lunes, 15 de octubre de 2018

BIG DATA CHILE



Instagis: el “gran hermano” de las campañas políticas financiado por Corfo “Al tener precargado el padrón electoral, [es posible] descubrir la concentración de votantes, su caracterización socioeconómica y tendencia política, para desarrollar un trabajo territorial eficiente...

domingo, 14 de octubre de 2018

ANARQUISMO OCULTO



Con ocasión del Centenario del Socialismo Peruano, es necesario señalar una de las causas del abandono del proyecto de organización de José Carlos Mariátegui. Y esta causa es la actitud anarquista de muchos que se reclaman del socialismo. Sin declararse abiertamente anarquistas piensan y actúan a favor del anarquismo. Nos parecía que el anarquismo había perdido influencia en el Perú a partir de 1920. Es natural que en el proceso del pensamiento revolucionario, haya habido especulaciones teóricas hasta la creación del socialismo científico.

En el caso del Perú, la línea proletaria de la primera generación del Socialismo Peruano había deslindado los campos con el anarquismo, anarco sindicalismo, mutualismo y con el aprismo. Por su inmensa labor de crítica y preparación, la facción de Mariátegui había logrado la hegemonía ante las otras fuerzas que contendían en el frente unido. La facción anarcosindicalista no volvió a aparecer en la actividad política. Pero, es necesario señalar que el Anarquismo en el Perú tuvo decisiva influencia en el movimiento sindical peruano a finales del siglo XIX y las primeras dos décadas del siglo XX, destacando la figura de Manuel González Prada, Nicolás Gutarra, Carlos Barba, Manuel Caracciolo Lévano, Delfín Lévano y otros.

A nivel internacional fue Mijail Bakunin el principal ideólogo del anarquismo como acción revolucionaria. El resto de sus predecesores del pensamiento ácrata (Partidario de la supresión de toda autoridad) además de Godwin lo fueron Max Steiner (1806-1856) y Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865) y otros grandes pensadores.

En consecuencia, el surgimiento y el desarrollo del comunismo científico fueron acompañados de una crítica enconada e implacable y del deslinde con el conjunto de ideas del sistema de concepciones anarquistas. Las obras de Marx y Engels muestran ese proceso de crítica. Ahora ya no están físicamente Marx y Engels ni Mariátegui. “Todo tiempo pasado fue mejor”, dice con sorna este refrán tan popular. Y así es como vamos seleccionando los mejores momentos para acabar sumidos en una nostalgia que condiciona nuestra actual percepción.

Es sabido que vivimos en constante cambio, en constante evolución, pero, sumidos en rutinas estresantes, viendo cómo el tiempo se nos escapa de las manos sin que seamos plenamente conscientes de ello. Y cómo la vorágine del día a día nos influye irremediablemente. En esta vorágine del día a día, ante la ausencia de grandes pensadores, estamos atrapados por la rutina de la especulación teórica individual, que se expresa en el anarquismo oculto, y estamos alejados cada vez más de la práctica y en clara oposición al trabajo orgánico disciplinado.

Domingo Suárez, 17-03-2018

POR LA PROBLEMÁTICA DE LIMA SE NECESITA UN ALCALDE REALISTA CON IDEALES, CONOCIMIENTOS Y EXPERIENCIA



Frente a lo que venimos exponiendo sobre la problemática de Lima Metropolitana por cerca de treinta años, observamos que no solo se la identifica por su carácter centralista; sino que este centralismo se agudiza y se torna crónico, es decir, se hará difícil acabar con dicho centralismo asfixiante y negativo para un vivir aceptable y solidario.
En un segundo trabajo que realicé en el año 2000 sobre el tema de la descentralización, se apreciaba que los gobiernos peruanos no le daban importancia, aun cuando el país muestra ser geopolítico, y no se tomaba la decisión como para establecer la política de Estado en favor del descentralismo, a la vez no ha habido conciencia en avivar las medidas que acaben con el centralismo, al contrario continuó con mayor intensidad desde la segunda parte del siglo XX.
Durante el gobierno de transición de Valentín Paniagua, se preparó un esquema destinado para que el nuevo gobierno del 2001/2006 se avocara a estudiar planes y programas, a fin de que el congreso de la república en el período de gobierno mencionado, presentará los  proyectos de descentralización regional, llegándose a debatir y unificar todos ellos en un proyecto final, él mismo que fue aprobado, y del que se promulgaron las leyes que permitiría dar inicio al proceso de descentralización regional, lo cual representaba un avance que ha seguido hasta la actualidad, pese a que existen muchos defectos vigentes en estas dos últimas décadas.
En las leyes aprobadas se incluía capítulos especiales que creaban el gobierno metropolitano de Lima; asimismo, se dictaron otras disposiciones complementarias, a fin de que dicho gobierno metropolitano tuviera todas las condiciones para conformar a la vez un gobierno equiparable a un regional; sin embargo, el área metropolitana que comprende la provincia de Lima se ha desarrollado como cualquier concejo provincial de la república.
Ello significa que los concejos y alcaldes metropolitanos de Lima en estos años del presente siglo XXI no le han dado importancia a las disposiciones relacionadas a ser un gobierno que ejerza sus funciones y objetivos para ser a la vez un gobierno regional y esté en disposición a que, a partir de esta situación se convierte en el punto de ser estudiado para reformular sus políticas públicas no solo de orden organizativo; sino que ello conllevaría a un proceso tanto en la planificación de la ciudad de Lima, como en priorizar los programas dirigidos a concretar los cambios que modifiquen el nuevo accionar de Lima metropolitana, en cuanto a dar soluciones a la compleja crisis por la que viene pasando la metrópoli.
Es este momento en que se ha elegido a un nuevo alcalde y su equipo de regidores, sería oportuno comenzar la labor de acometer las reformas propicias a fin de dar un vuelco que significa no sólo cumplir con la legalidad de las instituciones, sino que daría una mayor autoridad y responsabilidad en el área metropolitana de Lima, destinada a llevar acabo una política del buen gobierno en lo que representa Lima ciudad en el contexto de las urbes actuales en el mundo, y lo que significa este cambio para el desarrollo del Perú.
Lo que manifestamos no son expresiones solamente de un buen augurio que más de las veces se desea, sino porque en este momento se cuenta con el tipo de autoridad que merece Lima, como ha sido la elección del abogado Jorge Muñoz Wells. Este ciudadano es portador de un recorrido en el manejo de los gobiernos locales, en especial de un concejo distrital como el de la ciudad de Miraflores, a la cual le ha dedicado 22 años de labor, incluido sus ocho años de alcalde.
Jorge Muñoz ha tenido que brindar su capacidad y entrega al servicio de una ciudad heroica, ejemplo en Lima y en la república, razón por la que Miraflores se ha convertido en una importante ciudad dentro de la gran Lima. Miraflores ha marchado por la modernidad, en particular en estos últimos 50 años, siguiendo este orden le ha valido que sus autoridades locales sean los ciudadanos destacados al servicio de la comunidad e identificarse por pertenecer a una organización que ha puesto como fin de vida la búsqueda del bienestar, acompañado de mejoras en su estructura  física y de un ambiente ecológico idóneo para los ciudadanos.
Poner a Miraflores como ejemplo de los distritos de la gran Lima, obliga a que ese espíritu de servicio y de entrega se replique y sea convocante en todo el ámbito de la Lima Metropolitana. Porque como bien sabemos en estas últimas décadas, Lima aparte de intensificar sus problemas, no ha tenido alcaldes y regidores, ni funcionarios adhoc en la gestión de sus gobiernos.
Por tanto, en estas elecciones del 2018 se presenta la mayor oportunidad para que se realice un cambio porque en estos últimos años sus autoridades, no han tenido las calificaciones y méritos suficientes que direccionen a la metrópoli por el camino de una recreación similar -con diferencias de los tiempos- en los años que estuvieron de alcaldes, personalidades como Bedoya Reyes, Eduardo Orrego, Alfonso Barrantes y Alberto Andrade. Ellos militaron no sólo como personas de gran valer; sino pertenecieron a movimientos políticos que batallaron por la institucionalidad democrática del país y de una concepción histórica y que, durante las administraciones autocráticas las han llamado despectivamente tradicionales.
La ignorancia del término tradicional es supina propia de quienes no creen, ni entienden, ni entenderán al régimen de vivir en democracia. Asimismo, hablando de las irregularidades, los candidatos a la alcaldía de Lima metropolitana lamentablemente fueron 20; sin embargo, un significativo número de ellos no estaban calificados para ser autoridad en Lima. Como siempre los que tenían financiamiento -no perdían el tiempo- y otros que desde años atrás se publicitaron como para aparecer primeros en las encuestas, entre ellos hubo los que apuntaban como prioridad la seguridad y más parecían candidatos dirigidos a ejercer la jefatura de la región policial de Lima o ministros del interior los más avezados, y hubo quienes parecían postular al ministerio de transportes en razón a su ilusión por las obras públicas y por la implantación de los teleféricos.
Hablando de ilusiones, hubo candidatos que se sentían dueños de la alcaldía (Renzo Reggiardo y el venerable Ricardo Belmont), según ellos no había rivales que los alcanzarán, y se dieron el lujo de no participar en los debates, esto para la ciudadanía se consideraba soberbia, hubo candidato que confundió autoridad legal al reemplazarla con agresivo autoritarismo.
Esto último resultó peligroso, y no conjuga con la democracia política que nace en el Perú, es el caso del general retirado Daniel Urresti. Él pensó que libre de sentencia por la muerte del periodista Bustios significaba reforzar su candidatura, pero no fue suficiente en razonar que después de 12 años y en un segundo juicio no fue valiente en declarar en firme quienes fueron los autores de ese asesinato, pertenece al tipo de profesionales que por el espíritu de cuerpo no revelan ¿cómo y por qué? sus compañeros de armas actuaron en el asesinato de Bustios; aun cuando Urresti era hombre de inteligencia y vivía en el misma base militar, esto representó para el ciudadano una fuerte decepción y se prestó a un sinnúmero de dudas que llegaban a retratar la personalidad disminuida en los valores de la verdad y de ser democrático por parte de dicho general. Auguramos que este candidato será el último que postule en favor de los gobiernos fuertes, se perdona a quienes no creen, ni son devotos de la democracia.
Por último estimados amigos, a pesar del opaco ambiente de estas últimas elecciones municipales, se observa que se han dado pasos en que los ciudadanos, en este caso de los que residen en Lima metropolitana, están en un proceso de recuperación de no dar su voto por un candidato el cual no mantiene el equilibrio emocional y que hay necesidad de conocer la trayectoria del candidato.
Aparte de los candidatos mencionados, hubo pocos de los que estaban preparados y tenían experiencia, como Manuel Velarde y los que fueron de Somos Perú, pero que no se acercaban al candidato como Jorge Muñoz que ganó formando parte de una renovada militancia del partido Acción Popular, el pertenece a esa promoción de alcaldes de Miraflores que como hemos señalado tenía calificaciones y experiencia lograda como para ser alcalde metropolitano de Lima.
Jorge Muñoz supo mantener la paciencia y el tiempo necesario para ir progresando en las encuestas, caminó por toda la Lima y después de algún evento medía su grado de aceptación de los residentes de Lima ciudad. Muñoz saca a la luz lo que hemos puesto como título de este escrito: realista, idealista (honesto), conocedor y con experiencia. Ello le ha permitido ganar con casi el 40% del electorado, porque reunió esas cualidades que lo distinguirían y a eso se sumó su personalidad de estabilidad emocional y la de ser militante de una agrupación tradicional que luce los pergaminos de haber tenido tres períodos de gobiernos democráticos, que luchó desde su nacimiento en favor de las reformas estructurales (década del 60) teniendo la fuerte oposición congresal conservadora que impidió cumplir con sus ofertas de reforma; en la década del 80 enfrentó a lo dejado por el gobierno militar en la organización ampulosa del Estado, alta deuda externa impagable; y en el año 2000 Paniagua de presidente hizo posible la recuperación de la democracia después de la dura autocracia del 90.
Jorge Muñoz no fue el candidato improvisado que busca el alquiler ofrecido por movimientos políticos carentes de institucionalidad y sin experiencia en la gestión gubernamental. La ciudadanía tomó muy en cuenta el respaldo del partido de la institucionalidad como es  Acción Popular. Jorge Muñoz supo y consiguió tener los elementos internos y externos todos positivos de ganador y del éxito.
Fernando Arce Meza                    Surco,12 de Octubre del 2018

La del estribo: Se espera la buena administración de Muñoz, pero no se espera que después de algunos años se vaya descubriendo que rendía cuentas en falso, como le ha ocurrido a la señora Keiko cuando rindió cuentas a la ONPE. 


sábado, 13 de octubre de 2018

PRONÓSTICO DEL FMI: ECONOMÍA DE EEUU EN FASE TERMINAL


12.10.2018

La economía mundial se encuentra al borde de un nuevo colapso financiero. Así lo establece el Informe de Estabilidad Financiera 2018 que el FMI hizo público en Bali en su cumbre anual. Un anuncio que además pone en el centro de la diana a EEUU como el gran perdedor de la guerra comercial que inició el presidente, Donald Trump.

En un lugar donde los tsunamis, los terremotos, y los temporales de fuertes lluvias son moneda común, el FMI decidió reunirse para anunciar el pronóstico de la catástrofe económica que se avecina, y que tendrá en EEUU a uno de sus mayores damnificados por varias razones, y de cuyos orígenes es el único responsable. Y lo peor de todo: el propio presidente de EEUU es el causante de uno de los gérmenes –aunque no quiera admitirlo–, pero sí parece advertir otro de los posibles orígenes de la debacle total.

Los números del informe de la entidad hablan de una deuda mundial que en plata asciende a 182 billones de dólares, y en proporciones, ya apunta a lo bíblico: se sitúa en un 60% por encima del momento en que se produjo la última crisis financiera. El cóctel dantesco ya está servido, y uno de sus ingredientes es la incapacidad de reformar el sistema bancario, que está abriendo la puerta a una crisis financiera a escala global.

Y aquí viene uno de los talones de Aquiles que pone de relieve el documento presentado por FMI: los Gobiernos de muchos países, al igual que los reguladores financieros, fueron incapaces de realizar las reformas necesarias para proteger el sistema financiero ante la actividad temeraria de banqueros y asesores en finanzas.

Así, el FMI avisa que pese a las siete subidas consecutivas de tipos de interés realizados en EEUU, el 'adelantado' en la normalización de la política monetaria tras diez años de expansión, la Reserva Federal no consiguió acabar con la conducta ¬especulativa en los mercados de activos financieros.
Al respecto, el economista José Luis Carretero Miramar entiende que "estamos en un momento en que no se sabe cuándo, pero se sabe que más temprano que tarde se puede acabar desatando una nueva crisis financiera y una nueva crisis a nivel global. La resolución de la anterior crisis ha sido con alfileres, no ha sido de fondo. Sólo se han paliado los síntomas más graves. Se ha hecho de una manera que lo que hace es profundizar las posibilidades de que la crisis subsiguiente vuelva a aparecer de una manera muy virulenta", avisa el experto.
Mientras, este miércoles, horas después de que Wall Street sufriera su peor jornada en ocho meses, Donald Trump, criticó a la Reserva Federal por continuar con sus aumentos sostenidos de las tasas de interés. "La FED está cometiendo un error. […] Están demasiado ajustados. Creo que la FED se ha vuelto loca" declaró al llegar a Pensilvania para un mitin de campaña, según Bloomberg. 

Trump ya había criticado a la FED un día antes por acelerar la suba de los tipos –que hizo pese a que la inflación es mínima–, tras saberse que el rendimiento del bono del Tesoro de EEUU a 10 años llegó a su máximo en más de siete años. "Creo que no tenemos que ir tan rápido. Quiero poder pagar la deuda", dijo el mandatario antes de partir a un evento en Iowa.
Según Bloomberg, la FED planea ampliar la expansión económica de EEUU mediante aumentos monitoreados de las tasas de interés, que podrían provocar un déficit global de liquidez, e intenta ejecutarlo aun con pocos signos de inflación, en parte por una prevista alza en los salarios y los precios a causa del bajo índice de desempleo.
Carretero Miramar remarca que "es evidente que Donald Trump y sus asesores más cercanos se están dando cuenta de que el crecimiento acelerado de tipos de interés por parte de la Reserva Federal puede generar problemas concomitantes a toda su dinámica de guerra comercial, de una economía que parece que va bien, pero que obviamente tiene unos fundamentos muy dañados".
En este sentido, el excongresista republicano Ron Paul afirmó que el reciente salto en los rendimientos de los bonos del Tesoro de EEUU, que llegó acompañado de temores sobre un posible aumento de la inflación, indica que el país avanza hacia una potencial recesión y a un ritmo cada vez más rápido. Auguró que pronto se verá una caída del 50% en el mercado de valores estadounidense. 
"Nos estamos acercando terriblemente. Me sorprendería que el año que viene no todos estén de acuerdo con lo que estoy diciendo. […] Cuando se infla la moneda, se distorsionan las tasas de interés, se vive más allá de las posibilidades y se gasta demasiado, tiene que haber un ajuste", protestó el republicano ante la CNBC. 

Y aunque reconoció que sus previsiones anteriores sobre una recesión no se han cumplido, Paul afirmó que no hay forma de prevenir la siguiente catástrofe económica y que su llegada es sólo cuestión de tiempo. 
"Básicamente el problema es que la clase dirigente norteamericana se da cuenta desde hasta qué punto realmente la generación de nuevas burbujas, combinada con la pérdida de mercado, con su incapacidad de hacer aumentar los salarios, con el aumento de los mercados especulativos, están generando una auténtica tormenta perfecta de fondo que en algún momento se va a manifestar. En ese sentido, la economía norteamericana va a ser muy sensible a ello, porque al fin y al cabo básicamente depende también de sus ventas al exterior, de su capacidad de hacer frente de una manera flexible a los nuevos desafíos del mercado, etc", observa Carretero Miramar.
Esta semana en Bali el FMI expuso con claridad los riesgos de una desaceleración económica global. La economía mundial crecerá este año y los dos siguientes en torno al 2,7%, una predicción que rebaja en dos décimas las previsiones de julio. Para la UE, la rebaja de previsiones es de dos décimas este año buscan desnudar una pérdida de pulso en la economía que afectará al empleo y al sistema financiero. 
Entre las muchas razones para explicar esta desaceleración que el FMI ha oficializado de hecho, el organismo hace foco en una causa política especial: Donald Trump, por aplicar un "proteccionismo irracional", que no sólo ha contaminado ya al 2,5% del comercio mundial –un daño irá creciendo en los próximos meses–, sino que inoculó un factor de incertidumbre en las relaciones económicas que envenena tanto como los aranceles mismos. 

Así, el FMI avisó a EEUU que será el gran perdedor de la guerra comercial, al estimar que su economía será la más perjudicada con las barreras arancelarias –tras México y Canadá–, que a medio plazo las decisiones de Trump se volverán contra su país, y que lo que hoy es un crecimiento floreciente, mañana se transformará en desaceleración, y quizá estancamiento. Es decir, pan para hoy, hambre para mañana. Desde el FMI señalan que aunque la amenaza de una crisis global es todavía una hipótesis lejana, será más probable, cuanto más se extienda la disparatada política arancelaria de EEUU.
Para Carretero Miramar la economía de EEUU "a medio y largo plazo muy probablemente enfrentará problemas, tanto por las cadenas de suministros –o por el encarecimiento de las cadenas de valor de grandes multinacionales norteamericanas que tienen que importar determinados elementos para poder vender–, como por el propio hecho de que las exportaciones norteamericanas se van a encontrar con un cuello de botella. Y sobre todo puede que sufran mucho los sectores sociales concretos que han sido la base electoral del propio Donald Trump, porque en gran medida las represalias de otros países se han centrado en esos productores".
"A nadie le interesa ese intento de recomposición de un mundo enteramente norteamericano, y a la propia economía de EEUU le va a ser muy difícil adaptarse a un mercado estrechado, que es al fin y al cabo lo que va a encontrar por medio de esa guerra comercial", sentencia José Luis Carretero Miramar.

LA COMPETENCIA ENTRE EEUU Y CHINA "PODRÍA SER LA LOCOMOTORA DE LA SOCIEDAD HUMANA"



A pesar de las malinterpretaciones y la desconfianza mutua existente entre Pekín y Washington, la competencia entre los dos países sería mucho más beneficiosa para la humanidad que el conflicto, señala la editorial del periódico chino Global Times.

El medio subraya que aunque ambas partes del conflicto comercial se han subestimado —China no esperaba la temeridad de Donald Trump y este último no entendía la resiliencia china ante la presión—, ninguna de las partes del conflicto piensa ceder.

"La desconfianza entre China y EEUU ha sido sin precedentes. Washington cree que Pekín busca imponerse sobre él y llegar a dominar el mundo, mientras China sospecha que EEUU estaría buscando contenerla o hasta destruirla", sostiene Global Times.

Pero China no aspira dominar el planeta, es más, hay sectores donde imponerse sobre EEUU "sería una tarea casi imposible" para el país asiático. Según el medio, se trataría de la innovación tecnológica y la creatividad cultural, que Washington domina hoy y probablemente lo siga haciendo en el futuro.

© AFP 2018 / STR

El medio chino admite que ambos aspectos "no son un punto fuerte de la cultura tradicional china, basada en los intereses nacionales y el colectivismo" y tiene "mucho por hacer" si quiere crear una sociedad diferente, con un nivel parecido de creatividad e imaginación.

A pesar de esto, China va creciendo debido "al duro trabajo de su población, las habilidades de organización de sus gobernantes y una enorme población". Esas son sus ventajas, que se transforman en un enorme mercado nacional y son diferentes de las de EEUU, así que no amenazan las posiciones de Washington como un centro tecnológico y de cultura popular.


© REUTERS / ADNAN ABIDI

Tampoco China buscaría rivalizar con la presencia militar estadounidense en el mundo, destaca Global Times. "China tiene una política de defensa nacional puramente defensiva, que no está diseñada para competir militarmente con EEUU a escala global", asegura.

"Como dos grandes potencias, China y EEUU deberían convertirse en una fuerza locomotora para la sociedad humana en vez de pelearse entre sí" y este modo de pensar debe prevalecer durante los altibajos en las relaciones bilaterales, aconseja el medio chino.



¿CÓMO COMBATIR LA BARBARIE EN BRASIL?





13/10/2018

En Brasil estamos ante una elección presidencial que expresa el enfrentamiento entre dos grandes bloques. 

El primero -y de lejos el más numeroso- es una magma policial-liberticida canalizada por Jaír Bolsonaro -ya prácticamente presidente- que agrupa gran parte de las clases dominantes, la amplia mayoría de las clases medias urbanas y rurales y vastos sectores entre las mujeres y los afros e incluso trabajadores que aceptan e interiorizan el desprecio de aquello a quienes ven sólo como “ricos”. El odio al Otro –el negro, los estudiantes,  los negros, las mujeres- es el aglutinante ideológico reforzado por el creacionismo anticientífico (Bolsonaro cree que la tierra es plana). Como hace milenios, para esa gente sólo son humanos su clan y todos los demás son inferiores, lo que justifica la dominación masculina y de los blancos. 

Ese bloque está intentando imponer el apartheid que practica Israel y si Bolsonaro pudo saltar del 17 por ciento de  las expectativas de voto al 46 y de ahí casi seguramente a la presidencia es porque moviliza todo el irracionalismo, la rabia y la decepción provocadas por una “democracia” parlamentaria corrupta en la que, como cerdos en un chiquero, se revolcaban todos los partidos, incluido el Partido de los Trabajadores que desde hace rato no es más que una mera máquina electoral sin principios. 

Esa multitud informe y policlasista no es fascista, a diferencia del nazi-pastor y de su entorno. Busca Orden, aunque sea a costa de imponer el de los cementerios, quiere eliminar la inseguridad, la corrupción, el desempleo y si apoyó y compartió la opción fascista es porque enfrente no encuentra a nadie que le ofrezca otro Orden, el de los trabajadores, el de un gobierno de los obreros, los campesinos y los sectores populares que reorganice el país, expropie a los banqueros, deje de pagar la deuda, distribuya la tierra improductiva o en manos de los capitalistas soyeros que encarecen la producción de alimentos y arruinan el territorio y el ambiente y garantice la seguridad de todos y el fin de las discriminaciones étnicas, de sexo o de preferencia sexual mediante una red de consejos de productores-consumidores y de grupos de guardias de autodefensa federados que acaben con los grupos de delincuentes. 

Brasil limita con casi todos los países sudamericanos, podría intervenir en Venezuela o Argentina y posee grandes recursos naturales. Bolsonaro quiere suprimir el ministerio de Ambiente y quitarles la tierra a los indígenas porque se prepara a dar un golpe de muerte a la Amazonía. Detrás de él está el gran capital financiero internacional y el imperialismo estadounidense. Éstos, con las nuevas tecnologías, ya no necesitan un excedente de mano de obra para bajar los salarios ni mano de obra no calificada ni la educación pública de masas para tener trabajadores productivos. Su brutal política de eliminación de conquistas civilizatorias logradas por las luchas obreras y populares y de continua reducción de los salarios reales y de los ingresos enfrenta fuertes resistencias que se disponen a aplastar mediante la represión, la división de sus víctimas, el retorno de la ignorancia masiva. Preparan además una guerra y ven con preocupación el ingreso de China en el continente. Necesitan un subimperialismo brasileño con un gobierno fascista.

El bloque ambientalista-humanista-social está lastrado por su apoyo al desprestigiado PT. Además, opone al odio al sistema la defensa de una democracia abstracta y al irracionalismo la prédica moral o principista. No combate un sistema de desigualdad, racismo y explotación recurriendo al solidarismo, a la religiosidad cristiana con su idea original de justicia y  caridad ni a la tradición anticapitalista socialista y anarquista de solidaridad de clase, de desprecio por las fuerzas represivas y de fraternidad entre las víctimas del capital (indígenas, mujeres, afros, campesinos sin tierra, obreros desempleados). No llama a autoorganizarse, a ocupar y hacer producir las tierras yermas, a defender los bosques y el agua, a crear  en asambleas en cada localidad o barrios comités de autodefensa, comités de reorganización del territorio, comités de creación de fuente de trabajo, cooperativas y centros de cultura populares donde se enseñe la historia del Brasil desde el punto de vista popular. No plantea la revocación de los mandatos por los electores, el fin de los privilegios de jueces y parlamentarios, la discusión previa en asambleas de los proyectos que afecten a Brasil y de su política internacional. 

En ese bloque lleno de contradicciones el sector constitucionalista de la burguesía teme a Bolsonaro pero sólo porque éste podría provocar un estallido social si fracasa al cabo de su período de prueba, que será corto dada la rapidez con la que se están amasando los nubarrones de una nueva recaída de la crisis económica mundial.  EL PT y Haddad critican a Dilma y tratan de diferenciarse de su gobierno pero sin una autocrítica pública y, para colmo, recurren nuevamente a las transacciones con las cúpulas de los partidos que no apoyan a Bolsonaro y no a un congreso de emergencia obrero-campesino-popular para intentar ganar en la segunda vuelta sectores no fascistas que votaron por el nazi-pastor y organizar la resistencia popular a un gobierno cívico-militar dictatorial con máscara parlamentaria. Habrá que pasarles por encima.



viernes, 12 de octubre de 2018

EL CAPITALISMO FINANCIERO GLOBAL: NUEVO AMO




12-10-2018

Es delito robarse un banco, pero más delito aún es fundarlo”. Bertolt Brecht

El capital no tiene patria”, decían Marx y Engels hace 150 años. No se equivocaban. El desarrollo del capitalismo mostró la profundidad de esa verdad. El capital (que no es sino trabajo acumulado) se desenvuelve más allá de nacionalismos, sentimentalismos o preferencias subjetivas. Lo mueven leyes propias basadas en la acumulación y su reproducción, por lo que su tendencia “natural” es expandirse. Ahí no hay patriotismos que valgan: sus reglas de juego son frías relaciones de oferta y demanda, de pérdida y ganancia. Las pasiones nacionalistas salen sobrando.

Así, de ese modo, el inicial capitalismo europeo –surgido en el Renacimiento y que toma su mayoría de edad con la Revolución Industrial inglesa y la Revolución Francesa de 1789– nunca dejó de crecer y expandirse. Primero, globalizando el mundo con la llegada a América y la acumulación originaria (esclavos negros trabajando en el “Nuevo Mundo”, robando sus materias primarias para elaborar productos industriales en Europa para un mercado ya mundial, comercializados por doquier en las modernas flotas mercantes). Luego, transformándose en imperialismo. Las dos grandes Guerras Mundiales fueron la expresión sangrienta de ese desarrollo, masacrando millones de seres humanos y repartiendo el planeta entre pocas potencias.

Pero ahora, desde la icónica caída del Muro de Berlín –que marcó el fin de la experiencia socialista soviética–, el mundo se presenta absolutamente globalizado. Decimos “absolutamente”, remarcando la tendencia, porque el proceso de globalización comenzó mucho antes, con la llegada europea a América, y no en 1989: “La tarea específica de la sociedad burguesa es el establecimiento del mercado mundial (…) y de la producción basada en ese mercado. Como el mundo es redondo, esto parece tener ya pleno sentido [por lo que ahora estamos presenciando]”, anunciaba Marx en 1858. Hablar de “globalización” hoy día es decir, casi como grito triunfal, que el socialismo fue derrotado y que no hay alternativa: o capitalismo… ¡o capitalismo! El proceso, sin embargo, va de la mano del sistema mismo; de ahí que los clásicos podían afirmar un siglo y medio atrás que “el capital no tiene patria”.

Y efectivamente: no la tiene. El capital busca lucrar, nada más. Su esencia es esa. Con el advenimiento de la industria moderna, creó mercados nacionales cada vez más grandes, transformando toda la vida cotidiana en mercadería para vender, inventando nuevas necesidades, promoviendo un consumismo desaforado, llegándose al absurdo contrasentido de una obsolescencia programada. De ese modo acumuló ingentes cantidades de dinero. Pero el proceso de acumulación nunca frenó, y desde hace varias décadas asistimos a un crecimiento exponencial del ámbito financiero.

El mundo obviamente no puede prescindir de la producción material; y ahí está el proceso de industrialización fabuloso que creó el capitalismo –sin controles medioambientales, provocando la catástrofe ecológica actual–, lo cual dio lugar a imperios que se disputaron el planeta en búsqueda de materias primas y mercados. El ganador de esa contienda fue el capitalismo estadounidense. Europa y Japón quedaron como socios menores, no sin tensiones intracapitales. El Plan Marshall que siguió a la Segunda Guerra Mundial estableció compromisos y entrecruzamientos entre los capitales, de modo tal de asegurar que nunca más volvería a haber enfrentamientos armados entre los grandes Estados nacionales dominantes (porque el poder de fuego alcanzado solo serviría para la aniquilación mutua).

Sucede, sin embargo, que desde hace varias décadas el capitalismo productivo fue dando lugar a un capitalismo basado crecientemente en la especulación financiera. El mundo del dinero especulativo fue desplazando en su desarrollo a la industria, así como la industria dieciochesca desplazó a la producción agropecuaria –fuente principal del modo de producción feudal– en tanto dominadora de la escena sociopolítica. Hoy día esos capitales financieros tienen una preponderancia definitoria, marcan el rumbo planetario.

El capitalismo, por supuesto, no es un sistema monolítico, unívoco. En su interior, además de la contradicción fundamental con la clase trabajadora, anidan otras contradicciones. Así, la producción de bienes reales no siempre es una aliada de la especulación financiera. Por el contrario, pueden chocar. Eso es lo que está pasando ahora en la principal potencia capitalista: Estados Unidos, donde su presidente Donald Trump aboga por una revitalización del alicaído parque industrial (llevado fuera del territorio nacional dadas las ventajas comparativas de países con mano de obra mucho más barata), chocando con los sectores financieros, que intentan su derrocamiento como mandatario y continuar con su inalterable plan especulativo.

Y hay un choque también entre esos capitales especulativos con el impetuoso desarrollo de economías productivas como la china o la rusa, con planteos capitalistas también (China con su peculiar “socialismo de mercado”, con presencia de capital privado dentro del marco de una planificación estatal socialista –la cual controla el 51% de su producto bruto–), bregando por un desarrollo centrado en la producción física y no en las finanzas.

Lo cierto es que esos capitales financieros globalizados no tienen patria, en absoluto. Se mueven a velocidad vertiginosa, no teniendo su casa matriz en ningún Estado. Se puede hablar, en tal sentido, de una oligarquía financiera global, sin rostro, sin nación. El capitalismo, en su fase inicial primera, e incluso cuando se hace imperialista, estuvo siempre centrado en un determinado Estado nacional. La bandera de alguna potencia era la que se imponía: a su tiempo Flandes, o Gran Bretaña, o Francia. Posteriormente Estados Unidos, Japón, Alemania (que llegó tarde al reparto del mundo y quiso recuperar el terreno perdido con su loca aventura nazi). Pero el actual capital financiero global no tiene bandera. Las acciones de un banco son lo más impersonal que pueda haber. Ya no hay patrón capitalista visible: hay clase dominante global, que puede vivir en distintos lugares, ya no solo en Manhattan, o en algún exclusivo barrio de una capital europea.

La riqueza de esa casta se basa en la especulación, en los mercados absolutamente desregulados que imponen las políticas neoliberales a partir del triunfo omnímodo de los organismos crediticios de Breton Woods (Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional), y también en la industria de la guerra. Si algo produce este capitalismo, es destrucción. He ahí otro gran negocio: destruir países para luego reconstruirlos.

Dar créditos impagables es su otro gran ejercicio de acumulación. “Los imperios económicos están interesados en promover el endeudamiento de los gobiernos. Cuanto más grande es la deuda, más costosos son los intereses. Pero además pueden exigir al presidente de turno privilegios fiscales, monopolios de servicios, contratos de obras, etc. Si este gobierno no acepta, provocarán su caída, promoviendo disturbios y huelgas que al empobrecer a la nación los obliga a claudicar ante sus exigencias”, tal como perfectamente lo dijera el historiador estadounidense Carroll Quigley.
El negocio de la guerra no está desunido de estos monumentales capitales, así como otras actividades no muy santas: el lavado de activos no importa cuál sea su procedencia es algo sumamente redituable. Así, la narcoactividad encuentra en los paraísos fiscales una sana y limpia salida. Y de eso se nutren estos megacapitales: el dinero es siempre dinero, no importa de dónde provenga.

Estos megacapitales tienen una presencia cada vez más determinante en la arquitectura del sistema global. Son transnacionales, se mueven a velocidades de vértigo, invierten en lo que dé ganancias, no tienen sentimientos ni espíritu solidario (¿acaso el capitalismo podría tenerlo?). Manejan sectores cada vez más crecientes del mundo, invirtiendo muchas veces en el aparato productivo de bienes fácticos –la industria, los servicios, el comercio– controlando integralmente los circuitos capitalistas (materias primas, elaboración, distribución, mercadeo), siendo quien aporta las grandes sumas de dinero necesarias para generar la producción en su conjunto.

Se pueden presentar con bandera nacional si es el caso, pero en general actúan como fuerzas más allá de los Estados nacionales. Estos grandes capitales, que juegan a las finanzas, compran y venden empresas rentables (o empresas fundidas para luego levantarlas), que especulan en las bolsas de valores, que influyen/determinan en los precios de los productos primarios (energéticos, alimentos, materias primas varias), que reciben enormes inyecciones financieras de los negocios no muy santos (narcoactividad, redes de ventas ilegales de armas), prescinden de regulaciones y controles estatales. Pero al mismo tiempo necesitan de los “viejos” Estados nacionales para controlar a las poblaciones, hacerles recibir créditos leoninos (en los países pobres, que quedan endeudados y atados a los organismos financieros internacionales) y producir guerras que aseguren el flujo de capitales a través de la industria militar. Y luego, eventualmente, reconstruir los países destruidos.

A lo que se suma la necesidad de contar con esos aparatos estatales para cubrir a los grandes capitales cuando entran en crisis. No son pocos los ejemplos de Estados rescatando las grandes pérdidas de bancos o megaempresas que entran en quiebra (Lehman Brothers, General Motors Company, Merryll Lynch, etc.) En otros términos: los Estados “sobran” para los proyectos sociales (no son inversiones sino “gastos”), pero se hacen imprescindibles para tapar agujeros de los capitalistas. Es decir: se privatizan las ganancias mientras que se socializan las pérdidas.

Por todo lo anterior se torna muy difícil identificarlos como enemigos corporizados donde atacarlos. Los imperialismos estaban más claros: los “ yanquis asesinos ” eran fácilmente identificables. Quemar una bandera de Estados Unidos fue durante todo el siglo XX una clara expresión de descontento contra un poder visible. Pero ¿quiénes son los amos actuales? ¿Dónde están los dueños del mundo contemporáneo? ¿Quiénes toman las decisiones para hacer subir o bajar acciones en las bolsas, dictaminar el precio del petróleo o la próxima guerra? El Tío Sam ya no es, simplemente, el claro “malo de la película”. La situación se ha complejizado.

“ La dispersión absoluta y la derrota de los trabajadores a nivel global, y el fracaso de los “socialismos estatistas” del siglo XX (y de los inicios del XXI), acompañada de la crisis de los paradigmas teóricos que sustentaban esas luchas y programas políticos, ha impedido que los “nuevos trabajadores” precarios, precarizados e informalizados que han surgido en todas las áreas de la vida humana, identifiquen con absoluta claridad a ese enemigo mortal y criminal de la humanidad ”, expresaba con elocuencia  Fernando Dorado. Está claro que el capitalismo y la acumulación capitalista se sigue fundando en la explotación de clase, en la apropiación del producto del trabajo de la gran masa trabajadora mundial a quien se le extrae la plusvalía. Pero el actual desarrollo de los megacapitales hace difícil, cuando no imposible, identificar con claridad dónde está el enemigo. Son los capitales, está claro…, pero ¿quién son sus propietarios?

Los capitales son globales, y se mueven globalmente. ¿Quién es el dueño de tal empresa gigantesca? Quizá un banco que tiene su casa matriz en otro país, donde se depositan impresionantes sumas de dinero (lavado de activos), que nadie sabe con certeza de dónde provienen, y que invierte además en los más variados rubros, dictando maniobras en las bolsas de valores y operando con criterio planetario, mucho más allá de las lógicas nacionales de los capitalismos anteriores.

Ante todo eso a la clase trabajadora mundial se le hace difícil detectar cuál es claramente el enemigo. Sabe que es el capital, pero el mismo no tiene rostro, y ni siquiera bandera. Quizá una gran empresa de un país pobre, del Sur, es accionista de un banco europeo o de capital mixto japonés-estadounidense, que invierte en industrias extractivas (minería a cielo abierto, hidroeléctricas, cultivos para agrocombustibles) en ese mismo país pobre, y las ganancias de esa operación terminan en paraísos fiscales con secreto bancario, o en industrias de armamentos que sirven para que una potencia occidental ataque a ese mismo país, para luego reconstruirlo con créditos impagables. Rompecabezas complicado, por cierto. ¿Contra quién pelear?

Esta es una pregunta que no apunta a aguar la lucha desde el derrotismo y la resignación, sino a hacerla más posible, más efectiva. No busca conformismo, o en todo caso posibilismo, sino claridad. Estas son preguntas claves el día de hoy para pensar cómo construir ese otro mundo posible, que sigue siendo cada vez más necesario, impostergable.