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sábado, 29 de agosto de 2020

PERCEPCIÓN DEL MOMENTO ACTUAL

 


Escribe: Milcíades Ruiz

Estamos viviendo un momento histórico de conmoción de la humanidad. La ciencia del dinero contraviene la ciencia dialéctica. De nada sirvieron las advertencias de mal proceder humano por un afán de lucro sin límites. La humanidad se ha mostrado impotente, ridiculizado por un virus al que no ha podido combatir pese a todo el poderío de los depredadores de nuestra ecología planetaria. No se ha podido encontrar un remedio eficaz y la derrota, deja millones de muertos y heridos. ¿Por qué no se puede?

Pues porque las leyes del universo son supremas y están por encima de las leyes interesadas como las que inventamos en nuestro planeta. La humanidad ha creado muchas leyes para establecer un orden mundial, favorables al grupo social dominante. Pero si las leyes humanas no respetan las leyes del universo, devienen contra natura y los resultados son adversos. Cuanto mayor sea la dimensión de este desacato, las consecuencias serán más catastróficas.

En el universo, todo tiene un límite. Los humanos pueden hacer fraude con sus propias leyes por intereses particulares, pero el universo no. La dialéctica carece de intención y funciona automáticamente conforme a la dinámica natural y espontánea. Atreverse a desafiar las leyes del universo mediante fraude, no funciona. Hay vida en nuestro planeta porque las condiciones astronómicas así lo determinan. Si estas condiciones son alteradas por acción humana o, por otra fuerza, en la misma medida, la vida se extinguirá.

Si se persiste en el daño a las condiciones de vida, la humanidad irá perdiendo su hábitat hasta hacer inhabitable nuestro planeta. Con el sistema de vida actual, hemos llegado al tope, más allá del cual, es incompatible con la existencia de vida. No hay campo para más, en el deseo irracional del lucro capitalista. La actual pandemia es solo una advertencia de lo que podría pasar si las condiciones de vida planetaria se agravan. ¿Cuán conscientes somos de este riesgo mundial?

Pero no basta tener consciencia de este peligro. A muchos, no les importa, como estamos viendo que innecesariamente se organizan eventos que contravienen las mínimas reglas de seguridad contra la pandemia, exponiéndose al peligro de muerte. Y cuando entremos a la campaña de vacunación, el relajo será incontenible. Pero la vacuna no eliminará el virus, ni el desequilibrio contra natura. La dialéctica del universo es inexorable. ¿Podemos impedir que suceda lo peor?

He allí, el problema. Querer, no es poder. Para cambiar el rumbo del mundo se necesita tener la capacidad de hacerlo. Si no la tenemos, tendremos que generarla para eliminar el poder vigente. Eso significa erosionar el poder dominante, acrecentar nuestra capacidad de poder, e ir ganando terreno hasta desestabilizar el predominio actual. Lo más difícil es concertar voluntades en esta dirección para ir construyendo una resistencia cada vez mayor. Pero no hay otra alternativa si de verdad queremos un mundo racional.

Sabemos bien que el capital se fortalece con las inversiones. Pero las inversiones de capital pueden ser benéficas, como también dañinas, dependiendo de las proporciones cuantitativas y cualitativas, en los propósitos y resultados. Desde que se fundó la república peruana, la inversión extranjera ha sido onerosa para los intereses del pueblo peruano. Pero estos intereses han sido definidos por quienes nos han gobernado, sin la participación democrática del pueblo mayoritario.

Las riquezas perdidas por el Perú son cuantiosas en doscientos años de entreguismo, sin contar con el saqueo colonial. El colonialismo territorial agotó sus posibilidades de dominio y saqueo, pasando a un modelo de dominio comercial y financiero. Siempre hemos cargado con deudas que nuestros depredadores nos han ofrecido como ayuda, que encerraba la trampa de la dependencia, de las concesiones onerosas, a costa de perder soberanía y riquezas.

Las inversiones financiadas se han constituido en la forma más eficaz de dominio y succión de riquezas que se arrebatan a los países dominados. Pero las inversiones tienen un tope y se convierten en nocivas cuando atentan contra el ecosistema planetario. Entonces las inversiones toman otro curso para expandirse y así, la tecnología electrónica se ha extendido a todo el planeta creando una adición ineludible, pero de alta rentabilidad para nuestros depredadores.

Parte de nuestros ingresos personales, empresariales e institucionales se va para empoderar a los dueños del negocio tecnológico. Nadie puede eximirse de esta adición porque no hay manera de evitarla por ahora. La tenemos en casa, en el centro laboral, y la portamos en el bolsillo electronizado por la tableta que absorbe nuestras vidas a través de la comunicación digital. La dependencia está tomando características impensadas.

El asunto es que cuanto más propugnamos la inversión extranjera onerosa, en la misma proporción, fortalecemos a nuestros depredadores en contra nuestra. Esta es la clave del desarrollo capitalista y dominio sobre nosotros. Pero entonces, ¿por qué seguimos haciendo esto desde hace 200 años? Porque nuestros gobernantes siempre han sido sobornados por nuestros depredadores. Sucedió con el salitre, puertos, ferrocarriles, guano de islas, caucho, minería, comunicaciones, servicios básicos, peajes, etc. etc.

Sin embargo, se promueve la celebración bicentenaria de la república nefasta. La cultura de la dominación nos ha domesticado a tal punto de sentirnos minusválidos, sin capacidad para emprender el desarrollo por propios medios, sin injerencia extranjera. De este modo, los intereses capitalistas extranjeros han establecido una estructura de dominación y dependencia con los países poseedores de materia prima y combustibles sin los cuales, ellos no podrían crecer ni subsistir.

Dicho a la inversa, si los países productores de petróleo y minerales cortan el abastecimiento a los países industrialmente desarrollados, entonces todo el andamiaje de sus economías se derrumbaría al quedar paralizada toda su economía. Eso, sería una catástrofe para nuestros depredadores. Esta es la razón estratégica por la cual los países depredadores de nuestros recursos naturales están obligados a someternos. De lo contrario, perderían poder, nivel de vida y otras bonificaciones del intercambio desigual y oneroso.

Esto explica el afán norteamericano de recupera para sus filas a Venezuela, cuyos recursos petroleros son inmensos y cercanos para que EE UU pueda competir comercialmente. En doscientos años de dominio sobre nosotros, EE UU ha logrado acumular riqueza a costa nuestra y tiene un nivel de vida que no puede perder. Por eso es que este país, lucha y se desespera, por temor a perder la fuente de ingresos sobre la cual, ha erigido su estatus.

Pero China ha seguido sus pasos, métodos y relaciones de dominio que le han dado el poderío que hoy tiene, desafiando la hegemonía norteamericana. Es su principal competidor y ya, en nuestro país las inversiones chinas suman más del 30% del total de inversión extranjera. Más de un centenar de sus empresas operan en nuestro país. La pandemia ha demostrado que EE UU no está en condiciones de afrontar una guerra bacteriológica y está quedando en ridículo frente a China en el manejo de la pandemia.

Mientras china económicamente y políticamente, va de menos a más, sucede todo lo contrario con EE UU cuya situación va de más, a menos. Esta tendencia ya es irreversible, lo que avizora un futuro de tensiones internacionales derivadas de las estrategias mundiales por la hegemonía planetaria.

La pandemia ha acelerado este deterioro en la correlación de fuerzas mundiales. Por la deuda pública acumulada, el déficit acumulado y la penetración china en sus dominios, EE UU no podrá recuperar el terreno perdido. Su panorama es sombrío y se anuncia que el dólar como moneda internacional va camino a perder su posición. Todo es cuestión de tiempo.

Todo lo dicho, tiene vital importancia para nuestro país, en los momentos actuales y hay que prepararse para lo que se viene. Es de vital importancia cambiar nuestra política respeto a la inversión extranjera, venga de donde venga. Nuestra situación es de gran deterioro en todo orden de asuntos. Nuestra incapacidad en el manejo de la pandemia nos coloca en el peor lugar en el mundo por mortalidad. El gobierno actual se está yendo dejándonos en muy mala situación generalizada. El pasivo es abrumador. El gobierno entrante es una incógnita.

No obstante, se busca concordar un pacto entre las fuerzas políticas y económicas, recurriendo a una vieja práctica que nunca ha dado resultados positivos. Un pacto propiciado por un gobierno que quiere irse lo más pronto posible no tiene sostenibilidad para el cumplimiento de compromisos. Cada cual busca prevalecer sus intereses antes de que venga un gobierno que lo cambie todo. Hay desesperación tanto en el empresariado que teme la descapitalización como en la población que ha perdido sus fuentes de ingresos.

No obstante, la producción de alimentos para afrontar la situación venidera no figura en la agenda. Pero mientras todo esto viene sucediendo entre la población enfrascada en un callejón sin salida con la esperanza puesta en las vacunas, nuestro planeta está de vuelta en su órbita alrededor del sol. Su inclinación progresiva será favorable para el hemisferio sur, porque a mayor luminosidad solar se esfuman los riesgos de las enfermedades respiratorias que ocasiona el invierno.

El 22 próximo, el planeta habrá llegado al punto medio de su inclinación en el equinoccio de primavera cuando el día y la noche tengan igual duración. Es probable que a muchos no les interese esto, porque viven por vivir, sin tener consciencia de lo demás. Pero este asunto condiciona nuestra vida natural, alimentación, vestimenta, trabajo, reproducción, economía, etc. Los negocios cambian de giro ante cada estación y la producción, como el empleo cambian en favor y en contra.

Para nuestros ancestros, los fenómenos astronómicos sí tenían mucha influencia en la vida de la sociedad y todavía los campesinos del ande conservan esa tradición. La llegada de la primavera pone en marcha un calendario de vida estrictamente puntual. No hay tiempo que perder y todo, debe quedar listo para cuando llegue la temporada de lluvias, para la germinación de los cultivos programados, dando inicio a los ciclos de producción de alimentos. El calendario de labores no se detiene porque todo se desarrolla siguiendo la evolución astronómica.

Eso significa una gran responsabilidad de gobierno. Este tiene que velar porque no falte la alimentación a más 30 millones de gobernados. De la manera como se tome este asunto dependerá la disponibilidad alimentaria en los días venideros, inmunidad sanitaria, pobreza, reactivación económica, etc. Esta responsabilidad de gobierno hacía que, en el Tahuantinsuyo, todas las autoridades, empezando por el Inca, le dieran la mayor importancia al inicio de la campaña agrícola.

Por lo mismo, es de imaginarse lo que puede suceder, si se descuida este proceso de vida nacional. La pandemia ha ocasionado muchas pérdidas a los inversionistas agrarios, en un 99% pequeños agricultores, porque el confinamiento y desempleo, los dejó sin mercado y sin rentabilidad. Este solo hecho, nos dice de la situación en que el sector agrario tiene que afrontar la campaña agrícola bajo un calendario inexorable.

El aparato productivo agrario, está muy debilitado. Pero es lo único que tenemos para asegurar la alimentación nacional. Si el agro nacional no es atendido en la magnitud requerida para obtener buenos resultados, entonces la pasaremos mal. Ni el Congreso de la República ni el Ejecutivo, están pensando en ello. Cuanto quisiéramos que nuestro país, se desarrolle de manera racional. Pero querer, no es poder. Si no asumimos nuestro deber, ¿con qué moral reclamar, lo que no tenemos el coraje de afrontar? El reclamo no basta. Si quieres democracia, lucha por ella. Si quieres justicia, lucha por ella. Ustedes que dicen.

Agosto 28, 2020

Otra información en https://republicaequitativa.wordpress.com/

 

sábado, 10 de agosto de 2013

OBSERVATORIO ANTIIMPERIALISTA

Un Tema de Actualidad


Manuel Ugarte

Durante un encuentro para recordar el Día de la Independencia, el economista argentino Luis Lafferriere calificó al modelo actual de neocolonial, extractivista y depredador de las riquezas naturales. Aseguró que las políticas del gobierno pusieron proa hacia un colapso energético, y que se alinean con un proyecto criminal, pergeñado desde el imperialismo, que no descarta eliminar a la mitad de la población mundial.

Profesor universitario y economista, Luis Lafferriere es un motor permanente de los encuentros sobre economía y sociedad desde una perspectiva crítica del capitalismo.

Convocado para hablar sobre la independencia, se preguntó ante un grupo de jóvenes reunidos en la sede de Agmer Paraná, en la capital de Entre Ríos, por el significado de la independencia, y el para qué de esa independencia.

Ubicó el tema dentro del contexto más general del sistema capitalista mundial, que es el modo de organización que domina en todo el planeta, salvo casos muy excepcionales. Y apuntó que como forma de organización, el capitalismo genera dinámicas que terminan causando graves daños sociales y ambientales. En el caso de nuestro país, además de capitalista, dijo, “se insertó como Nación de manera dependiente y subordinada a los polos de poder mundial”.

Luego de analizar las distintas variables que demuestran la dependencia a la que está sometido el territorio argentino, el cambio de “un amo por otro” en la historia regional, afirmó que en los últimos lustros el sistema ha crecido a altas tasas, pero apoyado en sectores que afectan negativamente el ambiente, “dominados por un modelo neocolonial extractivista depredador, es decir, sostenido en el saqueo de las riquezas, lo cual conduce a una sociedad sin futuro”.

“Aquí las que deciden son las corporaciones extranjeras dedicadas a los agronegocios, la armaduría automotriz, la extracción de minerales a gran escala e hidrocarburos. Esos son los sectores clave, dependientes de corporaciones transnacionales y depredadoras del ambiente, que en sintonía con la economía mundial nos conducen al precipicio, donde el calentamiento global, el colapso energético, la creciente escasez de recursos vitales, entre otros, son algunos de los elementos más preocupantes en el presente y el futuro próximo”.

Dónde meterlos ni con qué alimentarlos

“En pocos años se pierden riquezas que a la naturaleza le llevó millones de años conformar; vuelan montañas para la megaminería, usan cantidades astronómicas de agua y la contaminan, para proyectos que duran dos o tres décadas. Ese es nuestro horizonte, no vamos a tener suelos, minerales, hidrocarburos”, alertó.

Puso como ejemplo lo que ocurre con la industria de autos en la Argentina.

“La armaduría automotriz se basa en seguir consumiendo combustibles fósiles. Ya llegamos al cenit de la producción de petróleo, vamos hacia un colapso en la producción, y nos muestran como proyecto estratégico la armaduría (el 80 % de los componentes es importado); plantean duplicar la cantidad de autos para el año 2020, y ya hoy no tenemos dónde meterlos ni con qué alimentarlos”.

Para Lafferriere, el gobierno argentino actual, lejos de buscar la proclamada independencia y la sustentabilidad “está encolumnado como periferia subordinada en el capitalismo mundial que llegó a una etapa depredadora, y eso se ve en la megaminería, la fractura hidráulica para extraer gas no convencional, la agricultura con transgénicos y agrotóxicos, y el consumismo basado en el gasto de combustibles fósiles”.

Según el estudioso argentino, “la ganancia, la competitividad y el crecimiento como bases del capitalismo están dando en la actualidad sus peores resultados: la destrucción de la vida”.

Lafferriere, oriundo de Entre Ríos, aseguró que el capitalismo, al que adscriben los gobernantes argentinos, se sostiene en el saqueo de las riquezas y en una democracia formal, condicionada, al servicio del modelo. “Ahora en política se trata de ver quién gestiona mejor este modelo”, cuestionó.

En este camino, “el capitalismo cambia de formas, pero siguen vigentes las grandes tendencias estructurales, donde los centros captan los excedentes y nuestros países son saqueados. La última etapa es la extracción de los recursos naturales, en magnitudes que superan los límites planetarios”.

Sobramos 4 mil millones de personas

Para el economista, en la actualidad estamos “peor que en los tiempos de la Argentina agroexportadora, porque son los tiempos del saqueo a escala gigantesca, pero a costa de la destrucción de la biodiversidad y de la capacidad de producir alimentos varios y de calidad. Solo se insiste en la monoproducción de bienes transgénicos, que deja enormes ganancias a las corporaciones extranjeras que dominan los mercados a escala mundial”.

“Este sistema repite -dijo-, con otras formas, la dependencia de políticas que llegan desde los países imperialistas, es decir, una constante en la Argentina. En esta dinámica demencial, suman problemas sobre problemas, con el consumo de energía y la destrucción del ambiente, mientras sostienen 4 mil millones de personas pobres en el mundo, de los cuales 1.500 pasan hambre todos los días, según el último informe de la FAO (Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). Aquí se sigue la corriente de un sistema donde el 15 por ciento de la población del mundo consume el 80 por ciento de los recursos y es responsable de igual porcentaje de la contaminación producida”.

“Para los dueños del mundo el problema de los recursos escasos no es desconocido, pero la causa no radicaría en el modelo irracional de sobreproducción y consumo desenfrenado: para ellos sobramos 4 mil millones personas”, alertó. ¿Y cómo se desprenderán de esos 4.000 millones? La respuesta de Lafferriere fue categórica: “impulsan un proyecto neomalthusiano: guerra, peste y hambruna, es decir, un proyecto criminal”.

“Se trata de un plan siniestro de los grupos que basan su poder en las finanzas, el comercio internacional y la fuerza bélica para la depredación de las riquezas. Cada día mueren de hambre entre 30 y 50 mil personas en el mundo, una ciudad por día. En esta lógica no tenemos futuro, esta es la dependencia y se expresa de distintas maneras, con la destrucción de humedales y glaciares, la matanza de abejas (síntoma de grave crisis y anuncio de desertificación), el calentamiento global, el agotamiento de la energía o, en el plano social, el hacinamiento en las ciudades. Ya falta agua para 3.000 millones de personas”.

Dijo que gran parte de la dirigencia política de todo el mundo, incluido nuestro país, plantea resolver los problemas del hambre y la pobreza con más crecimiento y más producción, pero eso es parte del círculo vicioso que nos conduce a un callejón sin salida. “En la Argentina, los sectores de mayor crecimiento son expulsores de mano de obra (además de depredadores del ambiente), pero esas consecuencias nefastas han sido tapadas o maquilladas por un tiempo a través de empleo estatal, subsidios y consumo desenfrenado de bienes que no son esenciales, pero nada de eso es sustentable y el fin de ciclo puede conducirnos a situaciones alarmantes desde el punto de vista social”.

“A 200 años de la Declaración de la Independencia es posible e indispensable cambiar el rumbo. Vamos a un colapso energético. Rompimos las barreras del espacio, la distancia, el tiempo, y esta forma de vida no es sustentable. Por eso, no hay independencia sin un cambio civilizatorio, que nos lleve a una sociedad donde convivamos en armonía entre nosotros y con la naturaleza”, manifestó Lafferriere.

Explicó que para llegar al estado actual de las cosas, los grupos de poder actuaron por etapas, mediante la instalación de dictaduras y democracias formales, hasta entregar la economía a grandes corporaciones que hoy son las que dominan con su producción a escala, con mínima ocupación, como puede constatarse en la producción de la Argentina, y en Entre Ríos en particular, donde desembarcaron los agronegocios. “En vez de tener producción diversificada, pequeña escala campesina, diversos productores, buscan un solo producto con pocas empresas que producen a gran escala, y destruyen la diversidad productiva”, afirmó.

Dos aberraciones del capitalismo

Sostuvo que durante la historia reciente de la Argentina hubo propuestas liberales, estructuralistas o desde la teoría de la dependencia, y subrayó que la actual etapa es la más inquietante porque el sistema expresa su decadencia en la depredación de las riquezas y arrojando a millones de seres humanos a la marginalidad y el hambre.

                     Pese a todo, aseguró que distintas personas y organizaciones sociales cultivan formas y modos de superar la tendencia actual, muchas fundadas en antiguas sabidurías de este suelo que desde los sectores de poder han menospreciado durante siglos.

                     Lafferriere insistió en la necesidad de estudiar el devenir del capitalismo para comprender la paradoja argentina, y en ese sentido recordó que los economistas críticos afirman que este sistema “se cimenta en dos aberraciones: la primera, que el capitalismo exige que seamos competitivos, lo que conduce a la búsqueda de la máxima ganancia como prioridad, de modo que el que no gana, no es competitivo y muere. La segunda: que necesitamos un constante crecimiento, el mayor posible, aunque eso deprede el ambiente”.


Es decir, “la ganancia y el crecimiento, dos aberraciones que marcan la esencia de esta forma de vida en nuestra sociedad, y sin embargo, las hemos naturalizado, e incluso admitimos como normal que la actividad económica busca el lucro, la ganancia, y la política busca el crecimiento. Máxima ganancia y máximo crecimiento son las metas de la economía convencional que se estudia con exclusividad en casi todo el sistema educativo. Después vendrá, para esos economistas, el debate sobre si queremos un Estado más o menos presente, con mayores o menores regulaciones”.

En eso se basó el economista para afirmar que en el país, tanto el oficialismo como algunos sectores de la llamada oposición proponen, para salir de la debacle, más de lo mismo. “Pero la sociedad deberá comprender que haciendo más de lo mismo sólo se lograrán los mismos o peores resultados que los ya conocidos”.

de: ARGENPRESS <argenpress@gmail.com>
fecha: 18 de julio de 2013 12:40
lista de distribución: argenpress.googlegroups.com
            
Nota.-Este ejemplar análisis concluye: Máxima ganancia y máximo crecimiento son las metas de la economía convencional que se estudia con exclusividad en casi todo el sistema educativo.Después vendrá, para esos economistas, el debate sobre si queremos un Estado más o menos presente, con mayores o menores regulaciones

¡MÁS CLARO NO CANTA UN GALLO!
Ragarro

09.08.13

miércoles, 27 de marzo de 2013

EL RECIENTE REFERENDO REVOCATORIO









Un Tema de Actualidad




El proceso electoral en Lima, 17 de marzo, ha mostrado dos aspectos: la preparación permanente del sistema dominante y la improvisación consuetudinaria de la oposición. Y toda la envolvente publicidad electoral del oficialismo ha logrado su objetivo: dejar en segundo plano los problemas cruciales de la capital y del país. Así, la oposición muestra su total orfandad, sin guía teórica ni norte práctico. Se nota claramente la diferencia abismal entre oposición protestataria y oposición contestataria. El panorama político está plagado de la clásica “oposición criolla” Y esto es lo que hay que cambiar para poder hacer algo con contenido.

En noviembre volverá este panorama, preámbulo de una nueva elección presidencial y, por supuesto, con nuevo “mal menor” como caramelo.

Con la reciente experiencia adquirida, este panorama puede ser utilizado para abrir paso a la oposición contestataria con su propaganda-agitación del Socialismo Peruano por un Perú Integral, por un Perú nuevo en el mundo nuevo. Para ello es necesario promover, debatir, lograr un Acuerdo en lo Fundamental, partiendo por desarrollar un Ciclo de reuniones con un Temario básico a seguir.

En lo internacional, se debería debatir qué entender por Crisis Terminal. Las nuevas oleadas de activistas están ante una perspectiva envidiable, lograda a través de un siglo de esfuerzos a partir de la Gran Revolución de Octubre. Pero más nos preocupamos por los errores cometidos que por los logros alcanzados.

En lo nacional, se debería debatir qué entender por Crecimiento Económico. A dos siglos de Independencia, las nuevas oleadas de activistas están ante un evidente dilema: crecimiento económico o colonialismo mental.

Qué expresa la izquierda democrática respecto a este tema de actualidad.

Qué expresa el nacionalismo étnico respecto a este tema crucial.

Qué expresa el Socialismo Peruano respecto a este tema dirimente.

El Socialismo Peruano tiene su propio aporte teórico que, año tras año, lustro tras lustro, década tras década ha sido descombrado, recopilado, sistematizado básicamente por oleadas de Activistas. Por eso, entender el crecimiento económico es tema de actualidad, es tema crucial, es tema dirimente.

El Socialismo Peruano tiene su propio norte práctico que, año tras año, lustro tras lustro, década tras década se afirma y reafirma como el único norte posible para nuestro país. Por eso, entender la lucha por un Perú Integral de costeños-andinos-amazónicos, es tema de actualidad, es tema crucial, es tema dirimente.

¡¡¡Pero vivimos de espaldas a este aporte y a este norte!!!

¿Han sido incluidos o marginados en el reciente “gran debate electoral”? Por ejemplo, ¿cómo afecta la crisis terminal a nuestro país? Por ejemplo, ¿qué crecimiento económico muestra Lima? Por ejemplo, ¿es cierto que el reciente resultado electoral es una victoria del socialismo? Y si lo fuera, ¿de cuál socialismo?

El reciente referendo revocatorio ha sido utilizado y manipulado desde arriba. Y ha incluido la agitación “para sacar a los rojos”, evidente objetivo del negacionismo. El sistema dominante está avanzando para enfrentar legalmente lo que ya vislumbra.

Esto es utilizar el sufragio como medio de engaño. Pero la oposición actual, ¿lo utiliza como instrumento de emancipación?

Entonces, desarrollar en estos meses el debate sobre estos temas cruciales es, evidente necesidad PARA LA PREPARACIÓN DE LA ORGANIZACIÓN.

Por eso, depende de todo Activista unir la teoría con la práctica.

Ragarro
                                                                             27.03.13