus comentarios. Deale tio y sin miedo😊

Fredy León

Cristina Sanguinetti Tengo algunas ideas sueltas, pero me falta tiempo para desarrollarlas. Creo que este tema es muy importante para mí y debe ser tratado con la seriedad y profundidad del caso. Espero tener listo mi respuesta para el fin de semana. Un abrazo

Cristina Sanguinetti

Fredy León SUPER !!!!

Cristina Sanguinetti

UNIDAD: 'En este grandioso proceso de cambios históricos corresponde construir la más amplia y profunda unidad de los comunistas, socialistas, corrientes democráticas, movimientos diversos que combaten las inequidades, aspiran a un mundo nuevo y se enfrentan al imperialismo norteamericano y sus socios. Mirar el horizonte, poner en primer plano las coincidencias y tratar paso a paso las diferencias, es la clave para lograrlo" https://patriaroja.pe/.../ponencia-de-manuel-guerra-en.../

 

 

 

(Mensaje del Comité Central con ocasión del 94 aniversario de la fundación del Partido que motivan los comentarios de Cristina Sanguinetti)

 

Es hora de refundar el Perú

Mensaje del Comité Central con ocasión del 94 aniversario de la fundación del Partido

Estimados amigos que nos acompañan,

Camaradas,

Permítanme saludar a los representantes de Cuba socialista, de Venezuela, de Rusia, que nos acompañan. A los amigos que comparten con nosotros esta velada.

Este siete de octubre celebramos el 94 aniversario de la fundación del Partido en una circunstancia crítica para el país y el pueblo peruano. Las elecciones regionales y municipales que acaban de concluir son la expresión patética de una sociedad fragmentada y de una democracia que se asfixia en sus propias mentiras, no una señal de madurez ni de claridad de rumbo que es lo que el país necesita.

Dos siglos de vida republicana fue tiempo suficiente para sentar las bases de una sociedad desarrollada y próspera. No ha sido así, pese a contar con recursos naturales, una historia prolongada, un pueblo que podía incorporarse a este proceso de renovación nacional.

¿Qué falló? El factor subjetivo, la conciencia de esa necesidad, la voluntad transformadora de una realidad insostenible heredada de la colonia y continuada a lo largo de la república. Faltó el factor dirigente, la fuerza conductora que lo permitiera, la organización necesaria para ello.

Tres décadas después de impuesto el modelo neoliberal de economía y de Estado fundado en el mercado como factor ordenador, con la promesa de que abriría las puertas de la prosperidad para todos, lo que constatamos es todo lo contrario: prosperidad para pocos, exclusión, inseguridad y pobreza para los más.

Lo que es peor, una sociedad que ha perdido el rumbo mientras destruye sin cesar sus valores éticos, erosiona sus instituciones, asume como conducta el “todo vale” de sello pragmático, destruye los partidos políticos o los reduce a la insignificancia.

¿Puede en estas condiciones hablarse de democracia y asegurar alguna perspectiva creíble para el país? Lo que aguarda a las nuevas generaciones es la incertidumbre, el dominio de la ruleta del día a día.

En esas condiciones ¿cómo contar con un plan o proyecto que ordene, priorice, unifique y aproveche las ventajas disponibles? ¿Cómo enfrentar la corrupción o la violencia social cada vez más extendida? ¿Cómo ingresar al ritmo de un mundo que cambia a una enorme velocidad? ¿Cómo garantizar estabilidad, orden, confianza, despliegue de la iniciativa de la gente?

La crisis política, que entrampa al país tiene aquí su origen. El conflicto entre el Ejecutivo y el Congreso viene desde el gobierno de Kuczynski. Es una larga zaga en cuyo trasfondo no está la preocupación por el Perú y los peruanos, sino la pugna por intereses subalternos que se acepta como normales.

Por donde se mire, los resultados no pueden ser peores. ¿Qué pueden ofrecernos como viabilidad de país quienes nos han conducido a la quiebra social y moral que impera en el Perú de hoy? ¿Qué confianza pueden garantizar a las nuevas generaciones quienes han hecho de la demagogia, la injusticia y la corrupción, norma de conducta? ¿Qué garantías de un Perú distinto puede ofrecernos la Constitución de 1993, si no es la continuidad de lo conocido?

No hay que olvidar la historia. En épocas de crisis y de vacíos de representatividad, cuando la democracia liberal es desbordada por tensiones 0 por la inestabilidad, se crean condiciones para que emerjan tendencias autoritarias, incluso fascistoides, con el pretexto de orden y seguridad. Hoy tenemos signos claros al respeto. No sólo desde la derecha más conservadora, también desde posturas aparentemente críticas, pero, en realidad, egocéntricas. La manipulación, la demagogia, el caudillismo, ganan posición en el vacío político y ante la falta de protagonismo consecuente de la izquierda y el movimiento popular. No advertir esta amenaza sería un serio error.

Tiempos de crisis sin duda. También tiempos de renovación. Lo que el Perú necesita es una renovación radical que sólo puede surgir desde las entrañas mismas del pueblo, de la reflexión que permita desentrañar la raíz de la crisis, de la visión estratégica y de la determinación de quienes apuestan por un país soberano en sus decisiones, desarrollado, autocentrado económicamente, integrado en su diversidad, plurinacional, ecológicamente sostenible, paritario, con justicia social, moralmente regenerado, seguro, culturalmente avanzado.

Un Perú que avance a la igualdad, en lugar de que la desigualdad se ensanche más. Con soberanía sobre sus recursos naturales, avanzado en el campo de la ciencia y la tecnología, con seguridad alimentaria. Sólo si producimos abriremos camino a la prosperidad, tanto más cuando el trabajo físico y la inteligencia son la fuente de la riqueza. Que la educación, la salud, la seguridad, alcance a todos y no sea privilegio de pocos.

Este Perú es posible y realizable. En la lucha por hacerlo realidad pueden converger sectores muy amplios de la sociedad: obreros, campesinos, intelectuales, emprendedores, empresarios, comunidades étnicas, es decir mujeres y varones de bien. Una gran unidad para un gran cambio no es solo un slogan de agitación, es la convocatoria a la unidad más amplia del pueblo peruano en la gran tarea de la renovación nacional.

Pero ello requiere una nueva mirada del país y su futuro. Una nueva cultura política donde el proyecto y el plan fundados en la realidad sustituyan a la improvisación, el rol dirigente del Estado a la anarquía, el sentido social al individualismo, los valores morales al pragmatismo sin bandera. Exige también recuperar el sentido ético y de servicio de la política, hoy degradado por el utilitarismo y la corrupción.

Camaradas y amigos:

Entendemos que la construcción de una alternativa que signifique un cambio de fondo, sin perder de vista ni descuidar las tareas y las urgencias que corresponde resolver a todo gobierno, exige tomar en cuenta el mediano y largo plazo. La demagogia, la promesa fácil, el clientelismo, pueden permitir obtener votos, pero jamás será una siembra segura.

Es verdad que el pueblo tiene urgencias. Espera soluciones inmediatas. La lucha contra la pobreza, la desigualdad, la precariedad del trabajo, la corrupción, la violencia social, por mejores condiciones de salud y educación, son tareas urgentes, que hay que empezar a resolver. Pero aspirar a encontrarles solución duradera requiere tiempo, esfuerzo, un gobierno que asegure continuidad y que está preparado para gobernar. El problema es cuando la aventura sustituye a la gobernanza, tan frecuente en estas latitudes.

La propuesta de nuestro Partido es clara, integral. No está demás insistir en esta oportunidad: es la política del Nuevo Curso. Tenemos 12 Constituciones fallidas hasta el presente. La de 1993 construida como soporte del “proyecto neoliberal” fue impuesta fraudulentamente. Tres décadas después se revela incompetente, comenzando por el Estado subsidiario que tenemos hoy. Pero no sería suficiente una nueva Constitución si no tuviera como referente una nueva República, que se apoya en un proyecto de país viable en nuestro tiempo. Pensemos el Perú como totalidad y con visión de futuro, que es lo que nos falta. La mirada corta produce resultados cortos.

Renovar es precisamente iniciar un nuevo camino para el país. La derecha no lo hará. Dos siglos de república lo confirman hasta el cansancio. Por el contrario, lo que nos ofrece es la continuación de una historia de fracasos que se niega a aceptar. No podemos dejar de admitir que su programa de que todo continúe como está, hasta el momento, ha tenido éxito. Los resultados están a la vista.

Es hora de acabar con este mito. La crisis, cuya profundidad y extensión no acaba de mostrarse del todo, es la mejor invitación para iniciar esta larga marcha. Ganar la conciencia del pueblo, tal la tarea. Construir un nuevo liderazgo colectivo es una necesidad imperiosa. Sin el protagonismo popular, sin el despliegue de su iniciativa, sin el retorno a la consigna ¡todo con las masas, nada sin ellas”, nada grande se puede construir. Incluso la lucha electoral adquirirá nuevos tonos, pues permitiría construir puntos de apoyo firmes donde ahora todo se diluye.

Camaradas y amigos:

Los factores de cambio hace mucho que están presentes. Son los que llamamos factores objetivos que maduran en las entrañas mismas de la sociedad. ¿Qué falta, entonces? ¿Qué está ausente o nos negamos a aceptar?

El factor subjetivo, la conciencia de esa necesidad de renovación política, intelectual y moral, la hegemonía y la organización que lo permita. En suma, la correlación de fuerzas que asegure que esos cambios se produzcan a pesar de la resistencia de quienes se consideran dueños del Perú. Eso: construir hegemonía y correlación de fuerzas. Esta es una tarea estratégica a desarrollar.

En las elecciones generales últimas cerca del 30 por ciento del electorado votó cambio, aunque no tuviera claridad de sus contenidos, alcances y condiciones. Allí radica su debilidad: la creencia de que es suficiente el voto para alcanzarlo. El resultado está a la vista para el que quiera ver: un gobierno sin claridad de objetivos, ni unidad interna, ni fuerza organizada, menos capacidad de gobernanza. Si un sector de la derecha busca su vacancia no es por que represente una amenaza al sistema dominante ni un riesgo de recambio de la Constitución de 1993. Son razones de otro orden que encubre su miseria política.

El respaldo de Luis Almagro, secretario general de la OEA, al presidente Pedro Castillo en su reciente Asamblea General, no es casual ni menos principista. Él entiende claramente que es funcional al sistema, y la confrontación entre el Ejecutivo y el Legislativo un contrasentido que no permite la estabilidad política que necesitan.

El problema está en la izquierda que no ha logrado, hasta el presente, constituirse en la fuerza alternativa capaz de disputar la conducción del país y la construcción de una propuesta viable de cambio. Se conformó con ser oposición. A veces ni eso.

En sus orígenes, con Mariátegui, la izquierda se abrió paso como una alternativa socialista que hundía sus raíces en una prolongada historia de la que se definía continuadora. Un socialismo que fuese “creación heroica”, que se nutriese de la “propia realidad” y se expresase en su “propio lenguaje”. Por eso su enorme labor ideológica y cultural, su esfuerzo para organizar a los trabajadores y el pueblo, su determinación para construir el partido político que asumiera la tarea de dirigir el proceso transformador en marcha.

Esta visión integral de la lucha se pierde con su desaparición física. Lo que vino después, en el Partido Comunista, es el achatamiento ideológico, político y cultural, que perdía de vista la imposibilidad de construir una alternativa de cambio sin ganar la conciencia, la confianza y la participación de los trabajadores y el pueblo como sujetos de esa transformación. Más tarde, paso a paso, el Partido fue adaptándose, en lo interno, a la estrechez del dogma o a la pereza para entender la realidad del país y crear teoría. En lo externo, a las condiciones impuestas por el adversario por medio del terror y la represión, o por el encanto de participar dentro de los límites tolerables del sistema.

No es que el pueblo trabajador peruano y los comunistas dejaran de luchar. Jornadas como las de julio de 1977 que paralizó el país, es un claro ejemplo de ello. Pero allí faltó abrir paso a una alternativa popular y democrática con definido contenido político.

El auge de las luchas populares y de la izquierda en las décadas de los sesenta al ochenta del siglo pasado pudo permitir romper este lastre e iniciar una nueva etapa, de flujo revolucionario. No fue así. Conflictuado erróneamente entre lucha armada y lucha legal, entre revolución y reformas, no encontró el camino que le permitiese convertirse en la gran fuerza política, social y cultural que pudo ser. Izquierda Unida y su autodestrucción sintetiza ese desastre del que no podemos reponernos hasta el presente.

Por eso apostamos por la unidad. La asumimos responsablemente. Pero apostamos por una unidad madura, duradera, organizada sobre bases democráticas, que incorpore en un proyecto y programa común todas las fuerzas sanas de la sociedad, y no se limite a una repartija de cupos electorales. Tarea nada fácil, desde luego, pero indispensable.

Estimados camaradas:

Los comunistas no ocultamos nuestra responsabilidad en estos hechos. Solamente una actitud crítica y autocrítica honesta permitirá calibrar la dimensión de los aciertos, que no son pocos, y de los desaciertos acumulados a lo largo del tiempo. El mayor de ellos, seguramente, la dificultad para entender, asumir y continuar el camino abierto por Mariátegui, con el mismo sentido creador e innovador del Amauta, con la misma actitud ética de la política que hizo suya, con la visión de largo plazo y de integralidad que orientó su pensamiento y acción.

Quienes militamos en el Partido de Mariátegui estamos obligados a hacer política comunista, a pesar y por encima de la campaña anticomunista. A explicar y esclarecer a los trabajadores, al pueblo peruano, su programa, estrategia y políticas. No ceder frente a la presión del anticomunismo ni del oportunismo político. Si aceptamos colocarnos a la defensiva, ya estamos derrotados. En este aspecto debemos tener una actitud más firme, inteligente y oportuna. La lucha de clases es una realidad incuestionable. No la crearon los comunistas ni la desaparecerán quienes la niegan. La batalla en el ámbito de las ideas y el programa es de fundamental importancia. Pero aquí importa poco la emoción social.

Tenemos que mirar más lejos que nuestros oponentes, tener solvencia teórica e intelectual, estar preparados para la lucha en todos los escenarios posibles. También los pies bien puestos sobre la tierra. Entender que el único punto de apoyo firme con que contamos es la relación estrecha y respetuosa con las masas populares.

Esta es una exigencia aún más importante en estos tiempos de confusión, de incertidumbre, de ausencia de rumbo.

Estimados camaradas:

No son tiempos cómodos los que nos toca vivir. Pero sí una oportunidad que madura, que invita al optimismo en medio de la niebla. “Nunca es más oscura la noche que cuando está por amanecer”. Esta es una verdad que no deberíamos perder de vista.

El Reordenamiento partidario cobra hoy más fuerza que en otros momentos. Poco podremos avanzar en esta tarea si no vencemos los muros del espontaneísmo, el formalismo o el burocratismo. La victoria será una quimera si no recuperamos nuestras mejores experiencias de lucha de masas. Si no persistimos en la determinación de convertirnos, paso a paso, en el partido de masas, en la defensa de la unidad partidaria, en el crecimiento audaz de nuestra militancia, en la expansión de la influencia de las ideas socialistas y de izquierda en la sociedad.

Patria Roja surgió bajo el empuje de una militancia joven, entusiasta, convencida de la recuperación de las tradiciones revolucionarias del Partido. Hoy no tiene por qué ser distinto. Potenciar nuevos cuadros, promover nuevos dirigentes, perfeccionar la labor de dirección de los organismos partidarios son tareas de orden. Ser capaces de llevar a cabo, en orden, la renovación de los organismos dirigentes, incorporando contingentes de cuadros intermedios y jóvenes, es una tarea que hay que asumir con firmeza.

Es la oportunidad para saludar a los camaradas hombres y mujeres de la generación mayor del Partido, quienes fueron su columna vertebral en los momentos más difíciles de su existencia. Sin ellos no seríamos lo que somos hoy.

A la mujer comunista que siempre supo estar en lo más avanzado de la trinchera de lucha, firme y tenaz siempre, siempre consecuente e innovadora.

A la nueva generación de comunistas, en especial a los militantes de la Juventud Comunista, cuyos militantes se forjan en el espíritu de Mariátegui. En ustedes descansa el futuro del Partido. Con ustedes el socialismo sigue siendo una bandera que ondea sin ceder a las tormentas.

Finalmente, nuestro homenaje a la memoria de camaradas fallecidos después del IX Congreso, víctimas del COVID o por el devenir natural de la vida. No son pocos y todos ellos y ellas dejan huellas muy hondas en el Partido y en nuestra memoria.

¡Gran unidad para el gran cambio!

¡Es hora de refundar la República!

¡Viva el Partido Comunista del Perú –Patria Roja!

¡Viva el socialismo!

https://patriaroja.pe/pronunciamiento/es-hora-de-refundar-el-peru/  octubre 08/2022

 

Publicado por cristina sanguinetti  en respuesta a: 

 

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sábado, 22 de octubre de 2022

POR LA UNIDAD DE LOS COMUNISTAS PERUANOS



Efímero es el momento en que la grandeza se entrega a los pusilánimes, y la suerte no volverá a ellos por segunda vez.

Stefan Zweig.

 

El principal problema que impide toda posibilidad de encontrar una salida democrática a la grave crisis de gobernabilidad que vive el país radica en la fragmentación política y en la inexistencia de un partido que organice y aglutine a las grandes mayorías bajo una visión de país y un programa de gobierno que responda a las demandas que los tiempos exigen, que tenga líderes y militantes honestos y capaces que defiendan consecuentemente los intereses del pueblo y mantengan vínculos indisolubles con el movimiento popular.

Es decir se necesita un partido del pueblo, con el pueblo, por el pueblo, para el pueblo y que sea conciente de la misión histórica que tiene que cumplir.

Muchos creemos que ese partido puede construirse desde la izquierda, pues a pesar de nuestras derrotas, fracasos, limitaciones y errores, las ideas de las izquierdas están mucho más cercanas de las necesidades y espectativas del pueblo que las propuestas de la derecha.

En el país es el capitalismo el que ha fracasado porque no ha podido construir una sociedad de bienestar para todos ni ha logrado tranformar el crecimiento económico en la base del desarrollo sostenido, equilibrado y articulado del país.

El subdesarrollo, miseria, desigualdades, injusticia, explotación, desempleo, destrucción del medio ambiente, discriminación, informalidad y falta de ilusiones en el futuro son resultados de décadas de políticas neoliberales que favorecieron principalmente a los dueños del capital que vieron como se incrementaban sus fortunas mientras las condiciones de vida de millones de peruanos no llegó a mejorar sustancialmente.

El problema de nuestra sociedad no es que existan pocos ricos, sino que existen muchos pobres. No es que no tengamos riquezas, sino que están concentradas en manos de unos pocos que se apropian de esas ganancias y que en un gran porcentaje se va al extranjero, que controlan los medios de comunicación y manejan los poderes del estado.

El estado neoliberal, ineficiente y corrupto, es obra de Fujimori y se está pudriendo desde dentro. Las brechas económicas, sociales, culturales y desigualdad de oportunidades para todos se han agrandado; la sociedad se ha canibalizado en una lucha de todos contra todos, la vida ha quedado convertida en una brutal competencia por lograr el éxito económico y el acceso a los servicios públicos como educación, salud, vivienda, cultura y recreación se han deteriorado de manera dramática. La violencia callejera, la delincuencia y la corrupción afectan a todos los niveles de la sociedad. La brutal frase de Manuel Gonzales Prada queda demasiado chico frente a una realidad que ha rebazado toda la imaginación.

El capitalismo ha corrompido todo, ha privatizado los derechos y reducido la felicidad a una simple mercadería a disposición de los privilegiados que pueden comprarlo. El capitalismo salvaje ha convertido al ciudadano en mero consumidor, la cultura en un espectáculo huachafo, ha exacerbado el individualismo egoista, convertido al hombre en el lobo del propio hombre en una sociedad donde el afán de obtener ganancias no conoce límites de ninguna naturaleza moral ni ética. En nombre de la ganancia se destruye el medio ambiente y se reduce al ser humano al rol de ser un depredador del futuro.

Cambiar esa sociedad y luchar por construir un Perú nuevo ha resultado ser una tarea titánica. La construcción del socialismo peruano no es una obra de mediocres, es una tarea histórica que demanda mucha inteligencia, claridad de ideas, firme voluntad de lucha, consecuencia con los ideales, capacidad para unir a la nación y, sobre todo, tener una fuerza política organizada de los trabajadores que en la accion de masas construya su liderazgo político y moral y se convierta en el nervio y cerebro de esa lucha.

El Amauta José Carlos Mariátegui fundó ese partido. Y lo hizo no como una acto espontáneo, solitario o aislado del proceso político que vivía nuestro país durante el gobierno de Augusto B. Leguia, sino como culminación de todo un largo y complejo proceso de debate y deslinde con el reformismo aprista, de organización, educación y concientización política de los sectores más avanzados de la clase obrera y la intelectualidad peruana. La revista Amauta es el ejemplo de esos tiempos donde las ideas revolucionarias bullian a fuego lento y las convicciones socialistas se afirmaban en la conciencia de los elementos más avanzados de la clase y la intelectualidad peruana.

La grandeza del Amauta es que al fundar el partido logró dar sentido real a la lucha por el socialismo, convocó a los hombres y mujeres más valiosos de su tiempo para transitar por el camino revolucionario y organizó a las masas para esa tarea histórica. Mariátegui fusionó en el partido a las fuerzas del trabajo con las fuerzas de la inteligencia, la teoría revolucionaria y práctica creadora formaron una unidad dialéctica que dio vitalidad social y valor moral a la lucha por el socialismo peruano como creación heroica de las masas.

En palabras de José Carlos Mariátegui “La revolución no es un golpe de mano. Es una obra multitudinaria. Es una obra de la historia. Los comunistas lo saben bien. Su teoría y su práxis se han formado en la escuela y la experiencia del materialismo histórico. No es probable, por ende, que se alimenten de ilusiones." (La escena contemporánea)

El Partido no nació como una obra perfecta, no vino al mundo como Venus de la cabeza de Zeus, nació en medio de una polémica con el reformismo aprista y con la mira puesta en la lucha que libraban la naciente clase obrera y las reivindicaciones históricas de los campesinos por recuperar su tierra. El partido nació en medio de una aguda lucha de clases y llegó con el objetivo de dar una salida revolucionaria a ese conflicto político, económico, social y cultural.

La prematura muerte del Amauta arrebató al naciente partido el genio y liderazgo del revolucionario intelectual que había anunciado su firme voluntad de asistir a la gestación del socialismo peruano. Ese vacio nunca pudo ser cubierto, la sorpresiva aparición de Eudocio Ravines, un vulgar aventurero de ideas y un profesional de la traición, como sucesor del Amauta llevó al partido a una profunda crisis política y confusión de ideas.

Tuvo que pasar casi una década para que el partido retome el camino trazado por el Amauta y con muchas dificultades, producto tanto de las propias limitaciones como por la represión política donde el anticomunismo ramplón generaba un ambiente de terror, paulatinamente el PC iba convirtiéndose en una vigorosa fuerza política que empezaba a disputarle al Apra el control del movimiento sindical y aparecía como la vanguardia de las fuerzas sociales que luchaban contra el dominio brutal de la oligarquía y los gamonales.

En la década de 1960 el PC ya tenía una importante presencia nacional y su verdadera fuerza radicaba en el entusiasmo e ilusión que generaba en los sectores populares, en la fuerza que mostraban las ideas comunistas en el debate político, en el miedo que provocaba en los gamonales y terratenientes que miraban con temor la lucha por la tierra que los campesinos desarrollaban, en la justeza de su ideológía que interpretaba de mejor manera nuestra historia y en los grandes avances de las ideas comunistas en el mundo que convertían al PC en un poderoso atractivo para las nuevas generaciones.

Ese proceso de construcción de la vanguardia se quebró definitivamente en 1964 con la división del PC en dos fracciones, una pro-soviética y la otra pro-china. La división significó la destrucción no solo del partido sino del sujeto revolucionario que estaba en proceso de construcción; las fuerzas sociales revolucionarias basado en la alianza obrero-campesina se fraccionaron en pequeños estancos y de aliados estratégicos acabaron enfrentándose en una absurda lucha sectaria y hegemónica alejada de los verdaderos intereses históricos de la clase obrera.

Hubo un momento donde existieron 7 organizaciones que se reclamaban ser el “verdadero partido fundado por el Amauta”. A saber, el PC, Patria Roja, Bandera Roja, Mayoría, Puka LLakta, PCR – Clase Obrera y PCR – Trinchera Roja. A esto se sumó la presencia destructiva de Sendero Luminoso que usurpando el nombre del partido fundado por el Amauta, pretendieron “conquistar el poder” mediante el uso del terror y la violencia.

La división condenó al fracaso todos los intentos realizados por los comunistas para convertirse en una real alternativa de gobierno y poder y solo el surgimiento de la Izquierda Unida, en 1980, significó un importante cambio cualitativo en el proceso de construcción de la nueva vanguardia colectiva, en la acumulación de fuerzas que tenía su eje en el movimiento popular y en la participación activa de amplios sectores sociales en la vida política y donde la democracia local y la conquista de los gobiernos regionales dieron un fuerte impulso a las ideas socialistas.

Por primera -y única- vez, las izquierdas fueron vistas como una posibilidad real de conquistar el gobierno con un programa de orientación socialista y donde los dos partidos comunistas, el PC y PR, eran actores fundamentales de esa importante experiencia unitaria.

Lamentablemente la estrechez de mira, la falta de una compresión cabal del proceso unitario iniciado en 1980, una lectura equivocada del periodo político, las vacilaciones de Alfonso Barrantes, la artificial agudización de las contradicciones entre un sector radicalizado de palabra y los que deseaban avanzar con el pie en el freno, sumado a esa eterna indefinición sobre cuál debía ser la estrategia de poder a desarrollar por la IU, llevaron a su disolución.

La disolución de la IU significó el ocaso de las izquierdas. Las dos agrupaciones radicales -el PUM y el UNIR- que afirmaban que el país avanzaba hacia una confrontación violenta donde la lucha por el poder iba a estar en el orden del día, junto a la Izquierda Socialista que propugnaba un gobierno de unidad nacional, desaparecieron sin dejar rastros de su paso por la historia; el resto de las izquierdas se debilitaron, perdieron el apoyo popular y comenzaron su largo e inacabable peregrinación por el desierto.

Sobre las cenizas de esas izquierdas el fujimontesinismo impuso el camino neoliberal y el pensamiento único se convirtió en la idea hegemónica que sometió la política bajo los intereses de los grupos económicos de poder. La frase acuñada por Margareth Tatcher "There is no alternative" (No hay alternativa) resonó con fuerza en todo el país. La principal habilidad del fujimontesinismo radicó en que en medio de la miseria descubrió a ese país de cloaca donde todo tenía precio y utilizó la política como un degradante juego de compra de conciencias y venta de lealtades, las consignas políticas fueron reemplazadas por las prebendas y la organización de las masas se movieron en función a prácticas asistencialistas y corruptas manejadas desde Palacio de Gobierno. La dictadura fujimontesinista fue un gobierno para los ricos que contaba con el apoyo entusiasta de los mas pobres.

Pero donde la derrota tuvo honda repercusión fue en la conciencia política de las masas, en el nivel de organización del movimiento popular; y es que ahí donde antes florecían las ideas socialistas y el pueblo se organizaba para luchar por sus reivindaciones de clase, empezaron a brotar las hierbas malas del individualismo y como una montaña de humo empezó a crecer la ilusión de que el neoliberalismo iba volver a todos millonarios y solo los vagos y ociosos se iban a quedar a la vera del camino. La política perdió su fuerza de atracción, la gente creía más en la posibilidad de lograr mejorar sus condiciones de vida comprando la Tinka.

Y como casi siempre sucede en estos casos, toda derrota política genera desanimo, produce caos, acusaciones mutuas, ocasiona una desbandada y deserciones de las fuerzas pero a la vez obliga a los elementos más concientes a tratar de sacar lecciones de la derrota, hacer un análisis crítico de las causas que llevaron a esa situación para volver con nuevas ideas y nuevas propuestas a la batalla.

Pero los restos que quedaron de las izquierdas nunca tuvieron el valor ni la audacia para hacer un balance profundo sobre ese periodo, nunca entienderon que la raíz de nuestras derrotas radicaba, una y otra vez, en la división y los dos partidos comunistas, que a duras penas sobrevieron en esos años oscuros, optaron por atrincherarse en sus respectivas capillas y ahí se quedaron contemplándose el ombligo. Y como en la década de 1970, cuando no hay claridad ni ideas fuerza que dominen la escena política, empezaron a aparecer nuevos grupos –colectivos era el nombre de moda- que pensaban que la historia comenzaba con ellos al tiempo que desaparecieron otros que creían que el socialismo habia muerto de muerte natural.

El panorama que quedó de esas izquierdas que florecieron en los 80 fue desolador. El Partido Comunista y Patria Roja intentaron conservar sus estructuras orgánicas y trataron de recuperar sus espacios, pero fracasaron de manera estrepitosa porque se mostraron como partidos desfasados del tiempo, sin ideas, organización, líderes, vínculos con el movimiento popular, derrotados y marginados al extremo que hoy son dos fuerzas en proceso de extinción que han perdido credibilidad y no tienen la menor posibilidad de convertirse en esa “vanguardia” que hablaba el Amauta.

El PC y PR no aprendieron nada de sus derrotas, siguen dominados por una visión sectaria, sobreviven aislados del movimiento popular y se quedaron repitiendo viejas consignas de un tiempo que no volverá. Sus discursos son fofos, sin nada de grandeza intelectual, siempre cabalgando tras la coyuntura para terminar reduciendo su lucha por el socialismo a la mera defensa de sus pequeños espacios sindicales de influencia: el PC en Construcción Civil y PR en el magisterio y seguir controlando la Derrama Magisterial.

El socialismo, como objetivo estrategico de la clase, ha desaparecido de la escena política. Hoy día nadie sabe qué es ni nadie conoce cómo se puede construir esa nueva sociedad. Es como si hubieramos regresado a los tiempos previos al Amauta donde la confusión dominaba las mentes de los trabajadores.

En esas circunstancias surge la pregunta ¿cómo construir ese partido de la revolución?

Según el PC y PR haciendo más de lo mismo, es decir repitiendo esas experiencias que llevaron a su derrota y que fracasaron totalmente. El PC pudo haber sido ese partido si no se dividía en 1964 y PR nunca tuvo las posibilidades reales, a pesar que en 1980 se convirtió en la principal fuerza de izquierda, porque nacieron de una experiencia de derrota, tenían el virus del sectarismo en su ADN y no fueron minimamente consecuentes con el discurso que enarbolaron.

Si el camino de la división ha demostrado hasta la saciedad que esa no es la vía a transitar para construir la fuerza revolucionaria que el país necesita para luchar por el socialismo ¿qué nos queda?

Nos queda lo más dificil, lo más complejo, lo que parece imposible y lejano de nuestras menguadas fuerzas, de nuestras desteñidas ideas y nuestras escazas ambiciones de hacer historia: forjar la unidad de los comunistas peruanos.

Y para ello se necesita mucha grandeza política y capacidad de renuncia a lo viejo, a lo que no vale, a lo que ha fracasado, renunciar a nuestro sectarismo, renunciar a esa vieja cita de Lenin, manipulada al extremo, de que “el partido se fortalece depurándose”, renunciar a esa idea equivocada que ha puesto la defensa de las siglas partidarias como su máximo objetivo.

Para nosotros el partido de los comunistas se forja en la unidad, construyendo esa unidad sobre la confluencia del PC , PR y convocando a todos los comunistas que tengan algo que aportar a este proceso de refundación del comunismo peruano en base al debate, la polémica de ideas, la definición de propuestas y alternativas de esa nueva sociedad que aspiramos a construir, en base a un discurso revolucionario identificado con los intereses de las masas populares y con una práxis coherente que con el ejemplo y la lucha diaria nos permita ganarnos el título de vanguardia. Un partido para la revolución, que sea intransigente con los principios y tenga una táctica asumida de manera conciente por todos los militantes.

Es decir proponemos una unidad de los comunistas peruanos que pueda darle contenido real a la lucha por el socialismo peruano, que sacuda las telarañas que cuelgan de nuestro árbol ideológico, el marxismo-leninismo, que aprendamos a ser profundamente creadores como enseñaba el Amauta José Carlos Mariátegui, que tengamos la ferrea voluntad de construir la gran unidad política y social de las izquierdas y el pueblo peruano con una definida vocación de gobierno y poder.

Ese partido es posible construirlo si es que los camaradas del PC y PR se atreven a dejar de vivir de las nostalgias del pasado y osan mirar el presente, ese presente lleno de pesimismo, sombras y peligros que amenazan a la patria, lleno de angustias y desesperaciones de la gente común y corriente que ve un vacio y silencio en la izquierda, ese presente donde el capitalismo sigue incolume porque no existe una alternativa real que muestre a la gente que existe otra manera de organizar la vida y construir una sociedad democrática, de paz, justicia e igualdad.

Mariátegui fundó un partido para la revolución. Valdría la pena que no lo olvidemos.

Autor: Fredy León

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Comentarios más resaltantes al llamamiento a la unidad de Fredy León del 18 oct 2022

Luis Carlos Peralta Chirinos: Muy bien escrito, pero creo y siento es una carta al vacío, una reflexión super seria pero baladí para los restos de una izquierda que fue, pero no pudo o no quiso ser esa tan necesaria protagonista de la historia. Hoy es una sombra que paulatinamente se va desvaneciendo. Está ya es tarea de nuevos pensamientos e ideas y novísimos protagonistas.

Fredy León: Luis Carlos Peralta Chirinos Comparto tu pesimismo y asumo que la construcción de la unidad no es tarea de espíritus liliputienses que hoy pululan en el PC y PR, pero creo que por lo menos se puede demostrar con ideas y propuestas que hay otro camino y otras alternativas y que el comunismo peruano no está condenado a habitar el museo de antigüedades.

Mario Noé Estrada Pérez: ¿ES POSIBLE LA UNIDAD DE LOS COMUNISTAS PERUANOS? LA RESPUESTA ES ¡SÍ! EN TORNO AL PC Y PATRIA ROJA, SE PUEDE DAR ESA UNIDAD QUE BUSCAN LAS MASAS. EL ASUNTO ES: ¿ESTARÁN DISPUESTAS LAS DIRIGENCIAS DE AMBOS GRUPOS EN DAR ESE PASO? PORQUE, SI LOS "COMUNISTAS" NO SE UNEN, ¿CÓMO ESPERAR QUE LOS TRABAJADORES, CAMPESINOS, EL PUEBLO TODO SE UNAN? ¡LA UNIDAD ES UN IMPERATIVO SI DESEAMOS TRABAJAR POR LA FORJA DEL SOCIALISMO PERUANO!

Fredy León: Mario Noé Estrada Pérez Una gran pregunta, ¿cómo hablar de unidad si entre los que aparentemente tienen más afinidades no son capaces de unirnos? Hay que dar la lucha y ser como esa gota que hora la piedra. Sin unidad política y social creo que resulta imposible que una opción socialista triunfe en el país.

Luis Alberto Cáceres Lara: Fredy León mientras que se queden petrificados en el socialismo y comunismo en el Perú, no se avanzará para lograr la EMANCIPACIÓN de los trabajadores y de toda la sociedad sojuzgada, aquí cabe la pregunta ¿cuál es la nueva teoría que debemos anteponer a la republicana que ya fracasó? Debe ser una nueva que permita mudar a este Estado impuro, que esté de acuerdo a la realidad y necesidad que corresponde en las actuales circunstancias, se trata de desarrollar y proponer una nueva teoría que sea la antítesis del sistema republicano perverso.

Sergio Castillo Castillo: Desde adentro hay muchas voces que opinan, FREJOLITO no recibió el respaldo de sus lideres sino fue la COMPLETA FALTA DE RESPETO. Dicen que mientras FREJOLITO trabajaba la campaña arduamente, los lideres históricos de esa época, se estaban ya repartiendo los cargos; esto hizo que FREJOLITO les llamara a disciplina, sucedió todo lo contrario: PRACTICAMENTE SE AMOTINARON y dijeron: Tu preocúpate por la campaña nosotros decidimos con quienes gobernaremos. Esto hizo que inmediatamente, tirara la toalla y no se presentó a la segunda vuelta contra "Caballo loco". Hasta ahora no hay ninguna voz de mea culpa. ¿Qué hubiera usted echo si estuviera en los zapatos del gran y honorable FREJOLITO??.

Fausto Chata Chata: Sergio Castillo Castillo no podía remontar tremenda ventaja que le llevaba caballo loco,

Fredy León: Sergio Castillo Castillo Una experiencia de la cual aún no hemos sacado las lecciones, dividimos la IU y destruimos lo mejor que se tenía para la acción política. Hay que ayudar a que las nuevas generaciones maduren políticamente y asuman la lucha por una patria nueva como una tarea colectiva y bajo ideales sólidos que busquen el bienestar común. Los comunistas no luchamos por honras personales.

Roher Zuni: ¿? La unidad de los comunistas, lo tendrá que hacer la nueva generación de cuadros m-l, la vieja izquierda ha fracasado, es hora de la renovación total de las estructuras y "dirigentes" comunistas que han fracasado en los diversos periodos...

Fredy León: Roher Zuni Toda la razón, serán las nuevas generaciones, adultas y creadoras, las que visualicen un nuevo futuro. Aprendan de nuestros errores y supérennos en la lucha, en la gestación de nuevas ideas, en la construcción de una nueva conciencia unitaria y en la firme decisión de construir el socialismo.

Antenor Orrego: Realmente es chistoso hablar de comunistas enarbolando la figura de una aprista en algún momento hablaron de la apro comunismo Barrantes habrá sido una Pro Comunista fue un miserables que destruyó la izquierda en este camino Barrantes fue primero que Susana villarán ambos de la misma estirpe y dañaron al movimiento revolucionario y al pueblo peruano

Fredy León: Antenor Orrego Menos hígado y un poquito más de claridad en lo que deseas expresarte, algunas veces la inteligencia no llega fácil con la herencia de un apellido ilustre. Una cosa es intentar debatir ideas y otra dejarse ganar por la pura adjetivación. La política en el país seguirá jodida hasta que la gente deje de verla como un espacio para expresar sus frustraciones y resentimientos.

Antenor Orrego: Fredy León Bueno creo que la máquina transcribe algo mal pero quiero decirte que Barrantes nunca dejó de ser aprista y qué personas cómo Constante Traverso, Marco Tulio Gutiérrez, Pedro Cenas discípulos de Barrantes demostraron que su maestro y ellos fueron corruptos. La gran alianza de Susana villarán con patria roja qué causó el hecho de que mucha gente de Patria Roja se dedicó al soplonaje no se puede borrar así de simple

Tacna Comunitaria: Lo felicito camarada León por mantener intactos sus ideales a pesar del fracaso para unos o el colapso de la izquierda para otros. La izquierda, término vago e impreciso que se presta para graves contrabandos políticos, tiene o asume como raíz de su desarrollo al gran esfuerzo pionero de José Carlos Mariátegui y su generación en la constitución del Partido Socialista en 1928 que aspiraba a convertirse en un gran partido de masas e ideas como anotara el propio Amauta. Proyecto trunco por la prematura desaparición física de José Carlos. Lo importante hoy, a 94 años de ese histórico momento, es que la generación que viene de los últimos años de los sesentas tenga la voluntad y decisión de pensar o mirar hacia atrás para seguir adelante en el combate por el socialismo peruano. ¿QUÉ HEMOS DEJADO DE HACER O QUE NO HEMOS HECHO BIEN? Es una pregunta que todos deberíamos responder para que las nuevas generaciones continúen sin volver a cometer los errores muy nuestros.

Usted nos ha proporcionado una primera aproximación de su mirada al camino que se hace al andar sin perderse en el desánimo propio de estos tiempos de incertidumbre donde el socialismo es hasta una palabra de poca actualidad. Gracias totales por compartirla.

Asimismo, le agradeceríamos nos remitiera a nuestro correo edboma3@gmail.com su llamamiento Por la unidad de los comunistas peruanos en formato Word para publicarlo en TacnaComunitaria en la columna: Reconstruyendo la historia desde la otra orilla. Columna que se propone recopilar las diversas miradas a modo de balance autocritico.

Juan Manuel Escudero Guillen: Freddy, comparto tus opiniones, pero lo que planteas, ya se intentó años atrás, pero con un resultado negativo, la formación y praxis oportunista de PR, no permitieron consolidar el proyecto y nos mantenemos desunidos....

Fredy León: Juan Manuel Escudero Guillen Fue un intento sin voluntad real, falta de claridad y ausencia de una propuesta para transitar ese camino. La unidad es una de las tareas más complicadas y difíciles que hay que construirlo desde abajo y donde no tenemos mayores experiencias, pero si fuimos buenos para dividirnos ¿por qué no podríamos ser mejores para unirnos? Necesitamos la unidad para luchar por el socialismo y esa creo es la mejor ilusión que puede animar las voluntades y conciencias de los comunistas, de todos los comunistas peruanos.

Juan Manuel Escudero Guillen: Fredy León, el PC fue quien entregó más de sí, por la Unidad de la Izquierda Peruana en los 80, muchos ya no apostábamos por ello, pero seguíamos empujando el coche, lo que no fue comprendido por los radicaloides de palabra, que bien has detallado en tus comentarios….

Tacna Comunitaria: Fredy León, la unidad se construye desde las bases. Sólo de esa manera se logrará un edificio sólido y articulado. Lo otro, construcción de arriba hacia abajo, es hasta un disparate; es decir, a nivel de cúpulas está destinado al fracaso.

Fredy León: Tacna Comunitaria Sabemos que no será una tarea fácil, pero podemos ir poniendo el tema de la unidad de los comunistas en el centro del debate y desde la diversidad de opiniones y experiencias afirmar ese espíritu unitario para construir un solo partido comunista y luchar en mejores condiciones por el socialismo.

Tacna Comunitaria: Sin partido es lo mismo que un coche sin timón. Lo que importa en la construcción de éste es la articulación de redes en las bases en medio de la lucha de clases, porque sólo así se tendrán los cuadros dirigentes probados en el combate de clase.