Hay una escena que debería estar grabada en la memoria colectiva latinoamericana, pero que curiosamente no aparece en nuestros libros de texto: Nelson Rockefeller, uno de los hombres más poderosos de Estados Unidos, recorriendo América Latina en 1969 como quien inspecciona una plantación. No venía a admirar nuestras pirámides o a bailar salsa. Venía a diagnosticar un problema de seguridad nacional: la Iglesia Católica se había vuelto peligrosamente independiente.
En su informe final al presidente Nixon, Rockefeller escribió algo que debería
helar la sangre de cualquier católico latinoamericano: la Iglesia ya no era un
aliado confiable porque era "susceptible de sufrir una penetración
subversiva". Traducción sin eufemismos: los curas estaban predicando
justicia social en lugar de justificar el capitalismo, y eso era inaceptable.
Su recomendación fue quirúrgica y brutal: había que reemplazar a los católicos
latinoamericanos por "otro tipo de cristianos". No cristianos
mejores, ni más santos, ni más cercanos a Cristo. Simplemente, cristianos más
útiles para Washington. Cristianos que predicaran prosperidad individual en
lugar de liberación colectiva. Cristianos que vieran el cielo en dólares y la
salvación en el "sueño americano".
Y así comenzó la mayor operación de ingeniería religiosa de la historia
moderna.
La Doctrina Monroe con Biblia: El Origen de una Conquista Espiritual
Para entender esto, tenemos que retroceder al siglo XIX. Estados Unidos acababa
de salir de su Guerra de Secesión con un problema delicioso: demasiada
producción industrial y ningún lugar donde venderla. América Latina, recién
independizada de España y Portugal, era el mercado perfecto. Pero había un
obstáculo cultural masivo: éramos católicos hasta los huesos, y la Iglesia
Católica tenía una lealtad que no pasaba por Washington.
Aquí está la genialidad diabólica del plan: no podías simplemente invadir con
marines (aunque eso también se hizo, pregúntenle a Nicaragua, Guatemala,
República Dominicana...). Necesitabas conquistar mentes y corazones.
Necesitabas que los latinoamericanos quisieran ser como los estadounidenses,
que desearan su modelo de vida, que anhelaran su sistema económico.
¿Y qué mejor vehículo que la religión?
Los primeros misioneros protestantes que llegaron a América Latina en la
segunda mitad del siglo XIX no venían solos. Venían con las compañías
comerciales. Literalmente. United Fruit Company y las iglesias bautistas eran
socios estratégicos. Los misioneros abrían las mentes, las compañías abrían los
mercados. Era una operación coordinada de colonización comercial-espiritual.
En 1916, el Congreso de Panamá marcó un punto de inflexión. Las iglesias
norteamericanas desarrollaron una agenda sistemática y agresiva para
"evangelizar" (léase: americanizar) América Latina. No era
coincidencia que esto ocurriera justo cuando Estados Unidos consolidaba su
dominio sobre el Canal de Panamá, la arteria vital del comercio hemisférico.
Piénsenlo así: Si la Doctrina Monroe de 1823 declaró "América para los
americanos" (que siempre significó "América para los estadounidenses"),
el Congreso de Panamá de 1916 añadió el corolario espiritual: "Y las almas
latinoamericanas para las iglesias estadounidenses".
Guerra Fría, Teología de la Liberación y el Pánico en Washington
Avancemos rápido a los años 60. América Latina está hirviendo. Cuba ha caído en
manos comunistas. Che Guevara está en Bolivia. Y lo más aterrador para
Washington: los curas católicos se están volviendo revolucionarios.
La Teología de la Liberación no era simplemente un movimiento religioso; era
una bomba ideológica en el corazón del sistema. Sacerdotes como Camilo Torres
en Colombia cogían las armas. Obispos como Helder Câmara en Brasil declaraban
que "cuando doy de comer a un pobre, me llaman santo; cuando pregunto por
qué el pobre no tiene comida, me llaman comunista". Monseñor Romero en El
Salvador estaba a punto de convertirse en mártir por denunciar a los
escuadrones de la muerte financiados por Estados Unidos.
La Iglesia Católica, durante siglos aliada de los poderosos, se había puesto
del lado de los pobres. Y eso era un peligro existencial para el modelo
capitalista estadounidense.
Entra Nelson Rockefeller con su diagnóstico de 1969. El Congreso estadounidense
respondió con rapidez militar: aprobaron millones de dólares para el envío
masivo de misioneros evangélicos y pentecostales. No iban armados con fusiles
(esos se los dejaban a los golpistas militares que la CIA también financiaba).
Iban armados con algo más penetrante: la promesa de que Dios quiere que seas
rico.
El Documento de Santa Fe: La Guerra Santa Anticomunista
Si el Informe Rockefeller fue el diagnóstico, el Documento de Santa Fe I de
1980 fue la declaración de guerra. Elaborado por el Comité de Santa Fe —un
grupo de halcones conservadores que asesorarían a Ronald Reagan— el texto es
explícito hasta la obscenidad.
Cito textualmente: las fuerzas marxistas-leninistas han utilizado a la Iglesia
Católica como "arma política contra la propiedad privada y el sistema
capitalista de producción".
Lean esa frase dos veces. No dicen que los comunistas atacan la religión. Dicen
que están usando la religión católica para atacar el capitalismo. La solución
era obvia: había que desplazar esa religión problemática con una religión más
dócil.
Y así, mientras Reagan financiaba a los Contras en Nicaragua y apoyaba
dictaduras sanguinarias en toda la región bajo la Doctrina de Seguridad
Nacional, simultáneamente se canalizaban fondos a través de organizaciones
"cristianas" para inundar América Latina de iglesias pentecostales
que predicaban un evangelio muy conveniente: tu salvación es personal, no
colectiva; tu prosperidad depende de tu fe, no de la justicia social; y el
comunismo es el demonio encarnado.
Era brillante. Diabolicamente brillante.
La CIA: Espías con Biblias
Aquí es donde la historia se vuelve verdaderamente escalofriante. Documentos
desclasificados —esos que el gobierno estadounidense se ve obligado a liberar
décadas después— revelan que la CIA implementó una estrategia sistemática de
infiltración religiosa durante los años 70 y 80.
No estoy hablando de teorías conspirativas. Estoy hablando de operaciones
documentadas donde la CIA promovió activamente el crecimiento de iglesias
pentecostales conservadoras como parte de su guerra contra los movimientos
sociales de izquierda.
La lógica era simple y efectiva: Las iglesias pentecostales predican salvación
individual, no transformación social. Enseñan que el sufrimiento terrenal es
prueba de fe, no consecuencia de injusticia estructural. Dicen que debes orar
por tus enemigos, no organizarte contra ellos. Y sobre todo, presentan el
capitalismo como el sistema económico más compatible con el cristianismo.
Estas iglesias se convirtieron en lo que los analistas llaman una "tupida
red de contactos". Pastores que reportaban sobre movimientos sociales en
sus comunidades. Congregaciones que servían como bases para candidatos
pro-estadounidenses. Y en los casos más oscuros —Bolivia con Evo Morales,
Brasil con Dilma Rousseff— hay evidencias inquietantes de que estas redes
religiosas participaron activamente en desestabilizar gobiernos progresistas.
La estructura horizontal de estas iglesias pentecostales —sin la jerarquía
centralizada de Roma— las hacía perfectas para este propósito. Podían crecer
como hongos después de la lluvia, llenando cada barrio pobre, cada favela, cada
pueblo olvidado por el Estado. Donde la Iglesia Católica tenía un cura para mil
feligreses, los pentecostales tenían diez pastores improvisados predicando en
garajes.
La Teología de la Prosperidad: El Evangelio según Wall Street
Pero el arma más devastadora no fue la infiltración. Fue la doctrina.
La Teología de la Prosperidad es el opio perfecto para el pueblo bajo el
capitalismo. Déjenme explicar por qué es tan peligrosamente efectiva.
Max Weber, el sociólogo alemán, escribió en 1905 sobre la relación entre la
ética protestante y el espíritu del capitalismo. Observó que el protestantismo
calvinista, con su doctrina de la predestinación, generaba una ansiedad
existencial: ¿estoy entre los elegidos de Dios? La respuesta práctica fue: si
prosperas en los negocios, es señal de que Dios te favorece.
La Teología de la Prosperidad toma esa idea, le inyecta esteroides y la
convierte en una máquina perfecta de legitimación capitalista. Ya no es que el
éxito económico puede ser señal del favor divino. Es que Dios quiere que seas
millonario, y si no lo eres, es porque tu fe es débil.
Escuchen a cualquier televangelista (esos predicadores con dientes perfectos y
jets privados): "¡Dios quiere bendecirte! ¡Planta tu semilla de fe!
[léase: dame dinero] ¡Y Dios te devolverá el ciento por uno!"
Es un negocio redondo, literalmente:
Los pobres dan su diezmo (a menudo el 10% o más de ingresos miserables)
El pastor se enriquece (jets privados, mansiones, Rolexes)
El pastor señala su riqueza como prueba de que el método funciona
Los pobres que siguen siendo pobres culpan su falta de fe, no el sistema. El
sistema capitalista queda intacto, santificado, bendecido.
Es genial en su perversidad. Convierte la pobreza de problema estructural en
defecto espiritual personal. Transforma la lucha de clases en deficiencia de
fe. Hace que el oprimido no culpe al opresor, sino a sí mismo.
Y todo esto viene empaquetado con la bandera estadounidense. Porque en estas
iglesias, el "sueño americano" no es una aspiración económica, es una
promesa divina. Estados Unidos no es simplemente una nación poderosa, es la
nación elegida por Dios. Su modelo de vida no es una opción cultural, es el
diseño celestial para la humanidad.
Comparen esto con la Teología de la Liberación católica que decía: "Dios
tiene una opción preferencial por los pobres. El sistema que genera pobreza es
pecado estructural. Debemos transformar las estructuras injustas."
¿Ven por qué Washington entró en pánico?
Capitol Ministries: Los Misioneros del Poder
Ahora veamos cómo opera esto en el siglo XXI, porque se ha vuelto más
sofisticado y aterrador.
Ralph Drollinger es un nombre que pocos conocen, pero su influencia es
monstruosa. Exjugador de baloncesto convertido en predicador, fundó Capitol
Ministries con una misión específica: evangelizar a los líderes políticos para
que legislen según principios bíblicos literales.
Y cuando digo literales, hablo en serio. Drollinger cree que:
El feminismo es "la primera mentira de Satanás"
La inmigración debe ser restringida porque "las naciones tienen fronteras
ordenadas por Dios"
El ambientalismo radical es "paganismo verde"
Las mujeres no deberían tener roles de autoridad sobre hombres
Este hombre fue mentor espiritual de Mike Pence, Mike Pompeo y Ben Carson
durante la administración Trump. Tenía estudios bíblicos semanales en la Casa
Blanca. No era un capellán inofensivo; era un ingeniero ideológico.
Pero aquí está la parte latinoamericana de la historia: Capitol Ministries ha
abierto sedes en los parlamentos de México, Honduras, Brasil, Perú, Guatemala,
Costa Rica, Chile y más. No se esconden. Van directamente a las cámaras
legislativas y ofrecen "estudios bíblicos" a diputados y senadores.
¿El resultado? Una alineación ideológica continental. Legisladores en Guatemala
votando exactamente como legisladores en Texas. Políticos hondureños
defendiendo las mismas posiciones que congresistas republicanos
estadounidenses. No porque sean aliados políticos, sino porque son
"hermanos en Cristo" recibiendo la misma doctrina.
En Honduras, bajo Juan Orlando Hernández (presidente acusado de narcotráfico,
por cierto), Capitol Ministries inauguró estudios bíblicos en el Congreso y el
gabinete. ¿Coincidencia que Honduras moviera su embajada en Israel a Jerusalén,
replicando la decisión de Trump? ¿Casualidad que implementaran políticas
migratorias brutales alineadas con Washington?
No. Es coordinación religiosa traducida en lealtad geopolítica.
La Nueva Reforma Apostólica: Conquistando las Siete Montañas
Si Capitol Ministries es la élite, la Nueva Reforma Apostólica (NAR por sus
siglas en inglés) es el movimiento de masas. Y es, sin exageración, uno de los
fenómenos religiosos más peligrosos de nuestro tiempo.
La NAR promueve el "Mandato de las Siete Montañas": la idea de que
los cristianos (de su tipo específico de cristianismo) deben conquistar y
dominar siete esferas de la sociedad:
Familia (oposición al matrimonio igualitario, control sobre educación sexual)
Religión (dominio sobre otras denominaciones)
Gobierno (teocracia apenas disfrazada)
Artes (censura de contenido "inmoral")
Negocios (capitalismo santificado)
Educación (creacionismo, revisión histórica)
Medios (control de narrativas)
Esto no es cristianismo. Es fascismo cristiano. Es la idea de que una
interpretación específica del cristianismo debe dominar cada aspecto de la vida
pública y privada.
Y funcionó en Estados Unidos. La NAR fue fundamental para movilizar votantes
evangélicos detrás de Donald Trump, un hombre que difícilmente encarna valores
cristianos tradicionales. Pero no importaba, porque Trump prometió darles las
"montañas". Y lo hizo: jueces conservadores en la Corte Suprema,
prohibición del aborto, políticas anti-LGBT+, todo empaquetado como
"victoria cristiana".
Ahora están exportando ese modelo a América Latina con una eficacia aterradora.
Brasil: El Laboratorio Perfecto
Si quieren ver el futuro distópico de esta estrategia, miren Brasil.
Brasil es el mayor país católico del mundo. O lo era. Ahora, más del 30% de su
población es evangélica, y ese porcentaje crece exponencialmente. La Iglesia
Universal del Reino de Dios (IURD) y la Asamblea de Dios no son solo
instituciones religiosas; son imperios mediáticos, económicos y políticos.
La IURD es dueña de Rede Record, la segunda mayor cadena de televisión del
país. Imaginen eso: una iglesia que controla noticiarios, novelas, programas de
entretenimiento, moldeando la opinión pública de millones. No predican en
púlpitos; predican en prime time.
Jair Bolsonaro, ese personaje que dijo que "la dictadura brasileña erró al
torturar y no matar", llegó al poder con el apoyo masivo de estas
iglesias. Su lema "Brasil por encima de todo, Dios por encima de
todos" no era retórica vacía. Fue una declaración de intenciones
teocráticas.
Bolsonaro declaró que "el Estado es cristiano" y que "las
minorías deben inclinarse ante las mayorías". Nombró pastores evangélicos
en posiciones clave. Desmanteló protecciones ambientales (bendecido por predicadores
que llaman al ambientalismo "paganismo"). Atacó sistemáticamente a
pueblos indígenas (ignorando completamente el Evangelio que dice amar al
prójimo).
Y todo con la Biblia en una mano y la pistola en la otra.
El modelo funcionó tan bien que se replicó. Guatemala eligió a Alejandro
Giammattei con apoyo evangélico masivo. Costa Rica casi elige a un pastor
evangélico como presidente. Perú tiene bancadas evangélicas poderosas. Colombia
tiene iglesias megaconservadoras influenciando política pública.
La Analogía del Caballo de Troya (Pero al Revés)
Aquí está la ironía histórica más amarga: Estados Unidos está usando la misma
estrategia que España usó para conquistarnos hace 500 años, solo que al revés.
Cuando los españoles llegaron, usaron el catolicismo para destruir nuestras
religiones indígenas, justificar la esclavitud y consolidar el control
colonial. La cruz llegó con la espada. Los sacerdotes bendecían las masacres.
La Iglesia Católica fue cómplice de genocidio.
Pero la Iglesia Católica, con todos sus pecados históricos, eventualmente
produjo figuras como Bartolomé de las Casas, que denunció la barbarie. Produjo
la Teología de la Liberación, que se puso del lado de los oprimidos. Produjo a
Monseñor Romero, asesinado por decir la verdad.
Entonces Estados Unidos decidió que esa Iglesia era peligrosa y había que
reemplazarla.
El nuevo evangelio pentecostal llegó no con espadas, sino con sonrisas, con
músicos de rock cristiano, con predicadores carismáticos, con promesas de
prosperidad. Llegó con ayuda humanitaria después de terremotos y huracanes
(mientras la CIA desestabilizaba gobiernos en las sombras). Llegó como
liberación de la "religión tradicional aburrida".
Y conquistó. Barrio por barrio. Alma por alma. Voto por voto.
La Trampa Perfecta: Colonización que se Siente como Salvación
Lo más diabólico de esta operación es que las víctimas la celebran. La gente
que está siendo colonizada ideológicamente cree que está siendo salvada
espiritualmente.
Piensen en la genialidad perversa de esto:
Un campesino salvadoreño que vota por políticas que benefician a corporaciones
estadounidenses cree que está votando "cristiano"
Una madre hondureña que apoya leyes migratorias brutales cree que está
defendiendo "valores familiares"
Un joven brasileño que se opone a derechos LGBT+ cree que está
"protegiendo la sociedad"
Todos ellos, sin saberlo, están ejecutando la agenda geopolítica de Washington
Y lo hacen voluntariamente. Alegremente. Con himnos de alabanza.
No necesitas marines cuando tienes pastores. No necesitas golpes de Estado
cuando puedes ganar elecciones democráticas con votos evangélicos organizados.
No necesitas dictaduras militares cuando puedes tener democracias teocráticas
que legislan exactamente lo que quieres.
Es colonización 2.0. Actualizada para el siglo XXI. Y es muchísimo más efectiva
que cualquier intervención militar porque las víctimas defienden a sus
colonizadores pensando que defienden a Dios.
El Costo: Almas Vendidas, Naciones Hipotecadas
Entonces, ¿cuál es el resultado neto de todo esto?
Culturalmente: Hemos reemplazado siglos de identidad católica mestiza con un
protestantismo anglosajón que nos enseña a despreciar nuestras propias raíces
Políticamente: Hemos entregado nuestra soberanía legislativa a organizaciones
extranjeras que coordinan nuestras leyes con las de Washington
Económicamente: Hemos santificado un sistema capitalista que nos mantiene como
proveedores de materias primas y mano de obra barata
Espiritualmente: Hemos convertido la fe en un mecanismo de control social donde
Dios quiere que seas pobre y obediente (a pesar de que te prometen prosperidad)
Y lo peor: hemos criminalizado la compasión cristiana genuina.
Porque cuando la Iglesia Católica, con todos sus defectos, decía "den de
comer al hambriento, den de beber al sediento, acojan al extranjero",
estaba siendo fiel al Evangelio. Cuando Monseñor Romero decía "cese la
represión", estaba siendo profeta.
Pero el nuevo evangelio dice: "El pobre es pobre porque le falta fe. El
inmigrante es invasor. El ambientalista es pagano. El que cuestiona el sistema
es comunista. Y todos ellos son enemigos de Dios."
Conclusión: Conquistados por Partida Doble América Latina ha sido conquistada.
La identidad hispanoamericana fue un modelo católico, donde se buscó el
mestizaje con el nativo originario, donde se prohibió la esclavitud de nativos.
Donde nacimos como un proyecto histórico universal. Fue un encuentro y una
evolución violenta, es vedad.
La Iglesia Católica siempre fue de contrastes, sin embargo, la dignidad humana
siempre fue la prioridad y en el siglo XX y XXI esa solidaridad católica con
los más necesitados incomodó a Washington.
Llegaron los "cristianos" nos llegaron con sonrisas, biblias y dólares.
Nos están imponiendo el evangelicalismo estadounidense para destruir nuestra
autonomía y justificar nuestra subordinación. Y la mayoría ni siquiera se da
cuenta.
Esta es la victoria perfecta: una conquista que la víctima agradece.
Cuando Nelson Rockefeller recomendó en 1969 que había que reemplazar a los
católicos latinoamericanos por "otro tipo de cristianos", no estaba
proponiendo una campaña de evangelización. Estaba proponiendo una operación de
dominación cultural disfrazada de misión espiritual.
Y funcionó. Dios mío, cómo funcionó.
Hoy, millones de latinoamericanos oran en iglesias fundadas con dinero de
Washington, votan según directivas coordinadas desde think tanks de Virginia, y
creen que el modelo estadounidense de capitalismo salvaje es el diseño divino
para la humanidad.
La religión no es el opio del pueblo. En manos de un imperio, es algo mucho más
peligroso: es el imperio mismo, inoculado directamente en el alma, donde
ninguna revolución puede alcanzarlo.
Y mientras tanto, los televangelistas vuelan en jets privados, los políticos
evangélicos legislan contra los pobres que dicen representar, y Capitol
Ministries abre una nueva sede en otro parlamento latinoamericano.
Amén, dice el conquistado. Aleluya, responde el conquistador.
Y el Dios verdadero —ese que dijo "bienaventurados los pobres" y que
expulsó a los mercaderes del templo— observa en silencio esta profanación de Su
nombre para propósitos imperiales.
La pregunta que nos queda es devastadora: ¿Cuándo despertaremos de este trance
colectivo? ¿O ya es demasiado tarde?
Para profundizar en cómo la fe verdadera ha sido manipulada a través de la
historia, te invitamos a visitar nuestro canal: https://www.youtube.com/@Historia_Del_Cristianismo
Porque conocer la historia es el primer paso para no repetirla. Y conocer la verdad,
como dijo Cristo, nos hará libres. Incluso si esa verdad duele como el
infierno.
Referencias Bibliográficas
• Flores Borda, G. (2022). “¿Jehová en campaña?” Algunas coincidencias en torno
al uso de la religión evangélica durante las campañas políticas de los Estados
Unidos y Latinoamérica. Discursos del Sur, (9).
• Gorraiz López, G. (2019). Francisco, la CIA y las Iglesias Evangélicas en
América Latina. América Latina en Movimiento.
• Pastor Gómez, M. L. (2018). El evangelismo en América Latina, un poder
creciente. El caso de Brasil. Documento de Análisis 42/2018. Instituto Español
de Estudios Estratégicos (IEEE).
• Pozzi, P. A. (2007). Estados Unidos: la república teocrática. XI Jornadas
Interescuelas/Departamentos de Historia. Universidad de Tucumán.
• Rockefeller, N. A. (1969). The Rockefeller Report on the Americas.
• Segnini, G., & Cordero, M. (2019). Líderes evangélicos amparados por la
Casa Blanca exportan agenda fundamentalista a América Latina. Centro
Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP).
• Wikipedia. (s.f.). Evangelicalismo. Wikipedia, la enciclopedia libre.
• Wisconsin Watch. (2024). La génesis del nacionalismo cristiano: cómo la
derecha religiosa llegó a influir en las elecciones de 2024. #JehovaDios #EVA #evangélicas #Lutero #latinoamerica
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