domingo, 23 de julio de 2017

LAS GUERRAS: CAMPO DE EXPERIMENTACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA PARA EL 1%




LAS GUERRAS: CAMPO DE EXPERIMENTACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA PARA LA OLIGARQUÍA

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·         julio 20º, 2017

Tras recabar información sobre las consecuencias sociales de la guerra moderna, en especial para la población de los países que la sufren, una conocidas y otras, muchas,  desconocidas, resulta evidente que la “guerra” es la forma que han  adoptado las oligarquías mundiales (y en especial las globalistas, las anglosajonas) de hacer política y economía. 
Ya no es que “si quieres la paz prepara la guerra”, ahora la guerra se hace presente en todo tiempo y lugar, en cada uno de los países. Estén en paz o en en conflicto bélico. Es decir: la militarización de la sociedad.  
Una manifestación de lo que decimos son los presupuestos militares. Tras estudiar la cuestión llegamos a la conclusión de que los presupuestos militares son el motor de la economía, por la transfusión de dinero público que supone para el sector privado. 
También cada vez es mayor la base tecnológica de la sociedad. Pero esto tiene por base el progreso científico habido con las guerras. 
Y en la sociedad capitalista  (la cual es sinónimo de “guerra”) mayor base tecnológica es mayor política de guerra:  encuadramiento cuartelero de la población ,mediante el control informático, policial, etc, economía de guerra; política reducida a propaganda de guerra, aplicación de la ingeniería social para el manejo de la población mediante instrumentos como la doctrina del schok, etc. El aspecto económico es conocido. Pero no se limita a los presupuestos militares.
Como decíamos en otras entradas, la política social es una forma de guerra contra la población: los recortes matan, como se dice correctamente. El aumento de la pobreza (motivada por el curso del capitalismo), y la disminución (premeditada) de la cobertura social tiene un efecto colateral que es la reducción de la esperanza de vida. 
El tratamiento mediático de las pandemias (como la amenaza del ébola) para las que supuestamente “no hay cura”, oculta que están  repuntando las enfermedades típicas de la revolución industrial, (como la tuberculosis) para las que si lo hay. 
Todo esto indica un cuadro social de exclusión,  desnutrición y pobreza. Lo mismo se puede decir de enfermedades sociales como las  drogas y el alcoholismo. 
Esto es producto de una política que no es nada inocente. 
Resumiendo, se puede decir que se está manejando la crisis para que tenga sobre la población el efecto de una guerra, acompañada de una destrucción si no material (al menos de momento), si   contable o de “valor de mercado” de las fuerzas productivas.
La amenaza de guerra aumenta exponencialmente cuanto se produce un fenómeno, típico del capitalismo imperialista: el poder omnímodo del capital financiero. 
En su forma mas parasitaria, la de la deuda impagable (como la que tiene EEUU). Todo el dinero es deuda, la economía se rige por la llamada ingeniería financiera. 
Con lo cual se excluye una economía basada en la producción, para satisfacer necesidades humanas. Aún  en una forma capitalista. (Recomendamos leer siempre la obra de Lenin El Imperialismo Fase Suprema del Capitalismo).  
El capitalismo excluye cualquier forma de regulación económica que no se base en las leyes del mercado. 
Las legislaciones  favorables a el pueblo y la clase obrera, se hacen siempre violentando estás leyes del mercado, bajo la presión de la movilización popular, y su efectividad dura lo que esta,  la movilización popular, dura. 
Y la organización mercantil   de la sociedad, (la competencia por el mercado, si  bien se mira, es una forma de guerra entre capitalistas) lleva a la guerra, entre estados con sus ejércitos, de forma inexorable. 
Recordando a Marx (Las luchas de clases en Francia de 1848), las guerras modernas, como fenómeno social,  no son producto de la barbarie, sino de la “civilización, o mejor dicho, del exceso de civilización”.  
La nuestra, la occidental basada en los valores judeocristianos, es la mas belicista que ha existido en la historia.  Por tanto un frente de lucha contra la guerra es la lucha contra los valores y la concepción del mundo en que se basa la actual civilización occidental. 
No hay valor mas “cultural” (característico) de tal civilización que el militarismo. En 1914 lo mas granado de la Kultur alemana escribió un Manifiesto, de apoyo a la guerra, en el que se leía: “Sin el militarismo alemán la cultura alemana hace tiempo que hubiese desaparecido”. 
Esto chirría a nuestros oídos, por ser una declaración  explícita.  Pero implícitamente se hace, propaganda de tales ideas, . en  las películas de Hollywood, en las justificaciones  sobre la (falsa) lucha contra el terrorismo, las declaraciones de defensa de la democracia .
Las cuales ya habían sido justificación desde todos los bandos, en la I y II Guerra Mundiales,  la expansión del colonialismo …). 
Recomendamos dos libros excelentes: “Sed de sangre” de Joana Bourke y “Matanza y cultura” de Victor Davis Hanson  En ellos se demuestra como las elites tienen en la guerra la forma de resolver los problemas económicos, políticos y sociales, y que tal uso de la violencia, como factor supremo de la historia, ha seducido a las poblaciones de los países occidentales, (y del resto a día de hoy, que está todo el mundo occidentalizado) hasta el punto de haber interiorizado los modos e intereses de las clases dominantes como propios, considerándolos casi como  naturales. 
En Matanza y Cultura se sintetiza:  “la capacidad de destrucción del hombre occidental y la relaciona con caraterísticas culturales y psicológicas. Al afirmar que los europeos son los soldados más letales, y por tanto más eficaces, de la historia de la civilización no alude a una superioridad teórica real, sino al sentido de individualidad, al criterio y a la capacidad de disciplina generados por la idea de pertenencia a un Estado, cualidades que determinan una manera de actuar frente al enemigo”.  
Todo esto lo podemos resumir en la siguiente pregunta: 
¿a nadie llama la atención que los Ministerios de Educación sean civiles , pero los Departamentos de Inteligencia sean militares?
GUERRA Y CONTROL SOCIAL
¿Que lecciones podemos sacar de todo esto?. 
El control de las poblaciones, por parte de las élites gobernantes ahora se hace a través  de la ingeniería social, Y esta es la aplicación consciente, conforme un plan, de dominación (al que no dudamos de calificar de mundial), del conocimiento de las ciencias del comportamiento humano. 
C. Marx estableció que todas las relaciones sociales, políticas y económicas son relaciones, en última instancia, entre individuos reales. 
El objetivo de la ingeniería social (en adelante IS) es alterar la conducta de los  seres humanos reales, para re-dirigir todo el entramado de relaciones, sin que estos mismos seres humanos se den cuenta. 
Un aspecto fundamental de esta cuestión es que la interacción social de los individuos reales C. Marx lo concebía a través de las clases sociales, en las que se agrupaban estos individuos, conforme su relación con el modo de producción (modo en que los seres humanos producen y distribuyen lo producido). La IS de las élites para el control social funciona cuando los individuos se “creen” que actúan individualmente. 
Así roto subjetivamente el carácter de clase (objetivamente es imposible), los individuos, forman meros agregados, en los que independientemente del número de individuos que los formen, se les puede controlar conforme las mismas técnicas de manipulación  psicológica-social con que se manipularía a uno solo. 
En estado de mero agregado de individuos, no preside la razón (y por tanto menos un programa político) sino los instintos, el movimiento no es de clase es molecular, y la propaganda basada en la mera excitación nerviosa, dirigida a los arquetipos mentales, a los instintos (sexo, supervivencia, sustento …), los dirige como los semáforos el tráfico. Es lo que en el marxismo clásico se llama “ínter-clasismo”. 
Repetimos una y mil veces.  Las élites  tienen una ciencia tan perfecta de manipulación social por lo que han aprendido de las guerras y la ganadería. No es cuestión de hacer un tratado sobre estas cuestiones. Los hay muchos y muy buenos. 
Solo vamos a dar unos puntos, relacionados con las cuestiones de la guerra y la paz:
La excitación de los instintos, a través de la propaganda, para funcionar necesita de un contexto, determinado.  Los instintos son innatos, pero estos hacen funcionar el comportamiento humano  conforme unos patrones, inconscientes, que son los arquetipos. 
Y  estos son muy fácilmente manipulables culturalmente. 
Máxime en la era de los medios de comunicación. 
No es que la televisión cree la opinión pública, ES la opinión pública. Ejemplo: el militarismo es muy fácil de asimilar inconscientemente con el instinto de supervivencia. 
Por tanto para operar la IS tiene que haber unos arquetipos sociales (ver la teoría del egregor), unas ideas fuerza en el ambiente, dominantes pero transparentes. 
El individuo cree que piensa  “libremente” cuando están “pensando” por él. Operar sobre el instinto no necesita “razonamiento”, solo excitación a través de los sentidos. Damos rasgos de la psique humana que son explotados por la IS
– El ser humano diviniza las fuerzas materiales que le determinan pero no puede controlar, o comprender racionalmente. 
El ser humano primitivo las fuerzas de la naturaleza. 
El actual las fuerzas del mercado. Aunque, por ejemplo, el marxismo pretende ser una explicación científica de la economía, el ser humano moderno sigue actuando ante las fuerzas del mercado como el primitivo ante las de la naturaleza: las diviniza. 
Recomendamos la lectura  de una propagandista  del capitalismo, y de la revolución conservadora de Reagan y Thacher  como era Ayn Rand (“La rebelión del Atlas”, por ejemplo). En ella están resumidas todas las claves con las que el 80% de la población interpreta el mundo.
– El ser humano piensa conforme a tres falacias
La capacidad de autoengaño. La religión se acepta porque “explica” el mundo, independientemente de que Dios exista o no. Esto no hace al caso.  
La capacidad de asociación de imágenes es el primero, y mas potente mecanismo con que actúa el inconsciente. Lo sabe muy bien la propaganda y en especial la de guerra, De ahí se desprende el utilitarismo como principal criterio de “verdad”.
Entendido utilitarismo como satisfacción de los instintos, en un sentido amplio. 
Aquí se juega con la irracionalidad, para construir un “engaño” que sea aceptado por el individuo. 
Según la mayoría de los psicólogos sociales, aunque sea paradójico, la capacidad de autoengaño es el mecanismo que falta   a los animales para que se manifiesta la inteligencia, y que si se da en el ser humano. 
Según los mismos autores, el otro detonante de la inteligencia sería la capacidad de depredación del ser humano. 
“La primera herramienta fue una piedra o un palo empleados como  arma”. Ver al respecto las primeras escenas de la película 2001 Odisea en el Espacio de Kubrik
La falacia del enunciado. El ser humano  tiende a dar la categoría de verdad  a un enunciado (y recordemos que construye su concepción del mundo en base a enunciados, al lenguaje) no por una confrontación con la realidad, sino por la facilidad de recordad o asimilar un enunciado, y si este enunciado le permite comunicarse con otro ser humano. 
 Esto hace que inconscientemente se use el lenguaje de manera mágica, como una invocación del mundo deseado por el inconsciente. Un ejemplo, que herirá a muchos, es el uso de la expresión “teoría  de género”. 
El hecho real, obvio por las características físicas de los individuos, es que hay dos sexos: masculino y femenino. 
Y que “género” es la categoría gramatical con las que el ser humano entiende o simboliza esa realidad material. 
Con la “teoría de género” se pretende (aparte de hacer una obra de ingeniería social ultra-capitalista ¿son las mujeres una clase social o están divididas en clases sociales, como los hombres?), hacer el experimento de crear un imaginario colectivo en base a confundir a la cosa con su nombre, pretendiendo que la realidad física pueda ser cambiada por una mera invocación, referente a un mundo soñado. 
Soñado por otros, añadimos para controlar a la población, conforme los intereses de las clases dominantes. 
La base de tal experimento es usar la palabra como un mantra, para operar, través del símbolo  “género”, en su referente real del mundo físico, que es la pulsión sexual real. 
La cual saben las élites que es una de las fuerzas mas potentes que mueven al ser humano. Con las políticas de género estas élites están induciendo a la población a un auténtico estado de trance , a través de una invocación chamánica colectiva. 
A tal neo-paganismo han reducido la política. Ni que decir tiene que la población sometida a tal estado es facilísima de llevar a través de una especie de hipnosis (la manipulación de los arquetipos a través de los medios de comnicación), donde las élite quieran.
Por motivos de espacio acabamos aquí esta parte de este trabajo


A PROPÓSITO DE LOS MALLS: NO TODA INVERSIÓN EXTRANJERA TRAE PROGRESO Y DESARROLLO





Veamos cómo se construye un mercado

… vamos a imaginar cómo se crea un mercado, en el que se construyen relaciones de interdependencia. No vamos a pensar un mercado de la prehistoria, sino de 100 años atrás. Imaginemos un lugar despoblado, donde no hay nada, y en un determinado momento, instalan una estación de mantenimiento del ferrocarril, en que trabajan 30 trabajadores, que reciben un salario. No va a pasar mucho tiempo antes de que lleguen una o varias señoras, a ofrecer comida y refrescos, y al rato instalen un restaurante. No mucho después seguramente abrirá una cantina. Pero no todo lo que necesitan trabajadores se consigue en la cantina, así que al rato alguien abre una tienda. Los trabajadores no aguantan mucho solos y comienzan a noviar con muchachas de pueblos cercanos o traen las novias dejaron atrás. Ahí, una vez casados, no podrían vivir en las barracas y necesitaran viviendas, así que alguien comienza a vender materiales de construcción, luego necesitarán amueblarlas y se instala carpintería. Ya no basta el restaurante, porque las mujeres quieren cocinar en su casa, y quizás las mismas mujeres, colocan un puesto de venta, una sandwichería, una carnicería, una panadería que, para abastecerse, compran pollos, verduras, harinas y otros insumos, a los campesinos de los alrededores.

Los trabajadores, sus mujeres y los hijos que van naciendo, se enferman, así que llega un doctor y se abre una farmacia. Con los años crecen, necesitan escuela y llegan los maestros, y así le podemos seguir, porque a partir del arribo de 30 trabajadores, con necesidades, vemos cómo se generan múltiples oportunidades de trabajo. Con una sola fuente, o inyección de dinero, se estimula la creación de nuevos trabajos. Esto sucede así porque el dinero no sale de las manos de quienes se encuentran empleados ni de la zona donde éstos trabajan, sino sigue circulando en el mismo lugar: la dueña del restaurante empieza a comprar en la tienda, en la bodega, en la pollería, en la carnice­ría; se enferma y va al doctor, compra medicinas en la farmacia y man­da a sus hijos a la escuela y así sucesivamente, por cada uno de los componentes. Las chicas de la cantina también comen, se enferman. En sentido inverso el médico, el bodeguero, el carnicero, los maestros y hasta el cura, que no mencioné, también van a la cantina, mientras que el cantinero se enferma, y se vuelve paciente del médico.

Cuando los productores de los alrededores ven que hay tiendas, además de vender los productos de sus huertas y los animales de traspatio, se vuelven clientes, concurren al médico y llevan a sus hijos a la escuela. Así, podemos seguir trazando interacciones. Algunas in­teracciones son recíprocas, como el médico que es cliente de la pana­dería y el panadero paciente del doctor, al igual que el farmacéutico, mientras que otras son unilaterales, a veces por circunstancias, por ejemplo, si el médico no tiene hijos no recurre a la escuela, aunque los maestros sean sus pacientes.

En el caso de los 30 empleados (resalto o diferencio empleados de trabajadores, porque los empleados reciben un salario) pueden ser sólo clientes y no aportar ningún bien o servicio demandado por sus vecinos, pero es su ingreso el que pone en marcha el mercado local. Una pequeña inyección de dinero estimula la iniciativa de ofrecer servicios para satisfacer necesidades, y genera una serie de intercambios recíprocos o no, una red densa por donde circula esa savia que alimenta a los diferentes miembros. Pero podría ser dinero, semillas de cacao, sal o cualquier otro medio de intercambio. Savia que circula internamente y sólo sale a los alrededores, pero para integrarlos al sistema. En el espacio local se constituye un sistema auto-regulado.

Ahora veamos cómo se destruye este mercado.

Si bien los primeros síntomas de desintegración de las relaciones recíprocas, se producen cuando parte de los servicios comienzan a de­pender del gobierno, cuando el médico y los maestros son sustituidos por los servicios públicos y se transforman en empleados, esto no afecta demasiado porque siguen viviendo en la localidad y por lo tanto consumiendo localmente. La transformación radical se produce cuando llega el villano de la película: Wallmart. Pero igual puede ser Inkafarma, Plaza Vea, Saga Falabela, o cualquier supermercado o cadena de tiendas que destruye la circularidad de los intercambios.

La primera gran transformación es que, al ser el supermercado más competitivo (léase vende más barato y se encuentra todo junto), ahoga y hasta destruye las actividades productivas preexistentes: tienda, restaurante, sandwichería, pollería, carnicería, panadería y otros que no mencionamos, como la modista y el zapatero (porque también vende ropa y zapatos baratos). Primero verán menguadas sus ventas, al punto que la única salida que les queda es ser contratados por la empresa y transformarse en empleados.

También caerán los productores de los alrededores, porque si la pollería podía comprar de 4 a 5 pollos a diferentes productores, y en el mercado de abastos compraban unas cuantas verduras a varios productores. El secreto de los supermercados son las compras consolidadas, es decir que compran por toneladas, a grandes productores, que generalmente no residen en la zona.

La señora que enviaba unos pocos pollos y tenía un ingreso extra, ya no tendrá a quién venderlos, así que primero bajará su producción y al rato descubrirá que es más barato comprar pollos que cuidarlos, y dejará de hacerlo. De esa manera se destruyen capacidades productivas. Pero lo más grave de todo es que el supermercado, como vampiro, le chupa la savia al sistema. En primer lugar, porque las compras a grandes productores[1], drenan el dinero de la región e inclusive del país. En segundo lugar porque las ganancias se remiten a la matriz, a los socios, a los inversionistas que tampoco son de la región, y la mayoría de las veces, ni del país. El hecho es que el dinero, que gastan los consumidores, se sale por la puerta y se va de la región. La única contribución es la que efectúan en forma de salarios, pero la mayor parte del dinero sale del sistema, ya no circula alimentando a los miembros de la comunidad, y éstos se secan. Los campesinos terminan migrando, los de las tiendas se convierten en empleados, y los prestadores de servicios en burócratas, si es que no quedan desempleados. 

En una localidad donde se generaban intercambios múltiples y relaciones recíprocas, de mutua necesidad, al introducirse un elemento de aglutinación de la oferta, se destruye la interdependencia y se concentra el medio de intercambio en pocas manos. Por lo general, el dinero, así concentrado, es retirado del sistema, enviado fuera del espacio local en forma de ganancias, a la casa matriz, o es utilizado para las compras consolidadas, donde las mercancías se consiguen más baratas, y también, en muchos casos, fuera del país.

Lo que era un sistema autorregulado, donde sus partes se retroalimentaban, y el dinero —en tanto medio de intercambio—, circulaba; se transita a una situación de falta de oportunidades de trabajo y escasez de dinero. Pues, aunque en el supermercado se encuentren cosas más baratas, las personas ya no consiguen dinero porque no hay trabajo, y no hay trabajo porque la oferta se concentró, eliminando los negocios prexistentes.

A escala reducida, este ejemplo resulta representativo de lo que ha sucedido en el país y a nivel global. En México, con la entrada en vigor del TLC (Tratado de Libre Comercio), se destruyeron muchas capacidades productivas, ya por el cierre de empresas que no pudieron competir en precio, con los productos importados, o contra otras empresas más competitivas; por la incorporación o la compra de empresas, por parte de cadenas trasnacionales, por los llamados procesos de restructuración interna, que disminuyen personal, y muchos otros mecanismos que han llevado a la concentración de la riqueza, al incremento de la pobreza y a la multiplicación del desempleo. Pero no puede culparse exclusivamente al TLC, y a la cara más brutal del capitalismo: el neoliberalismo. El germen destructivo de las economías locales sanas y del trabajo efectivo es intrínseco al capitalismo: es propio de la lógica de reproducción ampliada del capital, que lleva a la expansión de unas empresas, en detrimento de otras, a la competencia por los mercados y a la formación de monopolios.

Desde que empezaron a verse los efectos destructivos del capitalismo, la gente y las organizaciones sociales, han buscado opciones para contrarrestar sus efectos. El siglo XX fue testigo de revoluciones que pretendieron cambiar el sistema. Cuando cayó el muro de Berlín parecía que el capitalismo había triunfado definitivamente, y se habló del fin de la historia. Hoy en día se habla de otros mundos posibles…  Pero eso ya es parte de otro cuento.

Fuente: Economía solidaria: local y diversa, Laura Collin Harguindeguy, México: El Colegio de Tlaxcala, A.C.; 2014; pág. 102 - 106