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martes, 19 de noviembre de 2024

TESTAMENTO YAHYA SINWAR PARA EL PUEBLO PALESTINO

 

jueves, 7 de noviembre de 2024

Yahya Sinwar

Fuente - Testamento del mártir Yahya Sinwar para el pueblo palestino - Tercera Información - Tercera Información 5.11.2024 por Yahya Sinwar, traducido por Ángeles Maestro

 

Soy Yahya, hijo de un refugiado que transformó su exilio en una patria temporal, y que convirtió un sueño en una batalla eterna.

Mientras escribo estas palabras, recuerdo cada momento de mi vida: desde mi infancia en las callejuelas, pasando por los largos años de encarcelamiento, hasta cada gota de sangre derramada en el suelo de esta tierra.

Nací en Khan Younis en 1962, en una época en la que Palestina no era más que un recuerdo destrozado y cartas olvidadas en las mesas de los políticos.

Soy un hombre cuya vida se tejió entre el fuego y las cenizas, y que comprendió desde muy joven que la vida bajo la ocupación no es más que un encierro permanente.

Muy pronto supe que la vida en esta tierra no es algo ordinario, y que cualquiera que nazca aquí debe llevar en su corazón un arma fuerte, una voluntad inquebrantable, y ser consciente de que el camino hacia la libertad es largo.

Aquí empieza mi compromiso con vosotros, a partir del niño que lanzó la primera piedra al ocupante, que aprendió que las piedras son las primeras palabras que dirigimos al mundo que calla ante nuestra herida.

En las calles de Gaza aprendí que una persona no se mide por la edad, sino por lo que da a su país. Y así fue mi vida: cárceles y batallas, dolor, pero también esperanza.

Me encarcelaron por primera vez en 1988 y me condenaron a cadena perpetua, pero no tuve miedo.

En aquellas celdas oscuras, veía en cada pared una ventana hacia el horizonte lejano, y en cada barrote una luz que iluminaba el camino hacia la libertad.

En la cárcel aprendí que la paciencia no es sólo una virtud, sino un arma… un arma amarga, como quien se bebe el mar gota a gota.

Os lo ordeno: no tengáis miedo de las cárceles. Para nosotros los palestinos, es nuestro destino, parte de nuestro largo camino hacia la libertad.

La cárcel me enseñó que la libertad no es sólo un derecho robado, sino una idea nacida del dolor y perfeccionada con paciencia. Cuando salí de prisión en el marco de la Operación Wafa al-Ahrar [1] en 2011, no salí igual, salí más maduro, con convicciones y perspectivas largamente meditadas de que aquello por lo que luchamos no es solo una lucha pasajera, sino nuestro destino, y que lo llevamos hasta en la última gota de nuestra sangre.

Mi último deseo para vosotros, queridos combatientes, es que permanezcáis apegados al fusil, a la dignidad sin concesiones, apegados al sueño de la libertad hasta que se haga realidad.

El enemigo quiere que abandonemos la resistencia, que convirtamos nuestra causa en una negociación interminable.

Pero yo os digo: no negociéis nada que comprometa vuestro futuro.

Los enemigos temen más tu firmeza que tus armas. La resistencia no es sólo el arma que llevamos, sino nuestro amor por Palestina en cada aliento que respiramos, es nuestra voluntad de sobrevivir y desafiar su violencia, su asedio y su crueldad.

Mi mandamiento es que permanezcáis fieles a la sangre de los mártires, a los que se han ido y nos han dejado este camino lleno de espinas, ellos son los que abrieron el camino de la libertad con su sangre, así que no malgastéis estos sacrificios en los cálculos de los políticos y los juegos de la diplomacia.

Estamos aquí para terminar lo que empezaron los primeros, y no nos desviaremos de este camino cueste lo que cueste. Gaza ha sido y seguirá siendo la capital de la determinación, el corazón de Palestina que nunca deja de luchar, incluso si la tierra se estrecha para nosotros, incluso si parece que esta tierra nuestra nos va a enterrar.

Cuando asumí el liderazgo de Hamás en Gaza en 2017, no se trataba solo de un traspaso de poder, sino de la continuación de la lucha armada, el único camino histórico hacia la liberación nacional frente a la ocupación.

Cada día sentía el dolor de mi pueblo asediado, y sabía que cada paso que dábamos hacia la libertad tenía un precio. Pero yo os digo: el precio de la rendición es mucho más alto. Por eso, aferráos a la tierra como se aferran las raíces de nuestros árboles, porque ningún viento puede desarraigar a un pueblo que ha decidido vivir.

En la batalla del Diluvio de Al-Aqsa, yo no era el líder de un grupo o un movimiento, sino la voz de todos los palestinos que soñaban con la liberación. Mi convicción me llevó a creer que la resistencia no es sólo una opción, sino un deber. Quería que esta batalla fuera una nueva página en la epopeya de la lucha de nuestro pueblo, quería que todas las facciones palestinas se unieran en torno a los intereses de nuestro pueblo y se situaran en la misma trinchera contra el bárbaro e inhumano enemigo, que nunca distinguió entre un niño y un anciano, o entre una piedra y un árbol.

El Diluvio de Al-Aqsa fue una batalla por las almas antes que, por los cuerpos, y por la voluntad antes que por las armas.

Lo que os dejo no es un legado personal, sino colectivo, va dirigido a cada palestino que soñó con la libertad, a cada madre que ha llevado en brazos a su hijo muerto, a cada padre que lloró con todo su corazón por su hijo asesinado.

Mi último mandamiento es recordar siempre que la resistencia no es sólo una bala disparada, sino una vida vivida con honor y dignidad.

El encarcelamiento y el asedio me han enseñado que la batalla es larga, que el camino es duro, pero también he aprendido que las personas que se niegan a rendirse hacen milagros con sus propias manos.

No esperéis que el mundo os haga justicia, porque he comprobado y he sido testigo de cómo el mundo calla ante nuestro dolor. No esperéis justicia; sed justos. Llevad el sueño de Palestina en vuestros corazones, y convertid cada herida en un arma, y cada lágrima en una fuente de esperanza.

Esta es mi última palabra: no entreguéis las armas, no olvidéis a vuestros mártires y no cedáis con un sueño que es vuestro derecho.

Nos quedamos aquí, en nuestra tierra, en nuestros corazones, en el futuro de nuestros hijos.

Te alabo Palestina, la tierra que adoré hasta la muerte, y el sueño que cargué sobre mis hombros como una montaña inquebrantable.

Si caigo, no caigáis conmigo, pero llevad mi antorcha, y haced de mi sangre un puente a través del cual la generación nacida de nuestras cenizas pueda ser más fuerte.

No olvidéis que la patria no es una historia que contar, sino una realidad que vivir, y que de cada mártir nacerán mil resistentes en el seno de esta tierra.

Si vuelve el Diluvio y no estoy con vosotros, sabed que fui la primera gota en las olas de la libertad, y que viví para veros continuar por el camino de la emancipación.

Este manifiesto ha sido tomado del portal cncomunistas.org/Traducción: Ángeles Maestro

Referencias:

[1] -En octubre de 2011, después de que un soldado israelí fuera secuestrado y mantenido cautivo durante más de cinco años, más de 1.400 prisioneros palestinos fueron liberados de las cárceles de ocupación.

 

Fuente: https://tarcoteca.blogspot.com/2024/11/testamento-yahya-sinwar-para-el-pueblo.html?m=1

sábado, 28 de octubre de 2023

DERECHOS HUMANOS, QUIÉNES LO CREARON, PARA QUIÉNES Y EL DERECHO A LA INSURGENCIA DE PALESTINA.

PALESTINA NOS RECUERDA LA AMENAZA CONSTANTE DE LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL

María Fe Celi Reyna

Publicado:

26 oct 2023 14:19 GMT

Al momento de empezar esta columna ya son 5.087 civiles masacrados, entre ellos 2.055 niños y 1.119 mujeres. Cuando la termine de escribir, el número aumentará. Cuando salga publicada, el número crecerá aún más.

Los que seguimos noticias sobre Palestina, sabemos que, casi a diario, las fuerzas de ocupación asesinan a, por lo menos, un palestino. Constantemente matan a niños y jóvenes para que no crezcan; a periodistas para que no reporten la verdad y a médicos para que no salven más vidas. Es tanto que casi lo hemos normalizado porque no hay cuerpo que aguante tanta rabia e impotencia.

No obstante, lo que hemos visto desde que empezaron los bombardeos israelíes luego de la operación 'Diluvio de Al-Aqsa', ha superado cualquier límite. Estamos siendo testigos de un genocidio en vivo y en directo, de la maldad absoluta propia de las mentes psicópatas.

¿Cómo llegamos a este punto?

La amenaza de la civilización occidental

En Asia, es cada vez más común el uso del término civilización para definirse como colectivo. La civilización puede trascender países. Hace referencia a principios comunes que influyen en nuestra manera de entender el mundo. Tiene un componente tradicional e histórico.

Los occidentales creen que son la civilización superior y ven el mundo en términos moralistas (el bien vs. el mal) y dicotómicos.

Así, podemos hablar de una civilización occidental, que surge en lo que ahora llamamos Europa occidental y que, a través de la colonización, ha expandido su influencia por muchas partes del mundo, volviéndose predominante en Norteamérica, Australia y en "Israel".

La civilización occidental se caracteriza por tener como centro al individuo; por tener principios universalistas y no tolerar la diferencia; y por la dominación. Los occidentales creen que son la civilización superior y ven el mundo en términos moralistas (el bien vs. el mal) y dicotómicos. En simple: yo estoy bien y si no eres igual a mí, estás mal.

Así, cuando salieron a colonizar el mundo, se sentían con derecho a hacerlo. La muerte de esos "otros" diferentes a ellos que no se sometían era aceptable.

Tomemos el ejemplo de la colonización del continente americano.

Hoy nos quieren convencer de que la colonización del continente americano fue producto de la moral de la época. Basta ver lo que sucedía entre Asia y África para saber que sólo era la moral occidental.

Décadas antes de la llegada de Cristóbal Colón a América, el navegante chino Zheng He hacía travesías a África para comerciar. Antes de eso, las crónicas de Ibn Battuta nos dan una idea de la vida de la comunidad de comerciantes africanos en China conviviendo en paz con la población.

No tomaron territorios ajenos justificándose en que no creían en el mismo dios. Tampoco masacraron a la población ni los consideraron incivilizados. Hoy nos quieren convencer de que la colonización del continente americano fue producto de la moral de la época. Basta ver lo que sucedía entre Asia y África para saber que sólo era la moral occidental.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, en Occidente gritaron "nunca más", se inventaron algo llamado derechos humanos, así como un orden internacional que asegurara que se mantuviera la paz cuya organización principal sería la ONU.

La parte que no dijeron es que todas esas ideas bonitas, las pensaban sólo para ellos. En su mentalidad, el mundo se sigue dividido entre "ellos" y los "otros" cuyas vidas no importan.

Hoy el colonialismo es más sutil, pero no menos peligroso. Toma formas diferentes como "cooperación para el desarrollo", "derechos humanos" o "democracia". La "falta de democracia" es una excusa justificable para bombardear un país y en Asia occidental lo saben mejor que nadie. De todos los lugares en esa área del mundo, Palestina lo sufre más que todos.

Palestina no ataca, Palestina se defiende

Imagine por un minuto que está en su casa con su familia. De repente, llegan las autoridades a decirle que otras personas vendrán a ocupar su casa y ya no será completamente suya. Solo le quedará la mitad.

Con los años le quitan más espacio. Termina en un pequeño dormitorio. Le permiten acceder al baño y tener electricidad por horas. No le permiten trabajar ni hacer negocios. Incluso, para el hospital debe pedir permiso.

Israel, más que un Estado para los judíos, se convirtió en un representante de Occidente en Oriente Medio.

Esto que le parecería una atrocidad, es lo que pasó con todo el pueblo palestino.

Los colonizadores ingleses, convenientemente, apoyaron al movimiento sionista que reclamaba un derecho a un país, bajo una interpretación descabellada de textos sagrados, según los mismos judíos ortodoxos. Así, justificaron su creación en una tierra donde musulmanes, cristianos y judíos habían vivido en paz por cientos de años. De esta manera, "Israel", más que un Estado para los judíos, se convirtió en un representante de Occidente en Oriente Medio.

Al 2010, aunque a los palestinos sólo les queda el control del 10 % de su país, Palestina sigue existiendo. El otro 90 % es Palestina Ocupada. Los palestinos son un pueblo colonizado y su derecho a la defensa, incluyendo la insurrección armada, está amparado por la legislación internacional.

Régimen de 'apartheid'

Gaza es parte de ese 10 %. Es una franja de 360 kilómetros cuadrados (km2), tiene 41 km de largo y entre 6 y 12 km de ancho. Ahí viven alrededor de 2,2 millones de palestinos. Es decir, 6.000 habitantes por km2. Es el lugar con mayor densidad poblacional del mundo.

Las entradas y las salidas, así como el agua y la electricidad, están controladas por las fuerzas de ocupación. Incluso, controlan el ingreso de comida. Gaza tiene además la tasa de desempleo más alta del mundo. El 80 % recibe algún tipo de ayuda humanitaria.

Amnistía Internacional indicó que lo que se vive en Gaza es un régimen de 'apartheid'. Los mismos habitantes de Gaza son refugiados a quienes el gobierno sionista expulsó de sus tierras desde 1948. El día de la operación 'Diluvio de Al-Aqsa', muchos palestinos lograron salir por primera vez en su vida de Gaza. Fue un día de alegría que duró muy poco.

No se puede entender la operación 'Diluvio de Al-Aqsa' sin el contexto histórico. La violencia genera más violencia. La violencia del gobierno sionista, conllevó a una respuesta de la resistencia palestina liderada por Hamás. "Israel", amparándose en un derecho a la legítima defensa que no tiene, empezó un bombardeo sin precedentes sobre el área con mayor densidad poblacional del mundo.

El 70 % de los muertos son niños y mujeres que, evidentemente, no tenían nada que ver con Hamás. Tampoco los hospitales, escuelas ni tiendas con los pocos alimentos que quedan, ya que no permiten que entren. Los gazatíes están tomando agua contaminada. Hay 130 bebés prematuros que van a morir por la falta de combustible que sostiene sus incubadoras.

No satisfechos con esto, está el componente psicológico. Los gazatíes viven en una constante ruleta rusa en la que a cualquiera le puede caer una bomba. Cada noche, las familias se abrazan sin saber si al día siguiente seguirán vivos.

El gobierno sionista les dijo que fueran hacia el sur y, a pesar de los pedidos de la Autoridad Palestina de que no se movieran, muchos lo hicieron. Luego, "Israel" bombardeó el sur. Fue una emboscada, una acción sacada del libreto de los nazis para destrozar la psique y hacerlos sentir que no tienen otra opción que someterse.

A nivel comunicacional, el discurso de "Israel", replicado por los medios de comunicación occidentales, se ha basado en deshumanizar a los palestinos. Sin ninguna vergüenza, se han referido a ellos como "humanos animales" y demás frases parecidas. Por otro lado, han producido una cantidad de mentiras que fueron rápidamente desmentidas. En días recientes, se han dedicado al insulto y difamación.

Como pasó con la colonización del continente americano (e innumerables ejemplos más), los palestinos son esos "otros" incivilizados cuya vida no importa. Son animales que pueden matar. Son "el otro equipo". El mismo Benjamín Netanyahu ha indicado que un triunfo de Hamás (un eufemismo para referirse a todos los palestinos), pondría en peligro a "la civilización". De nuevo volvemos a discursos sobre la lucha entre el bien y el mal o entre la democracia y el autoritarismo. Esa misma visión moralista y dicotómica que repiten 'ad infinitum' para justificar sus guerras.

La esperanza yace en esa resistencia que ha surgido en los países occidentales y su capacidad de conminar a sus gobiernos para que dejen de apoyar esta barbarie.

Movimiento en favor de Palestina

Esta vez, no les funcionó. Las décadas de expulsar a palestinos por todo el mundo han permitido la creación de un movimiento global de apoyo a Palestina. La proliferación de imágenes mostrando el horror al que están siendo sometidos los palestinos ha hecho que más personas les den la espalda a los sionistas.

Mientras los líderes de los países occidentales desfilan por Palestina Ocupada, los pueblos están en las calles pidiendo un alto al fuego. A pesar de la persecución y de ilegalizar las protestas pro Palestina, cientos de miles de personas han salido el último fin de semana. Fueron marchas multitudinarias que no se veían en muchos años.

La esperanza yace en esa resistencia que ha surgido en los países occidentales y su capacidad de conminar a sus gobiernos para que dejen de apoyar esta barbarie. El hartazgo por el deterioro de su calidad de vida, mientras siempre hay dinero para las guerras, está sentando bases incipientes para un cambio revolucionario en Occidente.

Mientras que Occidente no cambie internamente, el resto del mundo siempre vivirá bajo una espada de Damocles.

Al momento de terminar esta columna, ya son 6.546 civiles muertos, entre ellos 2.705 niños, 1.584 mujeres y 364 ancianos.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

 

Fuente: https://actualidad.rt.com/opinion/maria-fe-celi-reyna/485373-palestina-recordar-amenaza-civilizacion-occidental

Maria Fe Celi Reyna

Teacher and Teacher Assistant en Pontificia Universidad Católica del Peru – PUCP.

Maestría en Estudios del Desarrollo en IDS-Sussex (Reino Unido) y Licenciatura en Antropología PUCP (Perú). Especialista en Investigación, particularmente en recolección de datos, técnicas cualitativas, análisis de documentos de políticas y manejo de bases de datos. Seis años de experiencia de campo en Perú. Historial comprobado en el manejo de equipos en entornos multidisciplinarios. Multilingüe (francés, español, inglés y portugués), solucionadora de problemas, trabajadora de desarrollo internacional con ganas de trabajar en gobernanza energética y ambiental, políticas de salud mental y género.

 



jueves, 3 de junio de 2021

ISRAEL, UNA CORPORACIÓN CRIMINAL DISFRAZADA DE NACIÓN

 


Um Sameer protesta por la ocupación y el robo perpetrado por Israel en Sheikh Jarrah, Jerusalén.

 

"Construí mi casa, ladrillo a ladrillo. Hemos vivido en esta casa durante 70 años y ahora (los israelíes) afirman que es suya. Forzaron a la gente a salir de sus casas sin ropa, descalza a las 5 de la mañana".

 

02 junio, 2021

 

[transcripción]

Um Sameer. Jóvenes desarmados y con las manos desnudas. Tanques, cohetes ... Ellos [Israel] trajeron de todo al barrio. Ninguno de nosotros llevamos nada en la mano, son protestas pacíficas con el fin de lograr nuestro objetivo de recuperar nuestros hogares. No tienen derechos sobre estas casas, ni siquiera un grano de arena, ni en toda Palestina, desde Haifa hasta Jaffa, aquí no tienen nada. Nada. Esto es Palestina, una histórica tierra árabe desde hace miles de años. Esta es una protesta contra los asentamientos en cada lugar de al-Quds [Jerusalén], donde somos particularmente asediados.

 

Periodista. Um Sameer, díganos a qué familia pertenece usted.

 

Um Sameer. Somos la familia Abdelatiff, propietaria de una de las 28 viviendas familiares amenazadas por los desalojos. Imagínense, construí mi casa ladrillo a ladrillo, piedra a piedra, en ella viví con mi esposo, crie a mis hijos y a toda mi familia, hemos vivido en esta casa durante 70 años y ahora dicen que es de ellos y quieren obligarnos a salir de ella. El día que vinieron a desalojar a la familia Ghawy de su casa, ¿ves todos estos controles militares?, se alinearon de un extremo al otro de la calle y nadie podía moverse ni un solo respiro. Sacaron a la gente de sus casas sin ropa y descalzos a las 5 de la mañana, estaban dormidos. Este ejército opresor, esta ocupación indecente. Tenemos que eliminarlo, Israel no es un país real. ¡Oh mundo! ¡Oh pueblo árabe! Este es un estado imaginario. Estos son los opresores que atacan a nuestros jóvenes desarmados y con las manos desnudas. Este es un país falso sin ningún poder propio, su poder está en sus mentiras y engaños, en el apoyo de sus aliados opresores. Este es un estado ocupante y nunca habrá tal país como Israel. Seremos libres, pacíficamente, por la guerra o por cualquier medio seremos libres, si Dios quiere.

 

 

Periodista. Um Sammer, ¿ha estado soportando una vida de injusticias?

 

Um Sameer. Claro. Esto no es solo injusticia, esto es tiranía. Son como Hitler, no veo diferencia entre ellos. ¿Una casa que construiste tú mismo, vienen y se la apropian? ¿Qué hay del esfuerzo que nos costó levantarla? Toda una vida de trabajo y cuidado de mi casa. ¿Quién hizo todo eso? ¿Ellos? Ni siquiera conocemos a estas personas. No quieren hacer nada. Mira a estos chicos y chicas jóvenes [manifestantes palestinos], no llevan nada en la mano. Mire a los colonos [sionistas armados], estos son los hombres que están dominando al-Quds. Pero te juro que su día llegará.

 

Colonos israelíes muestran una pancarta en la dice: 
"MATARLOS A TODOS"

 


 

Periodista. Este caso va a los tribunales israelíes.

 

Um Sameer. Ha estado en los tribunales durante años, ellos no poseen nada aquí. Palestina es un país árabe y musulmán y no será arrebatada del mundo árabe.

 

Periodista. ¿Una palabra para el mundo árabe?

 

Um Sameer. Hago un llamado al mundo árabe, sé que se sienten solidarios con nosotros, en sus corazones, sus almas y emocionalmente, y sabemos que no pueden hacer nada por nosotros. Pero no nos apoyamos en nadie, porque resistiremos la ocupación con nuestras propias manos. Si Dios quiere, seguiremos resistiendo hasta el último momento de nuestra vida.

 

Periodista. La vi antes en un acalorado debate con un colono.

 

Um Sameer. Mi corazón está en llamas por la tremenda hipocresía y la afirmación de que estas tierras son de ellos. Porque saben con cada fibra de su ser que lo que están diciendo son mentiras. Esto es sionismo, no tiene nada que ver con el judaísmo. La gente dice que luchamos contra el judaísmo, pero no es así, siempre hemos tenido buenas relaciones con cristianos y judíos, siempre hemos sido buenos vecinos. Pero rechazamos la ocupación, la rechazamos, la rechazamos totalmente.