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viernes, 20 de agosto de 2021

OTRO PERÚ ES POSIBLE, ESTADO PLURICULTURAL

  



“…soy un peruano que orgullosamente, como un demonio feliz habla en cristiano y en indio, en español y en quechua”

JM Arguedas

Vicente Otta R.

 

Convertir la mayoría popular-nacional en hegemonía política 

Las últimas dos generaciones de peruanos, en su gran mayoría urbanos, alfabetos, culturalmente mestizos, que se han formado laboralmente creando su propio empleo; que no conoce el mundo de la fábrica ni la vida sindical o política partidaria, constituyen la base social de cualquier proyecto político futuro. Estos millones de peruanos que bailan huaynos, tekno-cumbias o tropical andino, que por miles aplauden semana a semana a Wendy Sulca o Max Castro en restaurantes-peña, estadios o complejos deportivos de los conos de Lima, estos peruanos decimos, son la fuerza principal que construye el Perú moderno. Han logrado grandes avances en la reconquista del espacio territorial (dominan la mayor parte del espacio limeño y de las grandes ciudades del interior), tienen una fuerte presencia en la economía: Gamarra, Unicachi, Ollaraya y, mediana y gran empresa; la producción, comercio, transporte y otros servicios, así como en el campo de las profesiones liberales. Es de mayor gravitación su contribución en la gastronomía, artesanía, música, danzas, etc. Lo que no tienen todavía es conciencia de esta fuerza, de la importancia de su rol en la sociedad actual. 

Hijos de los dominados y sojuzgados durante cientos de años, ya perciben que hay un cambio sustancial en su actual situación, que pueden y deben asumir las riendas del país en sus manos.

Perviven virreyes y oligarcas

Las elecciones últimas y estos primeros días del nuevo gobierno permiten constatar la mantención de vicios coloniales y criollos republicanos. Racismo, exclusión política; en suma, un sentido de enunciación colonial-virreinal.  

Estas fuertes tensiones afloraron abiertamente durante el gobierno transformador del general Velasco, y han marcado los procesos electorales de los últimos 40 años.

Encierra una disputa ideológica y política de enorme trascendencia y de largo aliento. Es la pugna por hegemonizar el actual proceso de modernización fortalecido, hace 50 años, con la Reforma Agraria. Esta modernización es un hecho irreversible, que en las últimas tres décadas transcurridas intenta ser conducida por un programa neoliberal de matriz euro-céntrica. 

No otra cosa significa la propuesta de Vargas Llosa, Hernando de Soto y la sistemática prédica de gente como Juan Carlos Tafur o Alberto Vergara, que expresan la versión “culta”, cosmopolita y orgánica del neoliberalismo criollo; en tanto, proyectos como los de Fujimori, Toledo, Humala, que se inician como plebeyos, subalternos, expresan versiones improvisadas, sin sustento ideológico-político sólido, que son absorbidos y fagocitados por las castas dominantes y el neoliberalismo. 

Modernidad endógena o exógena

Esta modernización promueve la nueva reinserción del Perú al mundo occidental anglosajón, que, en su versión neoliberal contemporánea, pretende reanudar los lazos de dominación, que tras quinientos años no han terminado de ajustarse del todo.

Es el proyecto reordenador de occidente para el siglo XXI, la era de la globalización. Por eso pretenden acentuar la relación asimétrica Norte - Sur, ampliar la brecha y dominación científico-tecnológica, abrumarnos con su cultura consumista y que la música, vestimenta, comida, usos y costumbres sean meran copias de la cultura anglo-sajona, una vez más. 

En otros términos, culminar el largo proceso de extirpación de idolatrías empezado hace 500 años y dejarnos sin espíritu, sin cultura. 

Convertirnos en unos completos mamarrachos. Todo esto es lo que se esconde tras las la conformación o no de los bloques globales, regionales y sub-regionales.

Un proyecto socialista contemporáneo tiene que encarar y dar respuesta a estas tareas de manera raigal y totalizadora. No se responde a estas formidables presiones solo con políticas gubernamentales de corto plazo, ni con políticas de estado que pueden tener visiones y plazos mayores, pero siguen siendo tributarias de la matriz euro-céntrica; sometida a los nuevos aparatos virreinales como el Banco Mundial, el FMI, Club de París. Esto es, administrando el mismo estado criollo y sumiso al poder neoliberal mundial. 

Para responder exitosamente hay que recurrir a nuestras viejas y hondas tradiciones, a nuestra sabiduría ancestral, a “nuestra propia manera de ver el mundo y hacer las cosas”. Sustentarse en nuestra matriz civilizatoria, que tiene cinco mil años de existencia 

En este enorme desafió por construir la hegemonía del proyecto pluricultural, de raigambre andina, la propuesta del socialismo mágico, de Estado pluricultural, es la piedra angular sobre la que se asienta todo el proyecto de recuperación y afirmación de la nación peruana, de su identidad y personalidad. 

El consenso de Washington y el imperio del neoliberalismo

El rasgo distintivo del nuevo orden que postulamos trasciende el cambio de modelo económico, de mecanismos y procedimientos de la actual forma de democracia o de ganar elecciones y obtener el control del gobierno. Incluye toda esta variedad de formas de acción política y de acumulación de fuerzas, pero en la medida que pretende subvertir un poder establecido y sedimentado con más de 200 años de existencia, su resignificaciòn implica cambios raigales en el estado y la mentalidad y sentido común, que se formularon desde la colonia, del que el estado criollo es en lo sustantivo, su continuación, bajo ropajes diferentes. Su sello de clase y dominación colonial y extranjerizante, es finalmente el mismo.

Si esta mirada histórica, justa y pertinente se amplía y es capaz de abordar asuntos como el calentamiento global o la acentuación mundial de la diferencia entre los pocos que tienen mucho y los muchos que tienen muy poco, estamos hablando de una crisis civilizatoria.

El actual modelo neoliberal triunfante y vigente desde 1990, con el llamado Consenso de Washington, ha exacerbado todos los defectos que devalúan los aportes de la civilización industrial, que en sus albores cumplieron el rol de combustión del desarrollo de la ciencia, tecnología, las artes y cultura, el denominado periodo del progreso social a escala mundial. 

Todo aquello que dinamizara el mercado y alimentara la reproducción ampliada del capital, convertido ahora en su revés.

A partir de los años 70s la crisis del sistema capitalista produjo modificaciones sustantivas en la dinámica de expansión y acumulación del capitalismo. Dada la reducción de la tasa de ganancia por el incremento del costo de la energía fósil, el desarrollo tecnológico y el costo de su reconversión; la presencia de la Unión Soviética y la emergencia de bloques mundiales de países poco desarrollados (No Alineados) que se liberaron del dominio imperialista o limitaron su presencia: Cuba, Perú, Chile, Viet Nam, Nicaragua, El Salvador, países africanos, entre otros.

Este escenario motivó que las grandes potencias capitalistas diseñaran y aplicaran modificaciones al funcionamiento del capitalismo mundial que condujeron a su versión actual.

 Calentamiento global, la pandemia como plebiscito mundial

 A la precaria situación de ingresos, salud y educación de la inmensa mayoría de personas en el mundo, se ha sumado desde el año 2019 la pandemia del virus Covid-19 que asola al mundo con millones de muertes y cientos de millones de infectados. Como la peste, que en siglos pasados asolaba a la humanidad, periódicamente. Entonces la ciencia no había logrado aún, grandes avances en proteger la salud, medicinas y tratamiento para prevenirlas o combatirlas. ¿En el siglo XXI, se puede afirmar lo mismo? Otrora, la humanidad era presa de estas catástrofes sanitarias porque carecía de los medios para combatirlas. En la actualidad estos medios nos solo existen, abundan.

El neoliberalismo ha mostrado una absoluta orfandad e ineficacia del Estado que mercantilizó las urgencias de la población. Salud, educación, vivienda, seguridad, dependen completamente de que haya o no dinero para comprarlas en el mercado.

Los millones de pobres carecen de recursos para adquirirlo, por eso sobre ellos se abate la muerte y miseria.

La indolencia y drástica reducción de la protección social, ha producido consecuencias letales y crueles. Millones de muertes y enfermos injustificados, a la vez que aumenta la pobreza, el hambre y como consecuencias de ellas, se incrementan otras enfermedades.

Lo primero que debemos señalar que el virus Covid-19, no brota de manera accidental; es consecuencia del calentamiento global. Los genomas sufren mutaciones por los cambios de la temperatura. Todos los organismos vivos se van modificando. Estas mutaciones, afectan directamente a la especie humana pues en último término, somos un organismo vivo más en la cadena biológica planetaria.

A mediados de los años 50s, del siglo XX, se dan las primeras llamadas de atención sobre el cambio de temperatura y su peligrosa influencia sobre los organismos vivos. El año 1978, la ONU lo incorpora en su agenda.

Recién el año 2009, que se forma una comisión de trabajo para atenderla. A partir de los años 2014-2015 se realizan las cumbres mundiales sobre el Cambio Climática. Las grandes potencias industriales, EE.UU Japón, Alemania, países nórdicos y China, principales emisores de sustancias contaminantes, han hecho todo lo posible para reducir el alcance de estos eventos. Estableciendo vallas muy bajas sobre los estándares de control de contaminación y otorgando solo carácter consultivo a las cumbres. Sus conclusiones, solo recomiendan, sugieren. Carecen de fuerza vinculante.

Resultado de las cumbres climáticas mundiales: el calentamiento global continúa, produce el Covid-19, causa desastres en todo el mundo. Sequías prolongadas, desertificación, pérdida de cosechas y hambruna; desglaciación, lluvias bíblicas, Inundaciones; incendios incontrolables en áreas inmensas, etc. Esto trae como consecuencia la desaparición de especies de animales y plantas y el incremento del hambre y la pobreza.

Pone en serio e inminente peligro la continuación de la especie humana sobre el planeta tierra.

Estamos llegando al punto de no retorno. Si no se adoptan drásticas y urgentes medidas para reducir el calentamiento planetario, nuestros hijos y nietos no heredarán la tierra sino un infierno yermo, sin agua y sin vida.

Sumac Kausay: Ruptura epistémica y espiritual. Otro mundo posible y necesario.

Existen momentos en la vida de las naciones en que los tiempos se juntan. La coyuntura se roza con la historia. Estamos ante uno de esos momentos.

El neoliberalismo al llevar al límite las formas de explotación social y ambiental ha llevado a la humanidad y al planeta que lo cobija a un callejón sin salida.

La arrogancia producida por los logros científicos, económicos y culturales alcanzados con el racionalismo occidental, ha colocado al hombre en la cima de los seres vivientes, enajenándolo de su condición natural y transformándolo en amo y señor de la existencia planetaria.

La naturaleza y los demás seres vivos pasaron a ser considerados objetos para su uso y abuso. Esclavos sin derecho alguno.

El desarrollo exponencial de la ciencia y tecnología, para elevar la productividad industrial, la maquinaria bélica y la acumulación capitalista, ha terminado generando una depredación tan brutal sobre el medio ambiente, que ha puesto en grave riesgo su propia permanencia en la tierra.

Estos resultados son parte constitutiva del sistema capitalista, acrecentado ahora en su versión neoliberal, que acentúa el divorcio del hombre y la naturaleza. No podría ser de otra manera.

La solución de esta difícil situación no radica en posibles reajustes del sistema y su matriz civilizatoria, que ya viene mostrándose poco viable.

Está fuera de ella, en la matriz civilizatoria de los pueblos milenarios, originarios, que han mantenido, a pesar de las fuerzas colonizadoras, su visión panteísta de la vida, la sacralidad de la existencia de todos los seres que pueblan el universo, no solamente del mundo conocido como planeta tierra.

La fortaleza espiritual de los pueblos antiguos ha sido y sigue siendo tan grande que el genocidio, la extirpación de idolatrías y otras crueles formas de negación de su existencia social y espiritual, no han podido destruir su presencia.

Tras siglos de dominación y persecución, enarbolan su propuesta de reencuentro fraternal entre los pueblos, la reconstrucción de los lazos con la naturaleza, expresado en su vinculación respetuosa con ella, sustentada en el reconocimiento de una relación de interdependencia irresoluble.

La expresión ontológica de esta forma de vida se halla en la fraternidad cósmica. La existencia como una experiencia trascendental que escapa a la comprensión inmediata y racional del ser humano. Su comprensión se alcanza con el retorno a las formas elementales de la vida, en que los genomas no han alcanzado la diferenciación de las especies.

Alcanzar esta existencia fraternal entre los seres humanos y el conjunto de la naturaleza, es lo que puede denominarse, Sumac Kausay. El vivir en armonía, el buen vivir

El Estado Pluricultural y Descentralista, alternativa política desde la matriz civilizatoria, andina-amazónica

Hay que puntualizar que esta noción de estado parte de una visión que resignifica y redignifica el legado histórico de nuestros pueblos. Será fiel a tal propósito en tanto este modelo estatal alternativo, pueda expresarlo en su espíritu y estructura, en el contenido vital y operante, del nuevo pacto social y ambiental, que las renovadas elites políticas y la sociedad en su conjunto, lo formulan y suscriben como constitución Pluricultural, Descentralista y ambiental, del Perú del siglo XXI.

Implica adoptar enfoques políticos que responden a nuestra diversidad geográfica, social y cultural, valorando y rescatando la valiosa contribución elaborada por los pueblos sumergidos, abandonados y olvidados secularmente por el estado oligárquico, criollo y limeño céntrico.

Asumir la nueva constitución como la expresión más elevada de una amplia y profunda lucha por la renovación ética y moral de nuestra sociedad.

El compromiso con la política como servicio ciudadano, el bien común como aspiración superior de la condición ciudadana.

Heredera y continuación de la constitución de 1979, cuyo espíritu esencial es el servicio a la persona humana, su carácter social y soberanía nacional

Estos enunciados rectores harán de la nueva carta magna una carta del siglo XXI, atenta a los cambios globales de la humanidad y a la urgente corrección de la depredación ambiental y el calentamiento global. La tierra es el hogar común de todos los seres que la habitamos.

Una relación global, verdaderamente intercultural, permitirá el dialogo entre nuestros países y sus pueblos, de intercambio respetuoso y en condiciones de igualdad. Superando el establecido hace 450 años, en que los países de Europa nos informan o comunican sus decisiones, y los pueblos del sur, receptores de sus mensajes, asentimos con poca posibilidad de disenso y replica.

La histórica asimetría en la relación hombre-mujer tiene que cambiarse; un mundo más justo exige que la mitad femenina de la humanidad esté en pie de igualdad con la otra mitad, los varones, en todo sentido.

Un patrón de organización estatal que prioriza las regiones y su articulación, como factor determinante en el desarrollo del país.

Una estructura de Estado, que incluye la representación de los pueblos indígenas en los diversos niveles de gobierno, desde el gobierno central y, con mayor énfasis, en los niveles sub-nacionales.

Supone autoridades bilingües e interculturales. Funcionarios de todo nivel con conocimiento de las culturas de su ámbito de gestión y manejo de la lengua de la comunidad en que se desenvuelve.

Con políticas públicas interculturales en educación, salud, justicia, seguridad, alimentaria, etc.

Lo que está en juego en este periodo, es mucho más que un periodo de gestión gubernamental.

Se ha abierto la enorme posibilidad del cambio constitucional; no solamente tirar al tacho la constitución fujimorista, irrita, antipopular y antinacional, vigente, también el gran reto de lograr una carta constitucional que se nutra de nuestra historia, de los saberes civilizatorios de nuestros pueblos, excluidos, por más de 450 años, de la historia oficial del Perú colonial y criollo republicano.

Está en la agenda la renovación del socialismo peruano, retomar el camino iniciado por Mariátegui.

El condicionante mafioso del cambio constitucional, candado de la constitución fujimorista, hace poco viable su cambio por el camino congresal. Solo una gran presión social puede imponer el procedimiento y su resultado. Oponerse a una masiva exigencia social es un desacato que puede terminar con la disolución congresal y su remplazo por otro parlamento que, surgido de la exigencia de este objetivo, apruebe los cambios o modifique el articulo 206 e incluya la Asamblea Constituyente como mecanismo de cambio.

La activa participación ciudadana, la movilización social serán factores decisivos.

Para llegar al cambio constitucional hay que resolver el desastre sanitario y reactivar la economía

La sociedad reclama el control de la pandemia, que se traduce en vacunar a toda la población nacional hasta diciembre del presente año. Mantener y reforzar las medidas preventivas, haciendo estrictas las medidas de control y ampliar la cobertura de atención a los pueblos indígenas y poblaciones alejadas de la capital y grandes centros urbanos. Los positivos avances deben continuar hasta culminar la vacunación de toda la población.

La reactivación económica es una tarea de suma urgencia. Inversión social, financiamiento especial a las Mypes, crédito de urgencia a la agricultura familiar, pequeña y mediana, impuesto especial a la sobre ganancia minera, cobranza coactiva a los grandes deudores y evasores de la SUNAT, son algunas de las medidas económicas de urgencia. Entre tanto los bonos y bolsas de alimentos deben garantizarse a la población vulnerable, por lo menos hasta fin de año.

Es un hecho extraordinario que se haya abierto el proceso constituyente; que culmine en el cambio constitucional implica grandes luchas y acciones diversas. Que la actitud favorable se traduzca en voluntad organizada y movilizada para hacer el cambio, es la tarea inmediata.

Modificar la correlación de fuerzas, hasta convertirla en poder constituyente, es la tarea esencial del actual periodo político.

La solución de las urgencias sanitarias y económicas inmediatas será la demostración práctica, que Pedro castillo y su gobierno saben gobernar, y más importante aún, gobiernan en aras del bien común y el interés nacional.

El buen liderazgo se legitima y valida atendiendo y resolviendo las necesidades más urgentes de la población y la nación.

 

Fuente: http://otramirada.pe/otro-per%C3%BA-es-posible-estado-pluricultural

 

viernes, 25 de junio de 2021

EL PERÚ DE CASTILLO EN CLAVE ARGUEDIANA Y VARGASLLOSIANA

·          

24. 06. 2021

Por: Vicente Otta R.

 

Del pesimismo oligárquico- colonial a la esperanza del Perú andino-mestizo
¿“...se jodió el Perú”? 

Las elecciones últimas de Perú (6 de junio presente) han sido ocasión para que viejos fantasmas insepultos, emerjan con fuerza y se conviertan en pesadillas para toda la derecha nativa e internacional. Cuando propuestas populares de aires jacobinos se vislumbran, las figuras atemorizantes de T. Amaru, Juan Velasco o las grandes oleadas campesinas del siglo XX, retornan del inconsciente colectivo conservador, que se llenan de pánico y violencia, cual bestia herida atacan a diestra y siniestra y olvidan formas y modales democráticos y arman fraudes, terrorismo mediático y patean el tablero. No en vano Pedro Castillo es hijo directo de la Reforma Agraria velasquista, su padre, Ireño Castillo Núñez, obtuvo su parcela de tierra con dicha reforma, de no ser así Castillo sería hoy un siervo de dicha hacienda o un jornalero que, sin educación no hubiese tenido oportunidad de cambiar su destino.  

El masivo y fervoroso apoyo popular que ha provocado la candidatura de Pedro Castillo, virtual presidente electo al 100% de actas escrutadas, ha echado por la borda cada una de las trampas, calumnias y maquinaciones de las fuerzas oscuras y corruptas que se oponen al cambio.

Tanto así, que para reforzar su elenco de conspiradores golpistas han buscado el liderazgo del vocero más reputado del neoliberalismo mundial, el escritor Vargas llosa. Quien paga con este servicio el Nobel y otros galardones y reconocimientos, incluyendo su título de marqués de la nobleza hispana y de Darth Vader del neoliberalismo.

Completa así, un tortuoso y triste deterioro ético que se inicia bastante tiempo atrás pero que algunos éxitos literarios, auténticas corridas hacia adelante, impidieron verlo con claridad.

Como el triste y patético personaje de las llaves del Reino, la novela de A.J. Cronin, termina siendo todo lo opuesto a lo que soñó y pretendía, cuando en su juventud, blandiendo libros e ideales humanistas se jactaba de ser el sartrecillo valiente, emulo del filósofo francés, Jean Paul Sartre.

Triste y solitario final

El texto que ahora compartimos se escribió hace 17 años, su pertinente actualidad es producto de la permanencia de los conflictos socio-culturales que los dos escritores trataron de iluminar los últimos 60 años y aún continúan vigentes.

En este lapso, la presencia de Arguedas no ha hecho sino acrecentarse día a día, mientras que la de Vargas Llosa, se ha ido empequeñeciendo con más prisa que pausa.

En tanto el aliento de Arguedas acompaña y sopla las velas del pueblo que ha hecho de Castillo el presidente del cambio en Perú, el escritor de La Ciudad y los Perros, defiende con uñas y dientes a la candidata del crimen y la corrupción, del establishment. Es la expresión de su decadencia personal y del modelo neoliberal que defiende.      

1. Los años sesenta han sido en el Perú una década crucial

En ella se forman las grandes tendencias socio-político y culturales predominantes hasta la actualidad. Se producen las oleadas de migraciones andinas, se redefinen los lazos con el capital extranjero, hace crisis la industrialización por sustitución de importaciones, se inicia el reformismo militar, se forman los partidos de la nueva izquierda y germina el proyecto político senderista.

Esta década que contiene los rasgos que asumirá la sociedad en los últimos 50 años, tiene dos testigos privilegiados: Mario Vargas Llosa y José María Arguedas, los dos grandes narradores peruanos del siglo XX. Sus obras, particularmente las que mencionamos en este artículo, reflejan como ningún análisis político o estudio académico, los aspectos más profundos, complejos y diversos que encerraba la evolución de la sociedad peruana a lo largo de la fenecida centuria.

A contracorriente de las críticas que lo encasillaban, y en algunos casos pretendían descalificarlo, por indigenista y arcaico, José María Arguedas ha terminado siendo el escritor más moderno y vigente del Perú contemporáneo. Las controversias y críticas que sus obras suscitan (el memorable debate de la mesa redonda sobre Todas las sangres, el año 1965) antes que observaciones de carácter estrictamente literario o lingüísticos han sido de enfoques culturales, de cosmovisiones y epistemológicos. Así en el fondo, lo que ha estado en conflicto han sido la visión criolla euro-céntrica del Perú y su historia (razón colonial) frente a la mirada de la evolución del Perú, desde el socialismo mágico y su entropamiento con el pueblo indio y mestizo, que le permitió auscultar el corazón y las venas ocultas de nuestro país.

2.-Vargas llosa, ¿Adalid de la modernidad o escritor de la desesperanza y anacronismo? 

Desde que en 1971 se publicara “Conversación en la catedral”, y su personaje central Santiago Zavala (“zavalita”) expresara la frase: ¿“cuando se jodió el Perú” ?, ésta ha sido convertida en una especie de interrogante metafísica nacional, quinta esencia de la duda angustiosa que atraviesa la existencia de la sociedad peruana contemporánea. En realidad, esta frase, más bien patética y quejumbrosa, expresa la actitud profundamente pesimista de la clase oligárquica criolla-costeña, que ve derrumbarse el sistema socio-político que había sustentado su dominio durante 150 años de vida republicana. En este sentido, la angustiada pregunta no representa a toda la sociedad peruana, solamente a un segmento de ella, el que presentía su irremediable final. Una vez más, los artistas e intelectuales criollos se asumen como voceros de oficio de toda “nuestra” cultura y estado psicológico. El reputado literato, representante de esta cultura, habla a través de uno de sus personajes y dice lo que los individuos más sensibles del mundo criollo agonizante percibían: Que “su” Perú se había jodido. El apacible y confortable mundo en que unos cuantos miles de terratenientes, mineros y burócratas herederos del poder colonial, vivían cómodamente de la sangre y sudor de millones de indígenas y cientos de miles de coolies y esclavos de origen africano, se perdía irremediablemente.

Ya antes de la reforma agraria de Velasco (año 1969), los cholos habían empezado a “igualarse”, los afro-peruano se cimarroneaban y los japoneses y chinos se empoderaban en sus pequeñas ciudades, (otrora bastiones de su cómoda y cortesana vida) asumiendo el control de los comercios minoristas y de parcelas productoras de pan llevar. 

3.- El llanto por el bien perdido

Ni la recurrencia a dictaduras militares, en la década del 50 en que transcurre la novela, podían salvarlos de la debacle. Antes de que finalice el siguiente decenio un cholo costeño “pata en el suelo”, Juan Velasco Alvarado, al mando de un gobierno militar les dio el puntapié final. Los cholos y el ejército se resistían a seguir cumpliendo el rol servil de pongos y guardianes del sistema político oligárquico. Este fue desestructurado y dejó de ser hegemónico.

El mundo que empieza a perderse irreversiblemente es el que añora zavalita; como en el relato arguediano del Sueño del Pongo, el mundo se estaba poniendo al revés.

Vargas Llosa es un literato notable, por eso percató estos cambios antes que la gran mayoría de criollos que repiten esta lastimera frase sin darse cuenta de que están hablando de su biografía, no de todo el Perú.

“...y restos de comida que circulan tibiamente por el aire macizo de “La catedral”, y de pronto son absorbidos por una invencible pestilencia superior: ni tú ni yo teníamos razón papá, es el dolor de la derrota papá...” monólogo de zavalita, mientras bebe y conversa con Ambrosio en el bar “La Catedral”1

En la página anterior, Ambrosio también ha dado su cuota de inquietudes metafísicas: “...La vida no trataba bien a la gente en este país, niño, desde que salió de su casa había vivido unas aventuras de película. A el tampoco lo había tratado bien la vida, Ambrosio...”

Y en páginas posteriores: “...-Santiago dice, porque gracias a San Marcos me jodí. Y en este país el que no se jode, jode a los demás...” 2, aquí zavalita agrega otro rasgo esencial de la cultura criolla de raigambre oligárquica: la envidia y la mezquindad del fracasado. Es lo que muchos han venido a llamar el deporte “nacional” del palo encebado, igualmente, este no es un deporte nacional, es criollo, costeño y particularmente limeño. La gente de procedencia andina no cultiva este deporte. Villa el Salvador, Unicachi, Ollaraya y el emergente poblador de los conos de Lima dan fe de que sí hay una cultura de éxito, de prosperidad, sin tener que despellejar o acuchillar al que avanza en el camino de la realización personal y familiar, sin tener que renunciar a la identidad y la vida colectiva. 

4.-Arguedas, gana sus mejores batallas, después de muerto

La novela póstuma de Arguedas: El Zorro de abajo y el zorro de arriba, se escribió en la misma época que Conversación en la catedral, y se publicaron con un año de diferencia: en 1971 la primera y en 1970 la segunda. Coincidentes en el tiempo, difieren completamente en la lectura del Perú de ese periodo.

Con todo el desgarramiento y angustia que encierra El zorro..., es sin embargo la novela de la esperanza, de la apuesta por el Perú moderno, mestizo, andino y de todas las sangres. Es el dolor de la aceptación consciente de que el sueño de reconstruir un Perú con claro predominio étnico-cultural, andino era inviable. Atento y profundo observador de la evolución del país que tanto amó, y en particular del pueblo indígena del que se sentía integrante y vocero, Arguedas vivió y comprendió en Chimbote que la modernización del Perú había tomado ya un curso irreversible, que éste se nutría de hervores que implicaban una fusión cultural y étnica, caótica y magmática en la que no estaba definido el rol y la jerarquía que iba a asumir la cultura quechua-andina.

Sus primeras reacciones a las hibrideces que percibió en la humilde caleta de pescadores, convertida en pujante y dinámica ciudad pesquera gracias al boom de la pesca industrial de la anchoveta, fueron desfavorables. Las expresiones grotescas y caricaturescas, que asumía el proceso de mestizaje y acriollamiento forzado, al que se sometían los migrantes de origen serrano, para asimilarse al mundo criollo-costeño que lideraba el oficio de pescador, causó en Arguedas una sensación penosa y desagradable. De ahí que acuñara la palabra “mamarracho” para designar este mestizaje que producía como resultado una especie de Frankestein. Pues el fruto obtenido no era definida estética criolla ni andina, era un verdadero híbrido, sin perfil definido. Primeras expresiones de lo que posteriormente ha sido denominado cultura “chicha”.

Los tallarines con papa a la huancaína, el ceviche con arroz y cancha; el arroz con leche combinado con mazamorra morada, en la culinaria y repostería; la mezcla musical de huayno y cumbia, la vestimenta de moda occidental con colores intensos de la estética andina, los nombres anglosajones con apellidos quechuas y aymaras, etc. Toda esta abigarrada y potente mezcolanza se produjo en Chimbote en una década. Este fue el primer gran proceso de mestizaje y aculturación violento, brutal y acelerado, que dejó abierto el cauce de lo que sería el proceso de modernización del Perú contemporáneo. Cincuenta años después, todo el Perú es un chimbote gigantesco y lo que Arguedas entrevió, en lo que se iba a convertir el país, se ha convertido en realidad

Vislumbrar este futuro poco amigable con su amado mundo andino, no le impidió reconocer que este era un proceso irreversible. Era la vía que adoptaba la construcción de la nación peruana, la configuración del Perú moderno; proceso para el cual carecía de respuestas y orientaciones.

De ahí que se aferrase al socialismo, a mundos como el de Viet Nam, sin renunciar a lo mágico, a su cosmovisión andina. Su dolor es el dolor del alumbramiento, del nacimiento de lo nuevo, del Perú mestizo y andino contemporáneo.

“...hay en mis huesos muchas de las apariencias del serrano antiguo por angas y mangas, convertido por sus madres y padres, malos y buenos, en vehemente, asolemnado y alegre trabajador social: invulnerable a la amargura aun estando ya descuajado. Dispénsenme la inocente y segura convicción: invulnerable como todo aquel que ha vivido el odio y la ternura de los runas...”, Son las palabras que trasuntan optimismo y fe en el futuro, en la vida. Postreras palabras pronunciadas un mes antes de su suicidio.

Qué diferencia con las expresiones quejumbrosas de zavalita, que presiente su fracaso individual e intuye que está ligado a la declinación del Perú oligárquico, hechos que lo llenan de nostalgia y pesimismo.

5.-De la calandria consoladora a la calandria de fuego, del Perú oligárquico al Perú de todas las sangres

En su último diario escrito un mes antes de su muerte, dice lo siguiente: “...Quizá conmigo empieza a cerrarse un ciclo y a abrirse otro en el Perú y lo que él representa: “...se cierra el de la calandria consoladora, del azote, del arrieraje, del odio impotente, de los fúnebres “alzamientos, del temor a Dios...”. A este ciclo corresponden expresiones como: “...En las punas, sin ropa, sin sombrero, sin abrigo, casi ciegos los hombres están llorando, más triste, más tristemente que los niños. Bajo la sombra de algún árbol, todavía llora el hombre...”, de su himno canción al Dios Padre creador Túpac Amaru.

En el mismo párrafo de este diario dice que se abre el ciclo de la calandria de fuego: “... el de la luz y de la fuerza liberadora invencible del hombre de Viet Nam, el de la calandria de fuego, el del dios liberador. Aquel que se reintegra...”.

En el poema a Tupac Amaru, está la respuesta al nuevo ciclo, cuando dice: “...Estoy en Lima, en el inmenso pueblo, cabeza de los falsos wiraqochas. En la Pampa de Comas, sobre la arena, con mis lágrimas, con mi fuerza, con mi sangre, cantando, edifiqué una casa...Somos miles, aquí ahora. Estamos juntos; nos hemos congregado pueblo por pueblo, nombre por nombre, y estamos apretando a esta inmensa ciudad que nos odiaba, que nos despreciaba como a excremento de caballo. Hemos de convertirla en pueblo de hombres que entonen los himnos de cuatro regiones de nuestro mundo, en ciudad feliz...”

Su vida, uncida al pulso vital del Perú, se acaba junto con el Perú semi-feudal, “...de la calandria consoladora, del azote, del arrieraje...”, pero renace con el Perú contemporáneo: “...el de la calandria de fuego, el del Dios liberador. Aquel que se reintegra...”.

Todo esto y mucho más es el Perú de nuestros días. El que se reintegra al sonido de la tekno cumbia, del huayno Rock de Uschpa, del canto de Los Destellos, de Chacalòn y la Nueva Crema, Dina Paucar y Sonia Morales, Armonía 10 y Pelo Ambrosio; de platos de ceviches con cancha, del tallarín con papa a la huancaína; de vestimentas llenas de colorido; del estilo emprendedor y agresivo de los aymaras y quechuas de Puno, Cusco y de toda la serranía, de los empresarios de Gamarra, Villa El Salvador, Unicachi. De los millones de peruanos mestizos y cholos que empiezan a sentirse orgullosos de su identidad y de los gigantescos logros en la recuperación de su territorio, su canto y su destino. 

6.-las poderosas razones de la esperanza

La experiencia viva y cotidiana es la mejor demostración de que la cultura andina, que se manifiesta en vigorosos lazos de parentesco, relaciones de reciprocidad (minka, ayni), espíritu comunitario (existen más siete mil clubs provincianos en Lima), su laboriosidad y sentido del ahorro, su planificación de largo plazo, para no mencionar su variada expresión musical y dancística, y su rica y diversa manifestación culinaria, sigue operante. Todo esto ha estado vigente y sigue jugando un rol sustancial en el desarrollo del actual proceso de afirmación económico-social, de mestizaje y fusión cultural que vivimos. La cultura andina y sus altas expresiones civilizatorias y culturales no se reducen a Macchu Pichu o Ollantaytambo solamente, se expresan de manera viva y operante en los proyectos vitales que los descendientes de nuestro gran pueblo llevan adelante. Aquí y ahora, en el tercer milenio. Por eso afirmamos que hay razones poderosas para el optimismo y la esperanza.

Solamente gentes que nunca entendieron que el Perú era también de los serranos, mestizos y cholos, andino por imperio de la naturaleza, pueden pensar que el ocaso del mundo oligárquico significa el fin del Perú, que el Perú se jodió. ¿Una civilización que tiene cinco mil años de antigüedad se va a “joder” por que un pequeño grupo de oligarcas y sus descendientes, con solo 150 años de existencia, sienten que su cómoda y parasitaria vida fue cancelada, que colapsan porque nunca fueron capaces de dominar esta naturaleza ni supieron organizar apropiadamente la sociedad que sojuzgaron y explotaron en este largo período?

¡En buena hora que ese mundo injusto, oprobioso y anacrónico se jodió!

El triunfo electoral de Pedro Castillo, este 6 de junio último, es la coronación de un recorrido que tiene largo tiempo de gestación, sacrificio y sufrimiento ilimitados. Este momento puede ser el nacimiento de una nueva historia, de un futuro de justicia y prosperidad compartida. Del Perú de todas las sangres.

En el mundo paralelo en que Vargas llosa y Arguedas, continúan su larga pugna sobre la representación de nuestro Perú, también en el plano de la realidad cotidiana, Arguedas derrota de modo inapelable a Vargas llosa que, al igual que en la ficción, opta por lo anacrónico y superficial.

Su escandaloso y abierto apoyo a Keiko Fujimori, candidata del poder corrupto y criminal, traduce mejor que cien ensayos críticos, la degradación ética y moral de Vargas llosa.

El mundo sometido, de la fraternidad de los miserables que fuera cantada y defendida por Arguedas, hoy representado por Pedro Castillo, ha salido triunfante en una lucha desigual en que el poderoso empuje de los humildes, el amplio y entusiasmado apoyo del pueblo, han sido su principal instrumento.

En esta hora de triunfo de los ninguneados, la figura de Arguedas y la presencia del mundo andino se agigantan. Claridad de la aurora cuando amanece el nuevo día.

 

1 Conversación en la catedral, ediciones Seix Barral, 1970, página 27

La letanía de lamentaciones continúa: “...Así que en Pucallpa y por culpa de ese Hilario Morales, así que sabes cuándo y por qué te jodiste-dice Santiago-. Yo haría cualquier cosa por saber en qué momento me jodí...”

2 Capítulo IV, pág. 74, obra citada

** pág. 166

 

Fuente: http://otramirada.pe/el-per%C3%BA-de-castillo-en-clave-arguediana-y-vargasllosiana