martes, 9 de abril de 2024

LA COPIA Y LA ANTICOPIA: LOS DERECHOS HUMANOS

 

 

pensando fuera de la caja

IV

LOS DERECHOS HUMANOS

 

La humanidad de los vencedores (clase dominante) se construye pisoteando los derechos de los vencidos. González Prada, hace más de 120 años escribía: la "condición del indígena puede mejorar de dos maneras: o el corazón de los opresores se conduele al extremo de reconocer el derecho de los oprimidos, o el ánimo de los oprimidos adquiere la virilidad suficiente para escarmentar a los opresores"[1]. Y la experiencia de los nuestros enseña: los derechos de los vencidos jamás serán una dádiva sino la conquista con sacrificio y sangre de los derrotados, pero no sometidos. 

Históricamente, el pensar y la formulación de los Derechos Humanos brota con la primera revolución industrial, la Declaración de la independencia de EEUU (1776) y la revolución francesa de 1789. Veamos, entonces, porque la burguesía triunfante necesita un conjunto de normas que reconocen y protegen la dignidad de todos (en teoría) los seres humanos. La ley de la selva o el imperio del más fuerte necesita ser sustituido por el respeto de todos a la ley; de otro modo, la compra y venta de mercancías, incluida la fuerza de trabajo, no estaría garantizada por la ley. El desarrollo de las empresas necesita estabilidad legal en la sociedad para tener éxito, bajo una marcada huella individualista que hacen girar las libertades en torno a la persona. Libertades tan necesarias para la libre contratación y venta de la fuerza de trabajo. Toda legislación, en una sociedad dividida en clases, está dada por los intereses de la clase que ejerce el poder con la apariencia de servir a toda la sociedad. 

Los derechos humanos, como cuerpo doctrinal, fueron creados por el colonialismo durante la segunda revolución industrial, por el capitalismo occidental en su etapa de prosperidad, expansión y disputa por los mercados. “Luego de la Segunda Guerra Mundial, en Occidente gritaron «nunca más», se inventaron algo llamado derechos humanos, así como un orden internacional que asegurara que se mantuviera la paz cuya organización principal sería la ONU. / La parte que no dijeron es que todas esas ideas bonitas, las pensaban sólo para ellos. En su mentalidad, el mundo sigue dividido entre "ellos" y los "otros" cuyas vidas no importan. / Hoy el colonialismo es más sutil, pero no menos peligroso. Toma formas diferentes como «cooperación para el desarrollo», «derechos humanos» o «democracia». La «falta de democracia» es una excusa justificable para bombardear un país y en Asia occidental lo saben mejor que nadie. De todos los lugares en esa área del mundo, Palestina lo sufre más que todos.”[2] 

El siglo XXI es decisivo para la vida en el planeta tierra. La humanidad enfrenta la disyuntiva: muerte o vida, extinción o perdurar. El capitalismo es el modo de apropiación dominante que conduce a la destrucción de nuestra casa, el planeta tierra. Este capitalismo, neoliberal y globalista (elitista), pretende el dominio absoluto del habitad de los humanos. Está obligando a las naciones a fortalecer sus tendencias nacionalistas, como una manera de supervivencia. Pero, hay dos tipos de nacionalismo. Uno es el NACIONALISMO OFENSIVO racista y genocida, supremacista y fascista como el que auspicia e impulsa el genocidio en Ucrania, en Gaza y la muerte de millones seres humanos excedentes, en sus cálculos de control mundial. Ese es un “nacionalismo” que no le preocupan los intereses de su país. Es un falso “nacionalismo” porque está sometido a los intereses de la industria de muerte: las empresas de armas, de las farmacéuticas, de las financieras, de la nueva tecnología agroalimentaria. Es un “nacionalismo” que apunta a la destrucción de toda forma de cultura, organización y la población nativa, es el nacionalismo nazi – fascista renovado. El otro es un NACIONALISMO DEFENSIVO, revolucionario, que protege los valores y formas de vida de cada nación. Es la manera intuitiva como las poblaciones nacionales asumen la defensa de toda forma de VIDA y sus derechos. 

En estas nuevas condiciones de lucha geopolítica, los Derechos Humanos de cuarta generación deben tener presente que los seres humanos somos criaturas vinculadas al conjunto de la naturaleza. Que los seres humanos somos eminentemente seres sociales, organizados asociativamente, vale decir, vivimos colectivamente, nunca aislados. Sin embargo, las leyes nacionales e internacionales, incluida las normas de los Derechos Humanos aprobadas por las Naciones Unidas, convierten a los seres humanos en átomos separados que edifican sus vidas aisladas y enfrentadas entre sí disputando los recursos del conjunto socio económico. Pese a ello, la vida y la historia demuestran que el homo sapiens existe y sobrevive por su potencia social. Individualmente no son nada, socialmente son una fuerza avasalladora. 

Los Derechos Humanos de cuarta generación, en consonancia con una nueva realidad histórico – natural – socioeconómica, deberá privilegiar al ser social por encima del ser individual. Una nueva normativa deberá considerar la vida en el (y del) planeta tierra en su totalidad. Los derechos humanos no pueden limitarse al derecho a la vida y las libertades. Esa es una concepción limitante e individualista. Deberá asumir la defensa irrestricta de los derechos de hombres y mujeres, de ancianos y niños, de trabajadores estables y eventuales, de la vida natural y el planeta mismo. En este período de intensa lucha de clases:  el derecho al Trabajo, a la Salud, a la vivienda, a la seguridad, a la educación obligatoria - gratuita, al libre tránsito sin fronteras, a la libertad de pensamiento, a la vida sin discriminaciones, son derechos colectivos inalienables que deben estar garantizados en la práctica diaria por las instituciones nacionales e internacionales. 

El proceso histórico – global tiene como columna vertebral a la copia como mecanismo de reproducción socio-cultural. Sin embargo, en la era del capital los derechos de autor (Copyright) se ha convertido en un arma de minorías que ha caído en manos de las elites corporativas. Pero, debemos afirmar que la era del conocimiento es la antesala a un nuevo mundo, donde el derecho a la copia libre (Copyleft) será uno de los Derechos humanos de la futura sociedad del bien común. 

Siglo XXI es tiempo de grandes cambios. Una NUEVA civilización está en la orden del día. Vivimos la antesala de un mundo nuevo basado más en la cooperación y la solidaridad que en el individualismo infraterno.

 

Tacna, 08 abril 2024

Tacnacomunitaria


No hay comentarios: