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domingo, 25 de octubre de 2020

Bolivia, Victoria del MAS-IPSP: SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA REORIENTAR SU RUMBO Y PROFUNDIZAR EL CAMBIO


Roberto Montoya

24 octubre 2020

 

El campo popular boliviano después de la victoria aplastante del MAS-IPSP (Movimiento al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos) en las elecciones tiene una gran oportunidad para recuperar su rumbo, rectificar ciertas políticas polémicas y actitudes personales de Evo Morales que le habían restado apoyos sociales en los últimos años y profundizar y ampliar las reformas de calado que se hicieron durante sus casi catorce años de gobierno.

El principal candidato de la derecha, Carlos Mesa, durante su campaña electoral intentó utilizar precisamente ese descontento con Evo Morales de algunos de los movimientos sociales que lo auparon al poder, asegurando que Luis Arce Catacora, el ahora nuevo presidente, era una simple marioneta suya. “Arce es Morales”, fue una de las consignas utilizadas en la campaña electoral por Mesa.

Tras su triunfo, Luis Arce reconoció errores del gobierno de Morales -del cual era ministro de Economía- pero aclaró en una entrevista a la BBC un día después de las elecciones, cuando se le preguntó sobre el tema: “No soy Evo Morales. Soy Luis Arce Catacora”. “Dijimos que teníamos que tener renovación en el MAS, para la gente joven. Si Evo Morales quiere ayudarnos será muy bienvenido pero eso no quiere decir que él estará en el gobierno. Será mi gobierno. Si quiere volver a Bolivia y ayudarnos, no hay ningún problema”.

En una entrevista posterior con El País, el periodista Fernando Molina preguntaba a Arce: “Evo Morales tiene una personalidad exuberante y muy centralista. ¿Eso le va a afectar?” Y el nuevo presidente respondía: “Él no va a cambiar, es un líder indiscutible e histórico del proceso de cambio, es un líder internacional. No va a cambiar y tampoco pretendemos que cambie. Va a ser así nomás”. Y volvía a repetir: “Pero lo cierto es que en el Gobierno no tiene ninguna participación; él tiene su rol como presidente del MAS, que es importantísimo. En este tiempo nos hemos dado cuenta de que fallamos al no fortalecer las instancias del propio MAS”.

Y acotaba: “Y también va a estar bastante ocupado tratando de resolver los juicios que tiene”. En Bolivia esa frase no pasó inadvertida. Además de las varias causas que se le abrieron durante el Gobierno golpista de Añez por sedición, terrorismo, genocidio y alzamiento armado para poder impedir su candidatura a la presidencia -la Fiscalía de Bolivia pidió por ello su detención en diciembre de 2019- también tiene causas por estupro, por sus relaciones sexuales con al menos dos jóvenes -con una de ellas convivió- que se habrían iniciado supuestamente cuando estas eran menores de edad.

Su declarado interés por menores ya le habían valido en el pasado duras críticas del movimiento feminista boliviano, y los golpistas han utilizado ese secreto a voces como arma electoral y judicial.

Evo Morales seguirá siendo clave en el MAS-IPSP

A pesar de las declaraciones del presidente electo, pocos creen sin embargo que Evo Morales se vaya a resignar con jugar un papel secundario en esta nueva etapa. El ex líder cocalero se ganó a pulso el liderazgo del MAS y la presidencia de Bolivia tras muchos años de lucha, y su desgaste de los últimos años no supone que sea un dirigente ya amortizado.

En la reunión de la dirección ampliada del MAS-IPSP de diciembre de 2019 donde se acordaron las directrices fundamentales para todas sus organizaciones integrantes y movimientos aliados frente a esta pasada campaña electoral de 2020, se nombró formalmente a Evo Morales como Jefe Nacional de Campaña.

De hecho, Arce le debe su candidatura a Morales. Varias de las organizaciones indígenas y campesinas integrantes del MAS-IPSP no apostaban inicialmente por Luis Arce Catacora como candidato presidencial para sustituir a Evo Morales, inhabilitado y exiliado en Argentina desde hace meses.

Propusieron como candidato a presidente al ex canciller de Morales, a David Choquehuanca. El extitular de Exteriores del Gobierno de Evo Morales se ha mostrado como un hombre clave no solo para coordinar la acción de distintos sectores sociales de la Bolivia andina, sino que también ha jugado un papel central para evitar que las diferencias de estrategia que se produjeron en el seno del MAS y otros movimientos sociales cuando Morales dimitió y se hizo con el poder Jeanine Añez, terminaran en una fractura del partido.

Cofundador del MAS -mientras que Arce se integró en 2005- Choquehuanca parecía durante años destinado a ser el sustituto de Morales, pero este lo cesó como canciller y lo relegó, según se asegura, para evitar que se convirtiera en un importante competidor.

A pesar de las presiones de las bases para que Choquehuanca fuera el candidato a presidente el Evo Morales caudillo se impuso y el MAS terminó aceptando que Luis Arce Catacora fuera el candidato a presidente y que David Choquehuana fuera candidato a vicepresidente.

Nadie duda de la solvencia como tecnócrata del que fuera ministro de Economía con Morales, al que se considera cerebro del boom económico de Bolivia y del crecimiento sostenido que tuvo el país durante años, lo que permitió sacar de la pobreza a dos de los once millones de bolivianos, mejorar drásticamente la sanidad, acabar con el analfabetismo y emprender importantes obras de infraestructura en zonas rurales históricamente abandonadas.

Es pronto aún para saber si Arce será capaz de sustituir a un líder con la tradición de lucha y el carisma de Evo Morales. Para el MAS-IPSP se abre una nueva etapa. Es la primera vez que su candidato presidencial no es el propio Evo Morales.

No pocos analistas pronosticaban que la ausencia de Morales supondría una fuerte caída de puntos para el partido al observar otros precedentes en América Latina. Lenín Moreno fue el candidato presidencial en Ecuador propuesto por Rafael Correa en 2017 pero el brusco cambio de rumbo hacia la derecha que hizo su delfín al llegar al poder convirtió en poco tiempo a ambos en enemigos acérrimos.

Cristina Fernández de Kirchner propuso por su parte en 2015 como candidato para sustituirla a Daniel Scioli pero buena parte del electorado tradicional kirchnerista no se reconoció en él y perdió las elecciones.

En Venezuela, cuando Hugo Chávez, ya muy enfermo, pidió en 2012 a sus militantes y seguidores que votaran en las siguientes elecciones por su vicepresidente, por Nicolás Maduro, el chavismo, aunque ganó, obtuvo su votación más baja desde 1998.

En Bolivia, en cambio, a pesar de la ausencia forzada de Evo Morales el MAS-IPSP obtuvo con la candidatura Arce-Choquehuanca aún más votos que los conseguidos por Morales en la polémica votación de 2019 que dio lugar al golpe de Estado de la derecha.

Partido y movimiento social

Habrá que ver cuáles de las corrientes internas del MAS cuenta con más peso en este nuevo periodo y si el partido logra mantener su fuerza con un liderazgo distinto.

El MAS-IPSP, nacido en los años 90, no es un partido al uso, está constituido por organizaciones sindicales campesinas, indígenas y de trabajadores y movimientos sociales. Esa articulación de movimientos, sindicatos y partido es compleja, a menudo provoca tensiones y choques, pero es a su vez el gran capital del MAS.

Sus raíces son muy sólidas y extendidas, lo que la convierte en una fuerza política y social sumamente poderosa y representativa de las mayorías sociales de Bolivia.

Las organizaciones pilares fundacionales del MAS-IPSP en los años ´90 fueron la CSUTCB (Confederación Sindical Única de Trabajadores de Bolivia), la CSCIB (Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia) y la CNMCIOB-BS (Confederación Nacional de Mujeres Campesinas, Indígenas y Originarias de Bolivia-Bartolina-Sisa).

Las trillizas, como se las conoce popularmente, siguen teniendo gran influencia en el partido, pero en congresos posteriores se fueron incorporando también fuerzas como la Federación Nacional de Cooperativas Mineras o el Centro Regional de Trabajadores de El Alto.

A su vez las organizaciones que componen el MAS-IPSP conforman, junto con la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia y el Consejo Nacional de Ayllus y Markas de Qullasuyu el llamado Pacto de Unidad y existe un sinnúmero de organizaciones sindicales aliadas, como la poderosa COB (Central Obrera Boliviana) y movimientos sociales de distinto tipo con las que se acuerdan importantes alianzas puntuales.

Esa peculiaridad del MAS, esa autenticidad, es la que ha hecho que las disidencias internas no pudieran ser acalladas fácilmente de forma burocrática. Varias de sus organizaciones denunciaron una y otra vez el autoritarismo de Morales, los muchos casos de instrumentalización de los movimientos sociales y el incumplimiento del Estatuto Orgánico interno fundacional, actualizado en 2012 para los nombramientos de cargos.

A esto parecía aludir Luis Arce cuando dijo lo de “nos hemos dado cuenta de que fallamos al no fortalecer las instancias del MAS”.

Como analizábamos en estas mismas páginas hace un año, fueron muchas las críticas que los gobiernos de Morales recibieron de sus propias bases sociales: la incoherencia de su defensa de la Pachamama (la Madre Tierra) por un lado y una política de intenso extractivismo y deforestación de la Amazonia por otro, o con la realización de grandes infraestructuras que afectaban de lleno a territorios de pueblos originarios.

Una parte significativa de las bases sociales del Gobierno de Evo Morales –incluidos sectores de la ciudadanía urbana progresista, minoritaria, cuyas demandas nunca se atendió- se indignó también por las artimañas legales utilizadas por Evo Morales para desoír el resultado del referéndum popular de 2016 que rechazó permitirle presentarse para un tercer mandato. Un 56,5% de los bolivianos no aceptaron su propuesta para reformar la Constitución de 2009 para poder ser reelegido.

Fue una advertencia importante que Morales no supo ver y de la que hasta el día de hoy no se ha autocriticado.

Morales logró en aquel momento que el Tribunal Constitucional hiciera una torticera interpretación de la ley y considerara que la Declaración de Derechos Humanos de la ONU -que da derecho a cualquier ciudadano a ser elegido para cargos públicos- estaba por encima de Constitución… que su propio Gobierno había logrado sacar adelante en 2009.

Esa misma interpretación es la que utilizó para presentarse por cuarta vez en 2019 gracias a la sumisión de la Justicia, la misma que poco después se ponía a las órdenes del gobierno golpista.

Los movimientos sociales dejaron de lado sus diferencias con el MAS-IPSP para poder recuperar el poder                                  

Frente a aquellos sectores del partido que propusieron desde el primer momento resistir y enfrentar al Gobierno de Jeanine Añez con protestas callejeras, movilizaciones y una actitud parlamentaria bronca, el sector liderado por Arce optó por una actitud más moderada y paciente.

Se mantuvo la presión contra el Gobierno a través de la mayoría parlamentaria que mantuvo el MAS-IPSP y se aguantó el hostigamiento político, judicial y policial a sus militantes, evitándose la confrontación directa.

La política derechista, racista y represiva del gobierno de Jeanine Añez surgido del golpe de Estado cívico-policial de hace un año, el comienzo del desmantelamiento de conquistas sociales logradas por el Gobierno de Evo Morales y la pésima gestión de la crisis provocada por la pandemia de la covid-19 y la brusca crisis económica desatada, ayudaron a que las divisiones que habían surgido en el seno del MAS y en otros sectores de su electorado potencial se cerraran y todos unieran fuerzas ante las elecciones.

Hasta dirigentes de peso como el histórico y radical líder campesino Felipe Quisque, tradicionalmente duramente crítico con Evo Morales, decidió hacer campaña activa a favor de la candidatura Arce-Choquehuanca.

La división de la derecha hizo el resto. Los propios candidatos de la oposición, Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho, criticaron también, interesadamente, la pésima gestión de la pandemia por parte del Gobierno y le acusaron de facilitar con ello la recuperación del MAS.

En solo once meses el gobierno golpista acabó con el crecimiento económico que se mantenía desde hace años, subió del 6% al 9% el déficit fiscal, se aumentó considerablemente la deuda externa y el PIB cayó 11 puntos, elementos que incidieron en el voto a favor del MAS-IPSP incluso de sectores que tradicionalmente no lo votaban.

Aparte de represor, racista y defensor de una política neoliberal y elitista, el Gobierno de Añez demostró ser un pésimo gestor.

Un gran desafío para sacar a Bolivia de la crisis actual

El nuevo presidente, un reconocido economista de izquierda, ya lo adelantó. Volverá a aplicar las mismas recetas económicas que utilizó durante los anteriores gobiernos de Morales y que permitieron el despegue de Bolivia.

Es consciente que la herencia recibida del Gobierno de Añez tras solo 11 meses de gestión es pésima, no solo por la reorientación neoliberal que hizo de la política económica, sino también porque Bolivia, como el resto del mundo, se enfrenta a los estragos económicos y sociales provocados por la pandemia de la covid-19.

Sin embargo, el FMI prevé que para 2021 Bolivia podría conseguir un gran repunte, con un crecimiento del 5.6%.

Arce reconoce que la situación es sumamente adversa pero insiste en que la única salida es recuperar el rumbo que venía llevando la política económica cuando él era ministro de Morales: volver a aplicar una política fiscal que aumente la presión sobre las grandes fortunas de forma progresiva -afectaría a unas 12.000 personas-; devolución del IVA para los sectores de bajos ingresos; recurrir a la inversión pública como principal motor económico; lanzar programas que aseguren la soberanía alimentaria con impulso especial a la producción de alimentos que hoy día se importan; industrialización soberana del litio -tiene las mayores reservas del mundo que hasta ahora no se comercializan- con alianzas estratégicas de inversión conjunta con el sector privado.

La estrategia económica de Arce se basa en utilizar los excedentes que proporciona la industria minera, eléctrica y del gas para invertir en el sector agropecuario, en manufactura, construcción y turismo.

Arce propone renegociar el pago de capital e intereses de la deuda externa, intentando obtener una moratoria por dos años, lo que supondría un balón de oxígeno, al menos temporal, para poder orientar esos recursos hacia la reconstrucción de la economía.

El nuevo equipo de gobierno prevé la utilización de bonos contra el hambre y otro tipo de subvenciones para atender temporalmente a aquellos sectores que requieren una ayuda humanitaria urgente, y apoyo a trabajadores, autónomos y pequeñas empresas.

En política exterior el nuevo gobierno se proponer restablecer las relaciones con Venezuela y Cuba rotas por el gobierno golpista de Añez; seguramente se reintegrará al ALBA-TCP (Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos) creada por Hugo Chávez y Fidel Castro en 2004 y tendrá que recomponer sus relaciones con la Unión Europea.

Vergonzosamente el Gobierno de Añez fue reconocido rápidamente por la UE, al igual que lo hicieron Rusia, Estados Unidos y otros países.

Contra los pronósticos de muchos, el MAS-IPSP no solo logró resistir la fuerte ofensiva de las elites bolivianas -incapaces de articular un proyecto alternativo- sino que se recuperó con bríos. El binomio Arce-Choquehuanca obtuvo el 55,10% de los votos en estas elecciones, Carlos Mesa el 28,83% y Luis Fernando Camacho el 14%, mientras que en las elecciones de hace un año Evo Morales consiguió el 47,08% de los votos y Carlos Mesa 36,51%.

Se abre así una oportunidad histórica para el MAS-IPSP para reconducir y profundizar el cambio iniciado en 2006, lo que supone también un gran aliciente para la izquierda y las mayorías sociales en América Latina y el Caribe.

23/10/2020

Roberto Montoya, escritor y periodista, forma parte del Consejo Asesor de viento sur

 Fuente: https://vientosur.info/segunda-oportunidad-para-reorientar-su-rumbo-y-profundizar-el-cambio/

 

viernes, 23 de octubre de 2020

¿QUÉ LE ESPERA A LUIS ARCE CATACORA EN BOLIVIA?

Foto: @LuchoXBolivia

23/10/2020

Después de un periodo de crisis sociopolítica que dejó fuera a Evo Morales, luego de una pandemia del COVID 19, y finalmente, luego de un pésimo gobierno de transición, lo que le espera a Luis Arce Catacora y a sus acompañantes, correligionarios del MAS, no es nada fácil. Sin embargo, con la experiencia que ya tienen seguramente lograrán vencer los múltiples obstáculos que se les van a presentar. Eso es lo que espera el pueblo boliviano.

Inicialmente, seguramente, Luis Arce y su equipo harán una evaluación del periodo anterior que correspondió al MAS, con Evo Morales y García Linera. O sea, se verá qué se hizo de bueno, y como Bolivia llegó a ser uno de los países con indicadores socioeconómicos altos, y en algunos años fue el país que mostró el mejor desarrollo de la región. En lo positivo, existen artículos que muestran los logros del gobierno de Morales durante sus gestiones, y que posibilitaron que Bolivia tuviese un gran progreso durante más de una década (se la denomina la década de oro). Así vimos carreteras de primera clase, muchos más hospitales, instalaciones estatales modernas, mejor calidad de vida para una buena parte de la población, menos pobreza, y otros logros que hicieron parte de la gestión de Morales y García Linera. Acá jugó un rol importante el mismo Arce Catacora, como ministro, que le dio estabilidad económica al país, como en ninguna época. Por otra parte, otro beneficio relevante fue la toma del poder por parte de los indígenas. Esto se constituyó en un hito histórico para los pueblos nativos del mundo. En ese sentido, Bolivia fue un ejemplo ante Latinoamérica y el mundo.

Por otro lado, se tendrá que evaluar los vacíos y los lados débiles del gobierno de Morales. Entre algunas deficiencias considero que se destacan: a) La tendencia prorroguista de Evo Morales y García Linera. En los últimos años, predominó la angurria de poder y una ceguera frente a la realidad social del momento. Y por esto, mucha gente que apoyó al binomio, se dio la vuelta y voto por el no a la continuación de Morales y García en lo que se llamó 21F, y fue clave para su caída. b) En los últimos años, de la gestión de Morales, hubo una actitud contemplativa de su gobierno a la corrupción. Hubo, autoridades en función de los gobiernos municipales, que se enriquecieron de la noche a la mañana. Y acá se podría hacer una lista larga de sectores y personajes donde la corrupción predominó. c) Se incentivó la migración caótica de pobladores de las áreas rurales a las ciudades. A través de loteadores privados y alcaldes corruptos se tomaron y dividieron terrenos del estado y terrenos privados, y se distribuyó de forma desordenada lotes por aquí y por allá. En muchos casos, sin planos aprobados, sin servicios de agua y de luz. d) La selección de personal para las instituciones públicas continuo siendo “a dedo”, como en otros gobiernos anteriores. No hubo una política real y efectiva para la contratación de personal, y dar una oportunidad a la población profesional en general. Y por esto, el sentimiento de odio y de rabia de aquellos profesionales que no teniendo parientes o conocidos en el MAS, quedaban fuera de la posibilidad de ingresar a reparticiones del Estado o de los municipios. Se podría mencionar más aspectos negativos, pero con los mencionados es suficiente.

Entonces, hubo fallas, y los factores que provocaron el “rebalse del vaso” fueron el intento de prorroguismo y la corrupción, generándose el disgusto de distintos sectores, sobre todo de las clases medias, que se convirtieron en los enemigos del gobierno y generaron la crisis de octubre del 2019 y que finalizó en la caída de Morales. Acá, lógicamente se añade la logística de los sectores de la derecha boliviana e internacional, que aprovechando del disgusto de las clases medias y sectores sociales contrarios a Evo, se encaramaron en el proyecto de “golpe blando”, con los resultados conocidos. Y acá resalta, que en condiciones de “crisis sociopolítica grave”, ni militares, ni policías, ni movimientos indígenas, ni movimientos obreros resultan ser fieles a un gobierno determinado. Eso independientemente, de si corrió dinero o no para el golpe blando. En el CONADE, órgano planificador y ejecutor del “golpe”, hubo representantes de instituciones políticas, cívicas, obreras y campesinas. Como ejemplo, se puede mencionar a dirigentes trotskistas, lado a lado con personajes de izquierda (contrarios a Evo), de derecha y de ultraderecha en contra el gobierno de Morales. O sea, que no sólo fue la derecha que tumbó al gobierno del MAS. La actitud prorroguista de Morales y Linera, provocó también el rechazo de sectores de izquierda relegados, y estos se unieron a la “ola” de las clases medias.

Entonces, Arce tendrá un reto muy grande, para reencauzar el proceso de cambio, y que este beneficie al país como un todo. El presidente de un país es presidente de todos. Y acá debo mencionar, un error garrafal de Morales y Linera, (durante la crisis que finalizó en “golpe”) que fue el hecho de retomar ideas que pertenecen al siglo pasado, y hablar de lucha de clases, y generar y reforzar un ambiente de división profunda entre las clases obrero-indígenas y las clases medias. Representantes del gobierno decían que la lucha era de “clases”. Entonces, por el discurso de Morales y García Linera, resulta que los millones de individuos de las clases medias no tenían un presidente que los represente. En esa situación, era lógico que toda la clase media tendría que estar en contra de Morales. Error de táctica social e ideológica. Por cierto, acá no se desea soslayar la intervención de variables extrañas, como las fuerzas de la derecha nacional, apoyadas económicamente por las fuerzas de derecha internacional. Estas fuerzas, sólo se aprovecharon de las debilidades del propio gobierno de Morales y de las oportunidades que crearon los sectores en rebeldía. Acá Morales debe aceptar que las causas principales de su caída, se las debe mucho más a sus propios errores, y debe aceptar humildemente que su tiempo terminó. Él ya aceptó que fue un error su repostulación, y ahora debe darse cuenta que cuando el ego crece demasiado, opaca la mente y el discurso se vuelve estúpido.

Luego de la caída de Morales, ingresó un gobierno de transición que más se ocupó de defenestrar al gobierno anterior, perseguir a los opositores y llevar al país a la quiebra económica. Para los representantes de este gobierno de derecha, el MAS habría sido un gobierno corrupto durante los casi 14 años. Gritaban eso a los cuatro vientos. Sin embargo, cayeron en su propia trampa, puesto que a los pocos meses, ministros del gobierno de Añez, fueron sorprendidos en actos de corrupción. Y de ahí vino la seguidilla de otros ministros y viceministros que iban siendo removidos de sus cargos por corrupción. Lamentablemente la derecha encaramada en el gobierno actuó y actúa acorde a sus principios: a) Inmediatamente te haces cargo de un puesto gubernamental, obedeces las consignas de ciertos entes económicos mundiales, llevas la economía del país a la ruina y te prestas dinero para quedar endeudado por décadas y décadas. b) Inmediatamente te haces cargo de un puesto gubernamental o municipal, haces todo lo posible o lo imposible para desvalijar al ente público. Asimismo, la gestión del gobierno de Añez para combatir la pandemia del COVID19 fue pésima y caótica. Entonces, estando el país desvalijado, en una quiebra económica y con la pandemia a cuestas, el futuro gobierno de Arce y Choquehuanca tendrá que generar medidas para que la economía se recupere y la salud sea preservada.

La reconducción debe ser hecha de forma estratégica de tal manera, que los ciudadanos no sólo deben ver los logros como siendo de un solo partido, (en el caso, el MAS), sino como un logro de todos. Esto involucra un ideal, sin embargo, hay necesidad de ser también idealistas. Los grandes hombres han sido idealistas.

Y el cambio debe ser una transformación real de toda la sociedad boliviana, hacia una sociedad más justa y equitativa. Si bien la meta del gobierno de Morales era ingresar a un socialismo comunitario, simplemente se quedó en un capitalismo con tendencia social. La meta de la humanidad, saliendo de las ideologías tradicionales, es ingresar a una sociedad espiritual, donde lo material sea secundario. En ese contexto, el conocido lema del “vivir bien” tendrá sentido, puesto que los valores espirituales inmersos en la cosmovisión andino-amazónica intentan conducir al hombre hacia una vida plena en realizaciones subjetivas, complementadas por lo material. Y acá es importante que la sociedad boliviana sea regida por valores superiores, puesto que los mismos garantizaran el surgimiento de una mejor sociedad

Entre nuevos valores que surgen se puede mencionar:

- El amor a la verdad: Esencial para una sociedad justa, incluyente y progresista. Un gobierno basado en mentiras se horada fácilmente.

- El sentido de la justicia: El reconocimiento de los derechos y necesidades de todos. Si bien, todavía vivimos en una sociedad donde hay clases diferenciadas, el propósito final es que desaparezcan las clases, conforme se dan en la actualidad en una sociedad hipercapitalista decadente.

- El espíritu de cooperación: Basado en una buena voluntad activa y el principio de las rectas relaciones humanas.

- El sentido de responsabilidad individual: La responsabilidad de la persona con respecto al grupo, la comunidad y los asuntos nacionales.

- El servicio al bien común: Mediante el sacrificio del egoísmo. Sólo lo que es bueno para todos es bueno para cada uno de nosotros.

En estas circunstancias, se debe dejar en libertad a Luis Arce Catacora y David Choquehuanca, ejercer sus funciones de manera responsable y sin interferencias de ningún tipo. Evo Morales Ayma y Álvaro García Linera deben retirarse y comprender que su tiempo ha terminado. Y los perdedores de las elecciones nacionales deben entender que el pueblo, en su mayoría, ha decidido dar una nueva oportunidad al partido ganador.

Bolivia debe ganar y ser un ejemplo para que el mundo vea que una sociedad que favorezca a todos es posible. El planeta es de todos, y no sólo de unos cuantos “pelagatos”; los megamillonarios, que son megapobres en lo espiritual. La humanidad es una sola familia, y todos somos hermanos.

 

Iván Prado Sejas

Psicólogo y escritor

 

https://www.alainet.org/es/articulo/209454

 


jueves, 22 de octubre de 2020

SIN EVO Y CON UN PUEBLO EN RESISTENCIA, EL MAS VUELVE AL PODER DE LA MANO DE LUCHO ARCE

Foto: @LaramaDavid

22/10/2020

 

Lo importante, más allá de los contundentes resultados, es que en los once meses que duró el gobierno de facto de Jeanine Áñez, el Movimiento al Socialismo (MAS) logró entender la nueva etapa, revisar sus propios errores y generar nuevos apoyos y alianzas y nuevos liderazgos. Ni siquiera unida la derecha hubiera logrado imponerse en Bolivia, pero quizá hubiera logrado acercarse a una segunda ronda.

 

El “voto útil” del mundo rural y urbano popular periférico fue para el candidato masista Lucho Arce, y eso definió su ventaja final. El nuevo desafío del MAS será gobernar sin el poder que tuvo entre 2006 y 2019, un periodo épico de la revolución que no podrá repetirse. Sin embargo, su gobierno no será nada fácil en un escenario regional posprogresista y una economía muy complicada, aunque las elecciones en Argentina y ahora en Bolivia, así como las tendencias en Chile, Ecuador y Colombia parecen marcar un proceso de reajuste, del alineamiento progresivo a un eje progresista que no termina de definirse ni consolidarse.

 

El triunfo del MAS muestra que sí era posible ganar con un candidato que no fuera Evo Morales, y que sus esfuerzos reeleccionistas terminaron llevando a su gobierno a un callejón sin salida, sobre todo por el rechazo a la reelección indefinida. La asonada programada por la derecha y sus patrocinantes de Washington terminó en un golpe, lo que no excluye una fuerte crisis interna que explica la salida del MAS del poder.

 

La represión y la vuelta al llano insufló una nueva mística a la campaña electoral del MAS, de la que careció en 2019, cuando la confianza en el aparato estatal y en la figura patriarcal de Evo Morales, reemplazó la movilización desde abajo.

 

El alejamiento de Morales y la crisis también permitió la emergencia de una nueva camada de dirigentes. Entre ellos, Andrónico Rodríguez, sucesor de Morales en los sindicatos cocaleros cochabambeños, un campesino con una licenciatura en Ciencias Políticas, que expresa la nueva sociología del mundo rural, cada vez más interconectado con las ciudades.

 

En esta campaña, destaca un análisis de Le Monde Diplomatique, aparecieron muchos “Andrónicos” que permitieron desplazar del primer plano a varios dirigentes sociales desgastados y con visiones prebendalistas de la política y el Estado. En Bolivia, el MAS actuó con una autonomía relativa respecto a las posiciones de Evo Morales, limitado en sus movimientos por su exilio argentino. En los últimos meses, los parlamentarios masistas, con Eva Copa a la cabeza, eligieron la moderación frente a los llamados a la lucha que llegaban desde Argentina.

 

A diferencia de parte del apoyo solidario internacional antigolpista, perdida en consignas tan viejas como vacías, el MAS logró entender la nueva etapa y apostar a la salida electoral, con los compromisos que ésta requirió, por encima de la resistencia en las calles”, señala el analista Pablo Stefanoni.

 

Quienes se quedaron en Bolivia entendieron la complejidad de lo ocurrido en noviembre: el proceso que terminó en una “sugerencia” militar armada para que Morales renuncie, un golpe, fue parte de una crisis con más dimensiones, incluida la de la popularidad inicial de Áñez y el propio desgaste de Morales.

 

En las manifestaciones populares de los últimos meses no se vio un reclamo de que volviera Evo, sino un rechazo a la agresión constante y racista del gobierno y de las bandas ultraderechistas, con las quemas de wiphalas, por ejemplo, después de las masacres de Senkata y Sacaba, y las continuas referencias a las “hordas del MAS” y las columnas en la prensa sobre el “enemigo público número uno” o el “cáncer de Bolivia”.

 

Desde un comienzo y siguiendo un guión prefabricado en Washington, el gobierno de facto buscó demonizar al MAS, al que intentó reducir a una fuerza “narcoterrorista”, caracterizando su gestión como una mezcla infame de autoritarismo, corrupción y despilfarro de recursos públicos, alejado de las imágenes de éxito económico resaltadas incluso por organismos internacionales. La autonomía relativa frente a Evo amplió el margen de acción del MAS en el país, al tiempo que el tenor moderado de Arce, sumado a su prestigio como gestor de la economía, permitía responder, sin sobreactuaciones, a los ataques de la derecha.

 

El MAS, pese a haber sufrido una desbandada once meses atrás, logró reconstituirse desde el Parlamento –donde conservó su mayoría de dos tercios– y desde las calles, manteniendo su lugar de fuerza de base popular en el país, junto a la Central Obrera Boliviana y asociaciones de pobladores.

 

El gobierno de facto no entendió que el MAS seguía expresando un bloque étnico-social de matriz plebeya amenazando con cárcel y persecución no solo a sus dirigentes y militantes, sino a referentes de expresiones más amplias de los movimientos sindicales y sociales.

 

La nueva gestión del MAS deberá desarrollarse en un escenario posprogresista y marcadamente neoliberal en la región. Desde antes de asumir, los vencedores hablan de sumar fuerzas, lo que obligará a transformarse en un partido dispuesto a compartir el poder y aceptar en mayor medida la alternancia.

 

Sin dudas, la amplia ventaja es un capital fundamental para el binomio ganador en un contexto de polarización. La “revolución de las pititas” cívico-militar parece diluirse en menos de un año, pese al relato de la “liberación” inserto en el bombardeo publicitario en los medios concentrados apoyados por el gobierno de facto, los suplementos especiales de los periódicos y diarios, las agresivas campañas en redes sociales.

 

Los onces meses de zozobra

 

Desde que Evo Morales fue desalojado cruentamente del poder, con la complicidad de las Fuerzas Armadas y de la policía, se abatió contra sus partidarios una feroz persecución política que incluyó masacres, encarcelamientos, exilios e inhabilitaciones judiciales.

 

La administración de Jeanine Áñez y los cabecillas civiles del golpe, Carlos Mesa (Comunidad Ciudadana) y Fernando Camacho (de la racista Creemos), realizaron intensas campañas para desacreditar al presidente derrocado y a su partido, y por minimizar la fuerza del MAS en las urnas.

 

En tres ocasiones postergaron la realización de los comicios, de forma inicial previstos para marzo, intentando ganar tiempo adicional para neutralizar al MAS. Pero el tiro les salió por la culata.

 

El golpe contó con el abierto y descarado apoyo de la Organización de Estados Americanos (OEA) y su secretario general, Luis Almagro, quien emprendió por su cuenta una campaña propagandística orientada a presentar las frustradas elecciones del 20 de octubre del año pasado, en las que Evo buscaba su tercera relección, como fraudulentas.

 

Obviamente nunca demostró fraude alguno, pero sirvió de pretexto a los golpistas y dio pie a varios gobiernos de derecha para dar, unos días más tarde, su reconocimiento al régimen de facto, tal como esperaba el gobierno de Estados Unidos. Es evidente que Almagro utiliza el cargo para promover golpes de Estado y destruir las instituciones democráticas en los países de la región que no se pliegan a las directrices de Washington.

 

Durante once meses el MAS fue acosado por la policía, sus dirigentes fueron criminalizados y gobernantes y medios de comunicación hegemónicos integrantes de la internacional del terror mediático de otros países presentaron a su máximo líder como narco, corrupto y hasta dictador. Pero el pueblo logró remontar la brutal y sanguinaria ofensiva de la derecha, se enfrentó al gobierno de facto en las calles y ganó la elección presidencial del domingo, por mayoría absoluta –lo que descarta el escenario de una segunda vuelta–, recuperando la democracia y el proyecto social, progresista y soberanista que el MAS aplicara desde 2005.

 

¿Reconciliación?

 

Evo Morales, en rueda de prensa desde Buenos Aires, afirmó que buscarán un encuentro de reconciliación para la reconstrucción: “no somos vengativos, revanchistas”, afirmó. Pero ni él ni ninguno de los dirigentes masistas saben cuáles serán los derroteros de los diferentes actores de los meses golpistas. Áñez seguramente viaje a Colombia. Antonio Murillo, quien había sido censurado por la Asamblea Legislativa Plurinacional en días recientes, fue destituido del gobierno de facto.

 

Carlos Mesa, nuevamente derrotado, afirmó que será “cabeza de oposición”, aunque no resulta claro cómo podrá articularla. En cuanto a Camacho, es probable que intente consolidar un liderazgo en oriente, apoyado por factores internacionales, e incluso trate nuevamente de dividir el país. ¿Cómo se articulará la paz con la justicia? Ese pueblo que dio la cara en las calles y en las rutas para enfrentar la dictadura sabe que sin justicia será imposible la reconciliación, por más que la reciten los dirigentes. En un hecho de gran simbolismo, resultó electa senadora por el MAS Patricia Arce, alcaldesa de Vinta que había sido secuestrada, golpeada y pintada de rojo durante los días del golpe.

 

Lo que vendrá

 

Pese a que el amplio triunfo del MAS fue reconocido por la presidenta de facto Jeanine Áñez, el expresidente derechista Carlos Mesa -candidato de Comunidad Ciudadana, quien quedó segundo a casi 20 puntos por debajo- e incluso el secretario general de la OEA, Luis Almagro, el Tribunal Supremo Electoral tiene siete días para dar resultados, y la toma de posesión de Arce será entre el 31 de octubre y el 14 de noviembre.

 

Arce anunció que su primera medida de gobierno será otorgar un bono contra el hambre de unos 144 dólares, aprobado por el Parlamento para enfrentar la pandemia del Covid-19, y que la mandataria golpista Jeanine Áñez se negó a pagar. En su declaración televisiva, reiteró el anuncio de un gobierno de ”unidad nacional para todos los bolivianos” que hiciera tras su amplia victoria en las urnas. Asimismo, reiteró su propósito de ampliar la política de bonos a la ciudadanía como uno de los ejes de su plan de reactivación de la economía, golpeada por las medidas del gobierno de facto, la crisis internacional y la pandemia del Covid-19.  

 

 “Para nuestro modelo es importante fortalecer la demanda interna vía bonos y transferencias. En paralelo vamos a empezar la reconstrucción de la producción, que eso también ha sido afectado por las medidas que el gobierno golpista ha tomado” explicó. Hemos recuperado las esperanzas, dijo Lucho Arce al proclamar su triunfo junto a su vicepresidente, David Choquehuanca, ex canciller. Arce contará con mayoría en el Congreso, según proyecciones, pero no alcanzaría las dos terceras partes que requiere para que se aprueben leyes sin necesidad de pactar con otras fuerzas políticas.

 

Desde Buenos Aires, donde está exiliado, Morales atribuyó la victoria de su ex ministro de Economía a la conciencia de la revolución democrática cultural, y agregó: el resultado demuestra que en noviembre pasado no hubo fraude: “sí hubo golpe”. Morales ganó los comicios del 20 de octubre de 2019, y la entonces oposición de derecha alegó, sin presentar una sola prueba, que hubo fraude, acusación avalada también por la Organización de Estados Americanos (OEA). Las protestas impulsadas entonces por el líder ultraderechista Luis Fernando Camacho dejaron 30 muertos. Morales fue conminado por la cúpula militar a renunciar.

 

Evo sostuvo que el delito de su gobierno fue haber sido antiimperialistas y haber identificado a enemigos internos y externos, y manifestó su deseo de volver a su tierra natal tarde o temprano. Expuso que le gustaría volver a Cochabamba y ser un agricultor o pequeño productor. Definió a Arce como uno de los mejores economistas de América Latina, y recordó que fue un ministro de Economía por casi 12 años, con mucha calidad humana, muy solidario y honesto.

 

Con la promesa de volver a instalar los grandes planes de industrialización del gas natural y de los grandes yacimientos de litio y diversificar la matriz productiva del país, Arce tendrá la tarea de recuperar la senda del crecimiento. El Banco Mundial estima que la economía de Bolivia, dominada por la agricultura y el gas, caerá alrededor de 6 por ciento este año, después de más de tres décadas de crecimiento.

 

Nacido en La Paz hace 57 años, el presidente electo se graduó en Economía en la Universidad Mayor de San Andrés, y estudió una maestría en la Universidad de Warwick, en Inglaterra. Trabajó 18 años en el Banco Central, donde ocupó diversos cargos. Tiene un perfil más tecnócrata que político, pero el perfil no es todo: en la campaña ha mostrado su buena muñeca política.

 

En el gobierno de Morales, Bolivia elevó su PIB de 9 mil 500 millones de dólares anuales a 40 mil 800 millones y redujo la pobreza de 60 a 37 por ciento, según datos oficiales. La bonanza permitió otorgar bonificaciones a miles de embarazadas, estudiantes y ancianos, e inversiones millonarias para intentar industrializar la explotación del litio y el gas natural.

 

Durante su gestión, Bolivia creció a un ritmo anual de 4.6 por ciento. Con la mirada puesta en la demanda interna como motor del crecimiento económico, Arce promovió la nacionalización de empresas estratégicas y el desarrollo de inversión pública, así como políticas redistributivas.

 

En su campaña, Arce propuso inyectar ocho mil millones de dólares al Estado que saldrían de créditos internacionales, negociar el no pago de la deuda externa, crear un impuesto a los más ricos, que representan uno por ciento de la población, y sustituir importaciones con producción nacional.

 

Arce deberá construir su propio liderazgo presidencial, con un Evo Morales que volverá a Bolivia mucho menos fuerte que antes, y un vicepresidente, David Choquehuanca, distanciado de Morales y con base propia entre las dirigencias aymaras del altiplano paceño.

 

Lucho Arce deberá mostrar que su exitoso modelo sirve también en tiempos de crisis económica e incertidumbre profundizada por la pandemia. Tras el triunfo, se mostró humilde, sugirió una autocrítica y prometió la unidad nacional. Todavía no asumió.

 

Aram Aharonian

Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la) y susrysurtv.

 

http://estrategia.la/2020/10/21/sin-evo-y-con-un-pueblo-en-resistencia-el-mas-vuelve-al-poder-de-la-mano-de-lucho-arce/

 

https://www.alainet.org/es/articulo/209445