Posted
on 17 de marzo de 2022
Por Michael Roberts
Todo indica que
potencias económicas como Rusia y China deben ser domesticadas o aplastadas
para que las principales economías capitalistas pueden tener una nueva
oportunidad de vida. Esta es una perspectiva aterradora.
Una de mis tesis básicas sobre
el capitalismo moderno es que desde 2008, las principales economías
capitalistas han estado en lo que yo llamo una Gran Depresión. En mi libro del
2016, distingo entre lo que los economistas llaman recesiones o desplomes en la
producción, la inversión y el empleo; y depresiones.
Bajo el modo de producción
capitalista (es decir, producción con fines de lucro con apropiación del
trabajo humano (poder) por un pequeño grupo de propietarios de los medios de
producción), ha habido depresiones regulares y recurrentes cada 8-10 años desde
principios del siglo XIX.
Después de cada recesión, la
producción capitalista revive y se expande durante varios años, hasta volver a
caer en una nueva recesión.Sin embargo, las depresiones son diferentes. En
lugar de salir de una recesión, las economías capitalistas permanecen
deprimidas con un menor crecimiento de la producción, la inversión y el empleo
que antes durante un período bastante largo.
De la introducción de la Gran Depresión
Ha habido tres depresiones de
este tipo en el capitalismo: la primera fue a fines del siglo XIX en los EEUU y
Europa, y duró más o menos entre 1873 y 1897, dependiendo del país. Durante esa
larga depresión, hubo breves períodos de auge, pero también una sucesión de
recesiones. En general, el crecimiento de la producción y la inversión se
mantuvo mucho más débil que en el período de expansión anterior de 1850-73.
La segunda depresión fue la
llamada Gran Depresión que duró desde 1929-1941 (hasta la Segunda Guerra
Mundial) principalmente en los EEUU y Europa, pero también en Asia y América
del Sur.
La tercera depresión comenzó
después del colapso financiero global de 2007-8 y la subsiguiente Gran Recesión
de 2008-9. Esta depresión (así se definió) duró una década hasta 2019.
Entonces, parecía que las principales economías no solo estaban creciendo mucho
más lentamente que antes de 2007, sino que se dirigían a una caída total.
Luego llegó la caída con la pandemia de COVID y la economía
mundial sufrió una severa contracción.
Ahora, justo cuando las principales economías estaban saliendo,
tambaleándose, de la pandemia, el mundo ha sido golpeado nuevamente por el
conflicto entre Rusia y Ucrania y sus ramificaciones en el crecimiento
económico, el comercio, la inflación y el medio ambiente.
Las contradicciones en el modo
de producción capitalista se han intensificado en el siglo XXI. Ahora hay tres
componentes. Está lo económico: con una crisis financiera mundial de
proporciones sin precedentes (que se produjo en 2007-8) seguida de la Gran Recesión
de 2008-9 (la mayor recesión económica desde la década de 1930).
Luego está el ambiental, con la
pandemia de COVID. Tal como han explicado los científicos esta es la resultante
del rapaz impulso del capitalismo por ganancias que condujo a una urbanización
descontrolada, la explotación de energía y minerales, junto con la agricultura
industrial. Esto finalmente produjo la liberación de patógenos peligrosos que
antes estaban encerrados en animales que habitaban regiones remotas durante
miles de años.
Estos patógenos ahora se han
instalados en los animales de granja y posiblemente laboratorios con resultados
devastadores.
Tampoco hay que olvidar la inminente pesadilla del calentamiento
global que ya cae sobre los pobres y vulnerables a nivel mundial.
En tercer lugar, existe la contradicción geopolítica como consecuencia de la lucha por las ganancias entre los capitalistas en este período económico deprimido. Se ha intensificado la competencia entre las potencias imperialistas (G7 plus) y algunas economías que han resistido las pujas del bloque imperialista, como Rusia y China.
Entonces, en el siglo XXI; desde
Irak hasta Afganistán, hasta Yemen y Ucrania, los conflictos geopolíticos se
conducen cada vez más a través de la guerra. Y la gran batalla entre EEUU y
China/Taiwán se acerca.
La Larga Depresión del siglo XXI
puede haber comenzado en 2009, pero las fuerzas económicas que la causaron ya
estaban en marcha desde 1997 en adelante. Fue entonces cuando la tasa promedio
de ganancia sobre el capital en las principales economías capitalistas comenzó
a caer y, a pesar de algunos pequeños estallidos de recuperación
(principalmente impulsados por recesiones económicas y enormes inyecciones de
crédito), la rentabilidad del capital permanece cerca de mínimos históricos.
Las ganancias impulsan la
inversión en el capitalismo; por lo que la caída y la baja rentabilidad ha
llevado a un lento crecimiento de la inversión productiva. En cambio, las
instituciones capitalistas han especulado cada vez más con activos financieros
en el mundo de fantasía de los mercados de acciones, bonos y criptomonedas. Y
el bloque imperialista busca cada vez más compensar la debilidad del ‘norte
global’ explotando aún más el ‘sur global’.
Hasta ahora, hay pocas señales que el capitalismo pueda salir de
esta Larga Depresión, incluso si se resuelve el actual desastre en Ucrania.
Para poner fin a la depresión se requeriría una limpieza del sistema económico
a través de una recesión que liquide a las empresas zombis que reducen la
rentabilidad y el crecimiento de la productividad y aumentan la carga de la
deuda.
Además, todo indica que potencias económicas como Rusia y China deben ser domesticadas o aplastadas para que las principales economías capitalistas pueden tener una nueva oportunidad de vida. Esta es una perspectiva aterradora.
La única esperanza de escapar
del impacto de la Larga Depresión, y de más guerras, es la llegada al poder de
gobiernos socialistas democráticos cimentados en el pueblo trabajador, que
puedan poner fin a las crisis económicas; revertir los desastres ambientales; y
lograr un desarrollo pacífico de la sociedad humana.
Michael Roberts, economista marxista británico
Fuente: Observatorio de la crisis
https://kaosenlared.net/las-tres-contradicciones-de-la-gran-depresion/
No hay comentarios:
Publicar un comentario