(21 de enero de 2025)
Por Miguel Aragón
Con fecha 31 de diciembre, entre
un primer grupo de conocidos, divulgué una propuesta de Plan de Estudios
Individual, para ser desarrollado por el Método de Autoeducación.
Posteriormente lo he divulgado
entre otros pocos interesados, y en los próximos días lo continuaré enviando a
otros posibles interesados en revisar los conceptos fundamentales del
materialismo histórico o concepción materialista de la historia.
Se sugiere que cada uno de los
destinatarios, a su vez, comparta esta iniciativa con otros conocidos que estén
interesados en estudiar estos conceptos básicos.
En este Plan de Estudios, el
primer texto sugerido, es volver a estudiar el Manifiesto Comunista de 1848.
Inicialmente, la propuesta era desarrollar el estudio de este primer texto,
durante el mes de Enero -2025. Conversando con algunos de los destinatarios,
hemos convenido, que el plazo para el estudio de este primer texto debe ser los
meses de Ene-Feb 2025. De esa manera le damos tiempo a los que se han quedado
rezagados.
Lo nuevo en este plan de
estudios, es estimular que cada uno de los lectores escriba un breve resumen o
comentario del texto básico. En nuestro medio no estamos acostumbrados a
escribir resúmenes ni comentarios de los numerosos libros que leemos. Tenemos
el mal hábito de leer por leer.
Para ayudar a nuestra propia evaluación
en el avance del estudio, en los próximos días enviaremos un cuestionario de
preguntas sencillas sobre el texto.
Estas evaluaciones serán de carácter personal y voluntario.
El objetivo de este plan, no es
estudiar por estudiar algunos textos escogidos al azar. No, el objetivo es prepararnos para aplicar
los conceptos básicos del materialismo histórico a la interpretación y
transformación de la realidad peruana, comenzando por revisar y desarrollar los
7 Ensayos de Interpretación de la realidad peruana.
Como parte de esta preparación, a
continuación voy a enviar el articulo Invitación al Estudio y Debate del
Manifiesto Comunista, texto que originalmente escribí el 15 de mayo de 2016. En
ese artículo, expongo Siete Temas
Polémicos. Espero sean de interés de la mayoría, y cumplan con su objetivo de
motivar la polémica de ideas.
En el Aniversario 198° del nacimiento
de Carlos Marx
INVITACIÓN
AL ESTUDIO Y DEBATE DEL MANIFIESTO COMUNISTA
(21 de enero de 2025) (*)
Por
Miguel Aragón
I.
¿Cuál fue el método aplicado por Marx y
Engels al escribir el Manifiesto Comunista de 1848?
El método aplicado por Marx y Engels,
al escribir el Manifiesto Comunista de 1848, está expuesto al comenzar el
segundo capítulo de ese folleto:
“Las tesis teóricas de los comunistas no se basan en modo alguno en
ideas y principios inventados o descubiertos por tal o cual reformador del
mundo.
No son sino la expresión de conjunto de las condiciones reales de una lucha de
clases existente, de un movimiento histórico que se está desarrollando ante
nuestros ojos. La abolición de las relaciones de propiedad antes existentes no
es una característica propia del comunismo.
Todas las relaciones de propiedad han
sufrido constantes cambios históricos, continuas transformaciones históricas.
La revolución francesa, por ejemplo,
abolió la propiedad feudal en provecho de la propiedad burguesa.
El rasgo distintivo del comunismo no es
la abolición de la propiedad en general, sino la abolición de la propiedad
burguesa” (Marx y Engels, Manifiesto
Comunista, capítulo II).
Esa es la característica principal del
Manifiesto Comunista y de todas las obras de los maestros del proletariado:
“Las tesis teóricas de los comunistas (…)
no son sino la expresión de conjunto de las condiciones reales de una
lucha de clases existente, de un movimiento histórico que se está
desarrollando ante nuestros ojos”
Todo el folleto está cruzado por la
aplicación de ese método, cada idea se apoyó íntegramente en las condiciones
reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histórico que se estaba
desarrollando ante sus ojos.
Esa es la primera enseñanza, que
debemos de aprender de los maestros del proletariado: partir siempre de la
realidad existente, y no de especulaciones imaginarias.
Mariátegui
al estudiar las obras de los maestros del proletariado lo entendió así, y ese
fue el método que aplicó al estudiar la realidad peruana y la realidad mundial
de su tiempo, por eso. Mariátegui afirmó:
“El marxismo, del cual todos hablan
pero que muy pocos conocen y, sobre todo, comprenden, es un método
fundamentalmente dialéctico. Esto es, un
método que se apoya íntegramente en la realidad, en los hechos. No es, como
algunos erróneamente suponen, un cuerpo de principios de consecuencias rígidas,
iguales para todos los climas históricos y todas las latitudes sociales. Marx
extrajo su método de la entraña misma de la historia. El marxismo, en cada
país, en cada pueblo, opera y acciona sobre el ambiente, sobre el medio, sin
descuidar ninguna de sus modalidades. Por eso, después de más de medio siglo de
lucha, su fuerza se exhibe cada vez más acrecentada” (JCM, Mensaje al Congreso Obrero, enero de 1927)
II. ¿Cuáles
fueron los objetivos y las partes fundamentales del Manifiesto Comunista de
1848?
En el breve preámbulo del Manifiesto,
Marx y Engels expusieron cuales fueron los objetivos buscados al escribir tan
trascendental documento programático:
“(…) ya es hora de que los comunistas expongan a la faz del mundo entero sus conceptos, sus fines y sus tendencias,
que opongan a la leyenda del fantasma del comunismo un manifiesto del propio
partido”.
Y precisamente esos tres objetivos,
forman las tres primeras partes del Manifiesto Comunista de 1848:
Al exponer “sus conceptos”, se referían
a sus conceptos teóricos,
desarrollados en el capítulo I titulado “Burgueses y Proletarios”
Al exponer “sus fines”, se referían a
sus fines políticos, desarrollados
en el capítulo II titulado “Proletarios y Comunistas”
Al exponer “sus tendencias”, se
referían a las diferentes
tendencias que en esos años formaban parte del conjunto del movimiento
comunista o socialista, lo cual fue desarrollado en el capítulo III titulado “Literatura
socialista y comunista”.
En ese tercer capítulo ellos analizaron
las siguientes tendencias:
1. El socialismo reaccionario
a. El socialismo feudal
b. El socialismo pequeño burgués
c. El socialismo alemán o socialismo
“verdadero”
2. El socialismo conservador o burgués
3. El socialismo y el comunismo
crítico-utópicos
Esas tres partes del Manifiesto de 1848
son las que, posteriormente, con el aporte de otras generaciones, se les ha
denominado “construcción teórica, construcción política y construcción orgánica”.
En las obras de los maestros del
proletariado, comenzando por el Manifiesto Comunista de 1848, ellos nunca se
plantearon la absurda “construcción ideológica”, concepto idealista de
reminiscencias feudales, totalmente
ajeno en las obras de Marx y Engels. Concepto
que al ser introducido en el movimiento socialista, en décadas posteriores ha
causado y sigue causando un gran daño a la unidad de los socialistas en el
mundo entero.
Y aquí es necesario informar y aclarar,
que por mucho tiempo la edición del Manifiesto Comunista que yo acostumbraba leer
fue la edición publicada por Ediciones en Lenguas Extranjeras, editada en
Beijing China en los convulsos años 60 del siglo pasado, en la cual los
objetivos planteados por Marx y Engels en el preámbulo aparecen mal traducidos,
o tal vez tergiversados. En esa edición, en vez de leer “sus conceptos, sus fines y sus tendencias”, aparece escrito “sus
conceptos, sus fines y sus aspiraciones”,
con lo cual se nubló, o se intentó ocultar
la existencia de tendencias dentro del movimiento socialista.
III: ¿Cuál
fue la idea fundamental de que estaba penetrado todo el Manifiesto?
En el Prefacio a la edición alemana de
1883, Engels informó y explicó lo siguiente:
“La idea fundamental de que está
penetrado todo el “Manifiesto” –a saber: que la producción económica y la
estructura social que de ella se deriva necesariamente en cada época histórica
constituyen la base sobre la cual descansa la historia políticas e intelectual
de esa época; que, por tanto, toda la historia (desde la disolución del régimen
primitivo de propiedad común de la tierra) ha sido una historia de lucha de
clases, de lucha entre clases
explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas, en las diferentes fases del
desarrollo social, y que ahora esta lucha ha llegado a una fase en que la clase
explotada y oprimida (el proletariado)
no puede ya emanciparse de la clase que lo explota y la oprime (la burguesía),
sin emancipar, al mismo tiempo y para siempre, a la sociedad entera de la
explotación, la opresión y las luchas de clases--, esta idea fundamental
pertenece única y exclusivamente a Marx” (F.
Engels, prefacio a la edición alemana de 1883 del Manifiesto Comunista, junio
de 1883)
IV. ¿En qué época histórica, y en qué
momento, fue escrito el Manifiesto Comunista de 1848?
Comenzando el primer capítulo Marx y
Engels explicaron:
“La moderna sociedad burguesa, que ha salido de entre las ruinas de la
sociedad feudal, no ha abolido las contradicciones de clase. Únicamente ha
sustituido las viejas clases, las viejas condiciones de opresión, las viejas
formas de lucha por otras nuevas.
Nuestra
época, la época de la burguesía,
se distingue, sin embargo por haber simplificado las contradicciones de clase.
Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más, en dos grandes campos enemigos,
en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: la burguesía y el
proletariado.” (CM y FE, Manifiesto Comunista, Cap. I)
Marx y Engels definieron la “época
histórica”, en primer lugar, por el modo de producción, tal como lo hizo Marx en
el Prólogo de la Contribución a la
Crítica de la Economía Política, al afirmar: “A grandes rasgos, podemos
designar como otras tantas épocas de progreso, en la formación económica de la
sociedad, el modo de producción asiático, el antiguo, el feudal y el moderno
burgués”; y en segundo lugar, también definieron la época “por la cuestión de
que clase ocupa una posición central en esta o aquella época, determinando su
contenido principal, la dirección principal de su desarrollo” (ver Lenin, Bajo una bandera ajena).
Planteado así, se entendía que al modo
capitalista de producción que alcanzó su máximo apogeo durante el siglo XIX, históricamente
debería sucederle el modo socialista de producción; y a “la época de la
burguesía” necesariamente debería sucederle “la época del proletariado”.
Acertada previsión científica que se cumplió a partir de 1917, con el inicio de
la instauración del socialismo en Rusia.
Entre la época capitalista, o época
moderna, como también se le conocía, y la época socialista, o época
contemporánea, no ha existido ni existe ninguna otra época histórica intermedia.
La mal llamada “época del imperialismo” es un absurdo con el que se ha pretendido
romper la continuidad del desarrollo de la humanidad. El llamado “imperialismo”
(que para ser más precisos, debería denominarse capitalismo monopolista),
no es una época histórica diferente al capitalismo, sino simplemente una fase
dentro de la evolución de la época del capitalismo. La burguesía monopolista
sigue siendo burguesía, y el modo de producción durante la fase del capitalismo
monopolista sigue siendo el modo capitalista de producción.
Si en términos generales, esa era la
época en que fue escrito el Manifiesto Comunista, para entender el objetivo
principal del citado manifiesto, también debemos estudiar y entender cuál era el momento concreto en que fue redactado.
En el capítulo IV, los autores
escribieron: “Los comunistas fijan su principal atención en Alemania , porque
Alemania se halla en vísperas de una
revolución burguesa y porque llevará a cabo esta revolución bajo condiciones
más progresivas de la civilización
europea en general, y con un proletariado mucho más desarrollado que el
de Inglaterra en el siglo XVII y el de Francia en el siglo XVIII, y, por lo
tanto, la revolución burguesa alemana no podrá ser sino el preludio inmediato
de una revolución proletaria” (CM y FE,
Capítulo IV)
Sin esas condiciones concretas, sin
encontrarse en “las vísperas de la una revolución burguesa en Alemania”, posiblemente
no hubiera sido necesario constituir la Liga Comunista, ni tampoco se hubiera
escrito el Manifiesto Comunista. Es conocido que la primera crisis económica capitalista estalló en
Inglaterra en 1825, primera crisis que solamente tuvo un alcance nacional. A
esa primera crisis, en años posteriores le siguieron otras crisis cíclicas, y
en 1847 estalló la primera crisis que abarcó en forma conjunta a varios países
europeos en los que ya se habían iniciado el desarrollo capitalista. Impulsada
por esa crisis económica mundial (en términos precisos “crisis europea”),
a partir de 1847 se formó una situación
revolucionaria en varios países europeos, y sobre esa base de condiciones
objetivas se crearon las condiciones necesarias para el próximo estallido de
una crisis revolucionaria, la cual
estalló primero en Paris, en febrero de 1848, un mes después de publicado el Manifiesto
Comunista.
V. ¿Por qué revolución comunista?
En la parte final del Manifiesto de
1848, Marx y Engels expresaron “Las clases dominantes pueden temblar ante una Revolución Comunista. Los proletarios
no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un
mundo que ganar” (Manifiesto Comunista,
capítulo IV)
Como he recordado más arriba, toda la
teoría desarrollada por Marx y Engels se apoyaba íntegramente en el estudio de
la realidad, en el desarrollo de la lucha de clases, tanto de la lucha de la
burguesía contra la clase feudal, como en la lucha del proletariado contra la
burguesía. Al escribirse el Manifiesto a comienzos del año 1848, todavía no se
tenía ninguna experiencia concreta de lucha por el poder, del proletariado
contra la burguesía. Esa nueva situación recién ocurriría unos pocos meses
después de su publicación. Al escribir el Manifiesto, sus autores todavía no tenían
una idea precisa de cómo se desarrollaría la revolución del proletariado, por
eso, ellos suponían que se podía y se debía pasar directamente del capitalismo
al comunismo. Por eso mismo, ellos plantearon la “revolución comunista” como la
tarea del momento.
El Manifiesto Comunista fue escrito y
publicado en las vísperas de la revolución de febrero de 1848, revolución que
estalló en París, y en las vísperas de las grandes luchas de masas
desarrolladas en varios países europeos en el transcurso de los años 1848 y
1849. Tiempo después, Engels nos recordó que: “En junio de 1848 se libró en
Paris, entre el proletariado y la burguesía, la primera gran batalla por el poder”. De esa gran lección
práctica, Marx y Engels extrajeron grandes lecciones, y partiendo de esa gran
experiencia descubrieron y llegaron a la conclusión de la necesidad de la
dictadura del proletariado, de la necesidad de la revolución socialista
como paso previo para la futura instauración del comunismo. Y este hecho no
hace sino confirmar que “sin movimiento revolucionario no hay posibilidad de
desarrollar la teoría revolucionaria”.
VI. ¿Por qué se constituyó y porque se
auto disolvió la Liga Comunista?
Ya he dicho más arriba, en el punto IV,
acerca de que en que momento se escribió el Manifiesto, que la Liga Comunista se
constituyó para afrontar la situación
revolucionaria que ya se había formado en 1847, y así aportar a la
transformación de la situación revolucionaria en crisis revolucionaria. Esa fue la condición necesaria y
determinante para la constitución de la Liga Comunista. El primer partido
del proletariado no se constituyó porque “de un momento a otro se les ocurrió a
Marx y Engels” como todavía suponen algunos confusos y confundidos, sino que, el
primer partido proletario se constituyó atendiendo una necesidad precisa del
proletariado europeo en 1847, para afrontar la situación revolucionaria en
desarrollo.
De igual manera, concluida la situación
revolucionaria de esos años, la organización partidaria del proletariado ya no era necesaria, y por eso mismo Marx
y Engels decidieron autodisolver la Liga Comunista.
Ellos pensaron autodisolver la Liga
Comunista en el transcurso del año 1852, pero, para no interferir en la defensa
de los acusados en el proceso de Colonia, postergaron la propuesta hasta la
culminación del mencionado proceso. El día 12 de noviembre de 1852 Marx y
Engels presentaron la propuesta de autodisolver la organización partidaria, y
el acuerdo se asumió, por mayoría dentro de la Liga Comunista, el día 19 de
noviembre de 1852.
Desde entonces, Marx y Engels nunca más volvieron a militar en un “partido
comunista”, ni tampoco se plantearon la reconstitución del mismo. Ellos nunca
consideraron que el partido fuera una organización eterna, ni tampoco “rindieron
culto al partido”.
Marx y Engels siempre entendieron al
socialismo, como un movimiento, como
un movimiento social, político y cultural del proletariado, y a la
organización partidaria la consideraban como un instrumento de necesidad
temporal, que debía formarse dentro del movimiento socialista, solamente en
determinadas condiciones específicas.
José Carlos Mariátegui, por sus propios
medios, sin conocer todavía la experiencia y la teoría marxista, llegó a una
conclusión similar. En julio de 1918 escribió: “Los partidos no son eternos. Responden a una necesidad o una
aspiración transitorias como todas las necesidades y aspiraciones. Una vez que
desaparece el motivo de su existencia desaparece su fuerza” (JCM, La reorganización de los grupos
políticos, en Nuestra Época N°2)
VII. ¿Base de Unidad Partidaria o
Programa?
En las últimas décadas del desarrollo
del movimiento socialista peruano, prácticamente desde mediados del siglo
pasado, se introdujo el concepto de “base de unidad partidaria”, en
oposición a la propuesta de “unidad programática”. El concepto de “base
de unidad partidaria”, así como el concepto de “construcción ideológica” o
“unidad ideológica”, son conceptos de
procedencia idealista feudal, conceptos heredados de las sectas de fanatismo
religioso, son conceptos que por muchos años han causado, y continúan causando, grandes daños al desarrollo de la unidad de
los socialistas en el Perú.
Marx y Engels, como firmes y
consecuentes materialistas, nunca propusieron semejantes despropósitos.
Explicando el origen del Manifiesto, en el Prefacio de la edición alemana de 1872,
ellos informaron que: “redactaron el Manifiesto como un programa detallado del partido, a la vez teórico y práctico,
destinado a la publicación”.
En toda su experiencia revolucionaria,
desde 1844 hasta sus respectivos fallecimientos, cada vez que se ponía en el
orden del día la necesidad de la organización de los revolucionarios, Marx y
Engels siempre propusieron la unidad
programática. Nunca propusieron una supuesta “base de unidad partidaria”
(¿), o algo por el estilo. El propio Manifiesto Comunista de 1848, así como las
Glosas Marginales al Programa del Partido Obrero Alemán, de 1875 (más
conocido como “Crítica del Programa de Gotha”) destacan como dos de los
mejores ejemplos, de los términos adecuados en que debe plantearse la unidad de
la organización del proletariado.
VIII. ¿Cuáles fueron las cuestiones
tácticas propuestas en el Manifiesto Comunista?
La cuestión de las propuestas tácticas
merece un tratamiento aparte, lo cual lo comentaremos en una segunda entrega.
* * *
Tenía pensado terminar de redactar y
divulgar este comentario para el día 5 de mayo [de 2016], en el Aniversario
198° del nacimiento de Carlos Marx, como parte de los preparativos para la Conmemoración de los Bicentenarios de Marx
y Engels. Pero la falta del tiempo y calma necesarios, no me lo
permitieron. Solamente espero, que estas apresuradas líneas sirvan para contribuir
al replanteamiento de la teoría y la práctica del movimiento socialista
peruano, próximo ya a cumplir su primer centenario de existencia.
(*) Comentario escrito originalmente el 15 de
mayo de 2016. Lo
reenviamos
este 21 de enero de 2025, para contribuir al estudio del Manifiesto
Comunista, como parte del Plan de Estudios de Textos Básicos. En este comentario
se exponen Siete Temas Polémicos.
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