El miércoles 31 de diciembre, en
una última entrevista que dio el presidente de Venezuela Nicolás Maduro al
periodista Ignacio Ramonet, decía que ponía todo en manos de Dios, y que su
búnker era Jesucristo, el "rey de reyes".
Hoy sabemos que ese búnker le
falló a Nicolás, y al parecer, Dios tenía planeado que comparezca ante un
tribunal estadounidense.
El día 3 de enero fue escogido
con cuidado, pues, además de ser la fecha en que capturaron al presidente
panameño Noriega, caía sábado y contando con el domingo, había tiempo de sobra
para los reacomodos bursátiles en la Bolsa de Valores de Nueva york en la cual
el lunes 5, ayer, subieron las acciones de las principales empresas petroleras,
en especial Chevron que opera en Venezuela. Además, subió el precio del oro, y
sobre todo, subió extraordinariamente el precio de la plata. O sea, el
secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro ha rendido pingües ganancias
para los avisados inversores bursátiles. Así es el capitalismo en su fase
imperialista financiera.
Desde el 19 de agosto del año
pasado en que una considerable e inusual flota de guerra se posicionó en las
aguas del mar Caribe frente a las costas de Venezuela, el mundo contempló
atónito cómo una potencia nuclear imperialista amenazaba a un país soberano
sudamericano cuyo único delito es querer lo mejor para su población, y que
según el informe de la CEPAL para el 2025, lideró el crecimiento económico de
América Latina con 7 %.
Comenzaron a bombardear pequeñas
lanchas supuestamente de "narcos" como quien practica el tiro al
blanco, y para "matar" el aburrimiento, mientras esperaban las
"brillantes" órdenes del "inspirado" Trump.
Todos los analistas sabían que
iba a pasar algo, pero nadie sabía exactamente qué. Una invasión a gran escala estaba descartada,
por el momento, pues se necesitan más personal para cubrir un país como la
patria de Bolívar.
Lo más probable era una
"decapitación" al estilo sionista. Lo que no se esperaba era una
"extracción" del presidente y su esposa.
Tampoco se esperaba que fuera tan
"fácil" la cosa. Pero ya sabemos que "poderoso caballero es don
dinero", y precisamente, Trump, que sabe mucho de este tema, aumentó
considerablemente la "recompensa" al estilo Viejo Oeste por Maduro y
Cía. De quince millones de dólares la subió a cincuenta millones de dólares,
total, EEUU puede imprimir los billetes que quiera. Fuentes extraoficiales
señalan que para el éxito de este secuestro el gobierno norteamericano ha
gastado unos cien millones de dólares en coimas y "regalos" a los
supuestos "colaboradores" y traidores de su patria.
¿Ahora qué viene?
Por el momento, el régimen
venezolano sigue intacto, salvo que le han separado la cabeza del cuerpo. Lo
reemplaza en el cargo, como manda la Constitución vigente, Delcy Rodríguez,
abogada, diplomática, y líder del partido Somos Venezuela fundado por Maduro.
Ella ha ocupado cargos importantes tanto con Chávez como con Nicolás, entre
ellos, ministra de economía y finanzas, y ministra de hidrocarburos, además que
estaba a cargo, como vice ministra del Servicio Bolivariano de Inteligencia (
SEBIN ), precisamente lo que ha fallado clamorosamente la infame madrugada del
3 de enero. Lo que la hace altamente sospechosa.
Dice Trump que si la nueva
administración bolivariana se somete a sus designios ( si hacen esto deberían
quitarse el nombre de Bolívar y ponerse cualquier otro ) y hacen caso, obedecen
sin chistar lo que él les ordene, todo irá bien. pero, si, por casualidad
quisieran honrar el nombre que llevan del gran libertador, entonces, y sólo entonces
"lo pasarán mucho peor que Maduro". Es decir, el gobierno de EEUU
amenaza con una segunda oleada de secuestros, bombardeos, y asesinatos de
militares y civiles venezolanos y de todo lo que encuentren a su paso.
Difícil situación. Espero lo
mejor para el pueblo venezolano, y confío en la integridad de sus líderes que
sabrán actuar correcta e inteligentemente en esta hora tan dramática.
¡Viva
Venezuela libre y soberana!
¡Viva
América Latina libre y soberana!
¡Viva el
Libertador Simón Bolívar!
¡Abajo el
Imperialismo Yanqui!
Lima, 6 de enero del 2026.
Manuel Velásquez Rangel.
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