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jueves, 18 de febrero de 2021

ESTADOS Y FARMACÉUTICAS: UNA ASOCIACIÓN ILÍCITA CONTRA LA SALUD DEL MUNDO

 


Por Eduardo Castilla

 

por Eduardo Castilla  * SEMANARIO IDEAS DE IZQUIERDA.

14 febr  2021

 

El 27 de abril de 2016, Andrés Flórez, embajador colombiano en EE. UU., escribió a Bogotá: «Dado el directo relacionamiento que hay entre un grupo significativo de congresistas con la industria farmacéutica en EE. UU., el caso del GLIVEC es susceptible de escalar hasta el punto de crear un inconveniente en la aprobación de los recursos de la nueva iniciativa denominada “Paz Colombia” /1

El vocero del país sudamericano devino lobbysta directo de las grandes farmacéuticas imperialistas. La gestión de Juan Manuel Santos había osado desafiar los intereses de la suiza Novartis, cuestionando su monopolio para la producción de Glivec, un medicamento contra el cáncer en la sangre. El fármaco tenía un costo de producción anual estimado en USD 180 dólares. En Bogotá, Medellín o Cali se adquiría a USD 19.000. El Estado colombiano ejercía, apenas, una mínima defensa del interés nacional. El poder imperial respondía con un escarnio público mundial y la amenaza directa de todo tipo de sanciones /2

La crisis provocada por la vacuna del Covid-19 desnuda el carácter irracional del sistema internacional de patentes y la propiedad privada capitalista.El Estado, engranaje fundamental de ese esquema, merece ser puesto bajo la lupa. Los investigadores Cecilia Rikap y Guillermo Folguera nos ayudan a pensar esos lazos.

El planeta asiste a una prepotencia de las grandes farmacéuticas. Emulando el (pobre) universo del cine postapocalíptico –cómo no recordar Resident Evil–, las corporaciones se presentan como un poder cuasitotalitario. Imposibilitados de obtener las dosis necesarias de vacunas para el Covid-19, diversos gobiernos proponen un relato que entremezcla protestas, malestar y cierta victimización, ejerciendo una condena moral contra esos monstruos llamados Pfizer, AstraZeneca o Moderna. Son, sin embargo, colaboradores activos de la gestión de ese poder. Socios de una alianza contra la salud de la inmensa mayoría de la humanidad.

Orden mundial y ciencia

En las décadas posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial, la hegemonía norteamericana se hizo potente, cuasi absoluta. El nuevo poder cimentó su expansión a base de una furiosa propaganda en favor de una democracia burguesa que –al interior de sus fronteras– incumplía aún más la falacia de la representación, negando voto y derechos políticos a millones; una democracia “exportada” mediante golpes de Estado hacia América Latina y el mundo semicolonial. Aquel despliegue encontró en la ciencia y la tecnología otro pilar legitimador. Empujado por las tensiones de la Guerra Fría, el Estado norteamericano invirtió en un desarrollo creciente y potente de la ciencia.

Guillermo Folguera es doctor en Ciencias Biológicas por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, licenciado en Filosofía e investigador del CONICET. En diálogo exclusivo con este medio, apunta que el poder de grandes laboratorios y farmacéuticas se fue erigiendo en aquel período:

Después de la Segunda Guerra Mundial y preparándose para la Guerra Fría, se diseñan políticas de Estado vinculadas con la ciencia y la tecnología. En muy pocos años se consolida un pensar que plantea, tanto en términos de salud como en producción de alimentos, que los Estados tienen que idear estrategias sostenidas en ciencia y tecnología. Cuando leés los documentos ya hay un acento en la importancia de conseguir inversiones privadas. Hay un fuerte acento en lo estatal, pero abriendo la ventana para lo que después va a ser la importancia de las multinacionales.

Aquella dinámica se acentuó en las décadas siguientes. Previo a esa posibilidad, la burguesía se vio obligada a derrotar la insurgencia obrera y popular que recorría el globo. Los 60 y 70 presentaron a la clase trabajadora, la juventud y múltiples sectores oprimidos dando batalla al gran capital y sus políticas de racionalización y ajuste. La revolución dijo presente. El poder burgués apeló a todas sus herramientas: en el centro del orden mundial combinó la fuerza, el engaño y la traición; en la periferia, también recurrió a las represiones sangrientas.

Sobre esa derrota se edificó el ciclo neoliberal. Como una mancha de aceite que se propaga, el capital fue penetrando tramos y trozos de realidad, creando mecanismos para la construcción de un nuevo ciclo de ganancias. Soporte legal, jurídico y militar del mundo burgués, el poder estatal garantizó ese despliegue. El sistema de patentes se presentó como una suerte de piedra de toque en aquellas transformaciones.

Los herederos de Bob Dole

Bod Dole será, eternamente, uno de los protagonistas de aquel mítico capítulo de Los Simpson en que Kang y Kodos demuestran la pobreza del bipartidismo norteamericano. Las grandes farmacéuticas lo recordarán como un precursor en la satisfacción plena de sus intereses.

En 1980, junto al demócrata Birch Bayh, Dole fue autor de una ley fundacional para el poder de las grandes farmacéuticas. La Bayhl-Dole Act habilitó a que los resultados de la investigación financiada con fondos públicos pudieran ser patentadas por el sector privado. Otorgó a las grandes empresas una herramienta para maximizar su tasa de ganancia al permitirles apropiarse de los conocimientos creados por la investigación estatal.

Desde 1969 el concepto de “complejo médico-industrial” había entrado en la jerga política y científica para conceptualizar la creciente voracidad capitalista en el sistema de cuidados de salud /3. Los cambios en el sistema de patentes acompañaron ese despliegue.

Cecilia Rikap es doctora en Economía y especialista en economía de la ciencia, tecnología e innovación. Entrevistada en exclusiva, afirma que

En EE. UU. –y Europa luego lo copió–, desde los 70 y fundamentalmente desde los 80, hay un proceso de endurecimiento de los derechos de propiedad intelectual, que termina en el acuerdo TRIPS y todos los que siguen después, instalando un régimen de propiedad intelectual a nivel global, que favorece la emergencia de estas empresas como monopolios intelectuales.

Guillermo Folguera también sitúa en aquellos años 80:

… la aparición de una serie de engranajes muy importantes para comprender la situación general y la discusión actual en torno a las farmacéuticas. Aparecen fuertemente consolidadas las patentes, como un norte que tienen que perseguir instituciones estatales como las universidades para autoabastecerse.

En 1994, en la cumbre del ciclo neoliberal, nació a la vida el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC, TRIPS por sus siglas en inglés). Bajo ese esquema, las multinacionales extendieron el sistema de patentes al globo entero. Joel Lexchin lo describe así:

El objetivo de la industria farmacéutica era que todos los países adoptaran los mismos derechos de propiedad intelectual que los de los Estados Unidos, independientemente de su nivel de desarrollo o de su capacidad para administrar farmacoterapia a sus poblaciones a un precio asequible /4

Ese empoderamiento global de las corporaciones vino de la mano del nacimiento de la OMC (Organización Mundial del Comercio), el primer día de 1995. Describiendo el esquema naciente, el economista italiano Ernesto Screpanti reseñó que:

En los ADPIC, la Organización Mundial del Comercio revela claramente su naturaleza como una organización política que tiene el propósito de salvaguardar los intereses de las multinacionales. No por casualidad las grandes corporaciones jugaron un papel clave en la elaboración de los acuerdos […] Mientras que todos los demás acuerdos tienen formalmente el objetivo de ampliar la competencia y la libertad de comercio, los acuerdos ADPIC adoptan la forma de una regulación proteccionista. Buscan explícitamente proteger las posiciones monopólicas y los beneficios monopólicos que proveen la investigación científica y tecnológica, actividad en que sobresalen las grandes multinacionales del Norte /5.

¿Intocables?

En agosto de 2014, el escándalo golpeó las puertas de Valeant. En una operación nada traslúcida, la farmacéutica norteamericana invirtió en la empresa canadiense Biovall, que, a su vez, compró luego la mayor parte de su paquete accionario. Formalmente convertida en empresa extranjera, la multinacional mantuvo su nombre legal y su base operativa en suelo estadounidense. La maniobra financiera le permitió una reducción en las tasas corporativas a pagar, pasando de un 35 % a menos de un 5 % /6.

Cecilia Rikap la enlista dentro de las múltiples concesiones estatales al poder de las grandes farmacéuticas:

… la posibilidad de tener una tasa impositiva más baja que las que se pagan en sus países de origen o los vacíos legales que hay en los sistemas tributarios a nivel global, les permiten localizar sus ganancias en paraísos fiscales, por ejemplo.

Profundizando la descripción, añade que:

Hay toda una serie de políticas que contribuyeron a que se desarrollen. Cuando hablamos del Estado hablamos del Estado en EE. UU. y en Europa, que es donde están las grandes farmacéuticas […] No es que hacen algún tipo de financiamiento directo de estas empresas, sino que producen conocimientos públicos que estas empresas después se apropian.

En la misma sintonía, describe la conformación de … un sistema de investigación y de financiamiento público que favorece constantemente lo que yo llamo monopolios intelectuales, del que las grandes farmacéuticas son un ejemplo paradigmático. Se trata de empresas que acumulan capital sobre la base de monopolizar conocimiento. Y esa monopolización de conocimientos les permite apropiarse de rentas intelectuales, es decir apropiarse de parte del valor que se produce en el resto de la sociedad.

Bajo esa misma mecánica, el Estado debilita los instrumentos formalmente destinados a controlar el poder de las farmacéuticas. En EE. UU. la institución encargada de esa labor es la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA por sus siglas en inglés). Su relación con las grandes corporaciones nace preñada de una contradicción fundamental: parte importante de su presupuesto surge de aportes hechos por los grandes usuarios corporativos. Es decir, su financiamiento está atado a recursos que provienen de quienes deben ser controlados. Lo mismo sucede con la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios del Reino Unido (MHRA) en Gran Bretaña. En las tierras (caóticamente) conducidas por Boris Johnson, desde 1989 ese organismo estatal recibe la totalidad de sus recursos de contribuciones hechas por los usuarios corporativos /7.

El poder y entrelazamiento del gran capital farmacéutico avanza –sin dudas o culpa– sobre el mundo de la academia y la educación. Hilary y Steven Rose describen cómo

Las ciencias de la vida[…] han creado una nueva forma híbrida ubicada en un espacio nuevo, a medio camino entre la universidad y la industria. Las viejas disciplinas de la ciencia y la tecnología mutan y se fusionan. Prolifera la hibridez. Los laboratorios industriales, con todos sus requisitos de confidencialidad, se sitúan cada vez más en el propio campus universitario, con parques científicos construidos en zonas convenientemente cercanas para los emprendimientos creados por los mismos académicos /8.

La resultante es una legión de profesionales formados bajo la ideología neoliberal, atentos a la defensa estricta de la ganancia empresaria. Hace pocos años Victor Dzau se convirtió en ícono de ese vínculo. Desde 2014 ejerce como presidente de la Academia Nacional de Medicina. Sus lazos con el gran empresariado –que sorpresivamente nadie parece haber notado– eran más que estrechos: había sido parte de las juntas de directores de empresas vinculadas a la salud como Medtronics, Alnylam Pharmaceutical y Genzyme /9.

La tendencia lejos está de ser puramente foránea. En Argentina, el Conicet cuenta en su Directorio a Graciela Ciccia, también Directora de Innovación y Desarrollo Tecnológico del Grupo INSUD, propiedad de Hugo Sigman.

El Estado en su pureza capitalista

La pandemia del covid-19 desnudó la decadencia de la salud pública a escala global. Apilándose sobre los años neoliberales, el ciclo de ajuste fiscal que siguió a la crisis de Lehman Brothers aceleró la declinación. La imagen dramática de médicos italianos eligiendo quién vive y quién no humedeció millones de retinas en todo el mundo.

Ratificando su naturaleza de clase, los Estados concedieron a grandes laboratorios y farmacéuticas la potestad de producir la vacuna. Gigantescos recursos públicos fueron puestos en función de esa labor. Solo el gobierno de EE. UU. –bajo la gestión de Donald Trump– entregó más de USD 10 mil millones sin que las empresas estuvieran obligadas a ofrecer la vacuna a un precio justo o a compartir los derechos de propiedad intelectual. Las grandes farmacéuticas contaron, además, con las ventajas de la investigación estatal.En noviembre de 2020, un informe publicado en el sitio Public Citizen daba cuenta de que “las vacunas Pfizer y Johnson & Johnson se desarrollaron utilizando una tecnología de proteína de espiga que había sido descubierta por científicos de los Institutos Nacionales de Salud” /10.

Sin embargo, en el caótico laberinto de la creación de vacunas, no todos los poderes estatales asisten al mismo trato. Los gobiernos de Israel, Canadá o Gran Bretaña, entre otros, han logrado acceder a una cantidad de dosis que garantiza iniciar un serio plan de vacunación. En el otro extremo, los países de África siguen condenados a ser parias del mundo. A inicios de febrero, solo seis países habían recibido cantidades mínimas de vacunas /11. Consultada sobre esa situación, Cecilia Ripak indica que:

Hay que diferenciar entre Estados de los países centrales versus Estados de países periféricos. Los Estados de los países centrales van a tener mayor capacidad de negociación. EE. UU. tiene la capacidad de presionar a Pfizer o a Moderna sobre la cantidad de vacunas que le va a dar, cuándo se las va a dar y qué priorizar. No significa que va a ganar cualquier batalla. Sí que va a tener mayor capacidad para sentarse en mayor igualdad de condiciones con la farmacéutica.

La ratificación de la política internacional del sistema de patentes equivale a perpetuar la pandemia. La liberación de las mismas –reclamada por múltiples ONG y organizaciones sociales– permitiría extender su producción a naciones con la capacidad técnica de producirla, como Argentina. Resulta evidente que el poder de las multinacionales –impulsado y avalado por sus Estados– resulta avasallante para los gobiernos de los países dependientes y atrasados. Sin embargo, en esa tensión, las clases dirigentes de esas naciones no pueden ser presentadas como meras víctimas. Poco importa el relato político de turno. En los hechos, las corporaciones tienen una alfombra roja de bienvenida.

En su libro La ciencia sin freno, Guillermo Folguera ilustra en cantidad y calidad las concesiones del Estado argentino frente al poder de corporaciones multinacionales y nacionales. Los acuerdos entre grandes empresas y universidades públicas de todo el país –ejemplificado en el firmado entre Bayer y la Facultad de Agronomía de la UBA /12–;así como los convenios secretos firmados con la norteamericana Chevron, deben contabilizarse en ese rubro.

Si se atiende específicamente a la adquisición de las vacunas, el Estado argentino cedió abiertamente al chantaje de los grandes laboratorios internacionales. En octubre de 2020 se votó –con la oposición del Frente de Izquierda– una norma que, entre otras cosas, imponía la resolución de conflictos en tribunales internacionales y obligaba al Estado nacional a hacerse cargo de eventuales indemnizaciones. Peronistas y cambiemitas, sin denunciar la enorme extorsión que sufría el país, levantaron la mano para convalidar el poder de las farmacéuticas.

Derecho contra derecho

No desarrollamos este producto para el mercado indio, seamos honestos. Desarrollamos este producto para pacientes occidentales que pueden pagarlo». Esta cruel confesión fue realizada por Marijn Dekkers, consejero delegado de Bayer, en enero de 2014. El empresario alemán quería negar a más de mil millones de personas el acceso al Nexavar, un fármaco de avanzada para tratar cánceres de hígado y riñón.

Estructurada sobre la permanente búsqueda de ganancia, la racionalidad capitalista remite, casi necesariamente, al desprecio por la vida /13. Un desprecio que recorre el interior de cada empresa, pero desborda esas fronteras y avanza sobre el conjunto de la vida humana.

Hace ya demasiado tiempo, Karl Marx escribió en los Grundrisse que el capitalismo era el primer modo de producción de la historia en haber convertido al progreso histórico en prisionero /14, al punto de atar la ciencia y la técnica a los designios de la creación de riqueza en su forma específicamente burguesa,es decir, convirtiendo todo en mercancía susceptible de ser vendida.

Iniciada la tercera década del siglo XXI, el sistema de patentes que rige el mundo se presenta como una forma concreta, real, de ese aprisionamiento. Las grandes multinacionales farmacéuticas, imponiendo su interés particular, rechazan hacer universal y público un conocimiento que permitiría evitar decenas de miles de muertes diarias. El avance de la ciencia y la técnica, orientado hacia el lucro, se contrapone a la salud y la vida de la inmensa mayoría de la población mundial.

El derecho a la propiedad privada se opone al derecho a la existencia. El Estado actual, fiel a su naturaleza capitalista, funciona como garante y socio activo de esa continuidad histórica, jurídica y social. La casta política que lo gestiona ratifica la primacía del interés burgués por sobre la vida y la salud de miles de millones.

Esa irracionalidad del capital, avalada y sostenida por el Estado no es, empero, inmodificable. Contra toda visión apocalíptica del desarrollo científico y tecnológico, estos pueden ser orientados en un sentido socialmente distinto, puestos en función de cuidar y salvar la vida de la humanidad.

Pero esa tarea requiere una perspectiva revolucionaria que, barriendo el poder político del gran capital, inicie la construcción de un Estado de nuevo tipo–al decir del revolucionario italiano Antonio Gramsci– donde el motor de las nuevas creaciones no sea el lucro privado sino las necesidades, crecientes y constantes, de las grandes mayorías. Donde todas las potencialidades de la técnica y la ciencia pueden ser puestas al servicio de una progresiva mejora en la salud de los miles de millones de explotados y oprimidos que pueblan el globo. Donde la dirección y gestión de los procesos de producción de medicamentos –llevada a cabo por científicos y trabajadores– garantice la prioridad de la vida sobre otras variables.

Un horizonte así no tiene nada de utópico. Requiere, es cierto, un duro combate por derribar el poder de las clases dominantes. Se trata de una tarea urgente, necesaria y apasionante.

* Eduardo Castilla es periodista y editor general de La Izquierda Diario.

NOTAS AL PIE


[1] Memorando de Cancillería. 27/04/2016. Consultado en https://www.keionline.org/sites/default/files/Florez-27April2016.pdf.


[2Novartis v Colombia. Cómo las grandes farmacéuticas sabotearon la lucha por un tratamiento asequible contra el cáncer, en https://isds-americalatina.org/casos/novartis-v-colombia/.


[3] Robb Burlage and Matthew Anderson, “The Transformation of the Medical-Industrial Complex: Financialization, the Corporate Sector, and Monopoly Capital”, en Health Care Under the Knife: Moving Beyond Capitalism for Our Health, compilado por Howard Waitzkin, Monthly Review Press, 2018, pp. 73-74.


[4] “La industria farmacéutica en el capitalismo contemporáneo”, en https://monthlyreview.org/2018/03/01/the-pharmaceutical-industry-in-contemporary-capitalism/.


[5] Ernesto Screpanti, Global Imperialism and the Great Crisis. The Uncertain Future of Capitalism, Montly Review, 2014, p. 110. Ernesto Screpanti es un economista marxista, autor de numerosos libros. Actualmente es profesor de Economía Política en la Universidad de Siena, en Toscana.


[6] Robb Burlage y Matthew Anderson, ob. cit., pp. 76-77.


[7] Joel Lexchin, ob. cit.


[8Genes, células y cerebros, Ediciones IPS, 2019, p. 35.


[9] Robb Burlage y Matthew Anderson, ob. cit.


[10] Julia Rock, “COVID-19 Vaccine Developers Want to Keep Getting Billions in Public Money With No Strings Attached”, en https://jacobinmag.com/2021/02/covid-vaccine-developers-pfizer-johnson-government-funds-prices. El informe se puede leer en https://www.citizen.org/article/leading-covid-19-vaccines-depend-on-nih-technology/.


[11] “African nations fear more Covid deaths before vaccination begins”, en https://www.theguardian.com/global-development/2021/feb/04/african-nations-fear-more-covid-deaths-before-vaccination-begins.


[12] “Cabe recordar que Bayer ha comprado recientemente a Monsanto y es una de las empresas más grandes del mundo en materia de agronegocios. El convenio es por “capacitación”: la división agro de Bayer (Cropscience) pagó 530.000 pesos por temas de “alta dirección en agronegocios y alimentos”, destinados a “empleados, técnicos y empresarios”. Eran ocho módulos, de diez horas de clase cada uno, que se dictaron en la sede de Bayer (Buenos Aires, CFP24 Editora, 2020, p. 63).


[13] John Parrington lo resume señalando que “dado que el capitalismo se trata de la búsqueda de ganancias, esto significa que, de última, la industria farmacéutica se trata de la generación de ganancias. Ya sea mediante productos que tengan utilidad o no, al final del día todo se trata de generar ganancias”. Entrevista en https://www.laizquierdadiario.com/Coronavirus-vacunas-ciencia-y-capitalismo.


[14] “…pero es el capital el primero en haber hecho prisionero al progreso histórico (las ciencias y las técnicas) para ponerlas el servicio de la riqueza” (citado en Bensaïd, Daniel, Los desposeídos, Prometeo, 2011, p. 48.

Fuente: https://infoposta.com.ar/notas/11640/estados-y-farmac%C3%A9uticas-una-asociaci%C3%B3n-il%C3%ADcita-contra-la-salud-del-mundo/

 

miércoles, 17 de junio de 2020

LA ECONOMÍA DEL MIEDO Y EL PODER PROFUNDO



·        Cristian Gillen
16/06/2020
Bill Gates asevera que: “para regresar a la normalidad, tiene que haber una vacuna global”(1). El señor Gates, uno de los más ricos del mundo, es creador con su esposa, Melinda, de la Fundación Gates(2). Los acompaña a la cabeza de la Fundación Gates el señor Warren Buffett(3), otro billonario. La fundación está involucrada en el desarrollo de vacunas a escala planetaria y financia generosamente a la Organización Mundial de la Salud, la misma que hoy en día está orientando la agenda mundial a nivel de política sanitario-pública y social, colocándose con ello por encima de los gobernantes y de sus políticas al instarlos a adoptar medidas que, dicho sea de paso, fueron severamente criticadas por el Presidente Donald Trump.

De hecho, después de haber informado de la suspensión de las subvenciones que otorga su país a la OMS por el mal manejo de esta frente a la pandemia, Trump ratificó este paso anunciando que EEUU se retira de esta organización(4). Las declaraciones de Trump se dan dentro de un marco de acusaciones emitidas por varios grupos de derechos humanos y de otra índole respectivas al contexto de corrupción en que el señor Tedros, jefe de la OMS, estaría inmerso, un escándalo que, por ende, mancharía a la OMS(5).

La OMS y la Fundación Gates han estado muy activas en África en la última década. Vale indicar que los programas de inmunización en ese continente están también siendo fuertemente cuestionados a causa de los efectos secundarios(6) que las vacunas habrían provocado en las personas inyectadas(7), ya que éstas habrían sufrido abortos, esterilizaciones no deseadas, debido a la supuesta presencia de un componente nocivo en las vacunas. Los cuestionamientos son tales que la diputada italiana, Sara Cunial, está promoviendo una denuncia contra Bill Gates por “crímenes de lesa-humanidad”(8). Otros toman partido en favor de la Fundación y desmienten esas imputaciones(9). Afirman que Bill Gates es un filántropo y un profeta, pues habría sabido prever el surgimiento de una pandemia mundial que mataría a millones de personas en el mundo(10).

Otro visionario estadounidense es Anthony Fauci, que fue nombrado director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) y ha sido consejero de todos los presidentes estadounidenses desde Reagan en 1984 (11) hasta el actual Presidente Trump. Se hizo conocer a partir del brote del SIDA (12). Fauci advirtió en 2017 que: “La Administración Trump tendrá que enfrentar un surgimiento sorpresivo de una infección pandémica”(13).

La Coalición para la Innovación en la Preparación de Epidemias, más conocida bajo sus siglas CEPI, es un ente oficialmente presentado en enero 2017 en el Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, Suiza. Fue cofundada y cofinanciada con US $ 460 millones de la Fundación Bill y Melinda Gates(14). La CEPI está orientada a investigar y desarrollar vacunas contra las enfermedades infecciosas para poblaciones necesitadas(15).

La Fundación Gates y el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) estadounidense dirigido por el Dr. Anthony Fauci, han encomendado a la Empresa farmacéutica Moderna Inc. el desarrollo de una vacuna contra el COVID (16), luego de que Moderna se asociará en enero 2020 al NIAID(17). Moderna está vinculada financieramente también a la CEPI y a la DARPA. La DARPA es la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de EEUU, cuya fundación desembocó en la creación del Internet. Como lo menciona Wikipedia, la DARPA está involucrada en el desarrollo de nuevas tecnologías para uso militar. Por lo tanto, uno de sus campos de investigación es la nanotecnología. Vale mencionar que Moderna ha recibido fondos de la DARPA en el marco de un proyecto de búsqueda de una vacuna ARNm, que, hasta ahora, no existe en el mercado y que ayudaría, según Moderna, a paliar el Covid, aunque los avances de Moderna en este campo sean tomados con pinzas por la comunidad científica(18). Como lo deja entender el informe que se publica en Wikipedia en francés sobre la CEPI, ésta está en medio de un contexto donde desarrollar la vacuna revela ser un envite del que depende prácticamente la soberanía de los países involucrados en el descubrimiento de una cura al COVID.

Otro punto interesante es que, como lo indicó el sitio web globalizacion.ca, ya en octubre 2019, cuando todavía no se había declarado la pandemia, un ejercicio de simulación llamado “Event 201” fue organizado por el Centro John Hopkins para la Seguridad Sanitaria en asociación con la Fundación Gates y el Foro Mundial Económico (19). Aunque el Centro John Hopkins, en su sitio web, rechace con mucha modestia el carácter profético del evento que se organizó en Octubre 2019 (20), se abordó en este último el tema de una hipotética pandemia futura y del consecuente “desarrollo de una vacuna efectiva en respuesta a millones de casos”. Se denominó este fenómeno el “2019-nCoV”, o sea, un nombre muy parecido al de “Covid-19” que es hoy usado para definir la pandemia que nos azota y que, oficialmente, no existía en octubre 2019 (21).

Uno tiene que admitir que entre los miembros de los grupos estadounidenses involucrados en el desarrollo de nuevas vacunas existen verdaderas pitonisas.

Hemos visto que Bill Gates anunció la necesidad de una vacuna para regresar a la normalidad. Por otro lado, en una conferencia del 13 de febrero del 2010 (22) a la que hace referencia Rubén Luengas(23), Gates dijo que “la vacuna va a servir para reducir la población global de unos 10 a 15%”. En efecto, Gates argumenta que “estamos camino hacia una población de 9 mil millones de habitantes”, por lo que: “si hacemos un gran trabajo a nivel de vacunas, de cuidado de salud y servicios de salud (salud reproductiva y salud sexual), seremos productivos si podemos reducir esta cifra de unos 10 o quizás 15%”. El programa de reducción poblacional es presentado por él como una medida para salvar al mundo.

Esta declaración fue analizada por otros medios, tal como el reportaje titulado “Bill Gates, la filantropía puesta al servicio del control demográfico mundial”(24). Por su parte, Chinda Brandolino, médica clínica, legista y forense y homeópata de Argentina, interpreta al igual que muchos esta declaración como un deseo de “reducir la población mediante vacunas y el aborto”(25).

¿Cómo se puede explicar tal paradoja? ¿No es que una vacuna es un método preventivo contra la enfermedad?

Rubén Luengas retransmite, junto con la grabación de la conferencia CO2 = P x S x E x C liderada por Bill Gates, una alocución del Presidente norteamericano Eisenhower que remonta a enero del año 1961. La denuncia de Eisenhower relativa al poder industrial-militar que dominará al mundo es conocida. Pero, lo que menos se conoce, es que Eisenhower también hace hincapié a “una élite basada en el poder científico-tecnológico que secuestrará la política pública”. Según Rubén Luengas, el poder científico-tecnológico de hoy bien podría ser encarnado por una entidad como Microsoft(26), que, como sabemos, fue fundada por Bill Gates.

Por su lado, Miryam Dietrich, abogada, dice en YouTube(27) que, en la situación actual, bajo la apariencia de un derecho, se nos habría puesto un techo. Es decir, bajo la supuesta “seguridad” de nuestra salud, de la protección de nuestro presunto derecho, nos pusieron un techo. Este techo se materializa a través del recorte de nuestras libertades individuales”. Citando a varios científicos, como Ernesto Prieto Gratacos, Chinda Brandolino, Isidro Fuentes Gaecia, Andreas Kalcker, Pablo Goldsmith, la señora Dietrich nos informa que a estas voces se aúnan otras que nos indican que la pandemia que actualmente viviríamos no es tal y que esto es uno de los tantos virus de gripe que la humanidad ha ido soportando desde tantos años. Además, los remedios que se usan para paliar este mal son baratísimos y se conocen desde decenas de años. Sin embargo, las autoridades se obstinan en hablar sólo de la vacuna. La abogada explica que, debido a la pandemia, los hombres (en cuanto género humano), se han creado una prisión mental. Según ella, a la humanidad se le ha enseñado a tener un “cuerpo del miedo” construido a lo largo de las advertencias dadas en cuanto al “cómo comportarse”. En ello contribuían nuestros padres, guiados por su deseo de protegernos desde que somos chicos. Y hoy, “tenemos el cuerpo del miedo super instalado”. Es en virtud de esta lógica que funcionamos y que los medios de comunicación nos mantienen repitiendo ad infinitum: “coronavirus, coronavirus, bicho, bicho, muerte, muertes…”. No obstante, “no hay datos concretos, ni cifras, ni pruebas fehacientes que demostrarían que lo que nos están planteando es real. Ahora resulta que todas las muertes son por coronavirus”. Miryam Dietrich nos cuenta una anécdota: “un accidente grave resulta en la destrucción total del carro y la muerte de los ocupantes, y, cuando uno de los dos policías pregunta a su colega: ¿causa de la muerte?, este responde: coronavirus, por supuesto, ¿no lo ves?” El humor esconde a menudo mucha verdad afirma la señora Dietrich. La Dra. Chinda Brandolino (28) refuerza lo dicho por Miryam Dietrich cuando analiza las cifras de infectados y de muertos oficiales y las presentadas por expertos independientes norteamericanos (29). Ella indica que decesos provocados por una infección urinaria se contabilizarían como debidos al Covid.

Vemos en esos tiempos de coronavirus la gente parada en colas en el banco, en el supermercado, etc. perdiendo horas de su preciosa vida. ¿Esas horas de desperdicio crearán beneficio a la persona parada, a las personas paradas allí?, pregunta la Sra. Dietrich. ¿Crearán un beneficio al ralentizar sus vidas? Porque cada uno tiene el derecho de invertir su tiempo en lo que cree bueno para sí mismo, y no por lo que nos imponen desde afuera. Además, los niños que están encerrados sin poder jugar al aire libre, sin poder ser creativos en su infancia ¿se acostumbrarán a estar encerrados y se creerán que esto es lo real, que eso es lo normal? M. Dietrich hace hincapié a la serie “Juegos del hambre”, alegando que, si no despertamos y no peleamos para recuperar nuestros derechos fundamentales y nuestro derecho de libertad, vamos camino a eso. Lo que debemos entender es que nosotros pertenecemos a la raza humana, la cual es maravillosa y creativa. Dietrich se pregunta si esta situación en que las autoridades han puesto a sus ciudadanos no apuntaría a exacerbarlos para que salgan a protestar y se declare así el estado de sitio, lo cual permitiría que, una vez en la calle, se les marque como insurrectos. Ello tendrá por implicación que los militares, policías y los organismos de seguridad que responden a las elites se lancen contra esta gente. “Dicen que la salud está por encima de la fase economía. Pero la salud necesita de la fase económica. ¿Sin dinero, cómo compras ciertos remedios, cómo sobrevives?” se interroga ella.

A lo expuesto por Miryam Dietrich, podríamos añadir: “y sin agua y desagüe, ¿cómo acatar las medidas sanitarias incluyendo el lavado de manos constante y la higiene en general, a sabiendas de que, en ciertos países de América latina, gran parte de la población no cuenta con esos servicios básicos? ¿Cómo es que se llega a una situación de miseria tan grande en el siglo XXI, cuando se nos dice que la tecnología avanzada de la que gozaríamos es la marca del progreso, el nuevo Dios? ¿Por qué las medidas sanitarias que se recomiendan hoy, y se recomendaban ya en la edad media durante las epidemias de peste y de cólera que sirvieron de enseñanza a la sociedad previa al modelo neoliberal, no pueden ser generalizadas a la población en su conjunto?

La señora Dietrich piensa que, al encerrarnos, nuestras autoridades no nos están protegiendo, sino desprotegiendo porque existen voces siempre más numerosas que afirman que el coronavirus no estaría teniendo el grado de gravedad indicado por los medios formales. Sus preocupaciones convergen totalmente con el informe que habría sido recientemente filtrado por el Ministerio del Interior alemán. Este informe, redactado a pedido de este último por un grupo de alemanes perteneciente a un cuerpo de expertos médicos de varias universidades alemanes de renombre, plantea, según el artículo del Diario Octubre (29A), cinco puntos clave, a saber: 

1.   “la peligrosidad del virus fue sobreestimada, ya que probablemente en ningún momento el peligro planteado por el nuevo virus fue más allá del normal;

2.   que las personas que mueren por coronavirus son esencialmente las que estadísticamente morirían este año, porque han llegado al final de sus vidas y sus cuerpos debilitados ya no pueden hacer frente a ningún estrés (incluidos los aproximadamente 150 virus en circulación actualmente);

3.   que en todo el mundo no ha habido más de 250.000 muertes por coronavirus, en comparación con el millón y medio (25.100 en Alemania) durante la gripe del invierno 2017/18;

4.   que el peligro no es mayor al de otros virus;

5.   y que el Estado alemán se ha convertido en el principal productor de noticias falsas” (29A).

Además, el informe indica que “las “múltiples y graves consecuencias de las medidas adoptadas” son “de consecuencias imprevisibles”, y es que, a causa de ellas, está muriendo más gente que las que mueren por efecto del virus, ya que se han suprimido intervenciones y retrasado tratamientos”.

La revista alemana Bild corroboraría lo estipulado en este informe al señalar el 23 de mayo en “un reportaje titulado: ‘Consecuencias dramáticas de las medidas contra el coronavirus: 52.000 operaciones de cáncer atrasadas”. En el interior, un médico advierte que ‘sentiremos los efectos secundarios de esta crisis durante años’ (29A).

Por otro lado, hay que señalar que numerosos médicos hacen hincapié a que el confinamiento forzado debilita el sistema inmunitario, pues, frente a un virus, el hombre ha mostrado a lo largo de la historia una capacidad de defensa y adaptación inherente a su naturaleza. Impedirnos salir es asegurar que, apenas levantado el encerramiento, nos enfermemos frente a las nuevas amenazas por ser desprovistos de las defensas inmunitarias necesarias a nuestra sobrevivencia. A ello se añade el hecho de que el encerramiento causa problemas osteomusculares y articulares, psiquiátricos, psicológicos, comportamentales, cardíacos, etc.

M. Dietrich se interroga: los medios de comunicación nos hablan de una prolongación de la pandemia. ¿Pero, en qué se basan para alegar tales cosas? ¿Qué harán con los científicos que desmienten las afirmaciones oficiales? Hacerlos desaparecer será difícil, ya que esos expertos son siempre más numerosos.

Como lo mencionamos, Gates, a través de su fundación, financia a la Organización Mundial de la Salud(30). Según William Engdahl, el señor Tedros, exministro de salud de Etiopia y hoy Director de la OMS y Bill Gates se conocen desde varios años (31). Sin embargo, ninguno de los dos es médico. Es la primera vez, como lo indica la señora Dietrich, que la OMS tiene a su cabeza una persona que no provenga del sector médico. Quizás, alentados por esta característica y por el hecho de que ambos imparten sus recomendaciones al mundo, muchos periodistas y analistas políticos se permiten opinar adoptando un discurso de índole medical sobre el coronavirus y la necesidad de aplicar una vacuna que saldrá en pocos meses sin haber pasado por el protocolo habitual de experimentación que había regido hasta hoy y que dura por lo menos dos años y, a veces, se extiende sobre décadas.

¿También, qué tipo de cura presenta una vacuna que está destinada, como varios medios que estudiaron el discurso del sr. Gates lo afirman, a contribuir a la reducción de la población? ¿Cómo tomar esta medida que se impondría a toda la humanidad, cuando, como lo reporta la Dra. Chinda Brandolino (32) : “la cámara de diputados de Italia ha increpado al gobierno que el desastre de Lombardía ocurrió después de la vacunación de la gripe. Lombardía experimentó el mayor número de infectados cuando estalló la pandemia en ese país. O sea, se obligó a todas las personas mayores a vacunarse contra la influenza. Un estudio del Centro Nacional para la Información Biotecnológica de Estados Unidos concluye que la interferencia viral derivada de la vacuna contra la influenza se asoció significativamente con el coronavirus […]”. Según la Dra. Chinda Brandolino, todos los infectados, independientemente del nivel de gravedad, habían sido vacunados contra la influenza algunos días antes.

¿Cómo se entiende este proceso de reducción? ¿Qué producto se inyectaría a la gente y qué efectos tendría esta mezcla? Ojalá la cura no resulte ser peor que la enfermedad. ¿Si nos quieren proteger y salvar del virus, por qué se piensa, en ciertos países de América Latina, imponer a las personas de más de 70 años un permiso especial, cuando este sector es el que mayor protección necesita frente a la adversidad? Eso, como denuncia la Sra. Dietrich, no es proteger sino estigmatizar, condenar a los ancianos a la tumba.

Ruben Luengas, el analista político, se pregunta sobre el futuro del mundo (33), pues no se sabe lo que hay detrás de la debacle y la parálisis del aparato económico a nivel mundial. Vale señalar que, dentro del contexto de coronavirus, grandes compañías salen ganadoras de la situación de confinamiento. Tenemos, como lo indica El Economista.es, a las grandes empresas farmacéuticas como Gilead (en que fungía de Director el señor Donald Rumsfeld, ex Secretario de Defensa de EEUU); a empresas del entretenimiento: Amazon, HBO, Netflix; a los fabricantes de artículos de higiene, p. ej. Johnson y Johnson (ligada a la empresa MODERNA) o Procter & Gamble, de desinfectante de manos; y a las compañías orientadas hacia el servicio de teleconferencias, educación online(34). Las fortunas de Bill Gates, Warren Buffett, Mark Zuckerberg (Facebook) también se han incrementado desde el inicio de la pandemia(35). Siguiendo el espíritu de las preguntas que levantan Luengas, Dietrich y Brandolino, sería bueno requerir de nuestros expertos en economía y periodistas de investigación que nos informen, en un futuro próximo, acerca de los nombres de las empresas que han quebrado y fueron compradas a bajo precio mientras el paro económico mundial estaba vigente, así como de las fusiones que se han realizado en los países desarrollados y en los países subdesarrollados, en particular.

¿Además, cómo entender a la señora Dietrich cuando habla del Internet como de un ente que ha sido creado para espiarnos y saber todo lo que estamos haciendo, diciendo y buscando? ¿Estaría contribuyendo, de una cierta manera, el coronavirus al proyecto de panóptico, tal como Jeremy Bentham lo desarrolló en siglo XVIII, y sería la última puerta que se abrirá sobre un mundo orwelliano perfecto? ¿Está el modelo democrático en peligro? Resultaría un tanto surrealista que el proyecto de un libro titulado “1984”, escrito en 1948 para denunciar al régimen soviético, se convierta en una realidad bajo la democracia capitalista.

Estamos experimentando una situación inédita en la historia del humano. Los acontecimientos actuales, algunos involuntarios y otros provocados deliberadamente, podrán tener consecuencias enormes sobre nuestro futuro, así como sobre el destino de la humanidad misma. El mundo está bloqueado, la gente confinada en su propia casa, nuestra vida se interrumpió y se encuentra confiscada. Interroguémonos sobre lo que está ocurriendo. Busquemos respuestas a las causas del coronavirus. Preguntémonos sobre sus efectos sociales, políticos, económicos a corto, mediano y largo plazo. Analicemos las medidas tomadas por nuestras autoridades. Contribuyamos con nuestras propuestas, nuestras críticas (positivas y negativas). Confrontemos las versiones oficiales con las de medios alternativos. Analicemos el porqué de las recientes censuras que están sufriendo transmisiones e informes cibernéticos referentes al coronavirus de epidemiólogos, médicos, analistas políticos. Todo ello alienta el espíritu participativo, este motor de la democracia que hace de nosotros ciudadanos comprometidos con nuestro futuro, nuestra vida en comunidad, nuestra sobrevivencia. Cada uno tiene la posibilidad de escoger su versión de los hechos.

Se habla mucho, ahora, de Albert Camus, y de su libro, La Peste, que fue escrito hace más de 70 años. En lugar de interpretar a La Peste de manera literal, quizás deberíamos ver esta obra tal como lo hizo Camus, quien fue un acérrimo defensor de la libertad. Leámoslo desde el punto de vista de una alegoría a la resistencia europea contra el nazismo, que era “una enfermedad política, contagiosa y mortal también denominado ‘la peste negra’”(36).


Lima, junio 2020


REFERENCIAS:

1. La Fundación es también conocida como B&MGF.

2. Ver Ruben Luengas, en su entrevista al programa La Octava, en:  https://www.youtube.com/watch?v=8bZ82IFSC6k
 y también: Las revelaciones de Bill Gates sobre el futuro del coronavirus y la vacuna, en: https://www.semana.com/mundo/articulo/las-revelaciones-de-bill-gates-sobre-el-futuro-del-coronavirus-y-la-vacuna/665832


4.Ver Trump amenaza con suspender la financiación a la OMS porque “se equivocó” sobre el coronavirus, en: https://www.lavanguardia.com/internacional/20200408/48384858363/trump-medidas-coronavirus-amenaza-oms-financiacion.html

5. Ver El director de la OMS: un marxista amigo de China acusado de ocultar las epidemias de cólera, en: https://www.libertaddigital.com/ciencia-tecnologia/ciencia/2020-04-
25/estado-alarma-coronavirus-tedros-adhanom-director-oms-marxista-amigo-china-epidemias-1276656525/

6. Africanos creen que occidente produce vacunas “envenenadas” que luego prueban secretamente en ellos, en: https://www.latercera.com/que-pasa/noticia/africanos-creen-que-occidente-produce-vacunas-envenenadas-que-luego-prueban-secretamente-en-ellos/3EIFDRV54ZB4TLNCAWYFSV6D3Y/



9. Ver Rafael Cabrera, Foto no muestra a niños afectados por programa de vacunación de Bill Gates, en: https://apnews.com/afs:Content:8889900021

10. Bill Gates ya avisó hace cinco años de una crisis como la del coronavirus, en:  https://www.elnacional.cat/es/sociedad/bill-gates-aviso-cinco-anos-crisis-coronavirus_479841_102.html


12. Ver Wikipedia: National Institute of Allergy and Infectious Diseases, en: https://es.wikipedia.org/wiki/National_Institute_of_Allergy_and_Infectious_Diseases

13. Ver Dr. Fauci Predicted a Pandemic Under Trump in 2017, en: https://www.youtube.com/watch?v=puqaaeLnEww

14. Ver Wikipedia: Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias, en: https://es.wikipedia.org/wiki/Coalici%C3%B3n_para_las_Innovaciones_en_Preparaci%C3%B3n_para_Epidemias#Estructura


16. Ver Prof Michel Chossudovsky, Tras el encierro: Alistan programa mundial de vacunación, en: https://www.globalizacion.ca/tras-el-encierro-alistan-programa-mundial-vacunacion/


18. “El trabajo de Moderna para hacer que una vacuna funcione está siendo fondeado por CEPI, una alianza público-privada que fue lanzada en 2017 y se enfoca en desarrollar rápidamente vacunas para detener potenciales epidemias”, citado en: Bill Gates apoya a compañías para desarrollar una vacuna contra el coronavirus, en:

https://businessinsider.mx/bill-gates-apoya-a-companias-para-desarrollar-una-vacuna-contra-el-coronavirus/, así como: Bill Gates urges riche countries to fund coronavirus vaccine search, en: https://www.ft.com/content/d2f75357-2c4d-40b0-8802-7d820414f3c6 Así mismo, sobre el lazo DARPA-Moderna, ver: Whitney Webb, Alors que le vaccin COVID-19 de Moderna arrive en tête, la promotion récente de « vaccins à modification génétique » par son médecin en chef est mise en lumière, en: https://www.mondialisation.ca/alors-que-le-vaccin-covid-19-de-moderna-arrive-en-tete-la-promotion-recente-de-vaccins-a-modification-genetique-par-son-medecin-en-chef-est-mise-en-lumiere/5645825

y: La comunidad científica pide cautela con la vacuna de Moderna Therapeutics: "Faltan muchos datos", en: https://www.vozpopuli.com/sanidad/vacuna-moderna-coronavirus-cientificos-escepticos_0_1356765763.html

19. Ibid.


21. Del simulacro de Nueva York a la pandemia de Coronavirus, pasando por la predicción de Bill Gates, en: https://www.globalizacion.ca/simulacro-nueva-york-pandemia-coronavirus-prediccion-bill-gates/

22. Conferencia llamada “Innovando hacia cero, CO2 = P x S x E x C”, organizada por TED (Technology Entertainment and Design), en: https://www.youtube.com/watch?v=ueKQ5AHsShw







29.  Entrevista a Dra. Chinda Brandolino EN VIVO - Radio Zoe y MVTV, enhttps://www.youtube.com/watch?v=S_YQ1_xICfw

29A. Ver El Ministerio del Interior alemán define al coronavirus como «falsa alarma global» en un informe filtrado a la prensa, en: https://diario-octubre.com/2020/06/01/el-ministerio-del-interior-aleman-define-al-coronavirus-como-falsa-alarma-global-en-un-informe-filtrado-a-la-prensa/

30. Ver, entre otros, Javier Bañuelos, La OMS recibió 90 millones de dólares en donaciones de grandes farmacéuticas, enhttps://cadenaser.com/ser/2016/06/13/sociedad/1465814899_603885.html

31. Ver Prof Michel Chossudovsky COVID-19 Coronavirus: ¿Falsa pandemia? ¿Quién está detrás? Desestabilización económica, social y geopolítica global, en: https://www.globalizacion.ca/coronavirus-falsa-pandemia-desestablizacion-economica-social-geopolitica/






36. Citado en: Fiche sur la Peste de Camus: Résumé et analyse, en: https://interlettre.com/bac/le-roman-et-ses-personnages/558-fiche-sur-la-peste-de-camus-resume-et-analyse

-Cristian Gillen, es ingeniero industrial de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), en Lima-Perú. Fue Director para América Latina de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI). Es autor de varios libros. 



https://www.alainet.org/es/articulo/207294