jueves, 5 de febrero de 2026

MI "SOSPECHA": LA CAPTURA DE MADURO Y EL CÁLCULO DEL "CESE DE FUEGO" SOCIAL

 


Por: En Silencio Ha Tenido Que Ser.

A 30 días de la extracción forzosa de Nicolás Maduro, el silencio de las armas en Venezuela no parece ser producto de la resignación, sino de una arquitectura de control psicológico fríamente ejecutada. Voy analizar los hechos bajo la óptica del "abogado del diablo", surge una interrogante inevitable: ¿Fue la captura un acto de eficiencia militar o una entrega pactada desde las entrañas del poder?

1. El Valor del Líder Vivo vs. el Caos del Mártir

La historia contemporánea es implacable. Las ejecuciones de figuras como Muamar el Gadafi o Sadam Husein no trajeron orden, sino décadas de guerras civiles e ingobernabilidad. En el caso venezolano, un Maduro mártir habría sido el detonante de una insurrección sin precedentes. La sangre correría por las calles impulsada por un pueblo herido exigiendo venganza.

Por el contrario, un Maduro cautivo opera como un "seguro de vida" para la estabilidad inmediata. Al mantenerlo con vida, los captores no solo anulan el mito del mártir, sino que secuestran la voluntad de combate de sus seguidores. El chavismo de base no quema las naves porque alberga una esperanza: la del retorno, el diálogo o la fe en una mesa de negociación.

2. La Anatomía de la Traición: El Factor Noriega

Resulta técnicamente inverosímil que una extracción de este calibre se ejecute con tanta limpieza sin una fractura interna en los anillos de seguridad más íntimos. Ni siquiera Manuel Antonio Noriega, cuya captura fue anunciada y asediada por el ejército más poderoso del mundo, fue extraído con la facilidad quirúrgica que vimos hace un mes. Esta precisión sugiere que la "misión de vida" sobre el objetivo no era un imperativo humanitario, sino un objetivo estratégico: Maduro muerto no servía a los planes de la transición; Maduro vivo es una moneda de cambio y un sedante para la masa.

3. La Paz como Mecanismo de Control

Se le ha vendido al país una narrativa de "reconciliación y paz". Sin embargo, desde una perspectiva analítica, esta retórica podría ser la herramienta para neutralizar la indignación. Se apela a la cordura de un pueblo que, de saber a su líder muerto, no tendría nada que perder. La esperanza de verlo libre es, paradójicamente, lo que mantiene a la ciudadanía en calma y permite a los nuevos actores consolidar el poder sin enfrentar una guerra civil.

Mi Conclusión

¿Estamos ante una liberación nacional o ante un jaque mate diseñado en laboratorios de inteligencia extranjera con complicidad interna? Las "32 heridas" que menciona el sentimiento Cubano son el reflejo de una nación que sospecha que su fe ha sido instrumentalizada. Si la traición entregó al presidente, el objetivo era claro: cambiar un conflicto armado por una transición controlada, donde la esperanza del seguidor sea el grillete que le impida rebelarse. Perdón, es solo mi opinión.

 

Autor:En Silencio Ha Tenido Que Ser.

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