(04 de julio de 2026)
Por Miguel Ángel Aragón
1 - En la elección presidencial del año 2021, que fue ganada limpiamente por el candidato Pedro Castillo, la ultraderecha feudal burguesa denunció fraude.
Su antojadiza denuncia se prolongó por varios meses, e incluso pretendieron llevarla a la OEA. En ningún momento presentaron pruebas del supuesto fraude. Todo fue un alboroto, para propiciar el caos, sabotear el inicio del gobierno democrático burgués de Pedro Castillo, y preparar una ilegitima vacancia presidencial.
2.- En la presente elección presidencial de este año 2026, el movimiento democrático está denunciando irregularidades en el desarrollo del proceso electoral.
Las pruebas de las irregularidades están a la vista de todos, y están debidamente documentadas. No se está inventando nada, todas las denuncias son fácil y legalmente comprobables.
Según los entendidos en derecho electoral, estas irregularidades son motivo de nulidad legal del proceso electoral. (Revisar declaraciones de la Dra. Delia Espinoza y otros)
Se tienen sospechas, de que estas irregularidades han sido utilizadas para cometer fraude, pero hasta ahora no hay pruebas del probable fraude.
3.- La denuncia de las
irregularidades, y la lucha por la nulidad del proceso electoral, (sea parcial
o total), debe de continuar, tanto en el frente legal, como en la agitación y
la movilización de la población.
Sería un grave error aceptar pasivamente la política de hechos consumados
4 - Para continuar esta lucha, y teniendo en cuenta los resultados ajustados de la votación, tenemos que partir por reconocer dos hechos concretos.
En primer lugar, el resultado de la votación es un Empate Electoral; y en segundo lugar, reconocer la Victoria Política del movimiento democrático.
5 - Estos dos hechos concretos, a su vez, tienen dos consecuencias muy importantes.
Por un lado, han llevado a mantener y profundizar la división política del país (lo que gráficamente se puede observar en el difundido mapa de colores verde y naranja). Esta es una verdad irrefutable, la gobernabilidad del país depende de reconocer esta realidad objetiva.
Por otro lado, el movimiento democrático ha elevado su responsabilidad política, lo cual nos obliga a actuar de acuerdo a la gran fuerza política y social que nos ha dado la población en más del 70% del país.
Ya no somos unos minúsculos grupitos marginales como en el pasado. Desde el año 2016, somos un frente democrático de masas. Esta nueva realidad nos obliga a actuar con mayor responsabilidad, nos exige pasar de ser la débil y bullanguera oposición protestataria del pasado, a asumir nuestra responsabilidad de ser la fuerte oposición contestataria del presente, y por lo tanto reclamar nuestro derecho a dirigir el país, dentro del actual orden vigente.
6 - Un movimiento que a priori se siente derrotado, no tiene derecho a reclamar nada.
Por el contrario, un movimiento que reconoce su propia fuerza, que asume su responsabilidad ante los nueve millones de electores que lo apoyaron, tiene todo el derecho a exigir su función en la dirección del país.
Esta es la tarea que tenemos por
delante. La ejecución de esta tarea
comienza por plantear y agitar un Programa de Reivindicaciones Inmediatas, como
tareas a ser desarrolladas por nosotros, es decir por el pueblo organizado. En
esto consiste lo sustancial de la Oposición Contestataria.
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