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martes, 30 de enero de 2018

¿QUIÉN DIJO “PRIMAVERA ÁRABE” EN EL PERÚ?




29/01/2018

La mega compañía brasilera Odebrecht develó lo sabido, la existencia de la endémica corrupción generalizada. En otros contextos geopolíticos, ajenos al escándalo de corrupción en el Perú, se dieron experiencias de insurgencia no-violentas denominadas “golpes suaves” frente a situaciones de desequilibrio y caos gubernamental denominadas “dictaduras”. Las conocidas “Revolución de colores”, “Primavera árabe” (convertido en genérico), o “golpes suaves”, plasmadas por el ideólogo norteamericano Gene Sharp, pareciera que no encuentran asidero en el caótico y deshilachado Perú quien cuenta en su haber con una de las historias de corrupción mas dramáticas de su historia republicana.

Si existen condiciones dadas en el Perú para el levantamiento, no-violento según Sharp, como producto del quiebre de la institucionalidad, estado de derecho y orden constitucional ¿Por cuales razones no se da la conocida “Primavera Árabe”, “Revolución de colores” o “Golpe suave”? ¿Por qué razones existen mayores estados de histeria y frenesí colectivo frente a sucesos intrascendentes a la vida política y socio-económico del país como es el futbol, escándalos políticos partidarios o neurosis farandulera?

En lo político, todo lo que se ha obtenido – como para cumplir una necesaria agenda de “libertades democráticas” son manifestaciones de descontento contra el régimen y estado de corrupción generalizado los cuales no pasaron de ser una buena y necesaria movilización de un día (una golondrina no hace el verano, menos la primavera!).

Sharp (Instituto Albert Einstein) no pensó favorecer movimientos sociales y agrupaciones socialistas del mundo. El ideólogo norteamericano, responsable de la “Lucha política no violenta. Criterios y métodos” (The Politics of Nonviolents Actions) donde describe 198 métodos desestabilizadores de gobiernos por medio de los denominados “Golpes suaves”, al igual que su lucido discípulo peruano Hernando de Soto (Instituto Libertad y Democracia ILD), nunca se adhirieron al planteamiento – por una cuestión de principios - que el proceso de liberación de los pueblos pasa por la recuperación o construcción del sentido de nación, el rescate de pluridentidades y soberanía nacional desfigurada, ridiculizada y neocolonizada por fantoches históricos.

Tanto el padre de las “revoluciones no-violentas”, como sus discípulos/as, maquinaron mecanismos de insurgencia y desestabilización institucional desde el razonamiento de independencia, desarrollo y democracia proveniente de las calderas del pensamiento liberal enmascarado tras matices de socialdemocracia y seudo socialismo posmoderno.

Luchas no-violentas, que terminan accediendo a la violencia, como es el caso venezolano (guarimbas, masacres, asesinatos selectivos, boicots y sabotajes), contrarias a la filosofía no-violenta de Sharp. Contrarias pero no antagónicas en principios. Fueron estos “Golpes suaves” que abrieron paso – sin censura pero con impunidad y financiamiento – a programas neocolonizadores, a la instalación de gobiernos liberales aliados al sistema financiero internacional, Bruselas, Washington y al Foro Económico Mundial (Davos).

Burda paradoja capitalista, seudo demócrata, la cual instan por un lado la no-violencia emulando ejemplares roles históricos desempeñados por personajes como Martin Luther King Jr., y Mahatma Gandhi y, en contraste, financiando los más sangrientos carteles paramilitares jamás visto en la historia de nuestros pueblos.

En el caso peruano, lo más cercano a la experiencia de insurgencia no-violenta, políticamente trascendente, fue la Marcha de los Cuatro Suyos (Lima, 28/07/2000). Multitudinaria movilización social alzada en contra de la tercera elección del ex presidente, el dictador Alberto Fujimori. Washington, George Soros y otras fuentes de naturaleza ideológica especulativa apoyaron financieramente lo que nosotros llamaríamos “la Primavera peruana de los Cuatro Suyos”. Washington había dejado caminar mucho tiempo a Fujimori (y, al “Doc” Montesinos). Era tiempo de cambiarlos por una expresión política andinizada dispuesta a inmolarse cual chivo expiatorio, rostro indigenizado del político posmoderno europeizado, transnacionalizado.

Jugada magistral del imperio de las mascaras. Su producto, el “Inkarri del siglo XXI”, el autodenominado “Inca Pachacútec”, vendría a ser el otro peón perfecto del Norte que lideraría la consolidación de la maquinaria neoliberal, Alejandro Toledo Manrique, hoy, por merito propio, prófugo de la justicia peruana. Las bases de su heroicidad primaveral no fueron suficientes como para librarlo del viaje sin retorno en el cual se encuentra imbuido en escándalos por crímenes que muy bien podrían ser considerados como traición a la patria.

¿Qué podríamos esperar del Capitalismo neoliberal? Matriz engendradora de horrendas criaturas anti-vida. Lo económico fecunda especulación, lo político falsedad, lo sicológico alienación, lo social y religioso masificación, lo teológico dogmatismo, lo científico mercantilización, lo comercial y productivo deshumana globalización, y por si fuere poco en búsqueda del cumplimiento de pagos de sangrientos intereses financieros se destruyen planes fundamentales de nuestras sociedades como: salud, deporte, cultura, educación y alimentación de las poblaciones forzadamente dependientes.

Fue Washington, y testaferros, quien llevó a Toledo Manrique a palacio (2001). La “Primavera peruana de los Cuatro Suyos” fue la jugada conspiradora liberal perfecta en donde una movilización social – con fachada demócrata-progresista – se tumbó al quemado peón asiático neoliberal (Fujimori), quien abrió puertas de par en par al imperio del libre mercado, el cual podría entorpecer los planes de consolidación del programa de Washington.

Toledo Manrique obedeció a los planes de Washington quien por medio del “Golpe suave” del 2000 introdujo la posibilidad de entronar la institucionalización de una las maquinarias políticas mas barbarás de la historia, el neoliberalismo salvaje. Toledo Manrique y Pedro Pablo Kuczynski fueron la representación perfecta del jaque mate liberal camuflado e introducido bajo la legitimización internacional de la insurgencia no-violenta. Para que esto suceda trabajaron muy bien todos los anteriores huéspedes de la “Casa de Pizarro”.

Washington colocó y descolocó a Fujimori; es en esencia la naturaleza del “Golpe suave”, de la “Primavera árabe”, de las “Revoluciones de colores”, colocar y descolocar a quienes favorecen o no los planes de perpetuación de la hegemonía planetaria. Manifestaciones monitoreadas por la CIA y sus brazos representativos  como la Agencia del Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID, creada por John F. Kennedy, 1961) y la Fundación Nacional para la Democracia (NED, National Endowment for Democracy, creada por Ronald Reagan, 1983)1. Todas estas organizaciones paraestatales estuvieron financieramente detrás de la “Primavera peruana de los Cuatro Suyos” y la sucesiva elección presidencial de Alejandro Toledo fundador del Centro Global para el Desarrollo y la Democracia esfera neoliberal encargada de salvaguardar los intereses de Washington coordinado directamente por ex mandatarios aliados del norte y todo esto de la mano de tentáculos financieros, representantes de una ideología de Seguridad Nacional (USAID, NED, CONFIEP, ADEX) ajena a los intereses de desarrollo eco-humanamente sostenible.

En medio de este consabido contexto de enmascaradas injerencias, rupturas del derecho internacional y atentando contra el derecho a la soberanía y autodeterminación de los pueblos nos preguntamos: ¿Cuáles serian las razones por la cual no se produce una “Primavera peruana en el 2018” y se convoca a un gobierno transitorio “democrático”?

Algunas observaciones – a nuestro entender - sobre el por qué en el Perú es improbable que se consolide una “Primavera árabe”. No obstante existir razones de sobra según la metodología conspirativa de Sharp.

1.     La teoría del “Golpe suave” fue ideada con la finalidad de derrocar dos tipos de gobiernos: a. Los aliados de Washington (liberales) que deteriorados, viciados y corrompidos, en el tiempo, podrían escandalosamente entorpecer los planes de control hegemónicos de Washington y aliados y b. Los no-aliados (no-liberales) que – de igual forma – por más signos democráticos y de desarrollo que evidencien no se sujeten a los designios de Washington, sistema financiero internacional y megas corporaciones. Convirtiéndolos automáticamente en enemigos de la democracia, los DDHH y miembros del eje del mal.

2.     La maquinaria conspiratoria del “Golpe suave” es financiada por ONGs (USAID y NED básicamente) quienes en la actualidad se encuentran activando al interior de regímenes liberales como el Perú.2 Participación paraestatal que no lo inhibe de formar parte de programas “auto golpes” los cuales sigan asegurando su eterna presencia en los quehaceres del Estado. Pueden ser derrocados gobiernos, destituidos “desleales” testaferros de la política pero la sempiterna presencia del imperio debe ser asegurada sea cual fuere el costo.

3.     Debido a la endeble estructura financiera de los movimientos sociales y cuadros políticos genuinamente democráticos su capacidad de eficiencia y eficacia básicamente en la mass media – en el Perú 95 % en manos de grupos de poder – es nula. Por ejemplo: En el caso del movimiento más cercano a la izquierda liderada por la ex alcaldesa Susana Villarán tubo que acceder a una sustanciosa donación - por parte de Odebrecht - de US$3 millones de dólares invertidos en la conocida multimillonaria campaña publicitaria.

El desencadenamiento lógico de los argumentos construidos en estas líneas nos lleva a formularnos algunas cuestiones las cuales – resueltas en complejidad – podrían ayudarnos a responder el éxito o fracaso de Los “Golpes suaves” acaecidos o por acaecer a nivel global.

¿Podrían ser considerados enemigos de la democracia, los DDHH y miembros del eje del mal Alberto Fujimori, descendencia y Fuerza Popular?

¿Podrían ser considerados enemigos de la democracia, los DDHH y miembros del eje del mal Alejandro Toledo Manrique, Pedro Pablo Kuczynski, Alan García Pérez, Ollanta Humala Tasso-Nadine Heredia, Francisco Morales Bermúdez Cerruti?

¿Podrían ser considerados enemigos de la democracia, los DDHH y miembros del eje del mal todo aquel/la ciudadano/a, ONG u organización política que cuente con los servicios de USAID, NED y anexos?

¿Podrían ser considerados enemigos de la democracia, los DDHH y miembros del eje del mal todo aquel que se confiese enemigo de la Venezuela bolivariana, Cuba y demás países soberanos de la región?

Estas preguntan serian el equivalente a preguntarnos si personajes u organizaciones como: ¿Ronald Reagan, Margaret Thatcher, Tony Blair, Andrés Oppenheimer, Anastasio Somoza, Augusto Pinochet, Hernando de Soto, Francis Fukuyama, Carlos Alberto Boloña Behr, Antonio Ledezma, Henrique Capriles Radonski, Leopoldo López, Jaime Bayly, María Corina Machado, Juan Pablo II, René Barrientos Ortuño, Frank Calson, Carlos Alberto Montaner, CIA (Agencia Central de Inteligencia) , Instituto Libertad y Democracia del Perú, USAID, NED, Freedom House, Instituto Republicano Internacional IRI, etc., son considerados enemigos de la democracia, los DDHH y miembros del eje del mal?

Podrá existir en el Perú violación a los DDHH, corrupción generalizada, impunidad legitimada, violación al derecho internacional, legitimización de iniquidades sociales y promoción de la cultura de la violencia, el consumo, la frivolidad, y demás taras, monopolización de los medios de información, destrucción del medio ambiente, etc., …y si los poderes del Estado se encuentran en manos de liberales alineados a los dictámenes de Washington y entidades financieras, entiéndase bien, nunca existirá la posibilidad de “gozar” de una temperada “Primavera árabe”, “Revolución de colores” o “Golpe suave”.

Podrá el heredero del grupo Fujimori, Keiko Fujimori, hacer sus rabietas al estilo conspirador Gene Sharp, podrán los miembros de la organización Nuevo Perú valerse de uno de los 198 métodos de conspiración de Sharp (retirarse del parlamento absteniéndose del derecho a la votación), podrán la mass media exacerbar el estado de podredumbre institucional en el Perú y Cesar Hildebrant podrá seguir pegando alaridos de horror frente a la histórica e indecente hecatombe del pueblo peruano…pero igualmente, nunca gozará usted de presenciar una “Primavera peruana” que contribuya con el despertar de conciencias y llegue a cambiar desde las más encarnadas estructuras del atraso político, cultural y económico las bases de un pueblo sucumbido en las mas heladas experiencias invernales.

Lamentablemente los calores primaverales de valores que promuevan la vida dejaron de existir – hace mucho - dando rienda suelta a las heladas de la inclemente destrucción de todo lo que respire paz con decencia, dignidad, justicia y equidad.

27/01/18

José Toledo Alcalde
Lic. Teología y Mg. Terapias Físicas.
1 Ver: Jean-Guy Allard y Eva Gollinger. USAID, NED Y CIA. La agresión permanente. Caracas: Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información. Octubre 2009. https://www.ecured.cu/La_agresi%C3%B3n_permanente_(Libro) ; http://www.katari.org/pdf/agresion.pdf (Libro completo).
2 Ver: https://www.usaid.gov/es/peru/our-work; Dan Beeton. La subversión de USAID en América Latina no se limita a Cuba. http://cepr.net/publicaciones/articulos-de-opinion/la-subversion-de-usaid-en-america-latina-no-se-limita-a-cuba; Emilio Marin. La mil caras de la USAID en América Latina. http://www.contrainfo.com/5025/la-mil-caras-de-la-usaid-en-america-latina/ ; Andrés Mora Ramírez . USAID y la intervención encubierta en América Latina. https://connuestraamerica.blogspot.pe/2012/06/usaid-y-la-intervencion-encubierta-en.html; José Toledo Alcalde. La revolución naranja en el Perú. Revisado: 25/01/18.



martes, 15 de agosto de 2017

INTERPRETACIONES DIVERGENTES EN EL CAMPO ANTIIMPERIALISTA: PRIMAVERA ARABE Y AMÉRICA LATINA




Según este mapa, extraído de un Powerpoint que Thomas P. M. Barnett presentó en 2003 durante una conferencia impartida en el Pentágono, los Estados de todos los países incluidos en la zona rosada deben ser destruidos. Ese proyecto no tiene nada que ver con la lucha de clases en el plano nacional, ni con la explotación de los recursos naturales. Después de destruir el Medio Oriente ampliado, los estrategas estadounidenses se preparan para acabar con los Estados de los países del noroeste de Latinoamérica. 

por Thierry Meyssan
Cuando los yihadistas atacaron su país, en 2011, la reacción del presidente sirio Bachar al-Assad fue inversa a la que se esperaba. En vez reforzar los poderes de los servicios de seguridad, optó por reducirlos. Seis años más tarde, su país está saliendo victorioso de la guerra imperialista más grande que se haya visto –después de la desatada contra Vietnam. Ese mismo tipo de agresión está teniendo lugar en Latinoamérica, donde suscita una respuesta mucho más clásica. Thierry Meyssan expone la diferencia de análisis y estrategia del presidente de Siria –Bachar al-Assad–, por un lado, y los presidentes de Venezuela –Nicolás Maduro– y de Bolivia –Evo Morales. No se trata de establecer una especie de competencia entre estos líderes sino de llamarnos a ir más allá de los esquemas políticos y a tener en cuenta la experiencia de las guerras más recientes.
Red Voltaire | Damasco (Siria) | 15 de agosto de 2017

En mayo de 2017, Thierry Meyssan explicaba en Russia Today que las élites sudamericanas están cometiendo un grave error ante el imperialismo estadounidense. En esta entrevista, Meyssan insiste en el cambio de paradigma de los conflictos armados actuales y subraya la necesidad de un radical replanteo sobre la manera de defender la patria.

Sigue adelante la operación de desestabilización contra Venezuela. En su fase inicial, grupúsculos violentos, que realizaban manifestaciones contra el gobierno, asesinaron a simples transeúntes, e incluso a personas que se habían unido a sus protestas callejeras. En una segunda etapa, los grandes distribuidores de alimentos provocaron un desabastecimiento en los supermercados. Posteriormente, desertores de las fuerzas del orden realizaron ataques armados contra la sede del ministerio del Interior y el Palacio de Justicia, llamaron a la rebelión y pasaron a la clandestinidad.

La prensa internacional ha atribuido siempre al «régimen» las muertes registradas durante las manifestaciones, aunque numerosas grabaciones de video demuestran que son asesinatos perpetrados deliberadamente por los propios manifestantes. Basándose en esa información falsa, esa prensa califica al presidente Nicolás Maduro de «dictador», como lo hizo antes –hace 6 años– con el Guía libio Muammar el-Kadhafi y con el presidente sirio Bachar al-Assad.

Estados Unidos ha utilizado la Organización de Estados Americanos (OEA) contra el presidente Maduro, como mismo utilizó antes la Liga Árabe contra el presidente Assad. Sin esperar a ser excluido de la OEA, el gobierno de Venezuela denunció la maniobra y se retiró de esa organización [1].

No obstante, el gobierno de Maduro ha sufrido 2 reveses:
  • gran parte de sus electores no acudió a votar en las elecciones legislativas de diciembre de 2015, permitiendo así que la oposición obtuviera la mayoría de los escaños en el Parlamento,
  • y se dejó sorprender por la escasez artificialmente provocada de alimentos –a pesar de que una maniobra similar ya había tenido lugar en el pasado en Chile, contra el gobierno de Salvador Allende, y en la misma Venezuela, contra el presidente Hugo Chávez. Ante esa crisis, el gobierno necesitó varias semanas para implantar nuevos circuitos de abastecimiento.
Todo indica que el conflicto que está comenzando en Venezuela no se limitará a las fronteras de ese país. Es probable que abarque todo el noroeste de Sudamérica y el Caribe.

Se ha dado un paso adicional con el inicio de preparativos militares contra Venezuela, Bolivia y Ecuador, desde México, Colombia y lo que fue la Guayana británica. Esta coordinación es obra del equipo de la antigua Oficina Estratégica para la Democracia Global (Office of Global Democracy Strategy); unidad creada por el presidente demócrata Bill Clinton y mantenida por el vicepresidente republicano Dick Cheney y su hija Liz. La existencia de esa oficina fue confirmada el actual director de la CIA, Mike Pompeo, lo cual llevó a que la prensa, y posteriormente el propio presidente Trump, hablaran de una opción militar estadounidense contra Venezuela.

Empeñado en salvar su país, el equipo del presidente Maduro no ha querido seguir el ejemplo del presidente sirio Assad. Según el análisis imperante en el seno de ese equipo, se trata de situaciones completamente diferentes. Estados Unidos, principal potencia capitalista, agrede a Venezuela para apoderarse de su petróleo, siguiendo un esquema que ya se ha visto muchas veces en 3 continentes. Ese punto de vista acaba de verse reafirmado por un reciente discurso del presidente boliviano Evo Morales.

Es importante recordar que el presidente iraquí Saddam Hussein, en 2003, y el Guía Muammar el-Kadhafi, en 2011, así como numerosos consejeros del presidente sirio Bachar al-Assad razonaban de esa misma manera. Estimaban que Estados Unidos agredía sucesivamente a Afganistán e Irak, y posteriormente a Túnez, Egipto, Libia y Siria sólo para derrocar los regímenes que se resistían a su imperialismo y controlar los recursos energéticos del Medio Oriente ampliado, o Gran Medio Oriente. Son numerosos los autores antiimperialistas que aún mantienen ese análisis, tratando, por ejemplo, de explicar la guerra contra Siria con la interrupción del proyecto de gasoducto qatarí.

Pero los hechos han echado abajo ese razonamiento. El objetivo de Estados Unidos no era derrocar los gobiernos progresistas –en los casos de Libia y Siria–, ni robar el petróleo y el gas de la región sino destruir los Estados, hacer retroceder sus pueblos a los tiempos de la prehistoria, a la época en que «el hombre era el lobo del hombre».

Los derrocamientos sucesivos de Saddam Hussein y de Muammar el-Kadhafi no dieron paso al restablecimiento de la paz. Las guerras continuaron a pesar de la instalación de un gobierno de ocupación en Irak y, en otros países de la región, de regímenes que incluían a colaboradores del imperialismo completamente contrarios a la independencia nacional. Esas guerras prosiguen actualmente, demostrando que Washington y Londres no aspiraban simplemente a derrocar regímenes, ni a defender la democracia sino a aplastar a los pueblos. Esta es una constatación fundamental que modifica por completo nuestra comprensión del imperialismo contemporáneo.

Esa estrategia, radicalmente nueva, comenzó a ser impartida como enseñanza por Thomas P. M. Barnett desde el 11 de septiembre de 2001. Fue dada a conocer y se expuso públicamente en marzo de 2003 –o sea justo antes de la guerra contra Irak– en un artículo de la revista estadounidense Esquire, y posteriormente en el libro titulado The Pentagon’s New Map, pero parece tan cruel que nadie ha creído que pudiera llegar a aplicarse.

Para el imperialismo se trata de dividir el mundo en dos: una zona estable que goza de los beneficios del sistema y otra zona donde el caos alcanza proporciones tan espantosas que nadie piensa ya en resistir sino sólo en sobrevivir, zona donde las transnacionales pueden extraer las materias primas que necesitan sin rendir cuentas a nadie.

Desde el siglo XVII y la guerra civil británica, Occidente se desarrolló temiendo siempre el surgimiento del caos. Thomas Hobbes enseñó a los pueblos de Occidente a someterse a la «razón de Estado» con tal de evitar el tormento que sería el caos. La noción de caos volvió a aparecer con Leo Strauss, después de la Segunda Guerra Mundial. Ese filósofo, que formó personalmente a numerosas personalidades del Pentágono, pretendía establecer una nueva forma de poder sumiendo una parte del mundo en el infierno.

La experiencia del yihadismo en el Medio Oriente ampliado nos ha mostrado lo que es el caos.

Después de haber reaccionado ante los acontecimientos de Deraa –en marzo y abril de 2011– como se esperaba que lo hiciera, utilizando el ejército para enfrentar a los yihadistas de la mezquita al-Omari, el presidente Assad fue el primero en entender lo que estaba sucediendo. En vez de reforzar los poderes de los servicios de seguridad para enfrentar la agresión exterior, Assad puso en manos del pueblo los medios necesarios para defender el país.

Comenzó por levantar el estado de emergencia, disolvió los tribunal de excepción, liberó las comunicaciones vía internet y prohibió a las fuerzas armadas hacer uso de sus armas si con ello ponían en peligro las vidas de personas inocentes.

Esas decisiones, que parecían ir contra la lógica de los hechos, tuvieron importantes consecuencias. Por ejemplo, al ser atacados en la región de Banias, los soldados de un convoy militar, en vez de utilizar sus armas para defenderse, optaron por quedar mutilados bajo las bombas de los atacantes, e incluso morir, antes que disparar y correr el riesgo de herir a los pobladores que los veían dejarse masacrar sin intervenir para evitarlo.

Como tantos otros en aquel momento, yo mismo creí que Assad era un presidente débil con soldados demasiados leales y que Siria iba a ser destruida. Pero, 6 años más tarde, Bachar al-Assad y las fuerza armadas de la República Árabe Siria han ganado la apuesta. Al principio, sus soldados lucharon solos contra la agresión externa. Pero poco a poco cada ciudadano fue implicándose, cada uno desde su puesto, en la defensa del país. Y los que no pudieron o no quisieron resistir, optaron por el exilio. Es cierto que los sirios han sufrido mucho, pero Siria es el único país del mundo, desde la guerra de Vietnam, que ha logrado resistir la agresión militar externa hasta que lograr que el imperialismo renunciara por cansancio.

En segundo lugar, ante la invasión del país por un sinnúmero de yihadistas provenientes de todos los países y poblaciones musulmanes, desde Marruecos hasta China, el presidente Assad decidió renunciar a la defensa de una parte del territorio nacional con tal de garantizar la posibilidad de salvar a su pueblo.

El Ejército Árabe Sirio se replegó en la «Siria útil», o sea en las ciudades, dejando a los agresores el campo y los desiertos. Mientras tanto el gobierno sirio velaba constantemente por el abastecimiento en alimentos de todas las regiones que controlaba. Contrariamente a lo que se cree en Occidente, el hambre ha afectado sólo las zonas bajo control de los yihadistas y algunas ciudades que se han visto bajo el asedio de esos elementos. Los «rebeldes extranjeros» –y esperamos que los lectores nos disculpen por lo que puede parecer un oxímoron–, con abundante abastecimiento garantizado por las asociaciones «humanitarias» occidentales, utilizaron su propio control sobre la distribución de alimentos para someter poblaciones enteras imponiéndoles un régimen de hambre.

El pueblo sirio comprobó por sí mismo que era el Estado sirio, la República Árabe Siria, quien le garantizaba alimentación y protección, no los yihadistas.

El tercer factor es que el presidente Assad explicó, en un discurso que pronunció el 12 de diciembre de 2012, de qué manera esperaba restablecer la unidad política de Siria. Resaltó específicamente la necesidad de redactar una nueva Constitución y de someterla a la aprobación del pueblo por mayoría calificada, para realizar después una elección democrática de la totalidad de los responsables de las instituciones, incluyendo –por supuesto– al presidente.

En aquel momento, los occidentales se burlaron de la decisión del presidente Assad de convocar a elecciones en medio de la guerra. Hoy en-día, todos los diplomáticos implicados en la resolución del conflicto, incluyendo a los de la ONU, respaldan el plan Assad.

A pesar de que los comandos yihadistas circulaban por todo el país, incluyendo la capital, y asesinaban a los políticos hasta en sus casas y junto a sus familias, el presidente Assad estimuló a los miembros de la oposición interna a hacer uso de la palabra. Assad garantizó la seguridad del liberal Hassan el-Nouri y del marxista Maher el-Hajjar para aceptaran, al igual que él mismo, correr el riesgo de presentarse como candidatos en la elección presidencial de junio de 2014. A despecho del llamado al boicot que lanzaron la Hermandad Musulmana y los gobiernos occidentales, desafiando el terror yihadista, a pesar de que millones de sirios habían salido del país, el 73,42% de los electores respondieron al llamado de las urnas.

Por otro lado, desde el principio mismo del conflicto, el presidente Assad creó un ministerio de Reconciliación Nacional, algo nunca visto en un país en guerra. Confió ese ministerio al presidente de un partido aliado, el PSNS, Alí Haidar, quien negoció y concluyó más de un millar de acuerdos de amnistía a favor de ciudadanos que habían tomado las armas contra la República, muchos de los cuales decidieron incluso convertirse en miembros del Ejercitó Árabe Sirio.

A lo largo de esta guerra, y a pesar de lo que afirman quienes lo acusan injustamente de haber generalizado la tortura, el presidente Assad no ha recurrido nunca a medidas coercitivas en contra de su propio pueblo. No ha instaurado ni siquiera un reclutamiento masivo o un servicio militar obligatorio. Todo joven tiene siempre la posibilidad de sustraerse a sus obligaciones militares y una serie de pasos administrativos permite a cualquier varón evitar el servicio militar si no desea defender su país con las armas en la mano. Sólo los exiliados que no han realizado esos trámites pueden verse en situación irregular en relación con esas leyes.

A lo largo de 6 años, el presidente Assad ha recurrido constantemente al respaldo de su pueblo, otorgándole responsabilidades, y ha hecho a la vez todo lo posible por alimentarlo y protegerlo. Y ha corrido siempre el riesgo de dar antes de recibir. Así se ha ganado la confianza de su pueblo y es por eso que hoy cuenta con su activo respaldo.

Las élites sudamericanas se equivocan al ver en la situación de hoy la simple continuación de la lucha de las pasadas décadas por una distribución más justa de la riqueza. La lucha principal ya no es entre la mayoría del pueblo y una pequeña clase de privilegiados. La opción que se planteó a los pueblos del Gran Medio Oriente, y a la que pronto tendrán que responder también los sudamericanos, no es otra que defender la Patria o morir.

Los hechos así lo demuestran. El imperialismo contemporáneo ya no tiene como prioridad apoderarse de los recursos naturales. Hoy domina el mundo y lo saquea sin escrúpulos. Ahora apunta a aplastar a los pueblos y destruir las sociedades de las regiones cuyos recursos ya explota hoy en día.

En esta nueva época de violencia, sólo la estrategia de Assad permite mantenerse en pie y preservar la libertad.

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[1] Algo similar sucedió ya, en 1962, cuando Washington montó en la OEA una farsa diplomática contra el joven Gobierno Revolucionario de Cuba. La Cuba revolucionaria se retiró entonces de la OEA y ha rechazado varias veces reincorporarse a esa organización, que el entonces ministro cubano de Exteriores Raúl Roa calificó de «ministerio de colonias de Estados Unidos». Nota de la Red Voltaire.