jueves, 3 de enero de 2019

EL MIEDO A LA CIUDADANÍA EVITA SACAR A LOS FISCALES



En pasados escritos decíamos que en nuestro estudio “El Estado en el Perú Debe Ser Para Todos” (en el tomo II en su Epílogo -parte final del libro, páginas 231 a 234) se buscaba que estos procesos investigatorios sobre la corrupción partieran del poder ejecutivo, debiendo ser dirigidos por el propio presidente de la república que, en ese momento era Pedro Pablo Kuczynski; tal como sucedió con la primera mafia de los 90 en que la dirección de las investigaciones estuvieron a cargo del Presidente Transitorio Constitucional Valentín Paniagua, y fueron los procuradores quienes en tiempos sumarios, hicieron las denuncias siguiendo los debidos procesos judiciales.
Este accionar por primera vez hizo posible apresar a cientos de funcionarios civiles y militares de los poderes públicos, del poder judicial, ministerio público, los del JNE y de empresas y personas del sector privado.
Sin embargo, en la segunda ola delictiva que corrió a cargo de las empresas brasileras, el poder ejecutivo presidido por Pedro Pablo Kuczynski, no tomó la iniciativa que Paniagua si la asumió ante la mafia de los 90. Esta omisión ha retrasado las acciones y se ha esperado que sean los propios brasileros – autoridades judiciales y los propios funcionarios de Odebrecht – los que se allanan a entregar al ministerio público del Perú las informaciones de detalle sobre los sobornos y los costos engañosos de las obras realizadas.
Para ello se viene dando los últimos toques a un acuerdo peruano/brasilero de colaboración. Siendo los fiscales Rafael Vela y Domingo Pérez quienes a nombre de ministerio público tendrán todas las prerrogativas de interrogar, conocer y recibir las informaciones respectivas sobre los actos de corrupción perpetrados por la empresa Odebrecht; llegar a un acuerdo representa un trabajo arduo y de mucha importancia, porque ello permite revelar la identidad de los funcionarios públicos y miembros de los partidos políticos peruanos en que circunstancia accedieron a los sobornos y a las colaboraciones ilícitas.
La fecha señalada sería el 11 de enero del nuevo año 2019, donde los fiscales peruanos serán receptores de todos los presuntos delitos y de las participaciones de lo peruanos que accedieron al recibir prebendas de las empresas brasileras. Esta información ha sido tomada como que sin los brasileros no habría de conocer quienes eran los peruanos infractores del arrebato de los fondos del erario público; este sólo hecho no era bienvenido para altos dirigentes en especial de los partidos políticos. Su rechazo llegó a impugnar la calidad de los fiscales conocedores de los delitos producidos.
Como siempre ha ocurrido, a cuento de que las autoridades judiciales no pierdan el carácter basado en el principio de sujeción, como si éstas fueran las fuerzas armadas donde prima la verticalidad en la autoridad, esto no juega ni es comparable con el accionar de los organismos de justicia.
Claro está que un capitán no puede desobedecer a su general en jefe, ni actuar bajo la órbita de un juez o fiscal. Son situaciones que determinados peruanos -civiles y militares- aún les cuesta entender. El fiscal de la nación no es el comandante general del ejército, la marina o de la aviación, sus fiscales o jueces como se ha dicho tienen autonomía para el ejercicio de sus funciones jurisdiccionales. Es evidente que el discutido encargado de la Fiscalía de la Nación no actuó de acuerdo a ley y al sentido común de fácil comprensión; empero este fiscal de la nación Pedro Chavarry no es un auténtico fiscal, su comportamiento es de un político que obedece a los intereses del fujialanismo.
Chavarry creyó en que él era un monarca blindado por una corte de indeseables notables, que en su conjunto no se daban cuenta, ni menos a su entender se proyectan en concepciones morales y legales, siempre acostumbrados a los escondidos intereses, no pueden pensar que nuestro país ya no es como del oncenio de Leguía, la verticalidad de Benavides, el ochenio de Odría, el Perú de los noventa con el autócrata de Fujimori y su corte de defraudadores manipuladas por Montesinos y Hermoza Ríos. Asimismo, a los aventureros de Toledo y Ollanta, y los PPK y García Pérez que son ladinos y comerciantes de negocios de vieja data y que preguntan cuál es la mía.
Felizmente hoy los peruanos reaccionan y salen a las calles a postergar, y  tienen en este momento un Ejecutivo que lidera y no reprime, y aun cuando pudiera existir la represión, los ciudadanos no corren. La protesta no la ven dura, todavía creen que bastaría como antes un balconazo de Alan García y todo se paraliza. Los que apenas hace 24 horas apoyaban la decisión del discutido Pedro “ChaBarry”, donde la señora Keiko Fujimori pedía a su mayoría congresal evitar la emergencia del ministerio público. Ahorita nomás esta dama  manifiesta que es necesaria la medida de emergencia.
El inefable Pedro Chavarry ha sido el primero ¿asustado tal vez? Y ante el miedo de sus fiscales reemplazantes de Lava jato que declinan la orden del encargado de la fiscalía de la nación, se emite una resolución que repone a los fiscales Rafael Vela y Domingo Pérez.
Finalmente, el Presidente Vizcarra llega al congreso y entrega el proyecto de ley para declarar en emergencia el Ministerio Público, porque el fiscal Chavarry no ha sido una persona con ética y juega a favor de los mafiosos consagrados y de los novatos que aparecen como colita de la segunda ola de la corrupción.  
Atentamente,
Fernando Arce Meza                              Surco, 2 de enero del 2019


martes, 1 de enero de 2019

PERÚ 2019: NUESTROS RETOS Y POSIBILIDADES


Crisis Republicana

01-01-2019

Finalmente concluyó el 2018 sin que la izquierda y el movimiento popular pudieran concretar su base de recuperación, que se alzara como una luz en mayo del 2017, cuando Flor de María González asumiera la conducción del PC. Su deceso, ocurrido en noviembre pasado, a solo 18 meses de su elección, dejó un inmenso vacío que difícilmente será llenado en poco tiempo. Por ahora, lo que cabe es levantar muy en alto sus banderas, esas que partieron desde su corazón, en dirección al infinito.

Los acontecimientos que asoman en el año que se inicia, estarán por cierto signados por dos acontecimientos de la historia: el centenario de la conquista de la Jornada de 8 horas, en enero de 1919; y el 60 aniversario de la Revolución Cubana, gesta de innegable trascendencia universal que incidió decisivamente en el destino de los pueblos de nuestro continente.

El primero de estos fenómenos fue la expresión de la aguerrida lucha obrera contra la política opresora de la clase dominante. Y fue posible en buena medida gracias a que el anarquismo fue desplazado de la conciencia de los trabajadores por los principios básicos del sindicalismo de clase, derivados de las enseñanzas de José Carlos Mariátegui. La victoria de Cuba, en 1959 fue un episodio excepcional que dejó invalorables experiencias y lecciones a nuestros pueblos, y que se proyecta en el plano mundial como un estandarte de combate para millones de personas en todos los países.

El 2019, deberá confirmar duda los avances logrados por nuestro país en la lucha contra la corrupción. El Perú está llamado a recuperar su dignidad, envilecida por las décadas de corrupción y violencia en las que lo dejara postrado la dictadura fujimorista y los regímenes neo liberales que le sucedieron. Y es que es claro que el ”modelo” económico impuesto al país a partir de 1977, pero sobre todo desde 1990, quebró la economía nacional pese a todos los “cantos de victoria” de los economistas al servicio del Imperio.

El aparato productivo nacional luce destruido; el sector estatal de la economía, no funciona; la “libre empresa” y el “libre mercado” imponen reglas brutales que agigantan las brechas sociales; y el atraso, sobre todo en las zonas rurales, incrementa los índices de pobreza. Hoy, el Perú ha perdido el carácter de país industrializado, y ha retornado a su antigua condición de productor de materias primas en provecho de las grandes corporaciones. El “extractivismo” se ha convertido en práctica dominante, pese a que las empresas mineras que lo exigen deterioran el medio ambiente y aniquilan la bio diversidad.

En este marco general, la lucha contra el Neo Liberalismo se perfila como la principal batalla que deberá encarar nuestro pueblo a lo largo del año que se inicia. Como parte de ella, se plantea la imperiosa necesidad de forjar una nueva Carta Magna, que supla a la irrita “Constitución” aprobada en 1993, entre gallos y medianoche.
Para lograr tal propósito, urge ganar la conciencia de las grandes masas y la opinión ciudadana, aun afectada por la ofensiva ideo-política de la “Prensa Grande”, instrumento servil del Imperio y el Gran Capital. Eso será posible, articulando un debate en torno a lo que buscamos –las fuerzas progresistas- como el futuro del Perú inmediato: Una economía plural con un sector privado, otro social y un tercero estatal localizado en los sectores estratégicos de la vida nacional. Un país capaz de recuperar sus riquezas básicas, integrado y pluri cultural que incluya a todos los sectores y segmentos de la vida nacional. Una democracia verdadera y participativa, que asegure los derechos ciudadanos al control y a la fiscalización de los resortes del Poder. Una economía al servicio de los más necesitados y empresas nacionales que garanticen los recursos que la realidad impone. Un parlamento auténtico que represente la voluntad de los peruanos y Poderes del Estado que no enajenen la representación nacional. Un respeto escrupuloso a los derechos laborales de los trabajadores, campesinos y mujeres y una atención preferencial a la infancia. Una política exterior independiente y soberana que respete los principios de la No Intervención y la Libre Determinación de los Pueblos y practique la solidaridad activa con los países hermanos.

Sólo en la medida que logremos ganar para ese concierto a las mayorías nacionales, será provechoso convocar una Asamblea Constituyente que garantice una Carta Fundamental presta a asegurar tales lineamientos. Con los procedimientos electorales hoy vigentes, la posibilidades que eso ocurra, son simplemente mínimas.
El tema de los derechos laborales de los trabajadores requiere particular atención. Es claro que la preocupación principal de los empresarios liderados por la CONFIEP será siempre parapetarse en el Estado para obligar al gobierno a defender sus privilegios. Esto, en el caso concreto, funciona a partir de una realidad especifica: el más conocido representante de la CONFIEP y próspero empresario minero -Roque Benavides- es, al mismo tiempo, caracterizado dirigente aprista, Accionará, entonces las presiones sobre el gobierno de Vizcarra, en función de los intereses partidistas del colectivo de Alan Garcia y la Mafia ligada a Keiko Fujimori que encarnan. El “argumento” de los Patronos es, como se sabe, el “alto costo” de sus planillas laborales.. Demandan, entonces, medidas que les “aligeren” sus compromisos económicos y sociales porque quisieran maximizar la ley de la ganancia: invertir lo menos posible y obtener los réditos mayores por sus inversiones. Alientan así la sobre explotación humana y buscan, parata efecto, contraponer en la mayor medida posible, a los trabajadores y el gobierno.

Y es claro que, en tal propósito, cuentan con la complicidad del Ministerio de Economía, cuyo titular de portafolio, responde a los intereses del FMI y el Banco Mundial; y con la complicidad del Banco Central de Reserva, cuyos principales funcionarios –Velarde, Rey y Chlimper-provienen de la misma matriz. Ello explica que busquen obsesivamente “aligerar” el monto de las planillas, “aliviar” los costos empresariales, disminuir los ingresos de los trabajadores, abaratar su despido, acortar sus vacaciones y afectar cada uno de sus derechos conquistados en largas y dolorosas batallas de clase.

El otro tema al que será indispensable hacerle frente está ligado al escenario exterior. La política imperial, no da puntada sin nudo. Otorga presuntas “facilidades” a cambio de tareas concretas vinculadas a los grandes intereses norteamericanos. Y hoy Estados Unidos busca empeñosamente “traer” la guerra del Medio Oriente a nuestro continente. Buscan agredir a Venezuela e invadir Nicaragua, para derribar a gobiernos “desafectos” de la política de Trump.

Esto obliga a los pueblos de nuestro continente a tensar fuerzas al máximo en defensa del Proceso Liberador Latinoamericano. La Cuba Socialista, la Venezuela Bolivariana, la Nicaragua Sandinista; son Estados Soberanos en los que nada tiene que hacer la bota yanqui. Si Estados Unidos se retira hoy de Siria y de Afganistan; no es porque haya “fracasado” en sus guerra allí, ni porque se haya persuadido de la necesidad de “salir” de esa región. Lo hace porque quiere trasladar el escenario de esa guerra, a nuestro continente. Hay que estar alertas, entonces y alzarla voz y el accionar solidario de modo permanente y constante. Como decía Mariátegui, el Internacionalismo, no es una palabra. Es un comportamiento sostenido, que nos hermana.

¿Podemos actuar hacia adelante? Sin duda, si. Contamos con un núcleo parlamentario que ha acumulado fuerza; con tres gobiernos regionales –Puno, Junín y Moquegua- que deberán dar muestra de eficiencia y honradez; con miles de dirigentes sindicales y populares; con centenares de colectivos y organizaciones; y con una caudal de experiencias que no se pueden subestimar. Con ellos, hay que unir al pueblo, organizar a las masas, elevar la conciencia política de la población y promover y alentar las luchas.

Tenemos, entonces, retos; pero también, posibilidades.

Gustavo Espinoza M. Colectivo de dirección de Nuestra Bandera. 



LAS IDEAS QUE CAMBIARON EL MUNDO


Ciencia, Libros 1 enero, 2019 Juan Carlos Cuevas


Daniel Farías y Juan Carlos Cuevas

CAPÍTULO 1: INTRODUCCIÓN

¿Cómo recordará la historia al siglo XX? Si una civilización alienígena viniera a la Tierra dentro de 30 siglos y repasara la historia de la humanidad para entender nuestras costumbres, ¿qué le llamaría la atención acerca del siglo pasado? No es fácil contestar a esta pregunta, especialmente cuando para nosotros el siglo XX es el siglo en el que crecimos. A bote pronto, uno diría que los hechos más destacables fueron las guerras mundiales, el holocausto, la guerra fría, las dictaduras latinoamericanas y otros conflictos internacionales. Ciertamente da la impresión de que el siglo XX fue muy sangriento, aunque en términos relativos no lo fue mucho más que otras épocas. El periodo de la Grecia Clásica fue también muy violento, pero lo recordamos sobre todo por el nacimiento de la filosofía, la literatura o el teatro. La época del Imperio Romano vivió numerosas guerras, pero la recordamos por el nacimiento del derecho moderno, la ingeniería civil o el latín. El Renacimiento tampoco fue un camino de rosas, pero es recordado en especial por el renacer de las artes (pintura, arquitectura, escultura, literatura, etc.).

Nosotros creemos que el siglo XX será recordado como el siglo de la ciencia, el siglo en que la ciencia avanzó más que en todo el resto de la historia de la humanidad y en el que se asentó como un pilar básico de nuestras sociedades. En general, todas las ciencias vivieron una edad de oro en el siglo pasado. La biología siempre recordará el siglo XX como aquel en el que se descubrió el ADN, la molécula de la vida, y en el que nació la ciencia de la genética. La geología jamás olvidará que la teoría de la tectónica de placas, que explica la estructura de la superficie de la Tierra, surgió en el siglo XX, en el que además se determinó por fin con precisión la edad de la Tierra. Pero creemos que es justo decir que el siglo XX fue el siglo de la física. Obviamente, como físicos profesionales, no podemos ser del todo objetivos, pero creemos que ninguna otra ciencia experimentó la revolución que sufrió la física en el siglo XX. Para sustanciar esta opinión, baste con recordar que antes del siglo XX no sabíamos nada sobre la estructura de la materia y, en particular, no sabíamos con certeza que los átomos existían y que éstos a su vez están hechos de partículas elementales, no sabíamos nada del poder enorme que guardan estos átomos en su interior (para hacer el bien y el mal), no sabíamos cómo funcionaba el Sol ni el resto de las estrellas del firmamento, no sabíamos si nuestra galaxia era la única que existía, o si había más, no sabíamos si el Universo había tenido un comienzo o cuál era su estructura global y tampoco sabíamos que se podían crear materiales artificiales que serían la base de nuestro actual sistema de comunicaciones y de generación de información y conocimiento. El siglo XX fue el siglo de la física no solo porque cambió nuestra visión del mundo, sino porque también cambió la vida de la gente en este planeta para siempre.

Nada hacía presagiar a finales del siglo XIX que la física jugaría un papel tan importante en el final del milenio pasado. La física era una ciencia ciertamente respetada y nombres como los de Galileo Galilei e Isaac Newton siempre estarán en el Olimpo de la ciencia y de la historia del pensamiento. El siglo XIX vivió la consolidación de la termodinámica, la rama de la física que se ocupa del intercambio de energía entre los cuerpos y que jugó un papel importante en las revoluciones industriales de la época. Ese siglo también fue testigo del nacimiento del electromagnetismo, la parte de la física que se encarga del estudio de los fenómenos eléctricos y magnéticos y que florecería a comienzos del siglo XX para convertirse en una pieza fundamental de toda la tecnología moderna. Sin embargo, a finales del XIX sólo había un puñado de físicos profesionales dispersos por algunos de los países más desarrollados de la época (fundamentalmente en Europa) y la física mostraba algunos síntomas de agotamiento y de falta de horizontes. Así, por ejemplo, el físico estadounidense de origen alemán Albert Michelson, autor de uno de los experimentos más importantes de la historia de la física y que aparecerá en el siguiente capítulo, predijo en 1894 que el fin de la física estaba cercano ya que todos los fundamentos básicos habían sido establecidos. Por su parte, cuando Max Planck, físico alemán y uno de los padres de la física cuántica, terminó sus estudios de educación secundaria allá por la década de 1870, su profesor de física le recomendó que no se dedicara a la física porque era una ciencia sin ningún futuro en la que casi todo estaba ya descubierto. Es probable que pocas veces en la historia alguien haya estado más equivocado. Efectivamente, en los últimos 15 años del siglo XIX se descubrieron las ondas electromagnéticas, el efecto fotoeléctrico, la radiactividad, los rayos X y la primera partícula elemental, el electrón. Estos descubrimientos y algunos otros a comienzos del siglo XX darían paso a dos de las revoluciones más importantes de la historia del pensamiento humano, las revoluciones protagonizadas por la teoría de la relatividad y por la mecánica cuántica.

La teoría de la relatividad y la mecánica cuántica son los dos pilares fundamentales sobre los que descansa la física moderna. Estas dos grandes teorías, que surgieron en las tres primeras décadas del siglo XX, comparten algunas cosas, pero también se diferencian notablemente en otras. Por un lado, ambas teorías son tremendamente radicales y rompieron en su momento con principios establecidos hacía siglos y que se creían intocables. Ambas teorías cambiaron, de una forma u otra, nuestra visión del mundo y nuestra percepción de la realidad. Ambas teorías son tremendamente exitosas y superan a diario innumerables pruebas experimentales y son la base de muchas ramas de la física, pero también del desarrollo de incontables aplicaciones prácticas, en especial la mecánica cuántica. También ambas teorías comparten el aura de ser un tanto misteriosas e inaccesibles pa­ra el gran público, una visión con la que no estamos de acuerdo y que esperamos ayudar a cambiar con este libro.

Por otra parte, ambas teorías tienen diferencias básicas. La primera está en su génesis. Mientras que la relatividad fue principalmente el producto de un solo hombre, Albert Einstein, el prototipo de genio, la mecánica cuántica surgió del esfuerzo colectivo de un grupo de físicos, todos ellos brillantes, que se complementaron mutuamente. Otra diferencia en su génesis es que, mientras que el desarrollo de la mecánica cuántica fue motivado por la dificultad de explicar numerosos experimentos, esto no ocurrió con la teoría de la relatividad, donde la motivación obedeció esencialmente al deseo de Einstein de construir una teoría armoniosa que unificara o generalizara conceptos ya conocidos. En este sentido, aunque la relatividad es para mucha gente el arquetipo de teoría física, esta teoría es, en realidad, una excepción, una anomalía dentro de la física moderna. Otra diferencia entre estas dos teorías es que, a pesar de su radicalidad y originalidad, la teoría de la relatividad aún se asienta sobre conceptos clásicos como el determinismo o el realismo, conceptos que abordaremos a su debido tiempo en este libro. En este sentido, la mecánica cuántica es, si cabe, aún más radical y acaba con el concepto de determinismo y proporciona una nueva visión de lo que entendemos por realidad. Estas diferencias son profundas y, en buena medida, son el motivo por el cual estas dos teorías aún existen por separado y no ha sido posible hasta el momento unificarlas en una sola teoría que explique todos los fenómenos de la naturaleza.

El objetivo de este libro es ayudar en la tarea de acercar las ideas básicas de la relatividad y de la mecánica cuántica al gran público. Estas teorías son la base de nuestra visión moderna del mundo y proporcionan las mejores respuestas que tenemos hasta el momento a algunas de las preguntas más básicas que la humanidad se ha formulado desde siempre. En este sentido, cree­mos que estas teorías deberían formar parte del bagaje intelec­tual de cualquier persona culta o simplemente curiosa. Contra­­riamente a lo que se piensa habitualmente, las ideas fundamentales de estas dos grandes teorías son relativamente ac­cesi­bles y, sobre todo, nos hablan de infinidad de cosas que suceden a nuestro alrededor y, por tanto, son de indudable interés. Como veremos en este libro, la relatividad y la mecánica cuántica permitieron finalmente dar respuesta a cuestiones muy profundas como la naturaleza del espacio y el tiempo, los constituyentes últimos de la materia, cómo funcionan los astros del cielo o cómo surgió el Universo. Pero también dieron respuesta a preguntas milenarias como por qué un metal conduce la electricidad y la madera no, por qué el vidrio es transparente, por qué el diamante es tan duro, y abrieron la puerta al diseño inteligente de materiales y dispositivos con los que ni siquiera éramos capaces de soñar.

La conexión entre ciencia básica y una ciencia más aplicada es algo que no está muy presente en los libros de divulgación y es, en nuestra humilde opinión, un error. Lo que hace especial a la física moderna, frente por ejemplo a la física de Newton en el siglo XVII, es su poder transformador de la vida cotidiana de la gente. Desgraciadamente, esta idea no es tan conocida por el gran público y, obviamente, solo puede ser culpa nuestra, de los profesionales de la física. Cada año en nuestra universidad organizamos visitas de institutos de educación secundaria para mostrarles la investigación que hacemos en nuestros departamentos y explicarles así en qué consiste el trabajo de un físico. En dichas visitas solemos hacer a los estudiantes la siguiente pregunta: ¿conocéis alguna aplicación de la mecánica cuántica? Este libro surge en parte del estupor que nos causa ver cómo, año tras año, ningún estudiante puede darnos ni siquiera un ejemplo, algo que, insistimos, no es culpa suya. Es entonces cuando les pedi­mos que saquen sus teléfonos móviles y se sorprenden cuando aprenden que llevan en su bolsillo un prodigio de tecnología cuántica que, entre otras cosas, implementa varias ideas que en su día merecieron cada una de ellas el premio Nobel de Física. Los estudiantes se sorprenden aún más cuando les contamos que se estima que aproximadamente el 30% del PIB (producto interior bruto) de Estados Unidos es consecuencia directa de aplicacio­nes de la mecánica cuántica (más sobre todo esto en el ca­­pítulo 5). ¿Cómo es posible que todo esto no sea de dominio público? En fin, por nuestra parte no va a quedar y, al menos, esperamos que este libro ayude a que en los próximos años algún estudiante sea capaz de contestar sin vacilaciones a nuestra pregunta.

Las historias de la relatividad y de la mecánica cuántica son historias que aún se siguen escribiendo y que no dejan de fascinarnos. Es realmente notable cómo el simple deseo por mejorar nuestra compresión del mundo llevó al desarrollo de estos dos monumentos del pensamiento moderno, y cómo esa curiosidad fue el germen que dio lugar a, quizás, la mayor revolución del siglo XX. Esta historia es, sin duda, un excelente ejemplo de lo que podríamos llamar la curiosidad como fuente de riqueza, un tema central en este libro.

Digamos, a título personal, que son varios los motivos que nos han llevado a escribir este libro. En primer lugar, está el deseo de compartir el placer de aprender y descubrir. Realmente daríamos lo que fuera por estar en la posición de un lector que se acerca a la teoría de la relatividad y a la mecánica cuántica por primera vez. En segundo lugar, nos mueve el deseo de contribuir a diseminar la visión moderna del mundo que nos ofrece la física actual. Esperamos que con este libro su mundo sea un poco menos misterioso, pero también un poco más fascinante. Tercero, está el anhelo de transmitir nuestra pasión por la investigación fundamental y de explicar su estrecha conexión con el mundo, no menos fascinante, de la tecnología y las aplicaciones que mejoran nuestra vida cotidiana. Finalmente, esperamos que este libro contribuya a acabar con el mito de que estos temas no están al alcance de todos. Del mismo modo que es posible disfrutar de la música clásica sin ser capaz de leer una partitura, creemos que es posible entender las ideas fundamentales de la física sin estudiar matemáticas avanzadas.

¿Qué va encontrar en este libro? Va a encontrar una introducción amena, sin tecnicismos, pero con mucho rigor, a los dos grandes pilares de la física moderna: la teoría de relatividad y la mecánica cuántica, y a algunas de sus aplicaciones. Después de leer este libro sabrá que el tiempo se puede dilatar, que las longitudes se pueden contraer, cómo puede permanecer más joven viajando cerca de la velocidad de la luz, cómo se puede convertir masa en pura energía, por qué brilla una estrella, por qué el tiempo que marca un reloj depende de la altura a la que se encuentra, qué tiene que ver el GPS con la relatividad, qué se siente al caer en un agujero negro, qué es un agujero de gusano, si se puede viajar en el tiempo, por qué es tan importante que se hayan detectado hace poco ondas gravitacionales, cuál es el origen del Universo y qué es la energía oscura. Por otro lado, la lectura de este libro le permitirá entender qué es el entrelazamiento cuántico, qué es el efecto túnel, qué es el principio de incertidumbre, cómo es posible que algo esté en dos sitios a la vez, por qué se dice que la mecánica cuántica no es determinista, qué quiere decir que la cuántica sea una teoría no-local, por qué el transistor es el invento del siglo y cómo funciona, cómo la cuántica condujo al invento del láser y del LED, cómo se pueden ver los átomos, cómo los Laboratorios Bell se convirtieron en la mejor factoría de ideas que ha existido jamás, cuántos premios Nobel lleva en su bolsillo, por qué los materiales tienen las propiedades que tienen o qué es un superconductor y para qué sirve.

¿Qué tiene de especial este libro? Obviamente, es difícil decir a estas alturas algo completamente nuevo sobre la relatividad y la cuántica y hay que decir que ya existe una amplia literatura al respecto, sobre todo en otros idiomas como inglés y alemán. Sin embargo, la mayor parte de los libros de divulgación adoptan, en nuestra opinión, una actitud condescendiente con el lector y renuncian a tratar de explicar las ideas básicas de estas teorías para centrarse en aspectos más bien anecdóticos. Esto suele dejar al lector con la sensación de que, efectivamente, estas teorías no son muy accesibles. Este libro tiene por objeto que el lector comprenda realmente los fundamentos lógicos de la relatividad y de la cuántica y no renuncia a explicar sus consecuencias básicas, en lugar de meramente describirlas. Además, este libro está escrito desde la experiencia de dos físicos que usan y ponen a prueba esas teorías a diario en su trabajo de investigación y que llevan años enseñando estas materias. Así pues, los argumentos, ejemplos y analogías que encontrará aquí son el fruto de muchos años de reflexión y de experiencia en el uso y enseñanza de la relatividad y de la mecánica cuántica. Por otra parte, la selección de temas es relativamente original y así, por ejemplo, presentaremos una introducción a la física del estado sólido, una rama quizá no tan conocida y que suele estar ausente en la mayor parte de los libros de divulgación, pero que en realidad fue y sigue siendo la gran protagonista de la revolución cuántica.

¿A quién va dirigido este libro? Va dirigido a todos aquellos curiosos sin formación científica que deseen conocer cuál es la visión moderna del mundo que nos ofrecen la relatividad y la mecánica cuántica. Va dirigido a estudiantes de secundaria o de carreras de humanidades que deseen acercarse por primera vez a estas dos grandes teorías de la ciencia de una forma amena y accesible. Va dirigido a aquellos que piensan que la relatividad nos dice que todo es relativo, a aquellos que creen que la cuántica solo nos habla de gatos que pueden estar vivos y muertos a la vez, y a quienes piensan que la relatividad y la cuántica no tienen ninguna aplicación práctica.

El director de cine Steven Spielberg dijo en una entrevista que, como espectador, si en una película no ocurría nada en los cinco primeros minutos, él abandonaba el cine. Nuestros cinco minutos de gracia están tocando a su fin, así que va siendo hora de que comience la acción. Y recuerde, si hay algo que no entiende, la culpa es enteramente nuestra.

Capítulo introductorio del libro de Daniel Farías y Juan Carlos Cuevas Las ideas que cambiaron el mundo. Relatividad, mecánica cuántica y la revolución tecnológica del siglo XX.



LA ECONOMÍA INMATERIAL Y EL FIN DEL CAPITALISMO



Dr. Hugo SALINAS

Visto de lejos, podríamos decir que la Historia se está repitiendo. Porque, así como ayer el Capitalismo dio fin al Feudalismo; ahora, la Economía Inmaterial está dando fin al Capitalismo.

Pero, visto de cerca, lo que sucedió ayer fue que el Proceso Artificial de Producción (economía industrial) se convirtió en la forma de trabajar hegemónica en remplazo de los Dos Procesos Naturales de Producción (economía agrícola y ganadera primaria). Una evolución de los procesos de trabajo que se desenvuelve con el mismo tipo de repartición del resultado de la actividad económica: la Repartición Individualista; motivo por el cual la pobreza del trabajador campesino-siervo-esclavo se convierte en la pobreza del trabajador obrero-asalariado.

En cambio, ahora, la transformación de la actividad socio-económica se produce en sus dos elementos. Por un lado, el Proceso de Trabajo de Concepción (economía inmaterial) está substituyendo al Proceso Artificial de Producción (economía industrial). Por otro lado, la Repartición Igualitaria del resultado de la actividad económica remplazará a la Repartición Individualista. Y con ello, pronto el desempleo y la pobreza serán recuerdos del pasado. La Igualdad de Oportunidades será una norma de vida.

El señor burgués se encargó de enterrar al señor feudal

La economía de mercado industrial se impuso a la economía de autoconsumo agrícola y ganadera. Y con ello, las instituciones del viejo orden dieron paso a las instituciones de la República y de la Democracia Representativa. El señor burgués se impuso al Rey y su séquito. El obrero-asalariado produce lo esencial de la actividad económica, desplazando al campesino-siervo-esclavo encargado de labrar la tierra con técnicas de producción que son superadas por la maquinaria agrícola.

Lo que sucedió fue que, en la evolución de los procesos de trabajo, la economía ganadera y de agricultura primaria fue superada largamente por la economía industrial. La base socio-económica sufrió una mutación en la evolución de los procesos de trabajo y, por consiguiente, nuevas instituciones aparecieron, y las que no estuvieron en contradicción con la nueva base socio-económica, ellas tuvieron que adaptarse al nuevo orden.

Sin embargo, y esto es importante precisar, esta transformación de un proceso de trabajo por otro, deja indemne la Repartición Individualista del resultado de la actividad económica. Y es por ello que, en lugar del señor feudal, que se apropiaba el 100% del resultado del trabajo del campesino-siervo-esclavo, nace el señor burgués quien, en adelante, será el que se apropie del 100% del resultado de la actividad económica generada por el obrero-asalariado.

En estas condiciones de superioridad económica del señor burgués con relación a la realeza, la toma de La Bastilla en Paris fue solamente un acto simbólico. La suerte del Rey y del Feudalismo ya estaba echada. Comenzaba la era del Capitalismo. Pero, insisto, los horrores del Capitalismo no se deben al proceso de trabajo ni a su evolución, sino a los efectos perversos de la Repartición Individualista en una economía de mercado que, en adelante, genera un solo espacio económico a nivel mundial. Y la extorsión de la plusvalía se realiza a nivel mundial.

Pero, ¿cómo es que el señor burgués se impone ante un señor feudal, todo poderoso, que cuenta con cientos de miles de siervos dispuestos a entregar su vida por su señor y que, además, tiene una armada invencible? Y es a partir de este hecho, aparentemente insólito, que debemos aprender la lección de la Historia que, con toda certitud, se está volviendo a repetir.

Vayamos por partes. El Rey, representante supremo del Feudalismo, logra tomar el control, directo e indirecto, de inmensas extensiones de terrenos agrícolas, elemento fundamental de la actividad económica en ese momento. Su poder económico, social y político es absoluto, ante una masa inmensa de siervos que trabaja sin descanso, el día entero, todos los días de la semana y todas las semanas del año.

Sobre esta base de extorsión y sumisión, todos los príncipes y, sobre todo el Rey, construyen castillos, al cual mejor; para él, para su esposa, la amante y queridas, en los lugares que más preferían. Y este acto de ostentación, de acumulación y concentración de riqueza, es que los llevará a la ruina y a convertirse en parte del pasado. ¿Cómo así?
Los castillos no son construidos por sus siervos que, a lo sumo, saben labrar la tierra. El boato de su vestimenta así como de la arquitectura y diseño interior y exterior de sus castillos no es elaborado ni fabricado por sus siervos. Las carrozas y aperos de su cuadrilla no son confeccionados por sus siervos que no saben ni leer ni escribir… ¿Quiénes se encargan de suministrar ese confort material sin par, nunca antes existente? Y sin contar que los príncipes y sus reyes estaban en plena competencia entre ellos, para dejar sentado quién ostenta mejor.

Sucede que una nueva forma de trabajar nace al interior de la ganadería y agricultura primaria. Se trata del Proceso Artificial de Producción que es capaz de generar “n” bienes económicos nunca antes existentes, solamente con el límite de los recursos naturales para su producción en serie y masiva. Y a partir de un nuevo bien nace una fábrica, la misma que puede ser replicada “m” veces.

De esta forma, aparecen nuevos bienes económicos encargados de dar confort material al Rey, los príncipes y la población en general. Y son los mismos príncipes y reyes que, en primer lugar, lo demandan. Es así como aparecen los industriales de la construcción, del textil, del transporte, de las finanzas…; y con ellos, una cantidad cada vez más creciente de trabajadores obreros-asalariados en cada una de estas nuevas ramas de la actividad económica.

Es una nueva economía que florece en base a transacciones, realizadas en precios y expresados en unidades monetarias. Y, por lo tanto, aparece de una manera natural los que financian el confort y los excesos de los príncipes y reyes. Las finanzas y los bancos de ahorro y crédito se difunden, teniendo como principales clientes a los príncipes y reyes. Toda la plusvalía que los reyes extraen a los siervos-esclavos va a engrosar las cajas de dinero-capital de la nueva sociedad burguesa.

De esta forma, el Feudalismo, y su representante, el Rey, facilitaron la expansión y consolidación de quien será su sepulturero, el señor burgués, con todo su séquito de trabajadores obreros-asalariados.

Es la manifestación concreta de una evolución de  procesos de trabajo en Repartición Individualista. Y la Historia nos informa del paso de la sociedad feudal a la sociedad capitalista.

La economía inmaterial sienta las bases materiales para el fin del Capitalismo

La gran Revolución que se avecina será el resultado de dos fenómenos que se autoalimentan.

El Proceso de Trabajo de Concepción (la economía inmaterial) está ocupando una posición hegemónica en la actividad económica, en remplazo del Proceso Artificial de Producción (economía industrial). Y la economía inmaterial tiene una característica que facilitará la substitución de la Repartición Individualista por la Repartición Igualitaria del resultado de la actividad económica. Un fenómeno económico-social hasta hace poco, imposible de prever. Y con ello, el Capitalismo, sinónimo de Repartición Individualista, está llegando a su fin.

La instalación, progresiva y constante, de la economía inmaterial es ya evidente. Todos lo confirman. Sus productos faros son utilizados por miles de millones de personas, a nivel mundial, tal como Windows, Excel, YouTube, Google, Facebook, iPhone… Tan notoria es su instalación que sus productos han constituido su propia Bolsa de Valores, el famoso Nasdaq.

Y los capitalistas, en sus ansias de hacer dinero y más dinero, incentivados por ese motor de angurria llamado Repartición Individualista del resultado de la actividad económica, apuestan por estos nuevos productos faros. Y su dinámica por poseer más y más dinero, los lleva a financiar sin medida centros de investigación y desarrollo de los bienes inmateriales.

Y quién creyera. Con este comportamiento egoísta están actuando tal como actuaron el Rey y los príncipes, al financiar el desarrollo de la economía industrial; cuyos patrones, los señores burgueses, serían, a la larga, sus sepultureros. Ahora, los capitalistas, animados por la Repartición Individualista, son quienes financian el desarrollo de la economía inmaterial que, a mediano plazo, será quien siente las bases económicas de quien será su sepulturero. Veamos esto.

Las habilidades y competencia del conceptor, en el origen de la muerte del Capitalismo

Casi todos los elementos del Proceso de Trabajo de Concepción, son inmateriales, a excepción de su soporte que es material, pero que representa un mínimo porcentaje del costo total del bien económico.

Así tenemos que, las habilidades y competencia del trabajador-conceptor, que son el elemento fundamental de este proceso de trabajo, y sus medios y herramientas de trabajo, son totalmente inmateriales. Es decir, el trabajador-conceptor, con sus habilidades y competencia, se apoya en los conocimientos de la Humanidad para crear, inventar, innovar o descubrir nuevos bienes económicos que son todos inmateriales.

Pero detengamos un segundo en las características de las habilidades y competencia del conceptor. Este elemento fundamental del Proceso de Trabajo de Concepción, así como la mano desnuda del primer proceso de trabajo de la Humanidad, se encuentra al interior del propio trabajador. Y es esta condición del elemento esencial del proceso de trabajo que impide todo intento de establecer una relación de dominación o sojuzgamiento entre el trabajador y cualquier persona.

Para que alguien pueda apropiarse de los descubrimientos, inventos, innovaciones o creaciones del trabajador-conceptor, sería necesario, por un lado, vigilarlo las 24  horas del día y los 7 días de la semana y, por otro lado, extraer de su cerebro cada nueva invención, descubrimiento, innovación o creación. Lo cual es imposible, tal como sucedió con el trabajador a mano desnuda

Dicho trabajador, en aquella época de la historia de la Humanidad, realizaba el acto económico de recolección, caza y pesca, utilizando únicamente sus manos. Y para poder apropiarse del resultado de su trabajo era necesario, por un lado, tenerlo sujetado por los pies y, por otro, vigilarlo las 24 horas del día; lo cual era imposible. Lo mismo sucedió cuando el trabajador comenzó a utilizar herramientas para incrementar su productividad. En este caso, la herramienta, como la flecha, fue simplemente un extensor del brazo del trabajador. Bastaba un descuido, y dicho trabajador se perdía en una naturaleza pródiga en recursos alimenticios.

Si aceptamos que esta particularidad de las habilidades y competencia del trabajador-conceptor, elemento fundamental del Proceso de Trabajo de Concepción, impide toda relación de dominación, estaríamos aceptando que dicha forma de trabajar facilita la instalación de la Repartición Igualitaria del resultado de la actividad económica. Y con ello, estaríamos ad-portas de una nueva economía y una nueva sociedad, que se fundaría en la Igualdad de Oportunidades y en la cooperación y solidaridad humana.

Además, esta particularidad del elemento fundamental del Proceso de Trabajo de Concepción está configurando algo inusitado: la naturaleza moderna de la propiedad colectiva (comunitaria). Tema que lo desarrollaremos en otro artículo.

Paris, 30 de diciembre del 2018