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sábado, 31 de julio de 2021

¿DEMOCRACIA OBRERA O SUSTITUISMO BUROCRÁTICO?

Por ASTARITA

 25.JUL.21 | PostaPorteña 2221

 

Motivado por la nota sobre las protestas sociales en Cuba, AQUÍ un lector del blog pregunta (en Comentarios) https://rolandoastarita.blog/2021/07/24/democracia-obrera-o-sustituismo-burocratico/#respond si la democracia obrera implica aceptar tendencias que podrían plantear en Cuba una restauración plena del capitalismo “o eso debería ser innegociable en una democracia obrera”

Rolando Astarita  24 julio 2021

 

La pregunta pone el foco en el contenido del proyecto y programa del socialismo científico (o marxista). Es que su idea rectora se encierra en la conocida frase “la emancipación de la clase obrera debe ser obra de los obreros mismos”, con que se abren los Estatutos generales de la Asociación Internacional de los Trabajadores (o Primera Internacional).

 En su lectura más sencilla y directa significa que no hay construcción de socialismo si la clase obrera no se emancipa a sí misma, si no toma en sus manos su destino controlando sus condiciones de existencia. Y para que esto sea así no debiera haber autoridad alguna, por encima de la misma clase obrera, decidiendo qué puede, o no puede, escuchar, leer, pensar o hacer la misma clase obrera.

Esta concepción, que anidaba en las corrientes obreras que confluyeron en la AIT, y recogió Marx, se opone a la creencia, tan común con respecto a los “socialismos reales”, de que la construcción socialista debe ser tutelada por “la vanguardia consciente”, sea esta el Partido, el Comité Central del Partido, o el Secretario General del Comité Central del Partido. La idea es que en tanto las cosas vayan según lo dispuesto por “la vanguardia”, rige eso de que la clase obrera decide y se emancipa por sí misma. Pero si se desvía de su “correcto curso”, sigue el argumento, la “dirección histórica del Proceso” deberá corregir a las masas, y con toda la energía necesaria.  

En otros términos, la democracia obrera es muy linda, pero cuando hay problemas y oposiciones en ascenso, se apela a algo “más seguro”. Y ese algo más seguro son los funcionarios y dirigentes que, al mando de las palancas del Estado, garantizan que las masas piensen y se comporten como tienen que hacerlo. El justificativo que subyace es del tipo “para construir el edificio socialista nos valemos de andamios y suplementos que a su debido momento serán retirados”. Sin embargo, en los países “del socialismo real” esos suplementos y andamios, lejos de retirarse, se hicieron cada vez más fuertes y acabaron determinando el edificio que debía ser obra “de los trabajadores mismos”.

Cristalizó así una formación social de propiedad formalmente estatal, con un estrato social dirigente, o nomenklatura, que pudo apropiarse de plustrabajo gratis provisto por los obreros y campesinos. Situación que provocó cada vez más resentimiento y extrañamiento en la fuerza de trabajo. Pero por eso no hubo forma de impedir la restauración del libre mercado y el capitalismo. Fue el resultado necesario del sustituismo, de la anulación de la democracia obrera.  

 Lo que muestra la historia

Algunos tal vez piensen que estoy planteando “teoría abstracta”, y que muchas veces, y en concreto, la vanguardia debe ponerse por encima de la clase obrera para salvar a la propia clase obrera. Pues bien, a estos “amigos de lo concreto” les pregunto ¿dónde, en qué lugar y circunstancias, decidir en lugar de la clase obrera impulsó una construcción socialista? La realidad es que en ningún lado. El Partido, el aparato del Estado, podrán elevarse por sobre las masas, pero eso no es sinónimo de auto-emancipación, ni protección contra la restauración capitalista. Para verlo con algunos ejemplos históricos:

a)  La represión a Kronstadt:   los marineros y obreros de Kronstadt pedían elecciones libres en los soviets. Lo mismo exigían los obreros de Moscú y Petrogrado. Los bolcheviques prohibieron las elecciones libres porque todo indicaba que triunfarían los mencheviques. En simultáneo con la represión a Kronstadt se suprimió el derecho a fracción en el Partido. ¿Fortalecieron al socialismo esas medidas? No, no lo fortalecieron, ya que se acentuaron los rasgos burocráticos del régimen. Y muchos revolucionarios, de orientación anarquista, tomaron distancia de la Revolución. 

b)  La colectivización forzosa en la URSS:    Millones de campesinos fueron obligados a entrar a las cooperativas y a las granjas colectivas. Una medida tomada “desde las alturas”, prescindiendo de la voluntad de las masas. Hubo resistencias, hambruna, millones de muertos. Las protestas fueron enfrentadas con represión, generando más resistencia. A partir de entonces se rompió la alianza obrera y campesina, que había sido el basamento de la Revolución. Desde ese momento también  hubo que dar concesiones burguesas y pro mercado a los campesinos (empezando por los lotes de tierra) cada vez que el Gobierno quería superar la resistencia pasiva campesina. Es significativo, por otra parte, que la colectivización forzosa, y la industrialización a marchas forzadas, fueron presentadas por la dirección stalinista como “una revolución cumplida desde arriba, a partir de la iniciativa del Estado” (Curso breve de la Historia del PCUS). Es la idea de que la revolución socialista puede avanzar con el Estado sustituyendo, y hasta enfrentando, a las masas trabajadoras. 

c)  Los procesos de Moscú:    Miles de opositores fueron asesinados, cientos de miles enviados a los campos de concentración o a Siberia. Miles de revolucionarios fueron oficialmente calumniados con el cargo de “agentes del imperialismo alemán”. Nada de esto fue decidido por organismos democráticos de las masas obreras y campesinas. En consecuencia, el alejamiento y extrañamiento de los trabajadores y de activistas y militantes de base con respecto al régimen se profundizaron. A lo que se agregó un clima de represión y terror sobre las masas obreras. El argumento siempre era “fortalecer el socialismo” tomando las decisiones al margen de lo que podían pensar o sentir las masas (y para eso se suprimieron las libertades elementales de crítica, prensa, organización, y similares). Los efectos del extrañamiento con respecto a la llamada construcción socialista fueron duraderos. También la supresión del pensamiento revolucionario. ¿A alguien puede sorprender que cuando el régimen soviético se derrumbó la resistencia a la restauración del capitalismo haya sido casi nula? 

d)  Las intervenciones soviéticas    en Alemania Oriental, Hungría, Polonia, Checoslovaquia: se dijo que “en emergencias restauracionistas y contrarrevolucionarias debe suspenderse la “democracia socialista para salvar al socialismo”. Pero hoy todos esos países “salvados” por la dirigencia “socialista” son capitalistas. En ellos el marxismo no tiene fuerza alguna. ¿Qué salvaron entonces con el aplastamiento de toda expresión  de democracia obrera real(como fueron los consejos obreros húngaros, en 1956)?   

e)  La represión de manifestaciones artísticas:    los “defensores del socialismo” se creen con el derecho de dictaminar qué forma de arte debe difundirse, y cuál prohibirse en nombre de los “ideales socialistas”. Para dar algunos ejemplos, tomados de la música: en la Rusia soviética se condenó, entre otros, la música de Shostakóvich y Prokófiev; en China fueron prohibidos Bach y Mozart; en Rumania se castigaba a jóvenes que escuchaban rock (y alguno terminó en campos de trabajo forzado). Todas estas barbaridades con un argumento del tipo “los dirigentes decidimos qué te conviene en materia de espiritualidad socialista”. El resultado fue que las prohibiciones en el terreno del arte de los stalinistas solo sirvieron para el descrédito y rechazo del socialismo en la conciencia de millones de personas.   

Podríamos seguir, pero con esto es suficiente. Los salvadores del socialismo no salvaron nada. Peor aún, contribuyeron a que los ideólogos del capital instalaran la idea de “no hay alternativas al capitalismo que no sean los fracasados regímenes de tipo burocrático soviético”.  

Checoslovaquia 1968, Cuba 2021, las mismas excusas

La idea de que el socialismo se fortalece con la intervención “desde arriba” del aparato estatal  determina el discurso stalinista para justificar la represión. Veamos, por ejemplo, el caso de la invasión soviética a Checoslovaquia, en 1968.

Si bien en el movimiento Comunista se admitía que “debido a errores de la conducción” había mucho descontento en Checoslovaquia, la intervención fue considerada “un mal necesario” para salvar al socialismo. Fidel Castro lo explicó: la intervención militar no tenía “visos de legalidad”, pero era necesaria porque los descontentos estaban “en relación de camaradería con espías y agentes pro yanquis”, con “agentes de Alemania Occidental y con toda esa morralla fascista y reaccionaria”. Pero, además, bajo ninguna circunstancia se podía permitir “el desgajamiento de un país socialista y su caída en brazos del imperialismo” (discurso del 23/08/1968). Lo mismo decía el aparato internacional del stalinismo (ad notam de los que dicen que el castrismo no es stalinismo)

El absurdo de este relato alcanzó su ápice con Jan Palach, un estudiante que el 16 de enero de 1969 se quemó a lo bonzo en una plaza de Praga. Antes de morir Palach dijo que había querido expresar su desacuerdo con lo que ocurría en su país y “despertar a las personas, abrirles los ojos”. Poco después se auto inmoló Jan Zajic, también estudiante. Pero nada modificó la lectura de los stalinistas.  Recuerdo que por entonces entre la militancia del PC argentino se sugería que Palach se había suicidado porque le había pagado la CIA para atacar al socialismo. Y todavía en 2004 Castro seguía justificando el aplastamiento soviético de Checoslovaquia (véase Fidel Castro, biografía de Ignacio Ramonet)

Pues bien, sin balances ni rectificaciones de los responsables de estas vilezas, llegamos a la reciente protesta en Cuba. Como informa Rafael Rojas en “El estallido social como crimen político” (Nueva Sociedad, julio 2021), Rogelio Polanco, Jefe del Departamento Ideológico del Comité Central del PC de Cuba, explicó que las manifestaciones del 11 de julio constituyeron “un intento más de ‘golpe continuado’ o ‘revolución de colores’, organizado por los enemigos de la Revolución, como parte de la ‘guerra no convencional de Estados Unidos contra Cuba”.

 Comenta Rojas:

“La criminalización del estallido se completó con el posicionamiento de diversos funcionarios como el canciller Bruno Rodríguez y el presidente de Casa de las Américas, Abel Prieto, en medios oficiales y redes sociales, a propósito de que los ejecutores de las protestas eran «vándalos, delincuentes, marginales e indecentes». A la acusación de que eran actores manipulados por campañas adversas al gobierno en medios alternativos y redes sociales se sumó un perfil sociológico de los manifestantes como parte del lumpen proletariado.

(…) La criminalización de la protesta adquiere, así, su más completo esbozo. Manifestarse es criminal porque formaría parte de un acto de agresión foránea, contra el régimen político, y porque recurriría a delitos comunes contra el orden público. Tanto en gobiernos de izquierda como de derecha, en América Latina, hemos visto este tipo de criminalización.

El sistema político cubano, que constantemente se legitima a partir de un discurso excepcionalista, no se aparta un milímetro del modus operandi regional cuando se trata de judicializar una protesta”.

El justificativo 2021 es del mismo tipo del que daban los PC, incluido el cubano, hace más de medio siglo (y que recitaban los stalinistas en los 1930 para aplaudir el asesinato de decenas de miles de opositores). A esta gente ni se le ocurre preguntarse por qué el descontento y las manifestaciones, por qué los textos y hasta canciones que los cuestionan. Todo lo reducen a “los imperialistas están detrás del asunto”…. ¿y las masas los siguen? ¿Cómo es posible, luego de décadas de “educación socialista”? Lo cierto es que si las masas se auto determinan, no pueden ser manejadas por “infiltrados y lúmpenes antisociales”. Una vez más, la emancipación de la clase obrera será obra de la misma clase obrera.  

Fuente: https://infoposta.com.ar/notas/11907/democracia-obrera-o-sustituismo-burocr%C3%A1tico/

 


miércoles, 20 de noviembre de 2019

¿QUIÉN GOBIERNA REALMENTE EN CHILE? TRIBUNAL DECLARA INADMISIBLE QUERELLA CONTRA DAUNO TÓTORO


“ ... Aquí el único que incita a la violencia es el gobierno de Piñera, con la violencia de Carabineros y las Fuerzas Armadas, contra las y los manifestantes y familias, con 24 asesinatos según datos oficiales, cientos de torturados y heridos, más de 200 personas con mutilaciones en sus ojos o heridas oculares graves, casi 15.000 detenidos, gaseando y golpeando brutalmente a manifestantes, sean niñas y niños, mujeres, ancianos y adultos, invocando, por primera vez desde la dictadura, al toque de queda y al estado de emergencia por una crisis social. Mientras viola sistemáticamente los Derechos Humanos de las grandes mayorías mediante la violencia de Estado- lo que ha sido denunciado por diversos organismos internacionales y de DD.HH.-, se ha dedicado a rechazar todas las demandas que el pueblo ha manifestado en las calles. Esta medida insólita no podrá acallar las voces de millones ... ”

Para el Séptimo Juzgado de Garantía los hechos objeto de la querella se enmarcan en el "legítimo ejercicio de la libertad de expresión consagrada en la Constitución Política del Estado y los tratados internacionales".
Martes 19 de noviembre 2019 10:45 hrs. 


El Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago declaró inadmisible la querella invocando la ley de Seguridad interior del Estado presentada por la Intendencia Metropolitana en contra de Dauno Tótoro, ex candidato a diputado por el distrito 10.
La acción penal se fundaba en un video de redes sociales que, según se detalla en el escrito,  “incitó a los asistentes a adoptar medidas de coordinación para una huelga general indefinida funcional al derrocamiento del Gobierno”.
Sin embargo, el Séptimo Juzgado de Garantía llevó a cabo la revisión formal y consideró que la querella era inadmisible. Según señala el juez Daniel Urrutia en su resolución  “los hechos se enmarcan en el legítimo ejercicio de la libertad de expresión consagrada en la Constitución Política del Estado y los tratados internacionales de derechos humanos ratificados por Chile, no constituye delito lo relatado“.
Luego de conocida la decisión del Tribunal, Dauno Tótoro, emitió un comunicado público en el que critica la forma en que el gobierno de Sebastián Piñera reprime el derecho a la libertad de expresión. ” No nos extraña que Piñera y el Gobierno quiera atemorizar con métodos que son realmente insólitos. Si la única salida que propone un gobierno tan débil es perseguir a los dirigentes políticos y sociales, evidentemente va por mal camino y se va a seguir hundiendo como lo hace desde hace un mes. Si el gobierno quiere perseguir a quienes piden su renuncia, tendrá que encerrar a un país entero”.
Además el Licenciado en Historia de la Universidad de Chile apunta a la violencia que ha ejercido Carabineros durante estas semanas de movilizaciones sociales. “Aquí el único que incita a la violencia es el gobierno de Piñera, con la violencia de Carabineros y las Fuerzas Armadas, contra las y los manifestantes y familias, con 24 asesinatos según datos oficiales, cientos de torturados y heridos, más de 200 personas con mutilaciones en sus ojos o heridas oculares graves, casi 15.000 detenidos, gaseando y golpeando brutalmente a manifestantes, sean niñas y niños, mujeres, ancianos y adultos, invocando, por primera vez desde la dictadura, al toque de queda y al estado de emergencia por una crisis social. Mientras viola sistemáticamente los Derechos Humanos de las grandes mayorías mediante la violencia de Estado- lo que ha sido denunciado por diversos organismos internacionales y de DD.HH.-, se ha dedicado a rechazar todas las demandas que el pueblo ha manifestado en las calles. Esta medida insólita no podrá acallar las voces de millones”.
Finalmente, Tótoro llama a las organizaciones civiles, sociales, políticas e intelectuales, y a la comunidad nacional e internacional en general, “a rechazar esta persecución política que han desatado contra el pueblo trabajador, las y los movilizados y las voces que luchan frente a esta injusticia y, asimismo, seguir exigiendo el juicio a los responsables políticos y materiales de los crímenes a los DD.HH. que se han cometido, la liberación de los presos políticos, y el fin a la impunidad”.
La querella contra Dauno Tótoro fue presentada por la Intendencia Metropolitana, representada por Felipe Guevara y patrocinada por los abogados Jorge Bofill, Samuel Donoso, Marcelo Sanfeliú y Gabriel Zaliasnik. Bofill fue el encargado de anunciar el Gobierno apeló a la decisión del Séptimo Juzgado de Garantía y además informó que solicitó que el juez Urrutia se declare inhabilitado pues en su resolución expresó una opinión sobre el fondo del asunto y, según la apreciación del abogado de la Intendencia, “no aplicó el derecho”. Finalmente, señaló que los hechos por los que se pretende la persecución judicial de Tótoro sí son constitutivos de delito, ya que la libertad de expresión es un derecho fundamental, pero sujeto a límites.



¿QUIÉN GOBIERNA REALMENTE EN CHILE?

 


por Gustavo Burgos

El 7º Juzgado de Garantía de Santiago declaró inadmisible la querella presentada por el equipo de abogados de Piñera en contra del dirigente del PTR, Dauno Tótoro. La acción judicial está sustentada en la atribución a éste de un acto inducción a la subversión, penalizado por la Ley de Seguridad Interior del Estado. Debe decirse que Tótoro se limitó ha expresar, de la misma forma que lo ha hecho quien escribe estas líneas y millones de chilenos en todo el país, la imperiosa necesidad y clamor popular de tumbar al Gobierno patronal y asesino de Piñera. Coherente con este hecho, el juez de Garantía se limitó a constatar que la conducta descrita en la querella no era delictiva, sino que el simple ejercicio del derecho constitucional a exteriorizar la crítica política y en este caso, la necesidad de que Piñera abandone La Moneda, como condición necesaria para la satisfacción de los reclamos democráticos y nacionales que han sustentado el levantamiento popular.

El acto confirma dos tendencias: aquella en la que el Gobierno de Piñera, desesperadamente, trata de afirmar su autoridad reduciendo su función a liderar la represión en contra del movimiento popular y, la segunda, que las instituciones del régimen se han -de facto- conformado como un Gobierno de Unidad Nacional, de base parlamentaria. Esta nueva articulación del régimen explica que adicionalmente Carabineros haya decidido, hace algunas horas, seguir las determinación de varias Cortes de Apelaciones y comunicara que cesará en el uso de balines para reprimir las manifestaciones. Piñera ya no gobierna y está en La Moneda sólo para reprimir, el verdadero Gobierno se apoya en el entramado parlamentario que suscribió el Acuerdo por la Constitucional por la Paz.


No es accidental que los suscriptores del acuerdo hayan declinado la tarea de sacar a Piñera del Gobierno. En realidad tal medida es necesaria toda vez que las directivas de los partidos de lo que fue la Concertación, y parte sustancial del Frente Amplio (RD, Comunes, Liberales y Boric) no sólo han comprometido su voluntad política con el proceso constituyente, sino que necesariamente con la continuidad de Piñera hasta el final de su mandato. Esto explica, como primera cuestión, que el acuerdo constitucional comenzara -en su punto Nº1- invocando el explícito acuerdo de los firmantes por restablecer el orden público. Demás está decirlo, este explícito reconocimiento de la autoridad represiva del Gobierno no hace sino otorgar amparo a la brutal acción represiva del piñerismo que hasta este momento acumula 24 asesinatos, 221 mutilados con pérdida ocular y sobre 2500 personas heridas como resultado del intento de mantener el orden público.

La muerte de Abel Acuña, horas después de suscrito el acuerdo, fue ocasionada por la represión policial sobre el cuerpo médico que trataba, en medio de la manifestación en la Plaza de la Dignidad en Santiago, de rescatar la vida del manifestante. Debe decirse por lo mismo que tal hecho represivo es es una materialización directa del Acuerdo por la Paz. Las manos de los suscriptores del acuerdo cuyo único beneficiario es el moribundo Gobierno piñerista, están manchadas con la sangre de los caídos y así debe ser calificado este acuerdo, no sólo como una traición de quienes en algún momento se proclamaron del lado del «movimiento social», sino que como un explícito acto de incorporación a las tareas de Gobierno.

Pero, como lo ha demostrado la realidad, el Acuerdo por La Paz no ha logrado restablecer el orden público, la represión aún debilitada por la renuncia a la utilización de balines sigue azotando al pueblo de forma inclemente y las movilizaciones han entrado en una nueva fase, luego de la poderosa expresión de fuerza que significó la movilización de la Huelga General del 12 de noviembre.

Es cierto, el régimen burgués se ha rearticulado como unidad nacional y apuesta a ahogar el movimiento sumiéndolo en el camino institucional mediante la represión, sin embargo esto es sólo un aspecto del proceso. El Acuerdo ha puesto de manifiesto además el verdadero carácter de las organizaciones que han sostenido esta lucha: las asambleas, cabildos y coordinadoras que se han desplegado por todos los territorios. Tales organismos tendencialmente expresan el poder de las bases, un poder de clase, de los trabajadores y explotados. El reclamo popular por una Asamblea Constituyente, en esta dinámica, pone de manifiesto la voluntad del movimiento popular de tomar en sus manos tareas de Gobierno. El movimiento no acepta «soluciones por arriba» ni «cocinas» sean estas pequeñas o amplias. Está vivo aún el recuerdo de la transición democrática que dejó indemne el régimen pinochetista, sacando formalmente a Pinochet. Las bases saben que estos acuerdos son conspiraciones en su contra y que de ellos sólo cabe esperar engaños y la perpetuación del orden establecido.

Puesto de esta forma, el movimiento requiere hacer consciente y unificar aquello que ha venido haciendo desde el primer día: luchar de forma decidida y sin cuartel por echar abajo a Piñera. Hoy día el campo político se divide en claros espectros de clase, los que apoyan a Piñera y su Acuerdo de Paz y, del otro, el pueblo movilizado que reclama Fuera Piñera. La capacidad del movimiento de imponer sus reclamos dependerá, como se viene confirmando en lo corrido de esta semana de la unificación en contra del Gobierno patronal y de su capacidad de asestar nuevos y más profundos golpes de movilización popular.

Corresponde dar una mirada general a lo que ocurre en el campo de la movilización.

Este movimiento, como se ha dicho, ha creado organismos de diverso signo junto a las asambleas populares. Lo más llamativo: los comités de autodefensa que garantizan la lucha callejera con una completa y creativa estructura de líneas que van desde la primera de choque, hasta el apoyo de la salud de los luchadores. Tales organismos que agrupan principalmente a la juventud obrera precarizada y cesante, del tipo ACAB (All Cops Are Bastards), son una genuina innovación del movimiento y son los responsables de mantener ocupadas las calles por más de un mes, arriesgando su vida en primera línea.

También se han creado, más bien han pasado a ocupar un papel muy importante, las coordinadoras y frentes de trabajadores. En todo el país diversos frentes se han dado la tarea de unificar políticamente el movimiento. Unidad Social es la máxima expresión de este fenómeno, aún burocrática, pero son centenares los frentes que se han conformado y todos ellos han apostado a la organización general y al potenciamiento de los trabajadores organizados. La proyección de la lucha, su elevación política dependerá en buena forma de la capacidad de estos organismos de reconocerse políticamente y de levantar tareas de de Gobierno. En Valparaíso, el Grupo 1º de Mayo, como corriente, es la expresión más desarrollada de esta dimensión del movimiento.

El corazón del movimiento, volvemos sobre ello, lo constituyen las asambleas populares, los cabildos. La debilidad de la clase trabajadora en sus lugares de trabajo, ha reconducido su disposición a la lucha -al igual que durante la Dictadura- a los lugares en donde viven. Son los territorios, los cordones en Valparaíso, las manifestaciones más elocuentes y tendenciales de poder obrero. Es en estos lugares en donde se librará la batalla por la resolución política de este movimiento. No es accidental que Renovación Nacional y la Derecha hayan captado esta potencialidad e instruyeran a su militancia a incorporarse a estos espacios. Es allí donde debemos dar la pelea, necesariamente.

Comenzamos esta nota preguntándonos quién gobierna en Chile. Está claro que el campo burgués se ha reconfigurado y se dispone a cerrar la crisis ahogando el movimiento con una mezcla de la tradicional zanahoria y garrote. Los trabajadores, por el contrario, estamos en proceso de unificación, de buscar una fórmula propia de Gobierno, un Gobierno asentado en las organizaciones de base y en ese sentido, los trabajadores comienzan, también a gobernar y a disputar el poder.

Podrá pensarse que esto es desmesurado porque el polvo levantado por la batalla no deja ver el horizonte, pero la tendencia de poder se ha construido y dependerá de la capacidad de la clase, de su activismo y de su militancia, de que esta tendencia madure en términos revolucionarios. Un gran Frente que agrupe a las organizaciones en lucha, un Frente 18 de Octubre como ya se ha planteado, un un frente por la dignidad dicen otros, es aquello que debe concentrar nuestros esfuerzos. Es la senda de un Gobierno de los Trabajadores, porque esta es la cuestión central, qué clase gobierna.

Fuera Piñera, vivan los trabajadores!!!!!