Mostrando entradas con la etiqueta Qiao Liang y Wang Xiangsui. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Qiao Liang y Wang Xiangsui. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de abril de 2020

POPEYE, BIN LADEN Y DOS CORONELES CHINOS



Antonio Maira

Cádiz Rebelde/ El Viejo Topo


A partir del 11 de septiembre la preocupación fundamental de los políticos estadounidenses no fue capturar o matar a Bin Laden y destruir Al Qaeda, ni tampoco la de lograr la caída de los talibanes y el establecimiento de un régimen manejable, o francamente títere, en Kabul, siendo estas dos cosas extremadamente importantes. Porque, otra cosa, además de las Torres Gemelas, se ha desmoronado el 11 de septiembre.

Una flecha en el tendón de Aquiles

Con toda la importancia de esos dos logros -uno, el de la venganza, declarado públicamente, y el otro, el de la implantación de las cohortes imperiales en suelo afgano, que más que sospechado es conocido, compartido o lamentado, aunque en discreto silencio, por todos los gobiernos del mundo-, lo realmente significativo para los estrategas del Pentágono y para las propias relaciones de poder internacionales que sostienen la supremacía de los EEUU o el poder del Imperio, es que los atentados han puesto de manifiesto, también para todos sus enemigos, la existencia de una enorme grieta en la seguridad del país más poderoso del mundo, una vulnerabilidad totalmente insospechada. Esto es extraordinariamente dramático para el proyecto de poder de los Estados Unidos porque no puede ser remediado con éxito militar, inmediato, alguno.

De repente, el territorio norteamericano -zona liberada de la guerra- es alcanzable para sus enemigos, sus bienes pueden ser destruidos y sus ciudadanos masacrados. Y esto no es una sospecha paranoica o una alarma artificial elaborada para facilitar el crecimiento del presupuesto de defensa o para justificar una operación de castigo, sino una tremenda constatación avalada por cinco o seis mil muertos, por el ataque al Pentágono y por la destrucción total e irremediable del World Trade Center, los edificios más simbólicos de la actitud de los Estados Unidos ante el nuevo milenio. Y también por varias horas de desconcierto total, de temor y de impotencia dramática, del país más armado del mundo. Sin aviso alguno, en una hora corriente de un día cualquiera, los hechos afirmaron algo totalmente inaudito: que la guerra había entrado y podía volver a entrar, con niveles muy altos de destrucción y gran número de víctimas civiles, arrasando los mayores símbolos de poder, en el mismísimo territorio de los Estados Unidos.

Sobre la absoluta imposibilidad de que esto ocurriera estaba diseñada una estrategia de dominación extremadamente agresiva y toda una política internacional que desde hace años rompía negociaciones, acuerdos, tratados y conciertos.


Ganar un enemigo, perder la impunidad

En el número de octubre de Le Monde Diplomatique, Ignacio Ramonet dice que a "los veteranos de la guerra fría" del gabinete Bush la situación puede resultarles favorable, porque "los atentados les restituyen un factor estratégico del máximo nivel, del que se habían visto privados durante diez años, desde el hundimiento de la Unión Soviética: un adversario". Sin embargo, y aunque la demanda de establecer un enemigo como prioridad de la política exterior aparecía en el documento Santa Fe IV que supone la posición de la derecha dura norteamericana y, como tal, orienta la política exterior de los presidentes republicanos, lo que parece vital en estos momentos es que los Estados Unidos han perdido el factor estratégico fundamental: la impunidad. Este factor determinaba la posibilidad de recurrir a la guerra sin pensarlo dos veces, como instrumento cotidiano y sin correr riesgo alguno. Los ataques del 11 de septiembre han hecho tambalearse el diseño estratégico que para la dominación del mundo habían establecido los sucesivos Consejos de Seguridad Nacional -la institución que determina la continuidad, más allá de las contingencias presidenciales, en el diseño del Imperio-, la política de armamentos de Washington y la estructura fundamental de su política exterior. Lo han hecho al destruir la herramienta fundamental del sistema de poder: el modelo de guerra elaborado minuciosamente en los últimos quince años.


El no de dos coroneles chinos

El primer aviso de que en la guerra las cosas podrían no ir tan bien como los Estados Unidos esperaban fue escrito, en chino, por los coroneles Qiao Liang y Wang Xianghui nada menos que en 1999, poco antes de la "guerra modélica" contra Yugoslavia. La idea de que algo como lo sugerido pudiera ocurrir era tan descabellada que el libro La guerra más allá de las reglas: evaluación de la guerra y de los métodos de guerra en la Era de la globalización pasó totalmente desapercibido. En realidad, el desinterés parecía justificado: los coroneles iniciaban el análisis en la experiencia de la guerra del Golfo y de las sucesivas operaciones contra Iraq, y admitían, en una primera conclusión, que los EEUU eran invencibles.

Efectivamente, los militares chinos partían, de acuerdo en esto con sus satisfechos colegas estadounidenses, de la constatación de la absoluta superioridad militar y tecnológica de los EEUU. Ese punto de partida, cuya consecuencia era la impotencia de los demás países para defenderse de las agresiones y chantajes armados de la superpotencia, se completaba con la convicción, en relación con China, de la enorme posibilidad de sufrir a corto o medio plazo una ataque demoledor o una amenaza irresistible.

Sin embargo, lejos de mantenerse en esa conclusión desasosegante nuestros coroneles se habían implicado a fondo en el análisis de las posibilidades de salir de un dilema dramático: obedecer a los EEUU o ser arrasados. En esa minuciosa tarea definieron una revolución militar que iba más allá de la ya realizada por el Pentágono; se basaba en la recomendación de un pensamiento y una actuación "fuera de las reglas", es decir, del conjunto de normas y métodos sobre la guerra definidos por Occidente para asegurar su victoria.

Desde esa revolución basada en lo "militarmente incorrecto", que arranca desde una posición deliberadamente marginal, lanzaron un verdadero reto a los EEUU. En la guerra cuyas normas, reglas y métodos de combate han sido definidas por Occidente, su país, China, no tendría posibilidad alguna. En consecuencia, Qiao Liang y Wang Xianghui, recomiendan resolver el problema "pensando fuera del marco", "al margen de las reglas", de esas reglas, normas y métodos de guerra que han sido impuestas por los estrategas y militares del Pentágono.


Popeye se va a la guerra

Los Estados Unidos, en opinión de los coroneles chinos, parten de una convicción y asumen una exigencia primaria en su relación con la guerra. La convicción es la de que las disputas internacionales pueden ser resueltas, definitivamente, en el campo de batalla. Como veremos más tarde esta convicción es una manifestación y una consecuencia del modelo de guerra que han estado desarrollando los estrategas del Pentágono: una guerra instrumental, sin riesgos, fácil, sin costes humanos, con éxito asegurado y con una fácil relación con la opinión pública.

La exigencia es la de "cero bajas propias" como norma suprema en el modelo de "combate". Desde la invasión de Panamá y la guerra del Golfo, y como antídoto al síndrome de Vietnam, Washington ha desarrollado una tecnología de guerra aérea y misilística, orientada a destruir desde lejos, con los atacantes fuera del alcance de sus víctimas. El ataque a Yugoslavia, a pesar de algunas perplejidades cuando parecía necesaria la intervención por tierra, constituyó la definición plena del modelo.

Los dos principios -a los que podemos llamar: "guerra para todo" y "guerra sin honras fúnebres"-, en opinión de los coroneles, constituyen también dos errores mayúsculos. La guerra no resuelve definitivamente los problemas, la eliminación del coste humano propio no es siempre posible. Además, el Pentágono rinde un culto excesivo a la tecnología.

La guerra contemporánea está enmarcada por normas. leyes y acuerdos desarrollados durante décadas por Occidente. La desvinculación de estas normas es una exigencia para la defensa de los países más débiles, es decir, de cualquier país que pueda ser agredido por los estadounidenses; una apreciación, como veremos, en la que se quedan cortos nuestros analistas chinos. Los EEUU no sólo forjaban normas y técnicas para la guerra sino que estaban consolidando la norma suprema de que ellos no se vinculaban a norma alguna.

En relación con los métodos de guerra, Qiao Liang y Wang Xianghui critican, desde el punto de vista de la eficacia militar, el enorme desarrollo y despliegue de armas de distinto tipo que realiza el ejército norteamericano. El exceso reduce la eficacia de cada una de ellas. La conclusión de este análisis profesional es realmente preocupante: "ningún arma puede ser realmente decisiva excepto las armas nucleares". La preocupación se ve reforzada por el proyecto de desarrollo y fabricación de "pequeñas armas nucleares", diseñadas para explotar a gran profundidad bajo el suelo, que fue anunciado hace meses en Estados Unidos. También por la reclamación de guerra nuclear en Afganistán que hicieron algunos congresistas.

Otro aspecto de los conflictos militares, convertido en regla universal por EEUU, es la concepción de que los enfrentamientos armados están vinculados a un "campo de batalla" específico. La guerra no puede irse de las manos ni del lugar asignado para ella. El escenario del combate tiene que ser definido y concreto.


Pensar fuera de las reglas

El instrumento primario, pues, de una revolución militar capaz de resistir a la enorme superioridad de la superpotencia es la falta de respeto a las reglas y los métodos de la guerra que pretende imponer Estados Unidos. Esto, que pareció irrelevante durante más de dos años, está causando ahora pavor entre los funcionarios del Pentágono. No hay más que observar los acontecimientos del 11 de septiembre a través del prisma de la guerra sin reglas de Qiao Liang y Wang Xianghui.

La guerra "más allá de todas las fronteras y limitaciones" cuestiona, en primer lugar, la definición y la limitación del escenario del combate. En el Pentágono están muy interesados en mantener los conflictos armados dentro de campos de batalla determinados. Pero eso, que puede ser muy conveniente para los EEUU, es extremadamente indeseable para sus enemigos. La conclusión es que ese enfrentamiento militar localizado y de altísima tecnología no tiene porqué ser el del siglo XXI. La conflagración romperá, por decisión del más débil, el escenario limitado. Es posible concebir una guerra sin fronteras y sin métodos codificados para enfrentarse al enorme poderío de EEUU. Si China tiene necesidad de defenderse deberá hacerlo más allá de las fronteras y limitaciones que imponen, para su propio provecho, los EEUU. China debe evitar la trampa de la guerra diseñada para hacer segura la victoria de Occidente.

EEUU, reconocen los coroneles chinos, tiene el liderazgo en la capacidad para concebir tipos de guerra distintos. Ha desarrollado, como parte de la que llaman su "revolución militar", el concepto de "acción militar no bélica". El control de la información mediática por los estados mayores podría ser un ejemplo de estas acciones a las que se refieren Qiao Liang y Wang Xianghui, pero también las operaciones de vigilancia global y de control permanente de los posibles enemigos, las operaciones encubiertas, y, desde hace poco, los "asesinatos selectivos". Sin embargo, el modelo norteamericano no ha desarrollado otro concepto revolucionario, el de "acción bélica no militar". En ese campo, enormemente amplio, tiene que trabajar China. Es ahí donde pueden hacer la guerra aquellos países incapaces de enfrentarse con Estados Unidos. Estructuras informales de combatientes civiles, guerra informática, guerra en todos los campos posibles. La acción militar es sólo una dimensión de la guerra. Ante una amenaza vital China tiene que sentirse libre para combatir de cualquier manera, con cualquier arma, en cualquier lugar.

Los militares chinos vuelven a colocar la guerra en el lugar de las grandes tragedias, se niegan a aceptar la posibilidad de ser atacados sin costes y vencidos sin remedio. El principio que debe seguir China, dicen, es el de acumulación. Hacer la guerra en todos los sitios posibles, "golpear objetivos vulnerables con procedimientos inesperados".


En Yugoslavia la ley se ajusta al delincuente

Pocos meses después de la publicación del libro, la OTAN realizó su enorme ataque aéreo contra Yugoslavia. Durante este bombardeo el modelo militar para las guerras del Imperio fue llevado hasta las últimas consecuencias.

En primer lugar, EEUU "perfila" las reglas de la guerra según su propios intereses. La intervención de la OTAN rompe con el derecho internacional -se hace sin autorización del Consejo de Seguridad- y con el propio tratado de la Organización Atlántica. Las normas, no obstante, sufrirían un cambio radical antes de finalizados los bombardeos para que se ajustasen a la guerra que las había violado. El ajuste de la ley para legitimar al delincuente se realizó durante la Cumbre de la Alianza Atlántica en Washington. Los países de la OTAN, que ya se habían autodefinido como "comunidad internacional", proclaman su derecho a señalar enemigos, delitos y delincuentes internacionales, y a hacerles la guerra sin intervención de las Naciones Unidas. "Sin autorización pero bajo el espíritu de las NNUU" dirían, cínicamente, para acallar alguna mala conciencia. Es todo un atentado contra la legalidad internacional realizado con procedimientos de golpe de Estado.


Destrucción planificada y matanza escalonada

Pero son los elementos técnicos de la guerra y sus enormes consecuencias lo que nos ocupa en estos momentos. El primero de ellos es que las diferencias tecnológicas entre los EEUU y sus aliados, y sus posibles enemigos, son tan inmensas que la guerra deja de ser un combate, una contienda, para convertirse en una destrucción planificada y en una matanza con escalada unilateral. Realizada siempre en territorio enemigo es éste el que soporta la destrucción material y el que "pone los muertos". El único ejemplo posible es el precedente de las guerras coloniales. En contra de lo que demandaría una conciencia humanitaria, en nombre de la cual se emprenden muchas batallas, esta guerra, que por lo desigual debe llamarse "carnicería" o "castigo", mantiene excelentes relaciones con la opinión pública de los pueblos "más civilizados".

Pero la guerra tiene dos caras. De un lado fácil, del otro intolerable. La impunidad con la que EEUU y sus aliados pueden hacerla aumenta enormemente su probabilidad y la aceptación pública en Occidente, incluso cuando se trata de conflictos de extrema violencia. Lo que se piense al otro lado carece de importancia. La facilidad de la contienda conduce, inevitablemente, al "gatillo fácil". La guerra pierde para los Estados Unidos y sus aliados el carácter de tragedia y se convierte en un instrumento político cotidiano. La trivialización de este horror ha sido tan escandalosa, en estos últimos años, que se ha bombardeado Iraq para distraer a la opinión pública de Estados Unidos de asuntos domésticos como los devaneos sexuales de Clinton, o para reforzar la legitimidad de una presidencia de origen tramposo, como la de Bush.

El enfrentamiento militar se ha convertido en una contienda entre destrucción y matanza, frente a resistencia. Si la resistencia se empecina, la masacre de civiles puede utilizarse como un instrumento irresistible de presión. Son los llamados "daños colaterales". En Yugoslavia aumentaron a medida que la firmeza de la población hacía temer que se impusiese la necesidad del combate en tierra. La "batalla terrestre" alteraría el principio fundamental -"no bajas propias"-, del modelo de guerra de EEUU. Otro tanto hemos observado en Afganistán.


La irresistible tentación de hacer la guerra

En esta guerra que permite no sólo mantener a las poblaciones propias al margen de la destrucción, de la violencia y de la muerte, sino también a los propios "combatientes", la brutalidad es necesariamente monopolio de Occidente. Pero esa brutalidad es encubierta e incluso trasladada al enemigo. Este es el papel fundamental de los medios de comunicación.

Ya que la guerra de "cero bajas" y en territorio enemigo, como tal, no plantea ningún riesgo, se convierte en un instrumento casi alternativo de la diplomacia, incluso sustitutivo de la misma, porque alcanza los objetivos con más rapidez y eficacia. Desaparece la autocontención que había definido a la contienda armada como el recurso más extremo. Ahora adquiere un carácter cotidiano. La guerra de victoria garantizada y sin riesgos se convierte en un proceso sin características disuasivas. Ya no es una tragedia sino una realidad estimulante.

La "guerra según el Pentágono" tiene también determinadas funciones económicas: la "guerra negocio". Estamos ante conflictos armados de corta duración, escenario limitado, momento elegido y altísimo consumo. El equipo militar necesario puede escogerse y fraccionarse para adaptar el castigo a los objetivos deseados, ya que el riesgo de ser derrotado y destruido ha desaparecido. El conflicto militar es además un mecanismo de experimentación que culmina los procesos de investigación y desarrollo militares. Es, por lo tanto, una pieza fundamental de la economía de armamento y de las relaciones de la gran industria con el Pentágono -el casi olvidado complejo militar-industrial que maneja el gigantesco presupuesto militar de EEUU.

La última característica de la "guerra modelo" es su carácter ejemplarizante. La guerra, enormemente desigual, violenta, victoriosa, llevada hasta el límite de resistencia del enemigo, es observada por todos y, en cierto sentido, se dirige contra todos. Es una advertencia universal de poder, un acto de imperio.


Dos años después

El libro de los militares chinos no recibió demasiada atención. Ninguna en lo relativo a su análisis de la "revolución militar" de la que alardeaban los estrategas norteamericanos. Mucho menos en relación con la revolución antagonista que se iniciaba con la consigna "pensar y actual fuera de las reglas".

La poca atención se centró en el escándalo. Se acusaba a sus autores, con enorme hipocresía por cierto, de hacer una apología del terrorismo, de la propuesta de utilización de armas prohibidas y de la guerra sin límites humanitarios. La acusación desde los sectores oficialistas se hacía ocultando el poderoso sistema de terror y de impunidad que habían establecido y que estaban desarrollando, hasta las últimas consecuencias, los EEUU.


Los EEUU rompen también algunas reglas

Los militares chinos no podían apreciar, en aquél momento, hasta qué punto EEUU iba a desarrollar su propio modelo fuera del marco de los tratados y reglas internacionales.

Su estrategia global ha sido la de conservar y ampliar todas las capacidades armamentísticas posibles, negándoselas al mismo tiempo al enemigo. El problema era que la guerra de Yugoslavia, casi modélica, había dejado en realidad algunas cuestiones por resolver. Una de ellas estaba relacionada con el carácter no determinante de la guerra aérea en determinadas condiciones. La característica fundamental del modelo, la exigencia casi absoluta de "cero bajas propias" podía desaparecer en escenarios más complicados que el de los Balcanes. Ya en la reforma del Tratado del Atlántico Norte, cuando todavía las bombas caían sobre Belgrado, se definía como delito internacional perseguible la fabricación de armas de destrucción masiva: nucleares, químicas y bacteriológicas. La norma era establecida por un conjunto de países, capitaneados por los EEUU, que son y han sido los máximos fabricantes, utilizadores y vendedores de esas armas de destrucción masiva. Lo que pretenden, evidentemente, es el monopolio.

Con la excusa de evitar esa proliferación, Iraq había sido bombardeado y bloqueado hasta el genocidio.

No obstante esa "faceta justiciera", los EEUU se han negado a aprobar el desarrollo del Tratado contra las Armas Químicas y Biológicas, se han visto descubiertos desarrollando un enorme programa de investigación y desarrollo de armas bacteriológicas, han aprobado presupuestos para desarrollar un proyecto de fabricación de pequeñas armas nucleares diseñadas para explotar a gran profundidad -un refuerzo para su guerra modelo-, han anunciado su negativa a firmar ningún acuerdo contra la realización de pruebas nucleares, se disponen a terminar con la moratoria nuclear y se han negado a ratificar el Tratado contra Minas.

Así pues, los Estados Unidos no están dispuestos a respetar norma ni tratado alguno. De hecho, la propia declaración de Bush ante un Congreso que autorizaba la "guerra contra el terrorismo", estuvo marcada por declaraciones muy significativas: "utilizaremos -decía el presidente- todas las armas que sean necesarias". La declaración causa una alarma inmediata cuando recordamos el juicio de los coroneles chinos: "las únicas armas realmente resolutivas son las nucleares", y completamos ese juicio con la indiscutible exigencia norteamericana de victoria y con la ausencia total de escrúpulos que ha demostrado este país en los últimos cincuenta y seis años.


El ataque del 11 de septiembre

Con el desplome de las Torres Gemelas y de uno de los vértices del Pentágono, todos los elementos fundamentales del modelo de guerra elaborado y ensayado por los EEUU han saltado hechos pedazos.

En primer lugar, las condiciones impuestas al escenario de la guerra. La guerra no sólo se inicia en los EEUU sino que lo hace en su espacio aéreo y en los edificios más emblemáticos del país: el cuartel general y el corazón empresarial, comercial y financiero. En segundo lugar, la guerra comienza con un tremendo número de víctimas civiles norteamericanas y otro número muy considerable de víctimas militares en el Estado Mayor de los ejércitos imperiales.

Para más escarnio de los diseñadores de la guerra del nuevo siglo, Estados Unidos es situado en el lugar que no le corresponde en un esquema de guerra similar al que han desarrollado los estrategas pentagonales: atacado desde el aire, por un enemigo inalcanzable que también bombardea ciudades. Los EEUU no pueden repeler ni contestar al ataque, colocados en una impotencia similar a la que, frente a ellos, sintieron iraquíes y yugoslavos. Porque no sólo ha desaparecido el habitual campo de batalla sino que también lo han hecho, pulverizados, los combatientes. La impunidad ha cambiado de bando.

La guerra de dos caras les ha enseñado la faceta amarga, el perfil intolerable. Las armas y el método han sido totalmente inauditos. Un simple factor humano: la disponibilidad a la inmolación de los enemigos, ha alterado toda la batalla, ha sorprendido todas las previsiones, se ha burlado de las costosísimas estructuras de defensa, de los fabulosos gastos militares.


...tal vez, Bin Laden

Tal vez fue Bin Laden, pero también, tal vez, fueron otros.

Es posible, aunque muy improbable, que los que planificaron el ataque a los Estados Unidos se hayan inspirado en la lectura directa del libro de los dos coroneles. Es mucho más seguro que, más que recoger su inspiración teórica, compartiesen con ellos la misma necesidad estratégica. Los autores de los atentados actuaron, desde luego, totalmente al margen de las reglas. Las armas, los combatientes, el escenario y el método fueron inconcebibles. Su actuación resultó absolutamente imprevisible e inimaginable para los miles de creadores de modelos y "jugadores de la guerra" que trabajan en el Pentágono.


De la seguridad al desconcierto

Las fuerzas armadas de los Estados Unidos eran superiores a las de cualquier grupo de países del mundo. Sus gastos militares ampliaban esa superioridad. No había antagonista militar alguno en el horizonte previsible.

Los Estados Unidos controlaban todos los aspectos de la guerra empezando por el escenario de la batalla, siempre muy lejos de su propio territorio. Controlaban el comienzo y el final de la guerra, la intensidad de las operaciones militares, el ritmo de los combates y los niveles de destrucción y de matanza. Dominaban también su impacto en la opinión pública.

Los políticos de Washington y los generales del Pentágono habían establecido las reglas de su guerra y habían prescindido de todas las normas internacionales.

En estas condiciones, el reto que se habían puesto a sí mismos los coroneles chinos parecía una reflexión marginal de quienes se resistían a una derrota ya programada en los libros secretos del Pentágono.

Todo fue así hasta un día de septiembre. El día en que la Guerra más allá de las reglas, convertida en "la guerra imposible", se abatió contra los Estados Unidos.



Antonio Maira Rodríguez

Cádiz Rebelde, octubre 2001
El Viejo Topo nº 160, Enero 2002


miércoles, 1 de abril de 2020

QIAO LIANG Y WANG XIANGSUI HAN REVOLUCIONADO LA GUERRA DE SEXTA GENERACIÓN EN LA GUERRA DE VENEZUELA



El golpe continuo, asimétrico, hibrido y de escenario [1] único: 25 tesis sobre la guerra de EEUU contra la Revolución bolivariana

20-03-2019

1.-Pese a lo que añoran los marxistas más rígidos, y sobre todo con una componente teórica eurocentrista [2], la gran batalla coyuntural contra el imperialismo, el capitalismo y el fascismo está, en estos momentos, en Venezuela. Y por extensión, en Cuba y América Latina.   

Desafortunadamente, tiempo habrá para analizar la guerra imperialista que EEUU ha lanzado contra la Venezuela bolivariana que aunque lleva en ejecución más de 20 años ha empezado en su segunda fase hace poco menos de la mitad de ese período. Para ser más precisos, desde la muerte de Chávez y la asunción de la presidencia por Nicolás Maduro, designado presidente provisional y elegido después por dos veces Presidente en sendas elecciones democráticas según regula detalladamente la Constitución bolivariana y ordena el pueblo soberano.

Tal “guerra larga” no convencional, hibrida, asimétrica y varias cosas más, no cesará ni un momento hasta el triunfo continental de la revolución en América Latina y la derrota catastrófica de la oligarquía estadounidense en su propio interland: el de las oligarquías vasallas en los países del “patio trasero”. Esta gran derrota histórica será el prolegómeno del final del imperialismo global de los EEUU y del propio capitalismo. 

2.- Ello, la derrota del Imperio en América Latina, permitiría la convivencia internacional según los principios de no injerencia y de búsqueda de la paz entre los estados y el intercambio soberano y libre de los pueblos en la búsqueda de la igualdad, la solidaridad y el socialismo.

En este caso nos encontraríamos con un continente capaz de vivir en paz, que ha dejado atrás al imperialismo histórico español y además al capitalismo contemporáneo y sus derivados: el imperialismo expansivo de los Estados Unidos y el fascismo. Este último se desarrolla en el continente con el binomio formado por el neoliberalismo de la Escuela de Chicago y intervención armada en las dos formas posibles, solas o combinadas: como dictaduras militares subordinadas o como intervenciones directas planificadas por el enorme aparato militar del Pentágono (OTAN o Alianzas ad hoc) y la multifacética acción conspirativa y diplomática de la Secretaría de Estado o de la CIA. En ambos casos las guerras aparecen en todas las variables posibles.  

La derrota de los Estados Unidos y sus aliados continentales supondría el inicio de una larga marcha hacia una comunidad de pueblos hermanados, base primordial para la paz, el fin de la carrera de armamentos, y la posibilidad de supervivencia en el planeta. Haría posible además la negociación, entre iguales, de una inmediata revolución ecológica y demográfica que garantizaría la supervivencia del planeta

Es ya evidente que las élites mundiales con su avidez, la enorme y creciente desigualdad, la sociedad de consumo y las leyes del desarrollo capitalista hacen totalmente imposible la supervivencia de nuestro mundo. 

La guerra ahora
 
3.-En estos momentos estamos en plena e intensa guerra informativa con fake news de gran envergadura incluidos (como el que incluía al general en jefe padrino como sujeto de una petición de refugio en España), en guerra psicológica derivada de la amenaza de intervención armada (interpuesta o directa), en guerra de comandos en forma de “guarimbas armadas” y en guerra diplomática acompañada de amenazas.  Por si fuera poco, Venezuela está sufriendo una guerra terrorista de máxima intensidad.  

La mezcla de todas ellas y la velocidad con la que se activan producen una sensación de vértigo. La última y más grotesca ha sido contra los países del CARICOM. Estamos también en plena guerra de activación y alistamiento militar y de material de guerra de los países aliados. Por ejemplo: de la recepción de material de guerra de Rusia, China e Irán por Venezuela. También la aportación de alimentos, productos básicos y medicinas (que son en estos momentos componentes estratégicos para Venezuela) 

4.-Como resultado de una agresión tan prepotente se producirá, probablemente, la derrota continental y mundial del capitalismo, si nos atenemos y analizamos [3] los precedentes que existen en el conjunto de la guerra mundial de “escenario variable” [4] aunque –hay que decirlo- las condiciones para la victoria van a ser muy duras para todos los pueblos implicados: incluido el de los EEUU. Resulta, no obstante, que el pueblo de los EEUU no está preparado para la guerra y el ejército de esa máquina de matar no vale para la ocupación armada de un territorio. 

5.- Por primera vez desde hace más de 200 años el territorio de los EEUU, sería alcanzado por el mismo infierno que, de producirse, asolaría a Venezuela, Cuba, Nicaragua, Colombia y otros pueblos del Caribe y el subcontinente Latinoamericano. “Cuando veas las barbas de tu vecino quemar pon las tuyas en remojo” podría ser la expresión popular de las nuevas advertencias que no dejan dormir a los estrategas estadounidenses ante la idea de escalar la guerra con Venezuela. 

6.- La imposibilidad de EEUU de mantener a su territorio, a sus grupos de portaaviones y a sus bases militares de todo tipo, al margen de la guerra, invulnerables a toda destrucción, dados los factores que van a estar vigentes durante la misma, es la clave estratégica del conflicto que está apenas en sus comienzos. 

Los Estados Unidos al declarar –por boca del presidente Obama que “Venezuela es una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad de EEUU", al amenazar a Cuba con la misma guerra con la que amenaza a Venezuela y al ratificar su liderazgo imperialista mundial, al que se incorporan como gobiernos vasallos los países europeos y su propio fascismo creciente, está haciendo tan necesaria la paz, como funesta la posibilidad de guerra.  

7.-Es muy importante el dato de que desde la guerra civil de 1861 a 1865 los EEUU no sufren una guerra en su propio suelo. Dado el fuerte aparato militar que tiene Venezuela, la fortaleza de sus inmediatas alianzas militares, Rusia, China y Cuba, esa situación es absolutamente imposible. 

La naturaleza de la guerra (o las guerras) que está sufriendo Venezuela y su desarrollo previsible que no llena de entusiasmo a los propios EEUU. 

Quiero decir que todo lo que voy a decir es muy circunstancial, porque los factores de la situación, moral combatientes de las fuerzas regulares, milicianas (o mercenarias), armamento sostenible y utilizable, capacidad de revertir daños sobre el enemigo o cambios imprevistos en las alianzas son, por el momento, evidentemente variables. 

8.-Quien no arriesga no se equivoca ni gana, pero tampoco se acerca a la verdad quien no lo hace. En eso está, pues, entre certezas, probabilidades e incertidumbres, el coraje del pueblo bolivariano y la solidaridad activa de la solidaridad internacionalista. Todos somos militantes de la paz con dignidad. De la paz sin sumisión. Al servicio del socialismo y en solidaridad con la Venezuela bolivariana.

9.-Todas las informaciones parecen indicar que las FANB pueden responder con una defensa escalonada tanto misilística, de base terrestre, aérea, y naval (sobre aguas territoriales y de control económico exclusivo). Tiene armas que cubren los distintos escalones defensivos que ya están planificados, de manera sucesiva y coordinada.

La estrategia se basa en dos principios: defensa de todo el pueblo (guerra popular prolongada) y defensa integral escalonada ,   que estaría compuesta, de mayor a menor por las REDI (Región de Defensa Integral), las ADI (Aéreas de Defensa Integral), las ZODI (Zona de Defensa Integral) y finalmente las ZOSE (Zonas de Seguridad), variables según la naturaleza del territorio ; con capacidad e integración de las milicias y las comunas. La defensa territorial es distinta en unidades, armas y combatientes siguiendo la naturaleza distinta del mismo: desde la zona montañosa costera y preandina, hasta la sabana, los llanos y la selva tropical así como zona fluvial y la larga zona costera. 

Es, finalmente, el pueblo el que sostiene y complementa a las FANB compuestas por cinco elementos (Tierra, Mar, Aire, Guardia Nacional y Milicia), con el pegamento de la Milicia Nacional Bolivariana. Las comunas garantizan además de la defensa, la producción y la distribución de la misma.

Durante la Presidencia de Hugo Chávez

10.-Tenemos que recordar los primeros episodios graves del golpismo característico–familiar, de “andar por casa” [5] , de Washington: el del “patio trasero”, del “destino manifiesto”, el de la “doctrina Monroe” y de la “doctrina de Seguridad Continental”, cuando han sido aplicados contra la Venezuela bolivariana. Todos ellos representan una línea continua del intervencionismo yanqui y de la resistencia empecinada en América Latina. 

Cuba y la Venezuela Bolivariana son los países en los que ha anclado dicha resistencia y el camino hacia el socialismo. También lo ha hecho en Bolivia y Nicaragua; tal vez en Haití, primer Estado independiente de la América negra y de la América Latina. Podría decirse que ningún país, ningún pueblo de América Latina ha dejado de sufrir, después del español, el francés, imperialismo inglés y el imperialismo estadounidense. La cínica frase: “América para los americanos” expresa, con cinismo, el último tránsito colonial. 

11.-Según Cubainformación [6] [1] , periódico digital cubano dirigido contra “el terrorismo mediático”, el primer golpe de Estado contra Chavez puede resumirse así:
“Abril de 2002: Golpe de Estado (Henrique Capriles y Leopoldo López participan en actos de vandalismo); finales del 2002 primeros del 2003: Paro petrolero y sabotaje del sistema de producción y distribución, (se decide renacionalizar y se descubre que todo está controlado desde un ordenador central desde EE.UU.);Mayo del 2004: se descubren 160 paramilitares en la finca El Hatillo, preparados para asesinar al presidente Chávez; (entre ellos hay miembros de las Alianzas Unidas de Colombia (paramilitares) y militares reservistas de Colombia); después en el mismo año, se suceden guarimbas en Chacao con el resultado de 9 muertos y 190 heridos, (Leopoldo López implicado en la violencia) Agosto del 2012 Refinería de Amuay: 55 muertos y 166 heridos, (más tarde se descubre que es un sabotaje); Abril del 2013 desconocimiento de los resultados electorales por parte de Capriles para incitar a la violencia: 11 muertos, numerosos heridos y centros médicos quemados [7] .

Habría que completar un cuadro tan sucinto con algunas observaciones del máximo interés en la metodología del golpe, la intervención de los EEUU, el papel de algunas instituciones de las que la Secretaría de Estado y la CIA llamaban en aquellos momentos “diplomacia civil” como USAID, la NED, y múltiples Fundaciones más, vinculadas a la Secretaría de Estado, la CIA; y de las grandes Fundaciones organizadas y financiadas por los partidos demócrata y republicano, los Centros de estudio, las grandes empresas, los Grupos de presión o las grandes universidades, agencias y medios de comunicación de carácter nacional o internacional.

El golpe mediático-militar-empresarial 

Las características del golpe como mediático-militar, el desarrollo previo de un sistema de información nacional e internacional (Falsimedia) que regula el funcionamiento en cadena repetitivo que “representa” , estimula, anticipa , “conduce” el golpe y organiza el contenido de la información en el interior y el exterior de Venezuela. 

12.- En los planes ejecutivos del golpe se desarrolla un guión mediático que se transmite por las televisiones privadas mientras se ocupa, bloquea y utiliza en “cadena” la única TV pública, Venezolana de TV, ocupada inmediatamente por los golpistas.

Los sucesos de Puente Llaguno, en las cercanías de Miraflores, expresan la terrible manipulación en la que confluyen los medios de comunicación antichavistas (en ese momento son todos) que generan información falsa, y los guionistas del golpe que atribuyen a Chávez la matanza que se produce en las filas de los opositores y en los defensores de Puente Llaguno.  

13.- El excelente reportaje colectivo: “La revolución no será televisada” [8] explica con detalle y sin posibilidad de réplica los detalles de la ejecución del golpe del 11 de Abril contra Chávez. En los planes ejecutivos se desarrolla un guión mediático que se transmite por las televisiones privadas mientras se ocupa, bloquea y utiliza “en cadena” la única pública, ocupada inmediatamente por los golpistas. 

Durante varias horas se desvía una manifestación de la extrema derecha golpista hacia el Palacio de Miraflores residencia del Presidente Chávez. Se producen acciones de tiroteo de francotiradores en la manifestación. Tales hechos son activados con órdenes concretas de los sectores de extrema derecha opositora, según el plan detallado previsto para el Golpe. Son previamente anunciados los asesinatos en las televisiones que retransmiten en cadena nacional, antes de producirse, lo que implica una coordinación de los medios de comunicación (Falsimedia) con los actores del golpe (militares golpistas, grandes empresarios oligarcas y propietarios de los medios y masas de la clase media movilizadas por el fascismo).

El golpe mediático-militar-empresarial se produce también con un apoyo directo de los EEUU que aproxima buques y aviones a la costa y reconoce inmediatamente al nuevo presidente autonombrado. Con anterioridad al golpe Washington ha activado una fuerte presión mediática, diplomática y política, y ha cruzado notas con los gobiernos más dispuestos a apoyar el retorno violento al sistema anterior a Chávez. 

En el Golpe del 11 de Abril se producen las primeras confluencias y métodos que volverán a ocurrir en la época de Nicolás Maduro, si bien es claro que en esta Segunda Fase, la implicación directa de los EEUU es mucho más descarada, con la amenaza de medios militares mucho más potentes, y con una preparación estratégica de larga duración. 

Durante aquél golpe se produce el secuestro del Presidente Chávez, su traslado a La Ordila, la liquidación de todo el sistema institucional democrático y la instalación del golpista Pedro Carmona Estanga, presidente de la Patronal y de las cámaras de Comercio, como Presidente autoproclamado de Venezuela. Le acompañan varios generales, políticos de la oposición fascista y varios cardenales de la Iglesia católica.

La declaración televisada del general Lucas Rincón Romero y algunos gorilas más, émulos de Pinochet, es una prueba más de que la traición se ha consumado.

14.- "Los miembros del Alto Mando Militar de la República Bolivariana de Venezuela deploran los lamentables acontecimientos sucedidos en la ciudad capital en el día de ayer. Ante tales hechos, se solicitó al señor Presidente de la República la renuncia de su cargo, la cual aceptó. Los integrantes del Alto Mando ponen sus cargos a la orden los cuales entregaremos a los oficiales que sean designados por las nuevas autoridades" [9]   

Carmona se autoproclamó en presencia de varios militares, políticos ultraderechistas y miembros de la jerarquía católica e inmediatamente destituyó a todos los poderes democráticos, derribó entre aplausos de los nuevos aspirantes a todas las instituciones electas y nombro nuevo Gobierno. Comenzaron los allanamientos y las persecuciones de los dirigentes y cargos públicos bolivarianos. La embajada de Cuba fue sitiada bajo amenazas de asalto. Varios representantes populares fueron detenidos y golpeados. Otros pasaron a la clandestinidad o se reagruparon en sitios más o menos seguros.

El Presidente Chávez no había renunciado. Fue trasladado inicialmente a Fuerte Tiuna y por miedo a que pudiera producirse una liberación a consecuencia de una revuelta popular, a La Ordila, una isla con una pequeña guarnición militar. En ella, Chávez pudo escribir una nota en la que comunicaba al pueblo y a las Fuerzas Armadas que él no había dimitido. Fue rescatado inmediatamente por unidades militares y cuando volvió a Miraflores el pueblo, sublevado, ya había desalojado Miraflores a Carmona. Los golpistas habían sido detenidos y “Pedro el breve”, como le llamaría después el pueblo, había escapado a Colombia.

Chávez fue clemente y no escarbó en la herida para facilitar la unidad del pueblo venezolano y permitir la normalización democrática bajo la Constitución Bolivariana.

Desde mediados del 2002 se suceden varios actos encadenados que ponen en grave riesgo la continuidad democrática del Presidente Chávez. Comienzan con manifestaciones de militares en una tribuna de la Plaza de Altamira a la que se adhieren políticos de la oposición fascista. Finalmente, la reiteración de la protesta que es retransmitida en directo por los canales de TV privada finaliza con una provocación opositora. Un atentado con bomba realizado por los sectores fascistas de esa misma oposición, provoca más de una decena de muertos y varias de heridos. Desde finales del 2002 mediados del 2003 se produce un Paro petrolero con sabotaje del sistema de producción y distribución. 

El Gobierno decide nacionalizar pero se encuentra que el sistema esta informatizado y controlado con un sistema central situado en los Estados Unidos. PDVSA vuelve a funcionar después de que Chávez ordene ocupar un petrolero. El lockout patronal fracasa gracias a la ocupación de los trabajadores de los centros de trabajo. Inmediatamente después de produce una secuencia de guarimbas, de recogida de firmas para realizar un referéndum revocatorio. El CNE demuestra que en las listas presentadas por la oposición no se alcanzan las requeridas y que hay una gran cantidad de firmas falsas. 

15.- La lucha de Hugo Chávez y sus compañeros bolivarianos no finalizará –en aquella Primera Fase hasta la muerte del Presidente, pero se reanudará inmediatamente después aprovechando varios factores como la caída de los precios del petróleo y la crisis mundial desatada en 2008. Lo que es importante recordar aquí es que el legítimo y democrático sistema revolucionario, apoyado por el pueblo no tiene un momento de estabilización económica y política.

16.-Al margen de planteamientos variables sobre la guerra de cuarta, quinta e incluso sexta generación en el tipo de elementos que se ponen en juego en las guerras del presente, todos son muy discutibles como conceptos diferenciables. Los voy a enumerar sucintamente para que los lectores puedan entender cabalmente lo que está ocurriendo ahora. El carácter principal de la guerra es que los Estados unidos tratan de establecer las normas de la guerra para que les resulte favorable. Las reglas principales de sus guerras serían las siguientes: “guerra prolongada” pues permite el crecimiento del Complejo militar-industrial, sus grupos de presión (lobbies), y la ayuda para el mantenimiento de una tasa baja de paro. [10]

Unos dan prioridad a la propaganda, a la guerra mediática, al control de la población “con el uso combinado de propaganda y terrorismo”, al empleo de medios no convencionales y a la intervención de países muy militarizados como mediadores interpuestos en los conflictos armados de los EEUU al referirse a la guerra de cuarta generación. 

“La llamada Guerra de cuarta generación es una denominación dentro de la doctrina militar estadounidense que comprende la guerra de guerrillas, la guerra asimétrica, la guerra de baja intensidad, la guerra sucia, el terrorismo de Estado u operaciones similares y encubiertas, la guerra popular, la guerra civil, el terrorismo y el contraterrorismo, además de la propaganda, en combinación con estrategias no convencionales de combate que incluyen la cibernética, la población civil y la política. En este tipo de guerras no hay enfrentamiento entre ejércitos regulares ni necesariamente entre estados, sino entre un estado y grupos violentos o mayormente entre grupos violentos de naturaleza política, económica, religiosa o étnica”, según Wikipedia. Obviamente, la teoría estratégica de los EEUU responde a las necesidades, posibilidades y preferencias. Con ellas USA pretende imponer sus propias normas para la guerra.

La clasificación “por generaciones, de la primera a la cuarta” puede encontrarse de manera sistematizada en la misma fuente.

17.-La guerra de quinta generación consiste “en la manipulación directa del ser humano a través de su parte neurológica. Es evidente que esto se escapa a mi ámbito de comprensión, pero las investigaciones respecto a lo que son las ondas binaurales y componentes de cristales de magnetita del cerebro y los métodos sobre sus posibles manipulaciones, y, en general, todo lo que tiene que ver con la neurología, son una constante en el ámbito militar, tanto o más que el desarrollo de otros proyectos de investigación militar avanzada”. 

La guerra de quinta generación, hace uso de medios electrónicos y de comunicación de masas para generar desestabilización en la población a través de operaciones de carácter psicológico prolongado; se busca afectar la psiquis colectiva, afectar la racionalidad y la emocionalidad, además de contribuir al desgaste político y a la capacidad de resistencia. Su primer teórico divulgativo ha sido nada menos que Brzezinski. 

18.-En estos momentos es evidente que los Estados Unidos y sus satélites continentales y no continentales han recorrido varias fases del golpe contra Venezuela y su revolución. Las primeras grandes batallas ya se han dado pero, hasta el momento, pueden considerarse parte de un plan mucho más vasto y que además tiene carácter progresivo, permanente, que acumula elementos y que amplía su ámbito de actuación.
El plan desarrollado según un modelo militar de determinación de objetivo final, fases de ejecución, determinación de unidades combatientes y de unidades de apoyo (civiles, militares, combatientes irregulares); tipos de guerra: terrorista, electrónica, de operaciones especiales, captura o asesinato de dirigentes o de líderes bolivarianos, estímulos a la rendición, creación de gobiernos títeres, aniquilamiento de la moral de combate, guerra de retaguardia, etc. , ya se han dado en un proceso de escalada y superposición. No voy a referirme ahora al largo proceso de casi veinte años de intervención de los Estados Unidos en Venezuela sino a las últimas fases de esta “guerra larga” durante el segundo mandato del Presidente Maduro:

Segunda Fase

19.- Utilización de una intensa campaña mediática para la deslegitimación del Presidente Maduro y de su Gobierno. Se han utilizado los mismos instrumentos que ya se habían empleado contra el Presidente Cávez, entre otros una red mediática completa, incluidas las redes sociales, con la misma intensidad que el enemigo; y una política de alianzas compatible en un mundo que ha dejado de ser unipolar.

A mi juicio, el Gobierno venezolano tiene que hacer hincapié en dos realidades generales que son a la vez dos factores estratégicos insustituibles:

- El primero es que aunque tiene que continuar con su política de paz, y denunciar ante los pueblos del continente y del mundo la intensa guerra que está sufriendo tiene que comenzar con una preparación intensiva para la guerra. 

20.- Otros autores, se remiten a los últimos elementos que se pueden poner en marcha, o que ya se han puesto sin gran algarada: “Estamos peleando guerras que ya no existen, cuando el campo de batalla está en internet, en el Big Data, en los algoritmos, en la inteligencia artificial”, según nos explica Aram Aharonian en Resumen Latinoamericano del 24 de agosto de 2018 a referirse a lo que él llama la guerra de quinta generación. 

La guerra de intensidad variable contra Venezuela

21.-Nada nuevo si tenemos en cuenta, finalmente, los conceptos de guerra difusa cuya “principal premisa geopolítica de la dominación imperial siempre ha sido que “ todo plan económico imperialista está precedido por el despliegue de la fuerza militar que garantice su ejecución y control”, es la guerra de sexta generación según la definición de la Unidad de Análisis Fabricio Ojeda que nos recuerda Roso Grimau en Rebelión.org. 

“La guerra de sexta generación se basa precisamente en esta “doctrina de la guerra permanente" o “guerra sin límites” y en la doctrina de “alcance global” , por las cuales no existe tiempo ni espacio que delimite los escenarios de guerra, es una guerra difusa y holística que abarca todas las alteraciones posibles en todos los órdenes de la vida, esto incluye dentro de las estrategias de ataque a las naciones: la guerra económica, la guerra mediática, la ciberguerra, la guerra en las redes sociales, el ataque a las Instituciones del Estado, a los liderazgos políticos, a los valores culturales, a los principios éticos y morales, constituyendo una devastación total a la sociedad de los países que se requiere dominar, es una guerra total destinada a crear el mayor caos posible a todo nivel”. El concepto ha sido generado en los laboratorios pensantes del Pentágono.

Se acabaron las generaciones

Los coroneles Quiao liang y Wang Xiangsui 



22.- No obstante su amplitud, esta guerra de sexta generación -y todas las demás definidas hasta ahora- han sido revolucionadas por los coroneles Qiao Liang y Wang Xiangsui de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de China, en su obra La guerra más allá de las reglas: evaluación de la guerra y de los métodos de guerra en la era de la globalización, publicada en 1999. Antes de ello los EEUU habían experimentado e impuesto sus propias normas para resolver los conflictos internacionales. Lo hicieron durante la guerra de Yugoslavia y, poco más tarde en el trascurso de las dos guerras de Irak. 

La doctrina estratégica los EEUU fue codificada para su guerra ofensiva en tres documentos fundamentales que formaron la serie: Doctrina de Seguridad Nacional de los EEUU, de George Bush (hijo), Barack Obama y Donald Trump. Se basaba en la superioridad militar absoluta, en la ruptura del orden internacional, en la imposición del lema: “o te sometes o te destruyo por completo”, en la implantación de una superioridad tal que les había llevado a la situación militar de “cero bajas” o de “guerra sin ataúdes”, para superar el “síndrome de Vietnam”. 

23.- El libro de Liang y Xiangsui era tan revolucionario y tan incomprensible para los estrategas del Pentágono que, en principio pasó casi desapercibido [11]. 

La guerra sin límites o la guerra sin reglas
 
Fue definida, aunque de manera diferente, y partiendo de campos de aplicación y principios distintos en febrero de 1999, y no causó gran impacto y que puede definirse como: “usar todos los medios disponibles que impliquen el uso de la fuerza de las armas o de medios que no impliquen la fuerza de las armas , de medios que acarreen bajas y de medios que no acarreen bajas, para obligar al enemigo a obedecer nuestros propios intereses”.

Los dos coroneles afirman que los ataques deben desarrollarse por agentes privados o públicos. Su punto de partida, que compartía con los estrategas estadounidenses, eran los siguientes:

- Los dos militares chinos constataban que los Estados Unidos eran, por el momento. invencibles. Partían de la absoluta superioridad militar y tecnológica. 

- Ese punto de partida les llevaba a dos conclusiones. Todos los países, incluida China, eran totalmente impotentes para “defenderse de las agresiones y chantajes armados de la superpotencia. La siguiente convicción era que China tenía una enorme probabilidad de sufrir un ataque demoledor o una amenaza irresistible.

Desde esa posición, China tenía que salir de un dilema dramático: “obedecer a los Estados Unidos o ser arrasada. 

Ante esa difícil situación recomendaron una revolución tecnológica, económica y estratégica que partía de una convicción. China tenía que plantear su defensa “fuera de las reglas” establecidas por los Estados Unidos

Para ello los ataques tenían que ser asimétricos e integrados y tendrían que alcanzar las áreas de vulnerabilidad del enemigo, que en aquél momento, febrero de 1999, definían de la siguiente manera:

Guerra cultural, guerra de las drogas, guerra de la ayuda económica, guerra ambiental, guerra financiera, guerra de las leyes internacionales, guerra mediática, guerra en internet, guerra psicológica, guerra de recursos, guerra de contrabando, guerra tecnológica.

23.- Antes de meterse en esos escenarios de actuación que han cambiado en estos últimos años, vamos a analizar las premisas siguiendo el trabajo y las consecuencias que formularon nuestros amigos los dos coroneles chinos: En principio tenían que definir las áreas de vulnerabilidad de sus enemigos. Consiguieron detectar las siguientes:

a. La guerra cultural, controlando o influenciando los puntos de vista culturales de la nación adversaria. Aplicadas al caso de Venezuela, dos décadas más tarde, el gobierno legítimo de Maduro deberá plantear una lucha basada en sus propios elementos culturales: la legitimidad es el primero de ellos planteando las bases constitucionales, la democracia protagónica, la potencialidad de los cinco poderes del Estado y su coordinación, la solidaridad interna con los más débiles y la fortaleza ante el enemigo externo. 

b. La guerra de las drogas, invadiendo a la nación adversaria con drogas ilegales. Probablemente Quiao Liang y Wang Xiangsui pensaban en las guerras del opio y en la experiencia, en relación con las drogas, de la descomposición del ejército de los EEUU durante la guerra de Vietnam. En el caso de la guerra iniciada en Venezuela son el ejército de Colombia y el de EEUU los que van a sufrir los efectos de los estupefacientes. 

c. La guerra de la Ayuda económica, empleando la dependencia a la ayuda financiera para controlar al adversario.

Es obvio que la guerra económica. si bien está afectando al nivel de exportaciones de China puede llevar a la bancarrota a los Estados Unidos, incapaz de encontrar una alternativa viable al dólar y muy endeudado con China.

d. La guerra ambiental, destruyendo los recursos ambientales de la nación adversaria.
La producción de petróleo en EEUU ha llevado a este país a problemas ambientales graves. En la situación de la posible ayuda militar el precio del petróleo aumentaría dramáticamente en EEUU. La extracción de pizarras bituminosas aumentaría también como reacción de los precios de mercado.  

e. La guerra financiera, subvirtiendo o dominando el sistema bancario del adversario y su mercado de valores.

La guerra comercial es ya una consecuencia de la política comercial de China.

China podría solucionar el problema alimentario y financiero de Venezuela a partir de “contratos a futuro” del petróleo, rompiendo, además el bloqueo.  

f. La guerra de las leyes internacionales, subvirtiendo o dominando las políticas de las organizaciones internacionales o multinacionales.

China ha asumido una política de defensa de las instituciones y leyes internacionales que también ha seguido escrupulosamente Venezuela. Ello les va a dar a los aliados de Venezuela y al propio país un refuerzo político considerable y, tal vez, definitorio.

g. La guerra mediática, manipulando los medios de prensa nacionales y extranjeros. Sin duda China y Rusia tienen un poder considerable en este terreno. No hay más que recordar las acusaciones de Washington sobre la incidencia de Rusia en los resultados electorales de los EEUU. 

h. La guerra en internet, mediante el dominio o destrucción de los sistemas informáticos transnacionales. China ha ofrecido ayuda a Venezuela para la defensa de sus redes durante el último ataque a los sistemas de electricidad y distribución de energía que afectaba también a la distribución de agua.

i. La guerra psicológica, dominando la percepción de las capacidades de la nación adversaria. Venezuela se verá protegida en los avances chino-rusos en esa capacidad, derivados de su capacidad de entregar recursos defensivos a Venezuela. EEUU sufrirá enormemente por la percepción de que el ataque a su territorio es ya posible.

j. La guerra de recursos, controlando el acceso a los escasos recursos naturales o manipulando su valor en el mercado.

EEUU tiene el problema, en su guerra comercial con China, de que buena parte de los recursos esenciales pueden ser bloqueados por China, por ejemplo. el aluminio; y por Venezuela, por ejemplo: el petróleo, el coltán, el oro, los diamantes, etc. 

k. La guerra de contrabando, invadiendo el mercado del adversario con productos ilegales. También aquí si se aplica esta debilidad a la guerra entre Venezuela, no está claro quién va a ser el país perjudicado por los movimiento del contrabando. Sin lugar a dudas Colombia y Brasil. Tal vez, en esta guerra sin reglas, sea Venezuela la que salga finalmente beneficiada en su relación con los países no petroleros del Caribe, el COMECOM.

r. La guerra tecnológica, ganando ventaja en el control de tecnologías civiles y militares claves. Hoy día China es pionera en muchas tecnologías civiles y militares en los campos de la informática, las comunicaciones, la guerra digital, la detección electrónica y la computación. Es evidente ya una transferencia de recursos en el sistema de detección de blancos y de distribución de los mismos al notable sistema defensivo de Venezuela.

24.- A mi juicio las características de la estrategia bolivariana sobre la guerra que sostiene Venezuela con los EEUU y sus aliados cipayos en América latina y en Europa, son los siguientes: 

- Mantener una clara oferta de Paz para evitar una terrible guerra en Venezuela que con seguridad se extenderá a Colombia, Cuba, el arco del Caribe (el antiguo “mar de las lentejas”); y de ahí a Nicaragua, Honduras, Centro América toda; tal vez antes a Brasil, Argentina y como corolario a los países del Grupo de Lima que no han sido ya mencionados; es decir: Perú, Chile, Ecuador, Canadá, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía.

- Mantener la oferta de paz al pueblo de los EEUU.

25.- Sostener y reforzar las alianzas defensivas con Cuba, Rusia, China Irán y algún otro país, como Turquía; como suministradores de armas, apoyo de combate, sistemas armados, unidades integradas para la guerra aérea a varios niveles, cohetería y sistemas de misiles, los cuatro primeros; suministrador de alimentos, tecnología, medicamentos y líneas de finanzas, el tercero: y sistemas y tácticas de combate variables, el segundo. Irán puede colaborar en la defensa y Turquía en el debilitamiento militar de EEUU y en la recomposición del conflicto del Gran Oriente Medio en contra de los intereses de la potencia hegemónica. 

Tal guerra –si se produce-, movilizará todos los recursos necesarios de los países de la OTAN que los “arrendarán” para la contienda quebrando sus gastos sociales, acelerando la crisis y, en algunos casos, la pobreza y la pobreza extrema de su clase trabajadora y de los sectores populares y menos protegidos. Todo esto ocurrirá, como en un rebote siniestro de la “crisis humanitaria” que se está intentando crear en Venezuela. Se manifestará como recortes en salud, educación, vivienda, gastos sociales de todo tipo; como incremento de la deuda, la precariedad y como desgaste cotidiano de la economía, aumento del paro, marginación de los jóvenes. Venezuela, pese a los pesares, mantendrá su cobertura social mínima pero suficiente, en salud, educación, alimentación. La guerra no va a ser tan rápida y demoledora como cree el Donald tupeteado que cree en la producción automatizada de twitter

Notas finales

Capacidades defensivas de las FANB. Venezuela posee el sistema de defensa más poderoso de la región https://www.hispantv.com/noticias/venezuela/338463/sistema-defensa-aerea-s-300-rusos-buk

[1] Con el término escenario me refiero, en esta cabecera, al escenario o a los escenarios de combate que son elegidos siempre, en América Latina –o en otras guerras del mundo: Yugoslavia, las dos guerras de Irak, el Líbano, Libia, Siria, el Yemen, la que está preparando en Argelia, etc. -, por los EEUU. No me refiero al tipo de guerra: mediática, diplomática, psicológica, económica, diplomática, “supuestamente humanitaria”, realizada por estados o agentes interpuestos, terrorista, irregular, paramilitar, militar, etc., que realiza Washington cuando lo cree oportuno. El escenario excluye “por principio” al territorio, total o parcial de los Estados Unidos. Ese es uno de los principales problemas que plantea la guerra contra la Venezuela bolivariana para el Pentágono y para el Presidente y el gobierno parafascista de los EEUU.
[3] El análisis, especialmente de un tema estratégico siempre debe ser colectivo. Nos jugamos, no solo la posibilidad de una terrible guerra genocida en Venezuela, sino también la alternativa de que la revolución se debilite, o desaparezca por la liquidación física de sus líderes, cerrando con ello un nuevo ciclo histórico de larga duración en América Latina y en el mundo.
[4] La guerra global particularizada en “escenarios variables” es la deseada por los EEUU, con la condición de que nunca llegue a su territorio. Así está definida en sus documentos estratégicos que prevén, no obstante, la destrucción total del enemigo.
[5] Es el que desarrollan el presidente Trump, su vicepresidente, los secretarios de Estado y de Defensa y el asesor especial para Venezuela. No debe sorprendernos los nombramientos de Bolton, Pompeo, etc. Ellos son los expertos en esa política de andar por casa, de considerar a América Latina como su patio trasero al que limpian de vez en cuando de indeseables.
[7] Fuente: cubainformación. Viernes 11 de abril de 2014.
[10] Según datos de la propia Secretaría de Defensa el dato de personal adscrito a la misma alcanza unos 3,2 millones de personas. Las industrias de defensas, lo que podría denominarse Complejo Militar Industrial (expresión casi “eufemística” en nuestros tiempos), alcanzaría tal vez unas cifras similares aunque el Pentágono no proporciona datos globales. Habría que sumar a todas ellas las de las empresas contratistas del ejército de mercenarios que duplica el personal militar profesional y utiliza armas de guerra cada vez más pesadas: helicópteros, vehículos pesados, etc. La más conocida es Blackwater, que utiliza a muchos excombatientes y recluta en muchos países del mundo, entre ellos España y Colombia. En general en las proximidades de las bases estadounidenses en el mundo que actúan como centros de reclutamiento.
[11] El primer resumen del libro fue publicado en un artículo largo, bajo el título de “Popeye, Bin Laden y dos coroneles Chinos", en la revista El Viejo Topo de enero de 2002. Antonio Maira fue el autor.