jueves, 29 de enero de 2026

LA CRIMINALIDAD POLÍTICA

 


Escribe: Milcíades Ruiz

La sociedad peruana se encuentra agobiada por la proliferación de la delincuencia que, se ha expandido a todos los sectores. Hasta los pequeños negocios de gente humilde sufren el asedio criminal. Todos esperan que la policía acabe con este problema, pero nada detiene este creciente fenómeno que rebasa las fronteras. Sucesivos gobiernos fracasan con todas sus estrategias. Hay razones que explican esto.

La criminalidad es producto social. Es habitual juzgar los hechos, sin considerar que, es el resultado de un proceso. En la vida práctica, si algo nos sale mal, buscamos la causa, la corregimos y obtenemos lo deseable. En la comida, si resulta desagradable, es porque hay alguna falla en la preparación. Sin embargo, en la política como en los fenómenos sociales, no aplicamos la misma costumbre de corregir las fallas perturbadoras que, arrojan productos detestables.

La dialéctica de la naturaleza nos dice que no hay efecto sin causa. Los desbordes sociales, son efecto de causas previas. Pero los gobernantes, que son producto de fallas electorales fraudulentas, no tienen ningún interés en buscar las fallas sociales que ocasionan criminalidad, sino en sacar provecho particular en su paso por el poder. Si la criminalidad desborda causando estragos a la sociedad, simplemente desde su comodidad dorada, pasan el problema a la policía para que corrija el producto indeseable.

Pero la policía no gobierna. Actúa por órdenes superiores, reprimiendo el producto social mecánicamente, sin importar las causas. Más presupuesto para equipamiento, más presupuesto para la fiscalía y poder judicial, más presupuesto para el montaje de oficinas e instalaciones represivas, mayor presupuesto para aumentar los gastos de carcelería, etc. etc. Todos actúan y remachan sobre el producto final, pero la fábrica social sigue arrojando el producto detestable, porque no se corrige la falla defectuosa de su funcionamiento.

Entonces, por más que la policía haga los esfuerzos de controlar el producto final, el problema continuará. Es que, el problema social de desborde delincuencial, no es un asunto policial, que se combate con represión. Es un asunto de gobernanza. En el caso de un desastre natural causado por el desborde de agua de lluvia, no se actúa sobre los destrozos. Si el embalsamiento no tiene desfogue, rompe toda contención. Para evitar este peligro, se construyen preventivamente los desfogues.

Por lo mismo, tampoco los delincuentes son culpables del desborde social indeseado. Por el contrario, son víctimas del sistema que, genera el desborde que los involucra. Por lo general, no nos fijamos, ni nos ponemos en el caso de estas víctimas. Haríamos lo mismo, si estuviésemos en las mismas condiciones de vida que los afecta y los obliga a delinquir. Ellos no crean esas condiciones. Son los malos gobernantes los que originan con sus políticas negativas, las condiciones para el desborde social.

Lo más triste es que se trata de los recursos humanos que posee nuestro país y mayormente de la juventud que, es el sector mayoritario. Y no solo de varones. Niños y niñas son arrastradas por el torrente. Entonces, ¿Qué futuro podemos esperar para nuestra patria y posteriores generaciones de peruanos, si no se corrige esta falla social? Se presiona sobre la policía, culpándola de ineficacia represiva y, los políticos trafican con este drama explotando la ineficacia.

Pero, ¿Qué, es el sistema político que rige en actualmente en nuestro país? ¿Acaso no es una fábrica delincuencial? Casi todos los ex presidentes, en lo que va del siglo, están presos o, enjuiciados por actos delictivos. El actual presidente de la república ha sido pillado en plena conexión delincuencial y seguirán en esto los sucesivos. Como en el caso de la corrupción, en que, los candidatos electorales ofrecieron acabar con ella; hoy, acabar con la delincuencia se convierte en una bandera electoral que no se podrá cumplir porque es una falsedad que los delincuentes acaben con la delincuencia.

Los delincuentes mayoristas suelen estar en los poderes del estado. A estos, que roban por millones, no les importa nada, los robos al por menor, de celulares y extorsiones a la gente humilde. Ese, no es “la cosa nostra” en el que operan las bandas de crimen organizado al más alto nivel. Pero una cosa es robar por necesidad y otra, por ambición. La necesidad, surge de la pobreza y el desamparo. Los hijos piden pan y si no hay dinero hay que ir a buscarlo de emergencia y así, se va fermentando la delincuencia.

Si tampoco hay dinero para sufragar los gastos escolares, uniformes, útiles de estudio, transporte, lonchera, etc., los hijos se quedarán sin estudiar. Tampoco podrán acceder a un trabajo, al no tener preparación y así, se van formando o, deformando las generaciones juveniles que ni estudian, ni trabajan- “Ninis”. Pero, la pobreza y el desempleo son obras de los gobernantes y no de los gobernados.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), las “transiciones fluidas entre la educación y el mundo laboral son esenciales para mejorar los resultados de vida de los jóvenes”. Informa que, el Perú es el quinto país con mayor proporción de jóvenes de 15 a 29 años que no estudian, ni trabajan, ni reciben formación, conocidos como ‘ninis’. 21% de este grupo de edad, están en esa situación. Estima la OCDE que, en el Perú no se están dando las condiciones para que todos los jóvenes accedan a un nivel educativo en condiciones apropiadas. ¿Acaso los jóvenes tienen la culpa de esto? ¿Quiénes son los culpables?

Sobre esto mismo, la cultura campesina nos dice. “Árbol que crece torcido, nunca su tronco endereza” y, la moralidad ancestral tilda de “mala hierba” a los jóvenes descarriados cuando no se les cuida de las malas influencias. Es que por propia experiencia sabe que, para que los cultivos sean productivos, se les debe dar cuidado desde la siembra hasta la adultez. Cuida que germinen adecuadamente las semillas y, eliminan las malas hierbas en la juventud del cultivo. Si no actúan preventivamente, la mala hierba hará fracasar la cosecha.

Por su parte el INEI, en su “informe técnico sobre el estado de la niñez y la adolescencia” a junio del 2025, nos da cifras oficiales en el siguiente cuadro.



Se puede apreciar que, las nuevas generaciones de jóvenes no estudian por razones económicas (Pobreza) y cada año es peor. Entonces, ¿Qué podemos espera de esta falla estructural? ¿Son estos niños y adolescentes culpables de su situación? Esta falla, ¿se arregla con represión policial? Se sabe pues, las causas de la delincuencia, pero en vez de culpar a los gobernantes, se señala a sus víctimas.

Es así, como se trata a los recursos humanos de nuestro país. A diferencia de los campesinos que cultivan las plantas alimenticias, los gobernantes ignoran que, el cultivo de los recursos humanos peruanos, es fundamental para nuestra patria. La desigualdad en el trato de los recursos más valiosos que posee el Perú, es la causa del desborde delincuencial. Los campesinos, no dan trato preferencial, ni discriminatorio a sus plantas. Solo la perversidad del sistema político hace esto y, de allí, sus resultados.

Bueno pues, si se tiene la información oficial sobre las fallas del sistema de gobierno, que ocasiona la delincuencia masiva, entonces ¿Por qué, no se corrigen los errores? La respuesta es …….. “Porque tenemos al gato de despensero”. A los grupos de poder, que gobiernan a través de los partidos políticos, no le conviene cambiar el orden establecido por ellos. Estamos bajo un sistema en que no puede haber ricos, sin que haya pobres. A más pobreza en un lado hay más riqueza en el otro lado.

De eso se trata. De cambiar las reglas del sistema en busca de la mayor equidad social. Si por lo menos, se pusieran en marcha programas sectoriales de empleo productivo para los “Ninis” podríamos salvar a generaciones enteras de caer en la delincuencia. Estos programas pueden autofinanciarse. Por ejemplo, Promperú y el ministerio de comercio exterior, podrían dar empleo en agroindustria, orientada a la exportación de alta rentabilidad, como también el ministerio de vivienda y de transporte fabricando materiales de construcción para proyectos de vivienda popular e infraestructura vial, etc. Quizá es pedirle peras al olmo, pero sugerir no es malo.

No pretendo justificar la criminalidad que, a todos nos indigna. Pero la pasión nos hace perder el sentido de la ecuanimidad y la lucidez. No buscamos la explicación y actuamos por venganza, sin reparar en lo contraproducente de actuar a la ciega. Solo trato de contribuir al esclarecimiento de un fenómeno social, cuyo desborde tiene causas. Si estas, se corrigen, tendremos menos preocupaciones. Disculpen si soy impertinente.

Enero 27/2026

Mayor información en https://wordpress.com/view/republicaequitativa.wordpress.com

 

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