jueves, 1 de octubre de 2015

"EN EL GENOCIDIO INDONESIO SE TIRABAN TANTOS CUERPOS AL RÍO QUE LAS AGUAS BAJABAN TEÑIDAS DE ROJO" - EL ISLAM, EL HOLOCAUSTO OLVIDADO Y LA HISTÓRICA AMNESIA DE ESTADOS UNIDOS



GENOCIDIO EN INDONESIA

Película "La mirada del silencio": ¿admitirá EE.UU. su participación en el genocidio indonesio de 1965?

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El 1 de octubre se conmemora el 50 aniversario del inicio del genocidio de 1965 en Indonesia, que causó más de un millón de muertes. Organizaciones de derechos humanos están emitiendo solicitadas demandando al gobierno estadounidense que admita su participación en el genocidio y dé a conocer los documentos de la CIA, el ejército y otros organismos gubernamentales vinculados con el tema. En el período en que se produjeron los asesinatos masivos, Estados Unidos proporcionaba al ejército indonesio apoyo financiero, militar y de inteligencia. Hoy seguimos el camino de un hombre indonesio que llega a confrontar a los asesinos de su hermano. En 1965, el hermano mayor de Adi Rukun fue asesinado por el Komando Aksi, una organización paramilitar de Aceh. La búsqueda que emprende Adi Rukun para conocer lo sucedido es el eje del nuevo documental de Joshua Oppenheimer, titulado: "The Look of Silence" (La mirada del silencio). En 2012, Oppenheimer había estrenado una película complementaria de esta, llamada "The Act of Killing" (El acto de matar), en la que entrevista a líderes de escuadrones de la muerte indonesios y recrea con ellos los asesinatos que habían realizado en la vida real. Aquella película recibió una nominación al premio Oscar.

de: Democracy Now! en Español <boletin@democracynow.org>
responder a: Democracy Now! en Español <boletin@democracynow.org>
fecha: 3 de agosto de 2015, 15:17
asunto: Boletín de Democracy Now! en Español - lunes, 3 de agosto de 2015
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COLECTIVO PERÚ INTEGRAL
1º de octubre de 2015


OPPENHEIMER: "EN EL GENOCIDIO INDONESIO SE TIRABAN TANTOS CUERPOS AL RÍO QUE LAS AGUAS BAJABAN TEÑIDAS DE ROJO"

Nominado a un Óscar por su anterior película, el director americano presenta en España su nuevo documental, The Look of Silence.

La película, ganadora del premio del jurado en Venecia, desvela los entresijos de la represión, el silencio de las víctimas y la reconciliación.

El realizador, que vivió y rodó en Indonesia durante años, asegura que es como si "los nazis siguieran en el poder 40 años después del Holocausto".

Las cintas han abierto un diálogo sobre el pasado en Indonesia, donde millones de personas ya las han visto.

06/05/2015 - 22:21h


Fotograma de 'La Mirada del Silencio' de Joshua Oppenheimer

The Act of Killing, nominada los Óscar el año pasado, es probablemente una de las experiencias más impactantes que se pueden vivir ante una pantalla. La realidad supera a la ficción al ver a los dirigentes indonesios describir con todo lujo de detalles cómo asesinaron a millones de 'comunistas' durante el genocidio de 1965.

La Mirada del Silencio es su secuela. Ganadora del premio del jurado en Venecia y, presentada en la Berlinale, donde el director atendió a este diario, Joshua Oppeneheimer la estrena durante estos días en España con motivo del festival DocumentaMadrid.

Aunque el rodaje de su segunda película fue prácticamente simultáneo al de The Act of Killing, el enfoque, como deja ver su título, es radicalmente distinto: hablan las víctimas y confrontan a los verdugos. El silencio, el mismo a los que se ha sometido a las víctimas durante medio siglo, se vuelve elocuente.

"Hay una escena que me sirvió de inspiración para los dos películas. Es cuando aquellos asesinos me llevan al río y me escenifican cómo ayudaron a matar a 10.500 personas. Me di cuenta de que más allá de presumir delante de mí, lo que hacían era algo estructural, una manera de mantener el clima de terror en la sociedad. Era como si, 40 años después del holocausto, los nazis siguieran en el poder y el miedo fuera el legado del genocidio", explica Oppenheimer.

Cuenta el realizador texano que en aquel momento se dio cuenta de que "iba a hacer dos películas: una en la que contara qué pasa cuando los criminales ganan, se hacen con el sistema y celebran lo que han hecho y una segunda película en la contara lo que supone vivir medio siglo atenazado por el silencio y el terror. ¿Qué significa el miedo para la memoria? Estaba claro que iba a ser una película sin final feliz. Es una elegía del silencio, en memoria de todo lo destruido".

El genocidio, que ha pasado más o menos desapercibido durante todos estas décadas, acabó con la vida de entre un millón y medio y dos millones de personas, acusadas de simpatizar con el comunismo. "Hay muy poco material del genocidio. Se mató a mucha gente muy rápido y la violencia era un espectáculo para que la gente sintiera miedo. De hecho, se tiraban tantos cuerpos al río que las aguas bajaban teñidas de rojo", añade Oppenheimer.

Desenmascarar a los criminales

Con el objetivo de desvelar el régimen de terror que se vive en el presente, Joshua se embarcó, con Adi, un óptico de familia represaliada por la dictadura, en la peligrosa aventura de desenmascarar a los criminales y reconfortar a las víctimas.

"Hemos hecho algo sin precedentes: no se va a volver a ver una película en la que los criminales se vean confrontados por las víctimas, mientras éstos aún siguen en el poder, ya que resulta demasiado peligroso", vaticina el autor del documental.

Gracias a la propia naturaleza del régimen, a la paciencia y empatía de Adi y a todas las precauciones que tomaron durante el rodaje, nunca ocurrió una desgracia. "Cuando expones a alguien, es vulnerable y tiene menos ganas de reaccionar violentamente", aclara el realizador premiado con un Bafta.

Con estos mimbres, el director consigue grabar uno de los momentos álgidos de la cinta: durante una de las entrevistas entre Adi y uno de los cómplices de la muerte de su hermano, su propio tío, vemos cómo "una relación de amor se hace añicos delante de nosotros y en tiempo real. La cámara hace un paneo desde el protagonista hasta su tío. Ese movimiento de cámara, que se usa normalmente para los diálogos, se emplea aquí para mostrar el silencio".

Impacto en Indonesia

Gracias a su trabajo, que se ha extendido durante más de una década, Joshua ha revelado al mundo las atrocidades de un régimen sin escrúpulos y ha abierto un debate público en una Indonesia que aún hoy se abre tímidamente a la democracia.

"No podía imaginar un impacto así en Indonesia. Se ha proyectado miles de veces y se han hecho cinco millones de descargas. No lo proyectamos en cines, sino en proyecciones colectivas, para no tener que pasar la censura y no darle excusas a los paramilitares para agredir a los espectadores. El primer día hubo 500 proyecciones públicas por todo el país. Fueron muchas más de las que habríamos tenido si solo se hubiera estrenado en los cines", destaca el realizador.

Oppenheimer asegura estar "muy orgulloso" de su trabajo, ya que cree que sus películas "están transformando el diálogo sobre el pasado de Indonesia. Ahora se puede hablar abiertamente del genocidio y del legado de la corrupción. En la segunda película mostramos que la reconciliación es urgente y posible", concluye.

EL ISLAM, EL HOLOCAUSTO OLVIDADO Y LA HISTÓRICA AMNESIA DE ESTADOS UNIDOS


por noticiasdeabajo • 12 May, 2015
Vol. 13, Número. 14, No. 2, 13 de abril de 2015

En el discurso a la nación de septiembre de 2014 del Presidente Obama, definió a ISIS (o Estado Islámico) como “terroristas…únicos en su brutalidad. Ejecutan a los prisioneros. Matan también a los niños”(1). Pero este tipo de terrorismo en el último medio siglo ni es único ni carece de precedentes. Ni siquiera se limita a los enemigos de Estados Unidos. De hecho, la primera gran campaña de exterminio llevada a cabo contra musulmanes civiles asesinados sin juicio previo, acusados de occidentalidad, se produjo hace medio siglo, a una escala mucho mayor y más amplia, con el apoyo activo y el aliento de Estados Unidos.

Quizás usted no supiese esto, pero considere estas cuatro preguntas:

1.- ¿Cuál sido la mayor masacre planificada contra civiles desde el Holocausto nazi?
2.- ¿Cuál ha sido la mayor masacre silenciada de manera efectiva por los medios estadounidenses hasta que ésta hubo finalizado?
3.- ¿Qué importante operación de la CIA casi nunca ha sido publicada de las muchas que sobre esta Agencia han salido a la luz?
4.- ¿Qué masacre formó parte de un posterior proceso celebrado por la revista Time como “la mejor noticia de Occidente en Asia”?

La respuesta a estas cuatro preguntas es la misma: la CIA y el Pentágono fomentaron un grupo rebelde de generales anticomunistas que en 1965 resolvieron la cuestión del incierto futuro de Indonesia mediante un ardid para derrocar al Presidente electo Sukarno y sentenciar a los miembros y simpatizantes del mayor partido político del país. Era el Partido Comunista de Indonesia o PKI, que también fue el mayor partido comunista del mundo fuera del bloque chino-soviético. El número total de muertos sigue siendo desconocido, pero Amnistía Internacional estimó la cifra en “más de un millón” (2).


Aunque el ejército indonesio presidió la masacre, movilizó a un importante grupo de jóvenes musulmanes, Ansor, para llevar a cabo muchos de los asesinatos (3). Un gran número de personas, además de comunistas y sus familias, fueron asesinados de forma sumaria; un grupo en particular fue el de los maestros rurales. Por este motivo, esta masacre se ha calificado como “el holocausto olvidado de Indonesia” (4).

En los últimos años, algunos estudiosos y periodistas británicos han reconocido con franqueza “que los gobiernos británico y estadounidense no sólo han encubierto la masacre, sino participaron en que se llevase a cabo” (5). Pero todavía resulta casi imposible hablar de la participación de Estados Unidos en la misma. La Wikipedia menciona a la CIA, afirmando que “la CIA ha descrito la masacre como una de las peores del siglo XX, junto con las purgas soviéticas de las años 1930, los asesinatos en masa de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, y el baño de sangre Maoísta de la década de 1950”. Los artículos que he escrito sobre el tema se han publicado en Canadá, Gran Bretaña, los Países Bajos y en Indonesia, pero nunca en Estados Unidos (6).

Desde 1980 han aparecido algunas referencias ocasionales en Estados Unidos de la ayuda estadounidense a la nueva junta militar de Suharto después de cometida la masacre. Tim Weiner, por ejemplo, en su historia de la CIA habla de “500.000 dólares en suministros médicos… dando a entender que el ejército iba a vender la mercancía por dinero en efectivo” (7).

Estados Unido apoyó la masacre y tuvo parte activa en su estímulo. Como ya he dicho en otra parte, intelectuales estadounidenses que mantenían buenas relaciones con el Gobierno, como Guy Pauker y William Kintner, instaron a sus contactos en el ejército indonesio “para que dejasen la casa limpia, mediante la liquidación de los enemigos políticos y la guerrilla armada” (8).


Los Presidentes Johnson y Sukarno, Washington DC, enero de 1965.

Este apoyo no fue meramente retórico. En julio de 1965, dos meses antes del golpe de Estado, en los momentos en los que el Congreso pensaba que se había puesto fin a la ayuda estadounidense a Indonesia, Rockwell-Standard se aseguró un contrato para la entrega de doscientos aviones ligeros para el ejército de Indonesia en los próximos dos meses (9).

Según Bradley Simpson, el Gobierno de Estados Unidos también proporcionó a las Fuerzas Armadas de Indonesia una ayuda económica encubierta, armas procedentes de Tailandia y equipos de comunicación (10).

Un año antes, un Informe dirigido al Presidente Lyndon Johnson por parte del Secretario de Estado, Dean Rusk, el 17 de julio de 1964, dejaba clara la importancia de la ayuda militar a los elementos anticomunistas en el Ejército indonesio: “De nuestra ayuda a Indonesia… estamos satisfechos… aunque no se ayude militarmente a Indonesia. Sin embargo, esto nos permite mantener algún contacto con los elementos clave en Indonesia, que están interesados y son capaces de impedir el ascenso del comunismo. Creemos que esto es de vital importancia para todo el mundo libre” (11). 

Finalmente está el hecho, aunque todavía en disputa, divulgado por primera vez por la periodista Kathy Kadane en mayo de 1990, que en el trascurso de la masacre, el personal de la Embajada de Estados Unidos elaboró una lista con hasta 5.000 nombres de supuestos lídrees del PKI y se la pasó al Ejército indonesio. Un funcionario de la Embajada, Robert Martens, reconoció en The New York Times que habían pasado la lista de nombres”. Sin embargo, el Times optó por una historia más equilibrada, en la que el Embajador estadounidense Green rechaza la participación de la Embajada, calificando de basura los intentos de implicarla (12).
En la siguiente tabla, obtenida de Wikipedia, se recoge el número de muertes por asesinatos, masacres y por genocidio, ilustrando los crímenes cometidos por nuestros enemigos, como los de Pol Pot en Camboya, y los relacionados con nosotros mismos, como los de Suharto.

En miles
Asesinatos
Masacres
Genocidio
POL POT
486
160
383
SUHARTO
170
108
77,5

Este sesgo cultural está muy presente en nuestras cabezas, y lo más importante, en las cabezas de quienes gobiernan el mundo, que asumen, como es el caso de los británicos, que las acciones estadounidenses están “claramente dirigidas a otros beneficios… Donde otros sólo buscan el interés nacional, Estados Unidos intenta promover principios universales” (13). 

Aquellos que disienten en que se informe sobre estos hechos, sobre el papel de Estados Unidos en 1965, y que lo que quiero es destacar el hecho de que Estados Unidos es tan malo, o incluso mucho peor que cualquier otra potencia, ese no es mi propósito. En mi más reciente libro sobre asuntos políticos, The American Deep State, escribí que “yo creo en el excepcionalismo estadounidense, que tuvo un papel verdaderamente excepcional en una sustitución sin precedentes de regímenes autoritarios por gobiernos constitucionales limitados”. 

Pero el Gobierno estadounidense se ha convertido en un maníaco con una confianza arrogante en que todas sus intervenciones en el mundo son beneficiosas (14). En este libro intento explicar racionalmente el origen de esa manía. En este artículo me he propuesto que se empiece a reconocer la participación de Estados Unidos en el Holocausto de 1965.

Peter Dale Scott, ex diplomático canadiense, profesor de inglés en la Universidad de California, Berkeley. Su último libro The American Deep State: Wall Street, Big Oil, and the Attack on U.S. Democracy, publicado por Rowman & Littlefield. También es autor de Drugs Oil and War, The Road to 9/11, The War Conspiracy: JFK, 9/11, and the Deep Politics of War, y American War Machine: Deep Politics, the CIA Global Drug Connection and the Road to Afghanistan. Puede visitar su página web.

Notas:
1.- Presidente Obama: “Vamos a degradar y acabar finalmente con ISIS”. Blog de la Casa Blanca, 10 de septiembre de 2014.
2.- Noam Chomsky y Edward S. Herman, La conexión entre Washington y los fascismos del Tercer Mundo (Boston: South End Press, 1979), 208. Las más recientes estimaciones son discutidas por Robert Cribb, que establece una cifra “que podría haber sido de 200.000 o acercarse al millón” (Robert Cribb, “Problemas sin resolver en los asesinatos de Indonesia de 1965 a 1966” Asian Survey, Julio/Agosto 2002, 559).Wikipedia sugiere que actualmente hay un consenso en estimar las muertes en 500.000.
3.- Para más detalles, ver Nathaniel Mehr, Constructive Bloodbath in Indonesia: The United States, Great Britain and the Mass Killings of 1965-1966 (Nottingham, England: Spokesman Press, 2009), 49-53, 100.
4.- Instituto Internacional de Historia Social, “1965: El Holocausto olvidado de Indonesia”, acto conmemorativo de octubre de 2005. Habría que buscar una palabra para definir los asesinatos políticos en masa, un término análogo a genocidio, pero destacando explícitamente que se trata de cuestiones políticas. Actualmente no existe tal término. Propongo el término policidio ( asesinato de muchos), pero también uso el término Holocausto en estos otros artículos: la campaña de Stalin contra los kulaks también puede ser denominado un policidio, no un Holocausto. Las estimaciones sobre el número de muertes por la campaña de Stalin varían ampliamente, pero aún así parece que el objetivo principal eran las deportaciones y no con la intención de matarlos.
5.- Isabel Hilton, “Nuestro sangriento golpe de estado en Indonesia” The Guardian, 31 de julio de 2001. Cf. Matthew Jones, Conflicto y confrontación en el sudeste de Asia, 1961-1965: Gran Bretaña, Estados Unidos y la creación de Malasia (Cambridge: Cambridge University Press, 2002); Mehr, Un constructivo baño de sangre en Indonesia.
6. Mi artículo, “Estados Unidos y el derrocamiento de Sukarno, 1965-1967” fue oficialmente prohibido en la Indonesia de Suharto (Jonathon Green, Enciclopedia de la censura [Nueva York: Facts on File, 2005], 278).
7.- Tim Weiner, Legado de cenizas (Nueva York: Doubleday, 2007), 260.
8.- Guy J. Parker, “El papel de los militares en Indonesia”, en John H. Johnson, ed, El papel de los militares en los países subdesarrollados (Princeton, NJ: Princeton University Press, 1962)., 221-23; William Kintner y Joseph Kornfeder, La nueva frontera de la Guerra [Londres: Frederick Muller, 1963], pp 233, 237-8… Otros ejemplos en Peter Dale Scott, “Los Estados Unidos y el derrocamiento de Sukarno, 1965-1967”, Pacific Affairs, 58, Summer 1985, 239-264; Peter Dale Scott, “Exporting Military-Economic Development,” in Malcolm Caldwell, ed., “Diez años de terror militar en Indonesia” (Nottingham, Inglaterra: Portavoz Books, 1975), pp. 227-32.
9.- Las audiencias del Comité Church, p. 941; cf. p. 955.
10.- Armando Siahaan, ““Historian Claims West Backed Post-Coup Mass Killings in ’65,” Jakarta Globe, January 9, 2009,
11.- Catálogo trimestral de documentos desclasificados, 1982, 001 786 [Memo DOS para el presidente de 17 de julio, 1964; cursiva en el original].
12.- Michael Wines, “C.I.A. Tie Asserted in Indonesia Purge,” New York Times, July 12, 1990.
13.- Jessica T. Mathews, “El camino de Westfalia,” New York Review of Books, “19 de marzo de 2015.
14.- Peter Dale Scott, The American Deep State: Wall Street, Big Oil, and the Attack on U.S. Democracy (Lanham, MD: Rowman & Littlefield, 2014), 99, 139.
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