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viernes, 24 de julio de 2026

EL LARGO ADIÓS AL DÓLAR ESTADOUNIDENSE

23 de julio de 2026

El dólar puede parecer una moneda neutral, pero en realidad es una forma de poder imperial que disciplina economías, financia guerras y obliga al Sur Global a costear su propia subordinación.


Mark Wagner (Estados Unidos), Fit for a King [A la altura de un rey], s.f.

Queridas amigas y amigos,

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

Hay momentos en la historia en los que un sistema parece tan completo que cuesta imaginar su fin. Cuando Gran Bretaña “dominaba los mares”, en gran parte del mundo se consideraba que la libra esterlina no era simplemente una moneda, sino el lenguaje natural del comercio en sí mismo. Desde mediados del siglo XX, Estados Unidos ha hablado del dólar estadounidense de manera muy similar. Escribiendo en 1980, en medio de la crisis del orden post-Bretton Woods, el economista argentino Raúl Prebisch observó que “en Estados Unidos imperaba la ilusión del dólar todopoderoso”. Sin embargo, para entonces no se trataba solo de una ilusión estadounidense. El dólar ya se había convertido en la principal moneda de reserva del mundo y en la divisa dominante del comercio internacional. Ahora esa ilusión ha comenzado, lenta y desigual, a desmoronarse.

Nuestro último dossier, La arquitectura del poder: el dólar, la financiarización y la lucha por la soberanía, muestra que el dólar no es meramente dinero, sino una institución de poder imperialista. El sistema del dólar organiza el comercio, determina el acceso al crédito, disciplina a los gobiernos, financia la guerra y reproduce una jerarquía entre el Norte Global y el Sur Global. El debate sobre el dólar no es, por lo tanto, una cuestión de preferir una moneda a otra, el dólar sobre el renminbi (RMB) o el euro, sino de si la humanidad puede construir un orden monetario internacional que sirva al desarrollo en lugar de a la dominación.

 


La tentación en los últimos años ha sido responder a esta pregunta de manera demasiado precipitada. Cada acuerdo bilateral liquidado en RMB en lugar de dólares, cada anuncio de los BRICS+ sobre comercio en monedas locales, cada aumento de las compras de oro por parte de los bancos centrales ha sido saludado con declaraciones de que la desdolarización ha llegado. Los titulares son seductores, pero la realidad es considerablemente más compleja. Una de las grandes fortalezas de nuestro dossier es su negativa a confundir el deseo político con la realidad económica.

Al mismo tiempo, algo profundo ha cambiado. Estados Unidos ha transformado cada vez más el dólar, de ser un instrumento de intercambio a una herramienta de coerción. Las sanciones financieras, el congelamiento de reservas soberanas, la exclusión de los sistemas de pago y la militarización de las finanzas internacionales han demostrado a los gobiernos de todo el Sur Global que la dependencia del dólar conlleva crecientes riesgos políticos. Cuando aproximadamente la mitad de las reservas de divisas de Rusia fueron congeladas, muchos ministerios de finanzas en todo el mundo se hicieron en silencio una pregunta que antes parecía casi inimaginable: si esto puede pasarle a Rusia, ¿por qué no a nosotros? El dólar, antes presentado como políticamente neutral, ha revelado estar profundamente incrustado en los objetivos estratégicos de Estados Unidos.

 

Sir Grayson Perry (Reino Unido), Comfort Blanket [Manta de consuelo], 2014.

El dólar sigue dominando la economía mundial no porque Estados Unidos produzca la mayor parte de los bienes del mundo, que no es así, ni porque represente la mayor parte del comercio mundial, que tampoco es así. En realidad, el dólar domina la economía mundial porque el sistema financiero internacional se articula en torno a él y porque los mercados construidos a lo largo de generaciones producen inmensos efectos de red. Las monedas de reserva no pueden reducirse a medios de intercambio. También son reservas de valor, unidades de cuenta, mecanismos de liquidación y los cimientos sobre los que se construyen vastos mercados financieros. Los gobiernos tienen dólares porque otros gobiernos los usan y los bancos prestan en dólares porque los prestatarios esperan devolverlos en esa moneda. Como demuestra cuidadosamente el dossier, el dólar sigue representando la mayor parte de la fijación de precios de las materias primas, las transacciones de divisas, las reservas oficiales y el financiamiento del comercio, aunque el peso económico relativo de EE. UU. haya disminuido constantemente. Esta contradicción, entre el menguante peso productivo de Estados Unidos y el papel central que sigue desempeñando el dólar, es lo que otorga urgencia al debate sobre la desdolarización.

Si bien gran parte del dinamismo industrial del siglo XXI se concentra ahora en Asia más que en el Atlántico Norte, las finanzas siguen organizadas en torno a Wall Street. La producción y las finanzas operan en distintas regiones geográficas y esa divergencia no puede resolverse automáticamente. La apertura de una bóveda de oro en Hong Kong, por ejemplo, demuestra la rápida expansión de la infraestructura de almacenamiento y comercio de lingotes en Asia, pero esos avances no crean por sí mismos un nuevo orden monetario. Gran Bretaña siguió siendo el centro financiero del mundo mucho después de que su supremacía industrial se erosionara, y del mismo modo EE. UU. sigue gozando del “privilegio desmesurado” mediante el uso global del dólar mucho después de que su participación en la manufactura se haya desplomado. La pregunta decisiva no es si el sistema del dólar está en declive (lo está), sino qué podría reemplazarlo de manera realista.

 


Sin embargo, la transición más allá del dólar no dependerá solo de cambios económicos, sino también de la innovación y construcción institucional. En su reciente artículo “Geopolitics and International Money – A Path to a New Reserve Currency” [Geopolítica y dinero internacional: un camino hacia una nueva moneda de reserva], el exdirector ejecutivo del Fondo Monetario Internacional y exvicepresidente del Nuevo Banco de Desarrollo, Paulo Nogueira Batista, Jr., plantea la pregunta: ¿qué arquitectura institucional se requeriría para construir una alternativa al sistema del dólar? Nogueira Batista sostiene que el RMB no reemplazará simplemente al dólar, lo que no sería ni probable ni deseable. El gobierno chino tiene poco interés en tal movimiento porque exigiría una liberalización mucho mayor de la cuenta de capital, permitiendo que el capital entre y salga de China con mayor libertad. Esto podría exponer al país a flujos financieros desestabilizadores, elevar el valor del RMB, encarecer las exportaciones chinas y debilitar precisamente las ventajas productivas que han hecho posible el desarrollo de China. El economista chino Yu Yongding ha presentado importantes propuestas para expandir el uso internacional del RMB, incluso en el contexto de los debates de los BRICS+ sobre la desdolarización. Sin embargo, incluso estas propuestas no sugieren reemplazar la hegemonía monetaria estadounidense por la hegemonía monetaria china.

A lo largo de la última década, los sistemas bilaterales y multilaterales de liquidación de divisas se han expandido rápidamente. Estos incluyen: el Sistema de Transmisión de Mensajes Financieros de Rusia (SPFS por su sigla en inglés), desarrollado en 2014; el Sistema de Pago Interbancario Transfronterizo de China (CIPS por su sigla en inglés), puesto en marcha en 2015; marcos de liquidación en monedas locales como el acuerdo entre Indonesia, Malasia y Tailandia establecido en 2018; acuerdos de bancos centrales que permiten a los países acceder a las divisas de otros en momentos de necesidad y cuentas especializadas, como las cuentas K de Gazprombank, que permiten que ciertos pagos transfronterizos eludan los canales basados en el dólar. Aunque estos instrumentos aún no han reemplazado al sistema del dólar, son parte de la infraestructura a partir de la cual podría surgir un nuevo orden financiero.

Nogueira Batista presenta un plan más ambicioso de construcción gradual y colectiva de un nuevo activo de reserva por parte de una coalición de países del Sur Global, respaldado por una nueva institución internacional y diseñado exclusivamente para liquidaciones internacionales y tenencias de reservas, no para la circulación doméstica. Tal moneda no aboliría las monedas nacionales, pero funcionaría como un instrumento de reserva común capaz de reducir la dependencia del dólar. Como sostiene nuestro dossier, la importancia de las alternativas institucionales al dólar no reside en el reemplazo inmediato de un marco monetario por otro, sino en la construcción de infraestructuras duraderas capaces de potenciar la emancipación de la humanidad.

 


No obstante, las instituciones por sí solas no agotan la cuestión más profunda. El debilitamiento del orden centrado en el dólar plantea un problema mayor que el diseño de una nueva moneda de reserva o una arquitectura de pagos diferente. El principal problema no es solo monetario, sino de desarrollo. Las instituciones que surgieron después de la Segunda Guerra Mundial organizaron las finanzas globales en torno a la protección de la riqueza más que a la transformación de la producción, fomentando la especulación mientras restringían la industrialización en gran parte del mundo antes colonizado. Un nuevo orden monetario debe ser juzgado, por lo tanto, no solo por la estabilidad del tipo de cambio, sino por su capacidad para financiar la transformación estructural, la actualización tecnológica, la soberanía alimentaria, la transición ecológica y el empleo digno. Los controles de capital, los bancos de desarrollo, los sistemas de pago y los activos de reserva deben servir para expandir las capacidades productivas en lugar de acumular activos financieros. En este sentido, el sucesor del régimen del dólar no puede simplemente reemplazar una moneda internacional por otra. Debe integrar las finanzas dentro de una arquitectura más amplia del desarrollo, de modo que la cooperación monetaria se convierta en un instrumento para la prosperidad compartida, el desarrollo soberano y la reducción de la desigualdad global.

 


El dinero es el eje central de todo en nuestro mundo porque gran parte de la vida se ha mercantilizado y se ha sometido a la disciplina del mercado capitalista. El agua se embotella y el aire se acondiciona, mientras que la nostalgia por el trueque permanece al margen de todas las negociaciones. El dólar se cierne sobre nosotros, y detrás de él se encuentra el vasto arsenal militar de Estados Unidos y la voluntad política de usar esa fuerza para defender su moneda. Cuando Washington Irving escribió sobre “el dólar todopoderoso” en La aldea criolla (1837), la frase era prematura. En nuestra época ha llegado a sentirse casi natural. La riqueza de los países del Sur Global ricos en recursos sale en dólares y regresa en forma de deuda, mientras que las ciudades irreales del dinero como Londres y Nueva York resplandecen con la riqueza social del mundo.

Pero hay un estremecimiento aquí y allá, como indica nuestro dossier. No queremos exagerar la realidad de la desdolarización. Queremos mostrar cómo el régimen del dólar sigue operando hoy, cómo se ha debilitado y por qué permanece estructuralmente intacto.

Cordialmente,

Vijay

Fuente: https://thetricontinental.org/es/newsletterissue/adios-al-dolar-estadounidense/

 

martes, 18 de abril de 2023

¿QUÉ PASARÍA SI EL DÓLAR CAE?

 


Publicado el 18 de abril de 2023 / Por Pablo Heraklio

 

El Mundo se desdolariza, EEUU prevé un nuevo ciclo de quiebras. Pero está a punto de cometer el peor de los errores: su plan de rescate cuenta con la impresión de nueva moneda. Un breve análisis de los cambios económicos que sucederán en el país en los próximos 5-10 años..

Así lloran los economistas de la Escuela Austriaca y la Heritage Foundation, think tank neoliberal. Será duro para todo el planeta, pero sentémonos con palomitas y observemos el espectáculo, no todos los días se ve caer un imperio.

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Salud! PHkl/tctca

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Traduccion tarcoteca – ¿Qué pasa si el dólar cae? – Peter St. Onge, Ph.D. 9.4.2023

En las últimas semanas, los principales países se han alejado del dólar estadounidense, lo que genera dudas sobre el papel dominante del dólar en el mundo a lo largo del tiempo. Hace 8 semanas, solo naciones parias como Irán o Rusia intentaban desdolarizar. Ahora es Brasil, Francia, incluso Arabia Saudita, el socio principal del acuerdo de “petrodólares” desde hace décadas.

.Si el dólar pierde su posición como moneda de reserva mundial, será catastrófico para la economía estadounidense. Catastrófico para el pueblo estadounidense, sobre cuyas espaldas se construyeron 80 años del estatus de reserva monetaria mundial. Y perjudicará a miles de millones de extranjeros, para quienes el dólar ha significado décadas de ser intimidados, al mayor cebo y cambio de la historia.

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El Dólar en Riesgo

A fines de marzo, Arabia Saudita anunció que fijaría el precio del petróleo en yuanes chinos. Incluso la CNN estaba preocupada, en una rara muestra de conciencia de situación, mientras que la Fox se preocupaba por “Weimar”: la hiperinflación..

El dólar ha sido moneda de reserva mundial indiscutible desde la década de 1940. El estatus de moneda de reserva se ve muy bien en el papel: puedes imprimir pilas de papel verde y los extranjeros te dan cosas geniales como tostadoras, autos de lujo y minas de cobre. El problema es quién se beneficia: ¿a quién se está pagando cuando los extranjeros clama por el papel verde?.

Desafortunadamente, no es al pueblo estadounidense, es quienquiera que esté imprimiendo dinero: la Reserva Federal Fed, es decir, es al Tesoro a quien se entregan ganancias mal habidas y, lo adivinaste, Wall Street. Bancos comerciales..

Para ver por qué, imaginemos que los extranjeros no quisieran dólares. La Reserva Federal y los bancos solo podían imprimir un poco, ya que imprimir mucho generaría inflación y los votantes los descartarían..

Pero si los extranjeros quieren muchos dólares, la Reserva Federal y los bancos pueden imprimir un montón de dólares. Es como un río que fluye hacia el depósito de suministro de dinero, emparejado con un río que fluye hacia los extranjeros. El depósito se mantiene estable, los votantes no se amotinan..

Pero observemos a dónde fueron las ganancias. Ese río para los extranjeros no fue para nosotros, los tenedores de dólares: somos el reservorio, no cambiamos. Las ganancias pasaron directamente a través de nosotros hasta la fuente del río: el Tesoro de los EEUU y Wall Street..

Entonces, como el resto de nuestro sistema financiero de compinches, es un ajetreo. El pueblo estadounidense cree que se está beneficiando del estatus de reserva, pero las ganancias fueron succionadas y entregadas a las personas que diseñaron el despojo institucional que llamamos sistema financiero.

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Entra Weimar

Ahora, aquí está el problema. ¿Qué pasa si los extranjeros de repente no quieren dólares?.

Tal vez China les está pagando para vender petróleo en yuanes, o tal vez la Reserva Federal perdió el control y crea demasiada inflación..

La demanda se agota, el dólar comienza a perder valor y los extranjeros comienzan a preocuparse de que sus ahorros de toda la vida y las tesorerías corporativas se estén derritiendo. Se venden fuera del dólar. Un poco al principio, cada vez más si se acelera..

Ahora ese río a los extranjeros se invierte; fluye de regreso al depósito. El dólar se derrumba. 70 años de impresión de dinero de la Fed y Wall Street regresan como un tsunami corriendo por un cañón. Estamos hablando de inflación de dos dígitos, durante varios años, como mínimo..

Si arruinan la situación, el estatus de moneda de reserva podría convertirse en una trampa, una catástrofe absoluta para el pueblo estadounidense.

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¿Cuáles son las etapas de la desdolarización?

Entonces, ¿qué pasa si el dólar cae?.

Para empezar, los extranjeros no necesitan tantos dólares. Lo que significa que hay dólares extra que nadie quiere. Esto hace que el precio del dólar caiga, se debilite..

Por lo general, es lento al principio, luego aumenta la velocidad si continúa, una carrera progresiva hacia las salidas. Esto se debe a que los primeros en salir solo pierden un poco, pero cuanto más esperen, más perderán..

¿Quién se queda con la patata caliente a medida que el dólar pierde cada vez más su valor?

Fácil: estadounidenses. Las únicas personas en la tierra que están realmente obligadas a usar el dólar estadounidense gracias a una oscura ley aprobada en 1862 como una emergencia en tiempos de guerra que, sin embargo, logró mantenerse durante 151 años..

Entonces, los estadounidenses no tienen otra opción: a menos que cambien sus dólares por oro, Bitcoin o cabras, se hundirán con el barco.

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¿Qué les pasará a esos americanos?

La caída del dólar eleva el precio de todo lo que ingresa a Estados Unidos. Pero también eleva el precio de todo lo que se comercializa en los mercados mundiales. Es decir, las materias primas y los componentes importados que impulsan las fábricas estadounidenses y sostienen a los consumidores estadounidenses..

Los primeros en saltar serían los precios de la gasolina, el combustible para calefacción y los alimentos; todos provienen de mercados mundiales. Junto con los medicamentos, ya que China tiene un dominio absoluto gracias a nuestra estúpida sobre-regulación [XDDD pobre liberal!]; de hecho, esto es más o menos cierto para todos los productos de consumo que China domina: nos disparamos en el pie y ahora vuelve a mordernos..

Luego, esos costosos productos básicos y los precios de los insumos se derraman a través de la cadena de suministro. Subiendo los precios en una industria tras otra: automóviles, materiales de construcción como acero u hormigón, ropa, muebles, televisores, computadoras, dispositivos médicos..

Atrás quedaron los días de los lujos asequibles, ahora tienes que trabajar para conseguirlo.

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El evento principal: flujos de capital

Y ahí es cuando comienza el evento principal: los flujos de capital..

Si los extranjeros se ponen nerviosos no solo venderá dólares, venderán activos denominados en dólares. Empezando por los más líquidos: acciones, bonos, bonos del Tesoro. Estos son fáciles de negociar: las acciones de IBM son más fáciles de vender que una fábrica taiwanesa en Wisconsin, por lo que van primero..

Alrededor del 40% de las acciones estadounidenses son propiedad de extranjeros y alrededor de un tercio de los bonos corporativos. Si los extranjeros comienzan a huir, ambos caen. Esto podría reducir su 401k [modalidad de pensión] casi a la mitad y podría aumentar los costos de los préstamos para las empresas a niveles imposibles..

Lo que lleva a quiebras masivas, además de la ola de quiebras que la Fed ya está diseñando para tratar de detener la inflación que comenzó..

No termina ahí: un tercio de los bonos del Tesoro de EEUU son propiedad de extranjeros: más de $ 8 billones en bonos. Si los extranjeros comienzan a deshacerse de ellos, el servicio de la deuda del gobierno de EEUU aumentará potencialmente en cientos de miles de millones de dólares al año. O, mucho más probable, obliga a la Fed a intervenir y comprar toda esa demanda extranjera, inundando aún más billones en la economía..

Esto cambiaría la inflación de la noche a la mañana y volvería a los dos dígitos.

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Conclusión

Hay maneras de detener esto. Pero dado el espectáculo circense de Washington para elevar el techo de la deuda una vez más, junto con su obsesión con las sanciones, que ahuyentan a los países extranjeros del dólar, Washington no está ni remotamente cerca del pensamiento serio necesario para solventar el problema..

Perder el estatus de moneda de reserva mundial podría arrasar la economía estadounidense y arruinaría al pueblo estadounidense. Ningún país necesita el estatus de moneda de reserva; después de todo, no beneficia a su gente. Pero, como escalar un acantilado a pelo, una vez que llegas a la mitad, es mejor que no te sueltes.

Fuente: https://kaosenlared.net/que-pasaria-si-el-dolar-cae/