jueves, 21 de febrero de 2019

ANTONIO RENGIFO PRESENTA LIBRO: ¿QUIÉN MATÓ A GRAÑA? CRIMEN POLÍTICO Y GOLPE DE ESTADO




RÚA, Efraín: 
¿Quién mató a Graña
Crimen político y golpe de Estado
Edición del propio autor
(Lima, noviembre 2018) pp. 219.-

         El libro de Efraín Rúa es un libro eminente político porque, tal como lo expresa el contenido del libro, está en juego el conflicto de intereses de clases sociales; y, nada mejor el local de un partido político para presentarlo.  El presente libro deberá de servir como material didáctico de una escuela de formación de cuadros de un partido político de raigambre socialista.  Y se aprecie, que ningún partido o Frente político es monolítico; sino que al interior existen tendencias.
     

Cómo indica el título del libro, el asesinato de Francisco Graña Garland, gerente de la empresa farmacéutica Sanitas y director del diario La Prensa, es tipificado como un crimen político.  Ocurrió en Lima el 7 de enero de 1947.  El asesinato de Graña, liquidó a una figura carismática que se proyectaba promisoramente hacia la política nacional en una época de convulsión social.  Y fue el factor desencadenante que marcó el principio del fin del Partido Aprista.

         El experimentado periodista Efraían Rúa al ofrecernos en su libro una plétora de datos e información, nos retrotrae a la atmósfera de la época en que ocurrió el crimen de Francisco Graña. 

         Como es obvio, el eje temporal en el cual gira el fatídico suceso es el año 1947.  Y, como sabemos, los hechos no hablan por sí solos.  Entonces, para ensayar una interpretación hay que tomar en cuenta la coyuntura política que está signada por el periodo presidencial de Luis Bustamante y Rivero (1945/1948) y el contexto mundial post II Guerra mundial.

         El jurista Luis Bustamante fue puesto en la presidencia de la república por el apoyo del Frente Democrático Nacional (FDN), integrado mayormente por el partido aprista en las elecciones de 1945.  Como es sabido, un Frente está integrado  –permítame decirlo- por perro, pericote y gato unidos por un programa común  En esas circunstancias, es una tarea compleja, para el  presidente: contentar, armoniosamente, a todos los integrantes bajo el halo de la democracia. Además, otro grupo de presión lo constituía la oligarquía agroexportadora, los militares y el embajador de Estados Unidos en el Perú.

         El aprismo era el partido político mayoritario en el país, acababa de ser amnistiado, pues había estado en la ilegalidad, lo mismo que el Partido comunista.  Sin ser aprista, el arquitecto Belaúnde integró el FDN y fue elegido como el diputado más joven.  Los apristas tuvieron la cuota mayoritaria en el Frente, por lo tanto, controlaban el parlamento; además, las municipalidades y obtuvieron algunos ministerios.  Estaban ansiosos por copar todo el Poder, reflejando una actitud sectaria.

         En el contexto mundial, post II Guerra Mundial, la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialista (URSS) tenía el prestigio de haber llevado el mayor peso de la guerra y vencido al nazismo, liberando a los países de Europa del Este y haber llegado en primer lugar a Berlín. Los militantes de los partidos comunistas de Europa habían tenido parte activa organizando guerrillas para resistir en sus respectivos países al nazifascismo.  Los movimientos de masas estaban en ascenso en Europa, logrando reivindicaciones sociales.  Situación que también se reflejaba en nuestro país con el triunfo electoral del F.D.N.

         En esas circunstancias, Francisco Graña asumió la presidencia del directorio del diario La Prensa y libró una campaña contra el contrato que beneficiaba a la International Petroleum Company en desmedro de los intereses de la nación.  Argumentó el rechazo a la entrega de los yacimientos de Sechura a dicha empresa yanki.  Contrato, que había sido aprobado en la Cámara de Diputados con votos apristas y aún faltaba su aprobación en la Cámara de Senadores.

         Los indicios del crimen sindicaban a algunos “defensistas” del partido aprista como ejecutores del asesinato; pero no hallaban una prueba plena. Los apristas tenían los antecedentes o prontuario de haber asesinado al presidente de la república, comandante Luis M. Sánchez Cerro; su autor:  Armando Mendoza Leyva en el hipódromo de Lima, 1933.  A los esposos Miró Quesada; su autor:  Carlos Steer Lafont, en la Plaza San Martín, mayo de 1935.

         Varios personajes e instituciones, como el Servicio secreto del ejército, se turnaron en la investigación del crimen.  Y hasta contrataron a un experto detective canadiense; Thomas Scroog, a quien le asignaron un traductor (pp. 55-65-85).

         Se deslizaron algunas pistas en la investigación que trataban de desviar o confundir para evitar la tipificación de que el crimen era político; y de esta manera, exculpar al partido aprista ante la opinión pública.  Algunas publicaciones insinuaron que el móvil del crimen era pasional o por una cuestión de narcotráfico.

         Mientras tanto, el control de cambios, la inflación, la escasez de alimentos (“Estanquillos” apristas) generaron una crisis económica que desestabilizó al gobierno; pues, carecía de apoyo popular.

         Luego vino la derrota a sangre y fuego de la insurrección aprista el 3 de octubre de 1948.  Y, finalmente, el golpe militar del general Manuel Odría; quién había jurado lealtad al presidente cuando fue nombrado ministro.

         Concluiré la presentación del libro de Efraín Rúa haciendo unas observaciones formales.  Su estilo de redacción linda entre periodístico, literario y cinematográfico.  Su autor es periodista.  De lo que se obtiene una lectura ágil.  Su método de redacción lo desenvuelve por las repuestas a las preguntas que el mismo se plantea.  Ejemplo:  ¿Cómo entender que un oligarca estuviera en contra de una empresa norteamericana? (p. 37).  ¿Qué hizo el señor Graña antes que lo asesinaran? (p. 74)… Y así va desenvolviendo secuencialmente los capítulos del libro

         Efraín Rúa ha utilizado fotos que fungen como separadoras de los capítulos y que son sugerentes para facilitar la comprensión de la lectura y la manipulación del texto.  La última fotografía es muy ilustrativa, están en una reunión armoniosa los antagonistas de otrora:  Eudocio Ravines, V.R Haya de la Torre y Pedro Beltrán.

         Hubiera sido pertinente que en el libro figure un útil índice onomástico. Ante tal ausencia, he subrayado todos los nombres conforme iban apareciendo y me sorprendí al encontrarme con Eduardo Balarezo, mi tío abuelo, apresado en Nueva York por traficar con cocaína y estar relacionado con Lucky Luisiano el capo en el mercado norteamericano.  A Eduardo Balarezo lo sindican como financiador del partido aprista.

         Otra observación.  Libros que cita; no figuran al final en las referencias de los valiosos libros consultados.  Un ejemplo, el libro de Fernando León de Vivero:  El Tirano quedó atrás.  Tampoco figuran las revistas y semanarios utilizados en la redacción.  Sin embargo, ha sido un acierto consignar dos páginas en blanco reservadas para notas marginales.

         ¿Quién mató a Graña? Es un libro aleccionador y vigente en varios aspectos.  Propongo promover un Fórum para debatir quién mató a Graña con la convergencia de profesionales especializados para elaborar y debatir una pesquisa que determine quién asesinó a Francisco Graña Garland.

Lima, Unidad Vecinal N°3, febrero 20 del 2019
Antonio Rengifo B alarezo
rengifoantonio@gmail.com

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