viernes, 15 de febrero de 2019

EL ESCENARIO GEOPOLÍTICO COLOMBO-VENEZOLANO Y EL IMPERIO ESTADOUNIDENSE



15/02/19

EEUU perdió a Venezuela. Putin corrió la línea de fuego a Suramérica y los llevó a su propio territorio, al de sus aliados. Putin no se va, coronó ese avance, demoró casi 15 años.

Chávez venía en ese proyecto. El Comandante sabía que se iba a complicar la revolución y ahora Maduro concretó esa tarea.  EEUU está como cuando a usted, en una calle concurrida de cualquier capital de Colombia, le arrebatan de su mano la tabla, o en su defecto el celular. Sólo resta llamar a la policía y decir que el ladrón está en la olla. Putin lo tiene todo. Desde Venezuela, Cuba, Nicaragua y las Antillas, conforman el triángulo de dominio en el Caribe. Es la potencia militar más poderosa del mundo. Obligó a los gringos a retirarse de Siria, mientras que planeaba con anterioridad como buen ajedrecista el plan más mayúsculo de la historia de aproximación territorial de Rusia, convirtiéndose en socio de la Revolución Bolivariana.

Mientras que aquí hablaban del castrochavismo por mando del expresidente Uribe y la extrema derecha, para consultar el poder, entre tanto, desde las órbitas secretas el Estado Bolivariano, las piezas se movían sin ser percatadas por la oligarquía neoliberal.

Putin metió toda la técnica rusa con la asesoría cubana para defender la revolución.

Su nuevo aliado estratégico, el más importante, firmaba  un contrato de casi 300 mil millones de dólares con el gobierno bolivariano en el suministro de petróleo pagado por adelantado y del mismo modo 40 mil millones de dólares a los chinos por el petróleo.

Estados Unidos perdió la vía diplomática, ahora sólo le resta la guerra; y lo más complicado es que en la ONU tiene a Rusia y a China en contra, más los países que han sufrido el impacto de la OTAN.

Donde intenten poner un soldado los gringos, dentro de la línea de fuego, detonará la guerra; y lo más grave es que Colombia sufrirá el primer impacto de la resistencia rusa en alguna base militar colombiana, ya sea en Tumaco o en cualquier otro punto del territorio nacional. No en la línea de fuego, sino en la retaguardia gringa y quedaremos en el medio del fuego, de eso no quepa la menor duda, porque responderán es con nosotros.

Esto está caliente. Lo cierto es que para los EEUU no es el pueblo venezolano por liberar según ellos; es el asalto del petróleo con más de 300.000 millones de barriles (la reserva prioritaria del mundo) y eso es lo que cuenta.

Putin no dejará está posición. La historia ha demostrado que los gringos no han podido ganar una intervención solo.

Lo han hecho con aliados y al momento de repartir el botín el fracaso es nefasto. Por ejemplo en Irak, en Libia.

Ahora el escenario es complicado, porque los intereses estratégicos los tiene Rusia.

Tendrán que sentarse con Putin a negociar; y en ese diálogo Maduro estará en el medio.

Ayer la ONU volvió a reconocer a Maduro como el legítimo Presidente del Estado Bolivariano.

Ayer los gringos tuvieron que llamar al jefe de las fuerzas militares de la República Bolivariana a pedirles permiso para sacar el último funcionario de lo que era la Embajada norteamericana; y pidieron ser escoltados hacia el Aeropuerto de Maiquetía, donde en un hércules con bandera norteamericana, partían hacia el norte. Ese permiso llevaba la firma de Nicolás Maduro Moros como presidente legítimo.

Mientras que en Colombia las disidencias se organizan para operar en el momento que se prenda la confrontación, Uribe sabe que en esta confrontación la que más pierda será Colombia. Porque enfrentar un choque militar de esta envergadura y atender el conflicto interno, es imposible.

El castrochavismo, palabra inventada por Uribe, será su pesadilla. Jamás pensó que mientras alteraba al país sobre Venezuela, Colombia sería otra Venezuela, sin considerar que en el fondo tendrá que verle la cara al Imperio Ruso.

Esto es geopolítica. La línea de fuego está en el Caribe y Rusia no se va de Suramérica. De eso no cabe la menor duda, es la realidad.

Cabe acotar que Rusia, sin colocar un soldado en tierra, tiene la tecnología para gestar una confrontación desde las bases bolivarianas, con misiles super poderosos, los mismos que sacaron a los yanquis de Siria.

Lo más complicado es que las bombas no caerán en territorio gringo, sino que se incrustarán en territorio nacional nuestro. Esperemos que el infierno se aleje. Solo queda esperar que los gringos no muerdan el anzuelo. Ellos saben que Rusia no es Panamá, Granada, Irak.

El mapeo del territorio nacional, de las bases gringas y batallones los tiene Putin hace rato.

El precio por salir del tercermundismo cuesta. Bolívar lo advirtió.

La extrema derecha lo envenena y lo destroza y lo presenta como un indigente. Hoy esa misma oligarquía quiere apuntalar una guerra para asaltar, no tienen otro camino, pero serán suicidas, porque donde se prenda el mechón, el infierno tocará sus puertas y las puertas de todos.

Que no vaya a ocurrir lo que la mayoría del pueblo colombiano desconoce.

Ramiro Gómez es un comunicador alternativo latinoamericano experto en temas como el Medio Oriente, la revolución cubana, Nicaragua, Colombia, la revolución Bolivariana, la Unión Soviética y la Guerra Civil española.


https://www.alainet.org/es/articulo/198167

CARTA DE HO CHI MINH A LYNDON B. JOHNSON




A su excelencia Lyndon B. Johnson

Presidente de los Estados Unidos de América

Excelencia:

Recibí su mensaje el día 10 de febrero de 1967. Ésta es mi respuesta.

Vietnam se encuentra a miles de kilómetros de Estados Unidos. Los vietnamitas nunca han hecho ningún daño a EE.UU., pero EE.UU. ha intervenido de forma continuada en Vietnam, en abierta contradicción con las promesas realizadas por su representante en la Conferencia de Ginebra de 1954, y ha intensificado la agresión militar contra Vietnam del Norte para prolongar la división de nuestro país y convertir a Vietnam del Sur en una colonia y en una base militar. Desde hace dos años, el gobierno de Estados Unidos mantiene una guerra contra la República Democrática de Vietnam, un país independiente y soberano, con el apoyo de sus fuerzas aéreas y navales.

El ejército de Estados Unidos ha cometido crímenes de guerra, crímenes contra la paz y contra la humanidad. En Vietnam del Sur, medio millón de soldados de EE.UU. y de sus aliados utilizan el armamento más inhumano y las estrategias militares más bárbaras posibles. Usan napalm, armas químicas tóxicas y gas para masacrar a nuestros compatriotas, destruir las cosechas y arrasar pueblos enteros. Miles de aviones de EE.UU. han arrojado cientos de miles de toneladas de bombas sobre Vietnam del Norte, destruyendo ciudades, pueblos, industrias y colegios.

En su mensaje parece lamentar el sufrimiento y la destrucción que sufre Vietnam. Permítame entonces que le pregunte quién ha cometido esos monstruosos delitos. Ha sido Estados Unidos, y sus aliados. El gobierno de Estados Unidos es el único responsable de la gravísima situación que se vive en Vietnam.

La agresión militar de EE.UU. contra el pueblo de Vietnam constituye un desafío a todos los países, una amenaza para el movimiento de independencia nacional y un grave peligro para la paz en Asia y en el resto del mundo.

Los vietnamitas aman profundamente la independencia, la libertad y la paz. Pero se han levantado como un solo hombre ante la agresión de Estados Unidos, sin temor a los sacrificios ni a las penalidades. Están decididos a seguir resistiendo hasta conseguir la verdadera independencia, la libertad y la paz. Nuestra justa causa despierta el apoyo y un fuerte sentimiento de solidaridad entre los ciudadanos de todo el mundo, incluidos muchos sectores de la sociedad estadounidense.

El gobierno de Estados Unidos ha desatado una guerra contra Vietnam y la agresión debe cesar. Es la única forma de restaurar la paz. El gobierno de Estados Unidos debe detener sus bombardeos y todos los demás actos de guerra contra la República Democrática de Vietnam, definitiva e incondicionalmente. Debe retirar de Vietnam del Sur a todas sus tropas, propias y aliadas; reconocer al Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur, y permitir que sean los ciudadanos vietnamitas quienes solucionen sus propios asuntos.

Esta es la base de los cinco puntos que mantiene el gobierno de la República Democrática de Vietnam, y que incluyen los principios esenciales de los Acuerdos de Ginebra de 1954 sobre Vietnam. Es la base de una solución política adecuada al problema de Vietnam.

En su mensaje sugería el establecimiento de conversaciones directas entre la República Democrática de Vietnam y Estados Unidos. Si el gobierno de EE.UU. desea realmente dialogar, debe detener en primer lugar y de forma incondicional sus bombardeos y todos los demás actos de guerra contra la República Democrática de Vietnam. Sólo después de un cese incondicional de los bombardeos y de todos los demás actos de guerra contra la República Democrática de Vietnam, podrán los dos países iniciar conversaciones y dialogar sobre las cuestiones que nos afectan.

Los vietnamitas no se rendirán nunca ante la agresión, y no aceptarán conversaciones bajo la amenaza de las bombas.

Nuestra causa es absolutamente justa. Sólo cabe esperar que el gobierno de Estados Unidos actúe de forma racional.

Atentamente,

Ho Chi Minh


jueves, 14 de febrero de 2019

UN ASUNTO ESTRATÉGICO: DECLIVE NORTEAMERICANO, AMÉRICA LATINA Y EL BICENTENARIO


Escribe: Milcíades Ruiz

Estamos en el año 19 del siglo en curso y en un momento crucial de la historia de la humanidad. Lejanos han quedado los años revolucionarios del capitalismo insurgiendo contra el despotismo monárquico enarbolando las banderas de libertad, igualdad, autodeterminación de los pueblos y otros principios doctrinarios contra los cuales hoy se opone despóticamente, para poder sobrevivir. Pero la dialéctica es inexorable.

EE UU erigió su hegemonía favorecido por las circunstancias históricas que le dieron prevalencia en el dominio del planeta. Mientras su fortaleza crecía sin mayor resistencia tenía el campo libre. Pero la resistencia fue creciendo y entonces tuvo que tomar medidas militares y políticas para mantener la predominancia. Por la propia dinámica del capitalismo, su fortaleza se ha venido erosionando perdiendo capacidades, sin posibilidades de recuperación. La libertad de comercio que antes fue su estandarte hoy se vuelve contra sí, causándole serias heridas.

Antes era enemigo del proteccionismo pero ahora recurre a este. A esta altura de la historia, todavía sigue siendo fuerte, pero cada vez menos. La clave está en su economía que ha sido la base de su poderío militar. Su solvencia está declinando. Todavía puede aplicar represalias económicas abusivas contra los pueblos rebeldes pero el tiro le sale por la culata generando una tendencia cada vez mayor de abandonar el dólar como divisa, lo cual podría ser nefasto para la economía estadounidense.

Hoy tiene muchas dificultades de liquidez para mantener el armazón internacional de protección, montado para preservar su hegemonía mundial. Su fracaso en Siria esconde muchas de sus debilidades y su retiro disimulado de la región árabe, así como la desactivación silenciosa de lejanas bases militares dicen mucho de la pérdida de su capacidad económica militar.

El 12 de febrero el Departamento del Tesoro de EE.UU. anunció que la deuda nacional ha alcanzado la cifra récord de 22,01 billones de dólares. La Oficina de Presupuesto del Congreso estima que la deuda nacional representa ya, el 78 por ciento del PIB, (la cifra más alta desde 1950). A todo esto se suma, el desborde migratorio como nunca había sucedido antes y que amenaza invadir su territorio. Esta presión podría crecer alarmantemente.

En América latina, EE UU ya ha perdido mucho terreno y lo seguirá perdiendo a medida que China, Rusia y otros países adversos se vayan posesionando. En Perú el principal inversor estratégico es China, que se apodera de nuestros recursos naturales, pero también tiene intereses en todo el continente y este proceso podría ser irreversible, lo cual, condiciona los planes estadounidenses.

Por lo pronto, el jefe del Comando Sur de los EE.UU., almirante Craig S. Faller, expresó esta semana ante el Senado norteamericano su "preocupación" por el posible uso "no civil" de una base de observación espacial china instalada en la Patagonia, cuyo concesión legal es de 200 has., por 50 años, con beneficios para Argentina pero con autonomía estratégica china.

China ya está construyendo en Nicaragua un canal alternativo al canal de Panamá, en una concesión por 50 años, como ofreció al Perú el ferrocarril estratégico interoceánico que está pendiente desde el gobierno pasado y que Bolivia lo tiene en sus planes. La particularidad es que se trata de inversiones estratégicas planificadas por el gobierno chino y no por empresas privadas. Este acceso, se ha dado con el establecimiento de gobiernos populares en América latina. Ello explica el acoso al gobierno de Nicaragua y los desmontajes en Argentina, Ecuador y, Brasil.

Con el gobierno de Velasco Alvarado, EE UU perdió la exclusividad monopólica de dominio pues el Perú, optó por un modelo diferente diversificando el desarrollo. Dejó de ser dependiente de la tecnología militar, suministros y maquinaria de guerra norteamericana. Los aviones, barcos de guerra, tanque, cohetes nucleares, armamento, equipos provenían en gran parte de la Unión Soviética, Francia y hasta la formación militar tomó un giro europeo. Esto, no se lo perdonaron a Velasco.

Los de edad avanzada recordarán que, lo que hoy hacen con Venezuela, lo hicieron antes con Velasco. Le hicieron mala fama de dictador, provocaron desabastecimiento, sacaron a las calles a la delincuencia política anidada en el partido aprista, encabezado por el joven Alan García, incendiaron diarios, soliviantaron la policía y el divisionismo en las fuerzas armadas. Allí, la CIA captó traidores que pretextando la limitación física del presidente y fingiendo profundizar las reformas, lo depusieron en términos castrenses y retornó la podredumbre que nos agobia.

En el caso de Venezuela, también se cortó el suministro de guerra de exclusividad estadounidense y se han firmado acuerdos militares con Rusia, aparte de acuerdos comerciales. Esto significa pérdida de mercado y de ingresos para EE UU., en una situación de carencias presupuestales. No se trata pues de un asunto de democracia como se pretende hacer creer al mundo, sino de un asunto económico estratégico. El objetivo es recuperar la posición perdida.

Los gobiernos populares resultan perjudiciales para EE UU, y si el Perú accede a un gobierno popular tendrá que afrontar estos problemas con la inteligencia apropiada. La izquierda peruana debería tener clara una percepción más coherente, pero hay quienes solo ven a Maduro y a Trump, mientras que otros toman distancia política calculada alejándose de, gobierno de Venezuela sin percatarse que caen en el juego de EE UU. La falta de claridad les impide ver el bosque en el horizonte.

En vista del fracaso de la estrategia anterior contra el gobierno de Venezuela, que duró más de dos meses de violencia callejera, EE UU busca ahora una mayor contundencia. Todo lo que estamos viendo ha sido planificado. Autoproclamación de un presidente paralelo, mover el Grupo de Lima, comprometer mayor boicot internacional, azuzar un golpe militar, socavar la moral popular, gran cobertura prensa internacional, presión de organismos internacionales y, suministro de medicinas y víveres como ayuda humanitaria para ganar adeptos.

La opción militar de abrir un frente de guerra en América latina en las condiciones en que se encuentra EE UU y ante la presencia chino rusa en Latinoamérica, es muy riesgosa porque las derivaciones podrían ser funestas para el futuro norteamericano. “El remedio podría ser peor que la enfermedad”, razón por la cual, no queda más que agotar la vía política ya que el golpe militar no ha sido posible.

El operativo internacional está calculado para una caída rápida y segura del gobierno venezolano porque si se prolonga, el montaje podría desinflarse después de haber comprometido a varios países que quedarían en ridículo. ¿Y si esta movida no da resultado, cómo queda nuestro país? Como miserable adulón, como infraterno, como ingrato histórico. Pero esta posición es solo del gobierno y no del pueblo peruano que se avergüenza de esta confabulación. Es el mismo estilo que nos condujo a la derrota en la guerra con Chile. El pueblo fue ignorado.

Ahora que, hasta en la izquierda se promueve el festejo del Bicentenario de la Independencia del virreinato del Perú, sin libertad de esclavos y sin emancipación de los aborígenes, auténticos dueños del territorio, sin devolver lo ajeno que tomaron por la violencia, despojando de su patria tahuantinsuyana a la población andina; resulta irónico conmemorar una independencia que no la tenemos todavía. No somos libres, no somos independientes, no tenemos soberanía nacional, estamos sometidos a EE UU y en peligro de quedar enganchados al dominio chino.

El esclarecimiento entre nosotros quizá no tenga mucho valor que hacerlo expansivamente al conocimiento de nuestro pueblo. Hay que asumir esta tarea.

Febrero 2019