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viernes, 27 de marzo de 2026

UN DEBATE EN TORNO A LOS HECHOS HISTÓRICOS EN EL AGRO PERUANO

 


Posiciones de Gonzalo Fernandez

¿Dónde queda, para qué sirve el llamado a "Peruanizar el Perú?    Resulta que para valorar algo tan nuestro, tan peruano, como la Reforma Agraria empezada a implantarse en 1969, el autor del comentario nos hace viajar en el tiempo a lejanas latitudes del planeta tierra. ¿Eso es la materialización de "Ni calco ni copia, creación heroica”??

El comentarista para interpretar lo ocurrido en el Perú nos lleva a hacer un paralelo con !!RUSIA!! Para esto arranca con estudios teóricos de Carlos Marx de 1872, es decir de hace 154 años, referidos a Inglaterra. Luego menciona a Federico Engels quien estudio las guerras campesinas en Alemania, referidas al año 1525 !!! ¡¡No me jodan!!

En 1525 Pizarro no había arribado aún a Cajamarca y un conflicto de esos años en los campos de Alemania, va a servir para interpretar lo hecho por el Gral Velasco... ! ¡Dios Mio!

En el Perú, además de Mariátegui, se ha escrito libros, tesis, tratados, ensayos, artículos, se han organizado conferencias, paneles, etc.  sobre la RA 1969 y sus consecuencias. Sin embargo, para el comentarista nada de eso existe. Se limita a mencionar un autor cuyo aporte es muy relativo. Cuando Arones pisa tierra, escribe disparates sin sustento alguno. Todo por no decir: "la reforma agraria de 1969 fue pro terrateniente" mayúscula estupidez solo comparable a la de: "el régimen de Velasco fue fascista"

Respecto a la reforma agraria de 1969, el articulista quiere sorprender recurriendo al tremendismo de la autoridad de los investigadores académicos, como si tales fuentes fueran unánimes en lo que el plantea como principio indiscutible: que la reforma agraria de 1969 fue revolucionaria, además única en su género; pero esto es una maniobra falaz, los investigadores no son unánimes y hay diferencias entre ellos.

Concedamos primero que no se debe evaluar la reforma del 1969 con el prejuicio seudogerencial de la derecha oligárquica desplazada, la cual condena como “colectivista” lo que fue, en realidad, un modelo cooperativista formal. Esta forma de organización, tan exaltada como si fuera una “creación heroica” del militar Velasco, fue una forma de sociedad privada seudo autónoma, copiada del modelo “ni capitalista ni comunista” de Yugoslavia, país que participó en el plan Marshall norteamericano después de la segunda guerra mundial. Claro que no sabemos si el articulista ignora estos antecedentes, tanto el modelo de autogestión yugoslavo como la reforma agraria del General Mac Arthur en Japón, también impulsada por Estados Unidos, o el articulista lo sabe y pretende tomar por ignorantes a los que hemos estudiado fríamente los números y los hechos históricos.

Pero tampoco se debe asumir el punto de vista apologético que exalta a Velasco Alvarado (“el general Velasco”, análogo ideológicamente en el culto a la personalidad a “el presidente Gonzalo”, los apologistas se parecen en ese aspecto) como si fuera un líder “tercermundista” que superó al capitalismo y al comunismo. Vamos a las cifras: los campesinos involucrados como socios del modelo cooperativista de las CAP fueron SOLAMENTE el 5 % del total del campesinado peruano, llegando como máximo al 8 % en el mejor de los casos (KAY, Cristobal), así que la demagogia de los velasquistas-antauristas se desmorona con la realidad y los datos duros (el famoso “dato mata relato”). La inmensa mayoría del campesinado permaneció en las comunidades campesinas indígenas, dedicadas al cultivo de subsistencia y al pastoreo extensivo, y en el minifundismo más vinculado al mercado local y nacional. Estas CAPS se dividían entre los complejos agroazucareros de la costa norte y las Caps no azucareras. El aspecto positivo que se reconoce, digámoslo de frente, fue el derrocamiento de la oligarquía azucarera, representa una contradicción en el seno de las clases explotadoras, el nuevo sector comercial y financiero urbano -del cual Velasco fue un impulsor, (mediante el endeudamiento con los petrodólares y el FMI, aprox 1900 millones de dólares)- desplazó a la oligarquía latifundista costeña en su posición económica y en su hegemonía política, los nuevos ricos aupados con Velasco ya eran banqueros y comerciantes, el caso paradigmático es el grupo Romero, que de terrateniente pasó a la banca. Esto ocultan y pretenden que olvidemos los apologistas velasco-antauristas.

Pero en el resto de CAPS no azucareras los conflictos internos entre capas de trabajadores, las deudas, los despilfarros, las gestiones improvisadas, pero sobre todo las deudas hicieron que dentro de las cooperativas se iniciasen unos procesos de parcelación desigual y muy disputada. Estos procesos son vistos por muchos especialistas como un accidente desafortunado que llevó al fracaso a la “revolución tercerista” agraria de Velasco. No hay tal: la deuda fue el camino para transferir a los parceleros un proceso de acumulación de capital y desarrollo de monocultivos comerciales, pues desaparecieron todos los rastros de yanaconaje y de subsistencia. Sobre todo en la costa y en los valles templados de la sierra la parcelación derivó en competencia aguda entre los campesinos que persistían y los que quebraban, los que persistían tenían deuda heredada de las CAPS y los que quebraban vendían la tierra y se desplazaban: se creó así un mercado interno más diversificado.

Aquí hacemos la aclaración de que tal parcelación no se trató de una “vía campesina”, pues la vinculación con la banca privada y los prestamistas unía a varios de los nuevos parceleros con el mercado internacional de fertilizantes, semillas y agrotóxicos, ni tampoco fue una “vía terrateniente” clásica de países capitalistas independientes; se trató de una “vía neocolonial agraria”, la cual luego se intensificó con los gobiernos de Belaunde y García primero y después con la recomposición de un nuevo latifundismo con Fujimori; así que tampoco le damos crédito a los análisis maniqueos de la oligarquía desplazada (lampadia, IPE y otros)  ni a los “análisis” de apologistas etnonacionalistas del “tercer camino”, asimismo tampoco le damos valor actual a las disquisiciones de Arones, las cuales son demasiado doctrinaristas, e inaplicables a la situación actual, no porque el Perú sea un país andino místicamente profundo y con una mentalidad especial y demás sandeces que repiten los etnonacionalistas, los racistas inversos y los velasquistas apologetas insipientes, sino porque el país es un país semicolonial en el cual se ejecutó primero una gestión privada cooperativa de endeudamiento, luego una segunda fase, monitoreada por la banca urbana, de fraccionamiento, quiebra y venta de las antiguas CAPS y finalmente un proceso de concentración de tierras en base al apoyo del estado a empresarios agroexportadores modernizados. Y no hablamos de “camino capitalista a secas” sino de un modelo de fases de gestión asesorada pública y gestión asesorada privada, pero conservando como saldo final la propiedad privada de la tierra en las zonas naturalmente productivas: Costa principalmente.

Por otro lado, entendamos que el país fue  sometido a diversas corrientes extranjeras reaccionarias y anticomunistas, una de las cuales fue justamente “el tercer camino” tercermundista de Velasco, Tito y Nasser -todos fracasados- tesis que ahora recogen los posmodernos de la “decolonialidad del poder y del saber”, estos nostálgicos asumen el “socialismo” peruano a partir de un culto artificial a pensamientos mágicos e irracionalistas, sea la Pachamama, el velasquismo ulisollantista, o ahora el fascista heideggeriano de Duguin. Así que no vengan con su supuesto indigenismo puro sin contaminación occidental, que bien afines al fascismo trasnochado étnico son.

En cuanto a las SAIS, la reforma agraria no restituyó las tierras comunales despojadas por las antiguas haciendas a las comunidades, el modelo SAIS integraba a las comunidades en sus límites precarios, sin cuestionar los despojos de los hacendados, solo convertía a las comunidades en beneficiarios rentistas de una problemática y futura ganancia de las actividades de la hacienda central convertida en SAIS, aquí si se podría hablar de un modelo próximo de evolución terrateniente burocrático, pero no hay que olvidar que las SAIS solo integraban como máximo hasta un 40% del total del campesinado peruano, así que tampoco los velasquistas pueden ufanarse de un “logro revolucionario” en estas zonas. El proceso de destrucción de las SAIS fue más rápido, sin mediación de deuda con banca urbana y con conflictos latentes entre diversas comunidades para integrar  las tierras de la SAIS a sus parcelas comunales propias; es decir, varias comunidades luchaban entre sí para tomar posesión de las parcelas o las zonas de pastoreo, así quedo una situación de conflicto latente entre comunidades, pero se llevó a cabo de todas maneras la parcelación, el reparto de ganado y la zonificación informal de pastos hacia diversas comunidades. Tal situación pretendió ser capitalizada por el senderismo extremista, pero fracasó al cabo de pocos años de iniciadas sus acciones. Actualmente esas zonas están atrasadas, castigadas por la emigración y dependientes más que nunca del consumo urbano y de los intermediarios nativos informales, el saldo de la reforma agraria fue más negativo en esas zonas. Sin embargo, no todo es negativo, lo positivo está en que las parcelaciones particulares serranas y en parte las parcelaciones particulares costeñas, repito, solo en parte, dan soporte a una característica que solo tiene el Perú: un cierto grado de soberanía alimentaria y una biodiversidad botánica y ganadera que da un soporte de vida a una economía nacional y a un mercado interno. Esta situación ya se perdió en Chile, Argentina y Brasil. Perú todavía tiene una gran cantidad de campesinos productivos, pero esto no fue mérito de Velasco, como quieren hacernos creer los apologetas, sino de los campesinos mismos

Tampoco nos da miedo situar a los personajes que agita como tótems el articulista, Entonces postulamos que los análisis de Mariátegui sobre el campesinado tendrán a lo más una disminuida y muy pequeña vigencia ahora, debido a la división interna de las comunidades campesinas, la economía mercantil lleva a esta diferenciación inevitable. Por esta última razón el etnicismo del campesinado en su conjunto es residual, aunque puede exaltarse en algunos sectores urbanos en forma artificial, pero siempre mezclado con racismo inverso y con anticomunismo, como claramente se distingue en los articulistas F. y E. En cuanto a Quijano, del trotquismo pasó al posmodernismo en su versión “decolonial”, la cual comparte con Dussel y Kohan, mexicano y argentino respectivamente, como buen posmoderno desecha el factor económico por ser este factor un planteamiento “marxista” y europeo para destacar en cambio la “mentalidad”, la colonialidad está en la mente, no en las estructuras internacionales ni en las ideologías y el estado. Arguedas hizo etnografía y literatura y es una de las bases de la nacionalidad, pero querer hacer de él un teórico que superó al marxismo es solo un delirio antaurista o pachamamista, delirio que continúa los postulados indigenistas de Luis E Valcárcel. Salazar Bondy tuvo un análisis aproximado al marxismo, quien haya leído “Lima, la horrible” se puede dar cuenta de esto, no nos tomen el pelo.  

Posiciones de Alonso Emilio

Hay que valorar el alcance del velasquismo en sus logros y sus fracasos. Ya sabemos que no se trató de una revolución proletaria y ni siquiera campesina. Se dio de arriba a abajo a través del poder de los militares y la burocracia estatal. Pero Velasco atacó directamente la colonialidad del poder (¿alguien lo ha hecho con más efectividad en el Perú? No las guerrillas, ni el PC, no SL, ni la Izquierda Unida, ni Humala, ni Perú Libre, ni Castillo.

Además, la valoración de la identidad quechua, pese a ser limitada, vale mucho. Revalorar el quechua no es como imponer el alemán o latinizar al mundo. Mientras sigamos con el esquema que todo lo reduce a la clase social no vamos a lograr valorar el proceso de Velasco. Entonces, hay mucho de la peruanización del Perú.

Nosotros los peruanos del interior, de la sierra tenemos un problema con la fractura que hay con la costa. El hombre de la costa muchas veces no dimensiona el problema de la identidad andina atada a su situación socio-económica. Después de todo, en la costa desaparecieron TODOS los idiomas nativos (Culli, Hibito, Cholón, Muchik, Sechura, Tallán, Quingnam, etc.). Hoy el quechua costeño está muerto. El hombre de la sierra —muchas veces— al ir a la costa se avergüenza de su clase social (ej. campesino), idioma, apellido, color de piel, rasgos físicos, idiomas nativos, dialecto español, pueblo de origen, prendas tradicionales, y hasta de sus papás.

Todo eso es parte de la colonialidad del saber y sobre todo la colonialidad del ser. Velasco intentó atacar eso, exitoso o no, merece mayor cuidado en estudiar.

Es desconocimiento y terquedad. No existen Quijano, Salazar Bondy, Flores Galindo, Gamaliel Churata, Arguedas. La izquierda marxista "ortodoxa" los entierra, los ignora. ¿Esos hombres se sacaron la mugre por gusto para crear lo que hicieron y dedicar su vida a entender mejor el Perú para transformarlo?

No vale la pena refutar a este señor, su ignorancia es supina y su argumentación es pobre y patética, pero diremos algunas palabras sobre el militar Velasco: su política demagógica “ni capitalista ni comunista” se inspiró, como ya se ha dicho, en el titoismo y el nasserismo, la nacionalización de “recursos estratégicos” no era incompatible con los préstamos de la banca privada, como también ya se ha dicho; la política demagógica se combinaba con una dura represión a los movimientos populares urbanos, particularmente los de clase media, obreros y estudiantiles: Huanta y Ayacucho, mina Cobriza, represión de estudiantes de Lima. Velasco es el precursor de personajes dúplices en el campo internacional, como Kadafi y Saddam Hussein: por un lado, tienen actitudes y medidas nacionalistas, como nacionalizaciones de compañías norteamericanas y por otro lado siguen los lineamientos contrarrevolucionarios y anticomunistas de Estados Unidos. Lo que podemos admitir es que debimos haber tenido una doble política con esos tipos de gobiernos, por un lado, denunciar y combatir su represión y su intento de avasallamiento de movimientos populares, pero, por otro lado, apoyar críticamente las medidas nacionalistas, a pesar de su posterior fracaso. Justamente el militar Velasco se vio desbordado cuando la represión tocó a la prensa oligárquica, desde dentro de su gobierno y desde fuera de su gobierno, con Kissinger vía Morales Bermúdez, conspiraron para matarlo y sacarlo del poder, en el marco de la operación Cóndor. Esta operación barrió con lideres militares, como Torrijos en Panamá y Torres en Bolivia. Situaciones que no pudimos interpretar a tiempo por el radicalismo meramente antigubernamental; pero eso no quiere decir que los movimientos de resistencia, particularmente los estudiantiles, estuvieran mayormente equivocados, pues la política educativa velasquista era copia fiel del departamentalismo norteamericano y se resistió en esa época.

Finalmente, Arones trae provocadores, como F. y E., para desviar la polémica de temas realmente importantes a una discusión estrictamente localizada en el pasado, sin compromiso ni ideológico ni organizativo, concorde a su línea frentista indiscriminada y academizando el marxismo a un mero método de análisis.

27 marzo 2026

Un peruano sin más.

sábado, 5 de julio de 2025

UNA APROXIMACIÓN A LA ARQUITECTURA DE UN NUEVO ORDEN: EL DERECHO A LA AUTODEFENSA DE LAS COMUNIDADES

 


3 de julio de 2025

Afroféminas


Cuando piensas en «autodefensa», ¿qué te viene a la cabeza? Quizás una imagen de respuesta física, un acto de reacción ante un peligro inmediato. Pero para las comunidades negras y racializadas que vivimos bajo el peso de la opresión sistémica, esa palabra tiene un significado mucho más profundo y poderoso.

I

Hace tiempo que hemos dejado de ver la autodefensa como un simple acto de parar un golpe. Ahora la entendemos como un proyecto. Un proyecto proactivo, comunitario, que lo abarca desde nuestra seguridad en las calles, nuestra salud mental, el orgullo y reconocimiento por nuestra cultura y hasta nuestra independencia económica. Esto va de empezar a construir, aquí y ahora, las condiciones para que podamos vivir con dignidad y felicidad.

Aquí no te vamos a contar cómo aguantar los golpes de la vida y el sistema. Aquí vamos a sumergirnos en cómo estamos tejiendo redes de cuidado y poder para hacer frente a un Estado que, con demasiada frecuencia, nos da la espalda o directamente nos convierte en su objetivo. Y para entender cómo lo hacemos, vamos a mirar a los colectivos antirracistas que están trabajando sobre el terreno en Europa. A través de su arte, su cultura y su activismo, nos están mostrando el camino, construyendo sus propias instituciones para cuidarse, empoderarse y resistir. Desde clases de defensa personal hasta talleres de danza, mercados comunitarios o servicios de salud mental. Ante un sistema hostil está claro que no esperamos que nos protejan. Nos protegemos nosotras mismas.

¿Quién tiene derecho a defenderse?

Para entender por qué necesitamos defendernos por nuestra cuenta, primero hay que mirar de frente al problema, para constatar que el Estado no es un árbitro neutral. De hecho, es a menudo el actor principal que decide quién es vulnerable y quién no. La filósofa Elsa Dorlin lo clava en su ensayo Autodefensa: una filosofía de la violencia. Nos muestra cómo el Estado moderno se ha adueñado del monopolio de la violencia, creando sistemáticamente «cuerpos indefendibles». Cuerpos como los nuestros, cuyas vidas valen menos y cuyos intentos de protegernos son, de entrada, criminalizados.

Dorlin destroza el mito de que el Estado nos protege a todos por igual. La historia no miente. El control de las armas y el derecho a la defensa nunca han sido justos; han sido herramientas de dominación. Piensa en el Código Negro francés de 1685: prohibía a las personas esclavizadas llevar «cualquier arma o palos grandes» bajo amenaza de latigazos. O en la Argelia colonial del siglo XIX, donde el Estado francés desarmaba a los nativos mientras armaba a los colonos. Así es como funciona el sistema, creando un desequilibrio de poder donde a unos se nos considera un peligro y se nos desarma, mientras que a otros se les arma para mantener el orden y la jerarquía racial.

¿Te suena familiar? Debería. Ese desarme colonial está conectado con la violencia policial de hoy. La idea de que «la vida de algunas personas vale tan poco que un adolescente negro puede ser tiroteado» es la herencia directa de todo aquello. En el caso del adolescente Trayvon Martin, asesinado a tiros, ser negro y llevar sudadera con capucha, fue suficiente para que se le viera como una amenaza, negándole la presunción de inocencia y, al final, la vida. La historia del control de armas es, en realidad, la historia de cómo se fabrican cuerpos vulnerables, cuyo derecho a la autodefensa se ve como un conato de rebelión. Como dice Dorlin, vivimos bajo un Estado que «defiende a los violadores y desarma a las mujeres», una crítica brutal que nos enseña cómo esta lógica se extiende a toda persona minorizada.

Y sobre esta base, la legendaria Angela Davis le pone nombre a la trampa ideológica. Davis denuncia cómo el sistema legal y los medios de comunicación trabajan sin descanso para pintar cualquier acto de autodefensa de una persona negra como una «agresión criminal». Es una lógica perversa: «cuando los negros recurren a la autodefensa», explica Davis, esta es «tergiversada y convertida en sinónimo de agresión criminal». Mientras tanto, la violencia de la policía se lava la cara con términos como «homicidio justificable».

Aquí está la clave; el Estado intenta borra la diferencia entre un delito individual y un acto político colectivo. No es lo mismo saltarse una ley por interés propio que hacerlo en nombre de un pueblo oprimido por esa misma ley. Quien hace lo segundo es un prisionero político. Su verdadero «crimen» no es la acusación formal, sino su «audacia política»: su atrevimiento a desafiar un orden injusto. Figuras como Nat Turner o Robert F. Williams no fueron perseguidos por asesinato o secuestro, sino por luchar por la abolición de la esclavitud o por el derecho de los negros a armarse.

Si juntas a Dorlin y a Davis, la conclusión es inevitable: si el Estado es quien crea tu vulnerabilidad y quien criminaliza tu resistencia, no puedes esperar que te proteja. Tienes que actuar contra él.

Cuidarse es un acto político

La opresión no solo nos golpea por fuera. Libra una guerra silenciosa por dentro, en el terreno de nuestras emociones, nuestra mente y nuestro espíritu. Para luchar en ese frente, la autodefensa tiene que ser también cuidado y sanación. Y aquí, la voz de la escritora y activista Audre Lorde es imprescindible.

Su frase más famosa es un auténtico manifiesto: «Cuidar de mí misma no es autocomplacencia, es autoconservación, y eso es un acto de guerra política». Para entender el peso de estas palabras, hay que saber quién las escribió. Lorde era una mujer negra, lesbiana, madre, poeta y feminista, y escribió esto mientras luchaba contra un cáncer de hígado, después de haber sobrevivido a un cáncer de mama. El autocuidado para ella era una lucha literal por la vida en dos frentes: contra la enfermedad que destruía su cuerpo y contra una sociedad que era hostil a cada fragmento de su identidad.

En ese contexto, el «autocuidado» es un acto de pura resistencia. Es insistir en tu propia humanidad en un mundo que te la niega cada día. Es decir «yo importo» en un sistema que preferiría que no existieras.

Claro que, en las últimas décadas, el capitalismo ha intentado robarle este poder al concepto. Lo ha vaciado, lo ha mercantilizado y lo ha reducido a bombas de baño y retiros de yoga carísimos, convirtiendo el bienestar en un producto de lujo. Pero el verdadero autocuidado, el de Lorde, nunca fue un capricho individual. Mucho antes de que se pusiera de moda, el Partido Pantera Negra ya sabía que la salud y el bienestar de la comunidad eran claves para poder resistir. Entendieron que, si el sistema no te cuida, tienes que cuidarte a ti misma y, sobre todo, cuidarnos entre nosotros.

https://afrofeminas.com/2025/07/03/la-autodefensa-es-construir-un-futuro-i/?jetpack_skip_subscription_popup

 

II

El legado de los Panteras Negras

Para entender cómo se organizan los movimientos de hoy, hay que mirar al al pasado, al precedente histórico, en nuestra opinió, más potente: el Partido Pantera Negra para la Autodefensa (BPP). Fundado en 1966, el BPP desarrolló un plan de liberación que iba mucho más allá de la imagen sesgada de las patrullas armadas. Su Programa de Diez Puntos era un manual integral de autodefensa comunitaria, y su influencia sigue viva.

El programa era brillante por su sencillez y su visión completa. No pedían, exigían poder para decidir su destino, ademas de pleno empleo, vivienda digna, una educación que contara su verdadera historia, el fin de la brutalidad policial y, como resumen de todo, «tierra, pan, vivienda, educación, vestido, justicia y paz».


Entendieron que la seguridad física no sirve de nada sin justicia social y económica. Por supuesto, su nombre incluía «Autodefensa», y organizaron patrullas armadas para vigilar a la policía y proteger a su gente. Pero esa era solo una pieza del puzle. Combinaron esas patrullas con «programas de supervivencia»: desayunos gratis para niños, clínicas de salud comunitarias, programas extraescolares. Era una estrategia alejada de la caridad asistencial. Sabían que una comunidad no puede defenderse si tiene hambre, está enferma o no tiene educación.

Seguramente el punto de su decálogo más relevante fue el 5: «Queremos una educación para nuestra gente que muestre la naturaleza verdadera de esta sociedad estadounidense en decadencia. Queremos una educación que nos enseñe nuestra verdadera historia y nuestro papel en la sociedad actual». Se dieron cuenta que la opresión también es una guerra por el relato. Exigir una educación descolonizada era un acto de autodefensa intelectual, para que la gente tuviera las herramientas para entender el mundo y poder cambiarlo.

¿Te suena familiar todo esto? El fin de la brutalidad policial se traduce hoy en clases de defensa personal en algunos centros y asociaciones. La exigencia de una educación se suple con la educación on line que realizan numerosos grupos y asociaciones, y se refleja en proyectos de memoria histórica y escuelas de arte para talento racializado. La lucha por la autonomía económica vive en los mercados comunitarios. Y los programas de supervivencia son los ancestros directos de los servicios de salud mental y redes de apoyo actuales que algunas estamos organizando. El manual de los Panteras sigue vivo.

Tejiendo el futuro

Entonces, ¿cómo encontramos todo esto hoy, en nuestras calles, en nuestros países? Los colectivos antirracistas de hoy son la encarnación viva de toda esta teoría y este legado. Ejemplos como Afroféminas, Espacio Afro en Madrid, Mujeres Afro (en) Canarias o la Colectiva Akoben en Costa Rica son una prueba de que la autodefensa afectiva, cultural y política que ya está en marcha. Hay más nombres, como United Minds de Valencia o Periferias Cimarronas de Barcelona también forman parte de este tejido.

Todo empieza con el objetivo de construir «espacios propios e independientes». Esto, en sí mismo, ya es un acto político radical. Es admitir que las instituciones y organizaciones políticas que existen no son seguras para nosotras y decidimos construir algo nuevo desde cero.

Y sus / nuestras actividades demuestran una estrategia de autodefensa total:

Para el cuerpo: No son solo clases de defensa personal. Son talleres de danzas ancestrales que nos permiten reconectar con nuestras raíces y celebrar nuestros cuerpos en un mundo que intenta controlarlos o invisibilizarlos. Es reapropiarse del cuerpo como un lugar de poder y alegría.

Para la mente y el alma: Ofrecen atención psicológica con profesionales que entienden el trauma racial. Organizan fiestas y encuentros para celebrar nuestras identidades, creando santuarios de alegría que contrarrestan el desgaste del racismo diario.

Para la cultura y el intelecto: Crean archivos para recuperar la memoria histórica que nos han borrado. Montan escuelas de cine o talleres de escritura para que seamos nosotros quienes contemos nuestras propias historias, arrebatándole el poder a una industria que vive de estereotipos.

Para la economía y la comunidad: Impulsan mercados para que el dinero se quede en la comunidad, construyendo un pequeño ecosistema económico que nos fortalece desde dentro. Crean espacios de trabajo colaborativo y se financian a través de la propia gente para no depender de nadie.

Para la Justicia: Asesoran en conflictos de delitos de odio, interponen denuncias y dan información a la comunidad sobre cómo proceder ante controles policiales abusivos o ataques racistas.

Afroféminas

https://afrofeminas.com/2025/07/06/la-autodefensa-es-construir-un-futuro-ii/?jetpack_skip_subscription_popup


ATAQUE ARMADO CONTRA LA COMUNIDAD PURHÉPECHA CHERÁN K’ERI DEJA UN ASESINADO Y UN HERIDO

 

02 julio 2026

Ciudad de México| Desinformémonos. La comunidad de Cherán K’eri fue víctima de un violento ataque en la meseta purhepecha de Michoacán, por lo que se activó su guardia de seguridad autónoma y resistió la agresión. El pueblo activó las barricadas para proteger a la población.

En un comunicado urgente señalaron que este no es un ataque único y aislado, sino el resultado de una «escalada de violencia» en el estado que afecta a las comunidades m. En las últimas semanas diversos pueblos han sufrido amenazas, incursiones armadas y despojo territorial. Entre estos pueblos están Nahuatzen, Arantepacua, Capácuaro y Santa Fe de la Laguna.


Cherán ha sido violentado desde que expulsaron a los partidos políticos y al crimen organizado con la intención de proteger a su gente y sus bosques de la corrupción. Construyeron un sistema de auto gobernación reconocido legalmente y constitucionalmente.


Denuncian estos hechos de violencia y rechazan cualquier intento de intervención armada que intente desmantelar su forma de vida. Exigen respeto a su derecho al autogobierno y a la seguridad comunitaria.


A continuación el comunicado completo:



Fuente: https://desinformemonos.org/ataque-armado-contra-la-comunidad-purhepecha-cheran-keri-deja-un-asesinado-y-un-herido/