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lunes, 7 de noviembre de 2022

LA NUEVA BASE SOCIAL DEL NEOFASCISMO: CASO PERUANO Y BRASILEÑO

 

Una imagen que pondera las audiencias del pasado. En el presente los pobres en vez de ir hacia la izquierda caminan hacia y con la derecha fascista. ¿Por qué es la pregunta obligada, que exige una respuesta?

Nota breve:

Presentamos estas breves anotaciones de nuestro anónimo colaborador que ponen en relieve las nuevas características de la base social del lumpen fascismo en nuestros países. Este es un magnífico ejemplo de que todavía tenemos entre nosotros continuadores del camino que inaugurará José Carlos Mariátegui. Camino que se caracteriza por priorizar el análisis concreto de las clases sociales y sus diferentes aristas en su desarrollo situacional. Estudios como este son absolutamente necesarios en medio de un panorama nublado por la ceguera intelectual dominada intencionadamente por representantes confesos o involuntarios del neoliberalismo y sus ONGs.  

En los novecientos la clase media formada por la empleocracia, intelectuales y comerciantes era la base social del fascismo italiano o de donde fuere. Hoy en este siglo de profundos cambios geopolíticos, ocurre algo extraño, los sectores más empobrecidos por el neoliberalismo en vez de engrosar las filas del socialismo o los movimientos antisistema son el principal clientelaje de los nuevos movimientos fascistas. ¿Por qué ocurre este contrasentido? Lo que pasa es que los pobres seducidos por el discurso del establishment creen, en su cada vez más creciente pobreza, que son innovadores o empresarios independientes, cuando en verdad apenas si llegan a ser obreros sin sueldo ni derechos de las empresas que les proveen las mercancías. Estos sectores de Perú han sido ganados por la propaganda del capital internacional pasando a convertirse en la base social de un neo fascismo.

Pero, porque la “torpeza” del derecha bruta y achorada (DBA) tiene tanta acogida entre los nadies. ¿No será porque los socialistas no hemos hecho bien las cosas? Veamos, después de Mariátegui los lideres del socialismo han sido básicamente caudillos, más preocupados por su lucimiento personal que de la potenciación de la organización económica, política e ideológica de la clase obrera en la lucha de clases. Este es un problema que venimos arrastrando hace mucho. Sin liderazgo la masa se diluye en cientos de micro sectas de caudillos que dominan su metro cuadrado y, como contrapartida, es el terreno fértil para que oportunistas o arribistas de poca monta arrastre tras de sí sectores de esa población empobrecida.

T. 07 nov 2022

 

LA NUEVA BASE SOCIAL DEL NEOFASCISMO: CASO PERUANO Y BRASILEÑO

Recuerdo que a muchos amigos de mi generación, los poemas de Vallejo nos llegaron en un tiempo de transición, el tiempo del ingreso a la madurez juvenil (una forma especial de inmadurez), y llegaron entrelazados con los escritos de Mariátegui, especialmente. A esa edad uno era asaltado por las disquisiciones filosóficas más elementales, como la relación del ser humano (nosotros, yo) con el universo, la existencia de Dios, la injusticia, etc., etc. Vallejo, en muchos sentidos, alumbró el parto de toda una generación iconoclasta, entre fines de los años 50 y durante el decenio de los 60s.

El análisis de clase del proceso de elecciones en el Brasil y su resultado permiten observar una característica importante del desarrollo del lumpen fascismo en Latinoamérica, característica que la ideología predominante y los papagayos ideológicos impiden percibir a simple vista: el rol de la clase media como base de masas de ese fascismo, una nueva clase media surgida al calor del desarrollo del neoliberalismo. Estos papagayos se afanan en proclamar a los cuatro vientos su análisis basado en la segmentación de la sociedad en estratos sociales con distinto ingreso; el fino análisis de las elecciones en términos de la dinámica de las clases sociales no tiene cabida en su coro. En Brasil ha sucedido algo similar a lo que ocurrió con la elección de Castillo en el Perú: sectores populares han optado por el más crudo lumpen fascismo de Bolsonaro y López Aliaga. Lo que no se les ocurre a esos papagayos es que tasajear a la sociedad según lonjas de ingreso (la ciencia estadística utilizada para justificar pseudo ciencia social) es ocultar las contradicciones de clase que existen al interior de esos sectores populares. Cómo explicar, si sólo se recurre a los niveles de ingreso, que en los sectores populares de Lima (los de menor ingreso promedio), en esos sectores precisamente, el crudo fascismo lumpen tuvo un alto volumen de votación, incluso mayoritario en algunos casos. Lo que se pasa por alto es la existencia, en esos sectores populares, de una pequeña burguesía básicamente dedicada a actividades comerciales sobre la base de las cuales han surgido intereses comunes entre esa pequeña burguesía y la gran burguesía local (ésta, una burguesía lumpen, profundamente enfeudada al capital imperialista). Pequeños negocios como talleres, fondas, tiendas de abarrotes, restaurantes, etc., e incluso actividades desarrolladas en la superestructura legal e intelectual, nacidos de la desesperación causada por el desempleo, son fundamentalmente dependientes de la penetración y desarrollo del capital local y del imperialista en los sectores comerciales y de servicios, especialmente turismo y exportación e importación de mercancías, así como de las dádivas que a gotas y que por conveniencia sueltan los organismos de penetración cultural imperialista (en gran parte fondos  dedicados a desarticular el movimiento clasista mediante el énfasis y la organización en torno al identitarismo supraclasista).

La antigua pequeña burguesía del imperialismo pre-neoliberal, pequeña burguesía basada en la empleocracia burocrática o del capital privado, ha sido sustituida por esa nueva pequeña burguesía que aparece con la penetración del imperialismo neoliberal especialmente desde la época del gobierno de Fujimori. A esta base económica de la nueva pequeña burguesía se suma la intensa y desenfrenada penetración de la ideología neoliberal en todos los rincones de la sociedad, que propaga la idea del individualismo y del emponderamiento: incluso un simple mercachifle de baratijas se ve elevado al status de "hombre (o mujer) de empresa", "hombre (o mujer) de negocios", "innovador", ocultándose lo que Marx, hace ya más de un siglo: el productor individual sólo adquiere el carácter de capitalista cuando de un lado su capital subsumido en los medios de producción, y de otro lado, la masa de trabajadores a su servicio, alcanzan ambos un cierto volumen que permite a dicho productor individual liberarse del trabajo en común con el resto de trabajadores, para dedicarse esencialmente a la explotación de la fuerza de trabajo. En estos sectores de pequeña producción y comercio, es común que el proto-capitalista, el pequeño patrón, impulsado por el afán de ganancia, lleve la explotación de su poco numerosa fuerza de trabajo a extremos inhumanos, y que los trabajadores, proletarios incipientes, vivan constantemente en la zozobra de perder sus míseros salarios si no se conforman con las condiciones bárbaras impuestas por el patrón. Esta es la base "popular", la masa movilizable del fascismo.

Nótese de paso, que esta modificación de la base social del fascismo lumpen explica también la debacle y cuasi extinción de los tradicionales partidos políticos de ideología fascista, como ha sido el caso de la APRA en el Perú.

Esta constatación obliga a los sectores revolucionarios a renovar el análisis de la realidad de las clases sociales en la sociedad concreta objeto de estudio, y a no dejarse arrastrar por el oropel estadístico de la teoría social burguesa.

6 noviembre 2022

Rebelde marxista

 

miércoles, 16 de junio de 2021

QUINCE TESIS SOBRE EL PARTIDO-MOVIMIENTO

Garotas chilenas executam, no final de 2019, a coreografia El violador eres tu.

El neoliberalismo logró conjugar el fin supuestamente pacífico de la historia con la idea de crisis permanente (por ejemplo, la crisis financiera). Esta es la razón por la que vivimos hoy en el dominio del corto plazo.

 

16/06/2021

 

1. No hay ciudadanos despolitizados; hay ciudadanos que no se dejan politizar por las formas dominantes de politización, sean partidos o movimientos de la sociedad civil organizada.

Los ciudadanos y las ciudadanas no están hartos de la política, sino de esta política; la inmensa mayoría de la ciudadanía no se moviliza políticamente ni sale a la calle a manifestarse, pero está llena de rabia en casa y simpatiza con los que se manifiestan; en general, no se afilian a partidos ni participan en movimientos sociales ni están interesados en hacerlo, pero cuando salen a la calle solo sorprenden a las élites políticas que han perdido el contacto con “las bases”.

 

2. No hay democracia sin partidos, pero hay partidos sin democracia.

Una de las antinomias de la democracia liberal en nuestro tiempo es que se basa cada vez más en los partidos como forma exclusiva de agencia política, mientras que los partidos son internamente cada vez menos democráticos. Como la democracia liberal, la forma tradicional de partido ha agotado su tiempo histórico. Los sistemas políticos democráticos del futuro deben combinar la democracia representativa con la democracia participativa en todos los niveles de gobierno. La participación ciudadana debe ser multiforme y multicanal. Los propios partidos deben estar constituidos internamente por mecanismos de democracia participativa.

 

3. Estar a la izquierda es un punto de llegada y no un punto de partida y, por lo tanto, se demuestra en los hechos.

La izquierda tiene que volver a sus orígenes, a los grupos sociales excluidos que ha olvidado durante mucho tiempo. La izquierda dejó de hablar o de saber hablar con las periferias, con los más excluidos. Quien habla hoy con las periferias y con los más excluidos son las iglesias evangélicas pentecostales o los agitadores fascistas. Hoy en día, el activismo de izquierda parece limitarse a participar en una reunión del partido para hacer un análisis de la situación (casi siempre escuchar a los que están haciendo). Los partidos de izquierda, tal como existen hoy, no pueden hablar con las voces silenciadas de las periferias en términos que estas entiendan. Las izquierdas deben reinventarse.

 

4. No hay democracia, hay democratización.

La responsabilidad de la izquierda radica en que es la única que realmente sirve a la democracia. No la limita al espacio-tiempo de la ciudadanía (democracia liberal). Por el contrario, lucha por ella en el espacio de la familia, la comunidad, la producción, las relaciones sociales, la escuela, las relaciones con la naturaleza y las relaciones internacionales. Cada espacio-tiempo exige un tipo específico de democracia. Solo democratizando todos los espacios-tiempos se podrá democratizar el espacio-tiempo de la ciudadanía y la democracia liberal representativa.

 

5. El partido-movimiento es el partido que contiene en sí a su contrario.

Para ser un pilar fundamental de la democracia representativa, el partido-movimiento debe construirse a través de procesos no representativos, sino más bien participativos y deliberativos. Esta es la transición de la forma tradicional de partido a la forma de partido-movimiento. Consiste en aplicar a la vida interna de los partidos la misma idea de complementariedad entre democracia participativa / deliberativa y democracia representativa que debe orientar la gestión del sistema político en general. La participación / deliberación concierne a todos los dominios del partido-movimiento, desde la organización interna hasta la definición del programa político, desde la elección de los candidatos a las elecciones hasta la aprobación de líneas de acción en la situación actual.

 

6. Ser miembro de la clase política es siempre transitorio.

Tal calidad no permite ganar más que el salario medio en el país; los parlamentarios electos no inventan temas ni toman posiciones: transmiten los que surgen de las discusiones en las estructuras de base. La política de partidos debe tener rostros, pero no está hecha de rostros; idealmente, existen mandatos colectivos que permiten la rotación regular de representantes durante la misma legislatura; la transparencia y la rendición de cuentas deben ser completas; el partido es un servicio ciudadano a los ciudadanos y por lo tanto debe ser financiado por ellos y no por empresas interesadas en capturar el Estado y vaciar la democracia.

 

7. El partido-movimiento es una contracorriente contra dos fundamentalismos.

Los partidos convencionales sufren de un fundamentalismo antimovimiento social. Consideran que tienen el monopolio de la representación política y que este monopolio es legítimo precisamente porque los movimientos sociales no son representativos. A su vez, los movimientos adolecen de un fundamentalismo antipartido. Consideran que cualquier colaboración o articulación con las partes, comprometen su autonomía y diversidad y siempre acaba en un intento de cooptación.

Mientras la democracia representativa esté monopolizada por partidos antimovimiento y la democracia participativa por movimientos o asociaciones sociales antipartidos, no será posible la vinculación entre democracia representativa y participativa, en detrimento de ambas. Es necesario vencer a los dos.

 

8.El partido-movimiento combina la acción institucional con la acción extrainstitucional

Los partidos tradicionales favorecen la acción institucional, dentro de los marcos legales y con la movilización de instituciones como el Parlamento, los tribunales, la Administración pública. Por el contrario, los movimientos sociales, aunque también utilizan la acción institucional, suelen recurrir a la acción directa, las protestas y manifestaciones en calles y plazas, las sentadas, la difusión de agendas a través del arte (artivismo). En vista de esto, la complementariedad no es fácil y debe construirse con paciencia.

Hay condiciones políticas en las que las clases que están en el poder son demasiado represivas, demasiado monolíticas; hay otras en las que son más abiertas, menos monolíticas y hay mucha competencia entre ellas. A mayor competencia entre las élites, se abren más brechas para que el movimiento popular y la democracia participativa ingresen a través de ellas. Lo importante es identificar las oportunidades y no desperdiciarlas. Con frecuencia se desperdician por razones de sectarismo, dogmatismo, arribismo.

La práctica de los movimientos a menudo tiene que oscilar entre lo legal y lo ilegal. En algunos contextos, la criminalización de la impugnación social está reduciendo la posibilidad tanto de lucha institucional como de lucha legal extrainstitucional. En tales contextos, la acción colectiva pacífica puede tener que enfrentar las consecuencias de la ilegalidad. Sabemos que las clases dominantes siempre han utilizado la legalidad y la ilegalidad a su conveniencia. No ser clase dominante radica precisamente en tener que afrontar las consecuencias de la dialéctica entre legalidad e ilegalidad y protegerse al máximo.

 

9. La revolución de la información electrónica y las redes sociales no son, en sí mismas, un instrumento incondicionalmente favorable al desarrollo de la democracia participativa.

Por el contrario, pueden contribuir a manipular la opinión pública hasta tal punto que el proceso democrático puede quedar fatalmente desfigurado. El ejercicio de la democracia participativa requiere hoy más que nunca encuentros presenciales y discusiones presenciales. Hay que reinventar la tradición de células partidarias, círculos ciudadanos, círculos culturales, comunidades eclesiásticas de base. No hay democracia participativa sin una estrecha interacción.

 

10. El movimiento de partidos se basa en la pluralidad no polarizada y el reconocimiento de competencias concretas.

Una pluralidad no polarizada es aquella que permite distinguir entre lo que separa y lo que une a las organizaciones y promueve articulaciones entre ellas a partir de lo que las une, sin perder la identidad de lo que las separa. Lo que las separa solo se suspende por razones pragmáticas.

El partido-movimiento debe saber combinar cuestiones generales con cuestiones sectoriales. Los partidos tienden a homogeneizar sus bases sociales y a enfocarse en temas que abarcan a todos o a grandes sectores. Por el contrario, los movimientos sociales tienden a centrarse en temas más específicos, como el derecho a la vivienda, la inmigración, la violencia policial, la diversidad cultural, la diferencia sexual, el territorio, la economía popular, etc. Trabajan con lenguajes y conceptos distintos a los utilizados por los partidos.

Los partidos pueden sostener una agenda política más permanente que los movimientos. El problema con muchos movimientos sociales radica en la naturaleza de su estallido social y mediático. En un momento tienen una gran actividad, están en la prensa todos los días, y al mes siguiente están ausentes o entran en reflujo y la gente no va a reuniones o asambleas. La sostenibilidad de la movilización es un problema muy grave porque, para lograr una cierta continuidad en la participación política, se necesita una articulación política más amplia que involucre a los partidos. A su vez, los partidos están sujetos a transformar la continuidad de la presencia pública en una condición para la supervivencia de cuadros burocráticos.

 

11. El partido-movimiento prospera en una lucha constante contra la inercia.

Se pueden generar dos inercias: por un lado, la inercia y reflujo de los movimientos sociales que no logran multiplicar y densificar la lucha y, por otro, los partidos que no modifican en absoluto sus políticas y quedan sujetos al estancamiento burocrático. Superar estas inercias es el mayor desafío para la construcción del partido-movimiento.

Trabajando con experiencias concretas, se advierte que los partidos que tienen vocación de poder suelen afrontar bien el tema de los desequilibrios en el espacio público. Pero como compiten por el poder, no quieren transformarlo, quieren tomarlo. Los movimientos sociales, por el contrario, saben que las formas de opresión provienen tanto del Estado como de actores económicos y sociales muy fuertes. En algunas situaciones, la distinción entre opresión pública y privada no es demasiado importante. Los sindicatos, por ejemplo, tienen una experiencia notable en la lucha contra los actores privados: jefes y empresas. Tanto los movimientos sociales como los sindicatos están hoy marcados por una experiencia muy negativa: los partidos de izquierda nunca dejaron de cumplir sus promesas electorales al llegar al poder tanto como lo han hecho últimamente. Este incumplimiento provoca que la descalificación de partidos sea cada vez mayor en más países. Esta pérdida de control sobre la agenda política solo puede recuperarse a través de los movimientos sociales en la medida en que se articulan con los nuevos partidos-movimiento.

 

12.La educación política popular es la clave para sostener el partido-movimiento.

Las diferencias entre partidos y movimientos son superables. Para ello es necesario promover el conocimiento mutuo a través de nuevas formas de educación política popular: círculos de conversación, ecologías de saberes, talleres de la Universidad Popular de Movimientos Sociales; discusión de posibles prácticas de articulación entre partidos y movimientos (presupuestos participativos, plebiscitos o consultas populares, consejos sociales o gestión de políticas públicas). Hasta ahora, las experiencias son principalmente a escala local. Debe desarrollarse la complementariedad a escala nacional y mundial.

 

13.El partido-movimiento va más allá de la articulación entre partido y movimiento social.

Después de más de cuarenta años de capitalismo neoliberal, de colonialismo y de un patriarcado siempre renovado, con una concentración escandalosa de la riqueza y destrucción de la naturaleza, las clases populares, el pueblo trabajador, cuando estalla o irrumpe indignado, tiende a hacerlo fuera de los partidos y los movimientos sociales. Ambos tienden a sorprenderse e ir tras la movilización. Además de los partidos y los movimientos sociales, es necesario contar con los movimientos espontáneos, con su presencia colectiva en las plazas públicas. El partido-movimiento debe ser consciente de estos estallidos y solidarizarse con ellos sin intentar dirigirlos o cooptarlos.

 

14. Vivimos en un período de luchas defensivas. Corresponde al partido-movimiento ser freno sin perder de vista las luchas ofensivas.

La ideología de que no hay alternativa al capitalismo —que, de hecho, es una tríada: capitalismo, colonialismo (racismo) y patriarcado (sexismo) — acabó siendo interiorizada por gran parte del pensamiento de izquierda. El neoliberalismo logró conjugar el fin supuestamente pacífico de la historia con la idea de crisis permanente (por ejemplo, la crisis financiera). Esta es la razón por la que vivimos hoy en el dominio del corto plazo. Sus demandas deben ser satisfechas porque quienes tienen hambre o son víctimas de violencia de género, no pueden esperar a que llegue el socialismo para comer o ser liberados.

Pero no se puede perder de vista el debate civilizador que plantea la cuestión de las luchas ofensivas y de medio plazo. La pandemia, si bien hizo del corto plazo una máxima urgencia, generó la oportunidad de pensar que hay alternativas de vida y que si no queremos entrar en un período de pandemia intermitente, debemos prestar atención a las advertencias que nos está dando la naturaleza. Si no cambiamos nuestras formas de producir, consumir y vivir, nos dirigiremos hacia un infierno pandémico.

 

15. Solo el partido-movimiento puede defender la democracia liberal como punto de partida y no como punto final.

En un momento en que los fascistas están cada vez más cerca del poder -cuando no lo han alcanzado ya-, una de las luchas defensivas más importantes es la defensa de la democracia. La democracia liberal es de baja intensidad porque es poca. Acepta ser una isla relativamente democrática en un archipiélago de despotismo social, económico y cultural. Hoy en día, la democracia liberal es un buen punto de partida, pero no un punto de llegada. El punto de llegada debe ser una articulación profunda entre democracia liberal, representativa y democracia participativa, deliberativa. En este momento de luchas defensivas, es importante defender la democracia liberal representativa para neutralizar a los fascistas y radicalizar desde ella la democratización de la sociedad y la política. Solo el partido-movimiento puede librar esta lucha.

 

- Boaventura de Sousa Santos es académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal).

 

15 junio 2021

http://www.other-news.info/noticias/2021/06/quince-tesis-sobre-el-partido-movimiento/

 

https://www.alainet.org/es/articulo/212681