domingo, 2 de enero de 2022

LA U.E. DEBE MORIR PARA SALVAR EUROPA

 


Publicado por Carmen Parejo Rendón | 22 Jul, 2020 

 

“AL IMPERIALISMO SE LE DEBE EMPEZAR A COMBATIR DESDE CASA”

 

“Los Estados Unidos de Europa, bajo el capitalismo son imposibles o son reaccionarios”

“La UE es incapaz de solucionar los problemas reales de los pueblos europeos. Simplemente no está en su naturaleza”

“La Unión Europea es hija de la lucha de clases y de la reacción contra el éxito del socialismo en Europa. Al imperialismo se le debe comenzar a combatir desde casa.”

 

En 1915, Lenin, en su artículo “La Consigna de los Estados Unidos de Europa” dejaba clara una premisa que se ha demostrado cierta a la luz de los hechos desde la creación de proyectos de unidad política y económica de las potencias europeas occidentales.

Así destacaba el líder bolchevique que “los Estados Unidos de Europa, bajo el capitalismo son imposibles o son reaccionarios” y lo explicaba de la siguiente manera:

“Desde luego, son posibles acuerdos temporales entre los capitalistas y entre las potencias. En este sentido son también posibles los Estados Unidos de Europa, como un acuerdo de los capitalistas europeos . . . ¿sobre qué? Sólo sobre el modo de aplastar en común el socialismo en Europa, de defender juntos las colonias robadas contra el Japón y Norteamérica, cuyos intereses están muy lesionados por el actual reparto de las colonias, y que durante los últimos cincuenta años se han fortalecido de un modo inconmensurablemente más rápido que la Europa atrasada, monárquica, que ha empezado a pudrirse de vieja. En comparación con los Estados Unidos de América, Europa, en conjunto, representa un estancamiento económico. Sobre la actual base económica, es decir, con el capitalismo, los Estados Unidos de Europa significarían la organización de la reacción para detener el desarrollo más rápido d Norteamérica.”

Recordemos que en 1917 triunfaría la revolución socialista en el antiguo Imperio Ruso lo que daría paso a la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Del mismo modo tras la segunda guerra mundial y la derrota del nazifascismo en el centro europeo y en la República italiana, triunfaron otras revoluciones socialistas en distintos estados del este y del centro de Europa. En este contexto, destruidos por la devastación de la guerra y acorralados por el socialismo triunfante, las potencias imperialistas europeas adquieren una nueva relación de dependencia con los EEUU. Así la propia industrialización masiva de la República Federal Alemana se convierte en un arma más de la guerra fría y en un matrimonio forzoso entre la Alemania capitalista y la potencia estadounidense que pasa a ser hegemónica en su lado del telón de acero. Por lo que lejos de relajarse el contexto que presentaba Lenin, y que imposibilitaba el desarrollo no reaccionario de la consigna de los Estados Unidos de Europa, se agudizó en este devenir histórico. Al menos en el lado occidental del telón de acero.

Lucha de clases en Europa

 

En 1947 el presidente de los EEUU, Harry S. Truman, del Partido Demócrata, impone la Doctrina que lleva su nombre, esta doctrina abriría la puerta a la injerencia internacional bajo el discurso y la acción anticomunista. Es el inicio de la Guerra Fría. Entre las propuestas de este gabinete está la implementación del Plan Marshall para la reconstrucción de Europa Occidental como una herramienta más para evitar la propagación del socialismo en el continente mediante un desarrollo industrial controlado y dependiente de las exportaciones de EEUU.

 

El 16 de Abril de 1948 se funda la OECE (Organización Europea para la Cooperación Económica) con el fin de administrar las ayudas del Plan Marshall. Lo que crearía la primera estructura de cooperación económica para la Europa occidental capitalista y que sería el origen de la actual OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) conocida como el “club de los países ricos” que no obstante ha ido sumando economías dependientes a través de gobiernos marionetas en otras partes del mundo.

Esta unidad que no se puede comprender fuera del marco de la lucha anticomunista y del expansionismo estadounidense dará paso a la Comunidad Europea del Carbón y del Acero en la década de los 50. Una alianza que unirá en la paz y en la guerra a la República Federal Alemana, Francia, Bélgica, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos. En 1957, con el Tratado de Roma, finalmente se constituye la Comunidad Económica Europea (CEE) o el “mercado común”, que facilita el fin de los derechos de aduana entre los países miembros.

En 1973, Gran Bretaña, Irlanda y Dinamarca entran en la CEE. Los siguientes en sumarse serán Grecia (1981) y España y Portugal en 1986, tras caer o adaptarse, como en el caso español, sus regímenes dictatoriales al modelo de democracia capitalista de la CEE.

En 1986 se firma el Acta Única Europea, tratado que constituye la base de un amplio programa de seis años, destinado a eliminar las trabas a la libre circulación de mercancías a través de las fronteras de la UE, y que da así origen al Mercado Único.

Y en 1995 se añadirían: Austria, Finlandia y Suecia. Conformando la Europa de los 15.

Paralelamente se refuerza la alianza del capitalismo europeo con EEUU a través de la Organización del Tratado Atlántico (OTAN) en abril de 1949, consolidándose así el bloque anticomunista con el que el gran capital europeo y estadounidense unieron fuerzas militares ante la Europa socialista, la URSS y cualquier nuevo proceso revolucionario que pudiese darse.

La primera acción conjunta de la OTAN se produce una vez caída la Unión Soviética y sirve para destruir el último reducto del socialismo europeo. Con el bombardeo de Kosovo, bajo premisas falsas, se consolida la destrucción de Yugoslavia y el inicio de un orden mundial unipolar donde EEUU reinará con bastante tranquilidad durante algunos años.

 

La década de los 90 es especialmente dramática para el continente europeo, a la guerra de Yugoslavia se le suma la destrucción y la venta en pedazos de los países del este, incluida Rusia, favoreciendo la aparición de oligarcas mafiosos y destruyendo a su población con cifras de devastación propias de una cruenta guerra. Aumentando la drogadicción, la prostitución y otros elementos de lumpenización social que referenciaron la imagen de la decadencia de un capitalismo que se imponía vengativo contra unos pueblos que una vez fueron libres. A su vez se produce el proceso de “reunificación” en Alemania que llevará al empobrecimiento del este, que será castigado por su experiencia socialista en beneficio de la zona occidental del país.

Vendiendo su victoria como concordia y transmitiendo al mundo la propaganda que ocultó que aquella caída del muro de Berlín no era más que el triunfo de los capitalistas contra el estado de los trabajadores de la República Democrática Alemana.

La CEE lo festeja con dos Tratados: el de Maastricht en 1992 y el de Ámsterdan en 1999. Para potenciar la capacidad expansionista de los grandes monopolios europeos en un mundo sin telón de acero se producen nuevas reconversiones y planes de cohesión que favorecen a las zonas económicas con un desarrollo más competitivo y a las grandes empresas y multinacionales. Así como la puesta en marcha del Banco Central Europeo para la gestión de la zona Euro.

27 socios en un proyecto de Mercado único entre países completamente desiguales

 

La UE nace y se fundamenta en la necesidad del capitalismo europeo de hacer una fuerza conjunta ante la pérdida de influencia de su economía y el éxito del socialismo en Europa, tal y como ya advertía Lenin en 1915. No obstante, a la situación de estancamiento económico se le sumó la debilidad en la que se encontraban tras la segunda guerra mundial, lo que forzó una alianza con los EEUU que aún hoy se mantiene vigente.

Las potencias de la UE se desarrollaron bajo el amparo de la rapiña colonial y de la expansión de sus capitales a través del imperialismo. En el nuevo contexto que se abre tras el fin de la guerra fría además se sirven de un nuevo proceso de rapiña interna a través de nuevas anexiones de los deteriorados países del este europeo tras la caída del socialismo. Sumando actualmente 27 socios a un proyecto de Mercado único entre países completamente desiguales. Una sola política fiscal y monetaria que da una clara ventaja a los países con una industria y un sistema financiero más sólido.

A su vez el aumento de los monopolios y la deslocalización productiva aumenta la precariedad laboral y el desempleo que además en los últimos años, tras la crisis económica, se verá reforzado por unas políticas de austeridad en el gasto social que ha llevado a una gran parte de la clase trabajadora europea -que incluye a los miles de migrantes, internos y externos, resultado de sus experimentos de saqueo y guerras en los países periféricos- a situaciones de extrema pobreza y falta de esperanzas.

Sin embargo, como sabemos, el imperialismo no tiene aliados, solo intereses. Lo que abre profundas fisuras en la Unión como la que provocará el Brexit, o la salida de Reino Unido consolidada el pasado 2019. Para comprender esta ruptura hay al menos dos elementos claves: el hastío social y la falta de cohesión política y en segundo lugar las propias contradicciones interimperialistas en un contexto de crisis económica y de ruptura de hegemonías por la aparición cada vez de una forma más evidente de un mundo multipolar que vuelve a romper las reglas del juego.

Celebración en las calles de Reino Unido tras el Brexit

La participación porcentual en el PIB (actividad económica de la UE) de Alemania y Francia es del 42%, siendo estos dos países junto con otros como Holanda, los que más se benefician de la fuga interna de capital según diversos informes oficiales. Mientras que los países del sur de Europa se posicionan a la cola, debido a procesos de desindustrialización y a la especialización económica.

Los países del sur bien podrían haber sobrevivido creando un gran parque temático sobre los antiguos imperios del mediterráneo, a fin de cuenta se hicieron expertos en sobrevivir de las rentas del turismo para compensar una agricultura devaluada y una desindustrialización creciente. Sin embargo no hay que ser ingenuos de más y debemos asumir que en países como Grecia o el Estado Español tras múltiples privatizaciones se crean grandes monopolios que en el contexto de la UE han sabido jugar y juegan en el mercado imperialista. Tenemos como ejemplo casos como Telefónica, Unión Fenosa, Repsol o Endesa, creadas al amparo de las privatizaciones del sector público. Y en el sector financiero podríamos destacar el proceso de unificación de la banca pública orquestado por Felipe González que se llamó Argentaria y que solo dos años después iniciaría su proceso de privatización, fusionándose con el BBV en 1999 y dotando a este de capacidad competitiva en su sector. Todos estos procesos se desarrollan bajo el amparo y las exigencias de la propia Unión Europea para garantizar el éxito de su empresa.

En el caso de los países del este debemos destacar que sobreviven como socios de segunda, estratégicamente interesantes para la OTAN en su presión contra Rusia -de hecho muchos de ellos se integraron en la Alianza Atlántica como paso previo a la entrada en la UE- y con un aumento significativo de la extrema derecha debido a la insatisfacción provocada por estas alianzas que les vendieron como salvadoras pese a estar implicadas directa o indirectamente en la destrucción de sus países. Ante la criminalización del comunismo e incluso su persecución, con una izquierda débil, son estas fuerzas de extrema derecha que con un discurso populista de carácter nacionalista quienes están concentrando el apoyo de una clase trabajadora perdida y sin futuro.

Durante la crisis sanitaria por el Covid-19, a su vez, hemos visto que las dos potencias fundamentales de Europa parecían enfrentarse en tanto al modo de actuar que debía imponerse. Así Francia se alineaba con Italia y el Estado Español mientras que veíamos a Alemania más cerca de otros países como Holanda. De algún modo nos vendían este enfrentamiento como un problema de carácter ideológico donde Francia preponderaba la solidaridad entre los pueblos mientras que Alemania defendía la armonía económica. Una pugna aparentemente entre el “idealismo” y el “pragmatismo”.

Lo cierto es que ambas potencias tienen y han tenido intereses diferentes al respecto de la Unión Europea, sin embargo su pugna de poder también implica, al menos hasta el momento, sostener esta estructura para seguir beneficiándose de ella.

A modo de ejemplo de esta divergencia entre las dos potencias europeas, diversos analistas coinciden en que la principal ambición de Francia al respecto del Euro fue poner fin a la dependencia monetaria del dólar y de la hegemonía regional del marco alemán, y establecer una moneda de reserva global que pudiese enfrentase al dólar. La situación de Alemania era otra. Alemania es un país que se destaca por sus exportaciones lo que le provocaba una sobrevaluación de su moneda y por tanto el encarecimiento de sus exportaciones, lo que le llevaba a disminuir su mercado. En este contexto un mercado común y una moneda común ha garantizado a Alemania asegurar sus exportaciones garantizándose un mercado seguro en el propio territorio comunitario. A su vez ha aprovechado otros elementos como los salarios más bajos en otros países de la zona euro para el desarrollo de su industria etc

Aunque el plan alemán se muestra victorioso de una forma más evidente tampoco podemos olvidar que el Euro dentro del planteamiento francés no ha quedado tan mal parado aunque no haya conseguido su objetivo final debido a múltiples factores. En cualquier caso ninguno de los planteamientos tiene nada que ver con la Europa de los pueblos ni con la solidaridad.

Así las grandes crisis europeas, al margen del Brexit, como la crisis económica y el caso griego o la actual crisis del coronavirus se han tratado de resolver siempre en función de estos intereses y eso ayuda a explicar porqué la UE es incapaz de solucionar los problemas reales de los pueblos europeos. Simplemente no está en su naturaleza.

La crisis económica y sobre todo la crisis en Grecia fue un negocio rentable para estos propósitos y de nuevo la crisis del coronavirus volverá a serlo debido al aumento de la deuda de los países miembros, lo que reforzará, al menos en primera instancia, la dependencia dentro de la zona Euro que será la única manera de salvar la “asociación”.

“La solidaridad europea no existe. El único que puede ayudarnos es China”

 

Aleksandar Vučić, presidente de la República Serbia, en marzo de este año denunciaba que Europa no había querido ayudar a su país en medio la crisis sanitaria que está azotando al mundo. Del mismo modo destacó que solo China había respondido inmediatamente a su solicitud aportándoles esa ayuda. Igualmente esto ocurrió con Italia a la que además de la ayuda china se le sumó la ayuda de los médicos brigadistas cubanos. Unos médicos que ya habían colaborado para erradicar el ébola en países africanos o que han acudido a países agredidos como Siria para ofrecer de nuevo su ayuda solidaria.

Estos meses también hemos visto cómo los socios de la UE se robaban material sanitario y que las propuestas de ayuda como los coronabonos vendrán cómo suelen venir con paquetes imposibles de llevar a cabo como medidas impositivas. De nuevo todo esto no nos debe extrañar ya que no está en la naturaleza de quién pese a llevar décadas envuelto en una propaganda sobre unos Estados Unidos Europeos solidarios se siguen llamando “socios” y no “hermanos”, “compatriotas” o “compañeros”.

Debemos recordar que ante la crisis griega, el gobierno de Tsipras también recibió una oferta en esta caso de Rusia para enfrentar el chantaje que le estaban haciendo sus socios.

Recordemos que el pueblo griego dijo “no” a la UE y recordemos también como ese gobierno de la “nueva política” que vino a sustituir a esa izquierda revolucionaria europea -que daba tanto miedo que tuvieron que crear mil estructuras, incluida la CEE, para derrotarla- traicionó a su pueblo y actualmente gobierna de nuevo la derecha en Grecia.



Resultado del Referendum griego que dijo “no” a las imposiciones de la UE. Su gobierno no tuvo en cuenta la voz de sus ciudadanos

Ha llegado el momento de que la izquierda revolucionaria y principalmente el Movimiento Comunista de los pueblos europeos, se reorganice, recuerde su historia y coja el testigo de la lucha contra el proyecto imperialista de la UE.

Es en este momento, cuando un mundo multipolar se abre paso y el imperialismo -también el europeo- se ve debilitado, cuando debemos recordar que la Unión Europea es hija de la lucha de clases y de la reacción contra el éxito del socialismo en Europa. Al imperialismo se le debe empezar a combatir desde casa.

Además sufrimos el riesgo de permitir una mayor polarización política al amparo de la situación desesperada a la que se está llevando a la clase trabajadora europea, un resurgir del fascismo que ante la ausencia de una izquierda combativa sea capaz de capitalizar este descontento hacia sus posiciones reaccionarias.

 

ACLARACIÓN:

 

Este artículo fue publicado originalmente en el número de junio de 2020 de la Revista mensual Arketa del periódico Gedar de Euskal Herria.

Tras el último acuerdo llevado a cabo por los socios de la Unión Europea lo expresado sigue manteniendo total vigencia a la espera de un estudio más detallado sobre el nuevo acuerdo y sus consecuencias.

 

AUTOR

 

CARMEN PAREJO RENDÓN

 

Directora Revista La Comuna

Estudió Filología Hispánica en la Universidad de Sevilla. Gestora cultural, escritora, poeta y analista internacional en distintos medios escritos o audiovisuales. Autora de la compilación poética “La Generación de la Sangre I” para Editorial Ultramarina Cartonera, a través de la Plataforma de Artistas Chilango-andaluza.

“Arquitecturas y Mantras” de la Editorial Bucéfalo fue su primer libro de poesía en solitario. A su vez, actualmente colabora en Hispan TV y otros medios internacionales en habla hispana analizando la actualidad política. Miembro de la Asociación Cultural Volver a Marx. Milita en Trabajadoras Andaluzas.

 

CRISIS TERMINAL DEL CAPITALISMO: EL SISTEMA POLÍTICO MUNDIAL ESTÁ CONTROLADO POR 600 MULTIMILLONARIOS

 


El orden capitalista mundial existente ha demostrado ser incapaz de hacer frente a los desafíos y crisis globales del siglo XXI.

El Comité de Coordinación Política de la Universidad de los Pobres ha elaborado este informe político como base para el debate, la discusión y la coordinación de nuestra red. No pretende ser un documento de posición oficial de la Universidad de los Pobres, y tampoco nuestra última palabra sobre estas importantes cuestiones, sino una contribución a la capacidad de nuestros líderes para realizar un análisis concreto de la situación concreta. Planeamos desarrollar y publicar estos informes políticos con regularidad.

La situación internacional y China

Vivimos en un período de cambio significativo en la historia mundial, similar al tiempo de Marx y Engels. Durante ese período de mediados del siglo XIX, la mano de obra pasó principalmente de la agricultura a la industria. Con el desarrollo del microchip, estamos experimentando una revolución tecnológica que sacude al mundo con impactos paralelos o incluso más significativos en todos los aspectos de nuestra sociedad.

La centralidad de la tecnología en la producción y su impacto social, es la clave para comprender los acontecimientos de hoy. El mundo ha entrado en una época de revolución social. Esta es la base del documento conceptual de la UPoor.

La crisis económica capitalista global y el aumento de la pobreza en los Estados Unidos e internacionalmente son inevitables debido al impacto de la revolución tecnológica. La crisis económica ya no es simplemente cíclica, sino estructural y, por lo tanto, solo son posibles recuperaciones económicas parciales. La revolución tecnológica está eliminando cada vez más el trabajo humano de la producción y las condiciones objetivas para la revolución están ahora presentes. Sin embargo, la transformación revolucionaria sólo puede ocurrir cuando la gente pobre y desposeída comprende su papel histórico.

La clase dominante del capital global ve un “mundo desordenado”, para citar a Richard Haass, presidente del Council on Foreign Relations (CFR). No encuentran “soluciones” a los problemas que enfrentan. En cambio, hablan de “manejar” las diversas situaciones, incluida la situación interna de Estados Unidos.

El orden capitalista mundial existente, construido en gran parte después de la Segunda Guerra Mundial y en el contexto de la Guerra Fría y el resurgimiento anticolonial, ha demostrado ser incapaz de hacer frente a los desafíos y crisis globales del siglo XXI. Al mismo tiempo, se enfrenta a una gran potencia cada vez más independiente, fuerte y asertiva: China. Una respuesta central a este “mundo desordenado” ha sido el cambio de los acontecimientos económicos y políticos mundiales del Atlántico (EE. UU. Y Europa) al Pacífico (EE. UU. Y China). La política exterior de Estados Unidos se centra en este “giro hacia Asia”.

Por un lado, Estados Unidos se está preparando para enfrentarse y competir con China. El estado chino, bajo el liderazgo del Partido Comunista de China (PCCh), representa el mayor desafío al orden mundial dominado por Estados Unidos y, por lo tanto, a los intereses del gran capital en todo el mundo. Los Partidos Demócrata y Republicano se han unido en una guerra de propaganda bipartidista contra China, que además de despejar el camino para escalar el conflicto y la confrontación con China, tiene el propósito de distraer al pueblo estadounidense de la creciente pobreza en su propio país. Tiene como objetivo particular encubrir la campaña contra la pobreza sin precedentes en China, liderada por el PCCh, que ha mejorado drásticamente la vida de cientos de millones de personas. Por otro lado, la economía global está relativamente integrada. Económicamente, China es esencial para la rentabilidad del capital global. Ésta es la razón por la que no debemos sobreestimar el peligro de guerra entre una alianza liderada por Estados Unidos contra China. Al mismo tiempo, tenemos que resistir resueltamente los intentos de la clase dominante de unir al pueblo de Estados Unidos, en particular a la gente pobre y desposeída, en contra de China y la “competencia de las grandes potencias”.

La política exterior de China involucra en gran medida la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR). Esta iniciativa, que busca financiar y abastecer la construcción de infraestructura en todo el mundo, refleja principalmente los objetivos geopolíticos de China de desarrollar relaciones con otros países y reducir su dependencia de préstamos de instituciones controladas por las principales potencias capitalistas, contribuyendo consecuentemente a influir en las políticas de la ONU. Los factores económicos del IFR (aumento de la demanda de materias primas chinas, aumento de la demanda china de materias primas de todo el mundo, búsqueda de salidas para la inversión china, aumento de las posibilidades de comercio e inversión futuros) juegan un papel secundario.

La política económica de China de “circulación dual” es un reconocimiento de la limitación del capital global. Si bien China permanece abierta a la economía global, está desarrollando aún más la economía china. La política china de “prosperidad común” también es clave y es una política para reducir la desigualdad económica en China.

Para comprender tanto la situación internacional como el proceso revolucionario moderno, es fundamental estudiar la revolución china. Hay una serie de ideas importantes sobre el proceso revolucionario que pueden entenderse estudiando la revolución china.

  • Los chinos se han hecho expertos en la historia y la cultura de su país y han utilizado ese entendimiento para llevar a cabo su revolución. Un aspecto importante de esto es la historia del pensamiento de Confucio en la configuración del terreno mental de China. Este es el significado de “socialismo con características chinas”. En los Estados Unidos, el papel de la Biblia, el concepto de derechos, la lucha contra el racismo y la política racial de dividir y conquistar, y la historia de la lucha de clases, particularmente el período de la Reconstrucción después de la Guerra Civil, son importantes para hacernos expertos. Esta es la lucha por el socialismo con características estadounidenses.
  • Los chinos han enfatizado constantemente el importante papel de los cuadros y del Partido Comunista de China. Una de las tareas centrales de la UPoor es desarrollar y comprender el papel de una organización de cuadros revolucionarios.
  • El principal enemigo de la revolución china y la revolución de la gente pobre y desposeída en Estados Unidos, es el aparato estatal estadounidense. La revolución china tiene mucho que enseñarnos sobre la naturaleza de nuestro enemigo común y la importancia clave de la unidad global de la gente pobre.

 La situación económica de EE.UU.

“Al llegar a una fase determinada de desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas, y se abre así una época de revolución social.”

Marx, Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política

Reflexionar sobre esta cita nos permite comprender que no vivimos simplemente en un mundo enloquecido. Las crisis de nuestro tiempo no son un conjunto inescrutable de problemas, sino que se reducen a esta contradicción básica que planteó Marx hace 150 años.

Es muy importante para nosotros, comprender este conflicto con las relaciones de propiedad existentes; quién posee los medios de producción y su relación con las fuerzas productivas mismas, y cómo se está desarrollando hoy. Solo a través de este marco podemos comprender lo que está sucediendo en nuestro mundo y, en particular, las cuatro crisis clave entrelazadas en los Estados Unidos: la pandemia o crisis de salud pública, la crisis ambiental, la crisis económica y la crisis política o de legitimidad.

Pandemia de COVID-19: al 15 de diciembre, hay casi 800,000 personas en los EE. UU. que han muerto a causa de COVID-19, tanto por la enfermedad como por la respuesta a la pandemia. No ha habido ninguna expansión de la salud pública durante la peor pandemia en 100 años en el país más rico de la historia de la humanidad. Mientras tanto, ante toda esta muerte, la vacuna Moderna, que tiene una efectividad del 94,1%, fue diseñada en dos días, y las primeras vacunas experimentales se enviaron dentro de las 6 semanas posteriores a la publicación de la secuencia genética del virus. La capacidad de diseñar una vacuna eficaz para esta nueva pandemia en dos días, es un ejemplo del nivel de fuerzas productivas que existe en la actualidad.

Desde principios de la pandemia, ha habido un debate sobre el acceso a las vacunas y los derechos de propiedad intelectual. Cuando la Universidad de Oxford anunció que crearía una vacuna abierta, la Fundación Gates intervino para presionar al equipo de Oxford para que vendiera su vacuna a AstraZeneca. Los derechos de propiedad intelectual constituyen el 90% de los activos del capitalismo digital actual. El último año y medio ha demostrado que defender los derechos de propiedad de los 600 multimillonarios en los Estados Unidos, y de los demás en todo el mundo, es más importante que la salud de miles de millones de personas. El resultado es un apartheid de las vacunas y cinco millones de muertos en el mundo por COVID-19.

Crisis ambiental: Los últimos diez años han sido los diez años más calurosos registrados en la historia de la humanidad. Debido al dióxido de carbono que emite la quema de combustibles fósiles, nos acercamos a 1,4 grados centígrados por encima del promedio de la sociedad preindustrializada. Si permitimos que este calentamiento alcance los 2 grados centígrados, los efectos serán tales que será imparable. Los resultados inmediatos no son sólo el calentamiento global y el aumento del nivel del mar, sino los incendios forestales que están consumiendo el oeste de EE.UU. y las inundaciones y mega tormentas que están ocurriendo en todo el sur y el medio oeste del país.

Sin embargo, las fuerzas productivas ya están disponibles para resolver esta crisis ambiental. Según la Asociación Internacional de Energía, la energía solar es ahora la electricidad más barata de la historia sin subsidios. Estados Unidos podría hacer la transición de los combustibles fósiles a la energía renovable en unos pocos años, si hubiera voluntad política para ello.

Crisis económica: en el informe más reciente sobre el crecimiento de la economía de EE. UU., El producto interno bruto fue peor de lo que predijeron los economistas, con un crecimiento trimestral del 2%, por debajo de lo previsto del 2,7%.

En agosto, 4,3 millones de estadounidenses -el 2,9% de la fuerza laboral- renunciaron a sus trabajos en lo que están llamando la “Gran Renuncia”. Algunos han dicho que se trata de una especie de huelga general, ya que se concentra especialmente entre los llamados “trabajos esenciales”, es decir, trabajadores y trabajadoras de bajos salarios que están enfermos y cansados ​​de la superexplotación, las condiciones de trabajo inhumanas y el peligro de COVID. Tanto los Republicanos como los Demócratas han cortado los beneficios por desempleo en un esfuerzo para obligar a la gente a volver a trabajar. En septiembre, más de 8 millones de estadounidenses perdieron sus beneficios por desempleo pandémico mientras sólo se crearon 194,000 nuevos empleos. En lugar de aumentar el salario mínimo a $15 por hora, brindar asistencia significativa para el cuidado de niños y niñas, transporte o eliminar otras barreras para que las personas vuelvan a trabajar, el sistema político se basa en amenazar a las personas con el hambre, la falta de vivienda y la muerte.

Además, se está avivando engañosamente el miedo a la inflación. Según un estudio reciente de Pew Research, el 93% del país está muy o algo preocupado por el aumento de los precios de los alimentos y los bienes de consumo. Se echa la culpa erróneamente a los programas sociales, diciendo que aumentan la inflación, para restar valor a proyectos de ley como la Build Back Better Act (BBBA, el Proyecto de Ley “Reconstruir Mejor”) y el proyecto de ley de infraestructura bipartidista. Sin embargo, la culpa de la inflación la tiene la crisis de la cadena de suministro. La cadena de suministro ya estirada se vio abrumada durante la pandemia por el auge del comercio electrónico, experimentando de 4 a 6 años de crecimiento en solo un año. Esta crisis tiene raíces que se remontan a la década de 1980 y al surgimiento de la producción “Justo a tiempo”, caracterizada por inventarios muy bajos y cadenas de suministro globales extendidas y frágiles, que no están diseñadas con ningún tipo de robustez o redundancia.

Las fábricas de Estados Unidos funcionan al 75% de su capacidad. Podrían funcionar al 100% de su capacidad si hubiera demanda y el gobierno pudiera satisfacer esa demanda. En respuesta a estas crisis, las corporaciones están aumentando la automatización, similar a la crisis de 2008: el mismo tipo de automatización que produce esta misma crisis.

Los multimillonarios estadounidenses se han enriquecido 2,1 billones de dólares durante la pandemia, y sus fortunas colectivas se han disparado en un 70%. Al mismo tiempo, las mayorías atraviesan algunos de los peores momentos de sus vidas.

Crisis de legitimidad: El sistema político no tiene soluciones para ninguna de estas crisis. No importa si elegimos a Republicanos o a Demócratas, o si los Demócratas controlan todo el Congreso y la presidencia. El sistema político está completamente controlado por los 600 multimillonarios, y no permitirán que nada se interponga entre ellos y sus fortunas. Esto significa que la gente está teniendo una profunda desilusión con el sistema de gobierno actual, desatando fuerzas como las que dirigieron la insurrección del pasado 6 de enero.

La situación política de EE.UU.

Esta desilusión y pérdida de legitimidad tenderá a crecer a medida que los demócratas demuestren que no quieren ni pueden cumplir sus promesas, incluso mientras controlan tanto el poder ejecutivo como el legislativo. Se han vencido el seguro de desempleo pandémico y las moratorias de desalojo, se han gastado los controles de estímulo, y la inflación inducida por la crisis de la cadena de suministro está estirando aún más los presupuestos familiares.

La Propuesta de Ley Build Back Better Act (BBBA), a pesar de no cumplir con lo que realmente se necesita para abordar las crisis expuestas anteriormente, sigue representando la agenda contra la pobreza más ambiciosa en décadas. La polarización dentro del Partido Demócrata, entre el ala reaccionaria representada por los senadores Manchin y Sinema por un lado y el Caucus Progresista del Congreso por el otro, ya ha reducido drásticamente la agenda y amenaza con hundirla por completo. El estancamiento dentro del Partido Demócrata ya ha quitado de la mesa los aumentos del salario mínimo y la enérgica defensa del derecho al voto. El impacto de la pandemia, que siguió a la presidencia de Trump, ha sacado a la plena vista las profundas brechas dentro del Partido Demócrata. Está la sección que está dispuesta a avanzar hacia las propuestas de la gente pobre y, en algunos casos, incluso a ser dirigida por él. Y está la otra sección que está completamente arraigada en un programa que sacrifica a la humanidad y al planeta por la riqueza de los multimillonarios. El poder de la facción conservadora del partido es muy visible en el hecho de que la segunda disposición más cara del BBBA son los recortes de impuestos que beneficiarán a los ricos.

El Partido Republicano, por otro lado, está completamente capturado por la extrema derecha. Sus principales patrocinadores son los capitalistas más pequeños, de extensión nacional, y las industrias extractivas (que siempre tienden al autoritarismo). Su estrategia política es continuar la “Estrategia Sureña” en la cual se pretende mantener el poder político a través de la táctica racial de “divide y vencerás” y la supresión de los derechos democráticos. Su base social más amplia se encuentra entre los estratos medios reaccionarios. Su retórica es demagogia, falso populismo, silbidos raciales y “guerra cultural”. Sus políticas económicas y sociales internas son principalmente una continuación de “agarrar el dinero y correr”. En este momento, el gran capital -Wall Street, las principales empresas de tecnología y los principales conglomerados de medios- tiene una preferencia por el Partido Demócrata y la reforma como el mejor camino de regreso a la legitimidad y la estabilidad relativa, como se ve en su amplia oposición a Trump en 2020. Pero si los Demócratas resultan incapaces de estabilizar la situación doméstica, o si siguen una política que apunta demasiado agresivamente a su riqueza y poder, el gran capital pronto podría encontrar el trumpismo cada vez más atractivo.

Sin embargo, por ahora, el gran capital de Estados Unidos considera que su mayor amenaza interna proviene de la derecha, no de la izquierda, y considera que grandes sectores de los 140 millones de personas pobres y de bajos ingresos son una fuerza potencialmente poderosa para usar como un garrote contra el reaccionismo. Un informe reciente de la Campaña de la Gente Pobre: Un Llamado Nacional para el Renacimiento Moral, Despertando al Gigante Dormido: Votantes Pobres y de Bajos Ingresos en las Elecciones de 2020, mostró que en 45 estados, los votantes pobres y de bajos ingresos representaron al menos el 20% de los votos. En los estados de campo de batalla, su porcentaje subió a más del 30-40% del total de votos emitidos. De estos, las y los votantes blancos pobres y de bajos ingresos representaron una proporción mayor que todas las demás categorías raciales combinadas. El informe se suma al largo rastro de evidencia histórica que testifica que las urnas son un instrumento esencial para forjar la unidad política y el liderazgo de la gente pobre y desposeída en los Estados Unidos. El ataque actual al derecho al voto y las elecciones, especialmente en el Sur, es un ataque a la capacidad de este movimiento multirracial de la gente pobre para construir y probar su poder. Cuando se arma con organización, cuando se une en torno a una agenda compartida y cuando se es apoyado por un liderazgo inteligente y desinteresado, esta clase puede aprovechar las crecientes polarizaciones en la sociedad para establecerse como elemento de vanguardia de un amplio movimiento contra las fuerzas que acaparan y hacen mal uso de la riqueza y abundancia de nuestra sociedad.

Tareas de la Universidad de los Pobres

El último número de nuestra revista trata de “hacer de la lucha una escuela”. Elegimos ese tema porque es lo que significa ser dirigente revolucionario en estos tiempos. El poder para la gente pobre -la reorganización de la política y el poder del estado bajo el liderazgo de la gente pobre y desposeída- no está directamente sobre la mesa hoy. Ponerlo sobre la mesa significa sembrar las semillas de la capacidad, la unidad, la asertividad y la agresividad que permitirá que 140 millones de pobres se muevan en conjunto. Estamos en una lucha por los corazones, las mentes, los cuerpos y las almas de las personas que son dirigentes y revolucionarias, incluso si aún no lo saben. En estas condiciones, las personas dirigentes tienen que ser educadoras y predicadoras.

Algunas de las lecciones que la gente pobre y desposeída tienen que aprender, y aprender de su propia experiencia en la lucha, son: que la escasez es una mentira; que pueden y deben trabajar en unión; que nadie vendrá a salvarles; que es necesario un cambio fundamental y sólo es posible a través de su poder colectivo. Tienen que aprender quién es el enemigo; cómo construir poder a través de la organización; cómo forjar la unidad en la diversidad; cómo ejercer el poder político y la autoridad moral; y distinguir al amigo del enemigo. Tienen que aprender a atraer a su lado -de la actual desintegración y polarización de las viejas instituciones- todo lo vivo, vibrante y opuesto a la muerte espiritual, el canibalismo social y la parálisis política de esta época.

El 18 de junio de 2022, la Asamblea General de Gente Pobre y Trabajadores de Bajos Ingresos y la Marcha Moral en Washington, puede ser una escuela viva para aprender y enseñar estas lecciones. La movilización trata de demostrar que la gente pobre y desposeída, como clase, puede ser una fuerza política nacional significativa, uniéndose en torno a una visión amplia, ambiciosa y profundamente moral para el futuro del país, a través de divisiones raciales, geográficas y de todo tipo de diferencia. Es un intento de establecer un polo político independiente, bajo la bandera del programa de la gente pobre, para toda persona que se oponga a los Republicanos reaccionarios y los Demócratas de brazos cruzados.

Esta gran movilización atraerá a verdaderos amigos, junto con lobos con piel de oveja; fuerzas que quieren unirse al movimiento de la gente pobre y fuerzas que quieren utilizarlo. Nuestra tarea es ayudar al movimiento a aprovecharlos todos al máximo. El 18 de junio, junto con la preparación y el seguimiento en cada estado, es una oportunidad para que las y los líderes ayuden al pueblo a aprender, de la experiencia, cómo emprender acciones políticas en conjunto; cómo llevar a su lado a quienes realmente pueden sumarse; y cómo utilizar a quienes planean utilizarlo. Es una oportunidad para que nosotros, como dirigentes, aprendamos, seamos probados y ensayados, nos organicemos en una coalición amplia, hagamos concesiones mientras mantenemos la independencia y la disciplina para nosotros y las demás personas, y para identificar y desarrollar otros dirigentes emergentes.

La formación de una red de dirigentes políticos de la gente pobre sólo puede llevarse a cabo en el proceso de lucha por la unidad política e ideológica, la independencia y el liderazgo de la gente pobre. Alentamos a la red de la Universidad de los Pobres a apreciar la importancia de la Campaña de la Gente Pobre y la movilización del 18 de junio como vehículo esencial para esa lucha a escala nacional, y actuar sobre esa base. Estas condiciones exigen que encontremos formas de fortalecer la formación política de nuestra red para este tipo de organización de campañas, que hasta ahora no ha sido un rasgo importante o foco de nuestro trabajo.

La Campaña de la Gente Pobre en relación a la gente pobre y desposeída hoy es el paralelo más cercano al Partido Republicano en el período previo a la Guerra Civil, en relación a las y los esclavizados; o el Partido Agricultor-Laboral en las décadas de 1920 y 1930, con relación al proletariado industrial. En los años previos a la Guerra Civil y durante la misma, el Partido Republicano interrumpió el sistema bipartidista imperante al convertirse en un vehículo electoral masivo para unir y promover los intereses de los esclavizados con una amplia coalición de fuerzas que también incluía a personas ex esclavizadas, abolicionistas, trabajadores y patrones industriales del norte y agricultores del medio oeste. En los años previos y posteriores a la Gran Depresión de la década de 1930, el Partido Agricultor-Laboral mostró un potencial no realizado de desempeñar un papel electoral y organizativo masivo similar para los pequeños agricultores y trabajadores industriales. Sin un vehículo electoral y organizativo de masas nacional y políticamente independiente, los levantamientos dispersos y las campañas organizativas de los trabajadores desempleados y empleados, los veteranos, los agricultores arrendatarios y los aparceros en todo Estados Unidos no pudieron hacer valer y asegurar sus intereses. Estas diversas fuerzas sociales, o fueron cooptadas en la Coalición de Roosevelt del New Deal del Partido Demócrata, o aplastadas bajo los talones de la facción sureña de los Dixiecrats.

La visión moral, las demandas y el liderazgo decidido de este proceso hoy tienen sus raíces en las luchas inmediatas de vida o muerte de la gente pobre y desposeída, y en las organizaciones forjadas a partir de las luchas puntuales en las comunidades. Estas organizaciones son fuentes básicas de poder y ​​direccionalidad para la Campaña de la Gente Pobre y cualquier otro esfuerzo que organice a la gente pobre y desposeída hacia ser una fuerza política consciente y poderosa. Las organizaciones son escuelas de lucha indispensables, de formación y de campo de pruebas para las personas revolucionarias potenciales que emergen de las filas de la gente pobre. Son vínculos clave, vínculos que deben fortalecerse cada vez más, entre una red de dirigentes y la totalidad de la gente pobre. La Universidad de los Pobres tiene que desarrollar nuestra capacidad para apoyar a estos dirigentes mientras luchan por construir y dar forma a estas organizaciones, y además capacitar y preparar a nuestra membresía para ese trabajo.

Ninguno de estos esfuerzos puede tener éxito sin cuadros, un grupo unido de líderes. El problema clave en todas y cada una de las áreas del trabajo político es la falta de líderes capacitados, calificados y eficaces. La demanda de cuadros para dirigir y guiar campañas y organizaciones es grande. La tarea de sincronizar la movilización y la organización, de combinar diferentes formas de organización y lucha en lugar de plantearlas en conflicto y competencia entre sí o tratarlas como procesos separados o desconectados, sólo puede ser llevada a cabo por líderes capacitados y probados. Hacen falta líderes con estas cualidades, en términos de calidad y cantidad. En 1902, V.I. Lenin describió una situación similar en el contexto del proceso revolucionario ruso, escribiendo:

“Nos falta gente, y gente hay muchísima. Hay infinidad de hombres porque tanto la clase obrera como sectores cada vez más diversos de la sociedad proporcionan año tras año, y en cantidad creciente, descontentos que desean protestar y que están dispuestos a contribuir cuanto puedan a la lucha contra el absolutismo, cuyo carácter insoportable no comprende aún todo el mundo, aunque masas cada día más vastas lo perciben más y más. Pero, al mismo tiempo, no hay hombres, porque no hay dirigentes, no hay jefes políticos, no hay talentos organizadores capaces de realizar una labor amplia y, a la vez, indivisible y armónica, que permita emplear todas las fuerzas, hasta las más insignificantes.”

Las personas que podrían ser dirigentes están ahí, y muchos ya están luchando y buscando organización. Estamos conociéndoles todos los días a través de nuestro trabajo. Para estar en condiciones de ayudar a desarrollar y formar a estas personas, conectarles entre sí, coordinar su actividad y prepararles para las demandas de estos tiempos, como se ha expuesto anteriormente, tenemos que intensificar nuestro trabajo de programas de estudios y el estudio de textos básicos y áreas básicas de educación y formación, sobre investigación, debate y discusión estratégica, resumen de experiencias y análisis concreto de la situación concreta.

Sabemos que se necesita profundamente una red de dirigentes para apoyar cada impulso organizativo, forma de organización y táctica de lucha de la gente pobre y desposeída, y para sincronizarles entre sí. Y sabemos que, al mismo tiempo, esos dirigentes sólo pueden emerger y forjarse a través de la lucha. Nuestra tarea es hacernos expertos en manejar estas relaciones en la práctica, en el transcurso del próximo período.

 

Fuente: Contrainformación

 https://kaosenlared.net/el-sistema-politico-mundial-esta-controlado-por-600-multimillonarios/