06/03/2021
Articulista
Organizaciones llamaron a una nueva Huelga
General Feminista este 8 de marzo en Plaza Baquedano y distintos
puntos del país bajo medidas y resguardos sanitarios.
Un 8 de marzo y en plena crisis sanitaria, se conmemora el
próximo lunes un nuevo Día Internacional de la Mujer, donde diversas
organizaciones feministas y colectivos internacionales llamaron a salir a las
calles, sin descartar también manifestarse de manera virtual como una
posible alternativa.
Entre las principales demandas, se exige
paridad, educación no sexista, aborto libre y legal, mejores condiciones para
privadas de libertad y mujeres inmigrantes. Además, una solución a las fallas
anticonceptivas que provocaron más de 110 embarazos no deseados.
DECLARACIÓN ORGANIZACIONES
Nos hemos convocado desde la diversidad de
coordinadoras, agrupaciones, redes, colectivas, asambleas, cabildas y espacios
en los que nos organizamos para llamar juntas y juntes a la jornada de
movilización y Huelga General Feminista de este 8 de marzo. Este día nos
hermana con todas las mujeres y disidencias del mundo. Nos hermana en el pasado,
en el presente y también en el futuro de esa vida hacia la que vamos.
Somos muchas las que hoy nos hacemos presentes.
Somos las que tienen dos, tres, cuatro jornadas, las que cuidan, las que se
endeudan para estudiar, las migrantes, las que enseñan en aulas virtuales, las
con diversidad funcional, las que saltan torniquetes, las lesbianas, las
bisexuales, les no binaries, las travestis, les trans, las trabajadoras de la
salud que han sido primera línea frente a la pandemia, las trabajadadoras de las
artes y la cultura que viven los recortes y cierres de sus espacios, las
trabajadoras sexuales, las mujeres indígenas, las trabajadoras de casa
particular, las pobladoras, las desplazadas, las del campo y de la ciudad, las
madres y las que no quieren serlo, las abuelas, las nietas, las hijas, las que
no hemos soltado las calles en medio de un año de pandemia, revuelta, proceso
constituyente y terrorismo de Estado.Advertisement
Pero no estamos todas. No están las presas, no
están las que siguen trabajando en jornadas que no dan espacio al descanso, no
están las que deben cuidar y criar solas, no están las que nos arrebató la
pandemia, no están las detenidas desaparecidas que nunca volvieron, no están
las once que ya nos ha arrebatado la violencia patriarcal solo este año: no
está Ariana Bravo, Bartolita del Carmen Paredes, Pamela Fonseca, Brenda Cartes,
Mariana Milla, Yorka Gonzalez, Herlin Montaño, Stefanía Breve, Kimberly Palma y
Damaris Meliñir. No está Emilia Herrera, joven trans asesinada por guardias del
Condominio RiñiMapu.
Y no, no nos vamos a dar ni un minuto de silencio,
porque no podemos. Al silencio no volvemos compañeras, y estamos aquí para
gritar juntas, para levantarnos desde cada rincón y lugar, desde las plazas,
las calles, las cocinas, las cárceles, las habitaciones, los campos y los
patios. No estamos todas y tampoco somos las mismas de hace un año.
Hoy enfrentamos una crisis social mayor, una crisis
agudizada por una gestión criminal de la pandemia que ha priorizado siempre los
intereses empresariales por sobre nuestras vidas.
A la crisis sanitaria, debemos sumar una crisis
económica, política y social. Mientras la gran mayoría ve agudizada su
precarización, ante las nulas medidas de un gobierno necio que no quiere
escuchar demandas sensatas y justas, somos nosotras, les, los y las
trabajadoras quienes estamos pagando la crisis, con nuestros propios ahorros
previsionales mientras levantamos ollas comunes y cooperativas para sostener la
vida. Ante las demandas de cambios estructurales que han alzado los pueblos
desde la revuelta de octubre 2019, la visión de activación económica del
gobierno es más extractivismo, más zonas de sacrificio y más represión policial
y menos derechos para todas. Nuevamente ponen su lucro por sobre nuestras
vidas, comunidades y territorios.
Nuestras condiciones de vida y de trabajo han
empeorado. Trabajadoras precarizadas, teletrabajos brutales, acentuación de los
trabajos domésticos y de cuidado, carencia total de una seguridad social básica
que obliga a muchas a exponerse para seguir trabajando, despidos masivos,
persecución a las trabajadoras en huelga por condiciones más dignas. Nuestros
cuerpos están cansados por los ritmos imposibles exigidos por este sistema
neoliberal. Aún así, solo podemos alzarnos juntas y juntes, ya que sabemos que
bajo el pretexto de la crisis, las mujeres estamos siempre expuestas a que nos
arrebaten nuestros derechos, y perder así años de avances feministas que hemos
conquistado luchando generación tras generación.
Este año de crisis, la violencia contra las mujeres
y las disidencias sexuales y de género se ha vuelto más evidente y exacerbada.
Nos están matando, violando, golpeando, acosando, y la respuesta del gobierno
es el desmantelamiento de las políticas contra la violencia hacia las mujeres y
niñas, y la total falta de políticas de prevención y protección destinadas a
mujeres migrantes y de pueblos originarios. Hoy seguimos denunciando que no
tenemos Ministra y que el Estado opresor es cómplice de las violencias hacia
las mujeres y disidencias sexuales y de género. Expresión de esto son las
fallas de los anticonceptivos entregados en el servicio público y en farmacias
que han provocado embarazos obligatorios mientras seguimos luchando por nuestro
derecho al aborto libre, legal, seguro y gratuito.
Afirmamos que el gobierno de Sebastián Piñera con
sus políticas de exterminio ha continuado y acrecentado la represión hacia los
pueblos, la criminalización de la protesta y la violencia estatal hacia
personas, comunidades y territorios, instaurando un control policial, militar y
civil con el fin de acallar la revuelta. Con una policía militarizada
continuamente apertrechada para reprimirnos, abusarnos, sacarnos los ojos,
mutilarnos y sofocar el legítimo derecho a la rebelión de los pueblos alzados.
Con un toque de queda sin eficacia sanitaria que solo busca el control social,
con allanamientos en Wallmapu para amedrentar a las comunidades Mapuches en
resistencia.
Hoy, 8 de marzo, el gobierno pretende nuevamente
imponer el retorno a una “normalidad” que no existe, una normalidad que
rechazamos masivamente cuando nos alzamos a exigir dignidad, con un retorno a
clases en condiciones insalubres y peligrosas para las trabajadoras de la
educación y les estudiantes.
En este contexto; ante la hipocresía de un gobierno
que abre los malls masivamente y luego busca coartar nuestras expresiones
públicas, amigas, hermanas, compañeras; nos convocamos a levantarnos en todos
los territorios este 8M, a amanecer en huelga y a sostener un año más nuestro
derecho a la protesta y la libertad de expresión. Durante todo el año tuvimos
que salir en los momentos más duros del confinamiento a cuidar, a trabajar, a
comprar lo indispensable y también salimos a protestar contra la impunidad de
la justicia patriarcal, contra el colonialismo de Estado, por hambre y contra
las AFP. No hemos dejado de salir y este 8 de marzo volveremos a hacerlo.
Haremos de la movilización un ejercicio de lucha y
cuidado feminista, porque nadie sabe más de cómo cuidarnos que nosotres y
nosotras mismas y no será en el nombre del cuidado que hoy soltaremos las
calles. Decidimos mantener la convocatoria en el espacio público que hemos
hecho nuestro y que no permitiremos que nos arrebaten, pero también sumamos a
cada compañera y vecina que decida quedarse en casa por cuestiones sanitarias o
porque no puede salir: juntas participaremos desde las ventanas con cacerolazos
y pañoletas colgadas. Hay más de 100 formas de hacernos parte de esta jornada
de movilización y nos acompañaremos todas y cada una.
Este lunes amaneceremos repartiendo una nueva
edición de La Primera, periódico feminista. Durante la mañana realizaremos
intervenciones en los territorios, paralizaremos juntas el teletrabajo y los
trabajos presenciales, apagaremos las cocinas y socializaremos las tareas de
cuidado, tendremos un minuto de acción transfronteriza y desde las 15 a las 19
horas nos convocaremos a lo largo del país, en distintos territorios y con una
convocatoria descentralizada en distintos puntos de manifestación en el centro
de Santiago, con protocolos comunes para cumplir con las medidas y garantías de
seguridad sanitaria, incluyendo el uso de mascarillas, puntos de salud a lo
largo de la Alameda y tomándonos de pañoletas para resguardar la distancia
física.
Los 8 de marzo, no son un hito, ni solo una fecha,
son un proceso vivo de lucha, potencia y cariño entre nosotres y nosotras y por
cada una. Los 8 de marzo nos pertenecen a todas y todes, son de larga historia,
de construcción colectiva en la necesidad de nombrarnos, hacernos visibles e
ineludibles.
Nos levantamos en huelga contra la precarización de
la vida y sus políticas de muerte
Desde todos los territorios hacemos temblar el mundo
#LaHuelgaFeministaVA #AUnPañueloDeDistancia
Organizaciones firmantes
1. Coordinadora Feminista 8M Stgo
2. Red de Mujeres Mapuche
3. Secretaría de Mujeres Inmigrantes
4. Red de Actrices Chilenas – RACH
5. Red Chilena Contra la Violencia Hacia las Mujeres
6. Mujeres por la Vida
7. Coordinadora 19 de Diciembre
8. Disidencias en Red
9. Asociación Nacional de Funcionarias-os del MinmujeryEG – ANFUMMEG
10. ABOFEM
11. Mujeres Movimiento por El Agua y los Territorios – MAT
12. Marcha Mundial de las Mujeres
13. Colectivo Sin Fronteras
14. Autoconvocadas de Macul
15. Observatorio de Género y Equidad
16. Feministas Constituyentes y Plurinacionales
17. Ramonas, Brigada Ramona Parra
18. Red de periodistas feministas
19. Fundación Margen de Apoyo y Promoción de la Mujer
20. Coordinadora Feminista 8 de Marzo del Maule
21. La Morada
22. Feministas Providencia
23. Departamento Nacional de Mujer y Género. Colegio de Profesoras y Profesores
de Chile
24. Red de Feministas Territoriales RM
25. Corporación Humanas
26. Feministas Humanistas
27. Asociación de Funcionari@s aps la Pintana
28. Movimiento Salud Para Todes – Stgo
30. Colectiva Feminista Hartas Mujeres
31. La Otra Educación
32. Comisión feminista plaza guillermo franke
33. Compañía de Teatro Feminista ” La Peleadora Teatro”
34. Colectivo Un Cuarto de Mujer
35. Confederación Nacional de Funcionarias y Funcionarios de Salud Municipal –
CONFUSAM
36. Pedales Sur Oriente
37. Mamás capuchas
38. Uni mujeres Chile
39. Psicólogas Feministas RM – PSIFEM RM
40. Los ojos de chile
41. ColectivAchicoria
42. Colegio de Trabajadorxes Sociales de Chile
43. Agrupación Hermanadas
44. Coordinadora Transversal de Mujeres Organizadas
45. Las Mistralas
46. Cut Zonal Poniente
47. Movimiento Capuchas Moradas de La Cisterna.
48. Coordinadora Transversal de Mujeres Organizadas
49. Comisión Feminista y disidente Territorio Constituyente
50. Colectiva Las Javieras
51. La Rebelión del Cuerpo RM
52. Centro Interdisciplinario de las Mujeres CIDEM
53. Auch! Autoras chilenas feministas
54. ONG Acción Mujer y Madre
55. Las trabajadoras del Museo de la Memoria y los DDHH
56. Revolución Ciclistas FEM
57. Médicas Feministas
58. Coordinadora 8M Rancagua
59. AFUSAP-SSMC
60. Cholas Disidentes
61. ANATRAP Metropolitano
62. Kolectiva mujeres Puerto Williams
63. Observatorio Contra el Acoso Chile (OCAC)
64. Movimiento 5050 horas lectivas y no lectivas SNTE Chile
65. Colectivo 2020
66. Colectiva Añañuca
67. Vocería plurinacional
68. SINTECI Sindicato Nacional Interempresas de Cine y Audiovisual
69. Revista Emancipa
70. Federación Trabajadoras y Trabajadores a Honorarios del Estado UNTTHE
71. Colectiva Feminista Petorca
72. Florida autoconvocadas
73. Asamblea Barrio Brasil
74. Mesa Mujeres de La Reina
75. Colegio de Profesoras y Profesores, Comunal Recoleta
76. Comisión de mujeres y disidencias sindicato Starbucks
77. Consejo Metropolitano Colegio de Periodistas de Chile
78. Asamblea Feminista Zona Oriente – AFZO
79. Modatima
80. CF8M Atacama
81. Cleteras Antipatriarcas
Fuente: https://elporteno.cl/organizaciones-llaman-a-la-huelga-general-feminista-este-lunes-8-de-marzo/#more-19431
8 DE
MARZO: LA CALLE ES PARA NOSOTRAS…
Begoña
Zabala
5 marzo
2021
Sí, vamos a salir
a la calle este 8 de marzo. Además, vamos a salir crecidas, autoafirmadas y
colectivamente organizadas, para gozar de uno de nuestros mayores rituales de
conjuro, confluencia, sanación y lucha. Y, digámoslo también, no es para echar
un pulso a los que mandan en las esferas del Estado, que nos recomiendan no
manifestarnos (aunque un poco sí, por eso del antiautoritarismo), sino porque
en este aspecto, por supuesto, nosotras decidimos. Y en estas épocas que nos ha
tocado vivir, queremos manifestar muchas cosas, porque tenemos razones para
rebelarnos, como ya hemos dicho tantas veces, y ahora sí que hay tareas
urgentes, y son las nuestras. En estos momentos llegan noticias de que
únicamente en Madrid se han prohibido las convocatorias del 8M. Espero que
argumentos jurídicos de peso permitan a las instancias judiciales revisar esta
tropelía y se permita, en términos estrictamente de salud pública para todas y
para todos, la celebración del 8 de marzo en las calles y las plazas.
De entrada, me
gustaría señalar, que esta prohibición-recomendación de no salir el 8 de marzo
me suena un poco a cosas pasadas, yo creo que ya lo he visto. No, no estoy
hablando de la época más dura de la dictadura o de la Transición represiva. Fue
el 8 de marzo de 2008. Si amigas, nos prohibieron salir a la calle, aquí en
Iruñea, y en otras partes del Estado, por razones electoralistas. Y salimos,
nos concentramos en la Plaza del Castillo, pacíficamente, nos sentamos en la
plaza reivindicando. Vinieron también de los barrios con las pancartas, y los
megáfonos. Gritamos las consignas más borrokas y también los cánticos…
y nos ahostiaron guapamente. La policía, claro. Según pasaban
para acercarse a las de los megáfonos y las pancartas nos dieron de patadas,
sentadas en el suelo como estábamos, con nuestros cantos y nuestros gritos. Nos
llamaban putas, hijas de puta... Se disolvió la manifa, a golpes, carreras,
bolas de goma, amenazas e insultos. Y, además, nos multaron, por algo así como
concentración ilegal y/o desobediencia a la autoridad. ¿A todas las que
estábamos allí?. Pues no, que la policía no es tonta y los que les mandan hasta
saben de leyes. Multaron a un manifestante, varón, alegando que éste, el
hombre, era el que dirigía el grupo de manifestantes gritando las consignas. En
este caso supongo que nos consideraban víctimas engañadas, ya que aunque la
actuación se hacía con nuestro propio consentimiento y acción, incluso la
comunicación a las autoridades delegadas de Madrid se había hecho por parte de
los grupos feministas, quien nos dirigía y nos manipulaba era otra persona, que
resultó ser hombre. Ya sabéis que detrás de cada mujer a la que denominan puta,
hay un varón o una mafia, que la engaña, pues ella no tiene permitida la acción
libre y voluntaria.
A estas alturas ya
habéis situado perfectamente que el 9 de marzo de 2008 se celebraban unas
elecciones muy importantes para el Estado español. Y precisamente el día 8,
sábado, caía en esa fecha sacralizada: el día de la reflexión y ¡olé!. Lo más
curioso del mundo mundial, y de la España en particular, fue que en muchos
lugares no prohibieron las manifas, y en otros se hicieron y no pasó nada. Hubo
gran debate, ¿la hacemos?, ¿nos arriesgamos?, ¿impugnamos? Hicimos de todo,
también recurrir a otras instancias, y poner nuestros argumentos sobre la mesa.
En vano. Esto es Navarra y nosotras feministas: hicimos la concentración con
toda la alegría y la contundencia que nuestro 8 de marzo se merece.
En estos momentos,
cuando se nos cruza la pandemia, y siguiendo las consignas y argumentaciones de
las derechas y la ultraderecha más tramontanas, resulta que las feministas son
las causantes de la extensión de la pandemia y los contagios por miles del año
pasado. No la ceguera de autoridades sanitarias y políticos del lugar; no la
falta de previsión y preparación para una pandemia anunciada más que la muerte
misma; no la estructura de salud pública maltrecha y privatizada; no la
masificación en pésimas condiciones de nuestras mayores y enfermas en lugares
de almacenamiento bajo privatizaciones asesinas; no la falta de personal en
condiciones de trabajar y atender a la población en riesgo o contaminada; no
los medios de comunicación alarmistas y amarillistas haciendo el show de los
números y las adivinanzas; no las grandes industrias de los fármacos y sus
derivados, apostando para obtener todavía más beneficios… El maligno somos
nosotras.
No voy a denostar
la gestión de la crisis en tiempos de pandemia, hay ya mucho dicho, y muy bien
dicho. Nuestro terreno es ahora mismo otro: queremos la calle para el 8 de
marzo, y os vamos a explicar por qué y para qué.
Estamos esperando,
con cierta ansiedad, una regulación de fundamento a nivel estatal, de la
despatologización de los procesos trans, de autodeterminación de sexo/género.
Tema, por otro lado, que ya se ha regulado, en sus limitadas competencias del
Estado centralista de las autonomías, por parte de once de ellas. En la calle,
no os preocupéis, ya lo estamos demandando nosotras, y de paso ejerciendo
dentro de un movimiento inclusivo que nos quiere a todes feministes.
Exigimos con
urgencia que no se utilice la ley de libertad sexual para criminalizar más
todavía a las trabajadoras sexuales. No contentas con extender el estigma de
prostitutas, contrapuestas a las buenas mujeres y a las feministas
políticamente corrrectas ubicadas en los aledaños del poder, se pretende ahora
legislar negándoles la capacidad de agencia política y la libertad personal
para tomar decisiones propias.
Observamos con
espanto cómo la atención a la salud sexual y reproductiva de las mujeres, y en
particular las Interrupciones Voluntarias del Embarazo (IVE) no son atendidos
en los servicios públicos, de forma universal y gratuita, y no es por efecto de
la pandemia. Derivadas en su inmensa mayoría a los privados, en muchos casos
por objeción de conciencia o por falta de servicios en condiciones, quedan en
manos de una atención no integral y regida por la economía de mercado en
tiempos de pandemia.
Asistimos a un
deterioro gigantesco de las condiciones de trabajo de las mujeres, en su
mayoría, contratadas para los cuidados. No ya solo por el incremento de
contagios debido a la falta de prevención, sino también, y esto es muy grave,
porque cualquier solución pasa por incrementar los horarios de trabajo, ya de
por sí bastante altos, denegar vacaciones o libranzas, e incluso establecer la
reclusión con las personas a las que cuidan. Las propias Administraciones
Públicas están haciendo alarde mediático y constante de las valerosas y
sacrificadas conductas de tanto personal sociosanitario que se sacrifica para
mejor cuidar. Esto no es sacrificio, es explotación.
Y, en especial,
vamos la calle este 8M para expresar nuestra unión y fuerza frente a este
sistema que aprovecha la pandemia para negarnos nuestro elemental derecho: la
calle, la noche, también son nuestras.
Begoña Zabala
forma parte de la Redacción de la web viento sur
Fuente: https://vientosur.info/8-de-marzo-la-calle-es-para-nosotras/
